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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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DOS DIFERENTES LLAMADAS DE DOLOR


/Distrito Tamana/Noche/

—¡DETÉNGANSE! —Gritó Deidara y se acercó al cuerpo de Sasuke para revisarlo mientras sus esbirros se apartaban. —Aún respira. —Dijo de mala gana. Se puso de pie, sacó el celular de su bolsillo mientras hacía un movimiento con la mano para que sus hombre se retirasen del lugar. —Aló, Tobi. Lo dejamos inconsciente, pero no se defendió en ningún momento.

Hubo un corto silencio en el que Deidara sintió la rabia de Tobi a través del celular.

Después te daré más instrucciones.

Tobi cortó, pero lo que Deidara no sabía era que ese silencio no fue por rabia, sino por deleite al pensar una nueva forma de destrozar a Sasuke. Estaba intrigado por saber cuánto más sería capaz de soportar.

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En el auto había un extraño silencio. Kiba dio un vistazo rápido a Hiro quien ahora llevaba el uniforme puesto. —Me puedes dejar en la entrada de la siguiente calle. —dijo la calmada voz de Hiro. Así hizo Kiba, pero luego de apagar el motor puso seguro a todo el auto. — ¿Kiba-kun?

Agarró la mano de Hiro sin que éste pudiera evitarlo.

—Qué... ¿Qué haces?

Kiba sacó una pluma de la guantera y escribió su número en ella.

—Estoy cansado de que aparezcas de la nada. —dijo en un tono amigable y molesto— Siempre termino en problemas por ti.

Hiro miró su mano y luego observó a Kiba.

Pues... Es verdad.—murmuró— Lamento que nuestros encuentros sean raros, pero... Pero que me des tu número no hará que te dé el mío.

Kiba hizo un sonido de molesta ironía y quitó los seguros. Hiro bajó del auto y dio media vuelta cuando escuchó el motor, miró a Kiba y éste hizo lo mismo al sentir sus ojos sobre él. Con una marcada y silenciosa reverencia Hiro agradeció todo lo que hizo por él hace unas horas; levantó la mirada. —Adiós, Kiba-kun.

—Si quieres agradecerme de verdad, deja de meterte en problemas. —dijo con una sonrisa— Espero que para la próxima tengamos un encuentro casual. Ya sabes. Como amigos. —El carro partió y Hiro no se movió hasta que el auto se perdió en la avenida principal.

Hiro suspiró, pero el alivio aún no llegaba a su centro. Emprendió el camino a la casa Haruno meditando en todo lo que había pasado. Todas esas cosas... quería olvidarlas. no podía. No podía darse el lujo de olvidar nada porque todo siempre tenía una razón de peso directa o indirectamente conectado con su labor: Proteger a Sakura.

Sakura había visto a Kiba una vez durante el secuestro y aunque Kakashi trató de dar con él no pudo porque sabía ocultarse; a pesar de que Kiba, en lo poco que lo conocía, no parecía ser del tipo de personas discretas. Era mejor para él y para Kiba que no se volvieran a encontrar. No iba a tomarle cariño a un tercer individuo porque suficiente hacía al provocarle dolor a los únicos dos que tenía ahora.

Al dar la vuelta para llegar a la calle de la casa Haruno el peso en su espalda, el bicho extraño que lo estuvo acompañando todo ese tiempo desde que se topó con Tobi en el hospital por fin había dejado sus hombros porque debía hacer espacio al dolor que le causó ver el cuerpo golpeado y ensangrentado de Sasuke frente a la puerta.

— ¡Sasuke-kun! —exclamó al llegar a él con el corazón comprimido en el pecho. —Que... ¿Qué te pasó?

Hiro se acercó a él para revisarlo, pero al estar lo suficientemente cerca del corto movimiento que podía hacer con los brazos, tiró de Hiro para que tome asiento a su lado y apoyó la cabeza en el cálido hombro de ese chico bajito que le provocaba en el corazón una tormenta y una calma a la vez. La tortura que estaba pasando su cuerpo por la reciente golpiza se perdía gracias al contacto y cercanía que vivía en ese momento.

Hiro volteó lentamente, la angustia se hizo pequeña por un breve momento para que la tristeza invadiera su pecho y le estrujase el corazón hasta quitarle la respiración. Desde allí podía ver la sangre en la ropa, el polvo... El color oscuro de su cabellera y la nariz hinchada por golpes. La respiración era errática y el peso sobre su hombro cada vez era mayor. ¿Si Sasuke caía inconsciente en ese sitio cómo lo llevaría al hospital sin dinero para el taxi?

Con mucho calvario apartó a Sasuke de su hombro, sabiendo que era un remedio vano para soportar el sufrimiento.

—Te llevaré al hospital.

—Me da igual.

— ¿C-Cómo que te da igual? —indicó como regaño— Mírate. Estás muy mal herido.

Sasuke intenta acomodarse, pero el dolor en las costillas lo frena y decide mirarlo a los ojos con total sinceridad.

—Si voy al hospital ya no podré verte porque sé que no me irás a visitar. —Hiro lo contempló con sobresaltado afecto— Mientras más deseo tenerte cerca,más pienso en ti y más te extraño.

El corazón de Hiro danzaba loco en su interior por las palabras. Apartó la mirada al sentir el calor en sus mejillas y bajó la guardia por segunda ocasión. Sasuke aprovechó para sujetar su muñeca y llevarlo al su lado para apoyar la cabeza ignorando el estrepitoso dolor que apareció en su lado izquierdo al tirar del cuerpo. Hiro abrió los párpados pasmado de la acción y de su propia falta de sensatez al permitirlo. Al ponerse de pie no consiguió más que permanecer en el mismo sitio al percatarse de que el peso total de Sasuke yacía sobre su hombro.

— ¿Sasuke-kun? ¡Sasuke-kun! —Agarró la muñeca de Sasuke y revisó el pulso.

No lo pensó dos veces y sacó su celular.

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Murmuraba maldiciones mientras avanzaba por la calle lentamente en busca del mocoso que hace unos minutos había dejado en una de las tantas esquinas que tuvo que avanzar. "¡Ahí está!" Pensó de mala gana. Detuvo el auto frente a una casa de gente acomodada; no como la Tobi, pero se notaba que el sector era de ricos por igual. Apagó el motor y bajó del auto para cercarse a Hiro y al otro muchacho inconsciente a su lado.

—¡Y ahora qué mierda!

Hiro se puso de pie como un resorte.

— ¡Discúlpame, de verdad discúlpame! —dijo con otra marcada reverencia— No supe a quien más recurrir.

Kiba lo observo en silencio. La rabia de regresar para encontrarse con otro problema mermaba con cada palabra de angustia que el muchacho pequeño le decía sobre el casi cadáver en la vereda.

—Por favor, llévalo al hospital. Por favor.

Kiba dejó de observar a Hiro y analizó el magullado cuerpo del chico a un paso de distancia. Claramente Hiro no lo había dejado en ese estado, sino no le habría llamado ni le estuviera rogando por salvarlo. ¿Acaso era alguien importante en su vida? Se agachó sin pensarlo más y con ayuda de Hiro lo subió a la parte trasera del auto.

—Sube. —Le dijo al abrir la puerta de su lado.

Hiro movió la cabeza de un lado a otro y se apartó del vehículo. —Cuida de él. —dijo al mirar al muchacho inconsciente por la ventana.

Kiba sintió algo extraño al verlo. No sabía como describirlo, pero estaba seguro que se debía a la mezcla de sorpresa y curiosidad de saber que Hiro, alguien a quien había visto distante todo el tiempo, mostrase emociones como cariño e inquietud. Subió al auto y giró la llave.

—Si te preocupa tanto, sube al maldito auto.

Hiro apartó la mirada del chico y dio media vuelta.

—Confío en que vas a cuidar muy bien de él.

Sin decir adiós, sin mirar atrás, sin siquiera decir a quien llevaba o porqué estaba así, Kiba arrancó en el vehículo rascando su nuca confundido por la peculiar escena que había presenciado sobre los sentimientos de Hiro por aquel apaleado desconocido que llevaba acostado en el asiento trasero.


/Distrito Tamana/Hospital/

El celular de Sakura suena con insistencia y aunque no tenía ánimo de contestarle a nadie, tomó la llamada con los ojos cerrados. Tomó asiento y salió de la camilla dejando el celular sobre las sábanas y arrastrando el tubo con el suero hasta recepción. Luego de una irritante insistencia a las enfermeras, una de ellas le dijo dónde se hallaba el chico y la acompañó hasta allí.

Entró en silencio y con el corazón acelerado. Se aproximó a la camilla de Sasuke, quien estaba completamente dormido porque el suave ruido de las llantas del porta suero no abrieron sus ojos, pero no por ello estaba quieto. Las heridas en el rostro y los brazos casi la hace chillar del espanto. No tardó en preguntarse cual habrá sido el motivo por el cual terminó en ese estado. Sakura se acercó otro poco y tomó su mano para intentar calmar sus abrumados sueños. Sueños que no le dejaban descansar en paz hasta que apretó su mano.

La alegría la inundó hasta ahogarla.

Sasuke se había quedado quieto paulatinamente con el simple tacto de su mano. La agarraba con fuerza. Inconscientemente no la quería dejar ir.

—Sa... —intentó calmarlo con su voz, pero las palabras dormidas de él la interrumpieron.

—Hi... Quédate a mi lado...

De pronto el agarre fuerte que tenía Sasuke en su mano le pareció incómodo. Se apartó con rapidez y contempló el cuerpo golpeado de Sasuke sobre la camilla. Comenzó a moverse de nuevo, sólo que esta vez de su boca sólo salía una oración: "Hiro, no te vayas..." Cada que repetía esas palabras en busca del agarre de la mano algo en el interior de Sakura se volvía más asfixiante y más oscuro.

—Hiro...

Arrugó tanto la frente que su rostro terso y lastimado se volvió desagradable. Salió de la habitación con rumbo a la suya sin decir nada, pero las palabras de alguien atiborraron su cabeza como una peligrosa tormenta en el mar. Se detuvo en seco en mitad del pasillo y su mirada se perdió en la luna llena que estaba reluciendo preciosa en lo más alto de la noche; brillaba con intensidad, pero las pupilas verdes estaban tan opacas como la voz que usó Tobi para hablar con ella esa tarde. Agarró el suero y corrió a la alcoba, tomó el celular y marcó el número que le dejó anotado en un pedazo de papel.

—Aló, Tobi. —dijo ella— Acepto la oferta. —dijo sin titubear.


/Distrito Nagomi/Madrugada/

Tobi colgó la llamada con una amplia sonrisa y la mirada oscura y perdida en la oscuridad de su jardín iluminado sólo por una luna entera que ante él carecía de brillo. Una corta y pequeña risilla escapó de su boca al apoyarse en el barandal de su balcón.

—Tan pronto como lo imaginé. —expresó con deseo lamiéndose los labios satisfecho.

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¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya!

Creí que no volvería a publicar aquí hasta que nevara en mi casa... Cosa que jamás pasará porque aquí no existe la nieve. Lo bueno es que publiqué. Lo bueno... *Da-chan suspira decepcionada de procrastinar*


Besos y abrazos en papel... :3