Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.
The Club
Deidara bajó hacia la planta baja del hogar, con muchísimo menos bullicio y personas presentes.
Física y mentalmente se sentía trascender a placeres que no sabía que podían sentirse. Lo había disfrutado bastante y ahora que regresaba a la realidad, se empezaba incluso a preguntar si todos los lugares visitados habían ocurrido, estaba seguro de que habían pasado hace apenas unas horas, pero ahora los sentía como un recuerdo demasiado lejano.
Ahora se sentía tranquilo, apacible y… hambriento. Muy hambriento, era increíble la sensación de vacío tan grande que tenía. Necesitaba comer algo con urgencia. Dio una inspección rápida hasta dar con Shisui, sí, seguía al cuidado de Alisa. No tuvo que llevar mucho tiempo de convencimiento para irse a buscar algo de comer, la mañana cada vez aclaraba más y por suerte encontraron un puesto de comida callejera. Deidara nunca tuvo un gusto particular por los takoyaki, pero su hambre era tanta que pidió tres órdenes.
[…]
Los pocos sobrevivientes de la noche acudieron a descansar a casa de Obito, en el camino desaparecieron Deidara, Shisui, la invitada, Zetsu y Kisame.
Era usual amanecer con los demás, no obstante, ahora Itachi se sentía demasiado… fascinado.
Siempre al terminar cualquier encuentro casual, al día siguiente solo se preocupaba por desayunar algo sustancial, aunque no solía excederse con bebidas alcohólicas.
Pero ahora no sabía qué sentir ni como tomarlo. Siempre quiso y añoro tener a Deidara para complacerle, pero ahora… no obtuvo lo que quería, al contrario; recibió más de lo que nunca pudo haber esperado.
Y fue… magnifico.
Tomó como excusa que iba en búsqueda de Shisui, sorprendiéndole el hecho de que no le importaba dónde estaba, sólo quería saber porque Deidara se había retirado sin decir nada más.
¿Sería apropiado buscarle?
Optó por no hacerlo y regresó a su hogar.
[…]
Abrió sus ojos con el suave aroma de café recién hecho. Era de notas achocolatadas y un toque almendrado.
Se encontraba en un inmaculado sofá blanco marfil, frente a él la panorámica vista del centro de la ciudad era de ensueño. Los rascacielos hacían juego uno con otro, y el sonido de tráfico era lejano.
Tenía año sin visitar el nada modesto departamento de Alisa.
Se levantó, extrañado de no sentir los efectos del alcohol. Poco a poco empezaba a recordar todo lo acontecido. Incluido el encerrón en el estudio con Itachi.
Se sonrojó.
Sus dedos pasaron por sus labios, aun ligeramente hinchados, enrojecidos como ahora su rostro.
Volvió a recostarse en el sofá, ahora abochornado, pero también, complacido.
¿Cómo pudo pasar algo así?
Sus manos dieron paso a sus mejillas, su mandíbula, incluso todo su torso.
Mordió sus labios y los relamió con un gusto extraño.
No se sentía como usualmente era cada mañana después de una noche de fiesta. Los recuerdos eran extraños y ajenos. Como si pertenecieran a alguien más.
Como si alguien más hubiera vivido todo lo de anoche. Recordó vagamente salir de la habitación, poco faltaba para el amanecer y le pidió a Shisui encarecidamente buscar comida callejera en compañía de Alisa. No entendía si era el hambre, lo acontecido horas atrás, la compañía, la hora, no entendía; pero hace tanto tiempo que el alimento no le caía tan maravillosamente glorioso.
Lo último que recuerda fue la invitación a la casa de Alisa para recuperar un poco el sueño perdido.
El sonido de la cocina lo exaltó.
Alisa ponía algo en la estufa.
Comenzaba a recordar.
Se incorporó nuevamente y se dirigió a ella.
—¡Cielo! Buen día, ¿te ofrezco café? — Animó al ver al rubio.
—Me caería bien. ¿Dónde está Shisui? —
—Mi Dei, estaba frente a ti, él durmió en el sofá más grande. ¿No lo viste? Sigue durmiendo. —
Volteó con extrañeza, vaya, era cierto.
—¿Tus padres? —
—A diferencia nuestra, cielo, ellos aún son trabajadores. Tuvieron sesión el día de hoy y acudieron a una locación en las afueras de la ciudad. Creo que volverán hasta mañana. — Respondió en calma, sirviendo la mesa para los invitados.
Pequeños soufflés pancakes, que elegancia. Olvidaba el don de su amiga para la bendita cocina.
—Tienes que enseñarme a hacer estas cosas. Son lo máximo. —
—Claro que sí, acompáñalos con café y canela, le dará un toque extra. — Sugirió la chica, tomando asiento en la barra de la cocina.
—Me drogaste. — Recordó Deidara, dando el primer bocado, aun sintiendo como su paladar aún realzaba tan sutilmente los sabores.
—Oh, estuvo fantástico, ¿no te parece? —
El ojiazul estuvo a punto de espetar en reclamos, pero tenía razón. Había sido una sensación magnifica. Ohno, de nuevo ese sonrojo al recordar. De repente, su apetito desapareció.
—Así es, estuve fantástico. — Una sonrisa automática se dibujó en su rostro por el doble sentido de esa oración.
Alisa captó de inmediato aquel gesto.
—Mi Dei, cuéntame… ¿La tiene grande? —
—¡ALISA! — Prácticamente gritó sonrojado.
La joven río tratando de no subir el volumen.
—Tranquilo, cielo. Sabes que no es la primera vez que te preguntó algo así. Ahora dime. ¿Qué pasó? —
El ojiazul dio un sorbo a su café. Recordando también las sensaciones que le acompañan en el acto.
—Sólo fue… sexo oral, yo le di sexo oral a Itachi. Sí, lo disfruté mucho, quiero creer que Itachi igual. No llegó a más, sólo deseaba que conociera lo bien que podía sentirse conmigo. —
Alisa se encontraba extasiada de escucharlo. Sin previo aviso, le abrazó emocionada.
—¡Qué maravilla! — El ojiazul continuaba apenado, sin entender por qué. Pero ya había ocurrido aquello y no quería lamentarse más.
—¿Quieres llegar a algo más que lo de hoy? —
—La verdad… sí. Quisiera. —
—Entonces, relájate, y disfruta de semejante hombre. —
Deidara decidió seguir su consejo y dejar de martirizarse. Minutos más tarde, Shisui despertaría confuso, recordando dónde y cómo llegó ahí.
—Oh, el invitado sigue con vida. Cariño, ¿tienes hambre? ¿gustas desayunar? —
—Me encantaría, gracias. — Respondió el pelinegro con torpeza, acostumbrándose a la luz del día y resintiendo un terrible dolor de cabeza.
[…]
—Cielo, tu padre volverá a Tokyo en unas horas. No hagas planes el día de hoy, tu tío ha convocado una pequeña junta y por eso necesita regresar. —
Avisó Mikoto, entrando al hogar con el dulce Sasuke de su mano, regresando de un paseo.
—¿Shisui irá? — Indagó Itachi, aún más extrañado por no tener noticias de él en todo el día, no se molestó en preguntar a su padre, conociéndole, solo aviso que no llegaría, y él ya daría por hecho que estaría con su primo.
—Temo que no cielo, sólo es una reunión entre nosotros. ¿Porqué? Me parece extraño que no esté Shisui contigo el día de hoy. —
A mí también… Pensó.
—Se ocupó el día de hoy, madre. — Se limitó a responder.
Regresó a la privacidad de su habitación, todavía bastante confundido por los recientes acontecimientos.
El extraño acercamiento con Deidara, y no sólo sexual. Antes de su encuentro, vio en él un joven tranquilo, preocupado e incluso atento. Entre más se le acercaba, más facetas de él conocía y aquello era encantadoramente atrayente.
¿Por qué simplemente no podía dejar de pensar en él?
Decidió distraerse un poco, así que llamó a Shisui.
[…]
El teléfono sonó con insistencia, y lo maldijo profundamente por interrumpir su sagrada siesta.
Para sorpresa del Uchiha, Alisa muy amablemente le permitió quedarse y dormir, no parecía en lo absoluto que a esa chica le molestase su presencia, ni la del artista, quien dormía también a su lado; ahora ya no se encontraba Alisa, quien poseía una cama tan inmensa para albergar a los tres sin problemas.
Respondió la llamada.
—El Presidente me entregó una invitación personal. Hoy, a las 9 de la noche. — No encontró sorpresiva la voz de Itachi, pero sí sus palabras. Aquello lo espabiló de inmediato.
—Vaya, el mismísimo presidente requiere nuestra presencia. —
—Eso es lo más extraño. —
—¿A qué te refieres? — Indagó Shisui.
—Sólo me entregó la invitación a mí. —
Shisui no supo que sentir, siempre que eran llamados por el presidente, era a los dos, por cursar el mismo año universitario y porque solían trabajar juntos. Pero ahora era una invitación a Itachi, esto realmente era inusual.
—Bien hermano, tenía meses sin ir al club, al parecer hoy me tocará volver. — Respondió finalmente Shisui. Itachi, sabiendo a que se refería, se sintió aliviado.
El club campestre Uchiha era una zona en común de la familia, usualmente era ahí donde se solían cerrar negocios sustanciales y muy significativos, y, sobre todo, donde el Presidente solía citar a las personas más importantes para notificar de eventos sumamente transcendentes, como a la que fue requerida la presencia de Itachi.
Shisui no podía entrar a las salas de juntas, ya que la invitación no era dirigida a él, pero podría esperarlo en las zonas comunes, como el bar o el restaurante.
—Fantástico, te veré ahí. —
La llamada terminó.
Suspiró para sus adentro, realmente odiaba ese lugar, embargado de un montón de burocracias sin sentido y como una especie de juego enfermo para seguir obteniendo más poder y control. La Familia Uchiha al ser tan poderosa, movía hilos en ocasiones de formas perversas.
Y odiaba ser testigo silencioso de aquello.
Pero no podía dejar a Itachi solo.
La presencia de Alisa, lo interrumpió de sus pensamientos, la joven entró con una bandeja de agua mineral, y vasos de cristal.
—Espero te sientas mejor, ¿dormiste bien? Traje esto para que te hidrates. Pero mi Dei aún sigue dormido. —
Shisui se levantó de inmediato a tomar lo que reposaba en la bandeja para ayudar a la castaña, agradeció una inmensidad las atenciones y después de beber una cantidad considerable de agua mineral, lanzó una pregunta que quiso hacer desde que la vio entrar.
—Ali, ¿tienes algo que hacer hoy? —
[…]
Se suponía que al levantarse iría a descansar a tu sagrada habitación, pero no, Shisui le insistió bastante para aceptar la invitación al Club Uchiha.
Bien, debía admitir que sonaba más que interesante.
Después de ir a la casa compartida de Deidara y a la casa impresionante de Shisui por ropa formal, llegaron al increíble condominio.
El lugar era precioso.
Una alfombra roja estaba en la recepción, y una mujer rubia de ojos azules le recibió para eventualmente asignar las mesas reservadas. Su físico ya llamaba lo suficiente la atención, vestía un informe elegante, ajustado y precioso a sus curvas, en un color vino. Deidara encontró un parecido a los uniformes de aeromoza, trajes de sastre increíblemente elegantes y pulcros.
Alisa, siempre al brazo de Shisui, se sintió extrañamente familiarizada por aquel espacio. Era ostentoso y por demás elegante. Algo muy propio de la empresa familiar.
En todas las demás mesas se encontraban otros tantos miembros de la familia, con el símbolo familiar puesto de forma muy discreta. En botones de camisas, pisa corbatas, anillos, pendientes, broche de cabello, toda persona de apellido Uchiha poseía un símbolo en sus accesorios o prendas.
La mesera extendió una silla en la mesa asignada, sentado a cada uno de los presentes. Todos notaron un extraño detalle, y cuando ordenaron las bebidas de entrada, se atrevieron a preguntar.
—Shisui, porque… ¿Por qué todas las mujeres son rubias y de ojos azules? —
—Sí, supongo que lo notaste. El Presidente de la empresa cree que da buena imagen tener sólo personal femenino y de rasgos rubios, y no todas tienen ojos azules, también verdes y miel, pero ojos negros, jamás. Eso sólo de la familia. Y creo que, si tiene razón, no sé si es precisamente por eso, pero desde que llego al poder junto con su hermano, hicieron bastantes cambios en la empresa, uno fue este y la verdad, es que ya viene mucha más gente al Club y también hemos tenido muchísimas inversiones, su valor en la bolsa subió bastante. —
Deidara suspiró.
—Tu familia es muy extraña. — Fue lo único que atinó a decir.
El Uchiha sonrió. De verdad que lo sabía más que nadie.
—Incluso la bartender es una mujer bellísima, ¿te molesto si le pido algo personalmente? — Preguntó Alisa, maravillada al rodearse de tanta belleza.
Shisui asintió y la joven fue en dirección a la barra, llamando la atención de los presentes. La gracia y belleza de cada paso de Alisa era delicadamente elegante y verlo resultaba increíble.
La joven de la barra atendió su petición de forma amable y con experticia, sirvió un Cosmopolitan.
Deidara notó algunos ojos pocos discretos que iban en dirección de los invitados, si, era obvio que no eran de la familia por no poseer un accesorio de la familia, pero rasgos como aquellos sobresalían, aun cuando todo el personal de servicio lucia igual. Y sabiendo que ya se humilló lo suficiente ante un Uchiha, sonrió con autosuficiente de verse observado, fueran por los motivos que fueran.
La joven regresó y Shisui de inmediato se levantó para abrir el asiento e invitar a Alisa a sentarse. No obstante, aquello no duraría demasiado.
—Shisui, ¿por qué nadie está tocando el piano? —
Pregunto Alisa, ubicando un hermoso piano de cola en color negro al centro del bar.
—El pianista descansa el día de hoy. —
Sin esperar más respuesta, Alisa se levantó y sin permiso alguno, tomó asiento en el taburete. Una vez detectada la nota correcta, comenzó a oprimir las teclas con gracia y fluidez.
Deidara conocía a la perfección esas notas.
Era La Vie En Rose.
El lugar que ya era bastante tranquilo porque el poco ruido que existía, pasó a estar en completo silencio. Todos los presentes captaron su atención a la bellísima joven que ahora se encontraba frente al inmenso piano, interpretando la pieza de forma magistral.
Shisui se vio embelesado, el pianista siempre tenía la orden de tocar las interpretaciones favoritas del vicepresidente, encontrándolas monótonas y demasiado sencillas. Por eso llamó la atención aquellas notas que no suelen retumbar en las paredes del club. Era una pieza suave, pero optimista.
Era preciosa, como la mujer que la tocaba.
La pieza finalmente terminó, y Alisa se sorprendió por los efusivos aplausos que recibía. Vaya, parecía que al menos la familia Uchiha tenía buen gusto. Se levantó del taburete, pero volvió a tomar asiento cuando escucho varios "Toca otra, por favor"
Bueno, a ella no le molestaba en lo absoluto tocar el piano.
De nuevo lo único audible en el bar eran las notas emitidas por las cuerdas del impresionante piano.
Deidara y Shisui nunca dejaron de observar a la bailarina.
De nuevo, la sala se inundó de aplausos alebrestados, la ojiverde se levantó brindando una sencilla reverencia. Regresó a la mesa y una mesera llegó con ella, ofreciéndole una bebida.
—Cortesía del joven de la barra. —
Los ojos verdes vieron a un elegante empresario en traje, notaba el Uchiha en sus características físicas, piel blanca, cabello negro e increíblemente atractivo. Levantó su copa en dirección de Alisa, brindando cortésmente desde la distancia con un sencillo gesto.
La joven lo imitó, aceptando en silencio.
Champaña, vaya. Que pudiente. Cosas de ricos.
De repente, llegó alguien más a la mesa.
—Alisa, ha sido un espectáculo fantástico. — Dijo Itachi, con cortesía.
Deidara sintió un escalofrío y con una fuerza de voluntad inquebrantable, intento no mostrar emoción alguna.
Shisui se levantó para saludar a su amigo, Alisa hizo lo propio y finalmente saludó al rubio.
Su perfume lo envolvió de nuevo, tan profundamente masculino y embriagador.
—Deidara. — El escuchar su nombre de la voz de ese hombre, era más de lo que podía soportar.
—Itachi. — Respondió el artista.
Era demasiado fácil perderse en la mirada contraria.
Alguien debía romper esa tensión y fue Itachi.
—La reunión empieza en unos minutos, los veo en un momento. —
—Te acompaño, hermano. — Respondió Shisui.
Ambos se retiraron a una de las tantas salas de juntas.
La respiración del ojiazul volvió a la normalidad.
Ya había cometido el enorme pecado de probar de aquello y moría por volver a hacerlo.
La mesera regresó, ahora dirigiéndose al artista.
—Cortesía del presidente. —
"¿De quién?" Evitó preguntar.
No sabía si sería apropiado hacer esa pregunta, no quería ofender a la poderosa familia ante la ignorancia de quién es quién.
La aceptó en silencio agradeciendo al presidente anónimo.
Shisui regresó, extasiado por la interpretación de Alisa y ahora no dejaba de preguntar sus canciones favoritas y donde aprendió a tocar el piano.
Deidara se encontró con una extraña visión.
No esperó jamás volver a estar en la misma habitación con Alisa, Julia e Itachi, y para amenizar, Shisui.
En el Club social propiedad de la familia Uchiha ni mucho menos encontrarse tan apropiadamente cómodo.
Ordenaron la cena y todo continuaba en aparente calma, las cortesías para Alisa no dejaban de llegar. Ella, acostumbrada a estas atenciones, no le encantaba la idea de relacionarse con personas tan conservadoras, así que, de modo silencioso, pidió a Shisui que nunca le dejara sola.
En un momento de la noche, Deidara se disculpó para dirigirse al baño.
Y su corazón se detuvo al ver a Itachi, quien le sonrió al percatarse del ojiazul.
—No esperaría nunca verte por aquí. —
—Tampoco yo. — Respondió con sinceridad.
—Sólo alguien como Shisui podría convencerte de venir. Me ha encantado verte. — Y sin previo aviso, Itachi se acercó con deseo al ojiazul.
Acarició sus mejillas de forma provocativa. Casi preguntándose si era real.
Los ojos azules vieron con determinación sus profundos ojos rojizos, viendo adoración en ellos.
—Disfrute tanto esta última noche contigo. — Halagó Itachi, recordando con gusto lo acontecido horas atrás.
—El placer fue mío. — Dijo Deidara en un suspiro.
Sus orbes azules poco a poco se fueron cerrando con deseo, para elevar su rostro alzando sutilmente los labios, que hicieron contacto con los contrarios. Lo primero que percibieron sus sentidos fue un toque sedoso y cálido, encantado de percibir el aroma del Uchiha tan cercano a él. Era toda una estimulación aquel hombre.
La calidez de su respiración le acarició el rostro, mientras el suave tacto contra sus labios se hacía cada vez más demandante, sus manos se fueron detrás de su cuello, acercándolo más a él. No importando ahora que se encontraban en un espacio donde podía entrar quien fuera. Nada podía ser más importante que aquel íntimo momento.
Las manos de Itachi recorrían la espalda del artista en forma de vehementes caricias, la respiración agitada de ambos ahora eran gemidos ahogados en los fogosos besos.
El celular del Uchiha rompió el silencio de forma cortante.
"Maldición…" Murmuró el pelinegro, acariciando las mejillas del ojiazul antes de separarse y tomar aire.
Un mensaje de Fugaku, requiriendo su presencia.
—Lo lamento, debo volver con mi padre, no sé cuánto tiempo me tomará esto. — Explicó Itachi, y para su sorpresa, Deidara dio un pequeño y húmedo beso en sus labios.
—Te esperaré. — Dijo de forma amable.
Y el Uchiha se derritió por dentro.
Deseando mandar todo al diablo, abrió la puerta, en claro gesto de permitir que el artista cruzase el umbral primero, una vez salieron ambos se dirigieron de nuevo al bar.
Regresar no le llamaba en lo absoluto, al menos se encontraba de nuevo con Shisui, quien con Alisa, ahora se encontraban en la barra, de nuevo encantada por la bellísima Kari, la barista, enseñándole el arte de la mixología a la dulce bailarina.
—¡Mi Dei! Tienes que probar esto, es extraordinario. Es un mojito cubano. — Alisa se acercó con un vaso alto decorado de forma impecable y atractiva.
El aroma que despedía era de hecho fantástico.
Mientras probaba el talento de Kari para las bebidas, Alisa no pudo evitar notar como Itachi se acercó a Shisui y le entregó algo en sus manos, la joven no tardó en darse cuenta que un extraño ambiente se estaba creando y no precisamente por encontrarse en territorio de la familia. Y así como Itachi llegó, se fue.
Sus sospechas comenzaron a crecer más cuando Shisui pidió salir del bar con prisa mal disimulada, exclamando con dificultad "Déjalo en mi cuenta".
Entendió todo cuando justo saliendo del club, se encontraron con Julia.
Shisui sentía que moría por dentro, fallando en el intento de salir sin encontrarse con ella como le había previsto Itachi.
Los zafiros azules captaron aquel rubio teñido y labios carmesíes.
Seguía viéndose igual como la recordaba, sólo que ahora su cabello estaba peinado de forma elaborada y usaba maquillaje que acentuaba sus facciones.
Vestía un ceñido vestido negro y largo hasta sus tobillos.
Agradeció o maldijo encontrarse en aquel lugar tan lujoso y apropiado.
Dio un profundo suspiro, en un intento de calmarse. Alisa, tomó el brazo del ojiazul de forma callada, en espera de distraer a su amigo, al percatarse también de quién había llegado.
—Te vez encantador mi Dei. — Halagó la castaña, sonriendo en un intento de calmarlo.
Funcionó.
—Y tú luces preciosa, Ali. — Devolvió el halago.
Y quizá en otro momento la situación hubiera sido inconcebible, pero Deidara se encontraba en un magnifico estado de ánimo al tener cerca a Alisa y al Uchiha.
A sabiendas que ese momento llegaría, Julia se puso enfrente de ambos. No era necesario decir lo que pasaba por la mente de todos.
El día en que se conocieron, las circunstancias de aquel acontecimiento y el gran impacto que tuvo en la vida de los involucrados.
Finalmente, ahí se encontraban todos.
—Deidara. — Dijo Julia, de forma ácida y mal disimulada sonrisa.
—Julia. — Respondió en el mismo tono. El artista continuó. — Te presentó a mi buena amiga, Alisa. —
La encantadora joven nunca dejó de sonreír, sólo inclinó su cabeza de forma sutil y elegante. Por el contrario de Julia, quién barrió a la castaña de forma descarada con la mirada, de arriba y hacia abajo y de forma petulante.
—Alisa. Vaya, es bueno saber que si tienes nombre. No podía reconocerte, sólo espero que no busques el momento para empezar a desvestirte. — Escupió de forma sarcástica.
—Descuida cielo, si esa fue tu cuota para entrar al Club, temo decirte que no fue mi caso. — Respondió Alisa, sin dejar de sonreír.
La mueca en la cara de Julia era todo un poema. Soltó un bufido, en un evidente gesto de intentar calmarse.
—No querida, me temo que no fue necesario nada de eso, ni para estar aquí, ni para entrar a exclusivas fraternidades. — Volvió a escupir, en un claro desprecio hacia el ojiazul.
Deidara, sonrió falsamente, no permitiendo que sus comentarios volvieran a afectarle, menos por escuchar de nuevo aquel rumor que tanto le costó deshacerse.
—Afortunadamente para ti han cambiado las cosas Julia, antes para entrar a cualquiera de esos, se necesitaba talento. —
En aquel ambiente envenenado y terriblemente tenso, sólo podía ser terminado por Shisui.
—Julia, bienvenida, un placer verte. Adelante, por favor, la hosstes te espera para asignarte una mesa. —
Y de forma sutil, tomo a la joven del brazo para llevarla al interior del bar.
Una vez encontrándola lo suficientemente lejos, Deidara y Alisa echaron a reír sin parar.
Vaya que noche tan interesante.
Shisui se acercó con Deidara y Alisa.
—¿No quisieran continuar en mi casa? —
—¡Me encanta la idea, cielo! ¿Itachi no nos acompaña? — Respondió Alisa y el ojiazul por dentro, agradeció una enormidad que fuera ella quien preguntara.
—Temo que no, se suponía que sólo vendría un par de horas, pero su cita con el presidente se ha prolongado demasiado, debería acompañarlo al terminar, pero no comprendo que ocurre. Todo es muy extraño. — Respondió Shisui, dando las llaves al valet parking esperando el auto.
El ojiazul subió, ahora relajando su estado de ánimo.
—Ey, Deidara, creí que te volverías loco al volver a ver a Julia. — Respondió Shisui, encendiendo el auto.
Y el ojiazul creía lo mismo.
Pero su estado de ánimo había estado inmejorable desde hace semanas y nada podía arruinarlo, ni siquiera la mismísima Julia podría hacerlo.
No menos cuando su mente estaba sumamente ocupada repasando los acalorados encuentros con Itachi.
El rubor volvió a adornar su rostro, agradeciendo que se encontraba en la parte trasera del auto.
—Shisui, gracias por la cena, el club es un lugar increíble. — Respondió Deidara.
—Ha sido maravilloso cielo, un placer compartir otra noche contigo. — Acompaño Alisa.
El ojiazul agradecía volver a encontrar con su amiga después de años, al igual que conocer a Shisui.
Quizá sin darse cuenta, le daban a Deidara una paz inexplicable, y aun para sentirse tan alborotado cuando tenía a Itachi cerca, el Uchiha también le brindaba una tranquilidad magnifica.
Se llegó a preguntar si merecía todo lo bueno que le estaba pasando.
La buena: termino el hiatus, ya tengo otros episodios bien adelantados, asi que no me tomara mucho la siguiente actualización
La mala: Este episodio fue breve y no hubo mucho ItaDei.
Debo decir que me agrada mucho la dinamica Shisui/Alisa/Deidara, no duden que habra muchas mas interacciones y muy significativas para los personajes:)
Agradezco mucho una inmensidad los mensajes de apoyo, sus vistas y aun cuando esta historia ya lleva 2 hiatus y parece que la odio porque no le doy el espacio que se merece, ustedes aqui siguen.
No tardara demasiado el siguiente cap:)
manu : Me refiero a mensaje privado! Disculpa por no explicarme mejor
Hatake-Seikatsu: Agradezco mucho tu mensaje! Senti muy bonito por tu forma de ver a Alisa, justo asi la queria proyectar y me alegra muchisimo que asi la sientas! Espero hayas disfrutado el cap de hoy y nos leemos muy pronto. Gracias por seguir aqui, un gran abrazo!
