Verano
Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión y muy seguramente de dedo.
Sasuke y Naruto nunca dejaron la conversación y eso era un alivio. Tenerse únicamente de frente sin nada más que decir, hubiera sido más que incómodo.
Shisui estuvo maravillado cuando conoció a Deidara y cuando tuvo enfrente a Naruto no fue la excepción. Estaba encantado por el parecido con su hermano, su manera de hablar y aquellos rubios rasgos que, como Uchiha que era, la parecían fascinantes. Y Naruto estaba emocionado por la experiencia de conocer gente nueva.
Al volver a casa tuvieron un revolución en el hogar, provocado por Naruto, por supuesto.
Sasuke, quién solía ser tan serio, acompaño sin ninguna soltura al rubio, gritando y corriendo por cada rincón del hogar.
¿En qué momento?
Su trabajo solía ser tranquilo.
Y de no ser por la intervención de Itachi y Shisui, hubiera tardado horas en calmarlos. Finalmente pudo captar la atención de ambos.
Aquella tarde Deidara no tenía uno, sino tres alumnos.
Otorgo acuarelas y hojas de papel a los pequeños, pero Shisui se unió a la entretenida tarea de usar los pinceles acompañando a los demás. La pequeña mesita de Sasuke resultaba ahora muy pequeña para todos, así que con agrado aceptaron todos tomar asiento en el suelo.
Al menos el joven artista estaba tranquilo de no tener una anarquía incitada por su hermano.
Finalmente se cansaron de tanto jugar y ambos niños se quedaron dormidos en el sofá.
Shisui más tarde partió a su hogar.
El ojiazul estaba sentado en el sofá al lado de su hermano, sabía que una vez que él se durmiera no existía fuerza capaz de despertarlo.
Todo parecía indicar que lo cargaría en sus brazos, seguramente pediría un taxi a casa de sus padres.
—¿Tienes que volver temprano? — Escuchó a Itachi, preguntar desde la cocina.
—No realmente. Sólo tengo el pendiente de mi hermano. —
El pelinegro sacó un par de cervezas del refrigerador, acompañándolo en la habitación ofreció la bebida.
Aun cuando Deidara se mintió tanto a sí mismo de no volver a tomar, no la rechazó.
Para aquellas horas de la noche, el silencio podía ser incómodo, pero era más bien relajante.
—¿Cuándo compraste alcohol? —
—Mi padre siempre tiene de reserva. —
—¿No lo extrañas? —
—Claro que sí. Pero extrañarlo como tal, diría que no. Con el tiempo nos hemos ido adecuando a su ausencia. Trabaja demasiado. Parece que el destino de todo Uchiha es terminar completamente entregado a su trabajo. Mi padre no es el único. —
—¿Acaso tu destino es ir hacía allá, también? —
Itachi río ante el comentario, negando con la cabeza.
No se acostumbraba aún a la actitud tan relajada, despreocupada e incluso vivaz que tenía Itachi. Tanto tiempo conociéndolo sólo serio, recto y bastante silencioso.
Y aun así disfrutaba en demasía este nuevo Itachi.
Tanto que no se percató de las horas avanzando, el alcohol consumido e incluso los cigarrillos encendidos. Para no incomodar a los respectivos hermanos, subieron a ambos a la habitación de Itachi, siempre profundamente dormidos.
Ante el extraño comentario de Itachi otorgado horas atrás, surgió una duda bastante válida y que desde hace mucho quería preguntar. "¿Qué tan grande es tu familia?"
Y sacando un álbum de fotografías, veía cada generación Uchiha en el pasar de los años. Y resultaba casi inverosímil la homogeneidad de las personas vistas en aquellas fotografías.
Eran todos increíblemente parecidos. Los mismos rasgos, las mismas características. Piel blanca, cabello profundamente oscuro y ojos expresivamente carmín.
Muchas de las fotografías eran tomadas en eventos formales, así que todos en su mayoría vestían en traje y las mujeres con entallados vestidos negros.
—Vaya, tu madre luce igual. ¿Cuántos años tenía en esta foto? —
—Tenía 24 años, antes de casarse con mi padre y unirse a la familia Uchiha. —
—Cuando tú te cases, ¿tu esposa también debe tener el cabello negro? —
—Jaja, no es requisito. Pero no es secreto que prácticamente todas las mujeres, por herencia o elección han tenido cabello negro y ojos castaños o rojizos. Pero si te soy sincero, comienzo a verme interesado por los rubios de ojos azules. —
Y abruptamente, en clara señal de guardar silencio, cerró el álbum de golpe.
Tomando el siguiente que descansaba en la librería, ahora se veían fotos de generaciones más recientes.
Incluyendo una dulce vista de Itachi a corta edad.
—No puede ser. ¿Cuántos años tienes aquí? —
—Cinco. En la siguiente fotografía, aquí estoy con Shisui y él tenía ocho años. —
Se apreciaba a Shisui, con su siempre amplia sonrisa adorándole el rostro e Itachi tenía una más sutil. El mayor se encontraba detrás de un mini Itachi, sosteniéndole la coleta de su cabello de manera amistosa.
Había cerca de otras 35 fotografías similares. Ambos juntos, al principio muchas de ellas jugando y disfrutando. Eventualmente aparecen otras tantas en graduaciones, creciendo y madurando. También comienza a aparecer Sasuke en ellas.
—¿Desde cuándo conoces a Shisui? —
—Prácticamente, toda la vida. Crecimos juntos y sé que seguiremos así. —
—¿No creen que en algún futuro de separen? —
—Lo dudo bastante, tenemos planes de ejercer lo usual en la familia Uchiha. Ser abogados dentro de la empresa familiar. —
—¿Empresa familiar? —
—Cada año se jubilan unos y entran otros. Éste… es el comité actual. — Tanteo entre el encuadernado del álbum hasta llegar a una imagen en particular.
Las mismas cualidades estaban impresas en la fotografía, ahora con todos los presentes dando la espalda a un imponente edificio de fondo. Había hombres y mujeres por igual vistiendo con suma formalidad. Entre todos los miembros, localizo a Fugaku. Aun así, su vista se posó en las dos figuras centrales, aun cuando todos eran similares, aquel par podía destacarse.
—¿Ellos también trabajan ahí? —
—Ellos. Son los Directivos principales, el presidente y el vicepresidente. —
—Son tan… jóvenes. —
—Y unos genios. Por eso ascendieron demasiado rápido, pronto todos se dieron cuenta que la empresa en sus manos sería lo mejor para su crecimiento y no fue un error. Han sido los más jóvenes en ocupar el mando más alto y la empresa ha sido bastante beneficiada. —
El ojiazul vio con mucho detenimiento al que lucía más joven. Era como ver a Sasuke 10 años en el futuro, sólo que sin el cabello erizado.
—¿Quién es él? —
—Su nombre es Izuna. Hermano menor del presidente, Madara Uchiha. —
—Vaya. Tal vez en los siguientes 30 años los siguientes hermanos sean Sasuke y tú. —
—Jaja, es más probable que sea Shisui. Él es extraordinario. —
—¿Más que tú, el niño prodigio? —
—Más que yo. —
El ojiazul imaginó un momento aquel eventual día que sería inevitable.
Dejar de vivir la vida universitaria, aquellas salvajes fiestas, estos lazos tan significativos y por supuesto, las valiosas amistades que obtuvo gracias a su entrada a la fraternidad.
Llegaría el día en que tendría que buscar trabajo… Y no estaba seguro si podía obtener sus metas. Y el niño prodigio que tenía enfrente ya tenía prácticamente la vida resuelta.
Sentía tanta envidia por eso.
La incertidumbre del futuro era abrumadora. Al menos tenía la seguridad de que todo lo acontecido en su universidad sería grandioso.
El silencio reinó en el hogar. Y aun cuando la ausencia de sonido alguno era abismal, era un silencio bienvenido, apreciado e incluso necesario. Poco a poco la apertura de su relación se consolidaba al punto de no tener que decir algo para sentirse en la confianza que ya era palpable.
Deidara odiaba admitirlo, pero le gustaba conocer la faceta más humana y realista del pelinegro. Cada día encontraba nuevas palabras para describirlo, ahora sólo podía pensar en cálido, apacible y muy grato.
Gracias a aquel silencio fueron audibles suaves pisadas bajando las escaleras. Era Naruto, bastante somnoliento.
—Hermano… Quiero ir a mi cama. — Apenas y pudo responder, tallándose los ojos de forma dulce.
Deidara lo acunó en sus brazos y se despidió del pelinegro para después tomar un taxi y regresar a casa de sus padres. Arribando ahí, su madre preguntó con lujo de detalles aquel encuentro que le hubiera gustado presenciar.
Más tarde regresó a su ahora hogar compartido, con su mente volviéndole a atosigarlo. Ahora no era por la continua petición de Itachi, más bien, por el extraño comportamiento que estaba teniendo. Tan impropio de él.
Fue más que atento con Naruto, casi como una persona con sentimientos. Eso, aunado a su gesto de ayudarlo cuando se encontraba tan inconsciente en la fiesta. Ni hablar de aquella cena en un lugar tan soñado por el ojiazul. Llegó a pensar que moriría de aburrimiento compartir la mesa únicamente con Itachi, pero no fue el caso, fue una conversación tan profundamente amena que realmente disfruto esa velada.
Podía incluso asegurar que no tendría problema en repetirla.
Rechazar a Itachi constantemente no era ningún problema. No le agradaba para nada la gente con esa tremenda soberbia.
Pero poco a poco asomaba una humanidad nunca vista.
Incluso tenía un vago recuerdo de Itachi riendo, justo después de intentar otro de sus inapropiados acercamientos. Pero aquello fue de todo menos inapropiado. Fue un toque sutil, con un leve sabor ácido. No recordaba el tacto de aquel encuentro, ni siquiera las circunstancias. Estaba demasiado intoxicado en alcohol para eso. Pero lo que siempre quedaría en su memoria, eran las difusas imágenes de Itachi riendo con total soltura y había sido encantador de ver.
Eso no le gustaba. Porque a sus ojos, el constante deseo de verlo y compartir con él, lo traicionaba constantemente.
Pero esas noches, antes de dormir, se permitía aceptar abiertamente como deseaba compartir la cama con el Uchiha.
No para acostarse con él, tampoco besarlo hasta el cansancio o tocarlo con suma impertinencia.
Sólo deseaba su compañía. Y la de nadie más.
[…]
Cuatro semanas después.
Eventualmente, el verano pasaba con rapidez. Deidara se adaptó perfectamente en el nuevo hogar, tal vez demasiado. Yahiko y Nagato comenzaron una extraña y cercana amistad con el ojiazul, probablemente porque sus últimos compañeros de habitación resultaban ser mujeres demasiado serias y con la presencia de otro chico, la dinámica del hogar era todavía más fluida. Incluso Konan, quien creció junto a esos dos hombres toda su vida, se sentía en confianza con su nuevo invitado.
Ahora, Sasori también comenzaba a formar parte de aquella afinidad por las frecuentes visitas el rubio. Quien ahora le acompañaba en la sala compartida.
—Creí que este lugar sería más… caótico. —
—Créeme, también yo. Pero Konan, Nagato y Yahiko aprendieron a vivir juntos muy bien y aquello es fácil de aprender. —
—Veo que fue buena decisión cambiarte de residencia. —
—Lo fue Sasori no Danna. Ahora mis padres buscan un espacio más grande. —
—En dos semanas regresamos a la Facultad. ¿Listo? —
—Absolutamente no. Te recuerdo también que la señora Uchiha me va a necesitar todos los días junto a su hijo. —
—¿A cuál de los dos? —
Y el ojiazul escupió su bebida.
[…]
Las clases de conducción fueron más que productivas.
Dominar la palanca de velocidades fue complicado pero poco a poco la iba comprendiendo cada vez más.
Itachi, para poner una prueba aún más desafiante a Deidara, sentó a Sasuke en el asiento trasero y como reacción, el ojiazul tomó precauciones que no sabían que existían.
—¡Sensei! ¿Deberíamos ir por helado en el auto? —
—¡No! Sasuke, todavía no. Iremos caminando. —
En respuesta, el menor infló las mejillas por no ceder ante el capricho. Aun así, debía admitir que le emocionaba la idea de que su sensei fuera por él a la escuela cuando regresará a clases.
Mientras tanto, era sumamente emocionante tener a su hermano y su sensei en el mismo espacio.
La rutina del verano se formó rápidamente. El ojiazul no tenía que ir siempre a cuidar a Sasuke, pero cuando lo hacía era imprescindible llevar a Naruto y cada lunes era obligada la visita a la heladería, en la compañía de Itachi y Shisui.
Para los pequeños, fue un cambio más que bienvenido. Aun por la diferencia de edad la relación con sus respectivos hermanos se hizo todavía más sólida, única y significativa. Incluso Shisui, que pronto se sería como un hermano mayor para ambos.
No sabían si era por la diferencia de crianza, pero aun para ser tan opuestos, se llevaban bastante bien. O al menos las primeras dos semanas.
El pequeño estudio comenzó a formarse una batalla campal. Y Deidara sentía que se volvería loco porque su hermano podía ser demasiado impetuoso y obstinado a diferencia del tranquilo y serio Sasuke.
En ocasiones podían ser complementarios como también ser incompatibles. No tardarían en empezar una enemistad, que a los ojos de Deidara, era bastante similar a su relación con Itachi.
Conforme el verano terminaba, creyó por un momento que podría tener un respiro de esos dos.
Hasta que Minato y Kushina aceptaron la recomendación de Mikoto para que Naruto comenzara su ciclo escolar en compañía del pequeño Sasuke. Sólo bastaron un par de citas concertadas con uno de los tantos miembros de la familia Uchiha para asegurar que el pequeño Naruto no perdiera el año escolar.
Al menos Deidara se sentía sumamente agradecido por semejante apoyo.
[…]
Itachi llevaba cerca de tres horas comentando con Shisui al nuevo y simpático amiguito de Sasuke, preguntándose cómo reaccionaría el pequeño al tener por primera vez una amistad tan cercana que parecía comenzar a cimentarse. Todo era relativa calma hasta que Itachi recordó el motivo real de su visita.
—Hermano, necesito me asesores en el caso Lake. Sólo es un par de dudas. —
Maldición. Disfruto tanto su verano que definitivamente comenzaba a olvidar todo el maldito código penal que tanto odiaba repasar. Sonriendo como pudo, acepto a la petición de Itachi, por supuesto, no podía abandonarlo, jamás le negaría su ayuda. Aun cuando la odiara tanto.
Poco a poco volvía al infierno, sintiendo un profundo vacío dentro de sí. Necesitaba distraerse, con urgencia. Al mismo tiempo que era prácticamente obligatorio ver a su artista favorita, como siempre solía verlo. Impulsivo, orgulloso y envalentonado.
Lo estuvo pensando en el verano, sin nunca llegar a una conclusión válida por lo descabello que era. Pero al resentir nuevamente aquella miseria por sentirse obligado a realizar algo que nunca quería, definitivamente era necesaria una resolución final.
Y sabía que alguien tan ecuánime como Itachi, quizá no era la mejor opción.
Pero sí un artista bastante explosivo.
Un par de horas fueron necesarias para ayudar con la encomienda de Itachi.
—Hermano. ¿Tú casa está libre esta noche? — Preguntó Shisui.
—En efecto. Mi madre suele salir los fines de semana con la familia Uzumaki. Más ahora que recién mi padre tuvo que ir a Kyoto. ¿Quieres hacer algo? —
—Lo de siempre. — Respondió, comenzaba a llamar a todo contacto que tuviera en su teléfono celular.
A los ojos del Uchiha menor era una simple invitación espontanea, pero muy para los adentro de Shisui, todo era un grito desesperado.
[…]
—¡Sempai! — Gritó Obito de forma estridente, en un intento de ser más audible que la intensa música.
Ya eran altas horas de la madrugada y se encontraban en aquel punto confuso y caótico de la velada. Los estudiantes buscaban con desesperación aquellos espacios de completa anarquía y descontrol antes de ingresar a la Universidad y en cuanto se dio el rumor de una fiesta en casa del Uchiha acudieron sin dudarlo. Todo para celebrar la última gran noche del verano.
Desde el momento en que toda la humanidad estudiantil arribó en el hogar, el ojiazul comenzó un silencioso desapego de todo Uchiha, así que no dejó a Sasori por ningún momento, sabia decisión en su intento de no volver a tomar, al menos no como aquella última vez. Y también con toda la ambivalencia de su ser, decidió que lo mejor sería tener la tentación lejos. Así que simplemente tomó las llaves que le fueron concedidas por Mikoto para encerrarse en el pequeño estudio junto a su Danna. Aquello bastaría para tener lejos al Uchiha, pero no contaría con que él otro lo buscaría.
—Danna, ve tú por él, en serio no quiero salir. —
—Deidara, esto es ridículo. Para estar encerrado te hubiera quedado en tu casa. —
—Lo intenté, hasta que Yahiko uso la llave maestra para meterse a mi cuarto y sacarme arrastrando. —
—Al menos iré por más alcohol. Déjame salir. —
Y con torpes intentos de ser discretos, el pelirrojo pudo salir y Deidara rogaba por no haber sido visto. Al parecer todo salió bien cuando su Danna regresó con Obito y por supuesto, más cervezas.
—Sempai, lo he estado buscando. ¿Qué lugar es este? ¡Sal de aquí! La fiesta esta increíble. —
El rubio negó con la cabeza.
—Sasori no Danna, ¿Y los cigarrillos? —
El pelirrojo tomó asiento en el sofá que adornaba el estudio, aliviado de encontrar un poco de paz en todo aquella situación.
—Sabes que no fumo. —
El ojiazul se sintió frustrado.
Vale. Quizá estaba exagerando al prácticamente esconderse de Itachi, más aún considerando que se ha portado de manera muy… cortés.
Bien, tal vez valdría la pena darse una vuelta por la fiesta y ver quienes estaban presentes.
Dio un pesado suspiro. Y Obito comprendió aquel mensaje, aprovechando que la puerta no tenía el seguro puesto, abrió la puerta para salir junto con el pelirrojo.
El escándalo y todos los gritos se hicieron aún más audibles. Entró a la enorme multitud e identifico algunos rostros conocidos.
Por supuesto, la dulce Kenny intentó acapararlo de inmediato y con ayuda de Obito y Sasori, prácticamente salió huyendo de ahí.
Zetsu se percató que ninguno tenía alcohol y de inmediato ofreció una botella al ojiazul, quién además, pidió aquellos preciados cigarrillos.
Con total soltura y casi descaro, tomó asiento en la barra de la cocina, ofreciendo una vista más amplia de toda la casa.
—Obito, ¿dónde está tu novia? —
Obito se sonrojó de inmediato ante ese comentario.
—¿Dónde está? ¿Ella está aquí? ¡¿Ya llegó?! —
Zetsu, Sasori y Deidara soltaron de inmediato una risa estridente por su reacción. Cerca, Hidan escuchó aquello.
—¿Rin? Maldita sea Obito, esa chica está de puta madre. Lo que daría por… ¡carajo! ¿Cuál es tu puto problema, Kakuzu? —
Gritó ante la quemadura de cigarrillo que Kakuzu se atrevió a darle en su brazo, era la única manera posible de callarlo ante semejantes comentarios. Y como si no fuera posible, Deidara y Zetsu rieron aún más.
—¿Es muy difícil que puedas callarte un momento? — Preguntó Kakuzu ácidamente y vaya que él peliblanco aún no tomaba tanto para portarse de forma tan insensata.
Obito ni siquiera puso atención a lo que Hidan vociferaba. Sus nervios se pusieron de punta y todavía intentaba calmarse, así que tomó uno de los cigarrillos de Zetsu y se acercó al ojiazul a pedirle su encendedor.
Comprendió su mensaje y prendió el mechero frente al Uchiha, acercando el cigarrillo. Tal vez fue la misma posición en la que se encontraba, estuvo a punto de decirle a Obito que usualmente él no fuma y mejor tuviera se abstuviera, pero aquella chica que podía ver a lo lejos, le pareció extrañamente conocida. A quien definitivamente sí podía identificar fue a Itachi. Era reconocible como besaba a dicha chica sin ningún recato y frente a toda aquella multitud, que realmente ni siquiera le prestaba atención, menos cuando había otros tantos haciendo cosas aún peores.
Y le molestó.
En sobremanera le molestó.
La contagiosa risa de todos hace rato dejó de escucharse. Con un mal humor mal disimulado se levantó de ahí y se alejó.
¿A dónde quería ir?
No lo sabía.
Pero lejos. No pudo salir por la puerta principal porque Itachi se encontraba en aquella dirección, estuvo a punto de salir al jardín de la casa cuando fue llamado en repetidas ocasiones, sólo puso atención a aquel detalle cuando una mano ajena tocó su hombro.
—¡Deidara! Siento que no te he visto en toda la noche. —
Shisui, como siempre, abrazó con total confianza al ojiazul. Eso pudo calmar un poco al rubio. Pero sólo un poco.
Cuando Shisui rompió el contacto, se percató de inmediato de que algo le pasaba. Así que lo jaló del brazo y llevó a un lugar más privado.
Toda aquella experiencia de conocer de todo un poco a los Uchihas resultaba más que provechoso.
Y eso incluía descubrir en Shisui una humanidad tan franca, que era casi como si él pudiera leer mentes, sólo con su increíble capacidad de empatía.
Y permitiéndose ser sincero consigo mismo, realmente necesitaba desahogarse con alguien. Siguió al Uchiha a una de las habitaciones de huéspedes, aliviado de no tener que enfrentar a nadie afuera, él no le pediría explicaciones de nada y eso le alivió.
Quería perderse aquella noche y quería perderse esa noche con Shisui.
Me encuentro muy apenada por tardarme tanto en traer esta continuacion y mas apenada aún porque no tuve el tiempo para subirlo completo:(
Aún así decidí que viera la luz porque muy seguramente algo pasaría y me tardaría todavía más. Es tarde y mañana me levanto temprano, pero decidí no dormir hasta subirlo. Seré breve: trabajo, viajes, trabajo, viajes. Desde octubre hasta mediados de marzo que subo esto.
Ahora con todo el asunto de la pandemia, no se que pase, aunque México ya adelanto vacaciones y duraran un mes para tomar cuarentena, dudo mucho que me toque, adelante algunas partes de los siguientes episodios y espero no tardar el horror que tarde ahora.
Lamento mi tardanza y ahora lamento el desastre de episodio de hoy. Puras desgracias u_u
La buena noticia es que esta historia continua, no planeo en entrar en hiatus ni nada, tengo muy en claro los eventos siguientes.
Es todo, agradezco mucho su paciencia, lecturas y reviews.
Disculpen que ahora no podré responderles, lo lamento mucho. Pero por ahora, el tiempo no esta a mi favor:((((
Mil gracias y nos leemos pronto! Les mando mucho amor y fuerza en estos momentos.
