Ni tuya ni mía

Disclaimer; Harry Potter, sus personajes y lugares no son de mi propiedad.

Capítulo I

Paso los dedos por la espalda desnuda de Hermione. Noto que una ligera capa de sudor ya cubría su piel, volviéndola un poco resbalosa. Siguió el camino de la curvatura de su columna, paso sus largos dedos por la línea que separaba sus glúteos. Rozo ligeramente su apretado nudo, provocando un gemino entre la protesta y el placer. Draco sonrió con maldad. Qué tanto se molestaría Hermione si accidentalmente pasara con más presión sus dedos por esa área prohibida. Habían discutido el tema en ocasiones anteriores, primero empezaba como una negativa y después el tema se quedaba inconcluso ante la duda y la curiosidad.

Dejo la idea a un lado, y se concentró en hacer aquello que si se le permitía. Paso sus dedos por su húmeda entrada, hizo un poco de presión como si fuera a hacer su intromisión, causando un jadeo y un contoneo descarado de las caderas de Hermione contra sus dedos. Noto con fascinante placer como ella se retorcía expectante. Bajo un poco mas sus dedos, empezando a jugar con el clítoris de la mujer que jadeaba contra la almohada.

Siguió tocando y pellizcando, primero superficialmente y después con más presión, deleitado de ver como Hermione se mecía cada vez más fuerte contra su mano y el colchón. Había descubierto con perverso placer que, mientras mas retrasara el placer de su amante, esta se esforzaría aún más para complacerlo a él. Para él eso era un trato justo, el le daba el placer que ella deseaba sin precipitarse, y ella se esforzaba por recompensárselo.

Aunque Draco quería seguir jugando con el bendito botón que encendía a Hermione, el también empezaba a desesperarse por mas contacto. Presiono con más fuerza haciendo pequeños círculos y pellizcando ligeramente. Los silenciosos gemidos se convirtieron en respiraciones entrecortadas y erráticas. Movió sus dedos hacia arriba, pasando otra vez sus dedos por la empapada apertura de Hermione. Dejo que su dedo subiera un poco más, casi llegando hacia el prieto y prohibido nudo. Hermione gruño y frunció el ceño, pero la queja que estaba por soltar se vio interrumpida cuando Draco introdujo con tortuosa lentitud uno de sus dedos en ella.

El gemido placentero de Hermione le dio el permiso, no tan silencioso, a Draco para que introdujera un segundo dedo dentro de ella y comenzara a moverlo de dentro hacia afuera. Draco se posiciono entre las piernas de Hermione para tener más acceso y una mejor vista. Desde esa posición él podía ver el contraste de la piel canela de ella contra sabanas negras de la cama. Veía su cabello tapándole el rostro y parte de la almohada. Fijo su vista en la espalda de ella, sus pechos aplastados contra el colchón asomándose ligeramente por los costados. Las manos de ella colocadas bajo la almohada, seguramente apretando la tela.

Se inclinó un poco más hacia ella y roso con sus labios la espalda de ella. Hermione sintió que su piel se erizaba ante la suave sensación de los labios de Draco contra su piel. Movió más sus caderas, deseosa de más contacto. La respiración entrecortada y pesada se volvieron gemidos cada vez más elevados.

Draco se enderezo al tiempo que Hermione levantaba mas su trasero, deseando un contacto mas profundo. A Draco le fascino como eso dejaba aún más expuestos los dos agujeros de la mujer que se retorcía de placer contra sus dedos. Puso con malas intenciones su mano libre en la nalga de Hermione, dejándola estratégicamente colocada. Otra vez pensó, qué tanto le molestaría a ella si él decidía explorar esa parte de su anatomía.

La idea se volvió más fuerte cuando sintió como Hermione se venia sobre sus dedos, vio con morbosa excitación como el ano de ella se contraía al ritmo que su vagina le apretaba sus dedos. Sonrió con placer y decidió que era hora de sustituir sus dedos por su miembro.

Hermione gimió de placer cuando sintió que el pene de Draco se introducía al mismo tiempo que el sacaba los dedos de su interior. Levanto más su trasero y hundió más su cabeza en la mullida cama. Ella empezó a mover más sus caderas, chillando de placer. Draco y ella tenían un ritmo casi perfecto mientras se movían.

─ ¡Mas! ─ grito, desesperada por mas contacto. Uso sus manos para separar sus glúteos.

Los ojos de Draco brillaron de placer. Todo el trasero de ella expuesto a su vista. El movió su pulgar, rosando y estimulando con toques casi imperceptibles el ano de Hermione. Escucharla gritar y suplicar por mas contacto lo animo a presionar mas fuerte con su pulgar, haciendo pequeños círculos, aun así, no se atrevió a introducir su dedo, incluso sintiendo lo mojada y lista que ella estaba.

El gruño, sintiendo como el interior de Hermione lo apretaba. Una ola de orgasmos la estaba atacando, contrayendo su vagina alrededor del pene de él. Draco dejo de juguetear con el ano de Hermione y tomo el cabello de ella, juntándolo con ambas manos y después jalándolo bruscamente con una sola. Hermione se vio obligada a quedar de rodillas, la espalda de ella arqueada contra el pecho firme de él. Draco soltó su cabello y la tomo por el cuello con una mano. Enterró su cara en la curvatura del cuello de ella, aspirando su delicioso aroma.

Esa posición le permitió verse en el espejo de cuerpo completo que estaba cerca de la cama. Vio como Draco entraba y salía de ella, la mano de él amasando y pellizcando sus pechos, mientras que con la otra había empezado a jugar con su clítoris. Los ojos de ambos se encontraron en el reflejo. Hermione llevo sus manos a la cabeza de Draco, desordenándole el cabello.

La erótica imagen hizo que otra ola de orgasmos la golpeara con fuerza, se contorneo más contra él. Draco aumento la velocidad de sus embestidas, y sintió como ella se venía poco antes de que el pudiera llegar. Hermione se dejó caer en el colchón, el empujo un poco más antes de dejarse a un lado de ella.

Sintió el condón que ella le pedía usar lleno con el líquido de su propio orgasmo. Se lo quito con cara de disgusto, le hizo un nudo rápido y lo lanzo a la papelera que estaba cerca. No le importo si había dado en el blanco o no.

La habitación se quedó en un silencio cómodo, solo roto por las respiraciones pesadas de ambos. Se iba a acurrucar junto a ella, pero algo dentro de sí lo detuvo. En su lugar se decantó por solo acariciarle la espalda. Sintió como se acercó un poco más a él. La caricia paso de su espalda a su cuello y después se perdió entre los rizos de ella. Quito su mano cuando ella se empezó a remover en la cama. Supuso que estaba lista para marcharse, él también debería de hacer lo propio, pero no le apetecía regresar a la mansión, por lo que decidió que esa noche la pasaría ahí. Se acomodo mejor sobre las almohadas de la cama, y la vio salir directo hacia el baño.

─ No pienses que no note lo que hiciste Malfoy ─ le dijo ella. Supo que se refería al toqueteo intimo que había tenido con su ano.

Levanto las manos fingiendo inocencia, pero no dijo nada y vio como los glúteos de aquella mujer se contonearon con hipnóticos movimientos hasta desaparecer por la puerta del baño. Escucho el agua de la regadera correr. Una amarga sonrisa se apodero de su rostro, él sabia que ella se bañaba para no regresar a su hogar oliendo a sudor, sexo y al penetrante aroma a hombre. En esta ocasión, ese aroma le pertenecía a él y a su cara colonia. Por supuesto que él lo entendía, después de todo el haría lo mismo si siguiera casado. Pero como ese no era el caso, no tenia porque apresurarse a sí mismo a deshacerse del olor que se le había quedado pegado en la piel.

─ Mañana tendré una agenda ocupada antes de la fiesta del ministerio ─ Hermione salió del baño mientras le hablaba casualmente.

Su cuerpo envuelto por una toalla y una excitante capa de humedad era todo lo que la cubría. La madura mujer comenzó a acomodarse el cabello húmedo frente al espejo en el que momentos antes se había visto reflejada teniendo sexo como una salvaje.

Observo como ella seguía arreglando su cabello, y pensó que a pesar de que el cabello de ella seguía siendo un desastre, había logrado que eso jugara a su favor. Se veía tan sensual con esa naturalidad.

─ Tengo que asegurarme que las chimeneas funcionen correctamente ─ le comento, a pesar de que sabía que ella ya las había mandado a probar dos veces esa misma semana. ─ Además tengo que asegurarme que todos los archivos se coloquen para la decoración. Tengo que asegurarme que Albert entienda que se deben de ver como una exhibición de arte, no como una pila papel para reciclar.

Ella seguía hablando sobre la lista de pendientes con la que tenia que cumplir para la fiesta del ministerio. Estaban nombrando a un nuevo jefe de departamento y despidiendo al viejo. A él no podía importarle menos, incluso si ya había contestado afirmativamente dicha invitación.

─ Espero que ese idiota haya solucionado la entrega de las bebidas ─ busco con la vista su ropa interior ─. No puedo creer que alguien sea tan incompetente como para no escribir correctamente una dirección.

No pudo concentrarse en lo que ella decía, demasiado embelesado en los eróticos movimientos que ella hacía. Hermione le estaba dando la espalda mientras se agachaba a recoger su ropa interior. Su culo otra vez expuesto para su deleite. Vio como ella se ponía la tanga negra. Noto que su miembro se estaba poniendo tan duro como cuando llegaron a la habitación.

Empezó a masturbarse con lentitud por encima de la sabana que lo cubría. La morbosidad de sentirse un mirón mientras se tocaba estaba contribuyendo aún más a su excitación. Hermione se volvió a inclinar, exponiéndose una vez mas para Draco. Él pensó si ella estaba haciendo eso a propósito o no se daba cuenta que él podía ver todo lo que la fina tanga no cubría. Subió y bajo su mano con mas fuerza sobre la sabana al ver como ella se terminaba de ajustarse las medias con los ligueros que tenía. Pensó con excitación en la manía tenía esa mujer de ponerse a andar en ligeros y tacones por toda la habitación.

Se agacho para ajustarse bien los tacones, y Draco aprovecho para salir de la cama con agilidad. Se coloco de rodillas detrás de ella, ambas manos sosteniendo los glúteos de ella y su rostro casi enterrado en la entrepierna de la castaña. La intrusión tomo por sorpresa a Hermione, haciendo que por instinto se enderezara de golpe, pero la firme mano de Draco sobre su espalda volvió a hacer que se inclinara. Termino separando sus piernas para darle más acceso, y aunque no era la posición más cómoda para lo que estaba a punto de suceder, doblo su espalda en un ángulo de noventa grados. Instintivamente giro su cabeza hacia el espejo que estaba a escasos pasos de ella. No podía evitar mirar la imagen erótica que proyectaba ella en esa posición y con esa vestimenta y a Draco arrodillado contra su entrepierna. La visión que le devolvía el espejo hizo que se mojara al instante. Draco la ínsito a abrir un poco más sus piernas, y ella lo hizo ayudada de sus manos, quedando expuesta al tibio aliento de él.

Draco vio las perladas gotas salir de entre los labios vaginales de Hermione como una invitación a pasar su lengua por ahí. Hizo a un lado la tanga con uno de sus dedos, y paso con deleite su lengua por su clítoris, moviéndolo de arriba hacia abajo para el placer de ella. Los dulces gemidos de Hermione inundaron la silenciosa habitación y lo animaron a pasar su lengua por toda su abertura. Tuvo que estirarse un poco mas para pasar su lengua por todo el lugar. Ella se movió hacia en frente como protesta, pero no se pudo alejar de los labios y los dedos de Draco. El volvió a pasar su lengua por ese punto en específico, presionando su lengua en el centro. Ella se inclinó un poco más y empujo suavemente su trasero contra la cara del rubio, dando su aprobación. El presiono dos veces más antes de introducir la punta de su lengua en el arrugado centro, la giro un par de veces y luego se retiró al sentir la espalda rígida de Hermione. Aun no estaba del todo cómoda con eso.

Volvió a enterrar su cara en la húmeda cavidad de Hermione, succionando y lamiendo. Una de sus manos había empezado a darle masajes a su botón rosado. Las piernas le empezaron a temblar cada vez más a medida que sentía el orgasmo llegar. Sintió que caería de rodillas cuando un orgasmo más fuerte la sacudió con fuerza. Sus piernas y parte de la costosa alfombra ahora estaban empapados por sus fluidos.

Draco la sostuvo cuando sintió que ella caería y se puso de pie para ayudarla a sostenerse. Hubiera deseado volver a jugar más con ese punto de placer, pero noto que ella no estaba disfrutando en un cien por ciento el contacto, por lo que decidió parar. Aun así, el aun no acababa con eso. Empujo con su pierna las de ella, para darle un mejor acceso. Se adentro suavemente, notando lo resbalosa y apretada que estaba en esos momentos. Hermione gimió con placer, y Draco la tomo de las caderas para girarlos a ambos y quedar frente al espejo en el que él sabia a ella le gustaba mirarse mientras cogían.

─ Eres una sucia pervertida.

El tono duro con el que Draco le hablaba éxito aún más a Hermione, ella sabía el juego que empezaba a desarrollarse y como una experta, sabia como seguir su rol.

─ Lo siento, lo soy Señor Malfoy.

Le dijo con voz apenada. Las mejillas de ella se habían tornado rosas por la falsa vergüenza. Incluso unas pequeñas lagrimas de pudor se habían acumulado en sus ojos. Draco gruño por la imagen de Lolita que ella estaba queriendo proyectar, la tomo de los codos y la embistió con más fuerza. Su mirada turbada de placer se centro en los pechos que se mecían al ritmo de sus embestidas. Ella lo noto de inmediato.

─ Soy una putita pervertida Señor Malfoy ─ expreso Hermione con una voz quebrada, quizás producto de la falsa vergüenza o del placer que la inundaba. Ella comenzó a masajear y pellizcar sus pechos para deleitarle la vista a su amante. ─ Soy una mujer sucia, Señor Malfoy.

Draco sentía como su orgasmo rosaba cada vez que ella pronunciaba su apellido con falsa inocencia. Lo estaba volviendo loco. La timidez que había en los ojos de ella contradecía los frenéticos movimientos de cadera que realizaba para tener más contacto con él. Supuso que era el pago por haberla estado torturando momentos antes.

─ Si, eres una putita sucia.

─ ¡Si! Una mujer sucia ─ grito Hermione, quien con una mano seguía apretujando su propio pecho y con la otra hacia comenzado a jugar con su clítoris. ─ Las mujeres sucias no merecemos respeto, señor Malfoy. Merecemos ser castigadas.

La mirada avergonzada de Hermione paso en un segundo a la de una mujer dominante, y el vio como sus ojos se clavaban en el cinturón de cuero que él había estado usando esa tarde. Entendió el mensaje de inmediato, pero no iba a complacerla tan fácil. El tiro de su cabello y le comenzó a susurrar lo sucia y pervertida que era al oído, mientras que ella le daba la razón de manera dócil. El siguió haciendo esto por un rato más, y Hermione hizo un mohín con la boca pensando que no obtendría lo que quería, pero después dejo escapar un gritito de sorpresa, mezclado con placer y dolor cuando sintió como la dura mano de Draco impactaba con fuerza sobre su glúteo. El la empujo con brusquedad contra el espejo, haciendo que la poca distancia que había se anulara.

Ahora sus duros pezones chocaban con el frio reflejo del espejo. Apoyo su mejilla izquierda contra la superficie del espejo, volteo de reojo a verlo con una suplicante e inocente mirada.

─ Por favor, Señor Malfoy, tenga piedad de mí ─ le dijo, mientras estiraba una mano para masajear las bolas de él.

Draco alcanzo el cinturón de cuero al tiempo que Hermione terminaba su frase. El sonido del cinturón impactando el glúteo de Hermione corto el aire, y un grito de dolor y placer inundaron la habitación. Hermione se removió en busca de un contacto más profundo. El la azoto un par de veces más.

─ Por favor señor Malfoy ─ le suplicaba con cada azote.

A Draco se le hizo un nudo en el estómago al ver las feas y rojas marcas en los glúteos de Hermione. A él no le producía el mismo placer que a ella el dolor. No iba a negar que le gustaba y lo excitaba el poder que esos tipos de juegos le daba. Pero no al punto de dejar marcas tan profundas en la piel. El supuso que con eso era suficiente, y decidió tomar el cinturón para amarrar las manos de Hermione contra su espalda.

─ Piedad Señor Malfoy ─ le repitió ella con la voz demasiado ronca como para fingir inocencia.

Se inclino mas para que el contacto fuera más profundo, arrancándole un gruñido de placer.

─ Un hombre de mi clase no puede tener piedad contra una putita como .

Draco apretó el cinturón sobre las muñecas de ella, y afianzándose de ahí, comenzó a penetrarla con fuerza. Hermione gemía descontrolada de placer, volviendo aun mas loco a Draco. Las piernas de ella volvieron a flaquear un poco cuando sintió otro orgasmo golpearla, estremeciendo sus paredes vaginales, aun así, sentía que necesitaba un poco más.

Draco guio sus ojos a las manos de Hermione cuando sintió otro tirón en el cinturón. Se deleito más cuando vio como con timidez ella empezaba a jugar con su propio ano. La imagen de ella masturbando su ano lo llevaron a su límite, y no pudo evitar correrse. La sorpresa y disgusto en los ojos de ella ahora no fueron fingidos.

─ ¡Malfoy! ─ le recrimino al notar que él no se había colocado un nuevo condón.

Ambos adultos podrían hacer alguna pócima para evitarse el uso del condón. Pero Hermione decía que eso dejaba rastros de magia que ella no podía permitirse dejar. Además, decía, el dinero muggle en efectivo no dejaba un rastro que seguir en caso de que alguien quisiera saber que hacia con su vida sexual.

El se disculpo con un gruñido y se fue a echar en la cama. No estaba arrepentido genuinamente, pues odiaba esas porquerías de condones. Además, Hermione le había dicho que ella y la comadreja habían hecho algo en el mundo muggle para evitar más embarazos. Aun así, se sentía ligeramente, solo un poquito culpable por romper uno de los acuerdos que tenían.

Hermione rodo los ojos, tomo sus cosas y después de una rápida limpieza a sus partes íntimas con una toalla húmeda y de haberse cambiado, se dispuso a abandonar la casa que compartía con su amante.

No se preocupó en hacer ningún encanto, tomar alguna poción ni en esconderse antes de salir por la puerta principal para no ser reconocida por el mundo exterior. Cualquiera que pasara por ahí no la vería salir a ella de esa casa. Después de todo, ella y Draco habían sido extremadamente cuidadosos en escoger su lugar secreto.

Habían escogido una casa muggle que Draco compro a través de una inmobiliaria muggle. Ni ella ni el tuvieron contacto directo con la gente de la inmobiliaria, siempre había sido a través de un tercero con el que, por supuesto, tampoco habían tenido contacto directo. El representante de ambos, o el chivo expiatorio, era el intermediario de una compañía extranjera que representaba a otro comprador, que representaba a otro, y así haciendo un círculo vicioso. Cualquiera que quisiera buscar al dueño genuino tendría que caminar en círculos hasta el cansancio.

Como precaución extra, Hermione había encantado la casa para que proyectara la ilusión de que hay vivía una pareja, así los muggles veían entrar y salir a las señoras Smith. Incluso con el tiempo decidió que las señoras Smith tuvieran una hija y un perro no muy travieso. La ilusión de Hermione era lo suficiente poderosa para que se les viera haciendo proyectos en el jardín, o caminando hacia la calle. Inclusive la ilusión podía decirles frases cortas a los vecinos y tener un mínimo de interacción con ellos. Cuando Draco la cuestiono sobre esto, ella se encogió de hombros y dijo que era para que la casa fuera asociada con rostros que no fueran los de ellos.

Y si, ella sabia que eso dejaba una enorme cantidad de magia que rastrear. Pero ella no era tonta, Draco no era tonto. Ambos habían comprado la casa cerca de dos familias muggle que tenían hijos que iban y venían a Howgarts. Así que el hilo de magia bien podría ser atribuido a la magia que esos chicos habían hecho explotar antes de poder tener control de ella.

Cuando Hermione puso un pie fuera de la casa, y como si se hubiera teletransportado a otra dimensión, apareció dentro de un baúl que se encontraba en su no tan pequeño closet. Salió con tranquilidad del baúl, con la misma naturalidad de estar saliendo de un bonito sótano. Si hubiera alguien en casa, el baúl no se abría abierto para dejarla salir. Una precaución extra que ella había tomado. De esa manera, no tendría que dar explicaciones de que hacía saliendo de un baúl en caso de que alguien la viera, o explicaciones de como llego sin ser vista. Y en caso de que hubiera alguien en la casa, el baúl también conectaba con un cajón en el escritorio de su trabajo. Por supuesto que sus salidas eran solo eso, salidas. Para entrar tenía otras formas. Así, si por alguna razón la veían saliendo de un cajón o del baúl, e intentaban usarlo, este no les conduciría a ningún lado.

Salió del armario y se dirigió directamente a su cómodo baño. Se quito su ropa e hizo que esta se fuera directamente a lavar. No iba a tener ropa interior empapada de fluidos vaginales ni de semen en la misma casa que compartía con su esposo.

En el espejo vio las marcas que tenia en su trasero. Su intimidad se mojó y palpito al instante que recordó las sensaciones y las imágenes de lo que había acontecido momentos antes. Tomo la barita y con un movimiento se deshizo de las marcas. Lo único malo es que aun le quedaba la sensación de escozor.

Se quedo desnuda en el borde de la bañera esperando que se llenara, vertió jabón para hacer espuma y sales para relajarse. Su mente borro las imágenes de ella viéndose en un espejo diferente en el que se veía reflejada en ese instante, y se enfoco en la lista de pendientes que tenia para mañana. Tomo su varita y conjuro su libreta y pluma. Dejo su varita a un lado y comenzó a repasar la lista. Suponía que todo estaba terminado, solo debía de comprobar por la mañana que nadie hubiera metido la pata, de nuevo.

A pesar de saber que su larga lista de tareas del día siguiente estaba técnicamente lista, ella se quedo sentada viéndola. Estaba tan concentrada repasando en su mente que de verdad hubiera dado todas las ordenes claras a sus empleados, y que no se le hubiera escapado ningún detalle, que no noto que un pelirrojo la observaba desde el marco de la puerta.

─ Trabajar veinticuatro siete te va a matar.

La voz de su esposo hizo que diera un brinquito en el borde de la bañera.

─ No te escuche llegar ─ le dijo, desapareciendo su libreta y pluma con un movimiento de su mano. La magia avanzada que estaba aprendiendo a usar le facilitaba la vida.

Ron se sonrojo de deseo al ver como sus pechos se habían movido de arriba abajo con el pequeño saltito que ella dio por el susto. Verlo ahí, parado con los ojos cargados de deseo, la hizo darse repentinamente cuenta de lo mucho que olía a Draco. De lo mucho que su piel olía a sudor y a sexo. Sobre todo, de lo mucho que olía a sexo.

─ Lo siento, no te quería asustar.

Le dijo, acercándose con intenciones claras. Se sentía ansioso, y ver el repentino nerviosismo de Hermione y su desnudes, lo estaba poniendo duro.

─ No te preocupes ─ le dijo ella, retomando su autocontrol, y deslizándose dentro de la bañera. ─ Quería relajarme antes de mañana, es la primera vez que nombro a alguien como jefe de un departamento desde que me eligieron ministra de magia.

─ Aun no puedo creer que eligieras a ese idiota.

Hermione rodo los ojos ante el reproche, pero se negó a continuar con esa vieja pelea.

─ Theo no es el indicado. No es de confianza.

─ No voy a tener esta discusión otra vez, Ronald.

A Hermione le irritaba que el cuestionara todo el tiempo las decisiones que ella tomaba dentro del ministerio. Ella sabia lo que estaba haciendo, y no apreciaba que alguien sin experiencia en el trabajo le dijera como debía de hacerlo. No lo acepto durante sus primeros meses ni lo iba a aceptar ahora que tenia dos años de experiencia en el puesto.

─ De acuerdo ─ cedió Ron. El se acerco a la bañera, paso su mano grande y rasposa por el hombro mojado y espumoso de su esposa. Hermione cerro los ojos ante el contacto. No porque le excitara, sino por el cansancio de saber a dónde iba a llegar eso. Ron jugo un rato mas antes de decidirse a pasar su mano hasta el pecho de Hermione, masajeo con la palma de su mano el pezón erecto de ella. Se sentía caliente, tanto por la imagen que ella proyectaba, como por la discusión que ella le había negado.

El contacto era firme, pero no era erótico y no le provocaba la misma sensación que le provocaría si el pellizcara su pezón. Ella lo vio a los ojos, esperando el siguiente movimiento. Ron malinterpreto esa mirada como una de deseo, se desabrocho el cierre de su pantalón y saco su miembro. No estaba del todo duro, por lo que empezó a masturbarse al tiempo que seguía sobando el pecho de Hermione.

Ron saco la mano de la bañera, abandonando el aburrido movimiento que hacia con el pecho de su esposa, y tomo a Hermione por la coronilla haciendo suaves jalones para que ella acercara su rostro hacia su pene. Hacia tanto tiempo que no tenían intimidad de verdad, que Ron sentía como sus testículos palpitaban de anticipación.

Hermione no estaba de humor para otra ronda, y menos con alguien que hacia los mismos movimientos que su doctor en una revisión mamaria. Es decir, nada eróticos y hasta incomodos. Hermione había hablado a través de los años de matrimonio sobre el poco placer que eso le causaba. Había expresado abiertamente como ella deseaba y anhelaba ser tocada. Las cosas que le gustaban, las que la excitaban y las que no. Pero después de dos hijos y un sexo aburrido una o dos veces al mes, se había dado por vencida.

Ella intento hacerse hacia atrás, pero Ron le dio un empujoncito mas fuerte para que ella se acercara definitivamente a él. Hermione abrió la boca, paso sus labios a lo largo del pene de Ron, sintiendo como este se estremecía. Decidió darle el beneficio de la duda, rozo la punta con su lengua y después lo metió por completo en su boca. Su lengua se deslizo hacia abajo, acariciando todo el tronco de su esposo. Hizo presión con su boca poco antes de llegar al final y cuando subió, después aflojo la presión que hacia con su boca. Dio una rápida succionada a la cabeza, y después repitió el movimiento.

Ron murmuraba de placer algo que sonaba como por favor si mientras empujaba la cabeza de su esposa torpemente contra su entrepierna. Ella hizo ese movimiento un par de veces mas antes de que el gruñera y se corriera dentro de su boca.

Hermione se alejó al instante, escupiendo el semen caliente dentro de la bañera. A ella no le molestaba tener esa intimidad con su esposo, incluso encontraba erótico el darle placer con su boca, pero había dejado claro hacia mucho que odiaba que el hiciera eso.

─ Voy a terminar mi baño ─ le dijo, un tono molesto en su voz.

No se molestó en recordarle lo desagradable que le resultaba que el se viniera en su boca. Ron, por su parte, se extasío con el oral que había recibido y con la imagen de su esposa goteando semen de la comisura de sus labios hacia su pecho.

─ Siento que eso haya sido rápido ─ le dijo casi avergonzado, pero sin notar la mirada molesta que su esposa le dirigía ─ es que lo haces tan bien.

Rápido, pensó con ironía Hermione. Tres movimientos antes de venirte no es considerado rápido, eso se considera precoz Ron.

─ Te espero en la cama.

Ron salió del baño y dejo que Hermione tomara su baño en paz. Hacia mucho que ellos no tenían ningún tipo de intimidad, y ese momento se había sentido tan bien. Se metió a la cama en calzoncillos, pero después lo considero y decidió quitárselos.

Hermione apareció momentos después, un diminuto short azul y una blusa de tirantes como su pijama. Se metió a la cama y le dio las buenas noches a su esposo, sacudiéndose discretamente su mano cuando el intento tocarla. Fingió dormir profundamente cuando el intento hacer otro movimiento. Al final el se conformo con pegarla a su pecho.

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La fiesta en el ministerio estaba en su punto. Brujas y magos hablaban animadamente sobre como Theodore Nott podría fortalecer muchas conexiones con otros países. Nott, después de todo, era un hombre de negocios que tenía conexiones en básicamente cualquier rincón del mundo. Y aunque tímido y algo reservado, se le daba bien entablar conversaciones y amistades con prácticamente cualquier persona que se le pusiera en frente. Por esta razón y otras, Hermione había decidido darle la oportunidad.

Por supuesto, no eran las únicas razones. Ella había buscado consultoría externa para entablar relaciones con el Ministerio de Magia de Argentina. Nott había hecho un excelente trabajo ayudándola a entablar las primeras conversaciones en mucho tiempo con el ministerio de ese país. Ella hubiera pedido ayuda al jefe del departamento de cooperación mágica internacional, pero el pobre brujo estaba demasiado enfermo como para realizar la labor.

Por eso, y después de que el jefe de ese departamento pidiera su retiro, Hermione pidió más consultorías con Theo antes de decidir si el estaba o no calificado para el puesto. Una vez que ella decidió que lo estaba, hizo su oferta. Y aunque el rechazo la oferta en tres ocasiones, ella termino convenciéndolo de que aceptara.

Draco se bebió de golpe lo que quedaba de su trago. Se encontraba charlando con un par de magos sobre abrir un negocio de pociones en el extranjero. Tenia el ojo puesto en algunos países en donde los ingredientes fueran más fáciles de encontrar, para así después exportar las pociones y venderlas en aquellos países donde dichos ingredientes escaseaban. En eso estaba cuando Ronald se les unió, alegando que la tienda de la cual era socio también estaba metida en el negocio de las pociones.

No estaba prestando real atención a lo que el pelirrojo decía, no le interesaba escuchar como Sortilegios Weasley estaba expandiendo el negocio a otra ciudad.

Iba a comentar algo sobre como el negocio de ellos estaba limitado por un público inmaduro y de limitado presupuesto, y que no era lo mismo hacer un negocio grande con pociones reales a uno donde se vendían baratijas, hasta que la imagen de Hermione capto su atención.

La vio hablando con Theo y unos magos que no conocía. Supuso que eran representantes de otros países. Podía deducirlo por el acento que tenían algunos, o por el idioma que estaban manejando. Draco no sabia que idioma era, pero vio que Theo lo dominaba y lograba hacer de interprete para Hermione. Tenia que concederle el buen criterio que había tenido al elegir a Theo, hombre de mundo, estudiado, poliglota, con fuertes relaciones y negocios en diferentes países.

─ Imagino que usted y su esposa tienen interesantes discusiones en cuanto a la toma de decisiones ─ comento un mago viejo del grupo hacia Ronald. Al parecer no era el único que había girado la cabeza hacia Hermione. ─ Recuerdo que mi difunta esposa y yo teníamos fuertes discusiones para ver quien era el que dominaba en la relación.

Draco levanto su copa vacía hacia Hermione cuando sus ojos se encontraron. Iba a retirarse junto con los magos jóvenes que no deseaban escuchar esas platicas sin sentido, pero un comentario fuera de lugar por parte del pelirrojo lo detuvo.

─ Por supuesto. ─ Ron le dio otro trago a su bebida ─ Hermione tiene un carácter muy fuerte, pero ambos tenemos claro quien tiene las bolas en esta relación.

Ron se agarro la entrepierna para dar a entender quien de los dos era el dominante en la relación. Dos brujos se rieron ante el chiste, otro de los brujos presente hizo una mueca y se disculpó alegando que debía retirarse.

─ Vaya, te debe de joder mucho que Granger lleve unas bolas más grandes que tú en su matrimonio. Y que además tenga que dejártelo saber.

Draco sonrió con malicia, y Ron se puso rojo de la indignación ante ese comentario.

─ El apellido es Weasley ─ le dijo con elocuencia ─ que no se te olvide.

Draco se rio del intento desesperado que estaba haciendo Ron para marcar su propiedad.

─ Como podría olvidar el apellido de Hermione, si estudiamos juntos en el colegio por tantos años.

A Ron no le pasó desapercibido como dijo juntos de una manera extraña, y la sensación nada tenía que ver con las copas de más que ya llevaba. Iba a dejar bien en claro unas cosas, pero en eso Malfoy se disculpó y se retiró, al mismo tiempo Harry llego para avisarle que lo necesitaban para tomarse un par de fotos. Ron también se despidió para ir hacia donde Harry lo guiaba.

─ Estas tomando mas de la cuenta ─ le dijo Harry. No era un reproche, era solo una observación que había tenido. ─ Ha ocurrido algo.

Ron negó con la cabeza, aun sabiendo que no era una pregunta. No es que tuviera caso hablar, solo había sido una mañana muy desastrosa. Giro su rostro hacia donde sabia se encontraba su esposa, aun hablando con aquellos sujetos. Harry siguió su mirada y supo que había problemas, nuevamente, en el matrimonio de sus amigos.

─ No ha pasado nada.

Las palabras de Ron sonaban huecas. En parte era verdad, no había pasado nada. Pero ese nada no significaba algo bueno.

Esa mañana Ron se había despertado más temprano de lo usual. Sonrió al sentir el calor de Hermione contra su pecho. La apretujo más contra sí, refregando su miembro contra el trasero de ella. La escucho gemir bajito por lo que la apretó más contra si para que ella pudiera sentir su hombría. Ron le apretó un pecho por debajo de la blusa, Hermione se arqueo para sentir mas contacto. Ron vio esto como la invitación para bajar de una vez las bragas de su esposa. Ella abrió los ojos despacio, decepcionada de dejar de sentir el contacto de la mano rasposa de Ron sobre su pecho.

Gimió de dolor y se movió al sentir el duro pene de Ron en su apretada entrada.

─ Aun no estoy lista ─ le dijo mientras intentaba que la mano de Ron siguiera masajeando su pecho como momentos antes. No estaba lubricada para que el entrara, y no iba a estarlo sin un juego previo.

─ No te preocupes, lo tengo bajo control.

Se pregunto a que se refería con eso, pero lo averiguo rápido cuando sintió la baba caliente de Ron intentando lubricarle la entrada. Se iba a girar para alejarlo de ella, cuando sintió como Ron entraba en ella de un doloroso golpe.

─ ¡Que mierda Ronald! ─ Le grito al tiempo que se alejaba de él. Las lagrimas en sus ojos por el dolor punzante en su entrepierna. ─ Te dije que no estaba lista. Eres tan egoísta como para solo pensar en tu propio placer.

Ron entendió rápidamente que se refería a la noche anterior, en donde solo él había conseguido el orgasmo. Se sintió un poco culpable, pero como su orgullo se comenzaba a sentir atacado, decidió ignorarlo.

─ ¡Sería más fácil si no fueras tan frígida! Además, solo fue una vez

Ella boqueo como pez fuera del agua. ¿De verdad el acababa de decirle frígida? ¿de verdad el creía que eso había sido una sola vez? Ella podía contar más fácilmente las veces en las que ambos habían estado satisfechos después del sexo, que las que se había quedado esperando el orgasmo.

Respiro antes de contestar, porque sabía que probablemente Ron estaba hablando desde su orgullo herido, pero aun así no iba a justificar lo que el acababa de decirle.

─ Podrías también poner más de tu parte

─ ¡Pondría más de mi parte, y sería más fácil si aun te deseara!

Dicho esto, Hermione se encerró de un portazo en el baño. Lloro un momento frente al espejo antes de decirse a sí misma que tenía un día muy largo como para pensar en lo que acababa de suceder. Si, sabía que había sido impulsiva e incluso cruel, pero en esos momentos no le podía importar menos.

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Hermione les mostraba a los invitados del ministerio la exhibición que habían hecho con varios artículos que hablaban sobre leyes y tratados que se habían logrado gracias al departamento de cooperación internacional, y los beneficios que habían traído a ambas partes.

─ Theo, por que no les sigues hablando mas sobre los proyectos a futuro de tu departamento.

─ Por supuesto ─ le dijo el agradecido de que no acaparara toda la conversación y lo dejara a el desenvolverse con las personas que estaría trabajando en unos días.

Hermione se despidió y se marchó perdiéndose entre la multitud. Paso a varios metros de Draco, pero ella no volteo a verlo. Siguió su camino, regalándole sonrisas a las personas que se cruzaban en su camino. Se detuvo momentáneamente a intercambiar palabras con algunos otros, pero rápidamente terminaba con la conversación para poder seguir.

Draco la siguió con la mirada, y pudo ver como se perdía en el camino que el estaba seguro era el más rápido para ir hacia su oficina. Se pregunto si la bruja estaba planeando escabullirse un momento para irse a su lugar secreto. Él tenía sus propias entradas secretas, y se pregunto si una de las de Hermione se encontraba escondida directamente en el ministerio.

Fue y tomo otro trago de un mesero que pasaba cerca. Se lo bebió de golpe, y después de unos minutos se decidió y salió en la misma dirección que la bruja.

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─ Creía que no vendrías.

─ ¿Qué te hizo pensar eso, querida? ─ una bruja de cabello rubio y largo le masajeaba los hombros a Hermione.

─ Bueno, llegas demasiado tarde y no confirmaste tu asistencia.

La bruja hizo más presión con sus dedos sobre los tensos hombros de Hermione, sacándole pequeños suspiros de placer.

Draco intento asomarse a la oficina de Granger, pero estaba cerrada. No se molesto en intentar abrirla con su varita, estaba segura de que estaría bien asegurada con un hechizo. Aun curioso de que era lo que Hermione hacia encerrada en su oficina, decidió que lo mejor era darse la vuelta para no levantar sospechas.

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Hola.

Este proyecto/ lectura erótica o como lo quieran llamar me venia rondando la cabeza por mas de una semana. Surgió después de que mis amigas y yo estuviéramos hablando un poco sobre nuestra vida sexual, y recordé un ex que tenía. Sonara cruel y quizás algunos se ofendan, pero este ex en particular creía que lo mas importante era entrar y salir. No había juego previo y pensaba que el sexo era bueno si él llegaba rápido al clímax. Para que se hagan una idea de donde salió este Ron tan desinteresado.

Ahora, no pretendía hacer de esto una historia larga ni mucho menos, en especial porque no soy buena con eso. Quizás también notaran que tengo problemas de gramática u orografía. Hice lo mejor que pude para corregirlos Eso, y contando que llevo años, quizás una década o mas sin escribir alguna historia, sirven como disculpa para los perfeccionistas que se puedan sentir ofendidos.

Por último, dije que esto era una idea corta que había tenido y suponía que seria un solo capitulo. Pero por alguna razón lo alargue más. Eso, de nuevo, no significa que va a ser una historia larga. Solo voy a terminar un segundo capitulo en donde se explica porque Hermione está engañando a Ron con, y porque no parece tener remordimientos al respecto.