Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.


Temple.

La maldita franqueza de aquel muchacho no había hecho más que estresarlo.

Eran ya las 2:36 de la mañana y su menta no dejaba de atormentarlo.

¿Qué podías hacer después de un momento como ese?

Itachi podía ser un verdadero idiota. El maldito niño prodigio se había fijado en él y no podía sentirse más devastado. Se sentía abochornado y aturdido. Él nunca insinuó nada más allá de una relación laboral, de hecho, procuro poner más barreras de las normales considerando que estaba en su territorio y más aún, trabajando con su hermano. Para aquellas instancias no buscaba en lo absoluto reestructurar la relación de amistad que tenía con Itachi. En todos los años que llevaba en su grupo de amistades aprendieron a llevar una dinámica que nunca soltaron. ¿Porqué terminar con eso?

Siendo ya bastante tarde, su caótica mente finalmente pudo calmarse, quedándose profundamente dormido.

[…]

—Hermano. Necesito que me pases la tarea de mañana. Se me hizo tarde y no pude terminarla. —

Itachi pauso el juego en que el que ambos estaban inmersos, observándole bastante curioso.

—Esto no es propio de ti, Shisui. — El Uchiha mayor rio con complicidad, como de costumbre. —Ya es la tercera vez, ¿porqué te has vuelto tan descuidado? Siempre has sido el más puntual de la clase.

—He estado ocupado, también quisiera un desahogo ante la Universidad. —

Itachi se extrañó por aquella respuesta. Shisui siempre fue un alumno de excelencia, incluso más que él. Era un joven increíblemente inteligente y cualquier cosa que aprendiera, sería para destacar. Desde su ingreso a la Universidad, tantos doctores en abogacía vieron en él un increíble potencial y de inmediato trataron de ingresarlo a su despacho. Él, en cambio, nunca pidió tanta atención. Itachi también lo acompaño en ese extraño juego por la excelencia. Aunque sabían que la academia podía ser competitiva, ellos optaban por no rivalizar entre sí.

Quizá por eso Shisui estaba tan agotado, por la exigencia doble que le atribuyeron y él jamás pidió por sí mismo. Sin indagar más, la conversación se dio por concluida y terminaron aquel juego.

[…]

Deliberadamente eligió apagar la alarma de su teléfono para recuperar un poco las horas que no había dormido. Despertó a las 10 de la mañana con un mensaje de Hidan bastante molesto por su falta, antes de responder, llegó una llamada de Sasori para verse en la cafetería de siempre y terminar aquel proyecto que tanto odiaba. Era de Metodología de la Investigación y vaya que le parecía una materia bastante compleja.

La llamada una vez terminada y sin ánimos de levantarse, el artista tomó un baño en un intento de mitigar el cansancio y tratando de no pensar en eso que no lo dejó dormir.

Llegó al lugar tan acogedor y dónde ya era cliente frecuente. La calidad de su bebida era considerable y ya que el rubio se consideraba catador de café, daba su aprobación al lugar.

—¡Deidara-san! Ya te habías tardado. — El dueño que justo en esa hora se encontraba con él, dio la bienvenida a uno de sus mejores clientes.

—Señor Kentaro, un placer verlo. Lo siento, ya estamos en evaluaciones y no hay tiempo. ¿Sabe si ya llegó Sasori no Danna? —

—Sí, te está esperando afuera. —

Salió a la parte trasera del establecimiento, sabiendo como su maestro era con la puntualidad.

—Espero que no se haga costumbre. —

—Pareces mi mamá, sabes que no. —

—Luces cansado. —

—No dormí nada bien. —

— Tu nuevo trabajo te consume demasiado tiempo. —

—No me puedo quejar Sasori no Danna, me pagan demasiado bien y puedo hacer mis tareas ahí. Además, tengo los fines de semana libres. —

—Dejaste de ir al café filosófico. —

—No me lo recuerdes, me dolió no poder seguir asistiendo. Pero está bien, ya puedo comprarme más materiales de arte sin problema. Incluso puedo mandar un poco de dinero a mis padres y retribuirles todo lo que hicieron por mí. —

Sasori sonrió, era de las pocas personas que veían en Deidara un poco de vulnerabilidad y eso lo hacía sentir privilegiado.

—Terminemos, el proyecto se entrega mañana y sólo faltan los últimos detalles. —

Sasori sacó su computadora portátil y el ojiazul un cuaderno con bastantes notas escritas del proyecto.

[…]

—Sasori te enseñó bien sobre la puntualidad. —

Lamentablemente la calma no puede durar para siempre y lo confirmo cuando Itachi lo recibió en su casa. ¿Llegó temprano para recibirlo? De inmediato rechazó esa idea. No pudo evitar notar la excesiva elegancia que portaba Itachi con eses traje negro, en ocasiones olvidaba lo formal que podía ser la carrera de Jurisprudencia.

—No me molestes. — Sentenció, cansado del día anterior y sin ánimos de continuar con esta absurda situación.

—Sólo vine a dejar a mi hermano de la escuela. Mi madre no pudo el día de hoy y debo volver a clases. Hoy tenemos una Auditoría, pero ha sido increíble verte. —

El sonrojo hizo aparición de inmediato y el gran bochorno consigo.

—Ya puedes irte, entonces. —

Deidara pasó a la casa, dejando sus objetos en la sala antes de pasar a la cocina. Sin embargo, no pudo alcanzar su cometido ya que, en un rápido movimiento, Itachi logró colocarse enfrente de él y tomó su barbilla entre su dedo índice y pulgar, acercándose a una distancia bastante cercana, sólo a unos centímetros de su rostro. En un suave susurró con su potente voz, danzó frente a sus labios y mirándolo directamente a los ojos, suspiró.

—Sabes que mi petición sigue en pie. Estaré encantado de hacerte sentir bien. —

Y así como llegó.

Se fue.

El sonrojo era todavía más intenso y sólo pudo sentarse, tratando de recuperar el aire perdido, apenas dándose cuenta de que había dejado de respirar.

Ese Uchiha en verdad era un maldito dolor de cabeza y estaba comenzando a pensar las palabras de su Danna, mientras se preguntaba si sería sensato quedarse con este trabajo.

—¡Hola! Sensei… ¿Estás bien? ¿Tienes fiebre de nuevo? — Sasuke había bajado de su habitación, ahora con prendas más cómoda, ya habiéndose retirado el uniforme escolar.

—Sasuke… ah, sí, tranquilo. Estoy bien. Ah… ¿Tienes hambre? —

El pequeño sonrió y fue corriendo al desayunar. Ya sabía que siempre debía estar a la vista de su sensei y disfrutaba verlo tratando de cocinar.

[…]

—¿A dónde vas? — Preguntó Itachi, saliendo de la casa en destino a su auto donde Shisui se bajaba del auto del copiloto.

—Vi entrar a Deidara y quería saludar. —

—Hermano, será para la siguiente, ya vamos tarde. —

Shisui chistó molesto, el día de hoy no quería aguantar tanta diplomacia y conflictos judiciales. Ni nunca.

[…]

—¡Sensei! Hoy la comida está deliciosa. — El Uchiha menor no pudo evitar la sutil mejora que presentan los alimentos del día de hoy. El arroz al vapor estaba tierno, acompañada de carne y para su gran sorpresa, tomates gratinados. Deidara lo acompañaba y en efecto, se percató de que el sabor era más decente. O quizá era el hambre lo que lo había inspirado.

—Sensei ¿mañana podemos comer pizza? —

—Ni siquiera has terminado de comer lo del día de hoy y ya piensas en lo de mañana. — Sentenció el artista. Sasuke por su parte sonrió con complicidad, siendo respondido por su maestro. —El día de ayer fuimos por helado, no puedes comer tanta comida chatarra. —

Sasuke hizo un leve puchero ante la respuesta, su madre tenía la terrible costumbre de prohibirle sus alimentos favoritos, pensó que las cosas serías distintas con su maestro, pero no fue así. Deidara notó esto y recordó las palabras de Shisui el día anterior.

—Sasuke, ¿no odias los lunes? —

El pequeño se extraño por aquella pregunta.

—Claro que sí sensei, ¿por qué? ¿A ti te gustan? —

Deidara río por su pregunta mientras respondía.

—Claro que no, también los odio. Así que, ¿porqué no intentamos pasarla mejor ese día? Antes de que llegue tu madre, podemos ir por helado, sólo promete no decirle nada. —

El dulce rostro de Sasuke se iluminó ante sus palabras, terminó de comer y finalmente exclamó: ¡Gracias Sensei!

Al terminar, Deidara lavó los trastes, aún cuando había empleados de limpieza, aún así, él no se sentía cómodo por no limpiar lo que había ensuciado.

El pequeño fue corriendo al estudio de la casa. Deidara tras él, una vez ahí, retiró el suave paño de algodón que servía como protección para su cuadro sin terminar. Dedico el mismo proyecto al Uchiha menor del día anterior, que había quedado inconclusa.

Mientras el pequeño se entretenía con su tarea, Deidara regresó a la cocina tomando aceite comestible y un huevo. De su mochila sacó pigmentos en polvo y agua destilada. Comenzó a mezclar todos esos ingrediente de una forma tan precisa y medida que llamó la atención del Uchiha y se acercó con él unos momentos.

—Sensei, ¿qué hace? —

—Es una técnica especial de pintura, hace que las obras duren más tiempo sin añadir materiales tóxicos. —

—¡Se ve genial! ¿Algún día me enseñara? —

—Claro Sasuke, pero más adelante. ¿Está bien? —

Horas después, el pequeño saltó de alegría, lo que sorprendió bastante al ojiazul. Una vez que salió de su concentración, escucho claramente la llegada de Mikoto. Sorprendido por eso, tuvo que confirmar la hora en su reloj de muñeca, notando que, en efecto, había llegado antes de lo esperado, aun cuando pasaron bastantes horas.

—¡Mamá! Llegaste temprano. — La alegría de Sasuke era bastante palpable y su madre lo recibió en brazos.

—Así es cielo, ¿te parece si más tarde hacemos de cenar juntos? —

—¡Claro! ¿Pronto llegará Itachi? —

—No lo sé, sabes que no tiene horarios fijos. Pero antes de eso, continua con lo que hacías, me encantaría hablar con Deidara. —

El rubio, dio la bienvenida a Mikoto y ella pidió que tomará asiento en la sala, mientras Sasuke regresaba al estudio.

—Deidara, sabes que estoy encantada con tu trabajo. Sasuke ha estado muy feliz y animado, además de que se está cultivando maravillosamente. No sé aún que quisiera hacer cuando sea grande, pero mientras más conozca de la cultura, podrá elegir sabiamente. —

—Gracias a usted, Sasuke es muy buen alumno. —

—Lamentablemente, ahora las cosas se han complicado un poco. Ha entrado un nuevo proyecto en mi área de trabajo y necesitaré de más tiempo de tu parte. Por lo que ya no puedo traer a Sasuke de la escuela. —"Oh no…" Pensó el ojiazul. — Así que tendré que pedirte que te encargues de eso, será temporal, sólo unas semanas. Pero quisiera que mi pequeño esté en manos que él confía. —

—Ah… Yo comprendo muy bien y me encantaría aceptar. Pero no sé conducir y sería molesto para él ir en el autobús, no está acostumbrado. —

—Cielos, no había pensado en eso. Tienes razón. ¿Sabes qué? Le pediré a Itachi que te enseñe a conducir. — Dijo la mujer, bastante emocionada por la idea. En cambio, Deidara entró en completo pánico.

—Eh…— Apenas y pudo balbucear, horrorizado por esa idea.

—Te pagaré más. — Finalizó la mujer.

Maldita sea. Deidara era demasiado fácil de comprar.

Más tarde, aún cuando ya podía volver a su hogar, pidió permiso a Mikoto de continuar en el pequeño estudio, había avanzado bastante con su lienzo y deseaba terminarlo. Ella aceptó sin problema mientras el pequeño Sasuke la acompañó para realizar la cena.

Ya se encontraba en los trazos finales cuando notó una conocida figura en el marco de la puerta.

—Vi tus cosas en la sala, pensé que ya te habías ido. —

—Que tal, Shisui. El traje te sienta bien. — Saludó de inmediato al reconocer a la persona que estaba entrando.

—Lo odio, es una forma insufrible y socialmente aceptada de tortura. —

El ojiazul sonrió con complicidad, mientras el Uchiha se deshacía de la ajustada corbata y con curiosidad se puso de frente al cuadro para apreciarlo con mejor detalle. Recordaba cuando lo vio días atrás, era trazos sin forma ni sentido. Pero ahora tenía frente a sus ojos una ilustración impresionante.

Sin ser hiperrealista, tenía enfrente a una mujer donde predominada su piel de porcelana, cabello cobrizo y con una textura tan detallada que parecía real. Ella estaba en una posición dónde su estilizada figura resaltaba por completo, tenía una censura sutil, aun cuando sus pechos se notaban tan perfectamente delineados y femeninos. Su rostro era angelical, labios tan destacados que parecían estar humectados y ojos tan expresivos que era como si te estuviera mirando. Aún cuando individualmente podía encontrar detalles cada vez más impresionantes, lo que más predominaba era toda la composición de aquella mujer. Toda esa dama era la suma de sus partes y eso la hacía elegante y preciosa.

Shisui estaba más que impresionado. Esa mujer se veía tan real que, si lo fuera, pediría saber de inmediato su nombre, ese pensamiento cruzó su mente y sin darse cuenta salió de sus labios.

—¿Cómo se llama? —

Deidara, quien limpiaba sus pinceles, se sorprendió por esa reacción.

—¿Qué? ¿El cuadro o ella? Vaya, no lo había pensado, sería bueno que tuviera un nombre. —

—Elizabeth. —

—Eres bueno y rápido en esto. Me gusta, el cuadro se llamará Elizabeth. —

—Es increíble lo que haces. — Alabó el Uchiha, sin apartar la mirada, completamente encantado, pareciendo que nunca había visto algo así.

El joven artista río por su comentario, para después agregar "Lo sé".

—Deidara, mi madre me pidió llevarte en caso de que te vayas tarde. ¿Gustas quedarte a cenar? —

El ambiente tan cómodo que solía compartir con Shisui se desvaneció de inmediato ante la intromisión de Itachi al estudio. Agh, todo iba tan bien.

—No, gracias, hoy quisiera dormir temprano. Ya terminé, puedo irme en el autobús, no es tan tarde. —

—Déjame llevarte. —

—No, gracias. —

—Insisto. —

—No… Gracias. —

Shisui, que tuvo que dejar de contemplar aquella increíble obra, prestó atención a lo que ocurría. Ah sí, a veces olvidaba el odio que Deidara profesaba por cualquier Uchiha. Eso, e ignorando la nueva y extraña relación que Itachi llevaba con el artista.

—Deidara, vamos, te acompaño. —

El ojiazul, conociendo lo discreto que era Itachi, optó por aceptarlo. Sabiendo que no lo dejaría ir tan fácil si decía que no y con la seguridad de tener a Shisui cerca. Tomó sus cosas y se dirigió a la puerta.

—Señora, agradezco su propuesta el día de hoy y no tendré problema en aceptarlo. —

—Me alegra escucharlo, lástima que esta noche no pudiste quedarte a cenar. Me encantaría realizarte otra invitación más adelante, ¿te parece? —

—Claro que sí, por ahora necesito llegar a casa. Se lo agradezco. —

Sasuke, salió volando de la cocina el escuchar como Deidara ya se iba.

—¡Sensei! Te veo mañana. —

—Hasta mañana, Sasuke. —

Una vez en el auto, el camino iba todo en aparente calma, Shisui estaba absorto en su teléfono celular, hasta que se lo cedió al rubio, que estaba en la parte trasera del auto.

—Deidara, pon tú la música. Itachi sólo escucha fatalidades que eventualmente nos dejará dormidos a todos. —

—Vale. ¿Qué quieres escuchar? —

—Sorpréndeme. —

Después de teclear un par de veces en la pantalla, el estridente sonido de un bajo bastante particular sonó de inmediato. Shisui, emocionado, subió el volumen.

—Demonios, ¡tenía mucho tiempo sin escuchar está canción! —

—Es de mis bandas favoritas, de hecho. —

—No me ha dado el tiempo de escuchar todas las canciones, algún día deberíamos hacerlo. ¿Qué dices? —

La plática con Shisui, era como siempre, amena. El autentico nivel de curiosidad que tenía Shisui por el ojiazul era bastante evidente. Cosa que no había notado del todo Itachi y hasta cierto punto, eso pudo haber sido bueno, pero no sabía porque no le gustaba esa idea.

En general, Shisui siempre había mostrado interés por aprender cosas nuevas, pero había un ápice de pasión que destacaba bastante. Evitando alterarse por aquel descubrimiento, se concentró en conducir.

—¡Espero verte pronto, Deidara! —

—Gracias, igualmente, Shisui. Itachi. — Respondió Deidara, agradeciendo la compañía del Uchiha mayor, que lo mantuvo ocupado todo el trayecto.

Como era costumbre en eventos importantes, llamó a su padre, contándole el gran acontecimiento respecto al nuevo requisito de su trabajo. Preguntándole si era algo demasiado complicado, y consejos adicionales ante esa tarea.

Después atendió las clamas de su madre, asegurándole que regresaría pronto a la ciudad para adaptar los nuevos cambios familiares. Deidara no se emocionó demasiado por eso, ya que una vez más, tendría que dormir en el sofá.

Finalmente, tomó un baño, sintiéndose más tranquilo por la confesión de Itachi.

En este punto se sentía bastante avergonzado por su comportamiento. La perfección del maldito niño prodigio en un principio lo abrumo, y con orgullo trataba de disimular que lo seguía haciendo. Solo que en esta ocasión se incomodó aún más al encontrar inverosímil que el Uchiha mostró interés en él.

Una última mirada en el espejo era lo que necesitaba para confirmar porqué Itachi lo deseaba. Retiro la toalla para contemplar su cuerpo sin ninguna prenda.

Detalló en su bronceada y satinada piel, su enmarcado rostro que además de aportar ambigüedad en su género, también brindaba delicadeza y una exquisitez notable. Pómulos perfectamente marcados, labios finos, una nariz perfectamente recta y pequeña. Aún así sus destacados rasgos no eran todo aquello, lo que resaltaba por sobre todo su físico era su abundante y perfecto cabello rubio, haciendo juego con un par de enormes ojos azules que parecían más bien zafiros.

En cierto punto de su infancia, añoraba el cabello rojo de su madre. Pero sólo obtuvo sus suaves facciones y el cabello de su padre. Naruto, en cambio, aún para ser un niño, no era en lo absoluto andrógino.

Recordar y repasar cada parte de su ser era bastante reconfortante.

No era narcisista, menos egocéntrico. Pero sabía darse su lugar y ser consciente de su propia belleza y talento. Eso siempre lo había ayudado a estar en dónde ahora estaba. Obteniendo el reconocimiento que ya se había forjado y no dudaría en seguir haciéndolo con tal de llegar más lejos.

Su valor artístico era alto y nadie sería capaz de negarle tal cosa.

Por esos motivos, se sintió avergonzado de haber permitido que Itachi lo vulnerara de aquella forma. Ya era la segunda ocasión que algo así sucedía. Ahora y hace años, cuando lo conoció.

Su seguridad y autonomía eran fuertes y sólo necesitaba recordarlo una vez más. No le interesaba en lo absoluto el Uchiha de aquella manera.

No se acostaría con él jamás, su belleza era demasiado para él.


El título de este capitulo estaba destinado como referencia al orgullo y carácter de Deidara, pero indagando, encontré que también es una técnica de pintura que se usaba hace años y permitió que obras del Renacimiento aún permanezcan. Que buen timming tuve(?).

Este episodio fue divertido de hacer y pude pasar de las cinco cuartillas. !Que emoción! Aún tengo bastantes problemas para el desarrollo y no me agrada ir tan lento, pero ya cuando encuentre el hilo, espero avanzar significativamente. Espero.

Ya saldrán más personajes, descuiden(:

Así como también más relaciones interpersonales que prometen mucho drama.

Sé que aún existen bastante incertidumbre respecto a Shisui y yo insisto en que no habrá ShisuixDei... por ahora no planeo hacer nada de eso. Pero créanme que DeiDei tendrá un gran impacto en su vida. Amo a este personaje y siento que es una forma de brindarle amor 3

No hubo demasiado ItaDei y quisiera darle mas peso también a sus conflictos internos.

Hatake-Seikatsu: No dudes que Dei vale por completo la pena! Ambos tienen demasiado carácter, aunque sea tan distinto, sigue siendo una personalidad fuerte y eso hace que choquen en un punto. Tampoco quiero romperle el corazón a Shisui, no sería capaz de hacerlo, es demasiado hermoso. Lamento si este episodio alimento o descartó tu teoria, jaja. Muchas gracias por tu review! Espero el capitulo haya sido de tu agrado y nos leemos pronto! Te mando un gran abrazo.

Queen Of Yaoiland: Entre mis tantos defectos a la hora de escribir, es que no suelo trazar bien el terreno que dará pie a la historia, es incluye que obviamente no sé cuando terminar jaja:( Abri mucho la brecha de introducción y no supe como parar, lamento confundirte! soy un desastre, ohDios. Odié hacer el ego de Dei tan frágil, pero vamos, Itachi sería de los pocos con esa capacidad;D OHHHH. Me agrada tu idea! Me agrada! Me encantaría ir formando ese flashback. Dalo por hecho! El plot que describes me encanta! Pero en parte debo cuidar mucho el OoC que ya siento que es bastante D:
En fiiin, espero hayas disfrutado la lectura de hoy, trataré en medida de lo posible no tardar demasiado con el siguiente. Muchas gracias por tu review! Espero leerte pronto y te mando un gran abrazo.

Gracias por su tiempo para leer mis destrozos y más por dejarme un poco de su retroalimentación. Soy un desastre en muchas ocasiones y no duden en dejarme sus críticas constructivas, que son más que bienvenidas.

Espero este capítulo haya sido de su agrado. No quisiera tardarme demasiado en el siguiente y procuraré cada vez más ir haciendo episodios más amplios(:

Gracias y nos leemos; con amors, Kumii.