Al día siguiente, los Jedi Temiri, Jacen, Jannah y Reil llegaron a Miktraland en Alas X, estacionándose en el hangar. Rey los esperaba junto con Finn, muy cerca del Halcón.
Cada uno ellos dieron sus condolencias a la maestra Skywalker y ella los agradecía por su llegada.
Aunque Ta'chume no estaba de acuerdo en recibir a los Jedi, dejó que su nieta se encargase de la pira funeraria, en las afueras del hangar, a las orillas del lago donde solía vacacionar con Han y sus hermanos.

Kai estaba cubierto con una tela, echado en una pira, Rey decidió quedarse con su sable de luz. Tara se acercó a la pira donde dejó una pulsera, regalo de Han de algunos años atrás, cuando estaban en la laguna de Shedu Maad, en una época donde no había guerras y solo eran ellos dos, en la tranquilidad del bosque con los sonidos de las aves.
El resto del equipo de ataque habían llegado al lugar, Rafan estaba un poco más alejado, junto con sus hijos mientras Kaydel se acercó a la fila que se formó al torno de la pira.
Rey estaba al centro, a su lado derecho estaba Poe y al izquierdo, Finn.
Jannah se acercó dónde estaba Shara.
—Lo siento mucho, Shara, mis condolencias.
—Gracias—exclamó secamente, Jannah podía sentir una sombra que se cernía en su aprendiz, podía sentir odio y un ferviente deseo de venganza.
—Puedes hablarme, Shara. Puedes contarme lo que sientes.
—No es necesario—exclamó negando con la cabeza—Dejen de pensar que estoy mal. Estoy bien, solo triste por mis hermanos, eso es todo.

Se alejó de su maestra, dirigiéndose a un espacio entre Alema y Tekli, Jannah pensó que su aprendiz necesitaba un poco de espacio así que solo retrocedió.
—Dale un poco de tiempo—susurró Finn a su esposa cuando llegó a su lado—Ha sido una misión muy traumática para ellos.
—Lo sé, pero me preocupa. Siente mucha ira.
Rey dio un paso adelante, el resto de los presentes quedaron en silencio, al lado de la pira, ardía una fogata con un tronco sobresaliente.
—Nos hemos reunido aquí, para despedirnos por última vez a nuestros amigos y a mi hijo, Kai Dameron. Estoy enterada de lo que pasó en Myrkr, de lo que hicieron ellos, sabiendo que era una misión complicada, se unieron voluntariamente para defender a la galaxia, entregando su vida. Recordemos estos nombres: Kai Dameron, Yox Rij, Halden Alessie, Jovan Drank, Biros Meed, Ulaha Kore y Bela y Krasov Hara. Sabemos que no están realmente muertos, porque ellos se unieron a la Fuerza, porque no existe muerte, existe la Fuerza.
Rey agarró el bastón llameante, con discretas lágrimas en sus mejillas, se acercó a la pira funeraria "No existe muerte, solo la Fuerza" repitieron el resto de los Jedi, Ava cayó de rodillas, en medio de un llanto desgarrador, siendo consolada por Tara. Rey colocó el bastón en la pira y este ardió con la intensidad de varios soles. Las lágrimas corrían por sus mejillas, aunque no estaba muy segura, le pareció que el cuerpo de Kai se desvanecía. Su hijo ya era uno con la Fuerza.

Shara realmente estaba intrigada sobre la Mentirosa, la nave robada al Ejecutor. Lowie lo revisaba e incluso había dicho que se daría en el planeta solo para analizarla toda, lo cual animó también a la joven Jedi.


La ceremonia había terminado, y eso significaba que todos se irían, el equipo sobreviviente se subió al Halcón Milenario, a excepción de Tedney, que aprovechó para hablar un rato con Temiri mientras Poe llevó a Rey a un lado del hangar, lejos de cualquier oído indiscreto, pero no contaba que Shara estaba acercándose.
—Me he percatado que no mencionaste a Han—exclamó Poe en brazos en jarra.
—Solo está desaparecido.
—¿Qué diferencia tiene?—exclamó Poe—Estalló con la bolsa de bombas térmicas.
—La rotura con la conexión con Han fue muy distinta con la de Kai. Estoy segura de que debe estar escondido.

Poe negó con la cabeza.
—Rey, asume que hemos perdido a nuestros chicos. Si Han estuviese vivo, lo cual dudo, sería un esclavo. Prefería que esté muerto a ser una cáscara vacía.
—Confío en la Fuerza—exclamó, pero Poe no estaba convencido.
—Bien ¿Qué harás, Rey? ¿Ahora los atacarás?
—Seguiré ayudando a los refugiados, esa es nuestra labor.
—¿No puedes usar a un Jedi liderando a un pelotón o un escuadrón?
—No, Poe, no puedo hacerlo. Lo de Myrkr fue una excepción, necesitábamos destruir el nido de Voxyns.
—Debí ser más duro con eso, no debí permitir que fueran a esa misión—exclamó frunciendo el ceño— ¿Actuarás pasivamente contra los grysk? ¡Mataron a nuestros hijos!
—No usaré a los Jedi como generales.
—¿Temes que se conviertan en miles de Kylo Ren?
—Eso no es justo.
—De acuerdo, sigue con tus diplomacias pacíficas. Yo haré lo mío, buscaré la manera de hacerles daño ¡Haré que paguen, Rey! ¡Los voy a matar!

Se giró y vio a Shara de pie, con los brazos cruzados.
—¿Irás a Zeffo?
—No me esconderé, papá.
—Ellos te siguen buscando, Shara. Eres la única hija que tenemos.
—Me quedaré aquí por si te sientes bien, revisaré con Lowie esa nave del asesino Vanuuri Nar.
Rey notó que cada vez aumentaba la ira en su hija, sentía que estaba al borde del Lado Oscuro, pero ella había rechazado la ayuda de Jannah.
—Por favor, Shara. Estaré tranquilo si estás a salvo en Zeffo.
—Pero no quiero perderlos a ustedes también. Prefería morir.
—Bien, cuídate, Shara.

Poe resopló molesto, su hija apartó la mirada y el piloto se sintió un poco herido, pero no volteó para mirar a Rey, quien estaba enfadado con ella. Sentía que no le importaba los grysk ni vengarse de Kai ni de Han. Acomodó el casco bajo el brazo, empezando a caminar hacia su nave, pisando fuerte.
—Nunca vi a papá tan enfadado contigo.
—Es solo un desacuerdo, Shara. Regresará.
—Puedes divorciarte—dijo casualmente Shara, ocasionando que su madre la mirase enfadada.
—No me hables con ese tono, jovencita—exclamó severamente—Solo es un desacuerdo. Todas las parejas tienen un momento así, y eso no significa que tenga que separarme de tu padre.
—Apoyo a papá. Deberíamos adoptar una posición ofensiva mientras ayudamos a los refugiados.
—Shara ¿Qué pasó cuando Kai murió? ¿Sucedió algo que quieras contarme?

Shara frunció los labios, su madre la miraba de forma severa, pero ella no bajó los brazos, mirándola casi desafiante.
—Usé los rayos de la Fuerza contra los grysk. Se lo merecían y disfruté matarlos, mamá; pero mientras lo hacía, escuché una risa en mi cabeza. Admito que me puso la piel de gallina, pero estaba concentrada en que cada grysk sintiese el dolor que sentía.
Shara vio que su madre relajó el semblante, pero esta vez, era de preocupación, como si supiera de quien era la risa que escuchó en su mente.
—Hija, no cruces ese camino.
—Como sea, solo quería decirte que no iré con ustedes. Lowie está intrigado con la nave grysk y me quedaré con él para examinarlo. Sé que puedo llevarlo a Zeffo, pero quiero estar aquí, ir a Zeffo me traerá recuerdos de…bueno, de ellos.
Rey notó que los ojos de su hija se humedecieron cuando pensó en sus hermanos, entonces asintió.
—De acuerdo, quédate el tiempo que necesites. Iré a Zeffo.

Ambas tomaron un camino distinto en el hangar, Shara se fue hacia la nave de Vanuuri mientras Rey iba directamente hacia donde estaba Temiri, quien terminaba de hablar con Tedney. Si había alguien en quien Shara pudiese hablar y confiar, seria él, su viejo aprendiz y considerado un "hermano mayor" por los chicos Dameron.
—Tem—exclamó Rey llegando a donde estaba el hombre, con cabellera larga hasta la nuca y una barba de tres días.
—Rey—saludó con una sonrisa—Hablé con Tedney y me ha contado más cosas de Myrkr—luego su rostro cambió a una de pena—Kai era un buen chico, pero mi amigo piensa que Han está vivo.
—Sí, él hará un recado, pero eso queda entre nosotros.
—De acuerdo.
—Bien ¿Viste a Shara? ¿Captaste un aura extraña?
—Sí—exclamó Temiri mirando la nave grysk—Tiene mucha ira.
—Temo que tome un camino que no pueda regresar, Tem. Ya perdí un hijo, uno está desaparecido, no quiero perder a Shara. ¿Puedes hablar con ella? Sé que ella, desde niña, estaba muy pegada a ti.
—Sí, lo recuerdo—exclamó Tem, nostálgico—Eran como mis hermanos pequeños. Cuenta conmigo, Rey. Hablaré con ella.
—Gracias, Tem. Que la Fuerza te acompañe.
—Lo mismo digo, Rey.
Rey abrazó a su viejo aprendiz Temiri Blagg, luego se fue directamente al Halcón Milenario mientras el hombre se quedaba de pie, observando como el viejo carguero corelliano alzaba vuelo, junto con los demás Ala X.


Habían pasado algunas horas desde que todos se fueron, Shara no salió de la nave ya que estaba concentrada en revisar el tablero de control que estaba ubicado en un cuarto pequeño, muy cercano a la bodega. Lowie se acercó y ladró.
—¿Tara está afuera? —preguntó con las cejas arqueadas, Lowie volvió a contestarle, explicándole por medio de rugidos que quería verla.
Se paró en la rampa, Tara tenía los ojos y la nariz roja, se esforzaba en sonreír, pero fallaba en el intento; la joven Jedi sentía mucha tristeza en su amiga.
—Escuché que estarías aquí—exclamó Tara—Pensé que te irías con tus padres.
—Lowie me tentó. Siempre tuve curiosidad en saber cómo es el interior de una nave grysk, en este caso, es una nave personal. Posiblemente, Nar debe estar hecho una furia en el planeta.
—Bueno, en cualquier caso, tengo habitaciones disponibles para ustedes dos.

Lowie ladró que estaba bien donde estaba.
—Gracias, Tara, pero como dice Lowie, estoy bien aquí—exclamó Shara, Tara asintió, pero estaba lejos de ofenderse, un droide se subió al hombro de la chica de Miktraland.
—BD 1. Te eché de menos.

El droide bípedo emitió pitidos de alegría mientras movía la cabeza y sus fotorreceptores en el hombro de su ama.
—¿Estas bien, Tara? ¿La Ta'chume te sigue presionando?
—No dejará de hacerlo—exclamó—Bueno, iré a mi habitación. Eres libre de pasearte por el palacio y si deseas buscarme, ya sabes dónde estoy.
—Tara ¿Tienes una habitación de entrenamiento? Me gustaría practicar algunos movimientos.
—Claro, te lo mostraré cuando gustes.
Tara se dio la vuelta, retirándose del hangar. Shara se sentía un poco mejor, lo atribuyó en el hecho de estar revisando la nave grysk, olvidándose por un momento de la muerte de sus hermanos cuando notó un Ala X, y a Temiri dentro de ella. Se acercó rápidamente.
—Pensé que te habías ido—exclamó Shara, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, Temiri sonrió de timidez fingida mientras agitaba la mano.
—He visto las montañas y pensaba hacer turismo. Ya sabes, pelear con grysk estresa demasiado.
— ¿Mamá te dijo que me vigilaras?
—No lo diría así. Desea que conversemos un rato, ya sabes. Tienes a un amigo en mí, Shara; habla de lo que quieras conmigo, no te juzgaré.

Shara iba a soltar una réplica cuando observo un escuadrón de desgarradores chiss aterrizar en el hangar, en fila recta y bastante ordenados. Olvidándose de Temiri, se acercó lentamente, quedando maravillada por los modelos de las naves chiss, ya que solo lo vio una vez, en Ithor, cuando conoció a Jatson Irard. ¿Acaso él estaría ahí? Pensó, sintiendo como si estomago se hubiese escapado.
Las cabinas de los desgarradores chiss se abrieron, y los pilotos bajaron de ella, una mujer chiss los lideraba y Shara reconoció al único humano entre ellos, Jats. Ta'chume se acercaba flanqueada por sus guardias, exhibiendo una sonrisa fingida.
—Ta'chume, condesa regente del Consorcio de Miktraland—exclamó la mujer chiss acercándose con marcialidad, sus tropas se quedaron atrás, con gran marcialidad— Le agradezco su permiso en aterrizar en su planeta mientras descansamos de nuestras prácticas.
—El gusto es mío, capitana Shawnkyr Nuruodo. Tienen toda la libertad de uso de nuestras instalaciones.

Shawnkyr asintió y miró a sus pilotos, habló en cheunh, idioma oficial de los chiss; ellos se relajaron y la capitana siguió a Ta'chume al interior del palacio. Shara frunció el ceño al ver como la anciana se portaba tan amable con ellos, pero con los Jedi, era casi despectiva.
— ¿Shara?

La mencionada se giró, Jats se acercaba con pasos normales, con el casco en mano y una sonrisa de alegría. Shara sonrió genuinamente, sintiendo nuevamente esa sensación en su estómago. Ver a Jats, todo su mal humor desapareció como un destello. Se acercó rápidamente, luego se dieron un gran abrazo. Shara nunca había notado lo guapo que era Jats, pero esta vez, tenía un mechón blanco.
—Que sorpresa verte—exclamó Jats.
—Lo mismo podría decir—acotó Shara mirando los desgarradores—¿Estuvieron haciendo prácticas?
—Sí, estuvimos haciendo ejercicios muy cerca de aquí. Mi capitana quiso repostar en el planeta antes de regresar a Csilla.
—Vamos, Jats—exclamó Shara tirando del brazo de su amigo piloto—Vamos a sentarnos, contar algunas cosas. Me alegra verte.

Temiri observó a la pareja de amigos correr dentro de su cabina, con atención y sondeándola con la Fuerza, aunque se sintió un poco avergonzado ya que sentía que estaba haciendo algo incorrecto.

Shara y Jats se sentaron en cajas de madera, el joven piloto contó todo lo que había pasado en esos días, contó que había perdido a su hermano en Orinda, cuando intentaron detener a los grysk, pero dio su vida en defensa de los ciudadanos. Shara sintió su tristeza, pero captó rabia ni furia en él, dejándola un poco perpleja.
—¿Cómo te sientes? Ya sabes…
—Sinceramente, no voy a negar que sentí ira al principio—explicó Jats mirando la nave grysk que tenía enfrente—Perder a dos hermanos con un año de diferencia, fue chocante e incluso mi padre cayó enfermo, pero se recuperó. Sabía que no podía dejarme llevar por la ira porque también terminaría muerto. A los chiss nos enseña a no mostrar ningún sentimiento.
—Eso es horrible.
—Lo sé, pero es inevitable—bajó la mirada—No hay ningún día que los extrañe demasiado. Pero quiero quedarme con los buenos recuerdos de ellos y no sumergirme en el sentimiento de venganza. Ya habrá un momento en que los grysk lamenten haber intentado buscar guerra a la galaxia.

Shara quedó en silencio, mirando la nave, recordando como sintió la muerte de Kai y luego la de Han. A diferencia de Jats, sus hermanos murieron en el mismo día.
—Fui a Myrkr—exclamó Shara—Una misión Jedi, para exterminar un nido voxyn. Cumplimos con la misión, pero perdí a mis dos hermanos. Uno asesinado por un grysk bastardo y el otro, se sacrificó, estallando las granadas térmicas.
—Lo siento tanto, Shara—exclamó Jats, apenado, luego deslizó su mano hacia la de Shara, sintiéndola cálida. —Sé cómo se siente…es doloroso, sí. Pero, hay que seguir adelante ¿verdad?
—Creo que sí—exclamó quedadamente—Solo quiero vengarme.
—¡Irard!

El mencionado se giró, poniéndose de pie de forma marcial, Shawnkyr se acercó lo suficiente para que el joven oyera lo que tenía que decir.
—Pasaremos la noche en el palacio. La Ta'chume nos ha dado alojamiento, únete a tus compañeros. Ahora.
—Sí, capitana.

Shawnkyr se dio la media vuelta, entonces Jats miró a Shara, quien tenía la vista en el suelo.
—Supongo que nos veremos mañana ¿verdad? Bueno, me iré. Adiós, Shara.
—Adiós, Jats.

Jats se alejó, Shara nuevamente se hundió en la ira y el odio en los grysk, pero al recordar a sus hermanos, nuevamente sentía el impulso de llorar. No entendía el cómo Jats no estaba rumiando por venganza, no podía sentir el más mínimo deseo de exterminar a una especie que tanto daño le hizo.

Se puso de pie y avanzó rápidamente hacia la nave grysk, mentalizándose y alimentándose en el odio intenso que sentía.
Algún día ejecutará su venganza y nadie la detendría.