La Mentirosa deslizó por la pista del hangar de Zeffo, previamente Shara había avisado que llegaba en una nave grysk, por lo tanto, no tuvo problemas a la hora de aterrizar.
Una vez que bajaron de la nave, había algunas miradas curiosas a la nave grysk, pero la vista de Shara se paseó por todo el hangar, notando que las Ala X tenían pintura negra, tan intenso que le parecía irreal, pero con algunos puntos blancos. Estaba fascinada por el color, acercándose hacia las naves.
Lowie ladró que iría a asearse y tomar un descanso, Shara asintió.
—Gracias por todo, amigo—exclamó la joven Jedi, el wookie ladró y abrazó a la Jedi, quien fue alzada por unos centímetros del suelo, luego se retiró del hangar.
Luego su vista fue hacia la entrada, donde podía observar las montañas, y varios recuerdos fueron a su mente como una avalancha, sobre sus hermanos.
—Shara, que bueno verte—saludó Rose acercándose, mientras se limpiaba las manos de grasa.
—Tía Rose—saludó Shara asintiendo, sacando de sus recuerdos tristes—Me alegra verte.
—¿Te gustan? —preguntó Rose, mientras miraba con orgullo el Ala X.
—Son fascinantes.
—Son InvisibleX. Naves antirrastreo y con un camuflaje que se adapta al espacio. Los grysk ni siquiera lo verán venir, al menos que los golpeen una sola vez.
—Es una gran idea.
—Fue un gran trabajo que me costó mucho. Kaz y los chicos han estado formidable implantando los controles a estos Ala X. Rey ha estado muy complacida.
Shara pensaba formar su escuadrón, aunque estaba interesada por usar el InvisibleX, sabía que pertenecían al escuadrón Picoacero, el escuadrón Jedi de Rey.
—¿Dónde está mamá? —preguntó, volviendo su vista hacia la ingeniera de naves.
—En la sala de comandos, supongo. Desde ayer que no la veo, no ha pasado por aquí.
Shara quería pasar a saludar a su madre, sabiendo que la última vez que se vieron, no fue en buenos términos y estaba arrepentida.
—Gracias, tía Rose. Nos vemos.
—Shara—exclamó Rose, la mencionada se detuvo—Siento mucho tu pérdida.
—Gracias—asintió y nuevamente, se puso en marcha en dirección al turboascensor.
Shara se preguntaba de donde venia el esfuerzo que tenía, ya que sentía como su cuerpo se quejaba y solo quería irse a su cama y dormir hasta el día siguiente. Pero estaba en guerra, solo al final, se podía permitir dormir tanto como quisiera.
Una vez que salió del turboascensor, se acercó a la puerta de la sala, pero escuchaba voces, así que decidió esperar afuera en vez de interrumpir alguna reunión.
Se sentó en el suelo, y sus pensamientos fueron hacia el escuadrón que tenía en mente formar; tenía algunos nombres que esperaban que aceptasen. Había visto algunos cazas estelares que no tenían dueño, así que podían usarlas.
Cuando la puerta se abrió, Shara rápidamente se puso de pie, observando a los maestros Jedi retirarse del lugar, Finn se detuvo.
—Shara, que sorpresa.
Detrás del maestro Jedi, estaba Rey, no estaba sorprendida ya que la había detectado por medio de la Fuerza, pero estaba complacida de verla.
—Estoy bien, tío Finn—exclamó Shara, Finn le dio un abrazo.
—Me alegra tenerte aquí de nuevo—exclamó Finn—Rori está en la Aldea Abandonada, arriba de la caverna. Está ahí entrenando con algunos compañeros, por si deseas pasarla a verla.
—Gracias, tío Finn. Pensaba verla.
Finn sonrió luego se retiró, Rey se acercó a su hija.
—Hola, mamá—saludó con timidez y con las manos a la espalda—Lo siento.
Rey abrazó a su hija, tomando de forma sorpresiva a Shara, quien luego correspondió el abrazo de su madre.
—Me alegra verte, hija mía—exclamó Rey—Bienvenida de vuelta.
—Sí, lo mismo digo.
—Tengo tantas cosas que contarte—exclamó Rey sonriendo.
—¿Alguna novedad?
—He recibido noticias de Kaydel. Tenemos un nuevo Jefe de Estado, Gial Ackdan y la capital es en Dac.
Shara asintió en silencio, nuevamente, recordó la última vez que estuvo junto con sus hermanos, la vez que vieron un Holo filme en su habitación. Rey sintió la pesadumbre de ella.
—Descansa—exclamó la maestra Jedi, apartando el cabello del rostro de su hija—Estás agotada.
—No puedo descansar, mamá—exclamó Shara—No cuando los grysk aún están allí. Mamá, al igual que tú, yo decidí formar mi escuadrón de pilotos.
—Vaya—exclamó Rey sorprendida— ¿Estás segura?
—Sí, estoy segura—exclamó Shara con firmeza luego su vista fue a la sala—Rose dijo que estabas en reunión.
—Sí, ayer llegué con Finn de una misión de infiltración en Wobani. Robé un dovin basal y Danni lo está estudiando.
—Eso es genial. Tal vez descubra como contrarrestar esas cosas.
—Sí—exclamó Rey—Lo que debatíamos era si, una vez que tengamos esta información, debíamos compartirla con la nueva administración de la AG.
—Necesitarían cruceros estelares para usar un dovin basal. Un caza no es suficiente, por más que tengan el InvisibleX.
—¿Lo viste? Fascinantes, pero tienes un punto—exclamó Rey, quien luego, colocó sus manos en los hombros de su hija, casi de la misma altura—Aunque lo niegues, tus ojos me dicen que estás agotada. Anda y duerme un rato. Luego sigue adelante con ese proyecto que tienes.
—De acuerdo, mamá. Tomaré una saniducha y luego una siesta rápida.
Rey observó a su hija dejar el lugar, ya no sentía la sombra oscura arremolinándose sobre ella cuando estaba en Miktraland. Pensó en Temiri y en como ayudó a sobrellevar ese sentimiento oscuro. Se sentía satisfecha en confiar en su antiguo aprendiz.
Ackdan se reunió con los militares, incluyendo a los agentes de la SIG, Kaydel y Rafan; en una sala apropiada donde los invitados no calamaris puedan estar sin usar ningún tipo de casco de oxígeno. Todos se pusieron de pie cuando el anciano calamari ingresó.
—Por favor, todos sentados—exclamó mientras tomaba asiento a la cabeza de la ovalada mesa. En la puerta se colocaron en guardia dos oficiales calamaris. Las paredes eran de textura de roca marina, y un gran ventanal donde se podían ver la vida marina. El lugar estaba iluminado de azul claro. En el centro de la mesa ovalada estaba un proyector encendido, donde mostraba el mapa de la galaxia.
—Supongo que está al tanto que los grysk se asentaron en Coruscant—exclamó Sunspot.
—De acuerdo con los informes, sí—exclamó Ackbar—Han nombrado su nueva capital, Grysk'tar.
—Eso quiere decir que están en el Núcleo Profundo—acotó Frokko—¿Tal vez un contraataque?
—No creo que sea viable—exclamó Sunspot—Apenas nos hemos recuperado de la huida de Taris.
—Lo que sabemos es que no tenemos tiempo—exclamó por fin el Jefe de Estado—De acuerdo con el mapa, los grysk casi han llegado hasta Kalarba, quedando muy cerca del espacio bothano.
—Si nos fijamos bien, Corellia, Duro y Tinnell casi han quedado encerrada tras ver que sus rutas hiper espaciales están bloqueadas por el enemigo. No se cuánto van a resistir si no les llegan alimentos y armamento—exclamó Sunspot—El director de la SegCor está convencido que los enemigos están rodando muy cerca de mi planeta.
—Entonces—exclamó el anciano mirando el mapa—El siguiente punto es ir a Corellia—luego, sus bulbosos ojos miraron a la zeltron y al zabrak—Almirante Shabis y comandante Carik, necesito que vayan a Munto Codru—señaló el mapa, un mundo muy cercano a Dac—Estoy seguro de que Dac también está en los planes de los grysk. Asi que necesito que vayan ahí y le tienda una emboscada al enemigo, si es que detectan su presencia.
—Entendido—exclamó Lawra asistiendo al igual que Frokko.
—Y ahora—exclamó mirando a Ackbar y a Sunspot—Estarán en Corellia. Hablaré con el capitán bothano para que nos ayude con su flota.
—¿Querrán ayudarnos? —preguntó Kaydel.
—Ellos aprecian a los suyos. Como Fey'lya ha muerto y esto ha enfurecido a la mayoría bothana, así que cuento con eso—exclamó el Jefe de Estado, muy convencido—Ackbar, tú serás el encargado de la flota calamari y Kaydel, de la flota de la AG. Sunspot, de la corelliana.
—Claro, a la orden—exclamó Sunspot—Y ahora que estamos hablando de esto, quisiera presentarles un proyecto que está haciendo la empresa Armas Flax Corp.
—¿La misma que les provee armamento y cazas a los corellianos? —preguntó Kaydel.
—Sí, esa misma—exclamó Sunspot, quien luego sacó una memoria de datos y la conectó a la consola, cambiando el mapa por un droide—Nuestras tropas terrestres están muriendo, a este paso no tendremos más remedio que reclutar a personas sin entrenamiento militar. Es por ello, que Armas Flax ha terminado su primer lote de droides de batalla—les mostró el droide en holo, que parecía más a un esqueleto de un grysk—Creado a semejanza de nuestro enemigo. Hecho de duracero, son resistentes y se adaptan a cualquier medio. El primer lote está listo para ser enviado a los campos de batalla.
—¿Droides de batalla? ¿No es un poco anacrónico? —preguntó Frokko.
—Son mejores que los droides que tenía los separatistas de la CSI—exclamó Sunspot, lejos de sentirse ofendido—No lo hemos probado con un sable de luz, pero resiste al ataque de un voxyn y a un couffe, esa arma blanca de los grysk.
—Toda ayuda es bienvenida—exclamó Ackdan— ¿Cómo se llama?
—Droide cazador grysk, o también, Droide CG. También están trabajando en una armadura similar a los que usan los grysk, pero aún está en desarrollo. Armas Flex no tiene problema alguno en firmar un convenio con la AG.
—Dígale a su Director Adjunto que estoy abierto a una reunión vía holograma.
—Se lo informaré.
—Bien, daré por finalizada la reunión. Ya conocen sus funciones, tenemos una guerra que ganar—exclamó Ackdan mientras el resto se ponían de pie, uno de los guardias guardó su comunicador y se acercó al Jefe de Estado.
—Señor, el centro de comando le informa que tiene un mensaje del Consorcio de Miktraland.
La noticia sorprendió a los presentes, preguntándose qué es lo que quería la anciana del Consorcio.
—¿Ellos no se rindieron? —se preguntó Rafan.
—Lo hicieron—exclamó Kaydel—E incluso, querían firmar la anexión con los grysk.
—Pásamelo—exclamó Ackdan, y la imagen holográfica del mapa (que volvió a ello después de que Sunspot retirase su memoria de datos) cambió al de una mujer joven de color azul.
—Saludos, Jefe de Estado. Ya estoy al tanto de su nombramiento como nuevo líder de la Alianza Galáctica—exclamó Tara—Soy Tara Chal Kestis, la Condesa del Consorcio de Miktraland. La razón de este mensaje es mi deseo de unir nuestras fuerzas y el Consorcio está abierto a recibir a los refugiados y exiliados por la guerra.
—Eso es bueno—exclamó Ackdan asintiendo—Pensé que se habían rendido.
—Las decisiones que haya intentado tomar la Ta'chume o mi padre, no son oficiales. Yo tengo la idea que luchar juntos y no por separado, nos hará ganar la guerra. Mis naves dragones están listos para ser llamados a la acción.
—Le agradezco su alianza, condesa Chal. Iremos a Corellia y los esperamos para luchar juntos nuevamente.
—Asi se hará, Jefe de Estado—exclamó Tara asintiendo—Hasta que nos veamos. Que la Fuerza los acompañe.
La figura azul de Tara se desvaneció, ocupando en su lugar, el mapa galáctico. El resto de los oficiales, salieron del lugar, dejando a Ackdan aún en su sitio.
Para ir a la Aldea Abandonada que estaba en Zeffo, tenía que pasar por el hangar y llegar a la plataforma. Shara paseó su vista por todo el lugar, notando a los maestros Jedi muy cerca de los InvisibleX.
Había sido una buena siesta, admitió al final, pero necesitaba buscar a Rori cuando vio a su madre, de rodillas, cerca de esos cazas estelares.
—¿Van a salir? —preguntó Shara con las manos en los bolsillos.
—Sí, Kaydel me ha llamado—exclamó Rey, quien se ponía de pie y miraba a su hija—Es altamente probable que los grysk ataquen en Corellia. Entonces le dije que estaría allí para apoyarla—miró al caza estelar—Es una buena oportunidad de estrenarlos al fin.
Jacen, Finn, Riina, Ayal y Reil se colocaron a la espalda de la maestra Jedi, con los cascos negros bajo en el brazo.
—Los droides están acoplados—exclamó Riina.
—Estamos listos para ir a Corellia—exclamó Reil, un twi'lek de piel azul.
—Bien—exclamó Rey mirándolos—Vamos subiendo a los cazas.
R2 D2 pitó desde el caza de Rey, ansioso para volar de nuevo, Rey sonrió al droide y nuevamente su vista fue hacia su hija.
—¿Estás mejor?
—Estoy mejorando—exclamó Shara—Pero…aún me duele al recordarlos.
—El tiempo tal vez sanará esas heridas. Dejarán una marca, claro, pero lo recordarás con amor— abrazó a Shara—Te estaré esperando si deseas unirte, con tu escuadrón o no. Nos vemos, Shara.
—Nos vemos, mamá.
Shara se alejó de los cazas estelares, observando como Rey se subía al caza y cerraba la cabina. Después de que salió del hangar, fue seguida por los otros cazas. Shara reanudó su camino hacia la Aldea.
Zeffo era un planeta con mucho viento, Shara subía por la pendiente, aferrándose a su chaqueta. Alzó la vista cuando llegó a un camino angosto que la llevaría a la meseta donde estaría la Aldea, pero se encontró con Ava muy cerca de allí, sentada en meditación. Luego cayó en cuenta que no habló con ella cuando llegó, sintiéndose culpable.
—Hola, Ava—saludó tímidamente, Ava le devolvió el saludo sin girarse. Shara sentía tristeza, además, mucha rabia interna.
—¿Vas a algún lado? —preguntó secamente—¿O te quedarás ahí?
—Iba a buscar a Rori—explicó Shara—Le iba a preguntar si se quería unir a mi escuadrón de pilotos. ¿Quieres unirte?
—No, nunca me interesaron las naves.
—De acuerdo—exclamó Shara apenada— ¿Sabes? Puedes hablar conmigo de lo que sea. Sé que Kai fue importante para ti. Fue importante también para mí.
—Sí, lo sé—exclamó casi irritada—No quiero hablar con nadie, Shara. Sigue tu camino.
—"La muerte es parte natural de la vida, porque somos seres luminosos" …—
Ava se puso de pie con pesadez y sin mirarla una vez, bajó por la pendiente, la joven piloto sentía la irritación en ella. Derrotada, siguió su camino y su vista fue hacia las montañas.
En una de esas, pensaba que tenía una forma extraña, cuando notó que era casi una escultura de un alien extinto. "Los zeffos vivieron aquí hace milenios. Eran estudiosos y portadores de la Fuerza, a quien llamaban Viento de la Vida. Esa montaña tiene la figura de un sabio zeffo" recordó lo que le había contado Nuq Sim, quien seguía impartiendo clase de historia galáctica en Ach-To, a los niños estudiantes. También recordó que en algún lugar de las profundidades de la caverna donde estaban hospedados, estaba la tumba de aquel sabio.
Llegó a una explanada, cubierta de hierba y algo de nieve, las casas de adobe estaban casi derruidas, así como también, había postes oxidados. Rori estaba sentada en la hierba cuando la vio acercarse.
—Shara, me alegra verte—exclamó Rori, abrazando a su prima.
—Lo mismo, Rori—exclamó Shara.
—Lo siento mucho—exclamó Rori, bajando la vista, apenada—Por Kai y Han. Eran tus hermanos y mis primos.
Aunque no eran consanguíneos, pero ella al ser la hija de Finn y Jannah, siendo ellos, los amigos más cercanos de Rey, se consideraban familia cercana. Shara asintió agradecida, aún sintiendo el nudo en la garganta.
—Te estado buscando, porque voy a crear un escuadrón de pilotos.
—Vaya—exclamó sonriendo nuevamente—Me uniré por supuesto.
—Contaba contigo—exclamó sonriendo Shara—Estoy buscando a Luke, Ken, Kaity y Alema. Lowie ya está al tanto, así que es el primero. ¿Sabes de ellos?
—Están en la Aldea. Con los otros aprendices—exclamó Rori—Vayamos a buscarlos.
No tardó mucho la búsqueda, ya que no estaban muy lejos, así que los mencionados se acercaron junto con Rori.
—¿Nos estabas llamando? —preguntó Luke, un joven de cabellera verde con algunos mechones negros.
—¿Los maestros nos están llamando? —preguntó Kaity Katz. Ken Sollmana, un nautolano, miraba con curiosidad a los presentes mientras Alema Rar, de brazos cruzados, miraba a Shara sin ningún tipo de emoción.
—Sí. Quiero contar con ustedes para formar un escuadrón de pilotos. Sé que ustedes han tenido buenas notas en los cursos de vuelo hace unos meses antes y que no han tenido oportunidad para volar
—¿Estaremos sujetos a alguna autoridad? —preguntó Alema.
—Bueno, tenemos que responder por la Orden Jedi. Bien sabemos que no podemos estar por nuestra cuenta. Hay reglas que tenemos que aceptar, pero tendremos algo de autonomía.
—Sí, cuenta conmigo—exclamó Luke emocionado.
—De acuerdo—exclamó Alema, soltando un resoplido—Si se trata de aplastar grysk, estoy dentro.
—Por cierto ¿puedo avisar a mi hermana? Estoy seguro de que ella también querrá unirse—exclamó Luke.
—¿Ella no está con la AG?
—Está como enlace y no forma ningún escuadrón de forma oficial. Al menos que yo sepa, hace mucho que no hablo con ella.
—Tallie sería una gran adición—exclamó Shara asintiendo—Ella fue mi compañera de escuadrón, es muy talentosa.
—Entonces, veré la forma de contactarla y le diré—exclamó Luke, Rori estuvo de acuerdo, pero no lo exclamó en voz alta. Le agradaba la idea de volver a ver a Tallie.
—Bueno, este tema lo hablé con un amigo que conocí en Ithor—explicó Shara, deseando que el bochorno no sea visible en su rostro—A él le gustaría formar parta de nuestro escuadrón, así que…le invitaré.
—¿De dónde es? —preguntó Kaity, muy curiosa, abriendo sus ojos azules.
—Él…es parte del escuadrón chiss. Quiere unirse porque los chiss están adoptando posiciones defensivas y él quiere salir a atacar algunos puntos. Quiere moverse con libertad.
—De acuerdo—exclamó Alema de mala gana—Más gente, mejor.
—Bien, le avisaré—exclamó con una gran sonrisa—
—¿Cuándo practicamos? —preguntó Ken.
—¿Y cuál será el nombre? —preguntó Kaity.
—Estaba pensando en Soles Gemelos, en referencia Tatooine, el planeta de origen del legendario Luke Skywalker—luego miró a Ken—Vayamos al hangar y saquemos a esos Ala Y.
Cuando todos se pusieron en marcha, rumbo al hangar, Shara se retrasó un poco para sacar su comunicador y enviar un mensaje a Jats, informándole que pudo formar su escuadrón
Los cazas del escuadrón Picoacero salieron del hiper espacio, notando las numerosas naves de la AG y de la SegCor. Fueron autorizados a aterrizar en el Sueño Rebelde.
Los maestros Jedi caminaron por el hangar repleto de cazas Ala X, Jacen miraba en ambos lados, como si buscase a alguien.
—¡Papá!
Jacen avanzó rápidamente hacia Tallie, quien corría con los brazos extendidos. Jess se acercó lentamente. Rey sonrió con tristeza.
—Iremos a buscar a Connix—exclamó Teyni, una miriliana. Ayal, el zabrak, asintió mientras los dos se ponían en marcha.
—Poe debe estar aquí—susurró Finn, un poco incómodo—Su nave.
Jacen se alejó del hangar, abrazado por su esposa mientras su hija hablaba de algo que no podía escuchar de donde estaba. Pero si oyó un pitido reconocible, bajando su vista. Un droide blanco con líneas naranjas, redondo, se movía por sus piernas.
—BB-8 ¿Qué tal amigo? —exclamó Rey, arrodillándose y enderezándole la antena. El droide seguía emitiendo pitidos, la maestra asintió y se puso de pie, viendo a Poe que se acercaba. Finn se acercó rápidamente hacia el piloto.
—Viejo amigo ¿Cómo estás? —saludó Finn.
—No puedo decir que bien, pero estoy vivo—exclamó Poe. Finn miró de reojo a Rey, luego suspiró de cansancio.
—Iré al comedor, espero verlos ahí—exclamó Finn mientras Rey se acercaba—Ustedes son mis mejores amigos ¿No somos una familia? Estamos juntos en esto.
Le dio un abrazo a cada uno, luego se retiró del hangar, rumbo al comedor. Poe no estaba seguro por donde comenzar, pero Rey solo quedó en silencio.
—Lo siento—exclamó Poe, bajando la mirada.
—Te entiendo. Es comprensible que hayas reaccionado así pero no esperaba verte irte de esa manera.
—Lo sé. Estaba realmente enfadado—alzó la vista, mirando a su esposa—Duele, Rey ¿Algún día acabará este dolor?
—No lo creo, pero lo podemos mitigar juntos. Es una herida abierta que ha dejado a nuestros corazones, Poe, pero podemos cicatrizarla juntos.
— ¿Aun crees que Han está vivo?
—Es solo una corazonada, no quiero ilusionarme. Pero envié a Tedney a una misión de búsqueda. Él ha decidido cortar todo tipo de comunicación, así que no sé cómo le estará yendo.
—Quisiera tener algo de esa esperanza—exclamó Poe, cabizbajo. Rey dio un paso adelante, sujetándole las manos.
—Tenemos a Shara.
—Pero ella no está a salvo, Rey.
—Sí, pero ¿Qué podemos hacer? No la podemos prohibir, ya no es una niña. Ya toma sus propias decisiones. Solo lo único que nos queda es protegerla como podamos— Poe asintió y luego abrazó a Rey—Es probable que venga aquí. Quiere ayudar. Dice que va a formar su escuadrón.
—Me alegro por ella.
—Por cierto, ahora que hay un nuevo Jefe de Estado ¿Aún están buscando a nuestra hija? ¿Sabes si se pronunció sobre ello?
—Lo dejó sin efecto—exclamó Poe—Creo que Ackdan está dispuesto a proteger a los Jedi. ¿Vamos a por un caf? Creo que Finn nos está esperando.
—Sí, vamos.
Rey sonrió a Poe, el piloto se aferró a la mano de su esposa, y los dos empezaron a caminar por el hangar, seguido por la fiel droide bola.
Mientras los cruceros orbitaban sobre Corellia, en las profundidades del espacio, salieron del salto, las enormes naves dragones de Miktraland mientras en el otro extremo, hacia su aparición la recientemente reparada estación de batalla, el Punto Central.
