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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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TERROR DE SECUESTRO Y VIOLACIÓN


/Distrito Tamana/Avenida secundaria/Tarde/Al día siguiente/

La semana fue tranquila y las pláticas con Sasuke fueron evitadas como siempre, pero el brillo en la mirada de Hiro había regresado y no sólo Sasuke lo percibió, pero él ignoraba los comentarios hacia su derretida pared de hielo creada desde el campamento del cual nadie sabía. La relación con Sakura había mantenido la serenidad, pero Hiro sabía que Sakura arrugaba la frente en su dirección cada vez que Sasuke intentaba acercarse para platicar.

Estaban en el auto rumbo a casa después de un día liviano de clases y de vanos acosos de parte de Naruto para que le sonriera.

¡Ah! —gritó Sakura por la repentina frenada— ¿Qué sucede? —Hiro se levantó un poco del asiento para ver como un sujeto de ropa casual cojeaba frente al auto en un torpe intento de cruzar la calle. — ¿Lo habrán atropellado? —preguntó inquieta al mirar por entre los asientos delanteros. El conductor pitó varias veces para que avanzara rápido. — ¡No seas así! Ayúdalo.

— No creo que...

— Bájate y verifica que esté bien. —interrumpió altiva hacia Hiro e interesada en el hombre y su bienestar. Hiro cerró los ojos con suavidad, desabrochó el cinturón y abrió la puerta, el conductor bajó el vidrio de la ventanilla y Sakura se quitó el cinturón para acercarse un poco hacia adelante.

— ¿Señor? —indagó Hiro sereno mientras se acercaba con cautela, algo le daba mala espina— ¿Se encuentra bien?

Al tocar su hombro, el sujeto realizó un movimiento rápido al que Hiro reaccionó con una mayor velocidad. Se agachó y con un puñete al estómago, Hiro fue atrapado por las piernas de sujeto y lo lanzó de espaldas. Escuchó gritar a Sakura y al mirar en dirección al auto, cinco sujetos, entre ellos uno gordo, entraron y colocaron un pañuelo en la boca de la chica. Otro sacó al conductor y el sujeto al que golpeó le puso un pie en la garganta y también cubrió su boca y nariz con un trapo. Su entrenamiento le había enseñado a no aspirar mientras el trapo estuviera en su boca y fingir que era drogado, pero un golpe en su estómago lo tomó por sorpresa y aspiró varias veces sin poder evitarlo y poco a poco el ambiente a su alrededor se oscureció hasta quedar inconsciente.

— ¡Dile a Iruka que el Tsukuyomi cumplirá su sueño! —gritó Sakon desde el asiento del conductor mientras se alejaban y el hombre intentaba pararse del suelo con la boca rota.


/Ciudad/Edificio de oficinas/Tarde/

— ¿Aló?

¡Kakashi... san! Sakura-sama, Hiro-kun... f-fueron... —el tono de voz le indicaba todo. Dejó la silla y corrió hasta el ascensor para ir hasta el piso de la empresa Haruno. Tocó la puerta del despacho de Iruka y cuando le dio paso, se agachó por su falla.

— ¿Kakashi?

— Discúlpame por decir esto, Iruka, pero Sakura fue secuestrada por Madara. —el castaño se levantó con un fuerte golpe en el escritorio de sus manos. Miró por la ventana y sujetó sus manos detrás de la espalda mientras observaba el horizonte cubierto de edificios. — Dime lo que debo hacer para ir...

— Relájate, Kakashi. —interrumpió sin apartar la vista de la ventana— Él no le hará nada. —Kakashi conocía a Iruka y confiaba en sus ideas, pero le extrañaba que actuara tan sereno si de la Heredera se trataba— ¿Hiro está con ellos?

— Sí.

— Me inquieta. —giró en dirección a su mano derecha— Si se descubre que es una chica podría causarnos problemas.

— Descuide. El entrenamiento incluyó ocultar esa parte de él; daría su vida antes de que se enterase el enemigo de su identidad. —ambos adultos se miraron el uno al otro con un dejo de preocupación por Sakura y temor por Hiro.


/Distrito?.?.?/Avenida ?.?.?/Atardecer/

Los movimientos erráticos del carro despertaron a Hiro del sueño para meterlo en la pesadilla. Los párpados le pesaban y el cálido cuerpo de Sakura reposaba sobre su hombro a la izquierda. Al mover las manos notó, con obviedad, que estaba atado con los brazos tras la espalda y los tobillos también; Sakura igual. Arrugó la frente suavemente cuando vio que uno de los tipos, uno tosco y gordo, acariciaba la pierna de Sakura hasta subir y llegar por debajo de la falda. « ¡Hey! » Gritó en vano, pues la mordaza sólo le permitía emitir gemidos, mas no palabras comprensibles.

Aunque el sujeto percibió que el llamado de atención fue para él, no le dio importancia y continuó subiendo por la delicada pierna de la muchacha. El grito logró despertar a Sakura, quien al percibir las grasientas manos del sujeto no dudó en moverse con brusquedad hacia atrás, lo que Hiro aprovechó para levantarse y golpear al sujeto en la barbilla con su cabeza.

— ¡Hijo de puta! —las manos ya no tocaban a Sakura, pero lo asfixiaba en el suelo con rabia— ¡Atrévete a eso una vez más y...!

— No lo mates, Jirobo. —expresó cansado Sakon desde el asiento del conductor— Desquítate cuando lleguemos, imbécil.

« ¡Hiro! » Mientras ella era retenida por el brazo del sujeto por sobre sus hombros, con el pie aplastaba la espalda del muchacho haciendo presión, pues él intentaba levantarse para luchar una pelea perdida. « ¡HIRO! »


/Distrito?.?.?/Lugar?.?.?/Noche/

El auto se detuvo luego de un eterno recorrido bajo el enorme y grotesco pie del mastodonte morboso. Antes de bajarlos del auto les colocaron unas fundas de tela y golpearon a Hiro en el estómago para que no se retorciera por el trayecto; corto pero desconocido. Aunque por el eco de las pisadas y el vacío, Hiro suponía que los habían llevado a una bodega abandonada muy apartada de la ciudad, pero no lo suficientemente cerca del río o escucharía barcazas.

Lanzaron los cuerpos al piso, a Hiro con más rabia que a la muchacha.

— Sí, lo que quieran, ya regreso. —expresó la misma voz que detuvo al mastodonte en el vehículo— Sólo no los maten. —un portazo, el motor del auto y unas risillas que calaban los huesos fue lo único que pudo percibir antes de que les quitaran las cubrideras. El mismo mastodonte tomó a Hiro por el cuello para ponerlo de pie frente a Sakura; temblorosa, se sentía el terror en su mirada jade y el sudor que rodaba por su frente. El sujeto que hizo de carnada frente al auto caminó hasta ella y la levantó con algo más de cuidado, pero sin dejar de ser rudo.

— Escucha lindura, —empezó el obeso que sujetaba a Hiro con fuerza del cuello casi quitándole la respiración— Si no quieres que nada malo le pase a esta basura, tendrás que entretenernos un rato.

Los párpados de Sakura abrieron de golpe y Hiro miró al sujeto con asco antes de fijar su mirada calmada en Sakura. « No le hagas caso, Sakura sa... ¡agh!» Los gemidos que dio en dirección a la pelirrosa fueron sellados con un fuerte puñetazo al estómago, pero no lo suficientemente fuerte como el que lo noqueó en el camino y lo llevó a aspirar el cloroformo.

« ¡HIRO! » Ella se movió y zarandeó, pero eran en vano. El tipo que la sujetaba, tiró de sus brazos y la lanzó sobre unos palets mohosos a los que golpeó con el hombro. El gordo sacó una navaja de su pantalón.

— Él —señaló al sujeto que la lanzó hacia la pila de madera podrida— sacará la cinta de tu boca y permanecerás calladita y cariñosa... ¿entendido? —reafirmó lo último acercándo el filo de la navaja hacia la mejilla de Hiro quien permanecía sereno y relajado « No le hagas caso, Sakura-san. No le obedezcas ni una palabra. » Pero el temor en ella le impedía leer las palabras que le decía su custodio, su amigo; ella simplemente asintió con rapidez.

Kidomaru le quitó la venda y las ataduras de sus brazos, menos las piernas.

— Empieza con un baile muy sensual. —Sakura llevó las manos hacia los botones de su chaqueta; los dedos le temblaban y evitaba mirar a los tipos al rostro.

« ¡No, Sakura-san! No lo haga, estaré bien... ¡Sakura... agh! »

— ¡No lo lastimes! ¡Di-dijiste que estaría bien!

— Dije que si haces lo que te digo no le haré daño, pero su este animal inquieto, merece una paliza. —indicó mirando a Hiro a los ojos, pero este parecía asesinarlo con la frialdad y la tranquilidad con la que se manejaba; no por nada se entrenó para ello durante tantos años.

« Mientras esté aquí, haré lo que sea para prote... ¡agh! »

— ¡NO! ¡PARA! —gritó desabotonando el último agarre de la chaqueta— ¡Haré lo que sea, pero ya no le pegues! ¡NO LO LASTIMES!

« No le haga caso... Sakura... san... » Ella se quitó la chaqueta para empezar a abrir su blusa. « Detente, Sa... kura... » Uno por uno los botones de la blusa daban paso a la fina y delicada piel de una dulce señorita que estaba destinada a un destino cruel. « No... Sakura... san... »

— No, no, no. —la voz que hizo eco en el vacío causó un estremecimiento en cada una de las células de Sakura— Si lo haces así de aterrada no tiene gracia, hasta pena me das. Ponle ganas y pasión, cariño... pasión. —ella evitó mirar al sujeto y posó sus ojos en Hiro para darse fuerza « Es por Hiro... Lo hago por Hiro. No quiero que lo lastimen por mi culpa... Di-Discúlpame Hiro-kun... » Las lágrimas de horror, de miedo, querían rodar por sus mejillas, pero no lo permitiría o quizá perjudicaría a su amigo.

« Basta... ¡Basta! »

Hiro observaba impotente cómo su amiga lo miraba de forma fija para escudarse de la espantosa situación.

Levantó la mirada hacia el sujeto que lo tenía por el cuello, dio un suave brinco y logró zafarse para caer al suelo e intentar golpear los tobillos del gordo, pero el gesto fue tan lento por los golpes dados a su abdomen que lo único logrado fue terminar bajo la imponente y sebosa pierna del sujeto en su cuello una vez más.

— ¡NO, HIRO!

— ¡Rápido, perra!

Con un mayor temblar de sus manos al ver a Hiro asfixiándose y con el cuchillo sobre su abdomen, Sakura no tenía más opción que despojarse de la blusa sin dudar un segundo más. « ¡Lo hago por Hiro, por Hiro! » Su piel suave y blanca quedó expuesta, respondió con los brazos para cubrir su brasier, pero el rostro de los pervertidos le impedía mover los músculos. Tenía los ojos cerrados con fuerza, ya no era capaz ni de mirar a su amigo.

— Quítatelo... ahora. —amenazó Kidomaru acercándose a Hiro con su propia navaja, peligrosamente en su ojo izquierdo. Ella a duras penas pudo ver la escena, pero el pudor y el asco del ambiente le obligaba a permanecer cubierta por sus delgados brazos para evitar que el morbo de los hombre delante llegase a su interior.

— ¡Quítatela! —el gordo sacó el pie del cuello de Hiro y le dio un patazo tan fuerte en las costillas que el dolor no sólo se reflejó en el gemido estridente tras la mordaza, sino en sus ojos perla con un agudo apretón de los párpados.

— ¡BA-BASTA! ¡Basta! Basta... —las lágrimas de miedo no pudieron contenerse más— Lo... lo lamento tanto... Hiro... —murmuró mirándolo a los ojos por un fugaz instante— No puedo... No puedo hacerlo... —susurró mientras bajaba el torso sobre sus piernas y el cabello cubría su rostro rojo por el llanto y blanco por el temor. — ¡Perdóname, Hiro!

« Bien... Está bien... Sakura-san... » Gemía con una posición adolorida en el piso a un par de metros de ella. « Eres muy valiente... Te... Te sacaré de aquí... » Indicaba con un tono suave y reconfortante mientras se arrastraba en su dirección.

— Este par parece muy unido. —agregó Kidomaru al observar como Sakura empezaba a calmarse por los arrullos incomprensibles de Hiro y el vano intento de movimiento serpenteante.

— Esto se detiene así. —expresó Jirobo con confianza. Dio un par de pasos y asestó un golpe seco en las piernas del chico a unos centímetros de ella. Kidomaru agarró a Sakura del cabello y la levantó como si fuera un saco.

¡KYAAA!

« ¡Sakura-san! »

El hombre gordo sujetó la atadura de las manos de Hiro para levantarlo y lo lanzó hacia un par de pervertidos asquerosos que gustaban del espectáculo— ¡Sujétalo bien! —caminó hacia Sakura quien por el dolor había sacado las manos delante de su brasier expuesto para liberarse del tirón que le arrancaba el cuero cabelludo— Si te digo que quiero diversión, lo haces, linda. —con la navaja en la mano realizó un corte limpio en la parte frontal del sujetador y los pechos blancos y suaves de Sakura quedaron expuestos por unos breves segundos antes de que ella los cubriera; soportando el dolor en su cabeza.

« No... No... »

Los dos sujetos que tenían agarrado a Hiro colocaron sus navajas en el cuello del muchacho mientras tiraban de su cabellera para que levantara la cabeza y viera todo.

— Si haces algo que no me guste, si gritas, si me rasguñas o si haces un movimiento estúpido, levantaré la mano y el muchacho terminará con el cuello rebanado. —las pupilas de Sakura se dilataron en dirección a su amigo prisionero— Encarguense de que él vea todo, será prueba de lo que pasa a quienes se meten con el Líder. —dijo en dirección a los otros sujetos que tenían cautivo a Hiro.

La mano del mastodonte se posó sobre la pierna de Sakura...

« No, para... Sakura-san... ¡No! » Hiro cerró los ojos por un momento para mantener la calma, pero la frustración e impotencia de no poder protegerla como aquella vez en el callejón... « Nii-san... » Volvió a abrir los párpados y la escena de su amiga siendo presa de los manoseos del mantecoso, asqueroso y repulsivo sujeto le creaba un vacío de inutilidad y culpa.

« Alguien... Quien sea... ¡Ayúdenla! »


Besos y abrazos en papel... :3
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