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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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EL NUEVO ESTUDIANTE EXTRANJERO
/Avenida principal/Noche/
El ambiente dentro del auto era tenso. Su corazón quería preguntarle si le dolía algo o si se sentía mal, pero terminó preguntando lo más obvio del mundo. — ¿Estás molesto, Sasuke-kun? —Él no respondió, ni siquiera volteó en su dirección y Hiro sólo bajó la mirada.
Pasaron sólo unos minutos, que para Sasuke y Hiro fueron años, antes de escuchar el destrozado ferrari desaparecer como un demonio en la oscuridad y al chofer regresar al auto con un rostro muy confundido.
— ¿Qué te dijo? —expresó Sasuke sin mirar a Hiro, pero provocando que sus palabras le pongan en un completo estado de atención por la situación que se había creado en unos segundos.
—Me... Me dio esto. —Volteó hacia atrás para mostrarle un fajo de billetes todavía incrédulo. — Me dijo que es para, bueno, para reparar el daño de nuestro vehículo, joven Sasuke. —El hombre tenía una mirada perdida por la actitud. Sasuke chasqueó la lengua.
— Por qué lo aceptaste. —Reprochó el Uchiha.
— ¡N-no me dejaba volver al auto sin esto en la mano! Y... y que no cumpliría el trato con el joven Hiro. —Comentó mirando el pequeño chico de ojos perlas; quien estaba cabizbajo lo más cerca de la ventana. Sasuke llevó sus ojos inconscientemente hacia él y Hiro al escuchar su nombre de parte del chofer levantó la cabeza sólo para encontrar molestia en el rostro del Uchiha; quien apartó sus ojos de él casi de inmediato.
El chofer permaneció unos segundos con el dinero en la mano creyendo que el hijo de su patrón lo tomaría, pero la actitud entre los muchachos le hizo girar para encender el auto y salir de allí.
/Distrito Tamana/Mansión de la Rivera Carmesí/
Rin abrió los ojos con un suspiro ahogado; su alrededor era igual a la sala de su casa y su hermano estaba a su lado dejándola recostada en el sofá. — ¡El choque! —Reaccionó al tener las memorias del accidente. — ¿Qué pasó, Obito? —Preguntó genuinamente preocupada y con un suave dolor en su cabeza que comenzaba a crecer.
— ¡Me fue de maravilla, Rin! —Exclamó con una sonrisa de camino a la cocina por una cerveza. —Encontré lo que estaba buscando. —Agregó con una sonrisa torcida. Ella apretó los labios tanto por la sensación en su cuerpo causada por la bebida como por el rostro de su hermano.
Obito sacó el celular después de un largo trago de cerveza. — Hooola, Sakon. —Dijo con ánimo. —Te escucho como dormido. (...) ¡Y qué haces dormido a esta hora! (...) Oh, cierto. Ya son las dos de la madrugada... Bueno, no importa. Mañana a primera hora quiero que investigues todo sobre un muchacho de nombre Hiro Hatake que vive en el distrito Koshi... —Rin observó a su hermano con todas las claras señas de un sermón, pero el dolor en su cabeza no la dejaba pensar con claridad. —Sí, sí, sí. Todo, entendido. —Obito cortó la llamada y revisó el gabinete de medicinas.
— ¿Por qué haces esto, Obito? —Dijo al acercarse al mesón tratando de mantener un rostro molesto, pero el dolor de cabeza era más notorio en sus ojos. Obito le pasó unas aspirinas y una vaso con agua. Ella miró el vaso, pero no lo aceptó y volvió a mirar a su hermano con reproche. Obito rodó los ojos. —Dame una razón, Obito. ¿Por qué no sólo dejas a esos chicos en paz? No te han hecho nada malo y tú... —Ella suspiró y aceptó el vaso y las aspirinas. —Si fuera una pareja, un chico y una chica, tal vez entendería tu actuar como celos, pero ello son amigos.
Obito dejó salir una corta carcajada. —Sí que son buenos amigos. —Increpó bebiendo otro sorbo de la cerveza. Las palabras con sorna, le hicieron arrugar la frente a su hermanita.
—Qué pasa si son más que amigos, eh, Obito. —Dejó el vaso en el mesón después de tomar la medicina. —Acaso estás celoso del amor que se puedan tener.
Obito lanzó una fuerte carcajada que le causó un fuerte dolor de cabeza a Rin. Él se disculpó por ser tan escandaloso. — ¡Disculpa, disculpa! —Calmó su respiración y miró a su hermanita de una manera muy peculiar que a Rin le provocó escalofríos. —Es que me pareció gracioso que creas que yo pienso eso. Pensé que ya sabía que yo no creo en pendejadas como el amor. Eso es basura, Rin. —La mirada de Obito se volvió distante y seca. —Me divertiré separándolos. Haré que se odien porque sólo eso se consigue del amor... Encontrar el odio.
Obito tomó la cerveza y salió de la cocina sin voltear. Rin permaneció allí, en silencio, mirando cómo la vida de su hermano seguía consumiéndose por el odio.
/Distrito Koshi/Avenida Tercera/Madrugada/
Sasuke miraba por la ventana, pero quería voltear para contemplar el perfil de Hiro. Apretó la mandíbula al recordar el rostro del imbécil que los golpeó con el auto y sentía una mala espina recorrer su cuerpo por la incertidumbre de haber preguntado el nombre de Hiro. Se maldecía a sí mismo el no haber podido defenderlo mejor y rogaba porque esto no fuera a ser un problema demasiado grave para el pequeño Hatake. "Ahora deberé estar alerta de su alrededor para que no le pase nada."
—Detenga el auto, por favor. —Dijo la suave voz de Hiro, atrayendo su atención pero sin girar el rostro. El chofer estaciona el vehículo en una esquina y Hiro abre la puerta. El silencio del lugar los asfixia a los dos lentamente, pero ninguno mira al otro porque ambos saben que las palabras estánd de más en una situación como la que vivieron horas atrás.
El auto arranca y Hiro llega a casa antes que cualquiera. La sirvienta lo recibe con amabilidad y él se despide con cortesía para descansar. Entró al baño y se despojó del traje sólo para quedarse frente al espejo con aquella ajustada venda que, a pesar de tanto tiempo, todavía marcaba sus pechos; ya sin causar molestias como al comienzo.
Suspiró profundo y se acostó en la cama sin deshacer las ataduras alrededor de su torso. Se cubrió hasta los hombros y cerró los ojos para no permitir que una soloa lágrima escape de ellos, pero tener en mente el rostro de Sasuke todo el tiempo sólo le causaba más y más dolor. "Perdóname, Sasuke-kun... Sólo... Sólo puedo pensar en ti y nada más..."
/Casino/Oficinas/Mañana/
La carcajada de Madara por las palabras de Sasori fueron naturales y muy familiares. —Muchacho, muchacho. —Expresó al calmarse. —Tobi es más que sólo hábil para manejar armas cortopunzantes y artes marciales. Si ese cuchillo no terminó en el cuerpo del novato, es porque así quiso; falló a propósito. —Sasori continuó estoico a sus comentarios. —Y aunque no lo parezca, mi ahijado también es muy sagaz, por eso es un buen elemento para ser el jefe.
Madara se levantó del sofá y caminó hasta la ventana con la taza de té en la mano. — ¿Eso es todo?
—No. Él ha pedido que le asignen a Kiba como su nuevo guardaespaldas.
Madara miró la ciudad a sus pies con detalle. —Si así quiere, hazlo. —Sasori asintió. —De hecho, dile al resto que todo lo que Tobi quiera hacer, se hará. No quiero que vengan a cada rato a mi oficina a consultarme.
—Como diga, Madara-sama.
—Pero eso tú ya lo suponías, verdad. —El líder de los Tsukuyomi volteó en dirección a su mano derecha. — ¿Qué necesitas?
—He venido a pedirle un favor.
Madara miró a Sasori con una sutil sonrisa.
/Distrito Tamana/Instituto Konoha/Una semana después/
— ¡Hiro-chaaaan~! —Exclamó Naruto con esa aura emocional y dulce que esparcía flores, pero Hiro sólo ignoraba sus palabras y los dulces que le dejaba casi todas las mañanas en el pupitre.
El maestro entró al curso, todos tomaron asiento y mantuvieron silencio.
—Jóvenes. Algunos van a decir que ya es tarde para iniciar este semestre, pero les voy a pedir que no hagan comentarios estúpidos al respecto. —Expresó el maestro más tosco de todos, que compensaba su actitud con una excelente enseñanza de historia. —Pasa. —Dijo en dirección a la puerta. —Él va a ser su nuevo compañero, viene del extranjero y no quiero comentarios respecto a su edad.
Los ojos de Hiro se abrieron levemente al ver la presencia delante del salón.
— ¡Hello, my dear new friends! —Expresó coqueto y sonriente provocando corazones y suspiros en casi todas las chicas del salón. —Mi nombre es Tobi, pero ustedes pueden decirme Aniki. Nací aquí en Japón, pero pasé toda mi vida en Estados Unidos. Soy un poco mayor que ustedes, pero eso no es un problema o sí. —Guiñó un ojo en dirección a las chicas sólo para causar coquetas risillas. — ¡Un gusto conocerlos y cuiden muy bien de mí!
Besos y abrazos en papel... :3
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