Habiendo pasado un día, Shara se sentía mejor pero aún debía estar en cama ya que sus piernas debían seguir curándose con los ungüentos de bacta. Aunque estaba ansiosa por salir, escuchaba a Han resumir a Kai lo que les había contado Rey.
BB-8 rodó por la habitación, emitiendo pitidos y moviendo la cabeza, Shara le sonrió al pequeño droide.
—Asi que, los grysk los está buscando—preguntó Kai mirando a su hermana— ¿Y el Jefe de Estado lo permitió?
—Escuchó tregua y aceptó lo que dijo Cuff—exclamó Han, sentado en la cama—Todo el senado estuvo de acuerdo. Si que nos odian.
—¿Cómo supo Cuff de ustedes?
—No lo sé—exclamó Han.
—Bueno, nuestros padres son conocidos, así que habrán partido buscando partidas de nacimiento y registros. Mi foto está si consultas los miembros de escuadrones de pilotos.
— ¿Cómo se sienten?
—No voy a mentir, estoy nervioso, tal vez un poco de miedo, pero no creo que tenga que esconderme.
—Yo podría decir lo mismo—exclamó Shara reclinándose—No solo nosotros estamos siendo buscados, si no también nuestros compañeros.
—Eso explica que papá esté furioso—exclamó Kai mirando a la puerta—Nunca lo he visto así.
—Y bueno ¿Qué ha pasado en Boz Pity? —preguntó Shara.
Kai respiró hondo y contó todo lo que había pasado en ese planeta, a excepción del beso con Ava, no se sentía listo compartir ese momento con sus hermanos.
—¿Voxyns? No eres el primero, Kai—exclamó Han, mirando con preocupación a su hermano menor—Tem trajo uno muerto y lo están analizando en el laboratorio.
—Asi que bloquea la Fuerza—exclamó Shara— ¿De dónde vendrán estas criaturas?
—Mamá sospecha que vienen de Myrkr, así que espera el análisis para confirmar sus sospechas—acotó Han.
—Son terribles—exclamó Kai—Me costó vencerlas a los dos y ahora sé que otros Jedi no han tenido mucha suerte enfrentándolos.
—Bueno, ya dejando este tema deprimente—exclamó Shara—¿Por qué no vemos una Holo película? Podemos aprovechar que estamos los tres juntos, antes que nos manden a una misión.
—¿Asi que estás dispuesta a salir? —preguntó Kai.
—Lo estoy, no le daré a los grysk y a sus aliados el gusto que les temo.
—Buena decisión—exclamó Han—Traeré el proyector.
—Iré por la comida—exclamó Kai sonriendo, Han se acercó a su hermano menor y pasó su brazo por su cuello, luego le revolvió el cabello. Kai se soltó e hizo lo mismo con su hermano mayor mientras Shara reía en su cama.
El Maestro Bélico Reign Kray escuchaba en silencio el reporte del alférez Krenk, y una vez que terminó; no dijo ninguna palabra, siendo su único gesto, blandir la mano, dándole permiso de retirarse.
Una vez que se retiró Krenk, ingresaron a la sala los tres comandantes supremos de la armada grysk.
—He recibido noticias del comandante Tesyr Thrat. Prisionero de los mandalorianos cuando estos atacaron Nevarro— apretó los puños de la rabia—Lo ejecutaron y enviaron su cuerpo en nuestra base avanzada en Vjun.
—¿Cómo nos vengaremos, Maestro Bélico? —preguntó Jurak Nil, levantando la mirada a diferencia de los otros dos, quienes aún miraban el suelo, con una rodilla en el suelo.
—No lo haremos, aún no—exclamó Reign Kray, tomando por sorpresa a dos de ellos, Ar'lat Losh no mostró ninguna emoción.
—¿Por qué, Maestro Bélico? —preguntó Kom Kresh, levantando la mirada—Recibí su mensaje en la batalla de Mandalore.
—Y te fuiste. —replicó Reign Kray— Dijiste que volverías, pero hasta ahora…es solo una promesa vacía— Kom se quedó callado. —Ustedes saben que tenemos varios frentes: el Imperio con los Chiss, los mandalorianos, la Alianza y Miktraland, a pesar de que no son aliados entre sí.
—Pero los estamos ganando—exclamo Kom Kresh.
—Pero las pérdidas son enormes—acotó Ar'lat—Ganamos, pero perdemos valiosos soldados, perdemos maquinaria, perdemos recursos. Si esto se alarga, también nos afectará el agotamiento y las tropas se desmoralizarán.
—Tus tropas, Ar'lat—exclamó Jurak mirándolo con el ceño fruncido—Las mías están más que motivadas.
—El comandante Losh tiene un punto—exclamó Reign—La escasez también tocará nuestras puertas. Ahora que la Alianza está en tregua, solo nos ocuparemos de los mandalorianos y los chiss-Imperio.
— ¿Y Miktraland? —preguntó Jurak.
—Está en caos ahora que su Condesa está en coma, así que el gobierno recae en una condesa anciana y un conde cobarde. Este está buscando firmar la rendición con la condición de que respetemos sus limítrofes.
—Asi que Miktraland está a punto de rendirse—exclamó Kom sonriendo con malicia—Podemos sugerirle una anexión. Prometerle que no tocaremos su territorio, aunque, ya sabemos que no será así.
—Buen punto—exclamó Reign sonriendo—Asi nos gastaremos nada en un gobierno miserable y cobarde. Pero ahora, nuestro fuego se concentrará con los chiss e imperiales, ahora casi acorralados mientras la Alianza busca a dos Jedi.
—Sí, oí sobre eso—exclamó Kom Kresh, los otros dos asintieron, entonces Reign Kray mostró las imágenes holográficas de los dos adolescentes.
—Mellizos—exclamó con asco, provocando la misma reacción en los comandantes, a excepción de Ar'lat—Este niñato me amputó en la mano en Dantooine.
—Lo recuerdo, yo lo vi en Belkadan, pero logró escaparse con una Jedi mayor—exclamó Ar'lat— Pero ¿lo buscan por ser un mellizo?
—¡Nos traerá la ruina si estos dos siguen moviéndose por ahí! —alzó la voz Kom Kresh, Jurak Nil movió la cabeza por la agitación de su compañero.
—Eso es una superstición tonta.
—¿Le dices tonto al Supremo Soberano?
—No le digo "tonto" a él, digo que es una patraña. El hecho que en nuestra especie no sea muy común el parto múltiple, no significa que sea mala suerte.
—¿Quieres ser castigado por tu herejía, Losh? —preguntó Reign Kray, acercándose amenazadoramente.
—No, por supuesto. Me disculpo si he tocado alguna fibra sensible; aunque, quiero dejar en claro que soy seguidor de Yammka, pero no creo en supersticiones.
—Todos podemos tener distintos puntos de vista, aunque no comparto lo que dice Losh, pero no deberíamos castigarlo cruelmente en el Abrazo. Tal vez relegarlo a una misión insignificante—exclamó Jurak Nil.
—Yungrysk y Yammka te juzgará, Losh. Estos herejes mellizos, aberración de la naturaleza; lucharán entre sí y el ganador, será el guerrero grysk supremo modelado por una de nuestras modeladoras—explicó Reign Kray, Ar'lat miraba el suelo así que el Maestro Bélico no vio que rodaba los ojos. No entendía la obsesión que buscar un super guerrero grysk, le parecía una falta de respeto contra los soldados que luchaba y morían por órdenes de un supersticioso. Yammka proveía fuerza y vitalidad a los guerreros, buscar alguien superior que no sea un grysk, era faltarle el respeto y no comprendía porque no lo veían eso sus compañeros.
—Me disculpo nuevamente, Maestro Bélico. Como usted dice, que Yammka me juzgue.
—¿Debemos buscar a estos dos herejes? —preguntó Kom Kresh mirando con burla a Ar'lat.
—No, eso se encargará la Guardia Guaviana y el Sol Negro, contratados por el Ejecutor. Nosotros nos ocuparemos de derrotar a los chiss mientras la Alianza se lame sus heridas. Ahora les daré sus misiones: Kom Kresh, ve a Orinda y devuelve el golpe que nos dio el Imperio al bombardear una aldea de nuestra gente civil. Que lo sientan y supliquen sus vidas.
—Lo haré, mi señor.
—Jurak Nil, encárgate de los mandalorianos, pero adopta una posición defensiva, pero si se ponen demasiados agresivos, bórralos del mapa.
—A sus órdenes.
—Losh, tu trabajo mientras dure la tregua, será supervisar que nuestros civiles aterricen en Agamar y que no haya ningún infiltrado enemigo.
—Lo haré, mi señor.
—Ahora, retírense.
Los tres comandantes supremos se pusieron de pie, y con una leve inclinación, salieron de la sala, dejando al Maestro Bélico sumido en sus pensamientos.
Han pasado cinco días de la tregua entre los grysk y la Alianza Galáctica. La Tachyon Filler, una nave exploradora que orbita muy cerca de Myrkr, pero no sobre ella, el capitán de navío, Duman Yaght recibió de parte de su piloto de una alerta.
—Capitán, hemos detectado un cuerpo desconocido acercándose.
—Sácalo del hiperespacio.
El dovin basal que flotaba muy cerca de ellos, se agitó con violencia y segundos después, apareció un yate estelar muy antiguo, de color rojo con líneas negras. Duman se acercó a la radio.
—Identifíquese o lo pulverizamos.
—Soy el Corsario Escarlata, Sidon Ithano—exclamó el delphidiano en la radio—Vengo como representante de Bala Tik, líder de la Guardia Guaviana de la Muerte. Mi razón de esta visita es que mi cliente, el señor Bala Tik quiere contar con los recursos y habilidades de un científico conocido por parte de ustedes, responde al nombre de Waobb.
—Aquí nadie pasa sin el permiso de un oficial superior grysk—exclamó Duman.
—Ya me imaginaba que tendría este problema, Bala Tik consultó con el mismísimo Ejecutor, Vanuuri Nar. Puede consultar con él si lo ve realmente necesario.
Duman Yaght se quedó observando por unos segundos con el ceño fruncido, pero estaba al tanto de la alianza contra este grupo de mercenarios en particular.
—No es necesario, tenemos conocimiento que el Ejecutor ha formado una alianza con su banda. Sigan con el curso fijado.
El yate estelar avanzó a velocidad normal hacia el boscoso planeta Myrkr, bajo la atenta mirada de Duman desde la Tachyon Filler.
Una vez que aterrizó, Sidon descendió de su transporte, el aire agitó su capa negra y empezó a caminar. En la zona no había árboles, observó túneles y numerosos grysk saliendo de allí, con esas bestias llamadas voxyn.
—¿Usted es el Corsario Escarlata? El capitán me informó que estaría aquí.
Escuchó una voz a su espalda, entonces se giró y vio a un soldado, él asintió y el soldado le dio la espalda, entonces el pirata le siguió, sabiendo que le llevaría hacia donde estaba el científico. La primera parte del plan estaba en marcha.
Su lugar de trabajo estaba pasando el bosque que estaba en los lindes del terreno de grava y tierra seca, era un chalé pequeño sin guardias a la vista, entonces el soldado tocó la puerta.
Waobb abrió y vio a un sujeto de mascara kaleesh roja, una larga capa y guantes negros.
—Soy el Corsario Escarlata y vengo de parte de mi cliente llamado Bala Tik, de la Guardia Guaviana.
—¿Qué es lo que busca de mí? —preguntó receloso.
—Está al tanto de tu trabajo con los voxyn según sus palabras. Además, he visto tus avisos que buscabas a un Jedi hace un año. Buenas noticias para ti, mi cliente tiene a dos Jedi cautivos.
Los ojos de Waobb se agrandaron de la sorpresa. ¿dos Jedi cautivos? Sentía que podría volver a intentar su abandonado proyecto de crear a un grysk usuario de la Fuerza.
—Está un poco impaciente, Waobb. Es mejor que nos apresuremos.
—Alistaré mis cosas.
Solo llevando una maleta y pasando el bosque hasta llegar a la explanada, donde en el suelo había una gran depresión, y hoyos que formaban un círculo. Supuso que eran las entradas de los subterráneos.
Subió a la nave, y rápidamente se sentó, el corsario solo lo observó por unos segundos antes de ir a la cabina de pilotos.
Una vez que se sentó, encendió la nave y se alejó del sistema, empezó a repasar el siguiente punto del plan, ahora un poco más complicado, debido a que Waobb también era requerido por otro cliente. "Mantente vivo" se dijo mentalmente.
Llegó a un planeta de grandes valles, el yate dio varias vueltas antes de aterrizar, Waobb siguió al pirata al dejar la nave.
—Mi cliente está pasando esos pastizales, donde ingresaremos a una cueva—explicó Sidon sin girarse a verlo, Waobb asintió, sin dejar de pensar en los Jedi.
Caminaron por varios minutos, atravesaron grandes pastizales que llegaban a la cintura y llegaron a un claro boscoso, donde se vio una empalizada, cuya puerta de entrada había dos antorchas. Nada más ingresar, el lugar estaba ocupado por piratas, armados y observándolos.
Cerca de una fogata, estaban sentados dos humanos, con la cabeza cubierta con una tela y manos amordazadas, era un hombre y una mujer.
—Son los mellizos por si te preguntas—exclamó Sidon, señalando a los dos cautivos, Waobb sonrió de locura, acercándose de a pocos a los dos, colocó ambas manos a la cabeza de ellos.
—¿Puedes apartar tu sucia mano? —exclamó la mujer
—Solo quiero tu sangre—exclamó Waobb.
Alguien le golpeó a la espalda, haciéndolo caer al suelo, luego rápidamente una bolsa en la cabeza oscureció su visión, luego un pinchazo en el cuello, donde le hizo dormir.
Cuando despertó, notó que estaba en una habitación casi oscura, iluminada por unas rendijas de luz solar, estaba amordazado en una silla y se dio cuenta que no estaba solo, delante de ellos, de pie estaba Sidon, un fallen, una mujer morena de tatuajes faciales y alguien a la espalda de ellos.
—Despertaste—exclamó la morena sonriendo de manera desafiante, Waobb reconoció la voz y pertenecía a la mujer que le tocó la cabeza.
—¿Dónde estoy? ¿Dónde están los Jedi?
—No hay Jedi aquí, grysk—exclamó Sidon Ithano—Mi cliente te quiere hacer unas preguntas y le contestarás.
Detrás del fallen, se asomó una alien diminuta de piel naranja, grandes gafas sobre su cabeza, ella caminó lentamente poniéndose delante de los piratas. Maz Kanata observó al científico.
—No diré nada—exclamó Waobb furioso—¡Me mentiste!
—En realidad, no. Bala Tik es mi cliente, pero yo suelo hacer colaboraciones con Kanata. Me pidió averiguar el origen de los voxyn y recordé que Bala Tik mencionó algo sobre ello—explicó Sidon con los brazos cruzados—Tik suele hablar demasiado y los soldados grysk también suelen hacerlo, así fue como me enteré de ti, el creador de los voxyn, el mismo que busca a los Jedi de manera incansable.
—No hablaré.
—Maz Kanata ¿Cómo le hará hablar a este canalla? —preguntó el fallen.
—Maz, lo quiero vivo. Mi otro cliente se enfadará si lo llevo muerto.
—Estoy consciente de la dificultad que tendría este grysk en hablar. ¿No quieres contarme de como se crean estas criaturas?
Waobb escupió al suelo y miró con odio a cada integrante en la habitación, Sidon resopló de la impaciencia, Maz negó lentamente con la cabeza.
—En verdad, no quería hacer esto, pero es necesario. No estoy orgullosa de hacerlo, pero debo hacerlo, si la vida de cada ser viviente en esta galaxia depende de ello. Dalla, el suero por favor.
Dalla, la pirata morena, se giró hacia un pequeño estante donde sacó un pequeño frasco y una jeringa. El pequeño frasco tenia una sustancia blanquecina, Dalla hizo la preparación y entregó la jeringa a Maz, el fallen y Sidon sujetaron a Waobb, quien intentaba agitarse en su asiento; y la pequeña pirata inoculó el suero en el hombro del científico. Esperó un minuto.
—Ahora dime ¿de dónde vienen los voxyn? ¿Hay más de un lugar de dónde vienen?
—De Myrkr y solo de Myrkr. —masculló sin poder controlarse.
—¿Cómo se crean? ¿Hay un criadero?
—Al criadero lo llamamos La Cuna, donde la Reina Voxyn protege y acelera el nacimiento de los cachorros en incubadoras, replicando el código genético que implante en la Reina.
—¿La Reina Voxyn es la "original"? ¿Y cómo se le encuentra?
—Efectivamente, fue la original, cuyo código genético es replicado y criado en incubadoras. Se ubica en un lugar llamado La Cuna, en el centro de la instalación de clonación de voxyn.
—Descríbeme el lugar-preguntó Maz Kanata mientras Waobb tomaba aire y contó todo sobre el lugar, de tres entradas y salidas, cada una con plataformas de vuelo. Estaban ubicadas en diferentes puntos del planeta, pero solo había una entrada y era por donde había aterrizado Sidon, el único sitio donde la Cuna estaba particularmente cerca pero luego añadió que era una autentica madriguera.
—¿A que animales corresponde a su código genético?
—Ysalamiri y los vornskr. Endémicos de Myrkr.
—¿Por qué buscan a los mellizos?
—Para que uno asesine a otro y será proclamado como el guerrero grysk superior. Nosotros odiamos y vemos como algo abominable a los mellizos, gemelos.
—¿Por qué?
—Trae mala suerte.
Dalla bufó.
—¿Asi que son unos Kriffados supersticiosos? — exclamó el fallen pirata, Maz Kanata respiró hondamente.
—Creo que esto será suficiente para Rey— exclamó Maz y se giró hacia Sidon—Ahora es todo tuyo, no quiero saber nada de tu otro cliente. Solo regresa una vez que hayas terminado.
—Lo haré, Reina Pirata.
El fallen sacó una aguja y se lo volvió a clavar en el cuello, haciéndolo dormir nuevamente.
Cuando despertó, estaba en lugar diferente, en un planeta rocoso, de montañas de diferentes tamaños y de cielo rojizo. Aún amordazado, se arrodilló y se giró, tres humanos con túnicas negras y tatuajes faciales, cuyos ojos de un amarillo intenso, heló su sangre.
—Aquí esta tu pago, pirata—exclamó un hombre bajo una capucha, entregando una tarjeta de holos a Sidon.
—Tienen mi palabra de que no contaré a nadie de este lugar. Ahora, hagan lo que quieran con él—exclamó Sidon Ithano, sin ver a Waobb y abandonando el lugar, cruzándose con los otros dos encapuchados, entre ellos, una adolescente.
—Ahora—exclamó el hombre acercándose al científico—Sé que esta guerra entre ustedes y la Alianza no nos incumbe hasta que se atrevieron a asesinar a nuestra gente. Tus iguales y sus abominables bestias.
—¿Quiénes son?
—¡Pagarás con tu sangre! ¡Tu creaste a estas bestias! —vociferó el hombre, sus ojos castaños se tornaron amarillos. — ¡Sufrirás el odio de la Tribu Perdida!
—¡Papá! —exclamó la adolescente acercándose, emocionada—Por favor, deja que yo lo ejecute. Una de sus criaturas mató a mi amigo. Yo debería hacerlo.
El hombre parecía meditarlo, luego su vista fue hacia el otro encapuchado, quien asintió, Waobb no estaba muy seguro de quienes se trataban y era evidente, que hasta aquí había llegado.
—Hazlo rápido, Vestara—exclamó el hombre de rostro adusto, la adolescente de cabellera negra se acercó rápidamente, sacó su sable de luz cuyo haz roja chisporroteo. Waobb cerró los ojos, solo escuchaba el zumbido del sable de luz.
—Por aquellos que tu especie asesinó a nuestra gente, no contaban que somos más poderosos que ellos. Fueron exterminados para que no huyeran y hablen de nuestra Tribu—exclamó Vestara, colocando el sable de luz a la altura del hombro—Mataré al científico y no podrán crear más de estas criaturas.
Waobb especuló que se trataba de exploradores grysk y tardarían tiempo en saber sobre el destino de ellos, pero ya nada valía pensar en ello, porque su suerte ya estaba echada. De un movimiento horizontal, la cabeza de Waobb salió disparado hacia el abismo que estaba a su costado derecho y el cuerpo inerte cayó al suelo.
—Vámonos, que su cuerpo sea comida de las rapaces.
—¿Nos daremos a conocer, papá? —preguntó la adolescente, apagando su sable de luz mientras el hombre colocaba su mano sobre el hombro de su hija.
—Aún no. Cuando la Amada Reina de las Estrellas rompa sus cadenas y escape de su prisión, esa será nuestra señal.
El padre sonrió a su hija y los tres encapuchados empezaron a caminar hacia la aldea donde vivían, en un planeta lejano, muy lejano.
