Zeffo, un planeta azotado por los vientos, de grandes montañas nevadas y acantilados, así como también, lagos de grandes dimensiones, además de ruinas antiguas, aldeas abandonadas y criptas subterráneas.
Este era el planeta donde estaban asentados los Caballeros y Maestros Jedi, en la base subterránea del planeta, donde una vez perteneció al Imperio Galáctico.
El yate estelar aterrizó en la plataforma de duracero y se deslizó hacia el hangar, cubierto con un techo holográfico que imitaba una montaña. Este lugar estaba ocupado por Ala X y el Halcón Milenario, y no estaban solos, ya que podían ver a un grupo de mecánicos e ingenieros, agrupados alrededor de Rose, quien explicaba algo que los Jedi no escucharon.
Jacen, Finn, Grogu y Luke descendieron por la rampa mientras Reil los esperaba muy cerca de allí.
—Luke, eres libre de buscar a tus amigos. Iré a buscar a la maestra Rey.
—De acuerdo, papá.
Los Jedi avanzaron hacia el maestro Reil, quien se acercó.
—Rey los está esperando en el centro de mando.
Los cuatro Jedi se dirigieron a un turboascensor donde los llevarían a los subterráneos del planeta.
Era difícil determinar cuan profundo era el centro de comando, pero cuando las puertas de duracero se abrieron, avanzaron por una gran cueva iluminada, cuyo suelo estaba construido de permacreto y gruesas vigas de duracero estaban anclados en los techos rocosos, el lugar estaba repleto de cajas y equipos electrónicos, y algunas chatarras que databan de la época imperial.
El centro de mando era amplio, iluminado de azul y equipos con pantallas holográficos, en el centro estaba una mesa con un generador holográfico, totalmente apagado. Había algunos analistas de comunicaciones, sentados con auriculares. Ellos se unieron al equipo por mediación de Kaydel.
—Jacen, Finn, me alegra de verlos—exclamó Rey avanzando hacia ellos con grandes zancadas—Recibí tu mensaje que tenías algo para contar— y bajó la vista hacia Grogu.
—Maestra Skywalker.
—Grogu, que bueno que estás aquí.
—Tengo cosas que decir, pero creo que la información de Jacen es importante.
Jacen sacó una memoria de datos y se lo mostró a Rey.
—Mandalore estuvo bajo ataque grysk, pero logramos derrotarlos.
Rey tomó la memoria de datos y fue directamente hacia un datapad donde lo conectó y por la Holo pantalla se mostró varios archivos.
—En Myrkr se está "cocinando" algo—exclamó Jacen—Y veo un archivo de ese planeta.
Rey lo seleccionó, y Jacen empezó a contar todo lo que había pasado en Mandalore y también en la advertencia de la Mand'alor.
—Asi que ¿hay bestias del tamaño de un vornskr?
—Intentamos llevarnos uno, pero los mandalorianos los quemaron—exclamó Finn.
—Tendremos que avisar a los demás Jedi que tengan cuidado con estas criaturas—exclamó Jacen.
Rey se masajeó la barbilla, pensativa; no tenía muchos Jedi experimentados en la base, ya que la mayoría estaban en misiones fuera del planeta. Abrió una pantalla donde mostraba el mapa galáctico.
—Myrkr está muy adentro de la zona grysk—exclamó Rey.
—Pero debemos averiguar más de estas criaturas—exclamó Reil—Danni puede estudiarlas.
—Si, eso es buena idea—exclamó Rey—Reil ¿Puedes alertar a los demás Jedi de esta criatura?
—De acuerdo.
—Yo me enfrenté a una de estas bestias—exclamó Grogu.
—¿Qué tan peligrosas son?
—Demasiados. Son fuertes y grandes, de zarpas enormes que pueden matar a un hombre y un hocico alargado, cuyos colmillos parecen ser venenosos, su saliva parece ser ácido, ya que a corroído una armadura mando.
—Entonces es vital que capturemos a uno para estudiarlas—exclamó Finn.
Reil fue al otro extremo de la sala, mientras Rey volvía su atención a la Holo pantalla.
—Dovin basal—recitó mientras leía la información recopilada por los mandalorianos—Esto será muy útil para Rose.
—¿Cómo le va el proyecto Invisible?
—Está lista para probarlo en un Ala X—explicó Rey sonriendo—Esto es importante para ella, nunca la vi trabajar con tanto ahínco.
—¿En qué crees que la ayudará con los dovin basal?
—Los dovin basal están basados en la fuerza gravitoria. Si tan solo pudiese contrarrestar eso…salvaríamos muchas vidas.
Reil se acercó al grupo.
—Ya los he alertado a la mayoría—exclamó el maestro Jedi twi'lek, Jacen asintió.
—Entonces, eso es todo—exclamó Rey retirando la memoria de datos—Pueden retirarse, ya les avisaré de cualquier novedad.
Finn, Jacen y Reil inclinaron la cabeza, luego se retiraron del centro de comando, a excepción de Grogu, quien los vio irse.
—Hace mucho que no te veía, Grogu. Llegué a pensar que habías abandonado la Orden Jedi.
—No lo hice y me disculpo por no reportarme—explicó Grogu—Kubariet quiso formar un pequeño grupo de tres Jedi y tres mandalorianos.
—¿Por qué formaron el grupo?
—Kubariet estaba un poco descontento como estaban las cosas—contestó Grogu—Kubariet y Tedney me convencieron de unirme; Tedney quiso que se unan tres mandalorianos y yo recomendé algunos, incluyendo a mi hermana adoptiva.
—¿Tedney Altmik? —preguntó Rey, aunque no se sorprendió, Grogu asintió.
—Aunque su intromisión en Rommamol fue cosa suya—aclaró el pequeño alien verde asintiendo.
—Bueno ¿Qué le pasaba a Kubariet?
—Aunque estaba conformo siendo un Jedi, pero no quería estar sujeto a las reglas impuestas como reportarse cada tiempo. Quería estar por su cuenta.
—De acuerdo, entiendo—exclamó Rey—Debió habérmelo dicho. ¿Te convencieron de unirte?
—Me gustaba la idea de viajar por la galaxia, sí—explicó Grogu—Estaré aquí, maestra Skywalker. Cualquier misión o tarea que crea conveniente en darme, lo aceptaré.
—Bien, Grogu. Te informaré si te necesito algo; que la Fuerza te acompañe.
—Igualmente, maestra Skywalker—exclamó Grogu, quien asintió y antes de darse la media vuelta, levantó la vista—No está en los archivos, pero los grysk planean conquistar el Núcleo Profundo. Debemos alertar a la Alianza.
—Entiendo, Grogu, avisaré a Kaydel.
Rey se acercó al hangar en el piso superior donde observó a Kaz y a los mecánicos desmontar los Ala X, Rose estaba sentada con su datapad, muy concentrada en lo suyo.
—Rose, te he traído algo.
La mencionada alzó la vista y vio a su amiga delante de ella, extendiéndole una memoria de datos.
—¿Qué es? —preguntó mientras recibía lo que le extendía la maestra Jedi, Rose estaba visiblemente cansada pero no parecía tomarle importancia. Desde un año trabajaba en mejorar los Ala X y una manera de protegerse de los dovin basals.
—Información que me trajo Jacen desde Mandalore. Los mandalorianos espiaron a los grysk y encontraron datos interesantes de los dovin basals.
—Oh, genial—su semblante cambió cuando se puso de pie para conectar la memoria de datos sobre un generador de datos más grande, Rey escuchó un sonido de turbinas así que giró su cabeza hacia la entrada, donde un yate estelar se deslizaba lentamente.
Sentía remolinos de agitación en la Fuerza en los ocupantes, así que se acercó rápidamente mientras la rampa bajaba y descendía Temiri, detrás de él, la miriliana Teyni, consolando a Alema Rar, una caballero twi'lek de piel azul.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Rey al sentir una energía negativa sobre la twi'lek, sentimientos de tristeza y rabia.
—La misión en Billbringi por poco sale mal—explicó Temiri, su túnica estaba ajada y rota—Alema y Numa estaban ayudando en la evacuación de los refugiados cuando fueron atacadas por los grysk. Pero estos usaban bestias enormes de grandes garras, uno de ellos mató a su hermana, Numa.
Rey se giró hacia Alema, quien ya estaba lejos de su alcance, se había detenido en el turboascensor mientras Teyni le decía algo. Físicamente se veía agotada y maltrecha.
—Y ¿Cómo terminó?
—Captamos su señal y fuimos a buscarla. Lograron evacuar, pero solo la mitad lo logró, porque estas bestias destrozaron a todos. Pero había algo extraño, Rey; según Alema, son "invisibles" en la Fuerza, no podía verlas ni sentirlas.
—Extraño ¿Te enfrentaste con una?
—Sí, pero mi sensibilidad a la Fuerza estaba bloqueada, así que me costó matarla y la traje— y se acercó a la parte trasera del yate, donde abrió el capó, y tiró del borde una sábana blanca, cayendo al suelo. La destapó.
Rey se acercó, lo que vio parecía un vornskr, pero estaba bastante desfigurado y tenía un hocico largo, sus tres patas eran gruesas y con garras del tamaño de su cabeza.
—Escuché el mensaje del maestro Reil mientras estaba en camino. Por cierto, escuché como los grysk llamaban a este esperpento: "voxyn"
—Qué bueno que lo has traído, Tem—exclamó Rey poniéndose de cuclillas—Apesta, Danni lo examinará.
—Bien, buscaré una camilla deslizadora.
Temiri se alejó del hangar mientras Rey seguía examinando a la bestia, los grysk llamaban a esta criatura como voxyn. Y entendía lo peligroso que era al bloquear la sensibilidad de los Jedi y los Jedi no podían sentirlos.
Solo esperaba que Danni no tuviese problemas en identificar la clase de criatura que era para poder enviar un equipo a Myrkr. Se puso de pie y pensó en sus hijos, lejos de donde estaba, deseando que ellos tuvieran cuidado.
Bimmisaari era testigo de la batalla espacial entre los grysk y las fuerzas de defensa de la Alianza Galáctica.
El comandante Aftab Ackbar, observaba la batalla a bordo del crucero calamari, Rey Lee-Char, esperaba con impaciencia la llegada de los cruceros corellianos como fuerza de apoyo.
—¿Están iniciando las evacuaciones? —preguntó Ackbar cuando el alférez se acercó a su costado.
—Sí, señor, están evacuando a los refugiados que están en el planeta.
—¿Cuánto tardarán?
—Una hora, señor. Son pocos refugiados que se están subiendo a las lanzaderas.
—Esperemos que sea suficiente—exclamó Ackbar, observando como el Mothma estallaba en pedazos.
Era una batalla que no ganarían, pero esperaban sacar a todos los civiles y militares que se encontraban en el planeta.
El calamari notó que una cuadrilla de coralitas iban directamente hacia el planeta, pero el resto de los cazas de la Alianza estaban muy ocupados contra los otros coralitas, pero sabía que debían detener a esos coralitas cuanto antes.
El Escuadrón Inferno, liderados por Zay Versio, se desplegaron y persiguieron a los enemigos hacia el planeta.
—Esten alertas, pilotos. No permitamos que lleguen a los cuarteles—exclamó Zay, y los cazas volaron por encima de las copas de los árboles, los cazas coralitas se separaron en dos grupos.
Shara esquivó los disparos, ladeó su Ala X y un compañero suyo disparó contra su perseguidor. Sabía que su hermano Han, Tara y Rori estaban en el planeta y estaba realmente nerviosa sobre la evacuación.
Notó que llegaban más cazas coralitas, y una larga hilera iban hacia a una lanzadera.
—Dameron, Syndulla y Grogens. Impidan a esos cazas que se acerquen a la lanzadera—ordenó Versio, y la joven piloto aceleró su caza hacia ellos, respiró hondamente y abrió fuego.
Los cazas coralitas se desplegaron, y a lo lejos empezaron a caer esferas rocosas.
—¡Dovin basals! —gritó Grogens, un devaroniano, Tallie Syndulla disparó contra los cazas coralitas y giró a estribor, Shara imitó a su compañera, esta acción llamó la atención de varios cazas coralitas.
—Impidamos que se acerquen a los dovin basal o será difícil destruirlas—exclamó Grogens—Son demasiados, líder Inferno.
Shara esquivó a duras penas, y la lluvia de láseres caía por todos lados, retrocedió mientras otro grupo de pilotos de Ala Y se acercaron a la zona caliente de combate, la lanzadera logró alejarse del peligro, Shara sentía los disparos a la espalda de su Ala, pero su compañero Grogens, logró sacarla del embrollo.
Fortaleció su enlace de mellizos con Han, sentía su seguridad a unos metros donde estaba, pero debía concentrarse en donde estaba. Dos lanzaderas salieron raudamente del hangar del planeta, y los otros grysk fueron hacia ellos, pero la fuerza de la Alianza no se lo permitiría.
Grogens disparó contra uno, pero otro grysk disparó a la cola del devaroniano, y se estrelló en el pantano, Tallie disparó a otra nave y se escabulló entre las nubes, Shara veía a cada compañero ser destruido.
Un dovin basal pasó muy cerca del bosque, y su Ala se agitó violentamente, y usó la Fuerza para serenarse, una nave enemiga se acercó peligrosamente hacia una lanzadera mientras la otra lograba escapar a duras penas.
Un golpe en la parte trasera, Shara esquivó, pero su droide astromecánico le informó que su nave había recibido un buen golpe.
—Arréglalo, puedo continuar.
Tres cazas de ingeniería corelliana apareció en el horizonte, eso significaba que los corellianos habían llegado a apoyarlos en la huida de Bimmisaari.
Shara se acercó hacia un caza coralita y los disparos rebotaron, maldijo en el tablero mientras observaba como este daba una vuelta.
—Shara…vámonos—ordenó Tallie, la joven piloto no sentía a su hermano ni a Rori en esas lanzaderas, eso quería decir que no habían subido aún.
"Han ¿han evacuado a todos?" preguntó mediante su enlace de mellizos.
"Shara, aún no, pero estamos avanzando rápido"
Shara esquivó el último ataque y dos naves coralitas empezaron a dispararla, y la piloto empezó a esquivar, ladeando la nave hasta que uno de los disparos, rozó un Ala y su tablero empezó a pitar.
Tallie apareció con un gran giro, disparando a un coralita mientras el otro coralita disparó contra Shara, destruyendo un Ala.
Su droide le informó que debía aterrizar o estarían perdidas, Shara usó la Fuerza para mantener la calma mientras intentaba controlar su Ala, quien iba directamente hacia el bosque.
—Shara…aléjate—exclamó Tallie en su radio, Shara apretó los dientes mientras intentaba elevar el morro de su nave, sintió que el motor empezaba a chirriar y botar humo negro. Sintió otra sacudida y sus escudos quedaron destruidos, quedando totalmente desamparada al ataque enemigo. Aceleró hacia el bosque, intentando mantener bajo control, pero era imposible, el morro iba directamente hacia los árboles y cerró los ojos.
"Han…encuéntrame".
La parte inferior del Ala X rozó las copas de las arboles, el tablero empezó a saltar chispas y sabía que no podía quedarse en su Ala, así que se eyectó mientras el morro de su nave tocó el suelo y la explosión alejó a la piloto, cuyas lenguas de fuego envolvieron sus piernas.
Han se detuvo mientras ayudaba a un anciano a subirse a la penúltima lanzadera, Tara le tocó el hombro suavemente.
—Han.
—Shara…está en problemas—exclamó Han parpadeando—Necesita mi ayuda.
Cerró los ojos y dejó que la Fuerza le mostrase donde estaba, gracias a la diada que compartía con ella.
—¿Pasa algo? —preguntó Rori y el joven aprendiz abrió los ojos.
—Debo ayudar a mi hermana, está en el bosque.
Corrió hacia un deslizador sin esperar a que Rori le hablase, Tara siguió tras él mientras la Dama Jedi se quedaba en el mismo sitio.
—¡Apresúrate, Han! —gritó por encima de los soldados y civiles.
Han se montó en un deslizador estacionado, uno lo suficiente espacioso para llevar a cuestas a su hermana mientras Tara se sentaba a su costado.
Pisó el acelerador y fue directamente hacia el bosque, donde podía observar a lo lejos una gran columna de humo negro, pero él sabía a donde ir, dejándose llevar por la Fuerza.
—¡Ahí está! —exclamó Tara, Han se detuvo y bajó rápidamente hacia su hermana, quien aún estaba unida a su asiento, sus piernas y su brazo derecho estaban a carne viva, su rostro estaba cubierto de arañazos, hollín y tierra.
—Está viva, pero necesita ir a un tanque de bacta—exclamó Tara, quitándole el arnés a su amiga, aún inconsciente, luego de unos minutos angustiosos, sintiendo los motores de las naves sobrevolar por sus cabezas, lograron sacarla de su asiento y entre los dos, la llevaron con cuidado al deslizador.
Tara se colocó alrededor del cuerpo de Shara, extendió sus manos sobre sus lesiones, aunque ella no era una Jedi médico como lo era Tekli o Neespi, al menos podía intentar en cerrar algunas heridas.
Mientras llegaba a la base, vio a Rori en la entrada, moviendo los brazos como instándolo a acelerar, así que Han presionó el acelerador hasta llegar a ella.
—Vamos, este es la última lanzadera— y vio a Shara—No ¿está bien?
—Respira, pero su presencia está debilitándose—exclamó Tara saltando del deslizador, Han rápidamente cargó a su hermana, y usó la Fuerza para enviar ondas de calma mientras corría hacia la lanzadera.
—¿Todos están arriba? —preguntó Tara.
—Sí, están a punto de irse.
Han avisó a dos soldados médicos que subían a la lanzadera y ellos rápidamente socorrieron a la joven piloto, intubándola y subiéndola con una camilla mientras los Jedi se subían a su transporte.
La lanzadera se agitó debido a los ataques de los grysk, pero la defensa corelliana hizo que saliese y volase directamente hacia el crucero estelar Corazón de Alderaan.
Una vez que todas las lanzaderas fueron a los cruceros de la Alianza Galáctica, Aftab Ackbar fue notificado y desde el puente del Rey Lee-Char, ordenó la retirada.
Y de un momento a otro, la Alianza Galáctica abandonó la zona de combate, dejando atrás Bimmisaari, ahora perteneciente al Imperio Grysk.
.
Han caminó por los pasillos del crucero Corazón Estelar hacia la bahía médica, acompañado por Rori y Tara, visiblemente preocupados. Y cuando llegaron al lugar, la encontraron sumergida en una capsula vertical, flotando en el líquido curativo con un respirador en su boca. El joven aprendiz se acercó aún más.
—La puedo sentir—exclamó y miró al droide médico.
—Está estabilizada—explicó el droide acercándose a los Jedi—Hemos tenido que hacerle injertos a su piel quemada, sus pulmones están siendo lavados. Estará bajo observación.
Han se sentó, Tara lo abrazó mientras Rori se acercaba al tanque.
—¿Irá al centro médico de Dac?—preguntó Rori al droide médico.
—El protocolo lo dice, pero eso dependerá de su supervisor si desea enviar a otro lado.
Han miró a Rori.
—¿Crees que Versio esté aquí? —susurró Han—Deseo que se recupere en Zeffo—susurró en voz baja.
—Por ahora, dejemos que ella cure sus heridas en Bacta—exclamó Rori, le dio una palmada en la espalda y se retiró de la bahía médica.
—Ella se pondrá bien, Han, es fuerte.
—Lo sé—exclamó el joven cubriéndose la cara y volvió a mirar a Shara.
Tallie ingresó al ala médica con urgencia, aun totalmente sucia e ignorando a los alarmados gritos del droide médico, se acercó al tanque.
—Ella está bien—exclamó Han y Tallie se giró hacia el mellizo varón.
—He estado tan preocupada—exclamó Tallie, sentándose y mirando a Shara—La vi eyectarse, pero ahí fue la última vez. Los grysk no dejaban de acosarnos.
—Se recuperará—exclamó Han asintiendo—Puedo sentir que está en modo curación de la Fuerza. Curándose mentalmente y física.
Tallie asintió, un poco más calmada.
—Y ¿Dónde crees que nos estamos dirigiendo? —preguntó Tara, queriendo cambiar el ambiente que se respiraba en el lugar, buscaba un tema de conversación fuera del tema grysk.
—Según Versio, a Saleucami.
"Saleucami" pensó Han "Muy cerca de Zeffo"
Tara preguntó cosas sobre aquel planeta, Tallie conocía un poco y el ambiente cambió un poco al hablar sobre aquel lugar, Han solo miraba a su melliza y se preguntó si habrá una victoria importante ante los grysk tras un año de derrotas y huidas o al menos, expulsarlos de la galaxia.
Pero la Fuerza le impedía ver el final de la guerra y lo frustraba, negó con la cabeza. Necesitaba distraerse un momento y cuando volvió en sí, sus amigas aún continuaban hablando de Saleucami, así que solo decidió a escucharlas.
