Cansados de este viejo amor

Una noche lluviosa, donde la mayoría de gente regresaba de sus trabajos y buscaba descansar de un atareado día, alejándose de la lluvia.

Una de las tortugas llevaba rato solo, fuera de la guarida, sentado en una de las azoteas de la ciudad, murmurando para si mismo.

Cualquiera pensaría que estaría vigilando la ciudad como comúnmente lo haría, pero la verdad era que estaba más distraído en su mente que en su supuesta vigilia.

–¡Ja! No soy más que un estúpido por pensar que sería posible algo asi…–decía vociferando una carcajada–Moriré solo como debería ser, como un mutante debe…en una triste realidad.

Le dolía el corazón, sus esperanzas estaban por los suelos, dejándose ver por sus ojos llorosos y sus movimientos torpes.

Intentaba levantarse, pasaba sus palmas por distintos lugares para recargarse–No sirve de nada ser un monstruo, si tienes más sentimientos humanos que instinto–apretaba la vieja botella de sake entre sus manos.

Pero parecía que el sake no estaba ayudándolo a calmar sus penas y más bien parecía que lo volvía mucho más sensible.

–Soy patético–menciono en un susurro, para verse así mismo reflejado en uno de los charcos que se acumulaban por la lluvia que constantemente caía.

En su reflejo no vislumbraba a el, solo una versión decaída, con un rostro demacrado y sin ganas de nada, haciéndolo sentir peor.

Intento arrojar la botella de sake lejos, pero cuando estaba por realizar su cometido, escucho un ruido detrás de él, percatándose de que no estaba solo.

Con cierta dificultad en su vista pudo ver una sombra, arrojó una de sus shuriken en defensa del intruso, fue un movimiento torpe, siendo incluso agarrado el proyectil en curso por el ente misterioso, el cual poco a poco fue acercándose para dejarse ver.

Alguien que no quería ver en ese momento, aunque realmente no quería ver a nadie por ahora.

–¿No deberías estar aquí?–le dijo la tortuga, mientras trataba de incorporarse y volteando a otro lado.

–Tu tampoco deberías Leonardo–le respondió acercándose a él–Esta lloviendo y no regresabas a la guarida, podría ser peligroso.

–¿Te parece que un poco de lluvia me afectaría?–dijo secamente.

–No, pero desde hace días siempre sales solo sin explicación alguna-se percató de la botella entre las manos del de azul, frunciendo su rostro–¿Has estado bebiendo? ¿a eso es a lo que sales?.

–Donatello, me harías un gran favor si me dejas lidiar con mis problemas solo–le contesto con sorna, producto del alcohol.

–¿Es por Karai verdad?–remato con otra pregunta, causando que la expresión del líder se volviera sombría.

Había dado al clavo.

–Lo descifraste, ahora te importaría dejarme y volver a casa–intento ignorarlo, volviéndose a sentar.

El alcohol lo volvía sombrío y por su forma de actuar no quería lidiar con nadie ahora.

Aún con esa orden de su líder, el más listo no se movió, sino que se sentó a su lado–Leo, incluso siendo nuestro líder mereces que te escuchen, tu siempre lo dices no.

–¿Qué quieres que te diga?...¿Que me aferre a esperanzas que creí ciertas pero al final no?...¿Que siento que a pesar de todo lo que he logrado mis esfuerzos aún así no valen lo suficiente?...es bastante obvio–contesto con melancólia.

–Aveces compartir las penas hacen sentir mejor a quien las padece–le comentó.

El genio se mantuvo firme a hacerle compañía

–No lo sé Donnie, tal vez tengas razón…–susurro–…pero eso no debería aplicar para mí…soy el líder recuerdas…el miembro inquebrantable, el que no debe flaquear…que debe cuidar de todos a costa suya–volvió su vista al sake–apuesto a qué el maestro Splinter se decepcionaría de mí.

–No te culpó, pero creo que es normal–cruzo los brazos–los humanos lo hacen, calman sus penas bebiendo alcohol.

–Empiezo a odiarlos–murmuro–ellos si los rechaza una chica bien puede buscarse a alguien más si se les place…¿y que hay de nosotros?...nisiquiera podemos salir a las calles con tranquilidad sin en el temor de ser vistos…y sin embargo los humanos aún así piensan que sus vidas son miserables…nosotros tenemos el mismo infierno.

–Leo–apoyo la mano en su hombro intentando calmarlo aunque esté quitaría su mano en un movimiento brusco.

–¡¿Nosotros que Donnie?!, protegemos está ciudad de a gratis y nadie lo reconoce!, ¡¿es mucho pedir merecer aunque sea un poco de cariño?!...ser felices…¡¿un poco de amor?!–empezo a gritar dejando caer lágrimas de impotencia.

El genio no se movió y dejo que esté se recargara contra el–Rapha tenía razón soy un pobre ingenuo por creer que algún día podría funcionar en tener algo con ella–susurro con amargura.

Lo único que se le ocurrió hacer al más alto fue abrazarlo mientras esté solo dejaba caer más lágrimas.

No podía evitar el empatizar con el, hasta el mismo sabía cómo era el ser rechazado por la chica que tanto lucho y aún así no obtener nada.

Ya pasado unos minutos el líder se separó–Soy débil por llorar con cosas como estás, no quería que ninguno de ustedes me viera así…que cara voy a darte mañana por todos los cielos–volvió su mirada llorosa al sake y de nueva cuenta intento arrojarlo.

Para su total sorpresa su hermano de morado había detenido su brazo antes de arrojarlo, y tomando la botella bebió un sorbo–La de nuestro líder de siempre-dijo al terminar de beber–pero hoy…puedes desahogarte Leo…ser solo un adolescente más en la ciudad-tomo otro trago y le ofreció la botella.

Este la recibió aún con sorpresa en su rostro melancólico, sin decir palabra hasta que Donnie habló de nuevo–No se exactamente como paso con Karai, pero créeme puedo decirte con certeza que estás sintiendo ahora mismo–dirigió su mirada al suelo–no hace mucho tiempo me había hecho a la idea que con Abril no tenía posibilidad…¿Qué tipo de vida podía ofrecerle yo?...¿vivir en las alcantarillas?...nadie merece vivir infeliz…–tomo otro trago–así que simplemente me rendí…me dije a mi mismo que ya no más, necesitaba liberarme por fin de esa carga…aunque a pesar de todo, eso no significa que no me doliera.

En los ojos rojizos de Donatello también se reflejaba la tristeza que pronunciar dichas palabras le producía, incluso tornandosé lagrimosos

Ante estas palabras Leonardo se dispuso a hablar tambien–Realmente no fue muy diferente conmigo, también me harté de la indiferencia…de hecho varias veces antes lo había considerado…pero estaba tan enfocado que en cuando las cosas mejorarán podríamos por fin tener algo…al final no, nada pasó…llegué a un punto en qué simplemente me cansé de ser yo quien busque algo serio y no tener ningún tipo respuesta–tomo un trago del sake–…sabía que ninguno de ustedes podía verme en este estado, decidí salir todas las noches a solo desahogarme, me liberaba aunque sea un poco…pero veo que al final de cuentas no funcionó, ¿me equivoco?–le miro acusatorio.

–Para ser sincero ya pensaba que algo asi te pasaba, no tenías el mismo ánimo de siempre además la misma Karai no ha ido a la guarida en días, solo espere a que una noche salieras y seguirte para confirmar mis sospechas–le respondió.

–Pues aquí me ves llorando por una chica–dijo formando una sonrisa amarga volviendo a beber-no esperaba caer tan bajo…

–Dos tortugas sufriendo mal de amores mientras beben sake, solo eso-murmuro–y mañana volveremos a ser los héroes de Nueva York–agarro la botella tomo un sorbo–esta noche es para desahogarse–declaro haciendo un gesto de brindis con la botella.

–Una noche de lágrimas amargas entre dos–volvio a recibir el sake.

El resto de la noche paso, aún con las innumerables gotas de lluvia, entre recuerdos amargos ambos adolescentes bebían el sake y se permitían sacar todo su sentir, más lágrimas, recuerdos amargos, pudieron llegar aún punto en qué a las carcajadas se hicieron presentes entre los dos, hasta que el sol del comienzo del nuevo día empezaba a hacer acto de presencia.

–Mira el amanecer, se ve hermoso después de toda la lluvia de la noche–dijo el genio levantándose.

–Parece que es hora de volver a la rutina de siempre–menciono el de azul de igual manera y se levantó-sin tormentas de por medio entre nosotros

El de morado lo miro directo a los ojos asitiendo con una sonrisa–después de todo parece que la calma ya está presente.

–La calma después de la tormenta…es hora de regresar a casa Donnie…aunque creo que después de tanto sake nos explotará la cabeza–dijo empezando a tocar sus sienes producto del alcohol.

–Rayos, olvide la famosa resaca, veré qué encuentro en mi laboratorio para pasarla–le dijo de igual manera sobando su cabeza, con el golpe mental de su olvidó.

–Jajaja un dolor de cabeza no es problema, no si te sabes los mantras curativos de memoria Donnie-carcajéo el líder–¿Cómo crees que hacía para que nadie de ustedes se diera cuenta que estaba bebiendo?-volvió a reír recibiendo una sonrisa cómplice de su hermano.

Ambos bajaron con total sigilo y cautela de la azotea donde se encontraban, empezando su trayecto a casa, en total silencio que no resultaba para nada incómodo sino más bien calmante.

Llegaron a la alcantarilla más cercana, el mayor tomaría la tapa entre sus manos y la levantaría, no sin antes decir–Gracias Donnie…enserio no sabes cuánto necesitaba esto.

–No podía permitirme ver cómo caías en un abismo tu solo Leo, no si yo sé cómo se siente estar en el–le dijo–Además…llegué a la conclusión que solo…–se detuvo en sus palabras-…solo podíamos encontrar algún tipo de cariño entre nosotros–dijo finalmente, con cierto temor formando un ligero sonrojo entre sus mejillas tomando de sorpresa a Leonardo con sus palabras.

El mayor no esperaba recibir esas últimas palabras ¿Acaso eso último fue una especie de declaración de su hermano menor? ¿Acaso las intenciones de su hermano significaban algo más que apoyo familiar?.

Quedó en silencio por unos segundos hasta que decidió contestar–Entonces ahora seremos solo tú y yo Donnie-le respondió con determinación en sus palabras–Puedo mandar al diablo lo demás.

Ambos se quedarían viendo a los ojos y después al fondo de la alcantarilla… el camino hacia su hogar, ha ser los mismos de siempre…¿O tal vez no?...las palabras del chico genio significaban algo más que una reconfortación…¿Podrían seguir iguales después de esa noche?...una noche que tuvo más significado entre ellos dos, que con cualquiera con quién hayan estado…una noche desahogo entre corazones rotos queriendo liberarse…

Los dos entrarían a la alcantarilla, primero el portador del bō siendo seguido por el de las katanas, siguiendo un paso tranquilo y reconfortable, mientras ambos meditaban en su mente todo, sin darse cuenta que sus manos se entrelazaron ante llegar.

Algo era completamente seguro, estaban dispuestos a avanzar a partir de ese día, a no dejar que sus corazones se rompieran de nuevo…a pasar a una nueva etapa…lo sabían perfectamente, estaban hartos de ser arrastrados…cansados de ese viejo amor.

Fin.

NOTAS FINALES.

Primero que todo esta no es mi primera obra o escrito de TMNT pues tengo muchas anteriores en Wattpad de Leoangelo y Raphtello, pero si será y espero que no sea la ultima que publique en FANFICTION pues realmente desconozco las temáticas de la plataforma y se me hace algo complicado por eso publique este One-shot Leotello y no una historia, espero que pronto pueda publicar historias por acá de mis shipps favoritos de TMNT y sobre todo les guste mi escritura :3