Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.
Sosiego. Parte II.
—Deidara, ¿qué clase de basura es esta? —
—Es tinta. Si me rompes un solo frasco te cobraré el paquete completo. Son muy difíciles de conseguir, así que maneja esa caja con cuidado. — Exclamó Deidara con una cara de pánico increíble, así que aún sin confiar mucho en el juicio de Hidan tomó la sabia decisión de quitarle la caja y subirla a la camioneta de Nagato.
Para ser un estudiante foráneo, en su pequeño hogar se ocupaba demasiado espacio en materiales escolares, así que Nagato tuvo la consideración de ayudarle con la mudanza.
Por supuesto, no podía faltar la… indispensable ayuda de los demás que siempre se terminaban enterando de cosas como esta.
La última maleta fue colocada y por supuesto, ocupaba más espacio un montón de jóvenes que se auto invitaron que el propio equipaje.
Aquella mudanza no estaba contemplada, de hecho, Deidara no quería dejar su preciada privacidad. Pero al comentarlo con su madre, ella lo convenció de aceptarlo para así ellos tomar la habitación en su próxima visita.
Finalmente tomó la decisión cuando vio que la casa compartida, era, de hecho, bastante grande y cómoda. Además de renta más barata, gastos compartidos y mucho más cercano de la universidad.
Su familia arribaría en unos días a la ciudad y después de unas negociones con su ahora ex – casero, estaría lista para ser ocupada por sus nuevos inquilinos.
Una vez llegaron al hogar compartido, ahora tenía que vigilar con bastante espanto de que no rompieran absolutamente nada cuando ayudaron a bajar sus pertenencias.
Arribó a su nueva habitación, al terminar, Nagato y Konan le dieron la bienvenida con una cena increíble, en su nuevo comedor compartido.
Bueno, todo parecía más optimista ahora y sabía que había tomado la decisión correcta.
[…]
Mikoto le comentó al ojiazul que Fugaku también tuvo bastantes días libres y así Sasuke tenía la supervisión correcta. Algo que le parecía extraño, ya que casi nunca veía a aquel hombre debido a los constantes viajes que tenía que realizar. Así que solo seguía asistiendo cada que era requerido, como aquel día. Aquella tarde de jueves ya podía notar como la densidad de población disminuía como solía pasar en verano.
Sin ganas, toco la puerta principal.
—Creí que nunca te vería de nuevo y eso me dejó profundamente devastado. — Escuchó por parte de Itachi cuando llegó aquel día a las clases usuales de Sasuke.
Después de aquel beso, con bastante fortuna y unos breves días, no volvió a ver a Itachi quién seguía bastante ocupado con su universidad, aun cuando el ciclo escolar había concluido.
Pero parecía que la fortuna había terminado.
—Sólo déjame hacer mi trabajo. —
Con las manos ocupadas tenía lienzos del tamaño de una hoja de papel, rodeó con fastidio a Itachi para pasarlo de largo y llegar directo al estudio.
—¡Sensei! — Saludó como siempre, bastante animado.
—Hola, Sasuke, hoy veremos la teoría del color. —
—Te veré cuando terminé la sesión de hoy. — Interrumpió Itachi, adentrándose al estudio para acariciar la cabeza de su hermano y retirarse.
Deidara sabía que era muy insensato hacer una escena frente al pequeño, así que simplemente lo ignoró, recordando el magistral beso de aquella noche.
Sasuke, se colocó a sí mismo el delantal dedicado para las sesiones con su mentor, cuando notó que se quedó bastante pensativo.
—Sensei, ¿por qué últimamente siempre tienes fiebre? —
El ojiazul olvidaba que ese niño era demasiado intuitivo.
[…]
Itachi ahora ocupada la computadora de su habitación cuando recibió la llamada de Shisui, y para su sorpresa, no era el tipo de llamada que deseaba ver en ese momento.
—¿Qué ocurre? —
—Hermano, tengo que verte. Voy para tu casa. —
—No. — respondió Itachi, bastante cortante. Al percatarse de su propia respuesta, suavizó su tono. —No, Shisui. Yo voy a tu casa. —
Sin más, tomo sus cosas y arribó al condominio.
No entendía el porqué, pero ya no le animaba la idea de que Shisui y Deidara estén en el mismo lugar al mismo tiempo.
[…]
—Madre, no puedo hablar ahora, estoy trabajando. —
—¡Cielo! Adivina, hablé con una muy querida amiga y llegaré esta noche. —
—Madre, ¿en qué momento? —
—Descuida, yo llegaré donde estés, recuerda que aún tengo las llaves de tu antiguo hogar. —
—Madre, no te he dado mi nueva dirección. Y te recuerdo que ahí no puedes llegar como si nada porque es una casa compartida. —
—Está bien cielo, no te molestaré. Te veo más tarde. —
Bastante extrañado por aquello, Deidara colgó el teléfono y volvió con Sasuke.
Pasadas las horas, al terminar de aprender el círculo cromático, dio al pequeño tres óleos en color amarillo, rojo y verde, con el objetivo de enseñarle los colores primarios, secundarios y terciarios, dándole toda libertad de combinarlos y hacer un retrato que tenga sentido con esos colores.
—Sensei, ¡terminé! —
Encontró en el pequeño cuadro, un escenario de un parque con destellantes rayos de sol y un cielo arrebolado encantador. Para un pequeño niño, esto era impresionante y muy creativo considerando la limitada paleta de colores.
—Sasuke, es maravilloso, me encanta. —
—¡Gracias sensei! —
—Ahora, con cuidado hay que ponerlo a secar en un espacio seguro. A veces no es bueno que reciba directo los rayos del sol, porque el color se va desvaneciendo conforme el tiempo. Y recuerda que siempre debes sacudir el polvo de inmediato. —
El pequeño Sasuke vio con adoración como su maestro adecuaba la habitación para que su valioso cuadro no se dañara con el sol o el polvo en el proceso de secado, sin embargo se vio interrumpido con un conocido sonido.
—¡Llegó mamá! — Y como de costumbre, salió corriendo a la puerta principal.
Mientras, Deidara comenzó a limpiar el estudio, pero se detuvo cuando sus oídos captaron un conocido sonido, ante esa idea, su piel se erizó y se puso tan pálido como si hubiera visto un espectro frente a él.
—¡Sasuke! No puedo creerlo, como has crecido. Ya eres todo un hombrecito. —
Esto no podía ser verdad, era una broma y una muy mala. Pero entre más escuchaba más parecía confirmarse todo.
—Tienes los mismos ojos que su madre. Eres todo un encanto. —
Esto no estaba pasando.
—¿Dónde está mi bebé? —
Era una broma.
—Ya le había avisado que llegaría. —
Esa voz no era la Kushina.
—¡Cariño! —
Y la bella mujer pelirroja que entraba al estudio no era ella.
—Es maravilloso encontrarte aquí. —
Y quien fue corriendo a abrazarlo no fue ella.
¿Qué estaba ocurriendo?
—¡Sorpresa! —
Y vaya que una grande.
Sin saber que agregar, Mikoto entró notándose bastante feliz.
—Deidara, no sabía que Kushina era tu madre. —
El ojiazul recordó el comentario de su madre de haberlo conocido anteriormente, pero había olvidado por completo ese dato.
—Cielo, Mikoto fue mi mejor amiga hace tiempo, pasarían años para volver a verla y que increíble saber que todo este tiempo has trabajado con ella. —
Deidara relajó su estado tan tenso. Aunque su madre a veces lo ponía tan nervioso, estar en sus brazos siempre era un refugio.
—Mamá, me alegra ver que ya llegaste a Tokio. —
Deidara no salió temprano aquel día, Mikoto ordeno la cena para después invitar a su vieja amiga. Sasuke estaba más que encantado por compartir la mesa con su sensei. Con su habitual entusiasmo, interrumpió la conversación de su madre con la pelirroja.
—¡Mamá! ¿Dónde está mi hermano? Quiero que la mamá de mi sensei lo conozca. —
Kushina río por lo lindo que resultaba el Uchiha menor.
—Sasuke, lo siento, fue a casa de Shisui, debe estar ocupado. —
—Mikoto, ¿qué hace tu hijo mayor? — Preguntó Kushina, aprovechando el tema.
—Itachi, lo conociste cuando era apenas un bebé. Ahora esta terminado la carrera de Abogacía, ¿puedes creerlo? Es un alumno increíble. —
—No lo dudo, como sabrás, mi talentoso hijo estudia arte. —
—Kushina, estoy fascinada por su trabajo y Sasuke, aún más. — El pequeño sonrió, confirmando el aprecio que ha ido formando por su sensei. —Años siendo amigas y nunca pensé que nuestro hijos se conocerían a pesar de la distancia.
—Mikoto, el mundo es tan pequeño, créeme que estoy tan impresionada como tú. A propósito, mi Dei, ¿cómo fue que se conocieron Itachi y tú? —
El ojiazul casi se atraganta con su bebida por esa pregunta. Aunque era una cuestión sencilla, las circunstancias que llevaron a aquel encuentro, fueron inusuales, caóticas y con personas involucradas que ahora no tenía ni idea de donde se encontraban.
Había sido un momento memorable y también catastrófico.
—Es una larga historia, mamá. Tú te sabes una pequeña parte. —
[…]
—Hermano, necesito que me ayudes con el caso Lake. —
—Shisui, te envidio. Cuando supe que prescindieron de él, deseé de inmediato obtenerlo. Aunque claro, tú serías la primera opción, sobre todo ahora que terminaste con el último que tenías. —
El mayor llevaba todo el día buscando los elementos para comenzar a armar el tedioso caso, pero al escuchar a Itachi se asomó un pequeño respiro a todo aquello. Dudó demasiado de hacerlo. Quizá más tiempo del que esperaba. Por un momento se vio a si mismo descansando de toda esa carga académica que llevaba persiguiéndolo prácticamente toda su vida.
Pero decidió borrar esos pensamiento por su mente y continúo leyendo los inmensos libros sobre teoría política.
[…]
Para su sorpresa, Kushina no arribó al antiguo departamento de Deidara, más bien, vistió con un elegante vestido que fue prestado por Mikoto para asistir a un evento de la familia Uchiha.
Le pregunto a su madre si recordaba que tenía un marido y niño que atender y para sus sorpresa, omitió el pequeñísimo detalle de que Minato llegaría días después con Naruto.
También tuvo el descaro de pedirle que por favor cuidara a Sasuke. No pudo esperar con paciencia la llegada de Itachi. Parecía bastante emocionada por vivir unos breves días sin la responsabilidad de la maternidad.
Para aquella hora Sasuke dormía en el sofá mientras Deidara buscaba como no morir de aburrimiento, la televisión no le llamaba demasiado. Con alivio y también molestia, la puerta se abrió y en silencio recibió a Itachi, señalando al pequeño dormido.
El Uchiha tomó a su hermano con cuidado en brazos para dejarlo en su habitación.
Deidara ya comenzaba a guardar sus cosas, cuando para su desgracias Itachi regresó.
—Te llevó a tu casa. Sí, tengo en mente que ahora vives con Nagato, Konan y Yahiko. —
—No. —
—Ya es bastante tarde para discutir, sabes que no aceptaré un no. —
Deidara se quedó completamente quieto, viéndolo con total desaprobación. Claro que tenía porqué discutir.
Itachi, aprendía poco a poco de sus gestos por tanta convivencia.
—Deidara, no intentare nada contigo. Al menos no está noche. Sabes que siempre te desearé conmigo. — En respuesta se sonrojo violentamente, tomó las llaves del auto y las arrojó con furia al rostro de Itachi, quién hábilmente las tomo con su mano.
—¡Así no se hacen las cosas! Simplemente no llegas con alguien y dices que quieres acostarte con él con semejante descaro. —
—Vaya, no sabía que eras tan… dulce. —
—¡Eres un idiota! —
—Bien, será a tu manera. Te invitó a cenar. Es una cita. —
—¡No me refería a eso! —
—Siempre quisiste ir a Koto, ¿cierto? —
Claro que siempre quiso ir ahí. Un bar increíblemente lujoso que se encontraba en la zona rosa de la ciudad, vanguardista y bohemio. Dedicado a las bellas artes, al mismo tiempo que ofrecía alimentos demasiado ostentosos. Hace un par de semana hubo una cata de salmón, de invitado uno de los mejores chefs en cortes de sashimi en todo Japón, acompañado de distintos vinos para cada corte de diferente área de caza en todo el mundo. El ojiazul lloró demasiado por perderse aquel evento, pero asistir era un mes de renta.
El tema de este mes era una exposición de fotografía en blanco y negro. En conjunto de un menú de comida mediterránea. El maldito paraíso para un artista.
¿Cuál fue la pregunta de Itachi?
—Interpretare tu silencio como un sí. El viernes a las 7. —
—¡No quiero ir contigo! —
—Llegaré a tu casa. —
—¡Que no quiero! —
—Sé puntual. —
Sin agregar nada más y Deidara muy molesto por verse tan olímpicamente ignorado.
Pero no iría, claro que no asistiría. Le diría que no. Sí, eso haría. Prefería ir a tomar con Sasori o con Obito ese viernes. Sí, sonaba a un mejor plan.
¿Entonces porque sintió el tiempo pasar tan aprisa y siendo las 7:10 de la tarde estaba en el auto de Itachi camino al centro de la ciudad?
Andaba muy fresca diciendo que iba a publicar el siguiente episodio en poco tiempo, y al parecer siempre no.
Recibí encantadoras visitas a mi hogar y se convirtió en prolongada estadía en mi hogar por varias semanas.
Tuve bastantes problemas en conectar algunas cosas y definitivamente me dio un bloqueo terrible, como pueden notar en el episodio de hoy, lamento que haya sido tan simple:( Aunque también tiene que ver que fue la segunda parte del episodio anterior. El motivo que me tarde es porque pude encontrar cosas realmente significativas en partes muy futuras pero no quería perderles y escribí todo.
Realmente lo que quisiera hablar es el siguiente episodio tenemos una encantadora escena ItaDei que disfrute mucho escribiendo y también, veremos por fin como se conocieron Itachi y Deidara. Fue bastante complicado encontrar algo lo suficientemente trascendental y creo haber encontrado como, sólo espero sea de su agrado:) También se integran más personas y nuevas dinámicas, wuuuu.
Ya mejor no prometo nada del siguiente episodio y en cuanto tiempo será publicado, sólo prometerles que casi todo el episodio siguiente está ya escrito;D
Ahora, sus reviews:
Hatake-Seikatsu: Juro que ya hay planeada una parte sobrio y no decepciona hahaha, muchas gracias por tu review! Espero leerte en este;)
Cesaar Mendoza: Hola! No te había visto por aquí, un placer leerte, bienvenido! Gracias por darte la vuelta y dejar tu review. No me gusta que me pidan cosas porque cedo a todo jajaja pero es que siempre tienen muy buenas ideas! Complementan de maravilla todo lo que ya tenía planeado, claro que considerare tu petición. Espero encuentres lindo este episodio y nos leemos pronto!
