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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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SI FUERA UN ADULTO...
/Distrito Tamana/Hospital/Mañana/
Abrió los ojos de golpe. La pupila se contrajo ante la luz de la ventana, pero logró enfocar todo a su alrededor con rapidez.
— ¿Estás bien?
La voz lo paralizó momentáneamente hasta que logró dar la vuelta con dolor. La persona a su lado tenía el mismo rostro apático de siempre.
—Padre.
Sasuke trató de sentarse para saludar con respeto, pero el propio Fugaku levantó la mano para que no lo hiciera.
—Permanece acostado. —dijo con un tono calmado seguido de un incómodo silencio que inundó la habitación, pero Fugaku lo rompió. — ¿Es cierto que no te defendiste?
Sasuke apartó la mirada. —No lo hice. Lo prometí, no. —Respondió con un poco de molesta culpa.
Fugaku respiró lentamente antes de dar la vuelta para salir.
—Debes mantener la promesa como yo hice con la mía. —Agregó antes de que su padre se fuera. Con la mano en la perilla Fugaku le respondió que sí y que volviera a dormir, que regresaría luego, pero el tono de tristeza llegó hasta el corazón de Sasuke y no pudo evitar pensar en su hermano y madre.
—Discúlpame. —dijo Sasuke mirando la espalda de su padre sin apartar la imagen de Mikoto e Itachi en su memoria. —No merezco pedirte nada después de lo que le hice a mi madre y hermano.
Fugaku volteó y contempló a su hijo en silencio. Ambos se miraban de la misma forma, pero ninguno era capaz de darse cuenta que compartían el mismo sentimiento de culpa.
En el incómodo silencio entre padre e hijo, alguien abrió la puerta y ambos pares de ojos negros enfocaron los verdes de Sakura.
—Buen día, Fugaku-san. ¿Te encuentras bien Sasuke-kun?
Fugaku realizó una reverencia a la chica y dejó el lugar casi a prisa muy bien disimulada.
En el momento en que ella ingresó, aquella mirada triste cambió drásticamente.
—¿Tú lo llamaste?
—¡Sí! —contestó Sakura con una sonrisa.
—No vuelvas a hacer eso. —contestó con rabia— No te atrevas a tomar decisiones que no te corresponden. Ahora vete. —volvió a recostarse en la camilla y le dio la espalda.
Sakura apretó los puños y desapareció la sonrisa.
—Por qué eres así. Estaba preocupada por ti y seguro tu padre también. No hice nada malo.
Sasuke no le respondió y eso le revolvió más el estómago a Sakura.
— ¡Soy tu novia! ¡Es normal que me preocupe!
Sasuke continuó en silencio.
Los ojos verdes se cristalizaron, liberó la rabia al aflojar los puños y bajó la mirada.
—Hiro me llamó ayer... Él me contó que estabas aquí y que no se lo contase a tu padre, pero... Pero...
—Vete, Sakura. Sólo vete.
Las lágrimas salieron con ella del cuarto. El estómago le ardía. Sin embargo, al llegar a la puerta de su habitación la ira por el trato de Sasuke salió con la persona responsable de su sufrimiento. Levantó la mano sin pensarlo un segundo siquiera y dejó la marca del golpe en la mejilla de Hiro. Éste se quedó en blanco por un momento al verla a los ojos.
—No te atrevas a decir que venías a visitarme porque claramente no es así. Ya no voy a fingir que no tienes sentimientos por Sasuke. —La mirada de Sakura se podía comparar a un arma apuntando la cabeza de Hiro— Que asco... —murmuró con desprecio al imaginar que un hombre sintiera algo por su hombre— ¡Tú me das asco!
Hiro sintió que el piso bajo sus pies lo tragaba. Todo a su alrededor había perdido brillo y la oscuridad la envolvió por el cuello para quitarle lentamente la respiración.
—¡Te ordeno no volver al hospital!
Sakura abrió la puerta de su habitación y la voz monótona de Hiro la detuvo un momento.
—Si... ¿Si lo hago, Sakura-san se sentirá mejor?
—Claro que sí. —Los jades de ella dieron un vistazo rápido a las perlas frías de Hiro que resaltaban más con esa hinchazón roja en el rostro. —Y si te vuelvo a ver por aquí haré de tu vida un infierno.
Sakura cerró la puerta y Hiro permaneció frente a la puerta unos segundos intentando recuperar la compostura. Los pasos hacia el ascensor le parecían toneladas y el hecho de saber que Sakura siempre fue consciente de que su corazón se aceleraba por Sasuke sólo volvía más y más denso el ambiente a su alrededor.
/Distrito Tamana/Colegio/Días más tarde/
La campana para salir de clases causó un ligero revuelo como cada día que una jornada de estudio terminaba. Hiro guardaba sus libros en la mochila con la paciencia de siempre, con la simplicidad y vacío de costumbre para su actitud, pero Tobi se aproximó para arruinar la soledad de su vacío interno. Tobi estiró la mano cuando Hiro se puso de pie y éste miró un papel cerrado en ella.
— ¿Qué es?
—Una nota, que no ves. —Hiro lo miró pero no lo tomó. —Venga, vamos. Dáselo a Sasuke, dile que vaya con Sakura. —Hiro levantó la cabeza.
— ¿Por qué no se lo das tú?
—Eres la única persona a la que escucha, tonta. Por eso. —contestó rodando los ojos y obligándola a que tome el papel entre sus dedos.
Hiro suspiró al ver a Tobi salir primero que él con una ganadora sonrisa.
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Por los pasillos, Hiro caminaba a paso moderado con la nota en el bolsillo; indeciso de si hacer lo que Tobi le pidió. Una parte de él debía obedecer lo que Sakura le exigió hace unos días en la entrada de la habitación de ella, pero también estaba esa horrible obligación con el impredecible de Tobi. ¿Qué sucedía si iba para entregar el papel y se enteraba Sakura? ¿Y si enviaba a alguien más a entregar la nota y Tobi lo descubría? ¿Por qué todo se había complicado tanto? ¿Por qué sufrían las personas que amaba? ¿Cómo podía hacer para terminar todo...?
— ¡Hiro-senpai! —exclamó Toneri en la entrada— Te ves decaído. ¿Pasó algo? ¿Te encuentras bien?
Hiro permaneció en silencio.
—También estás callado, eh. —dijo con una mirada nostálgica en las nubes. —Desde que Naruto-senpai se fue todo el colegio parece estar igual que tu respuesta.
Hiro levantó la mirada también y descubrió que había una tercera persona a la que había lastimado y por la cual no había pensado desde su repentino retiro del instituto después de la golpiza que Tobi le propinó. Hiro se dio cuenta que, efectivamente, si dejaba de pensar en todos sus problemas y actuaba como otro de los estudiantes se podía percibir que al instituto le faltaba algo.
Abrió los labios para contestarle a Toneri, pero alguien los detuvo en el estacionamiento.
— ¡Eh! Sube, te llevo.
—Puedo irme solo. —indicó Hiro continuando su camino por la vereda para tomar el autobus.
—No te lo pregunté.
Toneri observó como la momentánea paz que mostró Hiro en su rostro se fue al detener sus pasos y dar la vuelta para subir al vehículo de Tobi. El joven de cabello albino permaneció inmóvil en la vereda observando cómo el auto se alejaba a la distancia.
—Estoy solo... otra vez. —dijo cabizbajo retomando el camino a la parada.
/Avenida principal/
El deportivo de Tobi corría como una bala. La cabellera de Hiro se revolvía con fuerza, pero el rostro continuaba insustancial. Tobi hizo una mueca divertida y apartó las manos del volante mientras apretaba el acelerador.
—¡Qué haces! —exclamó— ¿Quieres morir? —Hiro se estiró hacia el volante para agarrarlo, pero Tobi se adelantó y tomó la curva para entrar a la calle del centro que los dejaba justo frente al hospital. Trató de que las carcajadas de Tobi no le perturbaran en lo poco que quedaba de recorrido, pero su espontaneidad inquietaba su ser.
—Deja de ser tan cerrada, Hiro-chan. ¡Diviértete un poco! —Hiro lo contempló en silencio. ¿Por qué Tobi actuaba de aquella forma tan despreocupada? ¿Acaso no tenía miedo a nada?
Tobi bajó un poco la velocidad y se puso cómodo en el asiento.
—De pequeño me maltrataron, sabes. —dijo— Me golpeaba hasta sangrar y no felices por ello me lanzaron gasolina y un mechero. —Hiro recordó la vez que lo vio sin camisa en la terraza. Las marcas del fuego bañaban la mitad de su torso y quien sabe si las piernas también. —Pero no dejo que eso me afecte. —Tobi le regaló una amplia sonrisa, pero las palabras sólo hicieron que Hiro sintiera lástima por él. —Sigo con vida y la disfrutaré con alegría. No como la antipática amargada que tengo de copiloto.
Tobi se detuvo, apagó el motor, Hiro bajó la mirada y sacó el papel del bolsillo.
— ¿Qué esperas para sonreír?
Hiro regresó a su máscara de frialdad que a Tobi le sacó una carcajada y bajó del auto para terminar con esa orden lo más pronto posible.
— ¡No demores, eh, Hiro! —exclamó mientras lo veía alejándose rumbo a la entrada principal. "Me gustaría ver su sonrisa de nuevo..." Pensó al recordar aquella vez que la llevó a la playa. Cuando la silueta de Hiro desapareció dentro del hospital quedó paralizado al sentir algo extraño en el rostro. Se reflejó en el espejo y para su horror descubrió que el ardor en las mejillas era rubor. Se restregó el rostro con fuerza y sacudió la cabeza para eliminarlo.
—Este juego ya me está cansando. —se dijo para sí mismo y encendió el auto.
/Hospital/Tarde/
Delante de la puerta del cuarto de Sasuke, Hiro tomó aire y lo expulsó con lentitud; cerró los ojos y al abrirlos volvió a ser ese indiferente individuo que le otorgaba techo, alimento y protección.
La puerta no realizó sonido alguno, pero el movimiento atrajo la mirada de Sasuke como si supiera que él estaba detrás. Se acercó a paso lento sin apartar los ojos el uno del otro, aunque la expresión en ellos era completamente opuesta.
—Sabía que vendrías a verme. —Hiro se detuvo a un costado de la camilla— ¿No preguntarás cómo estoy?
Hiro permaneció en silencio y extendió el papel a Sasuke, quien lo miró con simpleza
—Para que tú y Sakura lo pasen bien. —dijo al insistir con el papel en la mano. El semblante de Sasuke se oscureció. La calidez en su mirada se reemplazó por molestia.
—No quiero saber nada de ella.
—Es idea mía. —dijo con un tono más suave.
Sasuke miró el papel, pero no cambió la arruga en la frente.
—Si no vas tú no me interesa.
Hiro lo miró con tristeza y bajó la mano. Al contemplar esos ojos negros supo que Sasuke no cambiaría de parecer. Ya le había dicho que haría lo que le diera la gana porque estaba harto de estar lejos de él. La única manera de que Sasuke desistiera de su actitud era recordarle cual era el lugar que le había tocado en ese mundo.
—Si no aceptas... entonces me enviarán a otro lugar. —Sasuke miró muy confundido a Hiro. —Si no continúas con Sakura-san, entonces tampoco podrás verme.
Sasuke no sabía por qué llegaba al extremo de decirle aquello. La rabia de su actitud tan distante llegó al estómago con la intención de gritarle a la cara que aceptase sus propios sentimientos y que fueran felices de una jodida vez, pero la memoria le trajo al presente aquella vez que Hiro recibió una reprimenda física por Sakura y se dio cuenta que la única opción de Hiro era distanciarse de todo para no tener que desear nada. Hiro volvió a estirar la mano y esta vez Sasuke aceptó el papel. De mala gana leyó el contenido y volvió a mirar a Hiro, sólo que esa vez ya no había rabia e impotencia. Sus ojos lo enfocaban con determinación de la más férrea.
—Iré. Aceptaré todo, pero sólo hasta cumplir la mayoría de edad. Porque una vez sea adulto no permitiré que nadie te aparte de mi lado. Ni siquiera tú mismo.
Hiro abrió los párpados sutilmente. El corazón saltó con fuerza en el pecho e intentando mantener la calma dio media vuelta para alejarse lo más pronto posible.
"Si yo fuera adulto... quizá no tendrías que obligarme a estar a tu lado, Sasuke-kun."
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Ufff! Dos capítulos dentro del mismo mes. La cuarentena me está afectando, eh, y que me afecte más seguido entonces. jejejeje
Besos y abrazos en papel... :3
