Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión. Errores de dedo.
Sosiego. Parte I.
Era un beso profundo pero suave.
A Itachi no le molestó en lo absoluto el sabor del alcohol mezclado con tabaco, le parecía algo muy exquisito que sólo debía ser tocado con sus labios.
Sus manos bailaron por su cuerpo, acarició su espalda delicadamente y una de sus manos pasó a acariciar su mejilla. Disfrutando plenamente de la cercanía, movía sus labios sobre los del ojiazul, siendo levemente separados para que Itachi pudiera morder el labio inferior del artista y sin recato alguno metió la lengua en su boca, disfrutando con total descaro aquel contacto.
El ojiazul, en cambio, estaba mareado. Demonios, había tomado demasiado. Maldita sea, ¿qué estaba haciendo? Ah sí, trataba de calmar a Shisui que estaba bastante preocupado.
Entonces… ¿por qué tenía a Itachi besándolo?
¡¿QUÉ ITACHI QUÉ?!
Juraría que en su mente pasaron sólo 3 segundos, pero muy probablemente aquel beso duró al menos 2 minutos.
Deidara, en su arrebato, mordió con suma brusquedad su labio inferior para después empujarlo furiosamente. No sin antes darle una bofetada con todo el odio que podía manifestar.
—¡Eres un imbécil! —
Con el rostro sonrojado y el corazón desbocado, salió con prisa de la habitación.
Un poco desubicado, recordó el pasillo para tomar acceso a las escaleras y prácticamente escapó de ahí.
No quería estar más en aquel espacio y no sabía ni en que punto de la ciudad estaba con exactitud. ¿A dónde podía huir?
Se metió en un mar de gente que tomó el salón como pista de baile y bastante asustado no encontró a Sasori ni a ningún rostro conocido en aquel punto. Pasó a través de la inmensa sala para salir a la cochera y ver el pulcro pasto recién cortado. Si, ahí seguían los autos.
Su vista se iba perdiendo en la oscuridad de la calle y entre más alejado, menos personas se iban aglomerando y quizá lo mejor era desaparecer en dirección a todo este condominio del que no sabía que existía hasta hace unas horas.
Estuvo a punto de salir corriendo, en espera de dejar su vergüenza atrás, pero sin previo aviso, su brazo fue jalado y recibió un abrazo muy ansiosamente.
—¡Sempai! Te estuve buscando desde hace rato. —
Aquella voz era inconfundible. Emocionado y todavía aturdido, correspondió el abrazo con fuerza.
—¡Obito! ¿Cuándo llegaste? —
—Justo hoy, sé que fue de sorpresa pero tenía que verlos a todos. Shisui me llamó informándome de la fiesta y vine de inmediato. —
—¿Sabes dónde están todos? —
—En el jardín, Kisame encontró las llaves de la puerta de afuera y se lanzó a la piscina, otros tantos fueron tras él. —
Deidara añoraba ir también, pero su corazón seguía desbocado y estaba feliz de encontrar alguien de confianza, así que tomó sus manos y prácticamente lo comenzó a arrastrar en dirección opuesta del hogar.
—Obito, acompáñame, por favor. —
—¿A dónde? —
—Por favor, sólo, salgamos de aquí. Un momento. Por favor. —
El Uchiha no insistió más y lo invitó a subir a su auto, no pararon demasiado lejos y se detuvieron en un puesto de comida rápida que tenía servicio 24 horas, justo a un costado de la carretera.
Deidara se sintió cada vez más cercano al estilo urbano que estaba acostumbrado y con ello, más tranquilo. No quería pensar en… el terrible incidente.
Tenía frente a él a Obito y estaba más que feliz por eso. Su querido y fiel amigo había ido todo un semestre de intercambio internacional y por la diferencia horaria casi no podían contactarse así que había demasiado por contar.
Obito dio con lujo de detalles de personas a quien se encontró, tantas fotografías de lugares que fueron visitados, algunas monedas locales que aún conservaba en su cartera, como tuvo dificultades con el idioma y la comida de cada región.
Las horas continuaban y el ambiente ya empezaba a aclarar, anunciando la salida del sol.
—Sempai, sólo he hablado yo. ¿Estás bien? Has estado muy serio. —
—Estoy bien, sólo que a veces tengo que rodearme de idiotas. Itachi sobre todo. —
—¿Ahora qué? ¿Volvieron a pelear? —
—Me besó. —
Y Obito tuvo que limpiar la mesa completa después de escupir su bebida sobre ella.
[…]
—¿Dónde está Deidara? — Preguntó Konan sosteniendo una gran bolsa negra de basura.
—Escuché que lo vieron salir con Obito. — Respondió Yahiko, asomándose desde la cocina.
—Dejó aquí sus cosas, quizás vuelva más tarde. —
—Nada idiota, se va justo a tiempo para no limpiar todo este desastre. —
—Cállate Kisame, a veces estás tan mal que no puedes levantarte a tiempo para limpiar. —
—Disculpa, pero es verano y claro que iba a entrar a esa piscina. —
—Shisui, deberías ir a dormir, podemos terminar de limpiar. —
El joven Uchiha escuchó la invitación de Yahiko agradeciendo profundamente aquello, no había dormido absolutamente nada y vaya que es complicado cuidar a un montón de jóvenes ebrios.
Última vez que prestaba su casa.
—Gracias, Itachi sabe cómo cerrar cuando se vayan. —
Se despidieron y al mismo tiempo dieron los buenos días mientras reanudaban la búsqueda de un montón de colillas y botellas de cristal vacías.
[…]
—Sempai, ¿qué está pasando entre ustedes? —
—Itachi de repente mostró interés en mí. Lo odio. Sólo quiere acostarme conmigo por su estúpido capricho. —
Obito recordó bastante pláticas anteriores con su primo, bueno, Itachi ya tenía la mitad del trabajo hecho, no había problema alguno si daba datos extras.
—Itachi desde hace mucho tiempo quiere eso contigo. —
Ahora era Deidara quien se ahogaba con su bebida.
—¡¿Y nunca me dijiste?! —
—No pensé que intentaría algo, lo hubieras rechazado de inmediato. E Itachi nunca ha sido rechazado. —
—Eso no me ayuda en nada. ¿Cómo me lo quitó de encima? —
—Sempai, siempre ha estado sobre ti. Sólo que nunca te habías dado cuenta. —
Deidara sentía como se quería morir.
—Él siempre se acuesta con quien quiere. No quiero ser otro nombre vacío en su lista. Por mí que se mate. —
Obito río con su respuesta.
Pensaba que el mundo se acabaría si en algún momento Deidara se enteraba del gusto que tenía Itachi hacía él. Pero el artista sabía muy bien dominar las situaciones como esta. Quizá por eso era tan deseado, pero simplemente ninguno era digno. Aun así, Itachi no se quedaba atrás. De los jóvenes más idolatrados que pudo conocer en su vida y curiosamente, familiar cercano.
La combinación de ambas personalidad era más que interesante y hasta podía parecer de las cosas más inconcebibles que pudo haber encontrado.
Vaya buen momento había elegido para volver.
De regreso al lujoso condominio, Deidara ya resentía el cansancio de la desvelada.
Claro que no quería ver al maldito niño prodigio, pero estaban en el mismo grupo de amigos. Y trabaja en su casa. Y su madre era su jefa. Y sus cosas estaban en casa de su mejor amigo.
Pero ya no quería seguir escandalizado por culpa de Itachi. Sólo fue un beso en una fiesta, bastante subidos de copas.
Era muy absurdo tomar en serio algo así.
A fin de cuentas sólo eran un montón de jóvenes con hormonas alborotadas.
La respuesta era bastante simple: no había que pensar demasiado en eso.
Y para su fortuna, no vio a Itachi en la mansión aquella mañana y Obito fue tan considerado como para dejarlo en su casa.
Vaya que necesitaba su cama.
[…]
Despertó bastante confundido, dolor de cabeza impresionante y su garganta increíblemente seca.
Con agradecimiento vio su casa tan pulcramente impecable que no parecía en lo absoluto que pasó anoche. Al menos agradecía que muchos invitados tuvieron la decencia de respetar al lugar. Al menos esa mañana.
De inmediato bebió todos los líquidos cerca de él, tratando de mitigar la resaca.
Se recostó en la sala tratando de componerse, minutos que muy seguramente fueron un par de horas más se levantó cuando su teléfono celular hizo un discreto sonido.
Recibió a su correo electrónico la nueva lista de materias optativas que tomar ese semestre. Al tener los promedios más altos, tenía mayor preferencia para ser el primero en elegirlas.
Y Shisui sólo deseaba morir cuando le llego aquel recordatorio de su miseria.
Ya era muy tarde para lamentarse, pero odiaba lo que hacía, lo odiaba profundamente.
Sólo porque sus padres lo pidieron desde el primer instante en que supieron el sexo del bebé que esperaban, ya pretendían que él debía ser un abogado. El mejor abogado.
Justo como su padre, justo como su madre.
Cuando era un niño, sólo deseaba lo que todo niño quiere. Jugar. Pero si no eran clases de piano, eran de natación y en verano, cursos para aprender otros idiomas.
Quería sus tardes libres para ver a Itachi, pero cuando él creció, llevaron el mismo camino.
Mismas clases, mismos horarios.
Al menos Shisui encontró un hermano y nunca estuvo solo.
Itachi siempre fue tan noble y sobre todo flexible. Nunca juzgaba a nadie y menos a alguien tan cercano.
Pero sentía que no podía contárselo. Aun cuando sabía que nadie lo conocía mejor que él, era bastante difícil la simple idea de plantearlo. Le había tomado años darse cuenta de sí mismo, pero al mismo tiempo, siempre supo lo que realmente quería hacer. Pero le fue tan enterrado aquel deseo que de verdad se creyó aquella mentira de que era feliz con lo que estudiaba.
Recordó claramente lo que dijo Deidara en la fiesta.
Así que sin pensarlo tanto, marcó a su teléfono.
[…]
Despertó con el teléfono sonando con mucha insistencia. Confirmo que era la mitad de la tarde cuando apenas despertaba. Pero la llamada semanal de su madre jamás podía faltar. Al menos no había ingerido cantidades bestiales de alcohol, por lo que ahora sólo el cansancio le pesaba, su cabello rubio se movió entre las sábanas metiendo el teléfono y evitando abrir los ojos.
Ahora recibía la noticia de que su familia asistiría a Tokio para visitarlo unos días, así él no tenía que moverse hasta Akita.
Dedico bastante tiempo sólo para escuchar a Naruto y como le había ido en su escuela, bastante emocionado por el nuevo año. Ya había escuchado mucho de su pequeño amigo Gaara y claro, era mencionado nuevamente. Escuchar su encantadora voz por teléfono lo había animado bastante y más aún saber que lo vería en un par de semanas.
La llamada terminó y al momento de colgar, de inmediato su teléfono vibro nuevamente, extrañándose bastante porque el número que aparecía en la pantalla no lo conocía en lo absoluto.
—¿Diga? —
—Soy Shisui. —
—Ah, vaya. Que sorpresa que llames. ¿Ocurre algo? —
—Lamento molestarte el día de hoy, sé que es tu día libre, pero ¿tienes algo que hacer hoy? —
—No particularmente. —
—Te invitó un café, por mi casa hay uno que recién abrieron. —
—Ah…. Sí, claro. Suena bien. ¿Te parece si me mandas la dirección? —
Una hora después Deidara se encontraba de nuevo en aquel lado de la ciudad fue que le parecía bastante encantadora y desconocida.
Los edificios eran enormes y sus calles impecables.
La cafetería era preciosa y al menos estaba tranquilo porque su afluencia no era demasiada. Un mesero encantador atendió la mesa y el ojiazul pidió simplemente un chocolate caliente. Shisui un café latte y pasaron los minutos.
El Uchiha no tocaba su bebida, parecía bastante absorto en sus pensamiento y Deidara no se atrevía a interrumpirlo.
En un intento de esperarlo, ponía atención a cada rincón del lugar. Era más que acogedor, al menos la presencia del pelinegro no lo incomodaba en lo absoluto. Puso atención a los meseros, pulcramente bien vestidos y excelente servicio.
El ambiente comenzaba a oscurecer, asomándose por afuera nubes bastante oscuras.
Dando un sorbo, notó que las bebidas eran servidas con la temperatura apropiada para no esperar demasiado a que fuera consumido.
—Tu café ya debe estar frío. — Se atrevió a decir el rubio.
Shisui, salió de sus ensoñaciones, bastante apenado.
—Lo siento mucho. —
—¿Por qué te disculpas? —
—Sólo te traje aquí para aburrirte de esta manera. —
—Está bien, el café está rico. —
Deidara era bastante voluble, eso no era ningún secreto. Odiaba que jugaran con su tiempo y valiosa presencia, pero estaba siendo increíblemente permisivo y suave con Shisui. Vamos, siquiera la palabra paciencia no se llevaba bien con el artista. Pero se comportaba de esa forma y todavía más increíble: Con un Uchiha.
Ahora Shisui tenía otra duda agregada. ¿Por qué era así con él?
—¿No estás enojado conmigo? —
Deidara comprendía su pregunta. Y a él también le sorprendía.
—Shisui, eres una persona tan noble, que es difícil enojarme contigo. Y verte así es triste. —
Y tenía razón, el pelinegro estaba en un punto de quiebre que nunca pensó que llegaría. Desde hace años trataba de convencerse a sí mismo que no había ningún problema, y sobre todo, se convencía a sí mismo de que era feliz.
Pero ya no podía seguir manteniendo toda esa farsa.
Era miserable y ahora estaba cansado de haber pretendido ser alguien que no era por tanto tiempo.
—Gracias por no juzgarme. —
—¿Por qué acudes a mí siempre? — Soltó Deidara.
Y Shisui dio un largo sorbo a su ahora frío café.
—Te envidio tanto. —
El ojiazul soltó una risa con complicidad, pero luego relajo su rostro cuando vio que hablaba muy en serio.
—Tienes una vida perfecta. ¿Cómo puedes decir eso? —
—Lo primera que piensa todo el mundo cuando encuentras a un estudiante de Artes, es pensar "De que va a trabajar". Pero cuando les digo que soy abogado, me respetan de una forma que no te imaginas. Odio lo que hago, siempre lo odié. Yo nunca quise estudiar esto, pero creía que en verdad era lo que quería, que tenía vocación para esto, que sería muy sencillo porque toda mi vida vi a padres ejercer. Pero es una pesadilla, una maldita pesadilla. Si estoy en el infierno siendo sólo estudiante, no quiero imaginar haciendo esto toda la vida. Ya no quiero ir a las malditas clases, no soporto usar traje, me volveré loco si vuelvo a escuchar a otro maldito abogado y definitivamente me mataré si vuelvo a tomar otro endemoniado caso. Odio trabajar en esto y nunca tuve el valor de hacer lo que realmente quise. Como tú, Deidara, siempre tan aferrado a tus ideales, a tu pasión y a lo que te provoca felicidad. La forma en que defiendes tanto tu trabajo, peleando con Sasori incluso. Por eso te envidio tanto, porque eres feliz haciendo lo que siempre quisiste. —
Deidara escuchó claramente todo que Shisui tenía con urgencia de sacar y se sintió bastante abrumado. ¿Estaba hablando con Shisui realmente? Aquel joven tan entregado a su gremio ahora sólo escuchaba que odiaba lo que hacía y ya no quería hacerlo.
Entonces…
—¿Y qué quieres estudiar? —
Para su sorpresa, Shisui se calmó de inmediato ante aquel arranque anterior y ahora estaba avergonzado e incluso, su rostro se sonrojo ligeramente. La quietud volvió a la mesa acompañada de la empatía por ver a un Shisui risueño.
—Es… vaya, no esperaba esa pregunta. —
—¿Cómo no la vas a esperar? Si nunca quisiste ser abogado, entonces, ¿qué quieres hacer? —
—Te vas a reír, yo ya me estoy riendo. —
Finalmente con eso, ambos rieron con mucho nerviosismo.
—No tengo porqué reírme, de verdad quiero saber cuál es tu verdadera pasión. —
—Nunca lo vi así, Deidara. —
—¿Cómo? —
—Una pasión, puede también ser el trabajo de toda una vida. Toda la vida escuchaba siempre que sólo debes ganar dinero y nada más que eso. —
—Yo nunca te diré que no busques estabilidad económica, porque es necesario. Pero es posible encontrarla y hacer lo que tú quieras. —
Shisui sonrió cálidamente ante sus palabras.
—Te veo y me doy cuenta de que no me estás mintiendo. —
[…]
El verano ya comenzaba al mismo tiempo que la culminación del año escolar, la etapa de estudiantes abatidos, desvelados y estresados terminaba para dar paso al merecido descanso.
—Maravilloso Deidara, como siempre, exentaste. Espero verte el siguiente semestre. —
—La siguiente materia es dibujo al natural, ¿verdad? —
—Así es, una materia que me encanta impartir. Aunque ya tienes bastante experiencia en la proporción y perspectiva, estoy seguro de que será muy enriquecedor para ti. —
—No lo dudo, sensei. Gracias, disfrute sus vacaciones. —
Eso fue un completo alivio, la última materia pendiente finalmente acreditada. Otro semestre terminado y cada vez más cerca de aquel preciado título. Al menos era un alivio temporal.
Sasori lo esperaba afuera del aula una vez terminado todo compromiso académico.
—¿Estás más tranquilo? —
—Este año ha sido agotador. Ya necesito un descanso. —
—¿Irás a Akita con tus padres? —
—No, mamá me llamó ayer. Ella quiere venir. —
—Supongo que ya tienes tiempo para volver al café. —
—No lo dudes, Danna. —
Arribaron en el punto central de todas las Facultades del campus, que ya comenzaba a aglomerarse debido a que era el día en común del final de semestre.
—¡Rubia! No le amaneciste con nosotros el sábado, eres un mal amigo. — Ese grito era inconfundible.
—Cállate Hidan, no empieces. — Interrumpió Konan, dándole la palabra a Yahiko.
—Deidara, ignóralo como yo lo he estado haciendo desde que llegó. Sigue enojado porque le rayaron el rostro. —
—Todos son culpables, idiotas. Por no decirme quien fue. — En su drama, se levantó de la silla y se dirigió a la barra por algo de comer.
—Sí, Sasori no Danna me contó el drama. Y como nunca hay cada vez que nos juntamos, no me sorprendió. —
—Tienes una imagen terrible de nosotros. — Dijo Kisame a modo de saludo llegando al grupo de jóvenes.
Nagato rio ante el comentario y después agregó.
—Ya que estamos todos. Queríamos abortar este tema contigo, Deidara. —
—Oh no, ¿está es una intervención?
—Al contrario, te conviene. Namitsuki se acaba de mudar y buscamos roomie, fuiste nuestra primera opción. ¿Te parece? La Facultad te queda más cerca. —
—¿Espera qué? —
[…]
Sentía que estos últimos tres meses habían sido el mismísimo infierno.
Estaba profundamente agradecido por haber salido de ahí y sólo quería prolongar el verano el mayor tiempo posible.
—Itachi, Shisui, los invito a mi casa. Traje bastantes cosas del viaje y necesito ayuda para desempacar —
Itachi abrió la puerta de su auto, una vez todos los Uchihas adentro comenzaban los planes para las vacaciones que tanta falta habían hecho.
Y algo era definitivo, sería un verano bastante interesante y todos estaban en un acuerdo del que nadie era consciente de que el motivo de un extraño giro a su vida tenía ojos azules y cabello rubio.
[…]
Esa tarde a petición de Mikoto entró más tarde de lo usual. Por fortuna, no tuvo otro encuentro con el maldito niño prodigio y esperaba no verlo en todo lo que restaba del día.
—¡Sensei! Hoy es lunes. — El pequeño Sasuke lo recibió con el mismo entusiasmo de siempre.
—Lo sé, pero recuerda… —
—No decirle a mamá. —
Sasuke, en esta ocasión pidió un simple helado de limón y el ojiazul uno de vainilla.
Poco a poco aprendía más del niño y era bastante interesante tratar con pequeños. Tenían el sentido común más brillante que pudo apreciar. Ya había aprendido a mantener una conversación con el pequeño y ya estaba en el punto en que disfrutaba su compañía.
Volvieron al hogar y Sasuke ahora estaba fascinado cuando le fueron mostrados las formas de clasificar los lápices de gráfico. Posteriormente, en papel de algodón estaba confirmando la dureza del trazo de cada lápiz en diferente clasificación.
La clase terminó un poco tarde y Deidara ya se sentía bastante fatigado por la falta de sueño del fin de semana. Con gran emoción, Mikoto le informo que el día de mañana sería libre.
Minutos que sintió como horas, ya iba rumbo a su hogar, dándose el lujo de tomar un taxi. La fatiga de todo el semestre recayó con fuerza esa noche, así que el baño al final de día le cayó de perlas.
Se recostó, sintiendo como si no hubiera visto su cama desde hace mucho tiempo.
Era como repasar todo lo acontecido estos últimos meses y aunque había sido muy poco tiempo, fueron demasiadas cosas juntas.
A veces se preguntaba, que hubiera pasado si hubiera rechazado el trabajo que la familia Uchiha. Así como también se preguntaba qué hubiera pasado si nunca hubiera conocido a Itachi. El motivo por el que terminó en aquel grupo de amigos, que prácticamente ya eran su familia.
También se preguntaba qué hubiera pasado si hubiera estado completamente sobrio cuando el Uchiha lo besó.
Bueno, a eso si tenía una respuesta.
No estaría en cada momento del día recordando que Itachi besaba demasiado bien.
Iba a actualizar muy rápido este episodio y queria que fuera bastante largo ya que iba salir de viaje. El tiempo me alcanzó y decidí publicarlo estando alla, pero la pc que tenían era tan vieja que no podía prenderla sin que se tardara horas xD Y cuando llegue volvi resulta que no había internet, cuando lo restablecieron resultó que tampoco tenía mouse:v Sigo sin mouse, así que robe el de mi hermana. Que por cierto, así como siempre me ayudaba con la parte didáctica de la historia, mañana ella empieza a dar clase de arte. ¿No es la vida muy bella?:'D
En fin. Ya después sentí que era demasiado largo así que lo dividí en dos partes, la buena noticia es que la segunda parte no tardara tanto. Y ya no saldré de viaje:v
Gracias por sus buenos deseos, los resultados llegaron semanas después de la fecha establecida pero pasé. Siii! Aún así este proceso no termina, espero volver pronto con mejores noticias y mi situación laboral uvu
Ahora, a contestar sus reviews~
Hatake-Seikatsu: Yo tampoco puedo decir que pasa con Itachi D': Pienso igual, que no caiga tan fácil, wuhaha :D Gracias por tu review! Espero hallas disfrutado el episodio de hoy. Saludos!
i'm-wolfiehost: También me encanta escribir sobre él! Casi no se nota xD No puedo imaginarlos de otra manera más que un montón de ebrios universitarios, pero muy responsables e inteligentes uvu Los amo
Queen Of Yaoiland: Le elección de carrera es un tema que me gusta bastanteeeee. Te entiendo, en la Facultad de Letras de mi universidad, las generaciones son cada vez más pequeñas. AY, conoci la carrera de actuaria por un meme xDDDDD Y sigo sin entender al 100 que hace un actuario, perdóname:( Bueno, aunque yo ya terminé mi carrera, siempre me quedo la espinita de Sociales o Filosofía, si me gustaría aventarme otra carrera uvu Digo, en mi generación había una señora de 70 años que estudio Quimica y finalmente hacia lo que siempre quiso. No te preocupeeeees, Itachi irá por el camino del bien. Eventualmente. Hahahaha este fin de semana mis amigos casi se pelean a golpes por estar discutiendo por faldas:( Simplemente hay temas prohibidos. Ohhh, me agrada tu idea de KakuDan. Ohhhsi. El siguiente episodio vendrá pronto. Muchas gracias por tu review, espero hallas disfrutado este. Te mando mucho amors y nos leemos pronto!
