Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.
Francachela.
Aquella tarde arribó a casa de Sasori para tomarse la tarde de algunos pendientes que pudieran arreglar. La Universidad podía ser asfixiante y liberar la mayor carga académica posible era un alivio.
El pelirrojo salió un momento y Deidara aprovecho el momento a solas. Con total libertad se acostó en la cama y tomando su teléfono celular buscaba un número en particular.
Sabía que aún tenía clases de conducción pendientes y trataba en medida de lo posible de evitar a Itachi.
Lo logró muy bien esta semana que no tuvo que ir a ver a Sasuke, además de pasar más tiempo con su familia.
La llamada fue respondida.
—Shisui. —
—Deidara, que bueno escucharte. —
—Basta de formalidades. Necesito un gran favor de tu parte. —
—Encantado. —
—Me falta práctica con el auto, ¿podría enseñarme a conducir por un par de días? —
—Excelente. Me encantaría, ¿te parece si estos días acordamos una fecha? —
—Sería genial, gracias. —
Colgó la llamada y en parte, se sentía más tranquilo por aquello.
Su vista se perdió por completo. El techo parecía tan innovador en aquel momento.
Casi podía encontrar un texto imaginario ahí y lo leería con detenimiento.
Cualquier cosa sería mejor que volver a su día a día.
Pero Sasori no le permitió eso cuando entró a la habitación y encontró a Deidara invadiendo su cama.
—Veo que tienes grandes planes para el verano. ¿Cuándo llega tu hermano y tu padre? —
El ojiazul se levantó levemente observando al pelirrojo. Cansado, ya que llevaba varios días sin dormir bien.
—Llegan esta noche. —
—¿No deberías estar trabajando? —
—La señora Uchiha tiene algunos días libes en verano y quiere pasar más tiempo con Sasuke. —
—"Señora Uchiha" hace meses decías que todos ellos eran monstruos del infierno. —
El ojiazul sólo pudo pensar en uno.
—Y lo sostengo. —
—Obito me llamó. El viernes todos en su casa. —
Claro, a veces le costaba seguir el paso de la vida nocturna de todos aquellos. Y sabía que si se negaba, la insistencia por hacer aparición sería demasiada. Pero en esta ocasión, de verdad sentía la necesidad de perder la conciencia hasta dejar de recordar su propia existencia.
—Quiero un descanso. —
—Shisui me preguntó por ti. —
—¿Ah? —
—Y Obito. ¿Ya eres parte de su clan? —
—Sasori no Danna, créeme que a veces no los soporto. Pero en particular, Obito es agradable y Shisui todavía más. —
—Nunca pensaría que este día llegaría. Tratar con niños te está volviendo condescendiente. —
Deidara se vio profundamente inspirado en contarle todos los extraños acontecimientos con Itachi, pero no sabía por qué pensaba que no sería buena idea.
Sabía que el pelirrojo le aventaría un sermón, o quizá porque sería como admitir que se había involucrado con su peor enemigo. O tal vez porque era mejor negar como si nada hubiera pasado, o mejor dicho, que estaba pasando en ese momento y todo parecía indicar que no terminaría pronto.
No.
Claro que no.
Deidara podía salir de esta situación cuando quisiera.
—En 20 minutos será el café filosófico, ¿ahora tendrás el placer de acompañarme? —
Suspiró, tomando fuerzas para levantarse de aquel cómodo mueble.
—Sabes que sí, Danna. —
[…]
El gusto de no ejercer la maternidad le duró poco a Kushina. Las primeras horas después de regresar con Mikoto no podía dejar de gritar a los cuatro vientos cuanta falta le hacía Minato y su hijo pequeño.
Deidara casi no podía con los llantos descontrolados de su madre, hasta que Minato le aviso que finalmente llegaría. Horas mimando a su pequeño para finalmente irse a cenar con su adorado esposo. Naruto estuvo toda la tarde desempacando y arreglando su nueva habitación.
—¡Hermano! Mamá me compró una nueva pijama. ¿Te gusta?
Naruto se fue emocionado a estrenar dicha prenda y tras mucha insistencia, convenció a su hermano de dormir con él aquella noche. Naruto nunca guardó silencio en lo absoluto, emocionado por su nueva vida en Tokio con su adorado hermano, que había extrañado tanto. La nueva escuela a la que asistiría, las amistades que obtendría, cambio de rutina y por supuesto, la inmensa felicidad de estar con su familia completa. Una pregunta tras otra respecto a la Universidad de su hermano eran respondidas una y otra vez, pasados los minutos, escuchaba como cada vez más la voz de su hermano era más tenue, hasta finalmente caer rendido y dormir. Deidara estaba a punto de tomar la cama de sus padres, pero sabiendo que volverían a altas horas de la noche, se permitió abrazar a Naruto y descansar a su lado.
Aun cuando sus obligaciones en tiempo libre o trabajo era cuidar niños, debía admitir que todo aquello le estaba gustando.
Sasuke había tomado una admiración hacia él, quizá nunca parecida a la que tiene con Itachi, pero lo suficiente para sentirse apreciado por el pequeño.
Ni que decir de su amado hermano.
[…]
La clase de conducción con Shisui resultó más relajante con él, además de que ya no tenía un auto repleto de sus escandalosos amigos.
Los condominios Terracota, donde vivía Shisui fueron el escenario ideal para aprender a manejar. Calles amplias y bastantes despejadas.
Después de un buen tiempo tomando más confianza tras el volante, regresaron al maravilloso hogar de Shisui.
Con gran sorpresa, y desagrado Itachi esperaba en la sala.
—¡Hermano! Qué bueno verte. — Saludó animado Shisui. Itachi estuvo a punto de devolverle el saludo cuando vio al rubio junto a él y esto no le agrado, aun así, pretendió mostrarse tranquilo.
—La fiesta de Obito es en un par de horas. Decidí venir por ti antes y discutir el caso Lake, Shisui. —
—Sí, ya sé que me vas a decir, me estoy tardando, créeme que soy consciente. — Suspiró Shisui evidentemente cansado, tomó asiento en el sofá. Deidara acompañándolo y prefiriendo evitar el contacto con Itachi.
—Me llamó esta tarde el doctor. Se encuentra preocupado por ti, no sueles atrasarte nunca. —
Shisui casi se sintió avergonzado. Pero sencillamente no quería hacer esto. Ya no. Ya no más.
Itachi respondió ante su silencio al verlo tan agobiado.
—El doctor y yo estamos de acuerdo en que tu carga de trabajo en los últimos meses ha sido demasiada. Aun cuando eres excelente, no eres una máquina. Hermano, te pido tu autorización para llevarlo a partir de ahora. El cliente también estará tranquilo si yo me encargo…. —
Shisui ni siquiera dejó a Itachi terminar la lista de motivos para convencerlo de ceder algo tan importante. En su lugar, salió corriendo hacia su oficina privada al grito de "Te daré todo lo relacionado al caso, lo vas a necesitar."
Deidara repasó con curiosidad respecto a aquel susodicho "Doctor", pareciendo que era alguien bastante familiar para ambos.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del maldito niño prodigio.
—¿Podrías dejar de escapar de mí? Llevo días deseando verte. —
—¡Eres un idiota! ¿Cómo te atreves a…? —
—Es algo que debí haber hecho hace mucho. — Interrumpió Itachi y el ojiazul se quedó sin habla. Entonces recordó las palabras de Obito el día de la fiesta, no supo darle una fecha exacta pero sabía que pronto la conocería. En un suspiro y voz baja, preguntó.
—¿Desde cuándo? —
—Desde que te conocí. —
La respuesta del pelinegro fue como una suave caricia a sus oídos. Y casi por un segundo fue como si Itachi tuviera alma y estaba hablando de sus sentimientos. Si es que los tenía.
Pero el día en que se conocieron fue una total pesadilla. Deidara e Itachi contra a contra, frente a todo el comité del conejo estudiantil del bachillerato.
—Sólo te quieres acostar conmigo y tirarme. —
—Jamás te tiraría. Eres más que eso. Tienes la madurez de llevar una relación con alguien aunque te involucres. No eres un trofeo. Eres un joven talentoso y demasiado bello, sólo deseo complacerte. —
Deidara se sonrojo por esa impecable labia.
El momento fue interrumpido cuando entró Shisui sumamente emocionado por deslindarse de aquella responsabilidad.
Deidara se retiró hacia el jardín, no deseando escuchar asuntos jurídicos, menos recién entrado el verano.
Aun cuando ya conocía aquel espacio, no dejaba de ser impresionante el condominio. Y vaya que el lugar lucía bastante distinto cuando no estaba invadida por una multitud ebria y muy impertinente.
[…]
Deidara apenas terminaba su primera cerveza. Muy poco considerando que llevaban cerca de dos horas en casa de Obito.
—Sempai, vamos, pronto encontrara a alguien más. — Trató de animar el Uchiha, refiriéndose en como eventualmente Itachi se aburriría del artista.
Deidara recordó como desde… siempre. O mejor dicho, después de terminar con Julia, Itachi se había vuelto un mujeriego. Nada sorprendente. Un chico tan hermoso disfrutaba plenamente de su juventud antes de la devastadora vida adulta.
Pero desde aquella última fiesta en casa de Itachi, dejó de frecuentar chicas. Deidara la recordaba bien, una despampanante y fabulosa morena saliendo de la habitación. Esa fue la última vez que lo vio relacionarse con alguien más. Era como si hubiera optado por un silencioso celibato. Sólo con el pequeño detalle de que sus hormonas se revolucionaban cuando estaba Deidara cerca.
—Me va a volver loco. — Suspiró, recostándose por completo en la cama del Uchiha y cubriendo su rostro con ambas manos.
La ambigüedad de la situación a veces era abrumadora. Se convenció tanto a sí mismo de que podía con todo aquello, pero en ciertas ocasiones sentía que simplemente era demasiado.
La confusión era palpable, todo era un maldito desastre y no sabía cómo se podía reaccionar a todo aquello. No podía.
Ahora se ponía nervioso cada vez que Itachi estaba cerca y eso era inconcebible.
—¡¿En qué momento?! —
Gritó Deidara, arrojando la botella con la mera suerte de que este no se rompió en la habitación. Ahora estaba enojado consigo mismo. Ya habían sido varias veces que Itachi lo hacía flaquear de aquella manera y eso lo desesperaba. No.
No. Y mil veces no.
Quizá sólo necesitaba un buen trago para recuperar la compostura.
Salió de la habitación y Obito tras él. Bastante motivado a vivir sin parar. Tomó una botella de cerveza y comenzó a indagar quien había arribado a la fiesta en el tiempo que estuvo encerrado.
Aquel encuentro era un total caos.
Más.
De lo usual.
Era de suponer. En verano, los estudiantes se permiten más de disfrutar aquellos espacios. Pero definitivamente no esperaba la asistencia de personas que realmente no tenían nada que ver con la Facultad.
Sin previo aviso, sintió unos fuertes brazos rodearle con emoción en un amistoso abrazo. ¿Quién demonios…?
—Deidara, tengo que decirte. — Shisui lo tomó del brazo y lo jalo hasta en sillón de la sala, que estaba ligeramente apartado de todo el barullo. El Uchiha estaba feliz por los nuevos acontecimientos y moría por decirle a quien ya lo había escuchado anteriormente. Después de 15 minutos con él, tomó otra cerveza de nuevo tomándola ávidamente. Pasados otros 10, Shisui le ofreció otra. Ahora mucho más oscura y por ende mucho más fuerte.
Para aquel momento, era algo muy lindo ver a Shisui tan feliz y emocionado, lamentablemente no podía saber por qué. Estaba ligeramente mareado y todo lo que le contaba Shisui no era debidamente procesado.
¿Qué le estaba diciendo?
Algo sobre el caso Lake. Sí, y algo de que estaba pensando en hacer lo que siempre. ¿Sí, no? ¡Ah! Shisui le dijo por fin lo que siempre quiso estudiar…. ¿Qué le había dicho? Ah sí. Algo sobre el caso Lake. ¿Y porque ahora le enseñaba fotografías de su familia?
—Gracias por escucharme Deidara, eres un gran amigo. — Nuevamente fue abrazado y el ojiazul se mareó más por haber sido movido apenas unos centímetros.
La parte opuesta del sofá se encontraba libre y sin previo aviso se recostó Hidan en compañía de Kisame.
—¡Rubia! ¡Ven, traje este nuevo alcohol y está de puta madre! —
—Hidan, no quiero probar tus extrañas mezclas. — Dijo, asegurándose de armar una oración que tuviera sentido.
—Estúpida, esta no es una mezcla. Es un licor. Y es una maldita locura. No te apartes Shisui, es más que increíble está bebida de los dioses. Tú primero rubia. ¡Tómatelo! —
Sin esperar respuesta, con fuerza metió la bebida por su boca, Deidara sintió de inmediato un pequeño golpe en sus dientes por la brusquedad con él vaso, pero ni eso fue suficiente para distraerlo. Hasta sus ojos se irritaron ligeramente por la sensación tan pura de alcohol que desprendía la bebida. Se derramó un par de gotas por su rostro y sintió de inmediato el ardor.
Aquello era prácticamente alcohol en su estado más puro.
Al bajar por su garganta casi sentía que le cortaba. Todo su cuerpo se calentó por aquella abrumadora sensación. Casi podía percibir a la bebida gorgotear en su estómago y sacar vapor por cada orificio de su rostro.
Su corazón iba deprisa y de repente se mareó de inmediato. ¿Qué demonios…?
Con dificultad, preguntó.
—¿Hidan, qué es esto? —
—¡Absenta, carajo! — Celebró.
Volvió a servir otro trago, Shisui lo tomó con rapidez, también irritándose por la increíble intensidad de la bebida. El peliblanco, bastante complacido por aquello, se apartó y continúo ofreciendo (más bien obligando) al resto de los invitados a probar.
Aquello tenía un fuerte sabor a anís, bastante desagradable para Deidara, así que con prisa tomó otra cerveza para quitarse aquel sabor.
Grave error.
Mezclar bebidas alcohólicas nunca trae nada bueno.
La sensación de mareo aumentó. Toda la habitación daba vueltas y su visión era confusa.
Una sensación de irrealidad era lo que evocaban sus ojos.
Y se sentía increíble.
Sus ojos amenazan con cerrarse, pero la euforia en su cuerpo era magnifica.
—¡Deidara! Al fin te encuentro. ¡Me falta uno en el equipo! Ven. — Salió Yahiko prácticamente de la nada. Shisui dio el amago de retirarse y fue llevado por su amigo al exterior de la casa.
Había una mesa de beer-pong y una vez completado los miembros del equipo, el juego comenzó.
Increíblemente Deidara fue capaz de acertar tres tiros. Pero también bebió otras extrañas bebidas de dudosa procedencia. Al menos estaba seguro de que no era ese extraño líquido verde. Un solo sorbo más de aquello y Deidara caería inconsciente.
El juego finalmente terminó y Deidara se encontraba emocionado por su eminente victoria. Cómo era de esperarse, acudió a dónde fuera que encontrara alcohol encontrándose a otros tantos, saludando a extraños como si los conociera de toda la vida, riendo a estridentes carcajadas, encendiendo algunos cigarrillos, y trayendo a tema algunos tópicos en las conversación que sonaban brillantes en su cabeza. Todo mientras sus movimientos eran impetuosos, torpes y casi surreales. Junto a su casi inentendible pronunciación, su sentido del ridículo había desaparecido y su coordinación nula.
Pero fuera de eso, se sentía esplendido.
—Deidara. Maldita sea, espero no estés de impertinente cuando te vaya a dejar a tu casa. —
—Sasori no Danna, estoy bien. — Respondió en un grito, dando un profundo y ultimo trago a su cerveza para después tirar la botella de cerveza vacía.
Kisame encontró en el ojiazul un cómplice nocturno y jalándolo del brazo lo llevó al otro lado de la casa.
El pelirrojo volteó los ojos irritado. Eran contadas excepciones cuando Deidara bebía sin control y siempre solía existir un motivo detrás.
Quizá sería lo ideal averiguarlo cuando esté más lucido.
Kisame lo atrajo con fuerza al centro de la pista de baile, al mismo tiempo que una voluptuosa mujer se restregaba con descaro con él, al ritmo de la música. Deidara disfrutaba de la escena y casi de inmediato una chica se lanzó con fuerza hacia él. Kenny, su eterna fan.
—¡Sempai! ¡Beso de tres! — Kenny, en conjunto a lo que Deidara describió como una extraña se aventuraron a besarlo al mismo tiempo y el ojiazul correspondió a la muy atrevida petición.
No tenía de que estaba pasando ni con quién, pero lo disfrutaba bastante. Finalmente las chicas se separaron. Kenny, como siempre, se retiró al grito de "¡Te amo Deidara!"
Vaya, aquel fogoso beso lo hizo entrar en calor.
O quizá era el alcohol.
O ambos.
Escuchó un fuerte ruido ahora de la cocina, casi por instinto fue casi corriendo hasta allá dando varios tropiezos en el camino.
Ah. Nada sorprendente.
Hidan de pie sobre la mesa del gran comedor. Sin camisa. En su hombro, sosteniendo con su mano una botella de tequila, dejaba caer la bebida a lo largo de su abdomen y una chica anónima bebía de su ombligo.
Que recato.
¿Este chico no conocía los limites? Parecía que no.
Tratando de olvidar esa escena, se dio la vuelta tratando de averiguar donde estaba y cómo había llegado ahí.
Pero en el momento, apareció Itachi. Estuvo a punto de protestar sabiendo que sería imposible en ese estado, así que no lo detuvo cuando Itachi acarició suavemente su mejilla y para su sorpresa, inclino su cabeza para dejar al descubierto su cuello, arrojando un poco de sal y colocó una rodaja de limón adentro de su boca. Sintió el ácido sabor del cítrico y cuando intentó quitarlo, se distrajo cuando el Uchiha dio un sorbo rápido a las decenas de shot's de alcohol que estaban en el comedor. Para suavizar el sabor tan fuerte, lamió la sal que descansaba en su cuello y beso lentamente los labios del ojiazul para tomar el cítrico. Dio una sutil mordida en su labio inferior y juguetonamente suspiró sin alejarse demasiado del artista.
—Hueles a alcohol. — Respondió el pelinegro.
—Tú hueles a soberbia. —
Deidara no podía asegurarlo, quizá era su impertinente estado, o que desde hace buen rato todo daba vueltas. Pero aún para sentirse tan indispuesto, podía jurar que Itachi retiró el fruto de su boca y comenzó a reír.
Estaba riendo.
Era una risa contagiosa e incluso atrayente. El semblante tan serio de aquel muchacho ya no existía en lo absoluto y la mejor forma de describir el actual era… risueño.
Dejó las risas un momento, dio otro sutil besos a sus labios y ahora Itachi tenía una sonrisa.
Era, de hecho, una sonrisa preciosa. Pero sobre todo natural.
Por primera vez en la noche, Deidara se maldijo por estar en un estado tan aturdido. Hubiera dado lo que fuera en este momento para presenciar aquello en sus cinco sentidos. Grabarlo para siempre en su memoria y por supuesto, permitirse ver a Itachi por toda la eternidad este glorioso momento.
Quizá la honestidad estaba siendo demasiado. Pero ya le daba completamente igual lo que estaba diciendo, de hecho, podía reafirmarlo sin tapujos.
Ver sonreír a Itachi había sido una imagen celestial.
Shisui comenzó a gritar el nombre del susodicho y se retiró con él.
Vaya.
La distancia con el Uchiha no fue bienvenida en esta ocasión.
No.
Lo necesitaba cerca.
Deseaba ver más de aquello que le fue ofrecido.
De la misma mesa dónde poco a poco los tragos se iban terminando tomó uno y lo bebía con prisa.
Tratando de caminar como podía, intentó correr.
Gran error.
Se precipito al suelo con brusquedad. Estando sobrio habría sido un golpe doloroso y violento, pero prácticamente no lo sintió. De hecho, comenzó a reír sin control.
Sasori, lamentándose que estaba aún peor desde la última vez que lo vió, lo ayudó a levantarse. Maldición, sus pies ya no podía sostenerlo. Pidiendo ayuda a Kakuzu, ambos lo dejaron en el sillón más cercano. El artista sintió como era dejado en algún punto de… ¿dónde estaba? Tal vez una cama, por lo suave que era. Pero todo en su maldita cabeza eran vueltas sin parar y un vértigo impresionante. Demonios, el vértigo era mucho. Tal vez demasiado.
Sin saber a dónde dirigirse, sintió el borde de lo que fuera donde estaba y vomitó. Ignoraba en lo absoluto que estaba ensuciando pero sólo deseaba sacar aquella desagradable y asqueante sensación. Era un sonido fuerte y repugnante del que salía de su garganta. Muy seguramente no sería escuchado con la intensa música y gritos que acompañaban la noche.
Una vez su estomago se sintió mejor, el mareo disminuyo un poco. No lo suficiente para mejorar su estado, pero sí para ser ligeramente capaz de moverse de ahí.
Nunca dejó de pensar en Itachi y su frustrada búsqueda. Quizá ahora que podía moverse podía encontrarlo.
Así que se dirigió a dónde lo llevaran sus pies, todavía sumamente encantado por esa muestra de humanidad de que le había otorgado el Uchiha. Quería seguir siendo testigo de aquello.
La necesidad era grande. Demasiado, necesitaba con urgencia de aquello que se convenció a sí mismo que jamás querría.
Pero lo buscaba. Pero lo necesitaba.
Tal vez pasaron horas, tal vez minutos.
Y lo encontró. Hablando con Shisui, cerca de la ventana de una habitación.
En cuanto hizo aparición, Shisui se retiró.
Lo acercó a él, disfrutando la fragancia que despedía su cabello. Observó su delicada y tersa piel de su rostro, invitándolo a acariciarla. Un par de sutiles besos en su mejilla, para después hacer presión sobre sus labios. Enterró sus finos dedos dentro de la cabellera negra, nunca notando realmente lo largo y suave que era. Con sumo deseo, entreabrió sus labios sólo para morderlos los contrarios, aumenta la intensidad del beso, Itachi soltó un profundo suspiro por aquello, encantado de sentir las caricias de Deidara.
El ojiazul se excitó aún más cuando la lengua contrario entró a su boca, disfrutando del contacto. No sabía si era algo del alcohol, pero aquello era el maldito paraíso. Casi como si Itachi fuera un regalo traído desde el cielo para Deidara.
Suyo y únicamente suyo.
Y deseaba disfrutarlo plenamente.
Sin aplicar mucha resistencia por la soltura del pelinegro, lo empujo suavemente en la cama, sin dejar de besarlo ni un solo instante, tocando su cabello, sus brazos y ahora desanudando su corbata, no entendía por qué, pero la satinada textura de aquella prenda le daba una sensación inexplicable. Sin dejar de besarlo en ningún momento, quitó la corbata y en un erótico momento, Deidara la colgó en su cuello, volviéndose loco por sentir la tela en su cuello. Fue entonces que sintió las manos de Itachi sobre sus muñecas, para ponerse ahora encima de él. Sintió la profunda respiración del pelinegro sobre su rostro, para ahora sentir con bastante expectativa, como Itachi aflojaba su ropa.
Después de horas preguntándose aquello, finalmente supo donde estaba y era en el mismísimo Edén.
Spoiler alert: No se emocionen.
Será un verano muy interesante y prometedor n_n
Este episodio fue breve, no planeado, pero mi mayor inspiración para hacerlo es trazar un ItaDei sólido y bien cimentado.
Metiendo algunas cosas de episodios siguientes, me di cuenta que esta será una historia más larga de lo que había planeado. Mucho drama, btw. Porque me encanta el drama y los fics bien vainilla uvu
Sus reviews bellos!
Hatake-Seikatsu: Lo seeee! Créeme, también me quedé con tantas ganas de escribir más. Pero no! Dei es de todo menos fácil. Muchas gracias por tu review! Espero hayas disfrutado este:)
tessa: Agradezco mucho tus palabras! No me incomodan los malos comentarios, al contrario, cuando es una retroalimentación apropiada, me encantan. Eso es lo que me permite mejorar. Eres muy amable. Lo aprecio mucho, espero la espera no haya sido tan larga y ya trabajo en los siguientes. Muchas gracias por tu review! Nos leemos! n_n
GreenTeaCream: Oh. Sentí tan bonito por leerte. En efecto empecé la historia y simplemente la dejé porque de verdad pensé que no podía escribir algo decente. Lo retome porque también me ha dolido ver fics incompletos. Aún tengo bastantes dudas en muchas decisiones que he tomado respecto a esto. Igual siempre me arriesgo a tomarlas, porque si no, volvería a quedar en hiatus está historia y no me parece justo. Aprecio muchísimo que aun después de años, me des un poco de tu valioso tiempo para dejarme un review. Me siento muy agradecida, muchísimas gracias! Espero hayas disfrutado este episodio y espero no tardar demasiado en el siguiente. De nuevo, mil gracias!
Aprecio mucho sus reviews. Nos leemos pronto, les mando mucho amor!
