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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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UNA FEA SONRISA
/Distrito Nagomi/Avenida lateral/Mansión tradicional/
Tobi frenó con calma al llegar a casa. Seguía cabreado por lo que sucedió en la tienda de ropa, pero no quería asustar a Rin con un derrape exagerado en al entrada así que trataría de serenar su mente hasta abrir la puerta, pero ese día parecía que iba a tener paz. Levantó la mirada cuando los murmullos de dos voces femeninas atrajo su atención desde el exterior. La arruga en su frente desapareció por completo y una particular sombra cubrió sus ojos al descubrir de quien era la voz con la que platicaba Rin dentro de casa.
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—No deberías haber venido en este estado, Obito llegará en cualquier momento y...
— ¡CÁLLATE! ¡Yo puedo visitar a mis hijos cuando yo quiera! ¡En lugar de abandonarlo a él, debí hacerlo contigo!
A pesar de las hirientes palabras, Rin no eliminó la suave sonrisa de su rostro y se acercó a la mujer con calma para tomarla del brazo y llevarla a la puerta con respeto pues, con todo y su carácter, esa mujer era su madre biológica.
— ¡Qué crees que haces, niña! ¡No me pienso ir hasta hablar con él! ¡No me toques!
La cachetada que le dio a la joven fue la gota que alertó a Kiba para moverse de la esquina en la que Rin le había ordenado permanecer.
—Hasta aquí. —Rin volteó en dirección de Kiba, pero él la ignoró y pasó de largo hasta colocarse delante de la mujer a quien sujetó del brazo con rudeza.
—Lárguese antes de que yo mismo la saque.
— ¡Piensas golpear a una mujer, eh, bastardo! —respondió la mujer intentando soltarse sin éxito.
—No, pero estoy aquí para cuidar de esta niña y si tengo que subirla a mi hombro para dejarla en la calle, lo haré.
La mirada asesina de Kiba le causó pánico y comenzó a gritar pidiendo ver a Obito. Kiba gruñó de mala gana y a punto de subirla en su hombro, la voz de Obito silenció a la mujer y atrajo la mirada de Rin con preocupación.
—Deja de decir mi nombre, lo tienes prohibido. —comentó con voz monótona y la mirada perdida en las sombras del pasado— Llévate a Rin al jardín.
Kiba soltó a la mujer que con la presencia de Tobi en el marco de la antesala cambió a una actitud sumisa. Rin caminó hasta su hermano y lo observó en silencio para pedirle sin palabras que no la vaya a lastimar. Kiba siguió a la muchacha al patio trasero que colindaba con el dojo para no escuchar nada de lo que Tobi fuera a decirle a la impetuosa mujer. La muchacha disminuyó el paso entre los arbustos bajos que creaban un pequeño laberinto hasta las rodillas. Kiba la observó con los brazos cruzados desde afuera del pequeño jardín.
—Hey —dijo— ¿Por qué le sonreíste a esa vieja después de la cachetada? —Rin volteó y suspiró, pero no mostró rabia o desprecio...
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La mirada, su voz y aquella portentosa actitud que desprendía, mantenía a la mujer en silencio; indecisa de si preguntarle lo que tanto quería saber. Él no tenía ánimo de tenerla en frente o si quiera dentro de la casa. Quería sacarla a patadas, pero para eso tenía que tocarla y ella no merecía su tacto. Quería decirle que se largue de su vista, pero ni las palabras eran algo que ella debiera recibir de su parte. Esa mujer no merecía nada de él; ni su mirada.
—Crees... —dijo ella en un pequeñísimo arrebato de valor provocado por el alcohol que desprendía su asqueroso rostro— ¿Crees que tu padre siga interesado en mí? —Obito la miró como si dijera la estupidez más grande del universo. —Lo necesito... Necesito verlo y decirle que...
— ¿Qué? —interrumpió Obito con desprecio— ¿Acaso lo "amas" de nuevo? —la mujer bajó la mirada y apretó sus manos con nerviosismo— Dime, Juubi, si estabas enamorada de él cuando desapareciste y me dejaste en el orfanato. ¿Eh? Dime si alguna vez sentiste amor por alguno de nosotros ¡Dime!
—Yo... Yo sólo quiero hablar con tu padre.
Tobi soltó una carcajada sin apartar las sombras del pasado en sus ojos opacos.
—La única razón por la que permito tu presencia ahora, en esta casa, es por Rin. Ella me lo pidió y no me negaré, pero ten en claro que para mí eres una desconocida. —Obito dio un paso en dirección a la mujer con las manos en los bolsillos del pantalón— Desaparece de mi vista antes de que yo mismo te saque a patadas de mi hogar.
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Rin lo contempló por algunos minutos en silencio. La brisa fresca del otoño era refrescante, pero extrañaba su chaqueta que había olvidado dentro de la casa.
— ¿Y bien? —dijo luego de un rato al darse cuenta que no lo observaba a él, sino a la casa. — ¿Por qué aguantaste tanto insulto y hasta esa cachetada de una mujer como esa?
Rin apartó la vista de la entrada y dio un par de pasos lentos por entre los arbustos con las manos en la espalda y la mente en lejanos y dolorosos recuerdos.
—Lo hago por Obito. —empezó a hablar sin mirarlo, concentrada en salir del laberinto— Él lo pasó muy mal en el orfanato y no quiero que me vea llorar como la última vez. Yo la observo con una sonrisa porque si no me obligo a sonreír a mí misma, sé que lloraré como aquella vez que él regresó por mí a esa casa que fingía ser un hogar... Sonrío porque sólo así puedo soportar el carácter de una madre que no nos ama.
Rin levantó la mirada al salir del laberinto justo delante de donde él se hallaba de pie, todavía con los brazos cruzados. Kiba torció la boca y levantó una ceja.
—Eso es raro... pero admirable. Muy admirable. —Ella soltó una pequeña risilla. —Aunque tienes una fea sonrisa, sabías. Fingida o real, es fea. —La comprensión en sus primeras palabras cambiaron por sobriedad.
—Eso fue grosero. —contestó levemente ofendida. Kiba descruzó los brazos y levantó los hombros un par de veces.
—No estoy aquí para ser amable, niña, sino para cuidar de ti.
Rin suspiró con pesar y se apartó un par de pasos en dirección al único rosal que tenían en el enorme jardín.
—Sabes, Kiba-san. Para ser tan guapo, eres un cabeza-hueca con las chicas.
Kiba no estaba seguro de si sonreír por el medio halago o regañarla por el medio insulto.
/Noche/Dojo/
Las gotas de sudor rodaban por su frente y brazos mientras practicaba con la katana. Llevaba horas allí practicando. Dentro de poco eliminaría toda la frustración y rabia aparecida por los eventos de esa tarde, pero la presencia de un joven en la puerta apartó a Obito y le dio paso libre a Tobi quien recibió al invitado con una entusiasta sonrisa.
—Tobi-aniki. Que me estaba buscando, dijeron.
— ¡Deidara! —Tobi dejó la katana insertada en el suelo de madera y se acercó para darle un apretón de manos. —Sí, te estaba buscando. Verás. Me contó un pajarito que alguien te pidió hacer un trabajito de venganza dirigido a alguien "importante" para Sasuke; aunque no salió tan bien. —Tobi dio un par de golpecitos en la espalda del muchacho, cuyo rostro se ruborizó por la rabia y lo apartó con molestia. —Da igual, no te mandé a llamar para recordarte eso, sino para que hagas un trabajo para mí.
El brillo en los ojos de Deidara delataron su entusiasmo por trabajar con alguien de estatus tan alto en las tan secretas familias que se escuchan en el mundo bajo.
—Lo único que quiero es que hagas enojar tanto, pero tanto, a Sasuke Uchiha que pierda los estribos y desee con todas sus fuerza volver a pelear.
La sonrisa ladina de Tobi pasó desapercibida para Deidara, quien no demoró ni un segundo en planear su segunda venganza.
/Distrito Tamana/Residencia Haruno/Noche/
Caminaba de un lado a otro, tomaba asiento, volvía a ponerse de pie para rodear los sillones, miraba la entrada principal y cruzaba los brazos con impaciencia; todo cada cinco minutos. No quería pensar mal de Sasuke-kun quien la había dejado sola al llegar a casa... No quería pensar mal de Hiro porque había sido considerado al dejarla a solas con Sasuke y subir al auto del raro de Tobi, pero... pero...
Pero ninguno de los dos daba señales.
No quería pensarlo, pero muy en el fondo estaba segura de que ellos estaban juntos. No estaba segura de cómo, pero ambos estaban juntos. Tenían que estarlo para que no aparecieran en casa; en especial Hiro. ¡Por qué Hiro era tan.!
"¡No!" Se regañó a sí misma por pensar mal de su amigo.
El teléfono sonó de imprevisto y brincó en el sofá. Ella contempló el aparato sonando sin cesar hasta que la contestadora se activó y la voz en ella le causó agruras. —"Sakura-san, ¿está allí? ¿Sakura-san?" —Ella se levantó como un rayo y desapareció escaleras arriba porque, aunque se repetía que Hiro no tenía la culpa, muy en el fondo de su corazón y mente lo odiaba.
/Residencia Haruno/Despacho/
Kakashi cierra la puerta después del corto recibimiento de Iruka. —¿Y bien? —dijo el castaño al tomar asiento en su cómoda silla de cuero.
—Sin duda Hiro se ha hecho de una amistad con Tobi.
Ikura sonrió y se reclinó hacia atrás en la silla. —Eso está bien. Así será más fácil cuando lo envíe con Madara. —Kakashi continuó de pie frente al escritorio sin realizar gesto alguno. —Conozco a padre de Tobi y son muy parecidos en cuanto a carácter y personalidad. Sé que Madara le tiene un ligero aprecio a Tobi, así como mucho respeto; por lo que no me extrañaría que muestre el mismo interés hacia el padre.
—El muchacho es algo inestable por lo que he averiguado. —Agregó Kakashi.
—Tobi es un joven carismático. —respondió Iruka acercándose al escritorio para revisar unos papeles de la compañía; tarea que dejó casi al momento. Su mirada cambió de esa cómoda alegría por un poco de incertidumbre. —Sólo espero que Hiro no vaya a ser influenciado por esa despreocupada libertad que tanto caracteriza a Tobi. —Iruka se tornó serio y posó su mirada en Kakashi. —Si llega a suceder podría echar a perder el plan y lo único que nos quedaría es deshacernos de Hiro.
Kakashi asintió con lentitud.
PD1: Quiero aclarar que en este fic Kakashi y Obito/Tobi no se conocen... O eso es lo que creo porque, recuerden, yo leo un cap del manhwa y luego escribo el cap del fic. Así que sé tanto como ustedes: o sea, nada. *me como las uñas*
PD2: ¡Amo cuando aparece Kiba! No sé porqué, pero en este fic, él me calienta como una manta en invierno, o como el sol de verano. *naughty face*
PD3: Yo leo cada uno de sus comentarios, tanto en FFnet como en Wat, lamento si no los contesto todos, pero tengan en mente que yo los leo más de 3 veces, siempre. ¡Siempre! ¡SIEMPRE! *happy-scary face*
Besos y abrazos en papel... :3
