DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Lucasfilm


Cronología: 61 DBY

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…

¡Invasión! Los grysk están arrasando todo a su paso, parece una fuerza imparable mientras la Ascendencia Chiss y el Imperio de la Mano, han decidido aferrarse a sus sistemas y defenderse de la tormenta. La Alianza Galáctica, con duras derrotas a la espalda, intenta contener el avance siniestro hacia el Núcleo Profundo mientras busca una manera de hacerlos retroceder.

La Orden Jedi, ha tomado un rol más defensivo y no involucrarse en un combate frontal con esta amenaza, buscando poner a salvo a los refugiados, ignorando que el nuevo experimento genético de los grysk ha terminado: una terrible criatura que puede detectar a los usuarios de la Fuerza.

Mientras los grysk se dirigen al Espacio Mandaloriano para reunirse con sus aliados, los guerreros se han reunido con su Mand'alor para darles una bienvenida, a su manera…


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Tres jóvenes mandalorianos estaban sentados en una banqueta, dos de ellos conversaban, pero el otro, estaba observando las montañas de Mandalore, casi sin prestarles atención a lo que decían su primo y su hermana.
— ¿¡Estás ahí?!—preguntó Kor, alzando la voz, su casco lo tenía al costado, al igual que sus primos.
— ¿Qué? —preguntó Lowen, moviendo la cabeza y mirando a su primo Kor.
—Siempre distraído—exclamó Naia, girando los ojos.
—No es verdad—exclamó Lowen, frunciendo el ceño—¿Qué me decías?
—De lo que hablarán los líderes de los clanes. —exclamó Kor mirando al edificio que tenían delante de ellos.
La Mand'alor había ordenado una reunión rápida con los líderes de los clanes principales.
—¿Crees que nuestra tía abuela vaya a la reunión?—preguntó Kor—Ella sigue siendo la líder de nuestro clan.
—No lo sé—preguntó Naia—Papá está en la mayoría de las reuniones—exclamó la joven mandaloriana al ver al último mandaloriano ingresar al palacio mientras los guardias de armaduras negras cerraban las puertas.
—Bueno, ya no creo que ingresen nadie más—exclamó Kor, poniéndose de pie y con el casco bajo el brazo—Vamos, chicos.
—Un momento—exclamó Lowen mirando al cielo—¿Es lo que creo que es?
Naia quedó sorprendida al ver un carguero ligero de clase VCX 100, de un color grisáceo y bastante viejo.
—Hace mucho que no veía esa nave—exclamó Kor sonriendo—Creo que nuestra tía abuela ha llegado.

La sala de reuniones era un lugar amplio, ubicado en el sótano del palacio, el lugar estaba iluminado de azul debido a las pantallas holográficas y una gran mesa donde se podía observar el mapa del sistema mandaloriano.
La Mand'alor estaba al centro, en silencio mientras el último, ingresó y se sentó al lado de un mandaloriano de armadura azul.
—Has llegado a tiempo, Thork.
—Me disculpo si mi tardanza impidió que empezáramos antes.

La Mand'alor se retiró el casco y lo colocó en la mesa, su rostro curtido por el tiempo y el cabello gris caían en ondulaciones sobre su frente, sus ojos aún tenían ese fuego de su juventud cuando heredó el sable negro. Al igual que ella, todos los presentes se retiraron sus cascos menos uno.
—Beviin ¿Tienes alguna información sobre nuestros enemigos?
—Sí—exclamó el mandaloriano— Tesyr Thrat, comandante grysk, ha establecido en Nevarro, su base principal. Cuatro cruceros, con treinta naves coralitas, y por supuesto, esos cruceros están cargados con dovin basals.
—¿Esas esferas que perjudican la trayectoria de los disparos y los atrae a ellas ¿verdad?—preguntó el mandaloriano con el casco puesto.
—Sí—exclamó Beviin, juntando los dedos—Esas cosas son peligrosas, han costado numerosas naves de la Alianza.
—¿En dónde están establecidos los grysk? ¿Dónde está su líder? —preguntó Tristan Wren.
—En Canto Bight.
—Kriff, eso está lejos.
—No tenemos suficientes soldados para enviar un contingente a Cantonica—exclamó la Mand'alor—Tendremos que tomar Nevarro y proteger Mandalore.
—Déjame encargarme con Nevarro, Mand'alor—exclamó el mandaloriano con el casco—Conocí el lugar hace mucho.
—De acuerdo, Djarin, te lo encargo. Aunque, pensé que te habías retirado, esperaba ver a tu hija aquí.
—Aún tengo fuerzas para defender Mandalore—exclamó Din Djarin.
—Bien, estarás con Beviin en la operación en Navarro. Quiero al comandante vivo, para ejecutarlo en el trono.

Dos mandalorianos de armadura negra, conocidos como los Vigías, encargados de la seguridad de la Mand'alor. Ellos escoltaban a una mandaloriana que descendía, una mujer de armadura violeta con pintura, Tristan se sorprendió al ver a su hermana.
—¿Sabine?— y luego se giró completamente—¿Conseguiste aliados?
—Una vieja amiga—exclamó Sabine caminando por la sala y colocándose al lado derecho de su hermano menor—Mi riduur logró convencerme de reunir al viejo equipo. Mi amiga contactará a su hijo.
—¿Su hijo? Oh…ya sé a quién te refieres—exclamó Tristan y miró a la Mand'alor y al resto de los mandalorianos.
—Sigue siendo miembro del clan Wren, Mand'alor, aunque ya hace mucho tomó el camino de los Jedi. Pero sigue siendo mandaloriano.

Hubo algunos murmullos en la sala, a excepción de Din Djarin.
—No tengo problemas si hay que trabajar con los Jetiise—exclamó el veterano mandaloriano—Mi hijo es uno de ellos.
—Bien—exclamó la Mand'alor—Sé que a muchos de aquí no nos gusta ver a los Jetiise, pero olvidémonos un rato de ello. Recuerden que Syndulla y Grogu siguen siendo Hijos de Mandalore. Ahora, es evidente que cuando ataquemos Navarro, algunos grysk irán hasta Mandalore para golpearnos, pero estaremos listos para ello. Ya conocen sus puestos y obligaciones, alisten a sus tropas y evacuen a los que no pueden luchar. ¡Es hora de cortar la "alianza" con estos cabezas conos!
—¡Oya manda!—gritó Beviin y el resto de los mandalorianos siguieron su ejemplo, lanzando el grito de guerra mandaloriano.


Nevarro, un planeta terrestre, con terreno rocos y volcánico, en su único asentamiento, estaba ocupado por las fuerzas grysk. Los habitantes fueron desplazados hacia un planeta colindante, protegidos por los mandalorianos.

El lugar estaba ocupado por unidades militares mientras los cruceros partían hacia Mandalore para un reconocimiento, el comandante Tesyr Thrat salió de la tienda de campaña, habiendo finalizado su reunión con el maestro Bélico, el capitán se le acercó.
—¿Cómo le fue en su reunión?
—El Maestro Bélico aún quiere esperar un poco más—explicó, visiblemente molesto—Estoy harto de Nevarro, sin hacer nada mientras los otros comandantes están ganando batallas. Yammka debe estar avergonzado de mí.
—Lo dudo, señor—exclamó el capitán inclinando la cabeza—Tal vez es el designio de nuestro glorioso Yammka—levantó la vista, y los ojos de ambos grysk se cruzaron—Le debe tener reservado la más grande gloria: la exterminación de los mandalorianos.
—Es lo mas probable, aunque no tengo ordenes de atacarlos. Por ahora son nuestros aliados.
—Hablando de ellos—exclamó el capitán observando el cielo.
Numerosos cruceros de batalla se fueron acercando al planeta mientras pequeñas naves transporte iban directamente hacia el asentamiento. Tal acción sorprendió al comandante grysk, ya que no recibió una notificación de la llegada de los mandalorianos.
—¿Qué hacen aquí? No los cité— y miró a su capitán—Ingresa a la tienda e informe al maestro bélico si ordenó que los mandalorianos se reúnan aquí.
—A la orden, señor.

Mientras el capitán ingresaba a la tienda, Tesyr observó que los transportes portatropas aterrizaban, las rampas tocaban el suelo y los mandalorianos empezaron a avanzar rápidamente, con los rifles laser en alto.
Tesyr abrió los ojos, ellos avanzaban en forma ofensiva, formando una fila y apuntándolos, mientras los cruceros mandalorianos abrían fuego contra los cruceros grysk, el comandante se tiró al suelo, sintiendo los disparos volar por encima de su cabeza.
—¡Oya, manda!
Se puso de pie a duras penas mientras escuchaba los disparos, los soldados grysk aún estaban estupefactos del ataque mandaloriano y recién se movieron cuando oyeron al comandante abrir fuego contra ellos.

Entró a la tienda de campaña donde estaba el capitán, y el villip con el rostro del Maestro Bélico.
—¿Son disparos?
—Los mandalorianos nos han traicionado.
—¡Envié un contingente a Mandalore! ¡Reduca a cenizas ese planeta!
Tesyr sabia que había mandado naves a Mandalore como reconocimiento, así que abrió un enlace al comandante Kom Kresh, y cuando su rostro se asomó en el villip, vociferó:
—¡Abra fuego contra Mandalore!

Del techo de la carpa, se rasgó y cayeron dos mandalorianos, sus jetpack aun humeaban cuando ellos se movieron rápidamente, el de armadura beskar movió su lanza y apuñaló al capitán mientras el otro guerrero de armadura azul apuntó con su blaster en la cabeza de Tesyr.
—Ríndete—exclamó Beviin—Y diles a tus subordinados que lleven a sus "vornskr" hormonados a la celda.
Tesyr sonrió y apoyó su frente en el cañón, se podían escuchar gritos y gruñidos en el exterior, eso significaba que las bestias de Waobb estaban causando estragos.

Una de ellas irrumpió en la tienda, y antes que todos se pusieran en guardia, el animal saltó con gran velocidad hacia Djarin, tumbándolo en el suelo, forcejeando mientras el ácido que desprendía del hocico de la bestia caía en su hombro.
Beviin apuntó a la bestia, pero esta saltó hacia él, quien se lanzó a un lado, Tesyr salió de la tienda muy rápidamente, el mandaloriano se puso de pie lentamente, sus ojos no se apartaron de la bestia, quien le llegaba la cintura y era muy corpulenta, de hocico largo y garras prominentes. Su enorme hocico se abrió, donde un hilillo de ácido con una consistencia parecida a la baba.

Rugió y se lanzó hacia Beviin mientras Djarin se quitó de encima del enorme animal, se arrastró en dirección a la lanza, pero luego sintió el zarpazo en su espalda, escuchando el sonido del metal, se giró y le propinó una patada en todo el hocico y extendió su antebrazo derecho, donde salió disparado un gancho de sujeción, atravesándole el ojo izquierdo.
El animal aulló de dolor, retrocediendo mientras Beviin lanzó el villip y se paró en la mesa, donde extendió su antebrazo y salió una llamarada controlada hacia la bestia.
Din Djarin, una vez que dejó tuerto a la bestia, fue hacia su lanza y luego, atravesó el cuello del animal, ensartándolo en el suelo.

Beviin supo que era mala idea, porque el animal empezó a moverse por todo el lugar, envuelto en llamas, Djarin retiró la lanza y lo lanzó hacia la bestia en llamas, atravesándole la frente.
Beviin asintió mirando al mandaloriano mayor, cuyos ambrazos estaban rajados y el pecho estaba ahuecado.
Osi'kyr ¿Estas bien? —habló en mando'a.
—Adolorido, pero estaré mejor—contestó Djarin, limpiando la lanza con una tela—Solo dándome cuenta lo viejo que estoy. Cázalo, yo ayudaré a nuestros hermanos.
Era realmente sorprendente para Beviin al ver el daño que provocó las bestias en la armadura beskar, el hierro mandaloriano más resistente que conocía.
Ambos salieron de la tienda, Beviin alzó la vista y vio como las naves grysk caían como esferas de fuego, pero aún podía escuchar los disparos.

Corrió a cubrirse por detrás de unos sacos de arena, estudió el lugar; los mandalorianos ya casi habían avanzado y apenas quedaban grysk disparando, era cuestión de tiempo que ellos también sucumbieran. En el suelo yacían muchos cuerpos enemigos, pero también habían mandalorianos, la mayoría desgarrados debido a las bestias, quienes también estaban muertas algunas.
No vio a Tesyr por ningún lado, así que usó el jetpack para elevarse por los cielos, a casi cinco metros de altura y empezó a volar. No muy lejos, encontró al comandante supremo, hablando con otros dos grysk, uno de ellos tenia a la bestia, atada con una correa.

Tesyr estaba a punto de subirse a un deslizador así que Beviin aceleró mientras levantaba su mano derecha y disparó una llamada hacia un grysk mientras Tesyr se tiraba al suelo, totalmente furioso mientras sacaba un blaster.
Beviin aterrizó y rodó al suelo, la bestia iba corriendo hacia él, así que sacó su blaster y disparó hacia la frente del furioso animal, tropezando y deslizándose hacia sus pies.

Nuevamente, alzó el brazo izquierdo y una llamarada fuera hacia los soldados, quienes no pudieron sacar sus armas y corrieron por el campo, en medio de las llamas y gritos de dolor.
Beviin disparó al brazo de Tesyr, quien cayó al suelo, luego el mandaloriano avanzó rápidamente hacia él y pateó el arma a un lado, luego le propinó un puntapié en la mandíbula.
—Hut'uun.
El grysk lo miró con odio sin poder articular una palabra, y Beviin nuevamente lo golpeó para dejarlo inconsciente.
Alzó la vista y observó los destructores mandalorianos, intactos y escuchó los sonidos de los jetpacks.

Se giró y vio a un grupo de mandalorianos, uno de ellos de armadura pintada con aerosoles verde y azul.
—La zona esta asegurada—exclamó Callum Wren, hijo de Tristan Wren, el hermano de Sabine.
—Este es el comandante supremo—explicó Beviin.
—Que bien—exclamó Callum, acercándose al cuerpo del desmayado grysk—Pagará con su vida por todos nuestros hermanos asesinados por estas bestias.
—Avisemos a nuestra Mand'alor. No sabemos si algunas de estas pestilentes criaturas están en las naves que fueron a Mandalore.
—Eso es un buen punto—exclamó Callum, mirando a su interlocutor— ¿De dónde salieron?
—No lo sé, parecen vornskr, esas criaturas que viven en Myrkr. En fin, llevemos a este grysk a la nave y vayamos a ayudar a nuestros hermanos.


Una vez que Krom Kresh terminó de oír el grito de Tesyr en su villip, la conexión se cortó y eso solo podía significar que estaba bajo ataque. ¿Por qué Mandalore? Él podía ver el planeta, delante de ellos, una esfera marrón con blanco en los polos.
—Los mandalorianos están atacando en Nevarro—escuchó decir uno de sus subordinados—La conexión con el planeta esta cortado. Y la mayoría fueron replegados en otras misiones ¿Qué haremos? ¿Regresamos?
—No, atacaremos su planeta. Pagarán caro su traición—se giró hacia su subordinado—Desplieguen las tropas. Los cazaremos uno por uno, que el resto de los destructores vayan a Rommamol, a excepción del Creador y Guerrero; se quedaran para darnos apoyo.
—A la orden, señor.
De los ocho destructores grysk, solo quedaron los tres, quienes se acercaron al planeta, de aquellas naves, los dovin basals empezaron a salir y a flotar en la orbita del planeta mientras las lanzaderas de tropas iban directamente hacia el planeta.

Mientras tanto, un yate estelar salió del hiper espacio y quedó sobrevolando muy cerca de Mandalore.
—Los grysk están aquí, y empiezan a moverse—exclamó Finn.
—Los sensores de ocultamiento están activos— anunció el copiloto, un joven caballero Jedi de cabello verde llamado Luke.
—Entonces...unámonos a la "fiesta"—exclamó Jacen con el casco entre las manos, los dos Jedi se giraron para observar al maestro Jedi, colocarse el casco.
—En marcha—exclamó Finn.

Y el yate estelar, avanzó raudamente hacia Mandalore, Jacen, quien había terminado con su auto exilio en Ahch-To, estaba listo para ayudar a su gente y a la galaxia. Sabine y su madre Hera le habían pedido ayuda y estaba ahí para ayudarlos.


NA: Y volvemos con la segunda parte de la invasión grysk
Y aquí están los significados de las palabras en mando'a

Oya manda: Grito de guerra (o de júbilo) mandaloriano.
Osi'Kyr: "Oh, mierda"
Hut'uun: Cobarde.