Advertencias: OoC. Errores de ortografía y cohesión. Errores de dedo. Muchisimos.


Sugerencia

Su madre dedicó todo el fin de semana a una tarea muy específica, enseñarle a cocinar. Recetas básicas y bastante sencillas. Cocer el arroz, hacer pasta y enseñarle a guisar algunos platillos. Aun así el joven rubio se quemó con el agua hirviendo de la pasta, el vapor que desprendía el arroz recién hecho y el aceite saltando cada vez ponía algo en la sartén. La comida también se había quemado.

Tras un par de intentos más, ya había obtenido resultados no tan… peores. "Bebé, tienes que aprender a vivir solo." Escuchó tantas veces por parte de su madre. Minato, es un intento mal disimulado aseguró que el producto que obtuvo de sus manos era "de un sabor bastante exótico."

Falsos los dos.

Pero ella tenía razón. Llegaría el día en que no podía estar viviendo de comida rápida, ni sopas instantáneas. Con vergüenza recordó como su antes atlético abdomen había perdido marcas de sus músculos.

Recordar eso lo asusto y le pidió a su madre que por favor le enseñase a cocinar con un mínimo de calorías.

Otro par de horas dedicados a aprender de las propiedades mágicas de los vegetales verdes y cocinar al vapor.

—¡Nii-san! Te quedó delicioso. — Exclamó Naruto bastante feliz, muy probablemente mentía, pero al menos sabía que los halagos de su hermanito por intentarlo eran bastante sinceros. Podía ver cuánto le costaba comer vegetales.

—Supongo que… gracias. — Exclamó bastante agotado, colocando la quinta sutil banda color carne en sus dedos por su inexperiencia con los cuchillos. Ajustaba la venda blanca en sus brazos por las quemaduras y colocaba hielo por la hinchazón de las palmas de sus manos.

—¡Bebé! Ahora te enseñaré a lavar tu ropa. —

Y el alma de Deidara se cayó al suelo.

Ser adulto era horrible.

[…]

Aunque se preparó mentalmente por la encantadora broma de su madre, justo antes de partir a la escuela tuvo la cordialidad de avisarle que se verían hasta el siguiente fin de semana. Pronto habría que adecuarse a constantes viajes a la capital por la promoción de su padre.

Habiéndose despedido volvió a sus dolorosos días, con la mala noticia de que uno de los proyectos finales sería adelantado para el viernes. Después de llorar en silencio y discutir con Sasori un momento, regresó a aquella casa que ya había tomado en un extraño hábito de verla de forma familiar, incluso… acogedora.

—¡Sensei! — Recibió bastante animado Sasuke, al llegar de mano de su madre.

—Sasuke. — Respondió con cortesía el artista.

—Deidara, buenas tardes. Gracias por siempre ser tan puntual. Es agradable saber que mi pequeño no se queda solo ni un minuto. — Respondió Mikoto a modo de saludo, para después tomar ropa formal y nuevamente despedirse de su hijo menor.

Una vez estuvieras a solas Sasuke, quien estaba más que feliz por su maestro, dio la sugerencia de comer pizza. Eso supuso un alivio al recordar sus laceradas manos, sólo con la condición de "no decirle nada a mamá."

La sesión de hoy sería bastante sencilla. Trayendo consigo un libro de considerable tamaño y bastante viejo lo tendió frente al pequeño.

—Sensei. ¿Qué haremos hoy? — El Uchiha entró a prisa al pequeño estudio y el ojiazul tras él.

Una vez detectado un punto de conexión, coloco un pequeño altavoz donde conecto su teléfono celular. Mientras calibraba el aparato, Sasuke no dejó de verlo con atención.

—Se llama apreciación musical. Deberíamos ver diferencias entre música clásica, barroca y renacentista. Pero antes de eso, sería mejor aprender de los autores clásicos. El arte describe la historia y así como saber de arte es importante, deberías conocer la historia. — Explicaba, al mismo tiempo que sacaba un lienzo de un tamaño más grande de lo acostumbrado.

—¿Entonces, para que el libro, Sensei? —

Una vez localizada la música en su teléfono, la bocina comenzó a vibrar sutilmente, acompañada de suave música.

—Sasuke, mientras la música suena, busca en el libro su creador. Él primero del día de hoy, es Vivaldi. Escribe sus logros más importantes. Por favor. —

El Uchiha bastante emocionado por eso, comenzó a hojear el libro. Aun para su corta edad, el ojiazul notó la increíble facilidad que tenía para aprender y que su inteligencia era notable. Podía enseñarle más allá de simples pinturas y técnicas. Y en parte eso lo alegraba, hasta ahora no tenía complicaciones en enseñarle algo nuevo. Aún así, cuando el pequeño tenía cualidades que resaltaban para su edad, siempre vivía a la sombra de su hermano. Su padre apenas y parecía importarle su presencia. Pero esto parecía no importarle a Sasuke, quizá aprender algo distinto de su hermano lo motivaba bastante y elegía no tomar una postura de rivalidad con él.

El pelinegro estaba bastante concentrado en su nueva tarea asignada que Deidara se sintió con la confianza de comenzar a pintar aquel lienzo que previamente había sacado. Agradecía que el estudio tuviera caballetes para sus proporciones. Maldita hora en que el maldito profesor decidió adelantar el proyecto. Pero después de su encantador fin de semana la inspiración no tuvo dificultad en aflorar. Había elegido hacer una reinterpretación de la Sagrada Familia de Miguel Ángel.

—¡Sensei! Terminé. —

Limpiando sus manos con suavidad por las recientes heridas, con cuidado coloco otro nuevo autor.

—Sasuke. Él es Tchaikovsky. —

De inmediato el pequeño volvió a las páginas del inmenso libro, haciendo anotaciones que consideraba pertinentes en un pequeño bloc de notas amarillo.

El tiempo pasaba con rapidez, sus trazos eran delicados y simples esbozos. Al menos agradecía que Sasuke trabaja rápido y en silencio. Pero a veces olvidaba que trataba con un niño.

—Sensei. Tengo hambre. — No de nuevo. Dejo su concentración en su proyecto, volteando a ver como el niño ya estaba desanimado.

Recordando su inexperiencia en la cocina, de inmediato evocó una pequeña heladería que estaba camino a su casa desde la Universidad. Miró al pequeño con complicidad y se agachó para estar a su altura.

—Sasuke… Hoy es día de no decirle a mamá que hay de cenar. —

El pequeño fue corriendo de inmediato hacia la puerta.

[…]

—¡Sensei! La clase de hoy fue genial. ¿Sabes tocar música? —

Agradecía que por lo menos Sasuke tuviera un tema de conversación que no fuera su hermano.

—Hace años tocaba el piano, pero tuvimos que vender el que tenía en casa cuando nació mi hermano. —

Sasuke dejo de escalar por las capas de su azucarado postre al escuchar eso. El gesto en su rostro fue de gran sorpresa.

—¡Sensei! ¿Tienes un hermano? ¿En serio? —

Las preguntas salieron a prisa, una tras otra, quizá entonces si extrañaba los comentarios de Itachi. Metió una cucharada a su helado de yogurt esperando calmarse. La energía de ese muchacho era bastante. Y quizá eso no era malo, tal vez debería comenzar a crear un lazo más cercano a su único alumno. Una vez que Sasuke pudo callarse, trato de rescatar las preguntas que hizo.

—Tiene tu edad, se llama Naruto, sí, también es rubio como yo. No, él vive en Akita con mis padres. Cuando sea grande quiere ser director de una empresa, porque mi padre ha trabajado en ellas desde siempre, mi mamá es ama de casa, aunque ella estudió educación, no trabajo para cuidarme a mí y a mi hermano. —

—Oh. Sensei ¿podría ver a tu familia? — Ahora el sorprendido era el rubio ante la auténtica curiosidad del niño. Con duda, buscó entre las fotografías de su teléfono hasta encontrar una foto familiar. Se la tendió el pequeño quien estuvo un tiempo prolongado detallando en las personas que ahí aparecían. Su sonrisa se ensanchó. — Sensei. El cabello de tu mamá es increíble. —

Deidara río con complicidad. Claro que todo lo que componía su madre era increíble.

—Lo es. Quizá algún día puedas conocerla. —

—¡Sería genial! —

Pero su poco a poco mejorado estado de ánimo se fue al caño cuando Itachi y Shisui entraron al colorido local.

—¡Hermano! — Sasuke se retiro de la mesa para ir corriendo a su encuentro, Itachi, bastante sorprendido de verlo por ahí se colocó a su altura para abrazarlo.

—Sasuke, ¿qué haces aquí? —

—Mi Sensei me compró el postre. —

—Deidara. ¡Esperaba verte! Adivina que encontramos en casa de Itachi en la mañana. — Entró corriendo Shisui detrás de Itachi, al percatarse de la presencia del pequeño, ah, cierto. Olvidaba que estaba a su cuidado. —¡A Sasuke! Encontré a Sasuke durmiendo en la mañana que fui por Itachi y tuve que hacer mucho silencio para no despertarlo. — Corrigió de inmediato en un crispado tono por su desliz. El niño, no dejaba de sonreírle, sin sospechar en lo más mínimo.

—¡Shisui! Hoy trajeron helado de menta con chispas, sé que es tu favorito. ¡Vamos! — Invitó Sasuke, el mayor río con complicidad y tomó su mano camino al mostrador.

—No diré nada si tú no dices nada. — Respondió secamente Itachi en cuando su hermanito se alejó. Aquella frase era una negociación para no decir nada de la fiesta y a cambio no delataría que su hermano estaba consumiendo grandes cantidades de azúcar.

Deidara lo miró con extrañeza, simplemente asintiendo en silencio. Entonces, con vergüenza, recordó aquella nota. Y sin ninguna soltura lo sacó de sus bolsillos, que había vuelvo a guardar en espera de saber que era aquello.

—¿Esto es tuyo? — Preguntó al mismo tiempo que lo tendía hacia él, el Uchiha lo tomó reconociendo el objeto. Entonces, por un momento, la visión de Itachi se tornó muchísimo más relajada.

—En efecto. Nunca hiciste caso a mi petición así que terminé con aquella mujer morena. Estabas cansado, es comprensible. Mi invitación sigue abierta el día que gustes. — Respondió con una desfachatez tan impresionante que Deidara no había captado bien aquella indirecta.

¿Cuál mujer morena?

Entonces su rostro comenzó a sentirse mucho más cálido al recordar que era la mujer con la que había follado en su fiesta. Sí, el viernes. Sí, el mismo día que decía la nota. La simple idea de Itachi…. Ligando con él resultaba grotesca, así que de inmediato negó aquella sutil invitación. Por supuesto que estaba bromeando.

—Sí. Claro, gracias, lo tendré en mente. — Aseveró, en espera de dar por terminada la conversación y en un evidente tono de sarcasmo.

La mirada de Itachi se tornó intensa, habiéndose sentido retado por el ojiazul. Así que no tuvo más que reafirmar aquello que el contrario pretendía negar. Sonrió de forma sutil, pero no por eso no podía notarse un evidente descaro.

—Deidara. Quiero follarte. —

Y el alma de ojiazul salió de su cuerpo.

¿Qué?

¿Qué demonios estaba pasando?

Trató de responder a eso. ¿Pero qué podía decir? ¿Qué se responde cuando te dicen eso? Quizá si alguien distinto le dijera lo mismo no tuviera problema en dar una respuesta, pero enfrente tenía al Itachi Uchiha. El maldito niño prodigio, alumno ideal, joven perfecto y primogénito de la familia Uchiha quien directamente le decía que… ¿quería follarlo?

Casi sentía que se desmayaba por aquella confesión y una sensación de incomodidad lo invadió al mismo tiempo que un profundo pánico. Esto no podía estar pasando.

Segundos que sintió como años pasaron. Itachi nunca dejó de verlo con esa satisfacción en su rostro, parecía bastante familiarizado de hablar de este tema, pero Deidara se sentía fuera de su área de confort. Esto era una maldita broma. Tenía que ser una muy mala broma.

—¡Itachi! Hay helado de té matcha. Tu favorito. ¡Oh! Sensei, estás rojo, ¿estás bien? ¿tienes fiebre? — El tono despreocupado y vivaz de Sasuke rompió con ese silencio tan intenso que se había creado. Shisui se percató de inmediato de que algo sucedía y no sabía si preguntar era lo correcto así que optó por mantenerse en silencio.

—Vamos, Sasuke. — Respondió, sonriendo y tomando la mano de su hermano encaminándose al mostrador.

Shisui se acercó a la altura del ojiazul.

—¿Estás bien? — Preguntó en un ápice de preocupación.

Deidara escuchó de forma muy lejana aquella pregunta. Pero como era usual, la voz del Uchiha era tranquila y eso logró devolverlo a la realidad. Sus ojos se volcaron hacía él y pudo notar la seriedad de su rostro. Al parecer no había escuchado nada de aquella conversación, si es que se podía llamar conversación. El artista no pudo evitar comparar la dulzura y encanto de la dulcería con lo recién acontecido. Al menos agradecía que nadie alrededor, incluyendo bastantes niños pequeños escucharon sobre el tema.

—Ah… — Sólo pudo balbucear una respuesta. Nuevamente centró su atención en los intensos ojos rojos de Shisui, esos que compartía con Itachi y Sasuke y trató de controlarse. —Sí… — Pronunció golpeadamente y fue cuando se percató de que prácticamente había dejado de respirar. —Sí, sí, sí… — Tomó el aire que le hacía falta y pretendió continuar como si nada hubiera pasado. — Quiero decir… Sí. Ah… Sasuke tenía hambre y no sabía a donde llevarlo. —

De inmediato el alivio hizo presencia en Shisui. Río con complicidad y confesó.

—Todos los lunes Itachi y yo venimos aquí saliendo de la Facultad. ¿Sabes? A él le encantan los dulces. —

Su mente fue capaz de distraerse con aquella afirmación. Era difícil de creer, sin duda. Como alguien sin alma fuera a tener aquel gusto tan particular.

—¿Quieres sentarte? — Preguntó Deidara, en espera de los hermanos.

Shisui aceptó la invitación y tomó asiendo donde sólo estaban Sasuke y el joven artista. Él ofreció su helado de menta, pero Deidara se sentía incapaz de pasar algo por su garganta en ese momento.

Shisui nunca dejó de hablar sobre los acontecimiento de la fiesta y Deidara complementó con la sorpresiva visita de sus padres aquella noche. En parte, agradecía que el Uchiha estaba con él en ese momento, porque él era como un agente de paz que traía calma a donde fuera.

Para su mala suerte regresaron ambos hermanos. Itachi nunca dejó de atender al pequeño y Deidara pretendía escuchar a Shisui. Trataba de concentrarse en lo que le decía, pero resultaba casi imposible, esperaba que su silencio o su prácticamente rígida postura fuera suficiente para volverse invisible y que Itachi no lo viera más.

—Sensei. ¿Te vas a terminar tu helado? — Interrumpió Sasuke.

Y Deidara en un movimiento brusco y mal calculado arrastró el vaso con la nieve derritiéndose en dirección al menor, en señal de que ya no podía comer más.


Agradezco inmensamente a mi hermana por su gran contribución. Como Diseñadora Gráfica y maestra de Artes me ayuda mucho con esta historia ;n;

Me siento optimista con el fic, antes sentía que las ideas no fluidan para nada y de verdad no sabía que escribir en el siguiente episodio. Ya cambió todo eso, y ya tengo un par de ideas encantadoras para con Itachi 7u7 Ya va dando la luz el ItaDei! Wuuuuuu. Ya puedo comenzar a desarrollar este... romance? Además, quisiera una extensión mucho más grande por episodio y trataré de que así sea:)

Hatake-Seikatsu: !Me encanta tu idea! También muero por mostrar lo que está en la cabeza de Itachi, pero se irá dando poco a poco, antes y durante todo el proceso de Dei:) !Gracias por tu review! Espero te haya gustado el capítulo de hoy, espero verte el próximo! Te mando mucho amor.

Roms: OH. En ese caso, seré breve también: Conociéndote es lo más lindo que me has dicho en esta historia. Gracias!