Tara, después de mucho tiempo, sentía paz y calma. Sonrió débilmente al sentir esas sensaciones, preguntándose cuál fue la última vez. Su mente estaba en blanco en principio, pero luego fue ocupando por imágenes de ella y Han en Shedu Maad, cuando estaban juntos en el lago del planeta, mojándose los pies y escuchando las bromas de su mejor amigo; descritas por la mayoría como malas, pero para ella, eran muy graciosas.
Era como flotar en medio de las nubes, sentía a los seres vivos que habitaban en el planeta, a los residentes, a todos en el hangar. Pero escuchaba un llamado, una llama ardiente a lo lejos, así que fue hacia ella. Era Itessa en forma de llama.
—¿Mamá?
Itessa no habló en forma verbal, su comunicación fue a través de unas imágenes, una mesa de noche, el segundo cajón y una caja de madera, pequeña y ornamentada.
Sentía la energía de su madre envolviéndola, cálida y amorosa, luego se desvaneció.
Aunque estaba un poco decepcionada ya que esperaba hablar con ella, así que se puso de pie, rodeó la cama, y vio la mesita de noche, así que, abriendo el segundo cajón, encontró la caja.
Abrió la caja y encontró una carta.
"Tara, si estas leyendo esto, es porque mi misión en Fondor ha terminado mal. Tengo la esperanza que leas esta carta cuanto antes, porque sé que mi suegra te acosará para que asumas el cargo de Condesa.
Hija mía, estoy orgullosa de tu formación Jedi, y lo sabes bien, te he amado y te he apoyado. Sé que el puesto de Condesa no te ha entusiasmado y he admirado tu fuerte deseo de convertirte en Dama Jedi. Pero por si alguna razón estoy imposibilitada de seguir ejerciendo el cargo, nada me gustaría que lo tomes.
Yo sé que mis antecesores solo han servido a los nobles, olvidándose de los demás planetas que conforman el Consorcio, mirando por debajo a los necesitados y desvalidos. Entiendo porque detestas a la nobleza y rechaces el cargo, lo entiendo. Pero tú, siendo una Jedi, puedes hacer la diferencia. Sirve a la comunidad, sirve a los que más nos necesiten, porque yo goberné para y por el pueblo. Haz la diferencia, Tara.
Lleva tu sable de luz e ilumina de esperanza a nuestra comunidad.
Con cariño, Itessa."

Tara se secó las lágrimas y guardó la carta en la cajita, luego lo guardó en el cajón. Se puso de pie y se acercó a la cama.
—Te amo, mamá.

Salió de la habitación, caminando por los oscuros pasillos del palacio, llegó a la oficina donde estaba iluminada a la luz de las velas. Su padre, Nahod, trabajaba a las altas horas de la noche.
Alzó la vista al ver a su hija en el umbral.
—¿Estás bien, Tary? —preguntó al ver las pestañas húmedas de su hija, quien se acercó al escritorio donde estaba su padre.
—He tomado mi decisión, papá. Seré la Condesa, seré yo quien levante este Consorcio y cambiaré las cosas.
Nahod se puso de pie, rodeó el escritorio y abrazó a su hija.
—Me alegra escucharlo, Tary—Hablaré con mi madre.


Una vez que amaneció, Tara había llegado al hangar, esperando encontrarse con Shara en la nave grysk, pero solo vio a Lowie.
—Hola, Lowie—saludó Tara en la rampa del yate personal, Lowie se asomó, rugió y abrazó a su antigua compañera de la academia Jedi. Lanzó varios alaridos, pero la joven pelirroja no entendía nada de lo que decía, pero la Fuerza le mostraba que estaba feliz de verla.
—Supongo que Shara se fue a entrenar ¿cierto? —se aventuró a preguntar a su amigo wookie, quien asintió con alaridos—Bueno, gracias Lowie.

Salió del hangar en dirección a la sala de entrenamiento. Cuando llegó vio a Shara luchando contra los droides de entrenamiento mientras Temiri la observaba en la esquina; Tara quedó sorprendida al ver la gran velocidad y fiereza que atacaba su amiga, hasta que los droides quedaron en el suelo.
—Buen trabajo—exclamó Temiri—Aún te falta, pero es un buen avance.
Tara ingresó a la sala, captando la atención de los presentes, Shara dejó caer el bastón, acercándose rápidamente.
—Tara ¡Cuánto lo siento! —exclamó Shara abrazando a su amiga—debí hablarte cuando llegamos aquí. Estuve tan dolida que no me percaté que tú también estabas sufriendo.
—No te preocupes, Shara—exclamó Tara, sonriendo débilmente—Lo he meditado.
—Lo de ayer…espero que no te haya molestado.
—Bueno, me sentí un poco herida—admitió y vio que Shara bajaba los hombros entristecida, entonces, la joven agarró las manos de su amiga—Estoy bien, sé lo que intentabas hacer. En la noche, me encontré con la carta de mi mamá. Lo leí y comprendí que mi misión como Jedi no termina si asumo el cargo. Seré Condesa de Miktraland, Shara; usaré este cargo para ayudar a los que pueda, incluyendo a la AG.
—¿Asumirás? —preguntó, Tara asintió, y fue ella, que abrazó a su compañera Jedi.
—Papá debe estar hablando ahora con la Ta'chume. Es altamente probable que esta noche sea mi coronación.
—¿Tan pronto? —soltó Temiri.
—Debí haber asumido el año pasado cuando mi madre estaba en coma. Debí haber ido a Miktraland, pero tenía tanto miedo enfrentarme a Ta'chume y que me obligase a tomar el trono. Debí estar con mamá desde ese día, pero estuve ayudando con reubicar a los refugiados. Miktraland ha tenido un gobierno regente y realmente necesitan a un líder ahora.
—Entiendo—exclamó Temiri.
—¿Pueden ir esta noche? Habrá una pequeña reunión.
—Te veré entonces—exclamó Shara sonriente—Aunque no tengo un traje para ello.
—Te puedo prestar uno—exclamó Tara—Pero eres libre de irte cuando me coronen.
—Felicidades, Tara—exclamó Temiri—Agradezco tu invitación, pero debo irme esta tarde. Mi amiga Eoni quiere que la ayude con una reubicación de refugiados.
—Lo entiendo—exclamó Tara, pero Shara miró al caballero Jedi.
—Oh, ya empezaba a acostumbrarme. ¿Entrenaremos cuando nos veamos?
—Dudo que nos veamos más seguido, Shara. Pero mantengo mi palabra, te entrenaré en este tipo de forma.
—Bueno, los dejo continuar con el entrenamiento—exclamó Tara sonriente, dejando luego la sala.


Lowie también fue notificado para asistir a la coronación de Tara como la nueva condesa, y estaba acompañando a Shara, quien usaba un vestido de color tinto, prestado por su amiga. Ambos estaban en la entrada del salón de baile, donde se podían escuchar la música de los bith y los invitados, la gran mayoría de ellos, nobles.
Temiri ya había partido a Zeffo, así que los dos Jedi ingresaron al salón, Lowie se fue hacia la mesa de bufé mientras la joven Jedi, se quedó en medio de la pista, esquivando a los invitados y sintiéndose desamparada.
—Shara, que bueno verte.

La mencionada se giró, encontrándose con Jats, vestido con su tradicional uniforme de piloto, sonriente mientras extendía la mano. Shara extendió su mano y el chico la besó, sintiéndose algo curiosa y con las mejillas calientes.
—Qué suerte tienes, Jats. Tú si puedes estar con tu traje de piloto—exclamó Shara sonriendo—Yo siento que pierdo equilibrio moviéndome en este vestido—bromeó.
Jats sonrió, pero no soltó su mano, ayudándola a caminar por la pista, Shara sentía que estaba caminando en las nubes, notó un cierto rubor en la nariz del piloto, luego por el rabillo del ojo, vio a Shawnkyr hablando con un noble.
—Vine con mi líder de escuadrón. Invitada de Ta'chume—explicó el piloto y su atención volvió a la joven Jedi que acompañaba— ¿Tu amiga aceptó el trono?
—Sí, lo hizo—exclamó Shara sin poder de dejar de sonreír.
—Y ¿algo novedoso con la nave grysk?
—Encontramos un villip, pero no hemos contactado con nadie. El tablero tiene códigos extraños y una bitácora escrita con un lenguaje grysk.
—¿Lenguaje grysk? —preguntó Jats mientras llegaban a la mesa del bufe—Tengo algunos contactos que conocen algo del idioma enemigo.
—¿Contactos chiss?
—Sí, por supuesto.

Shara agarró una galleta de crema y lo mordisqueó en cambió Jats, decidió beber una copa de vino miktralano. La joven Jedi tenía un proyecto en mente y decidió comentárselo.
—Estuve pensando en formar un escuadrón. —soltó de repente, captando la atención de su acompañante—Ya sabes lo que le pasó a mi escuadrón. Asi que ¿Por qué unirme a uno? Puedo crear y buscar a pilotos que conozco.
—¿Sabes hacerlo? —preguntó curioso.
—Papá me enseñó como formar uno. Claro, nunca lo hice porque estaba con el escuadrón de Versio.
—Es un buen plan—exclamó Jats—Tú conoces a tus pilotos y el círculo de confianza es más estrecho. Si lo haces, puedes contar conmigo.
—Pero ¿tú no estás con el escuadrón Vanguardia?
—Sí, pero tengo razones. Los chiss están en modo defensivos, algo que estoy en desacuerdo; siento que debemos buscar objetivos militares y atacarlos. A este ritmo, también caeremos. Y otra razón—y miró a Shara, sonriéndole—Quiero volar contigo.

Shara deseó que las mejillas no se coloreen, así que desvió la mirada hacia las copas, mirando a que bebida tomar.
—Yo…tengo curiosidad de volar contigo—exclamó Shara, sintiéndose cohibida—Es agradable escuchar algo así. Si llego a formar, te llamaré.
—Esperaré tu llamado con ansía.

La música se interrumpió y el estrado que estaba al frente de ellos, apareció el Conde Nahod Chal, vestido con sus mejores galas, detrás de él estaba Ta'chume, con cara de pocos amigos. El hombre mayor se aclaró la garganta ante la atenta mirada de los invitados.
—Tengo el gusto de anunciar oficialmente que tenemos una nueva Condesa para el Consorcio de Miktraland. Mi hija, la Chume'da Tara Chal es ahora nuestra nueva Condesa. Por favor, recibámosla con un aplauso.

La sala aplaudió con fuerza cuando Tara apareció en el estrado, ataviada con un vestido largo de color esmeralda, una capa de verde claro. Ella llegó hasta la altura de su padre e inclinó la cabeza, donde el hombre le colocó una diadema de oro con formas de hojas.
Tara se erigió, sonrió a su padre, pero no miró a la Ta'chume, en cambio su vista fue hacia los invitados.
—Quiero agradecer a todos por venir esta noche. Y antes de anunciar el baile, solo quiero decir algunas palabras. En primer lugar, mi madre; quien leí su carta que me dejó antes de emprender su misión fatídica en Fondor; quien me hizo saber que puedo cambiar las cosas si asumía mi responsabilidad con mi planeta y el resto de los planetas que forman parte del Consorcio. Soy una Jedi, y como tal, ayudaré al que más lo necesite. Y la Alianza Galáctica nos necesita—hubo algunos murmullos en la sala—Asumir este rol de buscar una anexión o rendición ante el enemigo, no nos ayudará. Los grysk son traicioneros, no cumplen sus palabras, ¿Han oído lo que pasó en Ithor? Un maestro Jedi logró que un grysk diese su palabra de no destruir el planeta si lo derrotaba y el Jedi lo hizo. Pero los grysk igualmente, destruyeron Ithor. Y esto pasará si confiamos en la palabra del grysk. Yo como Condesa, quiero anunciar que el Consorcio de Miktraland tenderá una mano a la Alianza Galáctica y abrirá sus puertas a los refugiados.

La mitad aplaudían con conformidad, pero la otra mitad, decidieron abandonar la sala, en señal de protesta, pero Tara no le dio importancia. Era la condesa, y tendrán que acatar a sus órdenes.
Shara sonrió a su amiga mientras Lowie rugió de alegría, Jats aplaudió y un poco más adelante, estaba Trista, quien aplaudía con una gran sonrisa a su prima. La otra prima de Tara, simplemente abandonó la sala.
—Ahora, eso es todo. Disfruten del baile y de la comida.

La música nuevamente se reanudó, y entonces, Jatson extendió su mano a la joven Jedi.
—¿Quieres bailar un rato?
—No conozco los pasos.
—No te preocupes por ello, yo tampoco, pero ¿Por qué no intentarlo?
Shara sonrió y extendió la mano a Jats, quien la llevó a la pista de baile. Se aferraron a las manos, y dejó que el ritmo la siguiese.


Al día siguiente, Shara sabía que ya no tenía nada que hacer en el planeta, así que decidió irse a Zeffo. Asi que estando en el hangar, notó que los pilotos chiss iban a las naves y escuchó la voz de Jats llamándola, así que solo se giró para encontrarlo acercándose rápidamente.
—¿Te vas?
—Sí, hora de volver a casa—exclamó Jats, con el casco bajo el brazo—Fue un gusto verte, Shara.
—Lo mismo para ti, Jats—exclamó la joven Jedi sonriéndole—Entonces ¿Te escribo para informarte de mí escuadrón?
—Siempre disponible si se trata de usted.
Shara rió por el formalismo de Jats, quien también sonrió divertido.
—Yo también me voy ahora—exclamó Shara—Adiós, Jats
Se acercó a la mejilla derecha del piloto, dándole un beso, luego se dio la media vuelta, regresando a la nave grysk. Jats sonrió con las mejillas encendidas y fue directamente a su desgarrador chiss.

Shara estaba un poco distraída cuando llegó a la nave grysk, por ello dio un respingo cuando escuchó la voz de Tara. La flamante condesa estaba muy cerca de la nave grysk, junto con Lowie, quien estaba también observándola a lo lejos. Shara sintió enrojecerse al notar que ellos la observaron hablando con Jats.
Lowie rugió divertido, señalando las mejillas rojas de su compañera Jedi, pero Tara no entendió nada lo que dijo el wookie.
—Hola Shara. Vine a despedirme de ti, ahora que partes a Zeffo.
—Gracias por acogernos, Tara—exclamó Shara abrazando a su amiga.
—Nos veremos pronto, Shara. Que la Fuerza te acompañe.
—Lo mismo para ti.
—¿Quién es él? —preguntó Tara observando como los desgarradores chiss salían despedidos del hangar.
—Un amigo piloto—exclamó Shara—Lo conocí en Ithor.
—Ah, Ithor—exclamó Tara y miró a su amiga— ¿Te gusta?
— ¿Que? ¿De qué hablas? —exclamó con cierto embarazo.
—Está bien si no quieres hablar de ello—exclamó Tara, muy lejos de sentirse ofendida, en cambio, solo le sonrió a su amiga—Solo no tardes en decirlo. Yo debí decirle lo mismo a Han.
—Lo siento, Tara.
—Sé que él está en la Fuerza, Shara—exclamó Tara—Algún lado junto con Kai. Con mi abuelo, tal vez. En fin, no quiero entristecer su viaje, amigos. Así que solo les deseo suerte y tal vez nos veamos.
—Que la Fuerza te acompañe, Tara—exclamó Shara—Solo sé fuerte.
Y ella abrazó a la condesa, Tara intentó reprimir las lágrimas y en silencio, vio como sus dos amigos se iban a la nave. Entonces, alejándose de a pocos, decidió ver como la nave grysk, la que huyó de Myrkr, alzaba vuelo y desaparecía tras las nubes.


En las profundidades del Espacio Salvaje, donde solo se veían estrellas y sin ningún planeta a la vista, un auténtico desierto espacial.
Una solitaria nave se detuvo ante la inmensidad de la galaxia. Tedney se cercioró que estaban solos en el lugar, luego de ello, activó el sensor de proximidad si por si una nave ser acercase, esta sonaría. Ahora, continuaría con la misión de encontrar a Han.

Se fue directamente a la bodega, donde abrió la compuerta de la capsula de escape, dejándola así y luego se giró, donde en el suelo, dormía un grysk, cuya insignia y uniforme, indicaba que era un capitán, él estaba totalmente amordazado. Tedney, con dificultad, lo arrastró y lo lanzó a la capsula, despertando a su rehén, el Jedi se puso en cuclillas mientras daba golpes a la cara del grysk para despertarlo de su letargo.
—¿Dónde estoy?
—Genial que hables en básico. Iba a ser muy difícil si solo sabes hablar en tu horrible idioma.
—Jeedaii. ¿Esta es una nave?
—Estamos en el Espacio Salvaje. Ninguna ruta hiperespacial pasa por aquí, ni siquiera contrabandistas ni piratas, ya que no hay nada que ver. Estamos solos, grysk; si me quedo sin combustible, esta chatarra será nuestra tumba. Pero por fortuna, tengo suficiente combustible como para irme desde Bakura a Lothal. Pero la fortuna no está contigo, ya que, si no me dices lo que quiero saber, tu tumba será esta capsula de escape. Te pondré ahí y flotarás por la eternidad.
—No diré nada, Jedi—exclamó el capitán grysk frunciendo el ceño—Igualmente, me encontrarán.
—Solo tengo dos preguntas—exclamó Tedney, sacando su sable de luz y colocando el orificio de salida en la punta del zapato del grysk, encendiéndolo—No estoy orgulloso de lo que voy a hacer, pero en estos tiempos, tengo que ser más persuasivo.
— ¿No usarás tus trucos Jeedaii?
—Lo hice. Es por ello por lo que fue fácil sacarte de esa taberna, pero esos voxyn…vaya día tan difícil, pero me sorprendió que fuesen tan mansos como un tooka.

Apagó el sable de luz, el calzado del rehén humeaba, pero parecía que no había afectado su pie, luego Tedney movió su sable hacia el otro pie, esta vez colocando el orificio en la planta.
—Dime lo que quiero saber—exclamó moviendo la mano hacia la derecha, el grysk se sentía inmóvil por alguna razón, y sentía la lengua floja, asintiendo.
—No diré nada de mis soldados y bases de…
—No me interesa eso, grysk. Ya hay agentes que se encargan de eso, yo estoy por mi cuenta. Asi que dime, empezamos con la primera pregunta ¿Qué Kriffados les pasa a esos voxyn? Pensé que los matamos a todos en Myrkr.
—La Cuna fue destruida, sí—exclamó el grysk mirando con odio al Jedi—Las camadas creadas son enviadas a diferentes puntos para ser criadas. La ventaja es que la crianza es rápida, envejecimiento acelerado.
—Ah, lo comprendo. Me recuerda esa historia que me contó mi maestro Nuq Sim hace mucho, en la clase de historia de la galaxia cuando era un niño. Tocó el tema de las guerras clónicas y que los clones eran creados en Kamino y tenían crecimiento acelerado, porque ya sabes, tardarían una vida en madurar. Entonces, estamos hablando de animales, por lo tanto, su vida útil es corta—exclamó Tedney, sonriendo—Los voxyn son clones, el original, el que tenía el código genético fue destruido—reflexionó mientras el grysk se enfurecía—Buen trabajo, Han. Es evidente, los voxyn que sobreviven en otros puntos, eventualmente morirán de vejez y no habrá una camada joven para suplirlos. Tal vez, en un año, ya no queden nada de ellos. En conclusión, fue una victoria pírrica, grysk.
—Sí, era un voxyn viejo—admitió el capitán bajando la mirada—Eso explica que podías usar tus herejías.
—Bueno, no del todo para ser sinceros. Aún me sentía un poco bloqueado, fue como hacer de nuevo la clase de Iniciado—exclamó Tedney—Ahora la pregunta estelar y la razón porque estás aquí. Sabes, estoy buscando a un amigo, su nombre es Han Dameron; de seguro lo conoces por ese folleto.
— ¿Te refieres el gemelo hereje?
—Sí, ese. Estoy seguro de que está vivo y sé que tú también lo sabes.
—No sé nada de él—exclamó el capitán grysk—Debiste atrapar al Maestro Bélico.
—Él es mi ballena blanca, pero esto no es el tema ¿Dónde está Han Dameron?
—No sé. Posiblemente hecho pedazos en Myrkr.
—Olvidas que soy un Jedi, puedo saber que estas mintiendo y por favor, no me obligues a poner mi mano en tu cabeza, eso no es lo mío.
—No estoy seguro de que sea él—exclamó, temblando como una hoja—He escuchado rumores, del que una aliada del Ejecutor tiene un nuevo ayudante.
— ¿Cómo es esta aliada?
—No sé su nombre.

Tedney se quedó en silencio, recordó la charla que tuvo con su gran amigo Temiri en Miktraland, sobre su aventura en Serenno. La descripción que dio de ella calzaba perfecto con la descripción que dio el Jedi Oscuro.
— ¿Es una hembra pájaro?
—Pico largo, cresta y plumas purpuras, sí, es una fosh. Solo sé que ha tenido muchos ayudantes que luego fueron ofrecidos como monedas de cambio.
—Una fosh ¿Vergere?
—Te dije que no sé su nombre—exclamó casi exasperado, Tedney asintió.
—Supongo que no sabes dónde está.
—Siempre está moviéndose—soltó el grysk—Mas allá de eso, no sé nada más. En todo caso, tendrías que capturar al Ejecutor—exclamó con un tono que invitaba al Jedi al reto de capturar a Vanuuri Nar, Tedney sonrió de malicia.
—Tengo algo personal con él, pero, dejaré que la melliza lo reviente como se lo merece— se puso de pie mientras guardaba su sable de luz—Eso es todo, ya seguiré indagando sobre el paradero de esta fosh.
El grysk esperaba que el Jedi fuese a la cabina de vuelo para soltarlo en un planeta, pero no esperaba que él le cerrase la puerta de la capsula de escape.
Tedney se acercó a la cabina de vuelo, reanudó la nave y presionó el botón de expulsión de la capsula de escape. Trazó su nuevo punto en Batuu, luego saltó al hiperespacio.

Mientras tanto, la capsula de escape, ahora, era una tumba de duracero para el grysk, quien gritaba y golpeaba el transpiacero, totalmente desesperado; flotando en la inmensidad de la desértica galaxia, por toda la eternidad.