Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía.


Sensei

El rubio estuvo una buena parte de la mañana buscando lo necesario para su nuevo y Uchiha alumno.

La simple idea de trabajar con un niño no era en lo absoluto agradable, pero recordando sus necesidades como estudiante de Universidad sabía que aquel empleo era un alivio a su situación.

Su mente era caótica, era difícil imaginarse tratando no sólo con un Uchiha, sino un niño además. Inclusive no podía prestar la debida atención a clase, aunque fuera una de sus favoritas "Historia del Arte Contemporánea". La clase terminó y él ni siquiera anoto la fecha del día de hoy en sus apuntes. Genial…

Sasori sin previo aviso tomó asiento a su lado.

—Estás muy distraído, más de lo usual… ¿Todo bien?—

Deidara solo asintió con la cabeza.

— ¿Para qué te buscaba Itachi ayer?— Preguntó Sasori.

Agh, Deidara ni quería recordar aquello.

—Su madre necesitaba a alguien que le diera clases de Arte a su hermano. — Soltó sin más.

Sasori río discretamente.

— ¿Tú? ¿Trabajando con niños? Genial, lo que daría por ver eso…—

El ojiazul le lanzó una mirada de desprecio a Sasori. Y mentalmente a Itachi también.

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El lujo de aquel departamento no dejaba de sorprenderlo, pese a que estuvo ahí el día anterior.

Mikoto bajó ofreciendo una cálida sonrisa.

—Justo a tiempo, por favor ven. Te presentaré a mi esposo. —

Acompañó a la mujer de cabello negro a un amplio pasillo y se detuvo frente a una puerta que tocó delicadamente.

—Cariño, ¿ya estás listo? Quiero presentarte al cuidador de Sasuke. — Levantó la voz esperando que fuera audible a través de la puerta.

Segundos después salió un hombre alto, moreno y cabello oscuro. Su expresión tan seria puso ligeramente nervioso al rubio. Mikoto continuó

—Él es Deidara, compañero de Itachi. Dará clases de arte a Sasuke. —

Fugaku continúo con su expresión sumamente seria. "Ya sé de donde Itachi sacó ese gesto…" No pudo evitar pensar el rubio. El hombre tendió su mano frente al joven rubio en claro gesto de saludo.

—Un placer, bienvenido a casa. Espero te resulte agradable trabajar aquí. —

Mikoto volvió a sonreír.

—Cielo, por favor ¿podrías esperarme en el auto? Debo ir por Sasuke. —

Fugaku asintió, con un gesto se despidió del rubio y salió por la puerta principal.

Mikoto subió las escaleras y minutos después bajó ahora acompañada con un niño.

—Él es Deidara… Será tu maestro de arte y cuidara de ti mientras mamá y papá están fuera. ¿Bien?—

El pequeño Sasuke era una dulzura. Cabello negro azulado que hacía un gran contraste con su nívea piel, enormes ojos color ónix que ofrecían una cálida mirada. El pequeño animosamente respondió

—Mucho gusto, mi nombre es Sasuke. —

Deidara tembló por la diferencia de actitudes entre el pequeño que tenía enfrente con su hermano mayor. Se arrodilló para estar a la par con el Uchiha menor.

—Un placer, Sasuke. Espero nos llevemos bien. —

Mikoto se despidió de su hijo y finalmente de Deidara. Dio instrucciones básicas del funcionamiento de la casa y se retiró.

Sasuke esbozó una enorme sonrisa y se puso frente al rubio.

—Mamá me dejó mostrarte toda la casa. ¡Vamos! — Y Sasuke jaló de la mano al ojiazul mientras le explicaba cada habitación del hogar.

Llegaron al cuarto del infante.

—Este es mí peluche favorito, me lo regalo nii-san hace un año. ¡Fue el mejor cumpleaños de mi vida! Mira, se llama Chibi. ¡Tómalo! — Ordenó Sasuke, su rostro inspiraba una enorme felicidad.

Deidara gruñó para sus adentros y acató lo que dijo el pequeño. Sin previo aviso el pelinegro volvió a jalar de la mano a Deidara, entrando a una habitación donde relucía la ausencia de muebles, sólo había un mesa y algunos banquillos y a su lado una mesa del mismo modelo pero en proporciones más pequeñas igualmente con sus respectivos banquitos.

—Papá acomodó esta habitación para que pudiera usarlo con usted, Sensei. —

Deidara suspiró de incomodidad.

—Háblame de tu, Sasuke… Me haces sentir mayor al decirme "usted". —

— ¡Cómo usted diga, Sensei!—

Y Deidara se preguntaba si acaso puso atención a lo que le dijo antes.

Puso su mochila en la mesa que estaba en la habitación y sacó un par de prendas y otros materiales de arte que colocó en el suelo con cuidado.

—Sasuke, eleva los brazos. — Pidió el rubio.

En cuando el Uchiha coloco sus brazos al aire, Deidara puso un pequeño mandil de algodón sobre su cuerpo, la anudó con cuidado y el rubio se colocó otra de mayor tamaño.

—Siempre que trabajes procura usar algo que proteja tu ropa, nunca sabes con que te puedes ensuciar. —

— ¡Gracias Sensei! ¿Qué haremos el día de hoy?—

Deidara tomó asiento en el suelo y Sasuke se unió a él.

—Es tu primer día, no haremos nada complicado… Traje estas acuarelas y este pequeño lienzo. Quiero que pintes lo que quieras con tus dedos, para que percibas la textura de la pintura sobre el lienzo. ¿Puedes? —

— ¡Claro que sí, Sensei! —

La emoción de Sasuke era encantadora. Después de un buen rato Deidara llevó a Sasuke a limpiar las manos y parte del rostro donde la pintura había manchado. Dejó el lienzo de pequeños e inexpertos trazos secando en la ventana. Quitaba las delicadas gotas del rostro de Sasuke cuando esté dijo.

—Sensei… Tengo hambre. —

Deidara suspiró. Recordó con pena que tenía más actividades que sólo enseñarle a pintar al niño. "Necesitas el dinero… necesitas el dinero…" Trató de animarse.
Aunque su estadía como estudiante viviendo solo le trajo algunas responsabilidades extras, cocinar nunca fue su fuerte así que se arriesgó a hacer algo simple. Fue junto con Sasuke a la cocina a buscar algo sustancial para hacer de comer, mientras el pequeño iba a la sala a ver televisión.

Cuando Deidara ya casi terminaba el Uchiha menos se acercó y se sentó en la mesa al centro de la enorme cocina. Por unos momentos solo veía el rubio sin dejar de sonreír hasta que finalmente hizo la pregunta que era el motivo de su presencia.

—Sensei, ¿conoces a mi hermano? —

"Por desgracia sí…" omitió responder Deidara.

—Sí, lo conozco… ¿Por qué? —

—Nii-san es el mejor hermano del mundo. Además, ¡es el más inteligente! Cuando sea grande, quisiera ser como nii-san. —

"Otro Itachi no, por favor… Ya con un idiota es suficiente." Deidara se repetía esa oración una y otra vez, ignorando por completo todos los halagos que no dejaba de replicar Sasuke. Tenía que admitir que se sorprendió mucho ver la admiración que tenía a su hermano mayor.

Terminó de hacer la comida, nada del otro mundo, espagueti con salsa de tomate. Acomodo la mesa en el lugar que comería Sasuke y le sirvió. El pequeño agradeció gentilmente y Deidara agradeció que al fin el niño guardara silencio, sobre todo que dejara de hablar de aquel Uchiha que odiaba con el alma.

Su comodidad se vio interrumpida cuando Sasuke volvió a hablar.

—Sensei, ¿Cuántos años tienes?—

Suspiró.

—Tengo 19. —

— ¡Nii-san tiene 21! —

A sabiendas de que el explosivo carácter del rubio no le sería de mucha ayuda con la bondad de Sasuke, trató de amenizar su conducta hacia él.

— ¿Y tú cuántos años tienes, Sasuke? —

—Tengo 7, Sensei. Pronto cumpliré años. —

Y Deidara no pudo guardar su sonrisa cuando recordó a otro dulce rubio de la misma edad.

Al terminar Sasuke corrió otra vez a la televisión de la sala principal, Deidara otra vez agradeció que al menos no hablaría de nuevo y lavo los platos antes de reunirse de nuevo con él.

—Sensei, juega conmigo videojuegos. —

Deidara observó a al pelinegro esperando que fuera una broma, sin embargo la emoción en su rostro le confirmó que no era para nada un chiste.

Disimulando su fastidio tomó asiento en el suelo, mientras Sasuke prendía su consola. Le tendió el control de mando. Deidara trataba de ahogar sus gritos de auxilio mientras el pequeño Sasuke le explicaba cómo manejar los botones.

Una vez entendió el juego, increíblemente el tiempo pasó de manera considerable. Era un alivio. Para cuando se dio ya eran las 5 de la tarde. Entonces, sonó el timbre de la puerta. Sasuke no dudó en dejar el videojuego y salió corriendo a abrir la puerta.

Deidara casi hace una mueca al ver a Itachi entrando con otro chico que notaba mayor edad.

— ¡Nii-san! — Gritó Sasuke alzando los brazos.

La vista se dirigió ahora al ojiazul.

—Deidara, un placer verte por aquí. Te presento a mi mejor amigo, Shisui. —

Itachi se arrodilló para estar a la altura de su hermano y correspondió el abrazo. Emocionado por eso, le pidió que acudiera con él al ahora nuevo estudio de arte que fue diseñado especialmente para Sasuke.

El recién llegado poso su vista al menor, sonriendo cálidamente. Su risueño rostro otorgaba un sentimiento de tranquilidad.

—Shisui Uchiha, un placer. — Extendió su mano siendo correspondido por el rubio.

—Deidara. —

—Vaya, creí que sólo Itachi tenía cabello largo…— Y en un sorpresivo movimiento, Shisui tomó el abundante mechón de cabello que cubría el rostro del menor para percibir su textura. El ahora descubierto rostro se sonrojó de inmediato por la familiaridad con la que era tratado, estuvo a punto de replicarle su atrevido comportamiento cuando se percató de que le sería imposible por aquel sentimiento tan apacible que trasmitía el Uchiha. Y como si aquel extraño suceso no fuera suficiente, se hizo aún más insólito cuando Shisui dijo — Tienes unos ojos hermosos. —

Su cuerpo se quedó helado por la forma tan natural en la que era halagado. Escucho un tenue "Discúlpame" seguido de los gritos de Sasuke llamando a Shisui.

El rubio se quedó solo en la habitación, tratando de asimilar lo que había ocurrido. No era nada nuevo que recibiera elogios por su belleza física, pero escucharlo de los labios de un Uchiha fue casi inverosímil. El sonrojo en su rostro no disminuyó en ningún momento. Podía describir que se sentía ofendido, cuando era obvio que era completamente ajeno a la realidad.

Tuvo que dejar de pensar en eso cuando Sasuke lo llamó también desde la habitación.


Una enorme disculpa. Dije que subiría el capítulo una semana después del anterior~

Créanme, hice todo lo que pude:( Tenía toda la intención de subir el capítulo ese día, pero esta historia resulto más complicada de lo que pensé. De hecho, me sorprendió bastante, porque aunque suelo escribir atrocidades, jamás he tenido problema en escribir.

Traté, traté y simplemente el capítulo no salia. Quería hacerlo muchísimo más largo, lo intenté, pero hasta ahí pude.

OhGosh, será una historia complicada.

Pero en serio, estará terminada.

El lunes entro a la Universidad. Ah~ Será un semestre lleno de trabajo, por eso tardaré un poco en subir los siguiente capítulos.

Muchas gracias por sus bellos reviews. Alegran mi alma.

Es todo, los veré el próximo capítulo. Gracias por leer~

Les mando muchísimo amor!