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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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LA PRUEBA DEL DESTINO Pt.2


/Distrito Nagomi/Mansión/Noche/

Sobre una camiseta roja llevaba una camisa abierta y las mangas recogidas, un jean oscuro y converse. Al bajar del auto que lo fue a buscar a su casa encontró una fiesta de máscaras. Al menos doscientas personas vestían igual y las cabelleras azules le dieron una idea de porqué Tobi lo había citado allí.

— ¡Bienvenido! —Dijo Tobi con una sonrisa reluciente. —Ya debes tener una idea de lo que tienes que hacer. —Sasuke se mantuvo en silencio con la mirada firme. —Esta es la prueba del destino. Tienes una hora para saber donde está. —dijo con un toque animado, pero Sasuke en lugar de lucir preocupado, le sonrió con ironía.

Esa frescura del viento en la cabeza de Tobi cambió drásticamente por lava.

— ¿Tan confiado te sientes?

—Si se trata de Hiro puedo encontrarlo donde sea.

Sasuke dio media vuelta y empezó a caminar entre el enorme jardín decorado de esa mansión tradicional. Todas las personas en el lugar, con excepción de él y Tobi, eran de la misma estatura de Hiro, esas cabelleras azules brillaban con las luces, las máscaras tenían una cubierta oscura en los ojos, por lo que no podía ver esas particulares pupilas, pero no necesitaba mirar los ojos de la persona que debía encontrar. De hecho sus pasos iban por allí sin pensarlo.

Tocó el hombro de aquellos invitados que no deseaban mirarlo, pero ninguno era a quien buscaba.

Caminó por una mesa larga donde unas siete personas tomaban bocadillos. Una figura femenina tenía una copa en la mano, pero no había labial en el cristal. Caminó hasta allí con un toque más animado, puso la mano en ese hombro delgado y sintió un cosquilleo.

La chica lo miró a los ojos, pero no necesitaba ver esos ojos blancos para saber que era...

—Hiro. —dijo con una sutil sonrisa— ¿Te encuentras bien?

Hiro contuvo la respiración y sólo fue capaz de asentir con lentitud.

El rechinido de dientes a su espalda le causó placer a Sasuke y miró a Tobi con esa misma confianza de hace quince minutos.

— ¿Cómo demonios? ¿Cómo te diste cuenta?

—No te lo diré. —contestó Sasuke para provocarlo y Hiro se quitó la máscara con un toque inquieto por tener a Sasuke a su lado estando vestida de aquella manera y por tener a Tobi enojado justo delante de ella temiendo que en un arranque de locura la fuera a delatar. —Esta es la última vez que te veremos. —Sasuke agarró la muñeca de Hiro en un toque inesperado y salieron del lugar sin mirar atrás.

Un fuerte golpe en la mesa asustó a los invitados cercanos que se alejaron de él. Rin salió de la casa y se acercó con suavidad.

—Obito...

—No logro comprender, Rin. —dijo entre dientes con una vena palpitante en el cuello, pero en su mirada había dolor. — ¿Cómo?

Rin bajó la mirada y se quedó a su lado en el silencio. Kiba se acercó a ellos con un platillo lleno de bocadillos.

—No era tan difícil. —dijo— Incluso desde donde estaba podía ver a Hiro entre tanta gente.

Kiba agarró un par de bocadillos salados y los metió a su boca con un toque aburrido. Tobi y Rin lo miraron anonadados hasta que la carcajada forzada calmó el ambiente.

—Así que también eres su destino.

Kiba golpeó un poco el pecho para pasar la masa y agarró una copa de vino de la mesa de junto.

— ¿Destino encontrar a una persona en una multitud? ¡Qué va! —dijo con un toque socarrón después de tomarse la copa de una sentada— Cuando conoces a alguien es más una sensación. Con eso es muy fácil encontrar a quien buscas.

Tobi sonrió con un toque melancólico y dio otro golpe en la mesa lleno de frustración. Entró a casa murmurando maldiciones. "Cuando ella se alejó no pude... no pude... no pude encontrarla." ¡Mierda!

Kiba vio alejarse a su jefe y a Rin mientras continuaba degustando los platillos en la mesa. Cuando se tomó la tercera copa de vino que allí estaba servida llegó a su cabeza una idea fugaz que lo dejó confundido momentáneamente: "¿Por qué fui capaz de reconocer al mocoso vestido de mujer si sólo lo vi así una vez?" Kiba miró el vacío por un segundo para luego meter dos bocadillos en su boca. —Bah! Eso es lo de menos. Al menos no soy un pervertido como este loco. —Murmuró con la boca llena mientras veía a Obito entrando a casa empujando a quien se le atravesara en el camino.

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Obito entró al despacho y Rin cerró la puerta detrás. Hubo un corto silencio antes de que ella decidiera preguntar.

—Entonces... ¿Se acabó?

Obito volteó y en esos ojos no había rastro de ira, pero la emoción en ellos los hacía brillar levemente con la luz de la habitación, lo que contrajo el pecho de Rin. —Cuando estoy cerca de ella siento algo aquí y no soy un imbécil, Rin. Sé lo que eso significa. —Ella contuvo el aliento y cubrió su boca. Él continuó. —Pero decidí creer que eso del amor no existe así que mis ideales y mi corazón no están sincronizados desde entonces y me está volviendo loco. —Obito pasó la mano por su cabello y suspiró con un aire melancólico y derrotado.

Obito...

—Por primera vez, Rin, creo que he perdido.


/Avenida Principal/Noche/

Cuando Sasuke lo sacó de ese lugar la preocupación lo asedió con mayor fuerza al estar solos. Llevaban tan solo cinco minutos en el primer taxi que Sasuke agarró al llegar a la calle, pero Hiro sentía que el tiempo no pasaba en lo absoluto. "De... Debí cambiarme antes de irme." Pensó de manera torpe ya que no había tiempo para desperdiciar estando cerca de Tobi si se encontraba enojado. "De-Debería preguntar cómo me encontró?" Se dijo mirando a Sasuke de perfil por un rápido segundo, pero fue suficiente para atraer la atención del muchacho.

— ¿Te preguntas cómo te encontré, no? —Dijo Sasuke repentinamente, atrayendo su atención.

Antes de que pudiera mover un dedo, Sasuke colocó la mano sobre sus ojos.

—Por tus labios. —dijo— Los recuerdo desde la obra de Romeo y Julieta. —La cara de Hiro se pintó de un rojo tan intenso que Sasuke no pudo evitar soltarlo para dejar escapar una sincera y relajada sonrisa. —Primero como Julieta y ahora así. Si te vuelves travesti no me molestaría. Luces mejor como chica que muchas de nuestras compañeras del colegio. —agregó Sasuke con seriedad que ocultaba un toque de broma para que Hiro se riera o se molestara. Cualquiera emoción era mejor que verlo incómodo por estar vestido como mujer. Después de todo Sasuke sabía lo mucho que le molestaba que le recalcaran lo femenino de su aspecto.

Hiro apartó la mirada hacia la ventana con la mayor velocidad que pudo, respiró profundo y divisó el perfil de Sasuke por el reflejo del vidrio. El rubor desapareció de su rostro para quedarse como un toque dulce en las mejillas y volteó en su dirección.

—Sasuke-kun tengo que... que decirte que yo, pues, yo soy... yo soy... soy una chica.

Sasuke lo miró a los ojos con un toque incrédulo, pero Hiro no apartó la mirada.

— ¿En serio? —preguntó Sasuke al ver la seriedad en esos ojos.

—P-pues... Sí.

Sasuke la miró de pies a cabeza y un gran número de escenarios pasaron por su mente donde ambos estuvieron juntos y a solas: durmieron en el gimnasio, en la habitación de la casa de Sakura, la paliza, el beso en las bodegas, los paseos en la motocicleta, el papel en la obra... De pronto él sintió que le ardían las mejillas.

Una suave risilla atrajo su atención y encontró a Hiro con el rostro hacia la ventana, moviendo los hombros ligeramente.

—Estaba bromeando, Sasuke-kun. Igual que tú hace un momento. —dijo mirándolo al rostro. Sasuke arrugó la frente y volteó hacia su ventana con fastidio. —No... No te molestes, Sasuke-kun. Tú estabas bromeando y yo, pues...

Hubiera sido mejor si así fuera. —murmuró entre dientes, pero en el vacío del taxi esa oración llegó a oídos de Hiro y cada latido de su corazón le provocaba ganas de llorar.

Hiro llevó la mirada triste a la ventana. "Perdóname, Sasuke-kun... No tengo el valor para decirte la verdad. Si Kakashi-san se entera de que alguien conoce mi secreto... Si ese alguien eres tú... No... No quiero que nada te suceda."

El resto del viaje fue completamente silencioso entre los dos.


/Distrito Tamana/Edificio/Al día siguiente/

— ¿Seguro, sobrino? —Tobi hizo una reverencia.

—Sí, tío Madara. La pasé muy bien, pero ya me cansé del lugar. Los negocios en Estados Unidos me parecen más llamativos. Además he escuchado que allá están un poco flojos y quiero algo de acción.

Madara se levantó y se acercó para darle un fuerte apretón de manos.

—Pues es una lástima que te vayas tan pronto. Pero el poco tiempo que te tuve fue ameno. Aprendiste bastante, supongo.

—Vaya que sí. —dijo Tobi con una sonrisa— Eres un buen mentor aún cuando no pude adentrarme en los negocios fuertes. Se me va mejor aprendiendo solo.

La despedida fue seca por respeto, pero en la puerta exterior del edificio, frente a la limosina que lo llevaría al aeropuerto, Rin lo esperaba junto a Kiba.

—No me diste la oportunidad de conocerte, pero me agradas.

—No tenía ganas de conocerte, pero tampoco resultaste ser un dolor en el trasero. —Rin sonrió con un poco de molestia y Kiba lanzó una carcajada ronca sincera que aplacó cuando vio a Tobi saliendo de la puerta principal. Su mirada se endureció y la volvió a mirar a los ojos con un toque paternal que desconocía. —Si tienes la oportunidad de tener tu propia vida no dudes en tomarla. Estar en este mundo no trae nada bueno.

Ella forzó una sonrisa. —Si Obito no lo deja, yo tampoco. No voy a dejarlo solo en esto, menos todavía después de lo sucedido en estos meses.

Kiba se levantó de hombros. —Como quieras, niña.

Tobi le dio una palmada en la espalda.

—Eh, Kiba. ¿Seguro que no quieres venir?

—No, no. Japón es mi territorio. Aquí me puedo mover cómo y dónde quiera.

Tobi le sonrió con emoción. — ¡Sí, claro! Creo que eres el mejor subordinado que jamás he tenido o tendré. Casi como un amigo.

Kiba resopló por la nariz. —No voy a negar que estás un poco chiflado, pero agradezco el halago. No te puedo llamar amigo porque yo tuve uno y nadie reemplazará ese lugar.

Tobi asintió con sentimiento.

—Sí, sí. Algo sé de eso. Admiro esa lealtad, sabes. Por eso te elegí en primer lugar. —Tobi colocó su mano en el hombro. —Cuando tome el lugar que me corresponde, quizá te llame como mano derecha.

—Quizá acepte. —Ambos sonrieron de la misma forma.

Rin subió al auto y luego Tobi, este último bajó el vidrio para mirar a Kiba por última vez.

—Cuídate, broh.

Kiba arrugó la frente con camaradería. —Con quien crees que hablas. —Tobi lanzó una carcajada y el auto arrancó.

Durante el camino al aeropuerto de Osaka, Obito no dejó de contemplar el camino y una frase que le dijo Hiro llegó a su memoria. "Si ese día en la fiesta te hubieras acercado a platicar, quizá, te consideraría un amigo. Pero tú no quieres lazos." Él exhaló con fuerza. "Tú fuiste la primera que... de verdad... quería."


/Distrito Tamana/Instituto/Un mes después/

Después de que el maestro dijera que Tobi había sido dado de baja porque había regresado a Estados Unidos por un evento inesperado, Hiro pudo soltar todo ese peso que llevaba contenido en los pulmones desde el primer momento en que lo había conocido. Había tanto alivio y paz en su mente, cuerpo y corazón que no notó la persona a su lado tomando asiento casi tan cerca de su pupitre que parecía querer sentarse en sus piernas. Hiro agarró la muñeca instintivamente cuando esa mano trató de tocar su hombro. La alegría en esas pupilas era igual a la sorpresa cuando ambos chocaron miradas.

—Na...

— ¡Hiro-chan! —Soltó al joven con cuidado al no ver amenaza. — ¡Me da tanto, tanto, tantísimo gusto ver tu rostro una vez más! ¡De veras!

Hiro lo ignoró.

— ¡Hiro-chan, por qué me tratas así! He estado lejos por dos larguísimos meses y ni un hola me vas a dar! —exclamó levemente dolido.

—Hola, Naruto-kun. —contestó mecánicamente mientras sacaba sus libros.

Naruto miró su perfil por un rato hasta que se dio cuenta que faltaba algo.

— ¡Dónde está ese infeliz de Tobi! ¡Dónde está! ¡Tengo que devolverle lo que me hizo, de veras!

—Ya, Naruto. Deja de hacer escándalo. —expresó uno de sus compañeros— Un mes en China y te volviste más ruidoso que antes. —Expresó otro. —Se fue, Naruto. El príncipe regresó a América. Ahora siéntate. —agregó un último alumno.

El rubio se dejó caer en la silla con un aire derrotado y miró a Hiro buscando más respuestas de las que ya le habían dado, pero Hiro continuó en silencio.

— ¿En serio no me dirás nada? —preguntó acercándose un poco.

—Se fue, es lo único que importa ahora, Naruto-kun.

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Okey. Debo aclarar un par de cosas: 1) Obito no sabía que hubo una obra de teatro en la que Hiro participó, por eso desconocía que Sasuke ya lo había visto vestido de mujer, y 2) Todo el calvario e infierno que vivió Hiro y Sasuke duró sólo UN MALDITO MES!

Debo decir que estoy aliviada de que Tobi ya no esté para hacerles la vida de cuadros estrechos. Aunque he de decirles que sigo sin apoyar el SasuHina de este fic (creo que ya lo había mencionado) Es que... ¡MALDICIÓN, SASUKE! ¡PORQUE ERES TAN CIEGO! ¡MIERDA CONTIGO, HINATA! ¡PORQUÉ NO LE DICES Y SE FUGAN Y YA!. Ahora sí. Me he liberado. Perdón por mis gritos.

He de aclarar que aunque no apoyo al SasuHina de esta historia, no quiere decir que la voy a terminar con otra pareja. No claro que no. Después de todo me estoy guiando con la historia original y de ley mamey que se quedan juntos, pero en esta historia apoyo el KibaHina. *risa ahogada* Ustedes pueden desahogarse también diciéndome con quien le gustaría que se quede y por qué.

BESOS Y ABRAZOS A LA DISTANCIA

PD: ¡Regresó Naruto! ¡YEY!