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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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UN BESO ENTRE DOS SIMPLES PEREGRINOS


/Colegio Konoha/Auditorio/

Con el telar aún sobre el escenario, los asientos poco a poco comenzaban a llenarse y los actores disfrazados echaban un vistazo rápido entre el rojizo telar. Unos murmuraban lo grande que se veía la platea del auditorio y pensaban si cabrían tantas personas, otros expresaban un poco de nervios ante tanto público.

— ¡Ya deja esa peluca tranquila, Mercurio! —expresó Yamato dando un vistazo rápido a la escenografía y a los actores.

— ¡Soy Naruto, de veras! —todos lo ignoraron.

— ¡Yamato-sensei, lo encontré! —gritó la adormilada voz de Toneri, tras bambalinas se percibió un empujón y en el escenario apareció Hiro con su disfraz.

— Sin duda eres el mejor Julieta que jamás haya tenido en escena. —indicó Yamato satisfecho por el trabajo— ¿Dónde está Ro—? ¡No babees el disfraz, Mercurio!

Naruto, entre todos los anonadados presentes por tal y espectacular cambio, era el único que podía apreciar esa belleza que tanto se esforzaba en ocultar Hiro sin remordimiento. Sin duda era una hermosísima Julieta la que sus ojos tenían el deleite de ver en ese momento y su corazón latía más y más rápido mientras ella subía al escenario con sus mejillas levemente rojas sujetando el vestido para no tropezar.

Los aplausos de Yamato para sacarlos del trance a todos atrajo la atención de Romeo al otro lado de bambalinas; acomodando su cinturón. Cuando sus ojos se posaron en él —en Julieta— ¿En realidad era un chico? No podía comprender cómo lucía tan exquisita, como... ¿cómo? Su corazón quería salir de su pecho para rodearlo sin dejarlo ir jamás.

— ¡A SUS LUGARES! —Sin poder apreciar más su hermoso aspecto, sin poder siquiera desearle suerte, ambos fueron alejados para dar paso a la apertura del telón y que ese bello sueño diera comienzo.


/Colegio Konoha/Pasillos/Cuarto piso/

Después de recuperar su compostura, Kiba subió las escaleras con un energético Akamaru preguntando si conocía a la jovencita de hace unos minutos. — ¡Ya basta, Akamaru!

— No pueden pasar. —expresó uno de los guardaespaldas de la cantante al llegar al salón destinado como camerino.

— No tomará mucho tiempo. —dijo algo arrogante y el guardia lo empujó— Bien, tú lo pediste. Nosotros sólo queríamos hablar.

El gorila que tapaba la puerta fue derribado con un derechazo directo en el estómago. Le sacó todo el oxígeno que ese tremendo mastodonte podía arrebatar del ambiente y cayó en el piso sin más testigos que su acompañante, quien sonreía con ánimo al ver la fuerza de su jefe. — Vigila que nadie moleste, Akamaru.

— ¡Sí, aniki!

Tocó la puerta con cortesía y una mujer de cabellera marrón abrió la puerta con un dejo de intriga.

— Hola. —expresó cortez y algo coqueto, ella sonrió, pero luego de ver a su guardaespaldas en el suelo, el rostro de dulzura cambió y cerró la puerta de golpe. Para su tormento Kiba la detuvo, forcejearon un poco, pero logró ingresar al salón.

— ¡No me hagas nada! —dijo adoptando una postura defensiva mal planeada, hasta que vio las tijeras sobre el escritorio; no dudó ni un segundo en tomarlas para apuntarlas justo al rostro del muchacho. Kiba levantó las manos.

— ¡Hey, hey! Tranquila, gatita.

— ¡No me digas así!

— ¡Bien! —respondió algo molesto por sus malos dotes de conquistador— Sólo quiero hablar contigo, yo no lastimo a las mujeres. —Tamaki no dejó de sujetar con fuerza la tijera en sus manos. Kiba miró la filosa arma y ya con algo de calma bajó un poco las manos al darse cuenta que tenerlas alzadas sólo la ponía más nerviosa— Mira. Lo único que quiero es que asistas a un evento que se llevará a cabo en el Hotel Luna Roja, en el centro de la ciudad, ¿lo conoces? —ella asintió.

Relajó su cuerpo luego de varios minutos.

— ¿Hotel Luna Roja? —repitió de mala gana— Es la reunión de la mafia, cierto. —Kiba realizó una mueca de molestia en el ego.

— No le decimos así.

— ¡Como le digan no me importa!

— ¡Bien, bien! —intentaba calmarla sin acercarse para evitar las filosas tijeras— Mira, cariño, lo único que necesito es tu palabras de que asistirás. Es una presentación y recibirás el pago por ello. ¡Te doy mi palabra de que así será!

Eres Yakuza... —murmuró desconfiada, pero Kiba volvió a realizar la misma mueca de disgusto por la palabra— Me pides confiar en la palabra de un yakuza.

— No confíes en la palabra de un... eso. Confía en mí. —dijo confiado señalandose con ambas manos sobre su pecho— Soy Kiba Inuzuka. —ella bajó las tijeras, pero su rostro demostraba un rotundo "no"— Escucha. Si no me das tu palabra de que irás, verás mi rostro todos los días hasta que aceptes. —esas palabras la asustaron un poco y sin levantar la tijera, apretó con firmeza la empuñadura, Kiba lo notó— Como dije, no lastimo mujeres —agregó mirándola a los ojos—, pero creeme que si le dan este encargo a alguien más no será tan paciente. Así que, ¿qué dices? —acotó con una sonrisa perruna.


/Pasillos/

— ¡Aniki, eres increíble! —vanagloriaba Akamaru a su jefe después de decirle que logró conseguir a la famosa Tamaki para la reunión de la Familia. —¿Aniki? —Akamaru volteó cuando notó a Kiba prendado de un mural lleno de fotografías. — ¿Qué ves, aniki?

Kiba tomó por el hombro a una muchacha que pasaba por el lugar regalando panfletos; ella saltó por la brusquedad y la sorpresa.

— ¡Todos son hombres! —preguntó algo asustado.

— Oh, sí. —respondió ella amablemente y con una sonrisa sincera— Es una tradición en este instituto, señor. —le pasó un volante que lo receptó Akamaru con curiosidad mientras echaba un vistazo a los cuadros. — La obra de este año es Romeo y Julieta, es gratuita; dentro de unos minutos dará inicio. —la chica se despidió rumbo a otras personas que ingresaban al instituto. Kiba regresó las miradas al mural que indicaba con grandes letras escarchadas "SOLO ACTORES MASCULINOS". Se percató que en ninguna de las fotografías aparecía Hiro... o, más bien, ¿el ángel de hace unos minutos?

— ¿Aniki? —Akamaru fue tras él después de aceptar más y más panfletos de otros stands. — ¡Dónde vas!

— Mi trabajo terminó, Akamaru. Ven, veamos la obra.


/1º Acto: Baile/

— ¿Quién es aquel joven que ha cautivado mi curiosidad? —murmuró Julieta a su sirvienta con una suave sonrisa— Podría decir, querida nodriza, que mi corazón ya lo conoce y desea estar a su lado sin siquiera habernos presentado formalmente. —Romeo seguía de largo entre los invitados mientras la nodriza entristecía con preocupación— El sólo hecho de mirarnos fue suficiente para decir que cada parte de mí le pertenece por siempre.

— ¡Oh, mi niña, calle, calle! Ese caballero es Romeo, el hijo de la familia Montesco. —expresó alterada. El rostro de Julieta decayó súbitamente en dolor mientras se ocultaba tras un pilar.

— ¿De tantas personas en el mundo ha tenido que ser él quien arrebate lo más puro de mi interior? ¡Oh, destino cruel! Amar al enemigo... Declarar mi amor por él ha sido mi mayor pecado, querida nodriza, y aún con ese saber, mi corazón y mi mente piensan que este dolor es lo más dulce...


/2º Acto: Balcón/

— ¡Oh, Romeo, mi querido Romeo! ¿Por qué tu nombre es Romeo? ¿Por qué no olvidas tu nombre, y a vuestros padres? —Julieta estaba mirando la luna con sus ojos brillantes mientras alguien la espiaba con anhelo. Sasuke sentía que su corazón saldría por la boca con sólo verlo actuar de esa manera tan real, tan creíble, tan dulce, tan cercana y distante a la vez, y sobre todo tan femenina que parecía realmente ser de esa manera—... estoy dispuesta a aceptar que el precio a pagar por este amor sea la pena más dulce.

— ¡Haré todo lo que digas, amada mía!

— ¡Quién está allí! —respondió alarmada y Romeo salió de entre los árboles— ¿Quién es aquel que espía mis secretos en esta tranquila noche?

— Soy yo. Soy aquel nombre que tanto anhela tu corazón, amada mía. —Julieta se asustó— Soy aquel enemigo que sólo busca tener vuestro amor.

— ¿Por qué estáis aquí? —indicó con ternura— ¿Por qué no olvidáis vuestro nombre? Si lo hacéis no sólo te entregaré mi corazón, sino también mi alma.

« Su actuación es intensa... » Pensaba Kiba mientras contemplaba el rostro de ambos muchachos en el escenario « ¡Si hasta parece real! » Cuando enfocaba a Hiro, no, Julieta, sentía un arrebato de calor en su interior que lo confundía, pero rechazaba el pensar dejándose creer que era el hecho de la profunda actuación y maquillaje.


/Entreacto/

Después de un cambio de ropa por cuenta propia —ella se disfrazaba en un armario cerrado desde el interior—, en el camerino detrás del escenario, Hiro se encontraba sentado frente al espejo, concentrándose en no olvidar las líneas cuando le tocase volver a estar en ese lugar una vez más. El último acto se acercaba deprisa y los nervios llegaban poco a poco, pero no lo demostraría. ¡No podía!

— Tranquilo. —respondió una voz a su espalda y el brazo de Sasuke la rodeó por el cuello de una forma dulce.

Su corazón se detuvo por un instante. Ambos se contemplaron frente al espejo por un momento: él vestido con el traje de Romeo y la peluca oscura como su cabello, sólo que más corto, lo hacía ver como todo un príncipe misterioso, mientras Hiro llevaba una larga peluca azul-marino con un par de mechones que llegaban hasta su pecho abultado de manera natural —al vestirse por su cuenta pudo dejarlas libres en el exterior por primera vez gracias al vestido las ocultaba a plena luz—, logrando que su propia belleza femenina convirtiera a Hiro en lo que siempre debió ser: una hermosa y dulce doncella de la que muy pocos tenían conocimiento.

— Realmente pareces una chica. —comentó con una sonrisa ladina y burlona, ella sonrojó y el rostro de Sasuke se tornó serio y confiado— Hoy eres mi Julieta. —con esa línea fuera de libreto, Sasuke fue llamado para el siguiente acto dejando a Hiro con el corazón acelerado y esperanzado por ese breve y efímero momento en el que cual podría ser una mujer a libre actuar.


/6º Acto: Iglesia/

Julieta yacía en la parte más iluminada de la capilla, donde su cuerpo era velado por petición de sus padres. Romeo a su lado, completamente perdido por creer que su amada había perecido a causa de su desaparición destapaba el pequeño frasco para beber el contenido y reunirse junto a ella por la eternidad. Contempló el brillante y sereno cuerpo de su amada en la cama de flores. Sin dudarlo otro segundo ingirió el contenido de un sorbo... El dolor no tardó en hacer efecto para una muerte rápida. Con los dedos temblorosos se acercó a ese bello rostro.

— Oh, amada mía... Amada Julieta. Dejaré todo por ti, como... como siempre debió ser... Como debió ser desde la primera vez... que te vi. —se acercó a Hiro con una velocidad suave; su corazón latía tan fuerte que, pensaba, el sonido podría ser apreciado por la audiencia.

Sus labios se unieron de una forma lenta y suave. Hiro no movió ni un solo músculo, pero en el instante en que los labios de Sasuke toparon los suyos una ráfaga de palpitaciones poco y más la despiertan de la impresión en su interior. Naruto rechinaba los dientes detrás del telón, dejándose llenar de rabia y celos a tal punto que quienes estaban cerca de Mercurio no dudaron un segundo en alejarse. De una extraña forma esa escena cálida, y trágicamente romántica, llegó al corazón de Kiba como un pinchazo.

Sakura tragó pesado.

Romeo se apartó luego de unos fugaces milisegundos; para ambos fue una pausa eterna en el tiempo.

¡agh! —agarró la ropa en su pecho— Nos... veremos pronto... mi amada... Julieta.

Los pasos del sacerdote movieron los pesados párpados de la doncella.

— ¡Señorita Julieta! —clamó acercándose al cuerpo— ¡Despierte, señorita, debe salir de aquí!

— Padre, qué... qué... —al contemplar el cuerpo inmóvil y pálido de su amado sobre su regazo, Julieta no tardó en acercarse con desesperación— ¿Romeo? ¿Romeo? ¡Padre, qué le ha sucedido a mi amado! —las lágrimas no tardaron en hacer presencia. El cura la tomó del brazo con compasión.

— Hija mía, el joven Romeo ha creído que vuestra muerte fue real. No ha sido sino hasta hace unos minutos que me he enterado y no he podido detenerlo. —Julieta tomó a Romeo con delicadeza y lo colocó sobre sus piernas cubiertas por el largo vestido con el cual fue declarada muerta— Hija mía, debes retirarte. Ambas familias pronto llegarán a este punto y será imposible salir.

Ella negó el gesto de retirada con dulzura y profunda pena. Las lágrimas rodaban por sus mejillas con tal naturalidad que casi todo el auditorio tenía un nudo en la garganta.

— Huya usted, Padre, aquí yacerá no sólo el cuerpo de mi amado, sino el mío también.

— ¡Cómo puedes decir algo así, mi niña! Quitarse la vida es un acto de pecado ante los ojos de Dios!

— Comprenda usted, Padre, que este mundo sin mi amado Romeo es el mismo infierno. No veo mi futuro sin mi amado a mi lado... —acarició el cabello de Romeo con delicadeza. El brillo del frasco atrajo la atención y tomó la botellita mientras el sacerdote dejaba la sala por la pena de dos amantes incomprendidos.

Julieta contempló el cuerpo de Romeo con el frasco en sus dedos.

— Oh, querido Romeo, ¿por qué has sido tan egoísta y te has llevado el contenido completo? —contempló los labios suaves y brillantes— Si con un beso eres capaz de darme sólo una gota será suficiente para volverlos a ver.

Hiro colocó ambas manos en las mejillas de Sasuke, acercó su rostro poco a poco... Sentía sus mejillas arder, pero estaba agradecida no sólo de que él tuviera los ojos cerrados, sino de que su larga peluca ocultara el tono vívido de su rostro por lo que debía realizar. A unos centímetros tomó aire y con una ternura oculta, con un deseo prohibido, con una serenidad suave y un bello sentimiento correspondido, otorgó el beso que tanto anhelaban ambos peregrinos.

El corazón de Sasuke dio un golpe tan fuerte que movió sus párpados ligeramente por la calidez del beso.

El aura de rabia en Naruto creció tanto y a tal grado que Yamato lo sacó de atrás del telón por temor a que arruinara la escena tan conmovedora que provocó lágrimas en cada una de las chicas, y la opresión en el pecho de los hombres. Una extraña molestia creció en Sakura cuando Hiro fue el dador del beso más trágico que nadie había sido capaz de ver en el Instituto. « Siento como si... no fuera actuado. » Pensó respirando con firmeza.

La aguda aguja volvió a hacer presencia en Kiba sin saber la razón.

El sonido de una daga cayó del cinturón de Romeo. Julieta se separó con una triste melancolía y sujetó la daga con ambas manos. Contempló el rostro de Romeo, escuchó los pasos de las multitud...

— Con esta daga detendré el sufrimiento de tu partida y volveremos a ser felices para siempre, amado Romeo.

Una estocada profunda en el pecho creó un suspiro corto en cada uno de los espectadores, el cuerpo de Julieta cayó sobre el de Romeo y el telón cerró por última vez mientras los aplausos de todos los presentes creaban un eco en los oídos de los actores « Aquí no muere Julita, Sasuke-kun, sino todo recuerdo del pasado que tuvimos juntos... Así debe ser. » Las lágrimas reales de Hinata no dejaban de salir haciendo creer a la audiencia la mejor actuación de todos los tiempos.

— Nunca... Nunca había llorado así viendo Romeo y Julieta... —expresó Toneri sonando la nariz con fuerza, pero Sakura no estaba conciente del muchacho albino y su asqueroso llanto; ella estaba fija en el escenario mientras los actores se despedían con cortesía.

« Hiro... » Mordió su labio « ¿Si fue una actuación por qué me siento tan inquieta? »

¡WOW, ANIKI! —Akamaru no dejaba de llorar y aplaudir— ¡Tu amigo si que es impresionante!

— ¿Impresionante, eh? —agregó interesado por la extraña sensación que creó en él.


/Camerinos/

— ¡Hey, Hiro! ¡Espera a que llegue el maestro! —gritó el estudiante que interpretó al cura.

— Sólo iré al baño un rato. —agregó con aquella actitud tan indiferente que el papel interpretado minutos atrás parecía solo un sueño imaginario. Al abrir la puerta se topó con un rostro sonriente e iluminado sujetando una rosa.

— Tómala. —expresó sonriente.

— Apártate, Naruto-kun.

— Hey, no seas así. Te la estoy dando como Mercurio, no como yo. —Hiro suspiró suavemente sin recibir la flor— Es una muestra de mi tolerancia a la obra, ya sabes, por el beso. —dijo mirando hacia un costado con notoria incomodidad y rabia. Hiro iba a avanzar para seguir su camino, pero Naruto puso la flor en su manos y la miró a los ojos— No seas así, Hiro-chan. Es un regalo de Mercurio para ti, no para Julieta. —sostuvo la rosa en sus finos dedos— Además, tanto Mercurio como yo creemos que Hiro es mucho más hermoso que Julieta. —guiñó su ojo y cerró la puerta al entrar al camenrino.

Hiro contempló la flor y sonrió con tristeza al darse cuenta que era la primera flor que recibía, y el recuerdo se volvía mucho más hermoso al percibir que la pudo recibir siendo una chica.


/Baños/

— ¡Eres muy chico para ser bonita! —bramó con energía un muchacho de cabellera blanca y mechones marrones, tenía un estilo escuálido pero tonificado y ojos despistados.— Digo, bonita para ser chico... jejeje... —Lo recordaba en los pasillos del edificio principal; era el muchacho que acompañaba a Kiba. Sabiendo que podía ocurrir un incidente, prefirió ignorarlo mientras lavaba sus manos (olvidando la rosa para evitar inconvenientes con Kakashi) y al salir del baño se topó con quien no quería.

— Hiro. —dijo su nombre, pero este lo ignoró como a su amigo en el baño y empezó a dar zancadas para alejarse, el agarre en su brazo se lo impidió— ¡Oye! ¡Cuando mierda vas a respetar a tus mayores! —exclamó arrugando la frente por no saludar.

— Ahora que sé quien eres no podemos hablar. —dijo mirando a Akamaru (acentuando el hecho de que estaba tatuado al estilo yakuza) dejando al descubierto su trabajo, y se soltó del agarre de Kiba. Este lo volvió a sujetar del cuello del vestido con brusquedad y lo acercó a su rostro para que le pidiera disculpas por la falta de respeto como un adulto, no por su posición social; pero antes de poder emitir una miserable sílaba el aroma floral que Hiro desprendía de forma natural llegó a su agudo olfato por primera vez, y de forma inconsciente lo soltó con un empujó al sentir sus latidos salir de control como la primera vez que lo vio como mujer.

Hiro no se preocupó en pensar sobre su actitud, pues para él Kiba seguía siendo un completo extraño.

— ¡Pa-Para la próxima no seré tan amable, entendiste, mocoso! —bramó nervioso alejándose con rapidez para ocultar ese extraño sonrojo que llegó a su rostro y tranquilizar a su confundido corazón.


Besos y abrazos en papel... :3
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