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SI ERES FIEL LECTOR DE ESTE LONG-FIC,
POR FAVOR LEE LA NOTA AL FINAL. Gracias.
Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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DEMASIADO TIERNO PARA SER TAN RUDO
/Distrito ?.?.?/Bodegas/Noche/
— ¡QUIEN MIERDA INTERRUMPIÓ MI SUEÑO!
Una voz estruendosa y salvaje salió de una puerta casi al final de la bodega. La sombra caminaba en dirección a los sujetos que habían detenido todo movimiento al escuchar y reconocer el timbre del sujeto que ahora estaba presente en la escena.
— A... ¿Aniki? —expresaron varios de ellos, en especial quienes sujetaban a Hiro; quien al ver la sombra tomar color por la luz del foco sobre ellos no dudó en abrir los ojos con un aliviado asombro, pero el verlo como su posible salvación para Sakura quedó desvanecido al darse cuenta que los secuestradores lo trataban como un superior. Entonces recordó al sujeto de cabello blanco y tatuajes en el colegio, dedujo que la mafia a la que pertenecía era justo la que los había tomado prisioneros.
— ¿EH? —expresó rascando su nuca y bostezando con sonoro desagrado. Antes de pronunciar su nombre, observó que Jirobo tenía sujeta a una jovencita de cabello rosa medio desvestida y que Hiro estaba prisionero y muy golpeado. — ¿Qué pasa aquí? —indagó tan serio y aterrador que varios de los sujetos temblaron ante la mirada del superior. Kiba se acercó con aura asesina hacia el mastodonte. — Explica.
— Esto no tiene que ver contigo, Kiba.
— No, no tenía. —agarró al gordo del cuello y del brazo (lo que provocó que se apartara de Sakura), lo tiró al suelo en una llave que por poco lo noquea; Kidomaru soltó a Sakura por mero reflejo para alejarse de Kiba y ella se cubrió y acuclilló junto a unas cajas de madera rápidamente, apartándose de todos lo más que podía— ¡Pero cuando se meten con mi comida o con mi HORA DE SUEÑO entonces me cabreo! —señaló a Sakura con desprecio— ¡Explíquenme o les doy una paliza a todos!
— ¡E-es un trabajo de Sakon-aniki! —dijo uno de los que sostenía a Hiro, quien no comprendía nada, pero estaba agradecido de que la lucha entre ellos evitase una desgracia— Disfrutar co-con la chica y que él fu-fuera testigo fue la orden. Ha-hasta mañana por la mañana. —agregó el que estaba del otro lado de Hiro. Kiba permaneció con la mirada fiera por unos segundos antes de suspirar con molestia.
— Lárguense.
— Tú no nos mand... ¡agh! —una patada a Jirobo lo dejó casi sin aire y todos se quedaron pasmados por la fuerza y salvajismo del nuevo que rápido ascendió en reconocimiento.
— Cuando me despiertan no me pongo de buen humor, saben. —expresó mostrando los dientes— Pero los perdonaré gracias a esa. —señaló a Sakura, quien seguía pasmada en la esquina casi ausente de todo— Un poco de ejercicio me calmará. —agregó con una sonrisa mientras desabrochaba la chaqueta, volteó hacia sus subordinados— ¿Qué esperan? ¿Ver? ¡No me jodan!
— Pero, Kiba-aniki, nos ordenaron vigi...
— ¡Tomaré la responsabilidad! —expresó entre diente mientras se quitaba el cinturón— ¡Ahora fuera! —bramó como un animal. Kidomaru ayudó a Jirobo a salir mientras el resto estaba ya en el camión al recordar las palizas por las que Kiba se había hecho famoso en la Familia; incluso cuando era el líder de su propia pandilla.
Una vez la puerta se cerró, Kiba dejó caer el cinturón y caminó hasta Sakura. « Suéltame, por favor. Así nos podremos... » Empezó a gemir en el suelo una vez los otros lo lanzaron para salir corriendo, pero Kiba lo ignoró y una vez delante de Sakura la tomó del hombro y le dio un fuerte golpe en la nariz que dejó en shock a Hiro. « Pero qué... » Los estruendosos golpes que le daba Sakura en el rostro tenían a Hiro en la nada. No creía que sería un ser así de despreciable.
— ¡KYA! —ese grito provocado por el cuarto golpe en el rostro lo sacó del espanto e intentó pararse para atacarle, pero el dolor por la paliza de Jirobo lo dejó inestable en la parte inferior y cuando intentó acercarse a Kiba este lo pateó con suavidad y facilidad.
— ¡No te metas, mocoso!
Sakura, ya con la nariz derramando sangre sin estar rota, temblaba y no apartaba las manos de su pecho. En un vano intento de protección levantó ambas extremidades para golpearlo, como había visto a Hiro muchas veces antes, pero Kiba sostuvo sus muñecas y la hizo tropezar. Él se acuclilló, Hiro intentó ponerse de pie una vez más para proteger a Sakura, pero se quedó de pie, estático a su lado, cuando escuchó decirle a su amiga con una voz calmada, algo irritada, pero serena y reconfortante— No te haré nada, tonta. —ella miró a Kiba con miedo y asombro, él tomó la sangre que fluía de su nariz y la embarró lo más arriba que pudo en sus piernas sin llegar a verse como un degenerado, desgarró un poco su falda y luego se apartó de ella para pasarle su blusa; se la tiró en la cara.
— ¿Por qué dejaste de gritar?
— ¿Eh? —agregó una confundida y algo más aliviada Sakura, que se vestía con rapidez.
— Grita, tonta.
— ¿Por... Por qué? Estás siendo amable. No... No veo por qué... —Kiba suspiró y se acercó a ella cuando se había abrochado la parte más importante de la blusa, la sujetó del brazo con brusquedad y molestia.
— Tú te lo buscaste. —con una mano en el hombro y la otra en la muñeca del mismo brazo, torció su extremidad hasta que dio un fuerte grito, empezó a tirarle del cabello también.
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En el exterior de la bodega, los gritos de Sakura llegaban trémulos hasta la camioneta, donde los delincuentes bufaron por no poder tener la diversión que Sakon les había prometido. — Él gozando y nosotros no podemos ni ver.
— ¿No se supone que el jefe lo había castigado?
— Quien sabe. —agregó otro, molesto— Él es el favorito ahora, no.
/Distrito ?.?.?/Bodegas/Medianoche/
Dormida con tranquilidad después de tanto gritar por la tortura, también había relajado el ambiente en la bodega; Hiro todo el tiempo mirándolo con intriga por su actuación. Cuando Kiba tomó asiento junto a una agotada Sakura —cubierta por la chaqueta de él— miró a Hiro con la frente levemente arrugada.
— Si no te acercas, lo haré yo y te golpearé. —expresó entre molesto y amigable, como en las reuniones pasadas. Hiro obedeció y se acuclilló junto a él, Kiba le quitó la atadura de las manos y luego reposó tranquilo en unas cajas de madera a su espalda. Lo primero en liberar fue su boca.
— Muchas gracias. —expresó ya libre, mientras desataba sus piernas miraba a Sakura— Pero no debiste ser tan rudo con ella.
— ¡Bah! —expresó juguetón— Era eso o dejarla con los otros. ¡No seas tan...!
— ¿Por qué nos ayudaste? —interrumpió sereno y amable. Kiba colocó sus manos tras la nuca para recostarse en la pila de cajas.
— No hay razón. —dijo sin darle importancia a lo que había hecho, pero antes de una segunda pregunta, el sonoro estómago de Kiba no sólo vació su mente, sino que le causó un suave rubor por la vergüenza.— Mierda...
Asombrado por escuchar tal estruendo, Hiro se preguntó por qué estaría soportando hambre, por qué estaría ayudándolos y por qué parecía estar cansado más de los usual, pero antes de seguir meditando el asunto metió la mano a su chaqueta y sacó de él unos caramelos que había dejado Naruto sobre su escritorio esa mañana, se los extendió.
— Ten. Es todo lo que cargo. —Kiba sonrió animado y estiró los brazos sin pensarlo— ¿Por qué no has comido? —preguntó con esa confianza natural que habían creado sin siquiera conocer más que sus nombres.
— Neh~ No quiero hablar de eso, me da dolor de muelas. —pero al abrir la mano y ver que sólo eran cuatro dulces de leche, arrugó la frente en su dirección.— ¡Oye! Para la próxima trae siete, si! —empezó a examinarlos con cuidado; concentrado. « Si me como la mitad, me alcanza para la semana... Aunque no tengo nada en la panza. Si me como uno entero ahora, igual tengo medio caramelo diario para el resto de mi casti... »
Una suave risilla lo sacó de sus cálculos alimenticios. Los ojos de Kiba quedan abiertos de par en par al notar que su suave risa era algo femenina para su rudeza, pero al ver que no paraba de burlarse por su estómago gruñón, se levantó y acercó a Hiro sólo para darle un golpe en la cabeza. — Pe... Perdón, Kiba-kun.
— Claro, lo dices después de reírte de mí. ¿Cuando mierda me tendrás algo de respeto, niño? —volvió a apoyar la espalda en las cajas, Hiro igual— En lugar de reírte de mí, mejor entrena más para ser como yo.
/Distrito ?.?.?/Bodegas/Amanecer/
La noche transcurrió entre cabeceos silenciosos de parte de ambos, pero más de Hiro al estar golpeado; aunque Kiba no lo hacía mal pues ya iba un día y medio sin probar más bocado que el dulce que le regaló Hiro. De un segundo a otro, la cabeza de Hiro terminó sobre sus rodillas fuertemente abrazadas y Kiba lo observó algo tambaleante por el sueño. « Hasta durmiendo se ve tierno para ser tan rudo... »
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En el auto sonó el celular de Jirobo, quien al ver de quien se trataba no dudó en contestar de inmediato.
— ¿Y bien? —dijo algo amargado y el gordo respondió con un trémulo, "Todo perfecto." — Bien, entonces ya regresen esos mocosos donde deben; yo no iré. —colgó sin siquiera esperar respuesta y Kidomaru preguntó por qué dijo que todo estaba bien si ellos no habían hecho nada.
— ¿Y si le decía que Kiba se nos llevó toda la acción, cómo crees que reaccionaría? —dijo algo temeroso— Además Aniki se escuchaba molesto y yo no quiero que me de una paliza. —le tiró el celular con rabia— ¡Para la próxima contesta tú!
— Si el jefe dice que es hora de regresarlos, será de obedecer. ¿Quien va por ellos? —todos apuntaron a Kidomaru— ¡Cobardes!
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Escuchó el abrir de una puerta y el aura de flores y calma que le hacía sentir Hiro desapareció y movió al chico del hombro quien no tardó en despertar de golpe y en guardia. — Cállate. —murmuró— Ya vienen. —expresó calmado mientras colocaba la mano sobre su hombro.
— Puedo atacar a un par, ya siento las piernas. Si me dejas... —pero antes de poder terminar, Kiba lo golpeó en la nuca y Hiro cayó desmayado.
— Después me darás la gracias. —comentó poniéndose de pie, desabrochándose el pantalón y recostándose sobre Sakura; ella despertó por el peso y al verlo sin camisa ni pantalón fue invadida por el miedo al recordar la escena de anoche. Antes de poder gritar por ayuda a Hiro, le cubrió la boca. — No te haré nada. —y también la noqueó. Le rompió la falda y desabotonó un poco su blusa sin dejar expuesto la parte más importante.
La puerta se abrió y un temeroso Kidomaru ingresó.
— Kiba-aniki...
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NOTA: Hola a todos. No platico mucho con ustedes (los fieles lectores de Dulce Guardaespaldas), pero sepan que los tengo muy presente; tanto que es momento de pedir su opinión. Intentaré ser lo más concisa posible. ¡Ahí voy!
Este fic inició en noviembre del 2014 y hasta la fecha... sigue. No me malentiendan. Cada uno de mis proyectos es especial —un tesoro irreemplazable—, pero hace poco leí un review que me hizo meditar un poco la situación con respecto a Dulce Guardaespaldas. Es cierto que en un inicio lo pensé como long-fic y no tenía nada de que quejarme, pero hace unos meses me llegó un asqueroso bloqueo y me dispuse a leer viejos reviews —porque me vuelve la musa o me dan ganas de escribir cuando tengo sus palabras en mi cora :3— por lo que me topé con esto; cito: "Esta historia es buenísima... xp no tiene tantos comentarios como se merece? Llegue a la conclusión d q es muy vueltera y los cap muy cortos... No avanza mucho y deja muchos cabos sueltos." Entonces decidí meterme del lado de ustedes y me puse a leer casi todo el fic desde el inicio.
Llegué a la conclusión de que, en cierta forma, el fic es eso: demasiado corto y con muchos cap, que en su mayoría no siempre entregan ese no-se-qué que uno, como buen lector, espera. No digo que la idea sea mala, ni que vaya a eliminar o dejar de escribir este fic ¡para nada!, pero lo he meditado bastante y necesito saber la opinión de ustedes para saber qué rumbo va a tomar esta historia.
En mi BIO habrá una encuesta. Lean con detalle las opciones que les planteo y voten con el corazón. Sin más que poder agregar, gracias por seguir en este fic después de casi dos años y medio de su inicio y, como ya dije, no dejaré de escribirlo, pero si deseo saber si los cambios que pienso realizar, ustedes los apoyarían.
Besos y abrazos en papel... :3
