Advertencias: OoC. Errores de ortografía y cohesión. Errores de dedo. Muchisimos.


Capricho.

Las siguientes horas todos volvieron al pequeño estudio y Deidara cambió completamente su semblante a uno completamente serio e indiferente.

Podía parecer que estaba molesto o irritado, pero más bien estaba avergonzado.

Una vez en casa, Sasuke simplemente hojeaba el libro enseñándole a Itachi las escasas imágenes. Deidara no dejó de pintar su tan importante proyecto final usando oleos. El sonrojo en su rostro jamás se borró y para agregar más incomodidad, Shisui se colocó discretamente detrás de él, observando con curiosidad como sus manos eran capaces de lograr una imagen tan extraordinaria con simples trazos del pincel.

—¡Hermano! Llegó mamá. — Jalándolo del brazo, salió de inmediato del estudio, dejando a su maestro concentrado en su arte.

Ignorando por completo a Shisui, tomó asiento en el sofá que más bien parecía sacado de una venta de garaje por su aspecto tan rústico, contrastando con la modernidad del hogar. Un profundo y largo suspiro salió de sus labios mientras sus manos tratando de esconder su sonrojado rostro.

Shisui nunca dejó de observarlo curioso, acompañándolo.

—Largo día, ¿eh? —

El ojiazul tenía pensado decirle que necesitaba un tiempo a solas, pero estaba en un espacio que no era suyo. De hecho, el Uchiha tenía más derecho sobre él. Aceptó no menospreciar su compañía, a fin de cuentas, no solía ser incomoda como con el resto de los Uchihas.

—Han sido días extraños. — Confesó, evidenciando su inexperiencia en su nuevo trabajo.

Shisui por su parte, río por su comentario. Sus relaciones familiares le obligaban estar la mayor parte de su tiempo con Itachi, y la increíble confianza que poseía la familia daba como resultado que prácticamente viviera en esa casa junto con Sasuke. No se quejaba, Itachi también era como su hermano y aunque no estaba acostumbrado a la presencia del artista, le encantaba la idea de verlo diario.

La carrera universitaria que compartía con Itachi era abrumadora. Estar rodeados de abogados era agotador y bastante aburrido, aunque cuando era de los mayores genios de toda la Facultad… no era algo que disfrutaba hacer. Conocer al joven artista fue un alivio a toda su monotonía, su excentricidad y carácter fuerte eran únicos.

Y Deidara, por su parte, se sintió apenado por permitir que un comentario tan insolente como el de Itachi lo pusiera en un estado de ánimo tan decaído. Su mente entonces decidió distraerse, y comenzó a recordar sus escasos encuentros con Shisui. El joven era demasiado confianzudo, entabló con él una relación bastante temprano, no tardó en percatarse que Shisui era atraído por las personalidades únicas. Incluyendo la de Itachi. Sabía que preguntarle a él sería lo adecuado.

—Shisui… Podría… ¿Podría preguntarte algo? — Tanteó el terreno, esperando su reacción, pero su pregunta fue bien recibida.

—Claro, lo que gustes. —

—Itachi… Siempre suele ser así de… ¿mujeriego? —

En respuesta, Shisui se mostró sorprendido y una contagiosa risa inundo la habitación.

—Te acostumbras…— No lo confirmó, pero tampoco lo negó.

Esa respuesta no lo ayudo en nada.

La conversación no pudo ir más allá, debido a que Mikoto entró a la habitación.

—Deidara, nuevamente gracias. Me encanta ver a Sasuke tan animado desde que estás aquí. Perdona, hoy se hizo algo tarde. Itachi te llevará a tu casa. —

Oh no.

No sabía por qué, pero algo le decía que Shisui no los acompañaría.

—Muchas gracias, señora Uchiha. —

Se despidió cordialmente de la familia e Itachi ya lo esperaba en el lujoso auto. Tomando sus pertenencias, subió y dio una indicación rápida de a donde dirigirse. Esto debía ser una maldita broma.

—Gracias por cuidar a Sasuke, lo veo mucho más animado desde que llegaste. — Y el malnacido tenía que romper el silencio. ¿No podía pedir un poco de calma? Le insultó bastante como pretendía seguir como si nada hubiera pasado. No iba a permitir que jugara con él de aquella forma.

Soltó un largo suspiró, que estaba conteniendo desde hace ya rato.

—¿Era broma lo que me dijiste en la dulcería? — Soltó, directo, en espera de quedar lo suficientemente claro.

Itachi, soltó una sutil sonrisa.

—Por supuesto que no era broma. —

Maldita sea. De nuevo aquel maldito bochorno. No, claro que no, en lo absoluto.

—Itachi, esto no es gracioso. —

La pervertida sonrisa se hizo aún más maliciosa. Orilló el auto en una avenida poco transitada, para prestar toda tu atención a su copiloto.

—Deidara… Quiero acostarme contigo. —

Aquel sentimiento tan parecido a querer morirse volvió a sentirlo y vaya que era un sentimiento atroz. No, no, no, no.

Esto no era posible.

Bueno, nunca tuvo conflictos con su orientación sexual, aun así, era bastante discreto con sus propios intereses románticos. Él solía desbordar su pasión con el arte y no alguien más. Aunque ha estado con chicas excepcionales, nunca negó que realmente lo que le atraían eran los hombres, pero nunca pudo darse la oportunidad con alguno.

Recordó hace tiempo cuando los rumores se dispararon respecto a una posible bisexualidad del mismísimo Itachi Uchiha. Esto no hizo más que aumentar el deseo que evocaba. Posiblemente ante la idea de que ese hombre era tan perfecto también estaba a disposición del otro bando.

Nunca hubo una confirmación, él tampoco lo afirmaba, ni lo negaba. Muy seguramente bastante encantado por la atención que recibía y daba a entender que prefería que aquellos que tuvieran una oportunidad con él lo comprobaran por su cuenta.

Y ahí estaba.

En efecto. Aquel hombre disfrutaba demasiado de su propia sexualidad y se notaba bastante seguro ante lo que decía.

Eso asustó al rubio y bastante.

Sólo debía cruzar el puente que conectaba el lujoso condominio donde estaba la casa Uchiha del centro de la ciudad. Era una zona oscura, pero prefería pasarla caminando que seguir compartiendo el mismo espacio con aquel hombre.

Apenas se percató de que Itachi no se callaría, salió del auto sin previo aviso y apresuró el paso. Sólo deseaba llegar a su hogar sin nada más de que preocuparse. Pero su alivio no duraría mucho, porque Itachi lo había seguido. Maldición.

—Es inapropiado irte sin despedirte. — Exclamó el Uchiha. Esto era inconcebible.

—¿De qué hablas? ¡El único inapropiado aquí eres tú! — Escupió, bastante alterado y sonrojado.

Su brazo entonces fue retenido por el Uchiha. Esto era una maldita broma. Con hartazgo retiró con brusquedad su cuerpo del Uchiha y sin poder contenerse, soltó el mar de dudas que era su cabeza.

—¿Qué ocurre contigo? Siempre me has ignorado desde que nos conocimos. Si acaso te veía porque estamos en el mismo grupo y porque curiosamente tú has sido el único que ha criticado mi valor como artista. Siempre estas con Shisui o Kisame, pero… ¿en qué momento? Llevó apenas unos días trabajando con tu hermano, ¡¿acaso apenas te diste cuenta de mi existencia?! — Gritó, bastante enojado por toda esta inverosímil situación. Era todo una maldita locura.

Itachi, por el contrario, continuo serio y sin inmutarse ante el escándalo que hacía Deidara. Eso no hacía más que crispar sus nervios en espera de una respuesta.

—Siempre me has gustado. —

El sonrojo en su rostro era todavía más intenso, si es que era posible.

—¡Deja de bromear conmigo! —

—¿Es muy difícil creer que en verdad me gustas? —

—¡Por supuesto que sí! Todos los malditos fines de semana te he visto entrar con una mujer distinta en tu habitación, entre semana todavía eres tan sinvergüenza de hacerlo a espaldas de tu familia. ¿Porqué tienes que meterme en tus asqueroso asuntos? Ni siquiera soy tu tipo. Desde cuando… ¡¿Desde cuanto has preferido a los hombres?! —

—Deidara, pero eres precisamente todo lo que siempre he pedido. —

Su mente tan caótica ya no quería complicarse más, así que no pudo decir nada más. Un largo suspiró fue exhalado y sólo dio vuelta en espera de irse. Todo era demasiado confuso y ya tenía bastante de que preocuparse en su Universidad. No tenía ningún caso seguir discutiendo. Aquel hombre seguiría jugando con su maldita cordura y ya estaba demasiado cansado.

—Mentiroso. — Dijo, bastante derrotado, dando media vuelta para darle la espalda al Uchiha, ansioso de volver a su pequeño hogar.

Poco le bastó para darse cuenta de que realmente Itachi no mentía.

¿Eso era tan malo? Por supuesto.

Quizá.

Y sólo quizá.

Si hubieran comenzado de una manera distinta, llevando una relación cordial, donde el respeto mutuo fuera tangible, la complicidad palpable y la amistad sólida; quizá aceptaría su propuesta. Después de todo, aquel muchacho era bastante apuesto.

Pero no.

Deidara era sólo un capricho y nada más.


Tarde demasiado, este episodio es demasiado corto y no estoy nada feliz.

Ahora tengo más tiempo y espero el siguiente compense la espera/extensión.

Como dije, me siento optimista respecto a esta historia. Ignorando que es un cliché soso y choteado, disfruto este pairing.

Gracias por sus reviews! Gracias por tomarse su tiempo para leerme y escribirme.

Queen Of Yaoiland : Me encanto leer tu primer renglón! Solte una risa demasiado grande en un lugar bastante silencioso, jaja, lamento la espera y lamento que haya sido tan corto, aún así, espero que haya sido de tu agradado:)

Hatake-Seikatsu: Adoré tu descripción de Itachi. Concuerdo por completo jaja. Creo que el ser descarado y aún así encantador es un arte muy dificil de lograr jojo. Estoy emocionada no por las estrategias de Dei para evitarlo, más bien, las de Itachi para lograrlo wujaja. Espero no decepcione! Muchas gracias por tu review, espero leerte más adelante!

Mil gracias y hasta pronto. Con amors; kumii.