Viqi Sesh se aprestaba a retirarse de su oficina y dirigirse a su vivienda, así que una que agarró sus cosas, y fue directamente a la puerta, esta se abrió, pegando un susto.
—Ejecutor— exclamó mientras retrocedía, Vanuuri se llevó un dedo a la boca mientras cerraba la puerta—
—Di mi nombre falso, Pedric Cuff mientras estemos afuera.
—Lo siento—se disculpó y levantó la mirada—¿A que le debo esta visita?
—Quiero hablar de los Jedi—exclamó Vanuuri Nar avanzando con las manos a la espalda—Mi señor está realmente ofuscado por estos herejes.
—Entiendo, han impedido algunos ataques suyos o salvado a los refugiados.
—Admito que los subestimé. No pensé que serían un gran problema, pero recuerdo haberte dicho que investigues algo sobre ellos.
—Lo hice hace unas semanas, pero no es mucho. No desde que perdieron su base.
—Lo sé, ahora son inubicables pero lo que quiero saber es ¿Quién es su líder?
—Creo que Rey Skywalker, todos le hacen caso.
—¿Rey Skywalker? —exclamó Vanuuri—Sí…escuché algo de ella cuando me infiltré a esta galaxia y maté al senador que estoy suplantando.

Viqi asintió lentamente, y respiró hondamente, intentando calmarse, pero era complicado, desde que había escuchado rumores de que la Inteligencia galáctica estaba vigilando algunos senadores. Rumores que no podía confirmar e incluso había contratado a un equipo a revisar su oficina y no encontraron nada. Algunas veces tenía la sensación de estar siendo vigilada.
—Skywalker derrotó al Emperador Palpatine, nadie sabe cómo lo hizo, pero lo hizo—cruzó los brazos—Su boda con el famoso piloto de la Resistencia, Poe Dameron, el "protegido" de la princesa Leia, fue titular de la prensa, pero nadie sabe dónde se casaron. Los testigos no han querido decir nada.
—No me importa ese tema, eso ya lo sé.
—Sé que tiene tres hijos, una pareja de mellizos y otro hijo varón—exclamó, pero notó que los ojos de Vanuuri se agrandaban, le pareció ver que una sombra de miedo pasó por su rostro, pero luego desapareció.
— ¿Mellizos? ¿Estás segura?
—Sí, creo que oí al piloto Dameron mencionarlo en una gala, pero eso fue hace mucho.
— ¿Puedes conseguir alguna imagen de ellos?
—Sé que la chica es piloto…
— ¿Puedes hacerlo? —preguntó con los dientes apretados y los ojos casi sobresaltados.
—Haré el esfuerzo.
—Infórmame una vez que hayas terminado, tienes hasta mañana. Y no acepto disculpas, Sesh, si fallas esto, Kuat será incinerada y olvidada.
Se dio la vuelta sin escuchar ninguna réplica de parte de la senadora pasmada, quien vio irse al Ejecutor, dejándola sola. Se preguntó porque había actuado así, casi con temor.

Una hora después de la reunión con la senadora Sesh, Vanuuri Nar llegó al apartamento que perteneció al senador que estaba suplantando, Pedric Cuff.
Se dejó caer en el sillón, masajeándose la sien. "Mellizos" pensó "Eso es malo, muy malo" Vanuuri Nar empezó a mirar un punto fijo en la pared. Que la facción hereje, la facción enemiga tenga una pareja de mellizos era señal que perderían la guerra, una señal de mal augurio y no podía permitirse eso. Era entendible, una galaxia de herejes, una galaxia contaminada tendría tales fenómenos de la naturaleza porque era algo muy, muy raro que las grysk tengan parto múltiple.
Aunque, odiaba a los niños gemelos, reconocía que veneraba a una diosa gemela: Harla la Mentirosa, gemela de Yammka, el dios de la guerra. Según los mitos, Harla engañó a Yungrysk, el padre de todos los grysk y eso ocasionó que fuese desterrada, pero a pesar de su desgracia, era bastante venerada entre las modeladoras, incluyendo él mismo. El Ejecutor respiró hondamente, debía contárselo al Supremo Soberano. El éxito de la campaña dependía mucho si estos dos fuesen destruidos.

.

Vol Arun, el Supremo Soberano, estaba en una sala circular, amplia y cercada con paredes de plasma, donde se podía ver una especie de arena de batalla. Estaba rodeado de sacerdotes y sacerdotisas que entonaban canticos lastimeros, Onimi, el bufón grysk de la corte, yacía en debajo de sus pies, sin decir una palabra, y más debajo de las escalinatas, un corrillo de soldados grysk.
En la arena había tres voxyn contra cuatro prisioneros, armados con lanzas; aquellos luchaban contra las bestias y cada vez que uno caía, se oían gritos de euforia; Vol Arun solo estaba en silencio, observando la masacre.
— ¿Está aburrido, mi señor? —preguntó Onimi, un grysk bastante bajo a comparación con otros de su especie, con la barbilla un poco corta y sin dientes frontales.
—Dos prisioneros más— y miró al bufón que tenía adelante—Y tú también.
—No creo que pase eso, mi señor—exclamó Onimi mirándolo a los ojos, Vol Arun parpadeó unos segundos, confuso, pero luego, arrugó el entrecejo.
—Quédate cerca, alimaña.
—Lo haré—exclamó Onimi, quien vio de reojo al voxyn, que se había detenido, mirándolos, pero luego volvió a lo suyo en despedazar a otro prisionero que corría por la jaula.

De un momento a otro, un sacerdote se acercó, mirando al suelo.
—Supremo Soberano, tiene un mensaje del Ejecutor.
—Lo recibiré—se puso de pie y levantó la mano derecha—Sigan con la lucha.

Tiró de la cadena que estaba atada en la cintura de Onimi hacia el cuarto donde estaba el villip, y una vez que el sacerdote lo dejó, el rostro de Vanuuri Nar se materializó.
—¿Qué es lo que pasa?—preguntó, sus ojos magenta centellaron.
—Malas noticias—exclamó el Ejecutor, apretando los dientes—Recibí un informe, los Jedi tienen en sus filas, una pareja de mellizos.
Vol Arun, de la rabia tiró de la cadena provocando que Onimi fuese contra el suelo, apretó los dientes y se acercó al villip.
—¿Estás seguro?
—Mi informante me pasó los nombres de los herejes malditos.
—Son sangre maldita—exclamó Vol Arun—No podemos permitir que esto nos perjudique.
—Contactaré con la Guardia Guaviana para que los capture y sean ofrecidos en sacrificio a Harla la Tramposa.
—Mi señor—exclamó Onimi desde el suelo, con la nariz rota y sangrante, manteniendo el contacto visual con el Supremo Soberano— ¿Por qué sacrificar a los dos? ¿Por qué no hacerlos luchar entre sí y el ganador, convertirlo en un asesino de Jeedaii?

Vol Arun parpadeó un par de veces, se mantuvo en silencio.
—¿Señor?
—Seguro que recuerda su juventud, mi señor—susurró Onimi sin bajar la vista—Yungrysk le dio la prueba de su vida y salió victorioso.
Vol Arun recordó que tenía un hermano mellizo, quien fue considerado el heredero del Imperio Grysk, pero lo terminó retando a un duelo a muerte y ahora, estaba a punto de lograr la mayor gloria de los grysk.
—Captúralos, Ejecutor—exclamó Vol Arun mirando a su interlocutor—Tráelos con vida y los haré luchar a muerte.
—Asi lo haré—exclamó Vanuuri Nar, desapareciendo del villip, Vol Arun bajó la vista hacia Onimi, quien gimoteaba de dolor en el suelo. Sin decir una palabra, tiró fuertemente de la cadena, y salió del cuarto, casi arrastrando al grysk de baja estatura.
Vanuuri Nar, disfrazado del senador Pedric Cuff, ingresó al Senado Galáctico, donde empezó a caminar con pasos normales, después de haber hablado con el Supremo Soberano y su nueva petición.

.

Viqi Sesh estaba en el umbral donde estaba el ingreso al senado, ella se le veía nerviosa, esperando a que él llegase a donde estaba.
—La Alianza quiere los cruceros en Kuat.
—Es normal que quieran refuerzos—explicó Pedric Cuff mirándola glacialmente—Pero mi Señor está realmente impaciente, siente que los Jedi es una piedra en su zapato.]
—¿Pero las…?
—Hacen su trabajo, pero tengo algo mucho mejor—sonrió siniestramente e ingresó al senado, al sitio donde le correspondía.
Ingresó al senado y adoptó una postura de urgencia, así que aceleró hacia su cabina y pidió la palabra.
—¿Qué es lo que sucede, senador Cuff? —preguntó el ayudante de Jefe de Estado? —Acaba de interrumpirle al senador de Ithor.
—Quiero confesar que hice lo mismo que el senador A'kla—explicó mientras se apoyaba en su cabina y este empezó a sobrevolar—Evité los errores del senador y hablé con el Maestro Bélico grysk.
Hubo murmullos en toda la sala, Viqi fue hacia su cabina en silencio mientras el ayudante del Jefe de Estado alzaba la voz, pidiendo silencio. Pedric levantó su mano derecha, mostrando que le habían mochado dos dedos.
—Esto es prueba que hablé personalmente con el Maestro Bélico. El error de A'kla fue no hablarles con respeto y humillación. Tuve que humillarme ante él, pero antes de pedirle algo a él, me hizo una oferta que nos beneficiará a todos.
Silencio en el senado, Pedric bajó el brazo y con ambas manos apoyadas en la cabina, alzó la vista, mirando al Jefe de Estado.
—Están dispuestos a detenerse si entregamos a estos dos Jedi—exclamó mientras encendía una imagen holográfica de Han y Shara—Hijos de la maestra Jedi Rey Skywalker, se les acusa de haber exterminado a dos aldeas de civiles grysk— hubo murmullos en toda la sala—Tenemos testigos oculares de la masacre. La oferta es que, si son entregados, los grysk darán por finalizada la guerra. Nos han dado dos semanas de tregua para capturarlos, no nos atacarán hasta el plazo fijado si no cumplimos con el pedido.
— ¿Los chicos Dameron? —preguntó Borks totalmente confundido—Tenia entendido que la chica Dameron era la piloto pero no entendía porque ellos atacarían a una aldea.
— ¿Dice que dejaran de atacarnos si entregamos a los Jedi? —preguntó Viqi.
—Sí, y la tregua a empezado mientras hablamos. Darán por finalizado si no cumplimos con el pedido.

Las voces de los senadores fueron creciendo cada vez más, los más entusiastas apagaron a los que rechazaban la idea, quienes se sentaron.

Borks Fey'lya sabía que todo dependía de él, pero veía la tregua una manera de reorganizarse y pensar en mejores opciones, se sentía cansado.
—Usted tiene la última palabra—exclamó su ayudante en su oído, el bothano estaba sintiéndose culpable, pero tenía que velar por la vida de sus ciudadanos. Además, hubo una época que no habían Jedi y si los grysk iban a dejarles en paz si entregaba a los Jedi.
—No se preocupe si sus tropas deben buscar a los Jedi—exclamó Pedric Cuff en medio de los gritos de los senadores—Tengo mi personal entrenado para ello.

Su "personal" no eran otros que grupos de mercenarios como la Banda Guaviana o el Sol Negro. Borks se puso de pie y las voces callaron.
—De acuerdo, le permito que su personal asignado tenga permiso para buscar a los Jedi. Desde ahora, la tregua ha empezado.
Hubo aplausos bulliciosos, se veían algunos rostros inconformes mientras Pedric se sentaba, satisfecho. Ahora le era más fácil infiltrarse en los alrededores de Taris para evaluar los daños e ir sin problemas alguno al Núcleo Central, Coruscant, donde estaría el planeta que tanto anhelaban.


Shara abrió los ojos con pesadez, sentía el cuerpo agarrotado, pero ya no sentía dolor. Tardó unos segundos en darse cuenta de que estaba en una cama en una habitación de paredes rocosas, como en una cueva, pero estaba tenuemente iluminada.

No se movió, en su lugar, pensó en los últimos eventos recordando que escapó por poco de su Ala X y que el fuego se extendió a sus piernas y a su brazo derecho, que la onda expansiva la llevó a otro lado del bosque. Sintió a su mellizo, pero luego perdió la conciencia.
Supuso que estaba en Zeffo, la nueva base secreta de la Orden Jedi, aunque también había algunos en Ahch—To, pero ellos eran los Iniciados.
Movió la cabeza y vio a su padre, sentado en una silla vieja, de brazos cruzados, visiblemente durmiendo. Se preguntó cuando había llegado. Intentó moverse, pero solo soltó un gemido de dolor y los crujidos de su espalda, Poe se despertó y corrió hacia su hija,
—Estas despierta, cariño—exclamó Poe, acariciando la cabeza de su hija—Nos tenías preocupados.
—Estoy bien, necesito regresar con el escuadrón.
—Entiendo tu espíritu, pero debes descansar—exclamó Poe—Has tenido mucha suerte, si Han no…
—Estoy aquí, papá—exclamó Shara—Pero mi equipo ¿están bien?
El semblante de Poe, el corazón de Shara se hundió.
—Solo Tallie y Versio han salido ilesas. Lo siento mucho. —exclamó Poe, sujetando su mano—Debes descansar, así dijo el droide médico. Luego ya veremos el siguiente movimiento.
—¿Dónde está Han?
—Está afuera, con Tara y Tallie
—¿Tallie está aquí en Zeffo?
—Sí, Rori también está aquí. Han estado visitándote, igualmente mamá.
—¿Dónde está ella?
—Ella estaba aquí, pero tuvo una llamada de urgencia. Asi que, se fue al centro de comando.
—No quiero estar sin hacer nada.
—Anímate, solo es una semana, luego volverás a ser la misma de siempre. Yo pasé por algo similar. Llamaré a Han, que ha estado preocupado por ti.
Poe sonrió a su hija y la besó en la frente, se puso de pie y fue a la salida de la habitación, luego ingresó Han, Tara y Tallie, Shara se levantó un poco para recibir el abrazo de Han.
—Estas bien ¿estas mejor?
—Sí, estoy mejorando…creo.
Han se separó de su hermana, luego fue el turno de Tara para abrazar a su amiga, después lo hizo Tallie.
—Me alegra verte bien, Shara. Estuve preocupada.
—Pensé que estarías en Saleucami.
—Estuve un rato—exclamó Tallie, separándose del abrazo—Tuve una reunión con la teniente Versio y cuando fui a buscar a Han, ya no estaban en el planeta. Asi que contacté con papá y me dijo que estaban aquí, así que decidí venir a visitarte.
—¿Versio dijo algo?—preguntó apenada, Tallie suspiró apenada.
—No está muy segura cual va a ser el siguiente paso—explicó—Me ha sugerido unirme a otro escuadrón porque no hay suficientes pilotos con experiencia de combate.

Shara se quedó en silencio, con la mirada baja; Han sentía el ambiente pesado y solo atinó a mirar a Tara.
—Zeffo es bonito—exclamó Tara, queriendo cambiar el ambiente pesimista—Nunca he visto tantas montañas nevadas.
—Sí, es espectacular—exclamó Tallie, asintiendo y luego su vista fue a Shara—Solo quería ver si te encontrabas bien. Debo regresar a Saleucami; debo volver al ruedo y estoy segura de que lo harás tú también. Solo concéntrate en recupérate, y nos vemos.
Tallie abrazó a Shara, quien se despidió de su compañera y amiga de escuadrón, luego la piloto se despidió de Han y Tara.

Una vez que salió de la habitación de Shara, agarró su casco que estaba en el suelo y fue hacia el turboascensor donde la llevó al hangar.
Una vez que las puertas del turboascensor se abrieron, la piloto salió y por poco se tropieza con Rori.
—Disculpa—exclamó la piloto, apartándose del camino de la Dama Jedi, a quien se le hacía muy familiar.
—¿Tallie? —exclamó Rori—Soy Rori, de la Academia Jedi.
—Oh…Rori, me alegra de verte—exclamó sonriente mientras le daba un abrazo a una antigua compañera del Templo Jedi, cuando ambas eran Inciadas—Han sido muchos años ¿verdad?
—Sí y veo que eres piloto—exclamó Rori.
—Sí, y tú…Dama Jedi ¿verdad?
—Sí, el año pasado me ascendieron ¿vienes por Shara?
—La acabo de ver—exclamó Tallie, observando a Rori con atención, empezando a sentir un cosquilleo en el estómago—Acaba de despertar.
—Justo iba a buscarla—exclamó Rori sonriendo— ¿Ya te vas?
—Sí, solo era para visitarla y de paso, también a papá y mi hermano.
—Oh, cierto—exclamó Rori asintiendo—He escuchado que los pilotos suelen tener muchos admiradores.
—No lo sé—exclamó ladeando la cabeza—Shara, tal vez; pero yo, no lo creo—exclamó, guiñándole el ojo derecho, Rori alzó una ceja.
—Entonces ¿no tienes admiradores?
—No que yo sepa. ¿Estás interesada en ser una?
—Tal vez, debería verte volar para decidirme.
—Entonces, algún día te lo mostraré.
Rori se rió en tono bajo mientras Tallie sonreía, luego un breve silencio entre las dos, pero no era nada incómodo.
—Debo irme.
—Adiós, Tallie.
Las dos se abrazaron, luego Rori observó a ella caminar hacia el hangar, minutos después, partió. La Dama Jedi se preguntó qué es lo que acababa de suceder, aunque aún sentía que tenía el corazón bombeando fuerte, sin dejar de sonreír; fue al turboascensor donde la llevaría a la habitación de Shara.


Rey escuchaba todo lo que le contaba Kaydel vía holograma, en el centro de comando había otras figuras holográficas que correspondían a Karr Nuq, Yax Rij, Ayal Spur Jannah Carlissian, mientras en la sala solo estaban Teyni, Jacen, Finn y Neespi. Rey empalideció cuando escuchó que sus hijos eran buscados por los grysk y la manera en que el Jefe de Estado lo permitió.
—¿Sabemos quién es Pedric Cuff? —preguntó Finn.
—Un senador—contestó Kaydel cuya imagen a ratos parpadeaba—Es el creador del movimiento anti Jedi junto con Viqi Sesh.
—No se lo perdonaré a Borks Fey'lya—exclamó Rey—Tendrán que pasarme por encima para acercarse a ellos.
—Entiendo lo que sientes, Rey—exclamó Kaydel—Yo también me sentiría furiosa si hubiesen amenazado a mis hijos, pero algo les aseguro. Es bastante extraño que Cuff haya dicho algo así, quiero decir, sé que él odia a los Jedi, pero ¿ofrecer a dos adolescentes? Él nunca se metería con jóvenes o niños.
—Dice que contactó con los grysk—acotó Teyni, una miriliana de piel verde, quien juntó los dedos.
—A él lo tengo vigilado—exclamó Kaydel—Mis informantes me han dicho que se reúne varias veces con Viqi Sesh. Además, hace un año dejó de representar a Osarian, justo cuando cayó en manos de los grysk.
—Ahora con esto será difícil ayudar con los refugiados—exclamó Ayal, un zabrak macho—Alertarán a los grysk apenas nos vean.
—Cuff ha aprovechado que la otra mitad de la galaxia está desesperada que les ha ofrecido nuestra "cabeza" para dejarlos en paz—exclamó Finn—Ahora otro problema cuando estábamos lidiando con los voxyn.
—No podemos abandonarlos—exclamó Rey—Sé que ahora todos se han puesto en contra nuestra pero nuestro deber como Jedi es ayudar a los que más nos necesiten. No trabajamos con la Alianza Galáctica. Fey'lya y Cuff pagarán por esto, así que nuestra misión urgente es saber que es un voxyn.
—Confío en que habrá personas que no nos venderá—exclamó Jacen.
—¿Has descubierto algo con los voxyn, Neespi? —preguntó Teyni.
—Necesito un poco más de tiempo—exclamó la sanadora Jedi calamari—Danni está haciendo un gran avance, será en cuestión de días que descifremos el otro código genético, pero sí, son de Myrkr.
—Rey, estoy dispuesta a proteger a tus Jedi que están en el campo de batalla, a bordo del Princesa Leia.
—Gracias, Kaydel. Si descubres que Cuff está con los grysk, llámame para "hablar" con él—exclamó Rey glacialmente.
—Lo haré, mi esposo Rafan está trabajando en ello. Hasta que nos veamos de nuevo, maestros Jedi.

La transmisión se cortó, el resto de las imágenes holográficos de los otros maestros, siguieron su ejemplo, dejando a Rey sentada en el mismo lugar.
—¿Qué harás? ¿Dejarás a Han y Shara en Zeffo? —preguntó Finn acercándose a su amiga y sentándose a su lado.
—No querrán quedarse—exclamó Rey mirando a Finn—Puedo prohibirles salir del planeta, pero se opondrán.
—Tal vez debamos hablar con Maz. Quizá ella pueda manejar algunos contactos y nos diga que grupo de mercenarios están detrás de los mellizos.
—Es una buena opción.
—Estamos contigo, Rey—exclamó Teyni al igual que Neespi, Jacen asintió.
—Ellos son mis sobrinos, Rey—exclamó Finn—Tendrán que pasarnos por encima para acercarse a ellos.
Rey sonrió débilmente y se puso de pie, los maestros dieron su apoyo con un abrazo, luego fueron abandonando la sala de comando. La maestra Jedi sintió que su hija Shara estaba despierta así que salió rápidamente hacia la habitación de su hija.

La encontró sentada en su cama, con Rori, Han y Tara; entonces la maestra Rey se acercó a su hija con una gran sonrisa y la abrazó fuerte. Shara, un poco confusa, palmeó su espalda, luego Rey, alzó la mano, llamando a Han, quien se acercó y también fue abrazado.
—No permitiré que nadie les ponga un dedo encima. Moriré defendiéndolos, pero sé que ustedes son fuertes, incluyendo a Kai—susurró Rey y cuando se separaron, Han y Shara notaron que los ojos de su madre estaban un poco húmedos.
—De acuerdo…mamá—exclamó Shara confusa, Rey besó la cabeza de su hija.
—Los dejo, debo hablar con su padre.

Rey abandonó el cuarto, dejando a los mellizos confusos pero intrigados, sabían que algo pasaba debido a la conexión de la Fuerza y seria cuestión de tiempo de saberlo.