Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión y muy seguramente de dedo.
Conocerse.
Llegó el lejano sonido de una conversación. También el fuerte aroma a café y comida. Oh, parecía ser huevos fritos con tocino y pan tostado. Sí. Pero lo que captó realmente su interés fue el suave sonido de agua cayendo. Muy seguramente alguien se estaba sirviendo de la jarra de agua a un vaso de cristal. Eso le hizo notar lo irritada que estaba su garganta. Tardó en darse cuenta de lo pesado que se sentía su cuerpo, sus ojos no se atrevían a abrirse, por lo que simplemente se dio la vuelta, pretendiendo volver a dormir. Pero la idea de tomar algo para su garganta tan seca le llamaba demasiado.
Movió ligeramente su cuerpo en un intento para espabilarse. El ruido exterior se hizo aún más fuerte. Aventurándose, comenzó a abrir los ojos, no recordando en lo absoluto como llego a esa habitación. Su mirada se encontró con la ventana, preguntándose qué hora era. Se percató aún más de cuanto dolía su cuerpo, su boca estaba pastosa y todavía apestaba a alcohol.
Se levantó de la cama pero en el momento en que elevo la mitad de su cuerpo resintió un terrible dolor de cabeza tan profundo que cerró sus ojos de inmediato y se volvió a recostar.
Maldición.
¿Qué ocurrió anoche?
No importaba. Sólo deseaba calmar la sed que resentía.
Sabiendo que le dolería, se animó a sí mismo a levantarse. Cuando logró ponerse en pie, en su trayecto a la puerta, su vista periférica ubico un espejo y dio un leve asomo de su aspecto. Su cabello estaba hecho varios nudos, sus ojos hinchados por la desvelada, su piel acartonada y la ropa hecha un desastre. Lo más extraño fue encontrar una corbata roja colgando en su cuello. ¿Qué demonios…?
Ahora con más dudas que respuestas, llegó a la cocina. Obito guardó silencio en cuanto lo vio, frente a él estaba una chica de apariencia dulce.
—¡Sempai! —
Deidara sintió una punzada en su cabeza, de verdad el dolor era atosigante.
La chica en cuestión le ofreció un vaso con agua y un par de aspirinas. Omitiendo el medicamento para el dolor, tomo sin tregua del vaso, pidiendo que sea nuevamente llenado.
Su boca estaba más seca que el desierto y aquello fue un alivio.
—¿Qué hora es? — Su voz salió rasposa y en tono muy bajo. Vaya, estaba más irritada de lo que pensaba, muy seguramente fue por la cantidad indiscriminada de cigarrillos que acompaño con el alcohol.
—Sempai, son las dos de la tarde. Por cierto, ella es Rin. —
La joven en respuesta sonrió y Deidara trató de responder el gesto.
Que desconsiderado de Obito presentarle a esa chica en aquel estado.
—Deidara, Obito me habló mucho de ti. Anoche te busqué, pero la gente era demasiada. — Respondió Rin.
—Anoche. — Repitió el ojiazul.
Obito río con complicidad.
—Sempai, hace mucho tiempo que no teníamos una fiesta así. —
Deidara no podía unirse al sentimiento de felicidad.
—¿Qué pasó anoche? —
Obito enmudeció. Oh no. No recordada y no quería ser él quién se lo dijera.
—¿Qué es lo último que recuerdas? — Preguntó Rin.
Deidara trató de recordar, una tarea complicada por el dolor. Fue entonces cuando consumió las aspirinas ofrecidas. Esperaba al menos hicieran efecto pronto.
—A… Hidan, dándome a probar su bebida de porquería. También recuerdo el beer pong. Creo que ya. Espera, ¿qué pasó con Sasori? Él me llevaría a casa. —
—Sasori, sí, verás. Se molestó mucho de verte de escandaloso así que se retiró y prefirió dejarte aquí. —
—Yo no estaba de escandaloso. —
—Jajajaja, Deidara, creo que necesitas que te recuerden algunas cosas. — Dijo Kisame en una ahogada risa, al escuchar esa última afirmación cuando llegó al hogar. Tenía en la bolsa de compras algunas bebidas energéticas y le ofreció una al ojiazul quién lo tomó con sumo agradecimiento.
—No quiero saber. — Exclamó, ahora con vergüenza.
—Vomitaste en la chimenea de la habitación de huéspedes. — Respondió Kisame.
Deidara escupió un poco de la bebida azucarada. ¿Qué? Con vergüenza, de inmediato busco con la mirada a Obito, quién afirmó silenciosamente aquello.
—No es… verdad. —
—Tranquilo Sempai, no fuiste el único. Entre todos limpiamos, sabemos que así suele terminar esto. — Animó Obito, sirviéndole a Deidara un poco de té con miel para ayudar a su garganta.
—Pero si fuiste el único que intentó golpear a Itachi. —
—¿De qué estás hablando ahora? —
—Quizá yo debería decirle. —
Ahora entraron a la cocina Itachi y Shisui.
El Uchiha mayor se aproximó impetuosamente al artista.
—Deidara no te preocupes por eso, ayer muchos perdimos la conciencia. Aunque tú más que yo. Aun así fue una fiesta increíble. — Dijo Shisui en tono risueño, ahora ofreciendo tabletas efervescentes. No había notado también la increíble acidez de su estómago. Ah, ya no eran tan joven para soportar estos excesos.
—Obito. Lamento tanto haber hecho aquel desastre. Debió ser horrible. — Se disculpo Deidara, abochornado de enterarse de aquella desgracia.
—Sempai, descuide. Hemos tenido peores noches. —
Debido a que la cocina se veía cada vez más poblada y sin tener la consideración de bajar la voz, llevó todas las bebidas que pudo cargar en sus manos y se dejó caer pesadamente sobre el sofá de la sala.
El dolor y la somnolencia le estaban matando.
Cerrando los ojos trataba de recordar algo de los acontecimientos anoche. Minutos más tarde, Itachi le ofreció llevarlo a su hogar a que no se negó. Shisui fue el primero en abandonar el auto por la cercanía en la casa de Obito.
Ahora estaba muerto en la parte trasera del auto, deseando que el trayecto fuera lo más breve posible. Ocupando aquel espacio tan reducido, captó el aroma que predominaba en el auto, que era el cabello de Itachi.
Ante esa referencia, llegó a su mente la última vez que le atrajo aquel mismo aroma.
Asustado y casi deseando abrir la puerta para tirarse del auto en movimiento, se levantó de golpe, llamando la atención del conductor.
Maldita sea.
—¿Te encuentras mejor? — Preguntó Itachi.
Deidara no respondió, espero el momento en que llegó a un semáforo en rojo y brincó entre los dos asientos para ocupar el copiloto.
—¡¿Cómo pudiste?! — Gritó el ojiazul.
—No fui yo quién te hizo tomar de esa manera. —
—¡Esa no es excusa! Lo peor de todo. ¡En cama de Obito! —
Itachi, tratando de concentrarse en el volante, río por aquel comentario. Creía entender a dónde iba aquello.
—Deidara… ¿recuerdas que pasó anoche? —
Cuando llegó el aroma de su cabello lo recordó. Ambos, besándose en la habitación. Deidara recostando a Itachi y lo peor, cuando aquel hombre le retiro la ropa.
Más allá de eso, no recordaba más.
Pero no tenía por qué recordarlo. Era obvio. Maldición.
Abrazó sus rodillas en el asiento, lamentándose profundamente de haber tomado de esa manera. Tanto tiempo asegurando que nunca tendría nada que ver con él para nada. Su orgullo estaba más que herido y su dignidad pisoteada. Estaba tan sonrojado en aquel momento. Incluso la resaca tan profunda era nada a comparación del bochorno que experimentaba.
¿Cómo pudo ser posible?
Le brindo a Itachi una apertura enorme. ¿Cuál apertura? La realidad es que en esta ocasión era Deidara quién quería acostarse con él.
Vale, muy bien, no podía ser el fin del mundo. ¿Verdad? ¡¿VERDAD?!
Quizá no era tan devastador haberse acostado con él, tenía una ventaja enorme y es que no recordaba nada.
Y no sabía si eso era bueno o malo.
Ante la pregunta de Itachi, odiaba admitirlo. Lo odiaba. Pero no podía creer que todo estaba bien entre ellos.
—Podemos pretender que nada de esto pasó. Y no decirle a nadie. — Sólo pudo responder.
—Eso es difícil, todos saben lo que pasó. —
—¡¿QUÉ MALDITA SEA ESTÁS DICIENDO?! —
—Deidara. Estoy casi seguro de que no pasó lo que tú crees. —
Dejó de ocultar su rostro con las manos para ver la expresión divertida del pelinegro. ¿Qué no qué?
—¿De qué estás hablando? —
—Deidara, tranquilo. No, no nos acostamos…—
—¡Cállate! No lo digas en voz alta. — Interrumpió al decir la palabra prohibida. Itachi volvió a reír con más fuerza.
—Bien, Deidara, no pasó aquello que tú crees. En lo absoluto. Escucha y cálmate, por favor. Estoy conduciendo. Anoche, entraste a la habitación, sí. Casi no podías caminar, y decías cosas bastante… extrañas. Gritaste algo sobre los Uchihas, no entendimos bien. Empujaste a Shisui al suelo y fuiste conmigo a punto de golpearme, perdiste el equilibrio y caíste el suelo. Después de levantarte tenías una herida en la frente y Shisui salió corriendo por alcohol y algunas gasas, en efecto, me besaste un par de veces, o al menos intentaste. Realmente sólo fue un contacto breve, estabas tan mal que no podías coordinar ni un simple gesto. Traté de sentarte en la cama pero me terminaste tirando contigo, me quitaste la corbata para intentar asfixiarme, entre el jaloneo tampoco supe como tú terminaste con ella puesta. Finalmente te pude acostar y empezaste a calmarte, Shisui comenzó a desinfectar tu herida pero era superficial y con ponerte una banda adhesiva fue suficiente. Te afloje la ropa, te quite los zapatos y te dejamos ahí durmiendo. Al menos no volviste a despertar como la primera vez. — Explicó Itachi.
Ahora el ojiazul tenía una mirada completamente confundida y de completa sorpresa.
Muy bien… ¿qué?
Bajo el parasol del auto para verse en el espejo, buscando en su frente y lo encontró. Por su tono rubio no pudo haber visto fácilmente la curita que estaba cerca de la línea del cabello.
Quizás… lo que creyó que pasó no había ocurrido realmente. Eso también era una posibilidad.
Volteó a ver su ropa. Lucía holgada, pero definitivamente nunca había sido retirada.
Y lo que creyó que había sido apasionados besos en realidad fueron toques torpes y nada románticos, al igual que pensó que daba caricias suaves y estimulantes, fueron más bien fútiles intentos de darle algún golpe. Definitivamente no podía recordar la caída, sólo una breve imagen de Shisui corriendo de la habitación y ahora ya sabía el porqué.
Se quedó profundamente pensativo en lo que realmente aconteció esa noche.
Tanto que llegaron al hogar y ni cuenta se había dado.
Sólo pudo dar las gracias por la molestia y tomando sus cosas se bajó y no insistió más.
Fue recibido por Konan y Yahiko, hablando brevemente de las nuevas anécdotas creadas la noche anterior, sabiendo que durarían una semana por contarlas y toda una vida para recordarlas.
Sí, a veces olvidaba porque a pesar de todo, ese era uno de los tantos motivos por el que disfrutaba salir con ellos.
Todavía resintiendo el cansancio, se retiró a su nueva habitación para intentar recuperar las horas perdidas de sueño.
Suspiró profundamente, disfrutando la sensación de tranquilidad después de aquella tormenta.
Pero sabía que el gusto no le duraría mucho.
Colocándose su ropa para dormir, se dio cuenta que la corbata roja aún descansaba en su cuello.
[…]
—Minato, es un placer conocerte por fin. Kushina me habló tanto de ti, es maravilloso tenerte en casa. Nuevamente me disculpo por la ausencia de Fugaku, mi esposo tiene demasiado trabajo en estas fechas. —
—El placer es mío, descuide, es comprensible. Lo menos que podemos hacer es agradecerle, ha sido muy amable con nosotros y nuestro hijo. —
—Mikoto, ¿hoy no está Sasuke contigo? Me parece una pena, el pequeño Naruto aún no conoce niños en la ciudad y muere por salir a jugar. —
El pequeño estaba tan tranquilo en la casa ajena que realmente consideraron que quizá planeaba algo para compensar tanta calma. Aunque en realidad Naruto estaba expectante y muy curioso por conocer esa casa. Esperaba encontrar a alguien de su edad pero con decepción encontró que la mujer se encontraba sola aquella tarde. Así sólo que aceptó la invitación de sentarse y ver televisión.
—Kushina, lo siento tanto. Salió con Itachi a pasear, de haber sabido que tu pequeño venía me hubiera encantado presentarlos. —
La pelirroja se desanimó por aquello. Su amiga al notar aquel gesto preguntó.
—Quisiera preguntar. ¿Ya inscribieron a Naruto a su nueva escuela? —
—Ya, desde hace semanas e incluso a varias escuelas pero todas tienen lista de espera, quizá se tarden un poco, sólo espero que Naruto no tenga demasiado tiempo sin asistir. —
—Minato, quisiera darles la recomendación de la escuela particular de mi pequeño. También tiene lista de espera, pero, estoy segura de que podrán hacer una excepción. Sobre todo porque es una institución administrada en su mayoría por miembros de la familia Uchiha. —
La joven pelirroja, tan efusiva como ella sabía hacerlo, se levantó de inmediato de la mesa para abrazar a su amiga y darle las gracias.
Mikoto no sólo procuraba a Deidara como su empleadora, también veía por el pequeño rubio. Y aun así, la mujer sentía que no podía compensar todo lo agradecida que estaba con aquella la familia.
Desde la llegada de Deidara, Sasuke adquiría nuevas experiencias no sólo académicas, su personalidad era cada vez más extrovertida y se sentía tan movido por la curiosidad, casi como una nueva sensibilidad.
Y le tomó tiempo darse cuenta, pero era cada vez más obvio. Itachi también dejaba de ser tan reservado, tan serio y alejado de su propia familia. Hace años solía ser dulce, cariñoso y leal, pero después de terminar con Julia, se transformó por completo. Sin embargo poco a poco afloraban todas esas virtudes que lo acompañaron alguna vez.
Y en efecto, también era por la presencia del artista en la casa.
[…]
—Eso es todo Itachi, creo que no vas a necesitar nada más. — Dijo Shisui dando por concluida la transferencia del caso.
—Hermano, de verdad necesitas un descanso urgente. Siempre para estas fechas ya tenías todo prácticamente terminado. —
—Te doy la razón en eso, te agradezco tanto el descanso que me has brindado. Hablando de, ¿podrías prestarme la corbata roja? Mis padres tienen un estúpido evento el fin de semana y quieren que asista. —
—La corbata. Maldición. Deidara se la quedó. —
—¡Jaja! No puedo creerlo, la última vez que lo vi encima de ti fue cuando todo el escándalo de Julia. Pero nunca pensé que sería capaz de usar tu propia corbata como arma. — Recordó Shisui, con gracia. Al principio estaba asustado por la efusividad del rubio, pero se encontraba tan incapacitado que no podía coordinar nada, mucho menos una agresión.
En cambio, Itachi, no recordaba haberlo visto así alguna vez.
El joven artista siempre llamó su atención. Cabello rubio y ojos azules, rasgos tan ajenos a lo que él siempre había visto toda su vida. Todo Uchiha siempre lucía con profundos ojos carmín y cabello tan negro como el ébano, normalizo esa apariencia y en cuanto apreció algo tan atípico se vio embelesado. Una belleza andrógina, ambigua y particular. Su cuerpo era armónico y proporcionado, piel inmaculada y ojos profundamente azules, casi grises. Cualquiera podría pensar que una apariencia así de delicada tendría un comportamiento similar.
Absolutamente no.
Poseía una actitud vehemente, explosiva, caótica y desafiante.
E increíblemente atrayente.
Pero así como sabía plasmar arte, también sabía que el amor romántico no era su prioridad.
Su espíritu era demasiado libre como atarse a cualquier mortal.
Quizá nunca encontraría a alguien lo suficientemente determinado que fuera capaz de domar al artista.
Ya de por sí su físico era representativo, se complementaba aún más toda su persona por todo el conjunto de características que era.
Y lo mejor de todo: natural.
Y no era una naturalidad solamente física. Vale, Julia también tenías esos rasgos pero su cabello era pintado. Esa chica siempre fue toda pose, siempre tan artificial y falsa. Vivía por y de su apariencia física. Deseando lucir como una muñeca de aparador.
En cambio, el artista siempre fue tan fiel a sus ideales, no vivía de las apariencias ni mucho menos de la aprobación ajena. Era hermoso sin proponérselo, él simplemente tenía una majestuosidad innata.
En cambio Julia, la construía cada día de su vida, creándose una personalidad que no poseía.
Y aun cuando le encantaba repasar en lo magnifico que resultaba Deidara a sus ojos, aquella noche era todo menos eso.
Era errático, descarado, absurdo y salvaje. Palabras a medio terminar salían de sus labios, para el final de la noche, balbuceos sin sentido. Desaliñado e incluso grotesco. Obito omitió decirlo, pero ambos sostuvieron su cabello cuando su estómago expulso todo su contenido en la chimenea. Su aliento era una desafortunada mezcla de una cantidad excesiva de tabacos con cerveza.
Esa noche el ojiazul perdió el glamour y la elegancia.
Pero Itachi lo vio todavía más real, más tangible, más cercano, más, más… Más humano.
Conocerlo así fue increíble.
—Y está es la primera vez que yo lo veo así. — Respondió Itachi.
[…]
Dos días completos que estuvo todo el día en su cama, viendo televisión, pidiendo comida a domicilio y recuperando las fuerzas que le había provocado la tremenda resaca.
Para su desgracia llamó Mikoto para darle instrucciones de volver el lunes. Ah, bien, no podía ser tan malo. Igual sabía que necesitaba el dinero.
Domingo en la tarde acudió a la visita usual con sus padres. Naruto, como siempre lo recibió bastante emocionado y Kushina tuvo que preguntar las nuevas habilidades culinarias que su bebé había estado adquiriendo.
El ojiazul tenía que admitir que estaba más tranquilo de tener a su familia completa cerca. Aun cuando el hogar que tenían era provisional, se sentía tan cálido y seguro.
Horas después de la cena, Kushina tomó la atención de su hijo.
—Cielo, quisiera pedirte un favor. Bueno, quisiéramos. —
Deidara se preparó mentalmente. Las ideas de su madre solían ser espontaneas y radicales. Oh no.
—Descuida, en esta ocasión no es una locura. — Animo Minato y en respuesta Kushina lo fulminó con la mirada.
—Tú padre es un aburrido, lo sabes, hijo. Verás, ya nos dijiste que mañana trabajas y me encantaría la idea de que lleves a Naruto contigo. De hecho, Mikoto ya lo sabe y está encantada por tener un nuevo amiguito para Sasuke. Así que, antes de que Naruto se vaya a dormir, me gustaría que le dieras la cordial invitación. — Soltó Kushina muy suavemente, al menos aliviada de que el artista no mostraba desagrado.
Esta no podía ser una idea tan mala… ¿Verdad?
Vale, tal vez sea bueno. Necesitaba pasar más tiempo con su hermano y quizá sería un buen escenario para aquello.
Para el día siguiente ya se encontraba frente a la puerta de la familia Uchiha. Llevaba a Naruto de la mano, muy emocionado cuando le explicaron que era como… "Acompañar a papá a un día de trabajo." Daba pequeños saltos de suma alegría y la inmensa sonrisa que adornaba su rostro era encantadora.
Deidara para el contrario no podía sentirse más nervioso. Cuidar a Sasuke al principio fue demasiado difícil, poco a poco acató su ritmo y sinceramente el hecho de que el pequeño fuera tan tranquilo lo ayudó bastante. Pero Naruto era hiperactivo, impetuoso y efusivo.
Tocó el timbre, sintiéndose inseguro de entrar con sus propias llaves.
Itachi abrió la puerta y cordialmente dejó pasar a los dos rubios.
—Naruto, él es Itachi. Un amigo y compañero de Universidad. — Presentó Deidara. —Itachi, él es mi hermano pequeño, Naruto. —
El ojiazul menor se precipitó con energía hacia Itachi y casi gritando, saludó.
—¡Mucho gusto! Mi nombre es Naruto Uzumaki. Tengo 7 años y soy hermano de Deidara. Es mi único hermano, aunque siempre quise una hermana. Él es un artista, aunque yo aun no entiendo bien qué es eso. Gracias por dejarnos entrar a tu casa, ¡es enorme! Conocí a tu mamá hace unos días, ¡es muy bonita! — Esbozó una sonrisa de lo extasiado que estaba.
Itachi sonrió en respuesta de la actitud del menor. No fue nada sorprendente aquello, Naruto era idéntico a su hermano, sólo que sin ser orgulloso y altanero.
El silencio presente, hizo que notara la presencia de Sasuke. Estuvo todo el tiempo detrás de Itachi, sosteniendo su sacó con fuerza. Con timidez, fue capaz de asomarse ligeramente, al principio tenía la confianza de saludar a su sensei como cada sesión, pero aquel niño alborotado y escandaloso fue demasiado.
Desde siempre, su hogar se ha destacado por discreto, tranquilo y ecuánime. Precisamente todo lo opuesto a aquel niño. Con valor, asomó su cabeza por completo detrás de la pierna de su hermano.
—Naruto, es un placer. Bienvenido, esta es tu casa también. Conozco a tu hermano desde años. Yo también tengo uno, de tu edad, y no, tampoco tengo hermanas. — Alzó su brazo, para mostrar aún más a Sasuke quien nunca dejo de observar la escena. — Él es Sasuke, mi hermano pequeño. —
De nueva cuenta, Naruto se acercó aún más.
—¡Hola! —
Sasuke trataba de procesar al intruso y la seguridad que tenía para acercarse como lo hacía. Aquel efusivo saludo pudo haberlo confundido más, pero su sonrisa era de hecho bastante amigable. Y más importante aún: era el hermano menor de su querido sensei. Recordaba haberlo visto en fotos, pero las imágenes no transmiten nada de lo que tenía enfrente. En persona, de hecho, se veía todavía más infantil y sus ojos aún más azules. Como los de su sensei.
Sonriendo tímidamente, comenzó a soltar el fuerte agarre de la ropa de su hermano y salió de las barreras que había creado.
—Mi nombre es Sasuke. —
—¡No puede ser! Tu cabello es genial. — El ojiazul estuvo a punto de tocar el erizado cabello del chico, hasta que su hermano mayor lo detuvo. A veces Naruto podía ser muy imprudente, pero simplemente él no pensaba antes de actuar.
—Sensei. — Dijo Sasuke, sorprendido por el gesto. Deidara situó su atención al Uchiha. — Hoy es lunes. —
Captando la indirecta, tomó el hombro de Naruto con suavidad mientras Sasuke dirigía a su hermano mayor a la puerta.
—Naruto, ¿te gustaría ir a comer helado? —
Sus ojos de iluminaron de sorpresa. ¿Esto era el trabajo de su hermano? De ser así, añoraba tener uno así cuando fuera adulto.
Sasuke trató de ser un poco más accesible con el nuevo invitado, así que empezó con algunos temas de conversación camino a la tienda de dulces, contrariándose por el ímpetu del rubio. En el lugar Itachi se vería a Shisui como era la costumbre y Deidara estaría al cuidado ahora de dos bellas criaturas.
—Naruto, ¿quieres probar mi sabor favorito? —
—¡Claro que sí! —
Ambos niños fueron a elegir la variedad de colores que ofrecía la tienda.
Deidara tomó asiento, más tranquilo al ver como ambos niños ya compartían frases más complejas. Tapó su rostro aliviado, con esta situación tan significativa había olvidado por completo aquel otro drama que parecía no terminar nunca.
Itachi tomó asiento frente a él y preguntó.
—¿Te sientes mejor? —
—Sí, mucho mejor. Gracias. —
—Tu hermano es idéntico a ti. —
—Sabes que Sasuke también es tu viva imagen. —
—¡Nii-san! —
Sasuke gritó con demasiada urgencia pidiendo la presencia de su hermano. Itachi acudió de inmediato.
Aquella imagen le provoco una regresión que creyó olvidada. Ahora era más clara la visión del Uchiha procurándolo cuando estaba prácticamente inconsciente. También limpiando la herida de su frente con alcohol y despejando la ropa que pudiera molestarle al dormir.
No había pensado detenidamente las situaciones del fin de semana. Estuvo demasiado ocupado reparando en sus propias acciones, castigándose por haber intentado algo con el Uchiha y preguntando a terceros lo que no recordaba.
Tampoco había notado algo realmente significativo y darse cuenta le provocó un sutil sonrojo.
Itachi tuvo la oportunidad de estar con él y no lo hizo. El mismo puso una barrera entre ellos por su estado tan inconveniente.
Algo dentro de él se sintió… protegido. Al menos ya sabía que el Uchiha jamás abusaría de su confianza, ni menos aprovecharía su vulnerabilidad.
Aun cuando le demostraba cada vez más la necesidad de estar con él, fue más importante su propio bienestar sobre todos sus deseos.
Volteó a ver al Uchiha, quién hablaba tan cálidamente a su hermano e incluso a Naruto.
Nunca había conocido esta parte de él y realmente era una grata sorpresa.
¡No tome así chicas! Cuídense. Los hombres pueden ser muy sinvergüenzas. Y hombres: no se aprovechen de alguien así. No sean basura.
En fin, les dije que no se emocionaran unu
Ita-kun jamás sería capaz de estar con nuestro Dei en semejante estado, eso es deshonroso y solo lo hacen los hombres que son basura.
¿Saben? Siempre imagino que Deidara tiene los ojos como Alexandra Daddario. Pero en rubio y hombre xD
Itachi, sólo encuentro una descripción que podría adecuarse a él y no les diré porque es spoiler 7u7
Desde el principio de la historia pensaba como juntar a Naruto & Sasuke y finalmente encontré como.
Estoy muy emocionada por esta actualización tan rápida. Por azares del destino, tuve que dar de baja mi cuenta de fb y con tanto tiempo libre pude escribir en tiempo récord:) De hecho, lo escribí como en cuatro días, pero no podía corregirlo, finalmente ya está terminado. Me encantaría que el siguiente también vea la luz así de rápido, pero a veces mi nada rutinaria agenda trabaja de formas misteriosas.
En fin, sus bellos reviews!
Kira5Awesome: Creo que tuviste razón, terminó mal hahaha. Que maravilla! Un placer acompañarte en las mañanas y luego tan temprano;D Espero disfrutes el episodio de hoy, muchas gracias por tu review! Nos leemos pronto n_n
Hatake-Seikatsu: Súper sí. Quedarte con las ganas siempre trae resultados inesperados y esta no es la excepción. Y sí, Dei no recuerda casi nada hahaha. Gracias por tu review, nos leemos!
Cesaar Mendoza: Te súper juro que en el episodio anterior escribí una escena en que Deidara en realidad besaba a Shisui, no precisamente en la parte de Itachi. Más bien, cuando estaban hablando y Deidara no podía hacerle caso. Pero me pareció muy fuera de lugar y forzado y lo borré. No me odies:( No es una idea descartada, para nada, pero creo que puedo abordarlo de una forma más apropiada. Créeme que la pondré:) Y lo entiendo, Shisui es muy besable 7u7 Muchas gracias por tu review, espero hayas disfrutado este, nos leemos en el siguiente!
Gracias por su tiempo para leer y sobre todo, darse unos minutos para dejar sus comentarios. Lo aprecio una inmensidad. Nos leemos en el siguiente episodio, les mando mucho amor!
