.

Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

.


UNAS LLAMATIVAS LÁGRIMAS PARA JUGAR


/Residencia Haruno/Tarde/

— Parece que Tsukuyomi mostrará la cara del nuevo líder. —comentó Iruka cuando Kakashi cerró la puerta del despacho— Y parece que planea empezar su juego, pues nos ha invitado. —Kakashi entrecerró los ojos levemente— Sin duda la fiesta será una formalidad para presentar al nuevo Líder y la han disfrazados como una reunión de negocios formal.

— Mis informantes me han comunicado que es un muchacho joven.

— Estoy seguro que es el hijo de Zetsu, pero no lo podré corroborar hasta no estar allí. —agregó mirando el escritorio— De todas formas, Kakashi. Prepara a Hiro.

— Por supuesto.


/Día de la fiesta/Mañana/

— ¡Hermano! —gritó la muchacha de cabello marrón al acercarse a la cama— ¡Despierta, Obito! —el joven abrió los ojos, limpió las legañas y secó la saliva de su mejilla.

— ¿Qué sucede, Rin?

— Ven, tienes que ver esto. —comentó algo alarmada, o preocupada, pero cuando ambos llegaron a la puerta de la Mansión donde se estaban hospedando fueron atraídos por el vistoso auto rojo en el porche. Al muchacho se le atoró la maldición en la garganta— Es de tu papá. —comentó tranquila al ver como su rostro de emoción cambiaba drásticamente por uno de desprecio.

— Ah. —respondió y dio media vuelta seguido de su hermana un par de años menor.

— ¿"Ah"? ¿Sólo eso dirás?

— ¿Y qué más esperas? Ya sabes que no me interesa nada que tenga que ver con él. —contestó rascando su oreja rumbo a la cocina por algo de beber.

— Sí... supongo. —contestó dubitativa aceptando un vaso con jugo de parte del muchacho— Casi me olvido. Hoy es la fiesta, tenemos que ir al centro para rentar un traje.

— ¿Rentar? —respondió tomando una manzana del frutero— Comprar, querrás decir. No por nada tengo tarjeta Gold. —sonrió como un ganador, pero Rin mostró su reprobación con los ojos y la voz.

— Eso también te lo dio tu papá.

— ¿Y? No significa que no vaya a gastar el dinero, ni que vaya a dejar el auto tirado en el en garaje para siempre. —le dio un mordisco gigantesco y caminó hasta la sala.

Cuando volverás a ser el de antes, Obito. —murmuró sentada en el mesón de la cocina, contemplando la bebida con melancolía.


/Día de la fiesta/Noche/

Hiro contemplaba su reflejo en el espejo para finalizar el peinado. Algo que desconocía lo hacía sentir intranquilo, pues Kakashi le había ordenado estar atento todo el tiempo una vez dentro del lugar y que no se alejara de él hasta que no se lo permitiera.

— ¡Hiro, permiso! —Sakura abrió la puerta con una iluminada sonrisa mientras Hiro salía del baño con ese semblante serio que le daba un aire dulce a veces— ¡WOW! ¡Te ves fabuloso!

— Tú también te vez muy linda hoy. —Sakura sonrió y lo tomó del brazo para ir hasta el auto.

— Si fueras más alto y un poco más fornido serías mi caballero dorado, Hiro-kun. —comentó con amabilidad y cariño, pero Hiro no le respondió e ingresaron al auto donde Kakashi e Iruka ya se encontraban.

.

Rin, me aprieta. —susurró junto a su hermana, ella le acomodó el moño del cuello y lo tomó del brazo para seguir sonriendo detrás del hombre de cabellera roja que los escoltó hasta Madara quien los presentaba a las ponencias más importantes del lugar. Los murmullos de que su aspecto era vistoso se debía a los años vividos en América que le daba a ambos un tinte extranjero, pero si se los observaba con detalle se podía comprobar que, sin duda, eran japoneses. —Tío, ¿ya podemos dejar este puesto? Quiero algo de beber y Rin tiene hambre.

— Por supuesto, muchacho. Disfruta de la fiesta. —expresó Madara con una sonrisa amistosa mientras se alejaba con Sasori hasta un grupo de invitados con quienes tenía negocios pendientes sobre el casino.

.

Después de que Iruka y Kakashi descendieron, el chofer abrió la puerta del lado de Sakura y cuando miró hacia la entrada sus ojos se posaron en el atractivo Uchiha. — ¡Sasuke-kun! —corrió hasta él y lo abrazó con la mejillas rosadas, pero él no correspondió el abrazo y antes de ser arrastrado por la chica dentro del baile, trató de mirar a Hiro, pero este fue interceptado por su maestro.

— Sígueme. —le ordenó Kakashi con un tono suave y casi murmurado— Te presentaré con alguien importante y necesito que lo recuerdes muy bien. ¿Entendido? —Hiro realizó una pequeña reverencia y sin percatarse de que Sasuke era arrastrado por Sakura, la sensación de intranquilidad lo asedió en el estómago una vez más.

.

— ¡Obito! —Rin le quitó la copa de las manos antes de que tocara un sorbo con la lengua— ¡No bebas!

— ¡Hey! Ya soy mayor de edad para tu información.

— ¿Luego quien nos llevará a casa? —preguntó mirándolo a los ojos fijamente.

— No lo sé. ¿Un chofer? ¿Uno de los hombres de mi tío? —Levantó la ceja y trató de recuperar la copa pero ella la ingirió de golpe.— ¡¿Rin?! —ella expresó una fea mueca por el sabor, pero volvió a mirarlo a los ojos— ¡¿Estás loca?! ¡Tienes 16, tonta!

— Tú quisiste venir en ese auto y nos regresaremos en ese auto; no permitiré que dejes botado algo tan costoso. —parpadeó un poco al notar que su entorno le daba un poco de vueltas— Y ya sabes que no me agradan los hombres de los que hablas. —Ella volvió a parpadear pesado y Obito la tomó por los hombros para llevarla a una silla.

— ¡No puede ser! —regañó— La única manera de disfrutar era emborrachándome y tú lo echas a perder haciendo que te cuide. ¡No es justo! —recriminó arrugando la frente y llevándola hasta una mesa vacía. Ella sonrió algo torpe. — ¡Genial! —levantó los brazos con hastío— ¡Y tras eso eres de las que no soporta ni un va...! ¡OYE! —sin poder evitarlo, Rin sujetó otra copa de la mesa y la ingirió sin darle tiempo a Obito de que se la arrebatara. Tomó todas las copas de allí y las llevó hasta el bar para evitar más inconvenientes, pero al regresar el rostro de Rin ya estaba sonrosado y fijo en un punto delante— ¿Qué miras? —él trató de buscar lo que atraía su atención.

— ¿No te... parece tierno ese... ese chico~? —preguntó señalando torpemente hacia la multitud— Sus ojos son muy hermosos~ —acotó con una sonrisa dulce y en ese momento descubrió entre los adultos a un muchacho de estatura baja y llamativos ojos perla.

— Sin duda es... peculiar. —agregó entrecerrando los ojos— De hecho se ve algo femenino, ¿no crees?

— No dije dulce, —tomó la mejilla de Obito con fuerza y lo zarandeó un poco, provocándole dolor— dije tierno~ Así como tú.

— ¡Ya, Rin, ya suéltame! ¡Me duele!

.

Madara distinguió el plateado cabello de Kakashi en la multitud y Sasori siguió la mirada de su maestro chocando con los adormilados ojos del hombre que una vez fue su victima de tortura; a su espalda lo seguía un muchacho joven. Una vez delante, los cuatro realizaron una corta reverencia y las miradas se posaron en Hiro.

— ¿A quién tenemos aquí, Sasori? —preguntó Madara con una sonrisa a su amigo— No sabía que tenías un hijo, Kakashi.

— Buenas noches, Madara. —respondió Kakashi colocando la mano en la espalda del muchacho para que diera un paso delante— Él es Hiro Hatake, mi sobrino. —comentó casual y el muchacho asintió sereno, pero con el estómago revuelto— Recientemente me he hecho cargo de él por inconvenientes familiares.

— Sí, sí. Había escuchado que tu hermana murió. Lamento que el rumor sera cierto. —Kakashi cerró los ojos por un breve momento mostrando un ligero pesar que Hiro imitó con sutileza— Disfruten de la fiesta. —agregó alejándose con Sasori— ¿Es él? —preguntó cerca de la mesa de bocadillos y su sirviente sólo lo miró en aprobación.

Kakashi y Hiro caminaron hacia el extremo opuesto. — ¿Los viste bien? —preguntó Kakashi con un tono bajo mientras se habrían paso hacia la mesa de bebidas, Hiro respondió con una mirada silenciosa— El hombre de cabello negro es Madara y el sujeto a su izquierda se llama Sasori. No olvides sus rostro.

— Como ordene, Kakashi-san.

— Ahora ve y da una vuelta. —agregó relajado tomando una copa— Y Hiro, cuidado con lo que haces aquí. Incluso las paredes tienen oídos. —agregó con una extraña sonrisa y desapareció entre la multitud.

.

— Usted debe ser Uchiha-san. —comentó un hombre de cabello marrón al otro que degustaba un mirtini— ¿Fugaku Uchiha?

— Iruka. —respondió sobrio— El tío de Sakura. —el castaño sonrió gustoso.

— ¿No cree que hacen una linda pareja? —preguntó animado señalando del otro lado de la fiesta a un par de jóvenes tomando platos del bufet. Fugaku miró a su hijo y a la muchacha de cabello rosa que lo acompañaba con una sonrisa.

— Ciertamente hacen una pareja adecuada. —miró a Iruka levantando el martini e Iruka alzó su copa de vino aceptando la declaración.

.

— ¡Allá, Sasuke-kun! —señaló Sakura una mesa vacía cerca de la esquina. Él no respondió nada, como a todo lo que le llevaba diciendo desde que entraron al salón ya que lo único que le importaba en ese momento era ver a Hiro entre la multitud de personas.

— ¡Por qué la cara larga, Obito~! —expresó Rin con las mejillas rojas por el alcohol— Sonríe~

— Cállate, sí. Por tu culpa no puedo beber. Sino quien te cui... ¡¿De dónde sacaste esa copa?! —trató de quitársela, pero su hermana jugó un rato a que se la echaba encima y Obito desistió— ¡Sabes qué! ¡Haz lo que quieras! —colocó los codos sobre la mesa y con el ceño fruncido miró las personas a su alrededor. Una pareja de jóvenes amantes pasó junto a ello. — Mira eso, Rin. Una pareja falsa. —comentó con un tinte desagradable y una sonrisa maliciosa en dirección a la chica de cabello rosa.

— No me digas que~ te vas a meter con ellos~ Obito~ —respondió con tono de regaño, pero con tanto alcohol en su cuerpo, las palabras zigzagueaban en su boca y sonaba como una niña tonta.

— Quien sabe. —contestó mirando a Rin— Amar no es fácil. Peor aún si yo estoy allí, no lo crees. —Rin arrugó la frente— ¡Hey! No me mires así, quieres. Esta reunión está aburrida y no será culpa mía que esos dos se separen por mí. —Rin continuó mirándolo de esa manera incómoda y se levantó de la silla en un salto.

— ¡Obito~!

— ¡Voy al baño! Ya regreso, sí. Y no bebas más mientras no estoy. —amenazó con su índice.

— ¡Eh,mira! —comentó Sakura con efusividad y levantó la mano— ¡Hiro! —Tanto él como Sasuke chocaron miradas de inmediato y Hiro bajó la cabeza pensando que no era buen momento para verlos juntos; no después de aquella rara presentación— ¿Nos podemos sentar? Bueno, no es que te moleste si lo hacemos sin preguntar, verdad. ¡Somos amigos! —Sakura tomó lugar en la silla a su lado y Sasuke delante de él. — ¿Ya comiste? ¿Quieres que te traiga algo del bufet?

— Estoy bien así, Sakura-san. No tengo hambre por el momento. Gracias. —respondió al recordar la forma tan escalofriante en que ese hombre de nombre Madara lo miró todo el tiempo.

Hiro levantó la cabeza cuando un plato apareció delante suyo en la mesa.

— Come. —expresó Sasuke mirándolo a los ojos— Compartiré la comida con Sakura. —agregó sin mirar a la chica que aguanto un grito de felicidad en la garganta. Hiro miró el plato y aceptó en silencio, pero ambos sabían que no era un gesto cálido, sino una manera de atraer la atención para que comprendiera lo que su decisión había provocado. Sasuke sólo quería demostrarle que esa forma de ignorar sólo era para ocultar el dolor de verlo con Sakura.

Hiro llevó un par de bocados a su boca y masticó despacio mientras Sakura tomaba el tenedor y le daba a Sasuke pedazos de fruta como si fueran recién casados. Por más que trataba de concentrarse en los invitados, Hiro observaba con el rabillo del ojo a la pareja que parecía disfrutar de los mimos.

— ¿Hiro? —dijo Sakura al verlo levantarse de un salto.

— Iré al baño un momento. —respondió sin mirar a ninguno de los dos y desapareció entre la multitud.

Humedeció su rostro un par de veces y permaneció frente al espejo, tenía una expresión apática en su rostro y reflexionaba con sus fijos en la nada. ¿Por qué le ardía el estómago al verlos juntos? Él no podía mostrar emociones hacia Sasuke y ya había decidido que sus dos amigos se quedasen juntos. Eso beneficiaría a todos. Era lo mejor... Era su obligación.

— Deja de hacerlo. —la voz a su espalda lo tomó por sorpresa— No finjas que no te duele verme con Sakura, porque yo sé que así es. —Hiro bajó la mirada y se acercó a la dispensadora de papel para secar su rostro.

— No sé de qué hablas. —de camino a la puerta, Sasuke bloqueó la salida con su brazo— Déjame pasar, por favor. —expresó frío mirando al Uchiha a los ojos, pero sólo escuchó su acostumbrado "tchi" salir de sus labios y lo siguiente que vio fue su cabeza en el hombro; tomándolo con la guardia baja. Sus mejillas sonrojaron y aunque ambos tenían las incontenibles ganas de abrazar al otro, ninguno se movió por varios minutos; invadidos solo por aquellas cosquillas que causaban los aleteos de mariposa en su estómago.

Sasuke levantó la cabeza y se marchó sin decir palabra alguna seguro de que Hiro estaba celoso y dolido, pero tranquilo de que no lo odiase por haber hecho aquello delante suyo, pues le dejó estar en su hombro un largo tiempo.

«Vaya, vaya.» pensó con una sonrisa al ver entre la rendija de su puerta al muchacho alto dejar el baño «Ellos son la pareja real.» se dijo con satisfacción, pero al llevar sus ojos al más pequeño esa mueca en su cara desapareció.

Ese tono perla de sus pupilas resaltaba con las lágrimas que rodaban por las mejillas hasta caer en su saco.

«Qué interesantes lágrimas» Pensó y observó todo el tiempo a Giro hasta que este abandonó el baño con un rostro de hielo.


Besos y abrazos en papel... :3
¿Reviews?