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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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SU NOMBRE Y DIRECCIÓN


/Fiesta/Noche/

Pasaron menos de diez minutos hasta que Hiro fue capaz de salir del baño sin un rastro de las traicioneras lágrimas que escaparon ante el gesto de Sasuke. Dio un vistazo rápido a su alrededor para no encontrarlo de nuevo ya que estaba seguro de que su corazón se haría en pedazos y el sonido sería captado por todos los invitados. Pero alguien más ya estaba esperándole a la salida.

— Cuida lo que haces aquí, Hiro. No habrá una segunda oportunidad como la última vez. —advirtió Kakashi antes de alejarse y perderse entre los invitados dejando al muchacho exaltado en su interior porque, para su desgracia, Kakashi tenía razón; lo que volvía todo más oscuro y doloroso. Con la mirada fija en la puerta, caminó como un fantasma entre las personas y salió del recinto sin mirar atrás; sin avisar a nadie.

Y aun así un par de ojos lo encontraron.

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— ¡Que mierda! —gritó Tobi al llegar a la mesa donde estaba su hermana— ¡Estás ebria, Rin! ¡Como demonios! —la muchacha sonrió de forma torpe y se levantó solo para que Tobi la agarrara del brazo y no terminase en el suelo.

— Edres dú, Obito~

— Maldita sea. —la acercó a su cuerpo y la sujetó de la cintura para sacarla de allí. Jamás permitiría que tocara licor de nuevo. Rin era un peligro con la bebida. Le sorprendía un poco que ella se rebajara tanto después de ser tan aplicada y centrada. Simplemente no lograba entender este absurdo comportamiento.

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Sakura se levantó de la mesa un tanto preocupada de que Sasuke no regresara de donde fuera hubiera ido sin avisar y cuando trató de encontrarlo cerca de los baños sólo entristeció al ver que desaparecía por la puerta principal. Trataba de no pensar que Hiro era la razón, pero eso no evitaba sentir aquella rabia en el pecho y el inigualable temor de que al intentar buscarle descubriera que se había marchado... Con Sasuke quizá.

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— Sube, demonios. —regañó Óbito a su hermana cuando el ballet llegó con su nuevo y costoso vehículo. Al abrir la puerta de su lado descubrió que a unos metros el joven alto del baño estaba subiendo a su auto dándole instrucciones a su chofer que no alcanzaba a comprender por la distancia.

— Obito~kun~ —cantó Rin mientras su hermano le colocaba el cinturón. — Esto es incómodo~ —regodió sin oponer resistencia.

— Sólo duérmete y no molestes. —acotó al encender el auto con rapidez.

— ¿Donde vamos~? Es para allá~ —ella se apoyó en el cristal de la ventana y contempló con torpeza la dirección opuesta. Óbito debía admitir que aun en su estado tenía una parte activa que le permitía conocer su entorno. — ¿Sigues a alguien~? —preguntó con un tono infantil y preocupado.

— No tuve diversión hoy por tu culpa, Rin. Así que sí. Estamos siguiendo algo que seguro me dará un premio. —Rin, en su estado, miró a Óbito y la recorrió un escalofrío cuando esa sonrisa sádica se plasmó en su boca.

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— Más rápido. —ordenó Sasuke a su chofer sin dejar de mirar los alrededores esperando que Hiro no tome una ruta menos conocida. Estaba seguro que esa silueta delgada aparcería en cualquier momento y debía admitir que para su tamaño era rápido. El hombre tras el volante estaba ansioso por la velocidad que llevaban, pero cada vez que trataba de disminuir Sasuke le ordenaba aumentar otro poco. Las calles estaban vacías, pero si un vehículo aparecía de la nada podría ocurrir un desastre.

— ¡Para! —gritó el joven Uchiha de la nada cuando Hiro se hallaba doblando la esquina de un callejón que seguro usaría como atajo hasta la parada de buses más cercana.

— ¡OBITO! —Gritó Rin espantada cuando el auto negro que estaba a una distancia prudente se detuvo a raya.

Hiro volteó con un suave brinco al escuchar el golpe producido por dos vehículos a su espalda. El aire se le fue del cuerpo junto con la vida misma al reconocer uno de esos autos. «Sa... Sasuke-kun...» No se detuvo a pensar ni un segundo si alguien los espiaba. Hiro sólo dio grandes zancadas con el corazón en la boca rumbo a la pequeña limusina de donde un golpeado Sasuke salió algo aturdido, pero al enfocar el rostro de Hiro todo lo demás ya no importo.

— ¿Joven Sasuke, se encuentra bien? —preguntó el chofer corriendo en dirección a la puerta del muchacho, pero este no le respondió porque lo único que le interesaba era sujetar las delicadas manos del pequeño Hatake.

— Sasuke-kun. ¿Estás bien? —preguntó genuinamente preocupada sin darse cuenta que la máscara de Hiro había cedido un poco. Sus rasgos faciales se habían suavizado y aquella mirada perla le daba un toque más femenino del acostumbrado. Cuando Sasuke sujetó sus manos y corroboró que, efectivamente, estaba sano y salvo pudo volver a respirar.

— ¿Por qué te fuiste así? —demandó molesto sujetando aquellos finos dedos como si fuera irreal— ¿Por qué me dejaste allí?

El repentino grito de una maldición a todo pulmón le permitió a Hiro soltar el agarre de Sasuke y acomodar su máscara una vez más sin poder evitar que su pecho subiera y bajara alterado por la situación.

— ¡Te harás cargo, maldita sea! —gritó un muchacho uno o dos años mayor que Sasuke con un estilo americano en el tono de su voz y de sus expresiones vivaces. —¡Me darás un auto nuevo, oíste! ¡De paquete!

Sasuke dio un par de pasos hacia el muchacho iracundo tratando de ocultar a Hiro porque el hombre delante suyo le daba mala espina. Tobi miró el daño en el capó y volvió a maldecir. Sasuke miró al sujeto con toda la madurez que lo caracterizaba y Hiro abrió los ojos levemente al observar el daño.

—Me encargaré de repararlo. Quedará como...

—¿Eres sordo o imbécil? —interrumpió Obito mirando a Sasuke con ira— Dije que quería uno nuevo. ¡Nuevo! Ahora que está chocado no tiene el mismo valor, idiota. Es una porquería y ni arreglado pienso usarlo.

—Bien. —dijo Sasuke apretando la mandíbula para evitar mandarlo al infierno por ser tan infantil. Debía solucionar el problema sin más altercados. No iba a permitir que Hiro resultase afectado por eso. Si el idiota alterado se daba cuenta de él, lo involucraba y se enteraba el tío de Sakura... No. No iba a permitir que lo alejaran de Hiro. —¿Cuánto cuesta?

La cara del chofer fue tan expresiva que atrajo la doble visión de Rin dentro del vehículo. Ni ella ni Obito habían sufrido golpes; sólo un mal susto.

"¡Tanto!" Se dijo a sí mismo Hiro que al ver el rostro de Sasuke supo que era incluso más de lo que esperaba oír. No iba a permitir que él pagara su error. Si no se hubiera marchado para evitar el dolor, Sasuke no lo habría seguido preocupado y no se habría ocurrido el accidente. Era su culpa. Debía asumir la responsabilidad sin importar las acciones que su maestro le impusiera después.

Sasuke, impactado por el valor del vehículo, no alcanzó a reaccionar para detener a Hiro; quien salió del muro de protección que creó con la espalda.

—¡Discúlpeme! —exclamó con una marcada reverencia; que si no fuera por los cristales de las luces en el suelo habría terminado arrodillado. —Este accidente fue error mío. Permítame ser el acreedor de la deuda. —Sasuke miró al muchacho con espanto oculto detrás de la serenidad. No lograba comprender porqué había dicho semejante estupidez. Tobi sonrió en su interior y continuó manejando esa manipuladora actitud de hombre ofuscado porque ver a ambos jóvenes sufrir lentamente le provocaba un hermoso placer de poder. ¡Al carajo el jodido auto! Esto era mil veces más divertido.

—¡Acaso eres hijo de un rey o qué, tarado! ¿Tienes el dinero para comprarme otro como estos? No quiero cualquier basura, eh.

Hiro sintió como una oleada de pánico quería apoderarse de su cuerpo al recordad la cantidad. ¡Ni vendiendo su vida hasta la muerte iba a ser capaz de pagarlo! y no iba a decirle a Kakashi que dejara de enviarle la mitad de su sueldo a Neji. Hiro tomó aire antes de erguirse para mirar al joven con completa calma. Tobi contempló el gesto de Hiro al tomar aire y no pudo ocultar la sonrisa en su mente, pero ya no le importaba más el hacerlo. Si lo iba a disfrutar lo haría a su manera de ahora en adelante.

Sasuke también fue testigo de la actitud que tomó el muchacho de un segundo a otro al ver a Hiro en la reverencia. Algo no estaba bien con ese sujeto y tenía la sensación de que Hiro sería quien iba a perder. Intentó detenerlo de decir otra estupidez más pero no lo logró.

—Existe... ¿Otra forma en la que...?

—Basta. —dijo Sasuke en voz alta sujetando a Hiro de la muñeca— No te entrometas. Esto no es asunto tuyo. —reclamó con el ceño ligeramente fruncido. Molesto de que siempre pensara en los demás antes que él mismo.

—No. no te metas. —aclaró Tobi con un tono de voz completamente diferente. Ambos jóvenes miraron al muchacho con el mismo mal sabor en sus bocas. La postura, el rostro, su actitud... Todo se había vuelto más oscuro, más... más...

Tobi miró a Hiro directo a los ojos.

—Quiero hacer un trato. —dijo Tobi con firmeza y una extraña sonrisa.

Sasuke apretó la muñeca de Hiro para que se detuviera, para que le dejar asumir la responsabilidad, pero lo único que consiguió fue un tirón del brazo y a Hiro un paso más cerca del infeliz que le arruinó la noche. El pequeño Hatake asintió suavemente sin permitir que cualquier emoción se le escapase. Trabajaría hasta el agotamiento extremo y, todavía así, seguiría adelante si con ello lograba impedir que Sasuke sufriera regaños por su arrebato de soledad.

Tobi cerró los ojos y al abrirlos su cara volvió a cambiar. Era un rostro alegre, optimista, casi coqueto...

—Bien. Sólo quiero tu nombre y dirección. —Hiro parpadeó confundido ante las palabras. —Como oíste, chico. Me dices tu nombre y tu dirección y yo olvidaré todo el asunto. Ni siquiera presentaré cargo o denuncia. ¡Lo juro! —Tobi colocó la mano en su pecho como una seña torpe e inocente.

Sasuke chirrió los dientes. Definitivamente algo estaba bien con ese sujeto. ¿Quién olvidaría el choque de un ferrari así como así. ¿Para qué quería saber el nombre de Hiro? Nada de eso tenía sentido. —No digas nada. —Expresó con el ceño fruncido en dirección al muchacho.

Hiro contuvo las ganas de voltear en dirección a Sasuke porque sabía que si lo hacía decaería en su actitud y no lo iba a permitir más. Ya había cometido muchos errores... Le parecía sospechoso que sólo pidiera su nombre y dirección. Claramente tramaba algo, pero no tenía más opciones. O al menos no otra que cruzara su mente librando a Sasuke.

—Hiro Hatake, Distrito Koshi, avenida cuarta, villa 16.

"Mierda" Pensó Sasuke de mala gana.

—¡Perfecto! —exclamó Tobi— No fue difícil, verdad. Ahora si el amable caballero me permite un momentito. —Tobi caminó hasta el chofér de Sasuke y lo agarró del hombro para conversar con él a una distancia en la que los muchachos no lo escucharan.

Sasuke tomó a Hiro del brazo y lo metió a la limusina antes de que hiciera otra estupidez.


Besos y abrazos en papel... :3
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