Magullados y con la moral muy baja, el equipo de ataque sobreviviente se alejaba de Myrkr, pero aún no saltaban al hiperespacio.
El cuerpo de Kai yacía en la bodega, se escuchaba los llantos de Ava en la bodega, Tara tenía la cara hundida en las rodillas, Tedney, Alema, Tekli y Zath estaban sentados en el suelo, callados mientras Lowie maniobraba la nave, Shara estaba en el asiento de copiloto, desactivando cualquier tipo de sensor de rastreo; el wookie ladró una pregunta.
—Estoy bien— dijo Shara, poniéndose de pie y el wookie ladró—Sí, estamos en territorio grysk. Ir a Zeffo es bastante arriesgado, debemos buscar un lugar.
Se fue directamente a la zona de pasajeros donde los Jedi estaban sentados, cabizbajos, Tara levantó la mirada, mirándose, sus ojos estaban hinchados y húmedos.
—Podemos ir a Miktraland—exclamó la joven pelirroja—Zeffo está lejos pero mi planeta es el más cercano.
Shara se acercó dónde estaba Lowie, se sentó y lo miró.
—Traza a Miktraland—exclamó mientras buscaba la radio, necesitaba hablar con su madre y decirle que iba directamente a Miktraland, Lowie trazó la ruta y la Mentirosa saltó al hiper espacio. Shara logró comunicarse con Zeffo.
—¿Shara? ¿Cómo les fue? —preguntó la figura azulada de Jacen.
—La Cuna fue destruida pero aun así mal. ¿Dónde está mi mamá?
—Se fue a Taris.
— ¿Se llevó el Halcón?
—Si, la vi partir.
—De acuerdo.
Shara cortó abruptamente la comunicación, Lowie quedó sorprendido, pero Shara no le dio importancia. Después de unos segundos, abrió la comunicación con el Halcón.
—¿Quién es? —preguntó Finn.
—¿Está mi mamá, ahí? —preguntó.
—¿Shara? —exclamó Rey en la radio—¿Estas bien? ¿Kai está ahí? ¿Han también?
—Ambos muertos, mamá—exclamó Shara, nuevamente sentía el nudo en la garganta, aún no había visto el cuerpo de su hermano que yacía en la bodega.
—¿Dónde estás? —exclamó Rey después de una pausa larga.
—Estoy en una nave robada, y me dirijo a Miktraland ¿Papá está contigo?
—No, pero lo informaré. Iré ahí también, Shara.
—Entonces nos vemos.
—Nos vemos—exclamó Rey, de manera apagada y la joven Jedi cortó la comunicación, sintiendo las ganas de llorar, se puso de pie rápidamente sin mirar a su compañero wookie.
Caminó por la zona de pasajeros, vio a Ava salir de la bodega, ambas se detuvieron y la joven rubia le extendió el sable de luz de Kai, donde Shara lo tomó y lo colocó en su cinto.
Cuando ingresó a la bodega, cerró la puerta de duracero y vio el cuerpo de su hermano menor cubierto con una sábana verde. Se acercó y se sentó de rodillas, con la mano temblorosa, retiró la sabana, donde vio su rostro pálido. Sus lágrimas corrían por sus mejillas mientras lo acunaba en su regazo, colocó su cara en su pecho, deseando oír un latido que nunca más oirá.
Colocó su mano en el pecho de su hermano, respiró hondamente, podía usar la Fuerza para revivirlo, tal como lo hizo Ben con su madre, una historia le contó hace mucho.
—No funcionará.
Abrió los ojos, movió la cabeza buscando esa voz que oyó, aunque era un día que había oído voces, como esa risa tan fría que le heló la sangre cuando electrocutaba a los grysk.
—¿Por que dices que no va a funcionar? Mamá volvió a la vida y estoy dispuesta a sacrificar la mía para que mi hermano viva.
—Lo siento…pero él…siguió adelante.
—¿Siguió adelante? ¿Cómo así?
—Él desea que vivas, que reconfortes a tus padres, que sigas adelante.
—Tú no sabes nada de mí, idiota.
—Ciertamente no, pero conozco a tu madre y ella te habría dicho lo mismo. Tu hermano no quiere que cambies tu vida por la suya. Sigue adelante.
Shara puso su frente en el pecho de Kai, donde empezó a llorar, la voz de aquel fantasma de la Fuerza dejó de hablarle. Nuevamente sentía ese odio y esa ira ardiendo dentro de ella, recordó la risa fría que oyó. Reconocía que, en algún momento, disfrutó hacer sufrir aquellos grysk, recordaba sus ojos de terror mientras morían quemados.
Había sentido un poder que nunca lo había sentido, quería sentirlo de nuevo, era tan adictivo que se sentía invulnerable.
—Te vengaré, Kai—susurró mientras limpiaba el rostro de tierra y humedad de su hermano—Te prometo, que mataré a cada uno de los grysk. No importa cuánto tiempo me tome en hacerlo, pero los exterminaré…los exterminaré mientras me imploren por sus vidas. Quiero que sientan este dolor, que sufran y ver el miedo en sus ojos. Te lo prometo, hermano mío, no voy a descansar hasta extinguir al último de ellos, y no me importa si son civiles, si son niños o si son hembras que nunca han empuñado un arma. Lo pagarán, lo van a pagar, Kai; te lo prometo.
Su rostro cayo en el pecho de Kai, y lloró.
Después de unos minutos, volvió a cubrirlo con la sabana y salió de la bodega. Una vez que estuvo en el umbral, sintió que Tedney la miraba.
—Shara.
—Cállate.
Lo miró de malas maneras, el caballero Jedi parpadeó al sentir un aura negativa en ella, pero decidió mantener la boca cerrada, pero Zath, frunció el ceño.
—Estás en una línea que tal vez no quieras cruzar.
—Y ¿Si te digo que quiero hacerlo, Zath? —lo encaró, acercándose a su antiguo compañero de clase—Mataron a mis hermanos, Zath ¿quieres que me lo tome a calma?
—Solo medita.
—No me interesa, solo quiero matarlos, Zath. Puedo usar estas habilidades para hacerlos sufrir.
—Sé lo que sientes, Shara—acotó Alema—Esos cabezas conos mataron a mi hermana. Vi como esos voxyn la desmembraban. Odio a los grysk, los odio.
—Entonces sabes cómo me siento—exclamó la joven Jedi mirando a la twi'lek, Alema Rar—Los odio y no los voy a perdonar. Morirán bajo mi sable de luz o bajo los rayos de la Fuerza.
Zath quedó boquiabierto, los ojos de Shara irradiaban un odio intenso, podía sentir la llama de la ira dentro de ella, muy cerca del lado oscuro. Ava nuevamente se puso de pie y fue a la bodega, donde se acorrucó al lado de Kai. Tara apenas prestó atención a la discusión de Shara, ella solo pensaba en Han, y lamentaba no haberle dicho que lo amaba, tal como lo había hecho Ava.
La joven Jedi le dio la espalda y fue a la cabina de piloto.
Vanuuri Nar observaba los cuerpos inertes de los Jedi que habían irrumpido en el nido grysk, algunos soldados cavaban una zanja para ellos mientras la ira hervía dentro suyo.
—Ejecutor, el Supremo Soberano quiere comunicarse con usted—exclamó un soldado, acercándose con cuidado y con la cabeza mirando al suelo, el Ejecutor no dijo ninguna palabra y siguió al soldado hacia una caseta de madera, donde había otros guardias, entre ellos estaba el villip.
—Ejecutor, Taris ha caído y pronto lo será Coruscant. Estuve pensando que debemos construir otro nido en esos lugares, debemos aumentar el número de los Voxyns.
Vanuuri apretó los dientes y se preparó para la furia del Supremo Soberano.
—Los herejes Jedi se han infiltrado en la base y han destruido la Cuna.
Hubo un silencio incómodo, el Ejecutor podía ver la ira en el villip de su señor.
—Dime ¿Al menos han guardado los códigos genéticos?
—Se perdieron con la explosión, señor.
—¡Porque has permitido esto! ¿Está el científico?
—Nadie lo ha visto, señor.
—Inicia una búsqueda, Ejecutor. Es otro fallo para ti, no voy a permitir que este fracaso empañe la campaña exitosa del Maestro Bélico ¿Al menos hay voxyn?
—Aún quedan un número considerable de ellos, señor.
Se quedó en silencio, sabía que esos voxyn, tarde o temprano, terminarían muriendo de vejez debido a que eran clones, envejecimiento acelerado. El original, murió en la explosión.
—Bueno ¿al menos murieron ellos?
—Se escaparon la mitad de ellos.
—Cázalos.
Se cortó la transmisión, Vanuuri estaba enfadado, pero aún al ver a esa chica, la chica que vio cuando estaba en Rommamol, no quería admitir que sus ojos helaron su sangre. Era la melliza que buscaban, y al tener su hermano muerto, ella era la elegida para convertirla en una guerrera.
La Mentirosa salió del hiper espacio, el planeta Miktraland estaba a solo unos metros de distancia, de color verde con tonos marrones, había muchas naves dragones miktralanas que cortaban el paso, Shara entendió que estaba una nave grysk y posiblemente ellos intentasen disparar, así que llamó a Tara para anunciar que ella iba en la nave.
—Alto, no avance más—se escuchó una voz dura en la radio, Tara se humedeció los labios—Nave grysk, por favor deténgase.
—Soy Tara Chal, hija de la Condesa Itessa, heredera al trono de Miktraland. Esta es una nave robada, por favor, déjenos ingresar— exclamó Tara, hubo un silencio, Shara empezaba a impacientarse cuando nuevamente escuchó un carraspeo.
—De acuerdo. Perdone, Chume'da. Tiene libertad para ingresar al planeta, bienvenida de vuelta.
Lowie ladró una pregunta.
—Chume'da es el título que tiene la hija heredera—aclaró Tara y miró a Shara—Posiblemente, mi abuela nos reciba, ya que es la actual Condesa regente, mientras mi mamá esté en coma.
Shara se sintió un poco mal por ello, sabía que la Condesa estaba en coma debido a la batalla de Fondor y la entristeció al saber que aún no despertaba.
—Mi mamá vendrá a Miktraland—avisó—Creo que necesitaré una habitación para poner el cuerpo de mi hermano.
—Buscaré uno, no te preocupes—exclamó Tara—Lo siento tanto, Shara. Por Kai y por Han.
—Gracias, Tara. Sé lo mucho que significaba para ti Han.
—Amaba a tu hermano—exclamó bajando la vista—Lamento no haberlo dicho en su momento.
Shara abrazó a Tara, ella sollozó un poco en el hombro de su amiga; nuevamente Shara sentía ese nudo en la garganta, pero no quería llorar nuevamente.
Una vez que la Mentirosa ingresó a la atmosfera del planeta y aterrizó en el hangar, una rampa descendió y los Jedi bajaron de la nave, Lowie cargaba el cuerpo de Kai, cubierto con la sabana.
Adelante, estaba la Ta'chume, la abuela de Tara, con los brazos en jarra y visiblemente enfadada.
—Arriesgas mucho la soberanía del Consorcio con traer esa lata—exclamó la anciana mirando a su nieta, casi con desprecio.
—Es lo único que encontramos cuando escapamos de un planeta lleno de grysk. No creo que lo busquen, Shara le quitó el rastreador—exclamó la joven pelirroja y al ver a los guardias de seguridad flanqueando a la anciana, se dirigió a ellos—Por favor, lleve a mi amigo que estaba en los brazos del wookie a una habitación.
Uno de los guardias se acercó a Lowie y cargó el cuerpo de Kai, luego procedió a retirarse de la escena, solamente Shara y Ava siguieron al hombre. Tara volvió a mirar a su abuela.
—¿Qué tanto te preocupa la soberanía si intentas ceder el Consorcio al enemigo?
—Si tanto te preocupas por el Consorcio ¿Por qué no asumes tu puesto de Condesa? Tu madre, Itessa, nunca va a despertar. Necesitamos a una nueva líder que tome las riendas del Consorcio.
—Pensé que lo hacías.
—Solo soy una regente, y estoy vieja, niña—exclamó apretando los dientes, alzó la vista, observando a los Jedi que se mantenían alejados—No permitiré que ningún Jedi ingrese al palacio. No quiero problemas con los grysk.
—¿Los grysk? ¿uno vino aquí?
—El dignísimo comandante supremo Jurak Nil estuvo aquí hace una semana. Me reuní con él, y está dispuesto a respetar nuestra libertad si nos anexamos a su Imperio.
—Eso es mentira, Ta'chume.
—Entonces ¡Asume! O hablaré con una de las jovencitas que has traído para que se case con tu padre y sea la nueva Condesa.
Le dio la espalda, alejándose del hangar, dejando a Tara apretando los dientes de la furia, Tedney se acercó un poco.
—¿Lo dice en serio? Yo soy el único adulto aquí ¿Cómo se le ocurre?
—Es una vieja loca, Tedney.
—¿No asumirás?
—¡Yo quiero ser un Jedi, Tedney! Si asumo, tendré que abandonar mis labores como una Jedi.
—Lo siento mucho. Sé que es muy difícil elegir ambas—suspiró mirando la entrada—La vieja tiene algo con los Jedi, eso es evidente. Pero, yo me puedo quedar en la nave, al menos, hasta que llegue Rey.
—De acuerdo. Aquí hay guardias, habla con uno para que me llame si necesitan algo.
Tedney asintió y le dio la espalda, Tara los observó ingresar a la nave. Entonces, la joven heredera, les dio la espalda para ingresar al palacio y dirigirse a los aposentos de su madre.
La encontró en su cama, con una maquina pitaba entrecortadamente, sus ojos estaban cerrados, y su cabello rojo, extendido en la almohada como un mar rojizo. Tara se arrodilló en la cama y lloró, su padre estaba en el umbral, observándola en silencio.
.
Habían pasado horas, Tedney estaba durmiendo en la bodega, cuando escuchó pasos, pero decidió estar echado en medio de las cajas, con una tela cubriéndole la cara.
—Un carguero ha aterrizado. Creo que es el Halcón—exclamó Zath—Despiértate.
Tedney se desperezó, alzó la vista y vio que el Jedi alto se retiraba de la bodega de la Mentirosa, entonces se abrió a la Fuerza, sintiendo la presencia de Rey y Finn. Rápidamente se puso de pie y corrió hacia la puerta.
El Halcón Milenario estaba ahí, Rey, Finn, además de otras personas que no conocía mucho además también estaba un Ala X, donde reconoció a Poe Dameron, Shara corría hacia ellos.
Shara abrazó a su madre con fuerza, Kaydel y su familia se quedaron un poco más atrás al igual que Finn, Poe se acercó lentamente.
—¿Qué pasó? —preguntó Poe, pálido—Rey me contó mientras nos dirigíamos aquí. ¿Es verdad, Shara?
—¿Estas bien? —preguntó Rey.
—No estoy bien—exclamó Shara, Poe se llevó ambas manos a la cabeza—Kai fue asesinado por el Ejecutor Vanuuri Nar y Han llevaba los explosivos, los hizo estallar junto con la Reina Voxyn. No escapó…entonces, están muertos. Se fueron, papá, se fueron y no volverán—exclamó mientras las lágrimas corrían en sus mejillas, Poe abrazó a Shara, llorando bajo su hombro.
Finn estaba estupefacto, Kaydel bajó la mirada, secándose las lágrimas.
—Lo siento mucho, amigo—exclamó Finn con voz queda.
—¿Dónde está, Shara? —preguntó Rey con los ojos llorosos—Dijiste que lo trajiste.
Shara le entregó el sable de luz a la mano de su madre, luego empezó a caminar hacia la entrada. Poe dejó caer el casco y siguió a su esposa.
Llegaron a un pasillo, iluminado y al fondo, una puerta donde Shara abrió. En la habitación, iluminada con la luz solar que caía bajo las montañas, descansaba en una camilla, cubierto con una tela blanca, Kai Dameron.
Poe corrió hacia la camilla, con una mano temblorosa, destapó y vio el rostro de su fallecido hijo y se derrumbó.
—Mi chico—sollozó mientras Rey lo acunaba en el suelo, Poe abrazó a su esposa.
—Kai—sollozó Rey, llorando en su pecho, sintiendo nuevamente ese punzante sentimiento en su corazón.
Shara los observó en el umbral, se secó las lágrimas con el dorso de la mano y los dejó.
Poe cargó a su hijo, lanzando un gritó agónico. Sentía que su corazón se resquebrajaba, abrazaba a su hijo, como si temiera perder también su cuerpo.
—Nos lo arrebataron, Rey…lo van a pagar, lo juro que lo van a pagar.
Rey sentía un dolor, un gran dolor que no podía contener, pero sentía que Han, de alguna manera no estaba muerto, no lo podía explicar, solo tenía esa sensación.
Shara regresó al hangar, cuando vio a Finn acercarse a ella, e igualmente, Kaydel también lo hacía.
—Lo siento mucho, Shara—exclamó Finn.
—Mis condolencias, Shara—exclamaron Kaydel y Rafan, Shara asintió, agradeciéndoles por los deseos, pero Finn, la abrazó. Ella se aferró al abrazo y nuevamente, contuvo las lágrimas que amenazaban salir.
—No necesitas contarnos—exclamó Finn—Tedney nos contó lo que pasó en Myrkr.
—Jacen me dijo que fueron a Taris—exclamó Shara—Hablé con él para preguntar sobre mamá.
Kaydel y Finn se miraron, tal gesto no pasó desapercibido por la joven Jedi.
—Los grysk atacaron Taris. Cayó, ahora está en manos enemigas y es cuestión de tiempo para que lleguen a Coruscant.
—Entonces ¿perdimos? —exclamó amargamente—¿Esta misión no sirvió de nada?
—Sirvió de mucho, Shara. Destruimos el nido.
—Con un costo elevado, se siente como una derrota—exclamó Shara—No hay Alianza.
—Aún estamos de pie, Shara—exclamó Kaydel—El resto de la flota sobreviviente están en Umbara. La capital cayó, sí, pero la Alianza no está totalmente derrotada, siempre que Mon Calamari y Corellia estén luchando. Vamos a reagruparnos en Mon Calamari.
Rey y Poe llegaron al hangar donde estaban reunidos el pequeño grupo, Finn se acercó a los dos y los abrazó fuertemente, luego lo hizo Kaydel y luego Rafan, pero solamente les estrechó la mano.
—¿Asi que nos reuniremos en Mon Calamari? —exclamó Poe—No veo la hora de juntarnos de nuevo—exclamó glacialmente, sus ojos enrojecidos llameaban llenos de venganza.
—Kai tendrá un funeral Jedi, debo avisar a Temiri, Jacen, Jannah y Reil—luego observó al grupo sobreviviente a las afueras de la nave grysk—¿Dónde está Yox?
—Cayó, Rey—exclamó Finn—Fue el primero en morir, Tedney me contó todo lo que pasó. Han destruyó el nido a costa de su propia vida.
Rey quedó pensativa, pensando en Han y comparando lo que sintió con Kai, era diferente. Con Kai, sintió una especie de "desgarro", una rotura, pero con Han, fue como si lo hubiesen "apagado" o "silenciado".
—Tengo fe que Han está bien—exclamó—Con Kai sentí su muerte, pero con Han…parece que está oculto.
Shara y Poe se mostraron en desacuerdo, moviendo las cabezas en negación, Finn no sabía que comentar. Así que Rey, avanzó hacia el Halcón para notificar a los Jedi que mencionó. El piloto, se acercó a Kaydel.
—¿El plan sigue en marcha? ¿Crees que Fey'lya se reunirá en Umbara?
—En Umbara lo sabremos. Si Fey'lya se reunió en el planeta, le exigiremos su dimisión. Pero antes de todo lo que pase en Umbara, estaré en el funeral de Kai,
—Te lo agradezco.
Rey estaba por subir al Halcón cuando fue abordado por Tedney, quien estaba ojeroso y bastante sucio.
—Siento mucho por sus hijos, maestra Skywalker—mostró su condolencia Tedney, agachando la cabeza—Han fue valiente al sacrificar su vida.
—Solo Kai se fue, Tedney—exclamó Rey—Aún tengo esperanza que Han este vivo.
—¿Lo cree? ¿Qué es lo que le da esperanza?
—Fue diferente…quiero decir, sentí la muerte de Kai, sentí como se rompía dentro mío, pero con Han…fue como si se apagase. No en el sentido que esté muerto también, pero sentí como si estuviese ocultando. No lo puedo explicar bien, pero sé que está en algún lado.
Tedney quedó pensativo cuando Rey se lo explicó, la maestra Jedi colocó su mano sobre el hombro del caballero Jedi como una forma de disculparse, luego le dio la espalda, pero Tedney la detuvo.
—No quiero darle falsas esperanzas, maestra Skywalker, pero puedo buscarlo—exclamó, Rey se detuvo, un poco sorprendida y un poco curiosa.
—No lo haces, Tedney, solo…no creí que me creyeras.
—Mi maestro, Finn, me contó una historia hace mucho, pero estoy seguro de que la habrás escuchado, la Jedi legendaria, Nomi Sunrider cortó la conexión con la Fuerza a Ulic Qel Droma.
Rey quedó pensativa, Tedney se humedeció los labios, pero aguardaba pacientemente su respuesta.
—Tienes razón, yo también he escuchado esa historia—alzó la vista—¿Han se encerró en la Fuerza para protegerse? O ¿Había un sensible que lo cortó su conexión?
Tedney recordó al Jedi Oscuro cuando mencionó la hembra pájaro, los dos se quedaron mirando, sin decir una palabra.
—Lo buscaré, maestra Skywalker—se llevó una mano al corazón—Le prometí que los protegería antes de viajar a ese horrible lugar. Puede ser una misión extraoficial, no tengo problemas.
—De acuerdo—exclamó Rey, acercándose un poco al caballero Jedi, notándolo un poco ansioso—Calma, recuerda que no pasa nada si no lo encuentras.
Tedney asintió.
—Sé que lo encontraré, maestra Skywalker, pero antes, estaré en el funeral de su hijo. Lo siento mucho.
—Gracias, Tedney.
Tedney se inclinó respetuosamente y ambos se separaron. El caballero Jedi se alejó lo suficiente para ver a Rey ingresar al Halcón. Aún pensaba en la hembra pájaro que mencionó ese Jedi Oscuro y estaba dispuesto a averiguarlo porque recordó otra historia que le contó su mejor amigo, Temiri cuando estuvo en Serenno hace un año.
¿Estarían relacionados? Solo esperaba que Temiri llegase lo más pronto posible para hablar con él y tener un punto de inicio para la búsqueda de Han Dameron.
Aún se sentía culpable por su acción en Rommamol y quería enmendarlo.
