Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.


Voluntad.

La semana transcurrió en completa calma y afortunadamente sin casi ninguna aparición de Itachi. Él también tenía evaluaciones, pero su carrera requería de mayor presencia.

Cada día el artista se animaba cada vez más en preparar la comida y Sasuke se sentía feliz por probar alimentos nuevos.

Como le había prometido, el lunes regresaron por helado y para su sorpresa, resultaba una costumbre para Itachi y Shisui asistir ahí cada inicio de semana.

Sasuke estaba encantado por ver a su hermano ahí y Shisui muy emocionado de tener la atención de Deidara.

Itachi nuevamente logró confirmar sus extrañas sospechas. El ojiazul no soportaba estar por mucho tiempo con cualquier persona de apellido Uchiha, a menos que se tratara de Sasuke, por supuesto, pero esa lista de excepciones también se comenzaba a trazar el nombre del Shisui.

Y a Itachi le molestaba bastante ese hecho.

[…]

Con desgracia, Mikoto comenzaba a darle una fecha próxima en que tendría que ir con Sasuke a la escuela. Su pánico regresó, sobre todo cuando le fue informado que el maestro de conducción asignado llegaría esa tarde. Por ese motivo, apenas entrada la tarde de aquel día, la mujer llegó temprano para que Sasuke no se quedará solo.

Tratando de pensar en eso, repasó el intenso trabajo de aquellas semanas.

Su cuadro ya descansaba en la Galería pública de la Facultad, en espera de ser calificada. Antes de volver a su hogar marcó rápidamente a Sasori para preguntar si esa investigación que tanto daño le hizo ya estaba entregada y con alivio le fue confirmado.

Prácticamente ya era él final de sus exámenes profesionales y se sintió pleno por tener ya todo en orden. Como era costumbre, Hidan llamó a todas las Facultades que podía para anunciar una fiesta que solía hacer cada cierre semestral, aunque era de tantas excusas para embriagarse hasta desfallecer.

—Deidara, ¿listo? —

Su paz se perturbó de inmediato cuando Itachi entró al estudio. Maldita sea. ¿No se había muerto?

—¿Qué quieres? — Preguntó bruscamente.

Shisui asomó su cabeza por la puerta de inmediato.

—¡Ey! Deidara, Itachi ya me contó que te enseñará a conducir, suena genial, ¿puedo acompañarte? —

—Disculpa… ¿Qué? —

Deidara fue corriendo tras Itachi que ya se había encaminado hacia la puerta principal, no sin antes tomar las llaves de su auto. Mikoto entró a la sala con intención de despedirse.

—Deidara, el maestro de manejo canceló la cita a último minuto. Estaba a punto de llamar a otro cuando mi hijo se ofreció a enseñarte el día de hoy. ¿No es genial? Al menos estarás con alguien que conoces. Así que espero que tengas buena suerte hoy y muy lindo fin de semana. Gracias por venir. Ya te hice el deposito a tu tarjeta del pago de esta semana. —

El ojiazul sentía casi pena de arruinar el buen humor de Mikoto, le devolvió una falsa sonrisa de agradecimiento, dándole la razón mientras gritaba por dentro desgarradoramente. El maldito niño prodigio siempre se salía con la suya. Y quizá reclinar la oferta y simplemente retirarse a su casa hubiera sido una opción, pero eso era escapar de Itachi y por supuesto que no dejaría que el muy infeliz lo pusiera de mal humor.

Dedicó palabras de agradecimiento a Mikoto y alcanzó al Uchiha en la cochera de la casa.

—¡¿A qué demonios estás jugando?! —

El niño prodigio, como siempre, se encontraba en calma.

—Quería ayudar a madre con esto. Sasuke necesita quien lo traiga y yo también tengo problemas en salir de la universidad para traerlo. —

Dedicó una mirada de odio puro, pensando en gritarle que sus intentos por llevarlo a la cama eran ridículos. Pero el sonido de la puerta abriéndose se hizo presente junto a, como siempre, un risueño Shisui. Sí, se le notaba bastante emocionado.

—Deidara-san, ¿listo? Le dije a Itachi que fuéramos al estacionamiento del viejo outlet, siempre está vacío. —

—Bien, vamos. — Dijo Deidara en un tono serio y bastante retador a Itachi, quien encontró esto como un gesto bastante encantador. Y Shisui, como siempre, ignorando todo lo acontecido entre su amigo y el joven artista.

Subieron el auto, ahora Shisui en la parte de atrás, quejándose con Deidara en el tiempo que no se vieron y lo devastador que es su formal educación universitaria.

Arribando en la zona destinada, el ojiazul se percató de un auto bastante familiar.

"Igual que el de Hidan…" y el muchacho que estaba afuera de ahí también era bastante parecido al albino. Y esa risa. Y la forma en que hacía ese gesto obsceno con sus manos cuando lo veía.

¿QUÉ DEMONIOS ESTABA HACIENDO AQUÍ?

No tardó en notar a Kakuzu, Nagato, Zetsu, Yahiko, Konan, Kisame y por supuesto a Sasori.

Cuando el auto se detuvo, bajó bastante sorprendido.

—¿Qué están haciendo aquí? —

—Queremos acompañarte en tus clases de conducción. — Respondió de inmediato Yahiko casi arrastrando a Nagato con él, ocupando de inmediato un lugar en la parte trasera del auto.

Oh no.

—¿Les dijiste algo? — Preguntó el ojiazul cuando Itachi bajó del auto.

El pelinegro estaba a punto de responder, cuando Hidan resolvió su duda, acompañado de sus usuales gritos.

—Escuché a Itachi llamando por teléfono y me enteré. Y pensé ¡de puta madre! No puedo perderme algo así. — Secundando a Yahiko, también entró a prisa en la parte trasera del auto, seguida de Kisame y Kakuzu.

Konan y Sasori se abstuvieron a entrar al auto que era bastante visible como pretendían llenar más de la capacidad sugerida, así que sólo se acercaron a saludar a Deidara.

—Lo siento, sabes que Hidan no tiene el día completo si no hace escándalo. —

—Creí que los vería hasta la noche. —

—El idiota de Hidan rompió la tubería de su regadera y tiene su piso prácticamente inundado, así que será después la fiesta. — Anunció Sasori al ojiazul, desanimándose por la cancelación de sus planes.

Shisui al escucharlo, sacó su cabeza del auto, gritando en el proceso.

—¡Ey! Mi casa esta sola esta noche. Podemos ir ahí. —

El grito de Hidan fue todavía más alto de lo usual y de inmediato llamó con prisa a toda persona que tenía en su agenda.

—¿Empezamos? — Preguntó Itachi.

Deidara vio un panorama que sólo podía describir como perturbador.

Seis personas tan grandes pretendiendo que estaban cómodos unos sobre otros la parte de atrás, Itachi sirviendo de copiloto listo para dar instrucciones y dándole las llaves de su amado auto.

No podía tomar nada en serio, menos con amigos como aquellos.

Zetsu, Konan y Sasori parecían los únicos sensatos al esperar afuera, viendo sin jaloneos ni golpes innecesarios los inútiles intentos del rubio para frenar discretamente y pisar el acelerador sin ningún control sobre el pedal.

Las risas y críticas nada constructivas dentro del auto hacían sentir el espacio todavía más pequeño de lo que ya era.

[…]

Una vez con la seguridad de estar como simple pasajero, Deidara se sintió mucho más tranquilo.

Debía admitir que Itachi tenía una paciencia increíble y jamás se sobresalto ni elevó su voz cuando los nervios del ojiazul estaban a su máximo. Quisiera decir lo mismo de otros seis sujetos sirviendo de intrusos en la práctica, pero ni siquiera esas personas tan necias pudiera perturbar la quietud del Uchiha.

Con cierta emoción por conocer la casa de Shisui, llegaron a la nada austera… mansión.

El lugar era un verdadero palacio.

Aunque Itachi también vivía con lujos bastante pudientes, la casa era de un tamaño relativamente normal. En cambio, la casa de Shisui, era inmensa, y al entrar, se vio todavía más grande.

Destacaba bastante los colores dorados, vinos y el mármol perfectamente tallado. Con adornos basados en la mitología griega y cuadros abstractos que sólo Deidara y Sasori apreciaron con un ojo crítico. Todos y cada uno de los muebles eran de madera pura de caoba, todas en colores guindos con subtonos rojizos. Casi todas las habitaciones eran adornadas por candelabros de cristal de proporciones escandalosas y lámparas más austeras en sus paredes. El suelo tenía estratégicamente colocado tapetes increíblemente finos que formaban un discreto sendero hacia las escaleras que parecían rodear ambos extremos de la inmensa habitación que servía como estancia.

Deidara nunca había la oportunidad de estar en aquella casa y era toda una experiencia a sus ojos.

El Uchiha, indicó en una de las interminables habitaciones donde podían acomodar sus cosas personales con seguridad. Nuevamente ocuparon los dos autos en buscar del necesario alcohol, hielo y comida chatarra, combustible de todo universitario.

Las horas pasaron y una cantidad descarada de personas, muchas desconocidas, llegaban al lujoso condominio. Para aquellas horas todo era algarabía, música y por supuesto, mucho desastre.

Ya conocía la dinámica de la fiesta.

Hidan, Kakuzu, Kisame suelen perder la conciencia. Konan, siempre protegida por Yahiko hasta en íntimos encuentros con los amigos de siempre. Sasori, Nagato y él rubio solían discutir de política o filosofía por en choque de intereses que ambos poseían. Y sólo con Sasori ya era una batalla campal por hablar de Arte. Pero era algo que disfrutaba bastante y más ahora, con más de la mitad de los créditos obtenidos en la Facultad de Artes y pronto dejarían de compartir materias del tronco común para dedicarse a alguna acentuación. Deidara estaba encantado con artes plásticas, mientras el pelirrojo disfrutaba de restauración e investigación académica.

Todo parecía ir en aparenta calma. Hasta que Hidan comenzó a sentirse enojado con Kakuzu por una simple conversación sobre… gatos. Harto por la situación, se levantó de inmediato colocando las rodillas en la mesa. En un acto reflejo, Kakuzu fue capaz de desviar el golpe y en respuesta se lanzó a él, ambos tumbándose en la enorme mesa de la casa. Llevándose consigo varias botellas de alcohol, vasos, ceniceros y otro montón de objetos de cristal que se estrellaron en el suelo. Deidara actuó de inmediato y tomó su lata de cerveza antes de encontrarse con los dos muchachos que comenzaron una riña sin sentido y bastante alcoholizados. No tardaron mucho en caer pesadamente al suelo, al ser una distancia considerada el sonido fue brusco y seco, pero lo golpes no cesaron. Estaban tan pegados el uno a otro, en un vano intento de aplicar una llave al contrario.

Kisame, disfrutaba bastante del espectáculo y también bastante mareado arrojo un par de cervezas sobre los cuerpos de ambos jóvenes, alentado por otros tantos universitarios bastante ebrios.

Deidara comenzó a reír bastante por esta escena de completo caos, sacó su teléfono celular y sin dudarlo tomo varias fotografías del suceso. Increíblemente, algo como esto era relativamente común.

La risa no duro demasiado cuando Sasori y Zetsu entraron de inmediato a intentar separarlos, ambos estaban realmente ebrios por lo que su resistencia no fue demasiada. Tenían la respiración agitada y en su embriaguez reían de forma estridente ante aquel hecho.

—¡Suéltame! Aún tengo que matar al infeliz. — Apenas y pudo pronunciar Kakuzu.

—Los dos, cállense. Ya están muy mal. —

Como pudieron llevaron a Hidan a la habitación de huéspedes, que finalmente cayó profundamente dormido, signo de lo mal que estaba para esa hora.

—Demonios, sí que pesa este chico. — Se quejó el pelirrojo ante la enorme tarea de llevarlo al piso superior prácticamente sin conciencia.

[…]

El Uchiha volvió a dar la ronda nocturna por toda su casa esperando no encontrar nada fuera de lo usual. Tomó la inteligente decisión de guardar objetos frágiles y recubrir los muebles en todos demasiados claros con fundas bastante oscuras. Claro, como siempre, una cantidad inesperada de personas. Al menos su casa era difícil de llenar, así que todo estaba en relativa calma. Eso significaba que aún no quemaban la casa por completo.

Sin ninguna discreción, varias parejas le preguntaron directamente donde había habitaciones más privadas. Al menos sobraban habitaciones de huéspedes.

Dando su décima cuarta ronda, tuvo un ataque de pánico cuando vio a Kakuzu y Hidan sobre su mesa, pero al ver que los únicos daños fueron ellos, su alma volvió a su cuerpo.

Hacía un par de horas había perdido a Itachi. De repente y extrañándose por la hora, Konan avisó a Shisui que el teléfono local de su casa había estado sonando un par de veces, dejándolo en espera, el Uchiha respondió.

Con sorpresa, fue contactado por uno de sus profesores de la universidad, brindando un aviso de último minuto. Y el pánico que sintió en ese momento no se comparó al de hace un par de horas. Shisui estaba enojado, demasiado. ¿El mundo no podía ser peor? Y colgó con furia.

¿Porqué le adjudicaban responsabilidades que él jamás pidió?

Sí. Tenía el talento e inteligencia para tomar el caso.

Prácticamente cuando el cliente escuchó el nombre de Shisui Uchiha dio por hecho su victoria en el caso.

Y realmente no le llevaría demasiado sacrificio a Shisui su nueva tarea encomendada. Nunca le ha parecido complicado tomar un caso increíblemente polémico, tampoco exámenes complejos o prácticamente memorizar todo el código penal.

Él era el mejor estudiante de toda la Facultad y aún para la experiencia laboral que le faltaba, resulta ser mucho más ético y eficaz que muchos que llevan décadas en el gremio. Cualquier estudiante con vocación daría lo que fuera por estar en su lugar, con sus clientes felices de hacerle un cheque en blanco. Shisui era tan bueno en su trabajo, que podía cobrar la cantidad que quisiera, siendo prácticamente que sólo personas con ingresos millonarios fueran capaces de solventarse sus honorarios.

Pero él jamás se interesó por el dinero. Su familia siempre fue bastante privilegiada y conocer el lado frívolo de la vida siempre fue un martirio. Trabajar con personas sin humanidad era un trabajo demasiado agotador.

Vaya momento para que Itachi estuviera desaparecido en quien sabe qué habitación de la casa.

A veces no entendía porque tenía el reconocimiento de todo el mundo, superando a su mejor amigo. Incluso Itachi no tenía problema en aceptar que era mejor que él mismo.

¿Pero por qué?

Itachi tenía lo que el nunca podría: La frialdad y severidad de un increíble abogado. Era un maravilloso litigante y amaba su carrera.

Shisui simplemente no tenía el corazón para llevar ciertos casos.

Recordó el día en que un Juez se mostró bastante interesado en su trabajo y al escuchar de sus labios "En poco tiempo serás de los mejores jueces que la Corte pudiera conocer", se sintió devastado.

El jamás se sentiría con el poder de tomar decisiones tan importantes para quien sea que acuda con él. Prácticamente cambiaría la vida de las personas con sólo decidir y la comunidad tenía la obligación de acatar todas sus órdenes. Si ser abogado era una gran responsabilidad, ni que decir de ser juez.

Él no aspiraba a algo como eso.

Sólo pensaba en Itachi y su increíble pensamiento crítico aunado a una sensatez envidiable.

¿Porqué siempre ponían a Itachi como en segundo plano? En efecto, el podía ser mejor que Itachi, pero eso no significaba que le gustara. No le gustaba tanta atención, menos tanto mérito que jamás pidió.

Necesitaba cigarrillos. Se sentía enojado y derrotado.

Su mente divagó en una persona, que no sabía por qué, lo haría sentir mejor.

Casi como invocándolo, vio aquella cabellera rubia ondeando por los rápidos movimientos del ojiazul corriendo escaleras abajo, riendo a carcajadas en compañía de Yahiko, Zetsu y Kisame. Llegaron a la cocina y tomaron alcohol, ya que el que estaban tomando termino en el suelo, justo donde peleaban aquel par de ebrios.

—¡JAJAJAJAJAJA! Le dije a Hidan que me vengaría y no me tomo en serio. —

Kisame regresó a uno de los cajones principales los marcadores permanentes, seguido de una risa profunda.

Deidara revisó un par de gavetas donde escondió cigarrillos, que, para su mala suerte, se habían terminado.

—Maldita sea, se terminaron los cigarros. —

—Hidan tenía una cajetilla en su mochila. — Gritó Nagato desde el comedor.

Así que casi corriendo, Deidara regresó a la habitación que estaba parcialmente a oscuras. Sin notarlo, Shisui lo había seguido y sin pensarlo, de inmediato preguntó.

—¿Cómo lo haces? —

—¿Qué? En la fiesta anterior Kisame se puso muy mal y Hidan le rayó la cara. Lo peor es que uso maquillaje de una compañera de clases y el muy idiota no sabía como borrarlo bien. — La contagiosa risa del ojiazul casi lo hacía olvidar su miseria. Casi.

—No, no, más bien… ¿Por dónde empezar? — El enojo comenzó a convertirse en pánico, las ideas de su cabeza no fluían bien y ya comenzaba a pensar que todo esto fue una mala idea. El artista pasaba un rato agradable y Shisui fue tan egoísta como para molestarlo sin ningún motivo aparente.

Deidara, por el contrario, estaba feliz y en calma sin percatarse en lo absoluto del casi ataque de ansiedad que tenía Shisui. Buscando en la mochila de Hidan, encontró un paquete de tabacos.

—¡Bingo! Shisui, ¿quisiera uno? —

El Uchiha aceptó la propuesta y de inmediato sacó su encendedor, para después encender el cigarrillo del ojiazul. Deidara continuaba en suma calma, ligeramente mareado por el alcohol y mucho más animado ya que no tenía demasiado trabajo en la Facultad y su mente sólo pensaba en disfrutar en estos pequeños escapes que le eran ofrecidos. Pero, fue ahí en la calma de la habitación alejada de la algarabía que notó en el Uchiha un semblante tan tenso que su espalda estaba rígida, contrastando su habitual y relajado estado. Pensó en la carga Universitaria, pero lo descartó de inmediato. Para el brillante Shisui, pocas actividades le demandaban gran intelecto, así que se atrevió a preguntar.

—Shisui, ¿estás bien? Te ves… preocupado. —

El Uchiha entonces notó su propio porte, tan fuera de lugar para la ocasión. Vaya, necesitaba un descanso. Y tomó la apertura que el artista le brindaba.

Suspiró profundamente justo después de darle una calada a su cigarro.

—¿Cuándo supiste que quería dedicarte al Arte? —

El ojiazul, sorprendido por la pregunta, meditó un poco la respuesta.

—Es… una larga historia. —

—Aún es temprano y con ellos la fiesta no termina pronto. —

El ojiazul río con complicidad y dio un largo trajo a la botella de cerveza.

—Cuando era niño, se burlaban de mí por mi apariencia. Pensaba que era gracioso el hecho de parecer mujer. Creerías que las mujeres me aceptarían, pero nada de eso. Realmente pasé bastante tiempo solo porque no tenía amigos y cuando algunos niños hablaban conmigo o me invitaban a fiestas, no sabía como portarme porque no tenía experiencia en tratar con la gente. Al principio fue difícil todo eso, los niños gustaban de humillarme. Pasó el tiempo y yo siempre fui firme en no dejarme caer por esos niños. Y funcionó. Fui ganando respeto por siempre ser fiel a mi mismo, aún cuando no me valoraban, siempre fui optimista y feliz a pesar de todo. En mis últimos años de la infancia encontré personas que podía llamar amigos. Aún así, en toda esa soledad, mi madre me regalo una caja de tizas y me dejó toda una pared para mí. Estaba ahí todo el día, podía borrar lo que quisiera y rehacer lo que quisiera. Tenía mis tizas únicamente para mí. Después me regalo una caja de lápices de madera y bastantes hojas de papel, ahí comencé a guardar mis dibujos y me encantaba usarlos. Todo el día, todos los días. Era como un diario personal, en lugar de letras, podía hacer trazos para describir como me sentí el día de hoy. Prefería eso a guardarme todo. En secundaria todo empezó a cambiar, empecé a conocer gente increíble que tenía un interés autentico en hablar conmigo. Así fue también en el bachillerato y jamás dejé de interesarme en el arte, fue mi salvación y todavía lo sigue haciendo ahora. Fue creciendo y conocí a más personas que dedican su vida al arte y no precisamente a las artes plásticas, también eran actores, músicos, bailarines con tanto talento. Ellos me hablaron de la Facultad de Artes y comencé mi postulación. Me aceptaron entre los primeros lugares y ahora estoy más que feliz por esta decisión, hago lo que me gusta y mis maestros son maravillosos. —

Shisui imaginó todos y cada uno de los detalles que el ojiazul le dio y no pudo evitar hacer una comparación con su vida tan privilegiada. Desde joven siempre fue apreciado y valorado, y sólo por poseer el apellido Uchiha. Eran estilos de vida completamente opuestos. Deidara tuvo una vida bastante difícil, pero, así como tuvo que enfrentar cosas complicadas, también las enfrentaba ahora.

Y también era muy feliz.

Nuevamente aquel contraste, ya que cada minuto que pasaba, Shisui se sentía cada vez derrotado.

Despertar cada mañana simplemente era una tragedia.

—¿Nunca pensaste en como vas a sobrevivir con tu salario?

—No lo sé Shisui, nunca pensé en eso hasta que la gente empezó a preguntarme las mismas cosas. El gremio del arte es bastante apreciado, pero también demasiado competitivo. Hay poco espacio para los grandes, como en todo lugar. Hago lo que me apasiona y prefiero no pensar en la incertidumbre al momento de buscar trabajo. —

Nunca es tarde para reconsiderar tus prejuicios y Shisui lo supo muy bien esa noche.

Deidara comenzaba a comprender que era lo que lo atormentaba tanto. Así que se aventuró a preguntar.

—¿Es muy tarde para elegir ser feliz? —

El Uchiha procesó por demasiado tiempo esa pregunta, y más que la respuesta, fue por jamás se había planeado que todo en su vida podía ser… una elección.

—A veces quisiera tener la valentía que tú tienes. — Dijo el pelinegro.

Y sorpresivamente, el Uchiha, en su infinita gratitud tomó en brazos al ojiazul en un contacto bastante acogedor.

El rubio, hasta cierto punto, ya no le molestaban las increíbles muestras de confianza que tenía el Uchiha con él. No sabía por qué, pero se podía percibir lo increíblemente mal que la estaba pasando Shisui, algo bastante lamentable considerando que su habitual estado de ánimo era bastante alegre y positiva. Y sí darle un abrazo lo haría sentir mejor, no se lo negaría. Sorprendido también de sí mismo, correspondió ante el gesto y lo estrecho aún más hacia él, pegando su mejilla a su hombro, por la diferencia de altura. Era como volver a armas las partes rotas del Uchiha y Shisui agradeció inmensamente como el rubio no lo rechazó, ni menos cuando necesitaba un hombro en que apoyarse.

—Shisui, Hidan despertó y esta intentando tomar las llaves de tu auto para ir por más alcohol. — Itachi entró con brusquedad a la habitación y un tono de voz que se notaba bastante molesto, algo que no le agrado en lo absoluto a Shisui.

Se separó del ojiazul y lo miró confundido.

—¿Hidan? —

—Está abajo, peleando con varios y no quiere soltar las llaves, estamos tratando de tomarlo, pero es demasiado necio y más así, sigue bastante ebrio, no entiendo como despertó. —

—Itachi, tienes amigos bastante extraños. — Dijo Shisui antes de retirarse e ir prácticamente huyendo en dirección de todo el escandalo de la fiesta.

Deidara, sonrío discretamente, planeando ir tras él y no perderse aquel drama por parte del albino. Apenas dio un par de pasos y su brazo fue aprisionado con fuerza.

—¿Qué demonios…? ¡Uchiha! Suéltame. ¿Qué haces? —

—Eso dime tú. ¿Qué estabas haciendo? —

Esa pregunta lo confundió bastante y sólo pensaba en como habló tan seriamente con Shisui. Entonces se percató de una posibilidad bastante plausible, considerando lo posesivo que se había vuelto con él y no lo había tomado lo suficientemente en serio al pensar que era sólo una broma.

—¿Estás molesto? —

—Si quieres estar con un Uchiha, no sé porque recurres a él, teniéndome a mí. —

Deidara se molestó bastante de inmediato, deshaciendo el agarre con violencia y muy irritado.

—¿Cuál es tu problema? Yo no estoy aquí para llenarte tu maldito ego que parece no tener límite. ¡No me interesa ninguno de ustedes! Mucho menos tú. Que eres la soberbia en persona. —

En un rápido agarre lo tomó en sus brazos y aprisiono ambas muñecas a la altura de su rostro, empujándolo con fuerza contra la pared y pegando con sumo descaro su cuerpo sobre el del artista. El corazón del ojiazul se disparó y no supo cómo ni en qué momento termino así, cuando hace menos de 3 minutos lo único que pensaba era contestar las preguntas de Shisui. Su respiración se descontrolo y sus suspiros eran el único sonido en la habitación, sin previo aviso, Itachi acercó su rostro de inmediato al rubio y susurró suavemente sobre sus labios.

—Esperé mucho el momento para tenerte sólo para mí. —

Sin esperar respuesta, estampó sus labios contra la boca del ojiazul, en un demandante beso.


Empecé a ver la serie Friends desde cero y suele ser mi fondo cuando escribo.

Estoy emocionada porque este episodio fluyó muy bien y fueron 10 cuartillas. Ademáas de que la actualización no tardo tanto ¡Quémocion! También ando muy triste por eventos estas ultimas semanas en mi vida, aunque no es nada que no se pueda solucionar, es sad recordar la vida adulta. Sigo sad porque sigo sin beta, este episodio fue subido sin las correciones debidas, así que... lamento si ven horrores por ahí.

Estoy muy acabada el día de hoy, sobre todo desvelada, pero escribir y actualizar llenan mi alma.

La siguiente semana recibiré noticias importantes respecto a mi futuro laboral, me esforcé bastante para este día, así que estoy super nerviosa y de verdad espero llegar con buenas noticias.

Eeeen fin, a lo que venimos.

Estoy feliz de tener a una diseñadora gráfica y una artista plástica que me ayudan en mis consultas diarias, quisiera tener a algún abogado cerca porque no sé nada jasdfjkasdjfkjsdkf.

Adoro describir fiestas:) Y serán regulares, ya que en estas pasa de toooodo. Cosas buenas y malas. Fueron todos mis fines de semana universitarios, espero no estar sola en ese aspecto(?)

Seguirán saliendo personas más adelante, ya quiero que hagan aparición! Si, súper sí, seguire llevando a Shisui en mi corazón. Nunca he escrito algo sobre él y esto me parece la oportunidad perfecta. Tengo puntos muy importante en la historia, aún no estoy segura como llegar a eso, pero me emociona el ItaDei que ya viene. Wuuuu.

Muchas gracias por leerme, sus consejos, retroalimentación y críticas.

i'm-wolfiehost: Hola! Un placer leerte, muchas gracias por tus palabras. Aquí tienes una nueva actualización, espero la disfrutes muchisimo. Gracias por tu tiempo en comentar y nos leemos pronto!

Hatake-Seikatsu: Muchas gracias! I know, también amo a Mikoto, tan bella y sensible. Tuve que llamar a una amiga egresada de artes plásticas y me dio una cátedra muy completa sobre el temple. Me alegro mucho que pueda transmitir un poco de lo que voy aprendiendo. Gracias por leerme! Espero disfrutes el episodio de hoy, gracias por tu review y nos leemos pronto!

Queen Of Yaoiland: Tus reviews siempre me sacan una sonrisa! Jajaja, muchas gracias por tus palabras! Ya estoy armando el flashback, me siento optimista respecto a él:) Todos queremos una Mikoto que nos de dinero:( Tuve una jefa así hace tiempo cuando era mesera en una cafetería y la extraño bastante. Me gustó mucho escribir esa parte de Dei, orgulloso pero fuerte. Espero la larga no haya sido demasiada. Muchas gracias por leerme y tu review! Saludos y nos leemos!