Cuando Han despertó, notó que estaba cabeza abajo, con unas ramas gruesas abrazándolo, cuyas púas tocaban sus brazos y piernas. El lugar era un ambiente cerrado, el techo era una bóveda de coral al igual que las paredes. Las rendijas filtraban la luz y el joven Jedi sentía mareos, totalmente aturdido, parpadeó varias veces intentando ver el lugar.
No podía sentir su propia sensibilidad a la Fuerza, cerró los ojos intentando recordar los últimos momentos: sintió a su hermano morir, luego en la cuna, viéndose rodeado de los voxyn, pensó en sacrificarse, explotando con ellos, pero un extraño ser lo sacó de ahí. Los voxyn murieron junto con la Reina, pero luego, una vez a salvo, este extraño pájaro le tocó la frente y todo se volvió oscuro.
De alguna manera, aquel extraño ser anuló su sensibilidad, además de dejarlo inconsciente.
En medio de las sombras, apareció el extraño ser, Han observó algo temeroso.
—¿Quién eres?
—Soy Vergere.
—¿Vergere? Recuerdo a Temiri mencionar tu nombre una vez.
—Oh…el Jedi de Serenno—exclamó Vergere.
— ¿Dónde estoy? —preguntó Han, intentando moverse, pero cuanto notó lo que estaba realmente atado, su estómago se encogió de miedo— ¿Esto es el Abrazo de Dolor?
—Veo que conoces el Abrazo—exclamó Vergere—No dolerá mucho, al menos que pierdas el temor al dolor.
Las ramas se enroscaron, las púas se incrustaron en su carne y Han gritó de dolor agónico. Vergere solo miraba impasible mientras escuchaba los gritos del Jedi. Cuando se detuvo, Han respiró bruscamente pero nuevamente las ramas nuevamente se movieron. Las púas también se incrustaron en su pierna y abdomen, se podían ver puntos rojos en la ropa.
—Deja que tu mente vaya hacia los que has perdido—exclamó Vergere—Acepta el dolor y hazlo parte de ti.
Han pensó en Kai, y en la manera que habló con él por última vez, discutiendo sobre la misión y hablándole de malas maneras. Pero al ser bloqueado en la Fuerza, pensó en su familia que podría estar creyéndolo muerto. Estaban sufriendo, al igual que él en el Abrazo.
Las ramas se detenían y volvían después de unos minutos para darle un respiro. El Abrazo del Dolor solía ser el arma que castigaba a los grysk que no acataban ordenes de sus superiores, a los esclavos por simple placer de verlos retorcerse de dolor y a los Avergonzados antes de ser enviados a campamentos, bajo la sombra de la vergüenza y el desprecio.
Las ramas se aflojaron y el cuerpo de Han se deslizó rápidamente por el tronco hasta llegar al suelo, jadeando y sudoroso. Le ardía los brazos y las piernas, intentó moverse, pero sentía los pinchazos dolorosos.
—¿Por qué?—gimió—¿Por qué?
—Tienes potencial—exclamó Vergere acercándose al joven, y se sentó al lado suyo—Te he visto en Myrkr, te he observado. Estoy interesada en ti.
—¿Acaso seré la marioneta del Supremo Soberano?—preguntó Han frunciendo el ceño, apretando los dientes del dolor mientras se movía y se sentaba—Sé lo que ellos intentan hacer conmigo.
—No, joven Dameron—exclamó Vergere moviendo la cabeza—Vol Arun no tiene idea que estás aquí. El Ejecutor tampoco lo sabe. Pero es cierto que te han visto aquí los grysk de bajo rango pero no lo suficiente para reconocerte.
Levantó su mano hacia el brazo del Jedi, remangándole y vio el brazo desnudo lleno de heridas brillantes. Han no hizo nada para apartar bruscamente, solo observando curioso como ella acercaba su brazo a su rostro de pájaro. Notó que los ojos de la fosh se humedecían y gotas de lágrimas, como perlas, caían en su piel. Notó el calor reconfortante, las heridas se cerraron dejando una cicatriz visible. Las lágrimas de Vergere eran curativas, dejando perplejo al joven Jedi.
—Siento mucho decirte esto, pero necesito que aprendas a canalizar el dolor. Quiero mostrarte el verdadero camino de la Fuerza, pero para ello, necesito que contengas el dolor y lo hagas parte de ti.
—Parece algo que los Sith harían—exclamó recelosamente, apartando su brazo mientras se tocaba las cicatrices.
—Los Sith ya no existen, joven Dameron—exclamó Vergere—Tienes un gran potencial…déjame entrenarte….
—¿En el verdadero camino? Creo que los grysk dicen algo así, el "Camino Verdadero"—exclamó mientras hacia una mueca de burla—Evidentemente, en referencia a su dios.
—No hablo de las creencias cerradas de los grysk—exclamó Vergere, negando con la cabeza—Tú solo has aprendido un camino de la Fuerza.
—Es porque hay dos—exclamó Han—El Jedi, usuario del Lado Luminoso y el usuario del Lado Oscuro.
—¿En serio crees que la Fuerza tiene dos lados?
—No propiamente dicha. La Fuerza es una sola, pero los Jedi lo usan para ayudar y entenderla, respetarla y no corromperla.
—Buen punto de vista—exclamó Vergere—Pero te hablaré de mi creencia sobre la Fuerza, si logras contener el dolor. Descansa ahora, joven Dameron.
Vergere se puso de pie y se retiró sin decir nada más, dejando al joven aprendiz, más confuso de lo que ya estaba. Entonces, se recostó en el suelo y cerró los ojos.
Al día siguiente, se despertó cuando Vergere empezaba a patearle suavemente en los pies. Se puso de pie y vio a dos grysk que se acercaban, agarrándole los brazos.
—No opongas resistencia, joven Dameron. Recuerda de lo que te dije ayer.
Han fue puesto boca abajo, apretando los dientes y con el corazón totalmente acelerado, sentía el sudor frio caer por su frente mientras sentía las ramas enroscarse y las púas hundirse en su piel. Gritó cada vez que sentía la opresión, a pesar de que intentaba resistir a la tortura. Vergere se retiró de la habitación cuando fue despojado del Árbol.
La mayor parte del día se sentía solo y triste, su mente fue hacia Kai y lloró por él, e incluso empezó a recordar los momentos que pasó con su hermano menor cuando eran más pequeños. Y el dolor emocional era aún más fuerte pero tal como decía Vergere, tenía que contenerse y abrazar ese dolor.
Y entonces empezó a meditar a pesar de que no tenía su sensibilidad, pero tenía que intentarlo. Respiraba hondamente y exhalaba con profundidad, despejó su mente de los recuerdos, de aquellos que le causaban dolor y se concentró en los positivos.
Cuando abrió sus ojos, Vergere estaba ahí, con los brazos en la espalda y entonces sabía que nuevamente iría al Abrazo del Dolor.
Al tercer día, Han Dameron nuevamente se subió al Árbol mientras Vergere lo observaba con atención. Sentía que estaba listo para recibir las púas en su cuerpo. Cerró los ojos y sintió las ramas enroscarse, y el dolor agudo recorrió por todo su cuerpo, solo llegando a soltar un gemido de dolor, pero se contuvo de no gritar. Apretando los dientes y con los ojos cerrados, dejó que el dolor continuo sea parte de él, se aferró y soportó sin abrir la boca.
Perdió la noción del tiempo de cuando estuvo bajo la tortura, pero respiró aliviado cuando las ramas se soltaron y se deslizó en el suelo. Se arrastró hasta los pies de Vergere, temblando, se puso de pie y miró a la fosh.
—Tienes un punto de vista sobre la Fuerza. Quiero saberlo—entrecerró los ojos mientras intentaba avanzar, a pesar de los dolores que sentía en las piernas—Pareces conocer muy bien sobre ella.
—Siéntate, joven Dameron—exclamó la hembra fosh mientras señalaba el suelo y Han obedeció. Luego, Vergere le entregó una barra de cereal, a la que Han devoró en segundos.
—Has logrado soportar el dolor. Has dado un gran avance—le extendió una mano, lo cual Han le extendió los brazos. Y como en el primer día, Vergere curó con sus lágrimas las heridas brillantes.
—¿Quién eres realmente, Vergere?—preguntó Han—Los Jedi oscuros parecían saber de ti.
—Veo que conociste a Emek y Rosha. Atentos pero demasiados arrogantes para conocer sobre la Fuerza Viva. Ellos fueron capturados por los grysk, pero yo me ocupé de ellos y por ello, estaban en las celdas. Desechables.
—Sí, no sé qué habrá sido de ellos.
—Posiblemente estén muertos—respiró hondamente pero no mostró ninguna pena por la muerte de aquellos Jedi Oscuros.
—Pero quiero saber…de dónde vienes.
—Joven Dameron, yo fui una Jedi como tú, muchísimos años antes que la Orden Jedi creada por Rey—asintió ante la atónita mirada de Han— Al igual que tú, estuve deseosa de saber más sobre la Fuerza Viva. Asi que viajé por toda la galaxia e incluso, vi mundos sorprendentes—sus ojos se clavaron en los de Han—Mundos que no me creerás si te digo.
—Siempre estuve intrigado por los antiguos Jedi—exclamó Han—Lo único que sé de ellos es por medio de holocrones y libros de la biblioteca de Ossus. ¿Eres de la Orden de Luke Skywalker?
—No, no lo soy.
Esto dejó aún más atónito a Han. Si ella no era parte de la Academia de Skywalker, posiblemente era aún más antigua de lo que creía. Pero no era posible. Vergere sentía la confusión en el joven.
—Yo ya era Dama Jedi, joven Dameron—explicó mientras juntaba las manos—Cuando fui asignada a un viaje de exploración con un caballero Jedi—cerró los ojos como si intentase recordar algo—Estaba con su aprendiz…un niño de Tattooine. El Caballero Jedi perdió a su maestro en Naboo y tomó al niño como su aprendiz por una promesa. Eso es lo que me contó mientras íbamos en una misión.
Han estaba intrigado, pero no tenía idea de quienes se refería Vergere, ya que los holocrones Jedi de la Antigua República, solo conservaban un reducido grupo.
—Nada del otro mundo—exclamó Vergere—El niño tenía potencial y parecía estar llamado a ser un Jedi excepcional. Fue solo en ese viaje que los ví por última vez porque me fui alejando del Núcleo Profundo hasta entrar en las Regiones Desconocidas—respiró hondamente—Pero lo que encontré ahí, te lo contaré más tarde.
—De acuerdo—exclamó Han dubitativo.
—Ahora, sobre la Fuerza—exclamó Vergere poniéndose de pie—Sígueme.
La fosh empezó a caminar lentamente, el joven Jedi a duras penas se puso de pie, exhalando un largo suspiro y siguió a la fosh.
Cuando salieron de la sala, Han notó que estaba en lo alto de un edificio, podía sentir el viento agitar su cabellera mientras su vista miraba el horizonte, confundido. Torres de textura extraña, tan parecido al de los coralitas. Colocó su mano en la baranda.
—¿Dónde estoy?
—Esto es Taris—exclamó Vergere, llegando a su costado, sin mirarlo—Conquistada por los grysk, ahora un campamento militar. Si prestas más atención—señaló un punto no tan lejano, ante la horrorizada vista de Han—Allá por donde solía estar el Palacio de los Cristales, es ahora un campamento de los Avergonzados.
—Avergonzados—musitó lacónicamente mientras bajaba la vista. Kai había contado algo sobre ellos, pero de tan solo pensar en su hermano, su corazón se encogió—No vivía aquí, pero íbamos aquí a pasear—exclamó Han levantando la vista—Recuerdo que Kai quería un helado y papá nos compró por allá. Éramos niños. Y como Kai, Taris también ha muerto.
—Cada día llegan más Avergonzados—exclamó Vergere mirando de reojo a Han—Concéntrate en los recuerdos dolorosos para sobreponerte y volverte fuerte.
—Pero no debería—exclamó Han confundido—Mamá siempre dijo que concentrarnos en el dolor, podía llevarnos al odio y al Lado Oscuro.
—Yo soy partidaria de la Fuerza Viva—exclamó Vergere sentándose y el Jedi la imitó mientras sentía el ventarrón en su rostro.
—Sí, sé algo de la Fuerza Viva. La Fuerza que está presente en los seres vivos…mantiene unida a la galaxia.
—Y también está la Fuerza Unificadora, una rama de la Fuerza Viva, a la que también soy partidaria y es mi principal filosofía de la Fuerza.
—¿La Fuerza Unificadora?
—Un punto de vista aceptado en la mayoría de los Jedi de mi tiempo—exclamó Vergere sonriendo con nostalgia—La Fuerza Unificadora está presente en las estrellas—miró al cielo rojizo, donde las estrellas empezaban a asomarse—Las rodea, las incluye, haciendo que todas las cosas universales estén conectadas.
—Entonces ¿se basa en el entendimiento y siempre está en sintonía con el espacio que nos rodea?
—Sí, y para nosotros, los seguidores de la Fuerza Unificadora, no existe tal cosa como el Lado Luminoso y el Lado Oscuro. "La Fuerza es todo y todo es la Fuerza"
—¿"La Fuerza es todo y todo es la Fuerza"?
—Esto quiere decir que la Fuerza no tiene bando ni toma partido. Eres libre de usar la Fuerza, Han Dameron. Como tú creas conveniente.
—"No toma bando ni toma partido"—recitó Han asintiendo—¿Qué pasa sobre ver el futuro?
—El futuro siempre en movimiento ¿verdad? —exclamó Vergere asintiendo—Siempre mantener los ojos abiertos a las posibilidades futuras, joven Dameron. Recuerda que el flujo del tiempo es un todo. Presta atención a las visiones y escucha las voces que te hablen, no te centres en el aquí.
—Todo eso es interesante—exclamó Han sonriendo—La Fuerza Unificadora ¿es posible aprenderla?
El rostro de Vergere se giró hacia Han, mirándolo de forma satisfecha.
—Solo lo aprenderás de mí.
Había pasado un par de días desde que Han pidió a Vergere que le mostrase más cosas de la Fuerza Unificadora. La fosh pidió al joven Jedi que meditase y encontrase la Unidad para lograr el verdadero poder la Fuerza.
—¿Lo lograré con mi sensibilidad al mínimo?—preguntó Han, sentado en posición de loto al igual que Vergere—¿No debería estar al cien por ciento?
—Sí lo hago, tu madre y tu hermana te sentirán e irán a buscarte—exclamó Vergere—No me dejarán ir contigo. Esto es importante, Dameron; deja y olvida tu familia por ahora. No te apegues.
—Sí, lo sé—exclamó bajando la mirada—El apego…es tan difícil.
—Nadie dijo que sería fácil. Ahora, con tu sensibilidad al mínimo, debería bastar para sentir el cosmos y el espacio rodeándote. Siente la llama de los miles de estrellas y busca la Unidad completa con la Fuerza.
—De acuerdo.
Sentía la vida de los habitantes del que fuera Taris, pero no podía sentir a su madre ni a su melliza. Su enlace con ellos estaba "bloqueado" por Vergere y tal como ella había dicho, tenía que olvidarse de ellas.
—Medita primero y entra en comunión con la Fuerza Unificadora.
Han cerró los ojos y juntó los dedos, se abrió por completo a pesar de estar limitado, pero podía sentir a los grysk. Mas allá de eso, Taris y las incontables estrellas lejanas que no podía acercarse. Sentía como una energía lo rodeaba, pero no podía alcanzar más allá.
—Presta atención al futuro. Analiza las posibilidades para cambiar el destino y tenerlo a tu favor. Tú eres dueño de tu destino, joven Dameron. Siente, déjate llevar por el Verdadero Camino, la Fuerza Unificadora, donde no hay Lado Luminoso ni Oscuro.
Cuando abrió los ojos, vio con sorpresa como la palma de sus manos estaba brillante como una luz que luego se apagó.
—Un buen avance—exclamó Vergere—Pero no está completo. Cuando te libere de tu bloqueo, podrás por fin alcanzar la Unidad.
—Eso fue impresionante—exclamó Han mirándose las palmas y luego a Vergere—Espero que mamá te reciba bien cuando salgamos de este lugar— miró dudoso luego—¿Saldremos verdad?
—Sí, nos iremos en el momento adecuado—cerró los ojos—Mis visiones…no conviene irnos ahora por que el Ejecutor está por llegar. Si nos vamos, moriremos bajo su mano. Llegará el momento, cuando el Ascendido llegue aquí.
—¿El Ascendido?
—Las voces grysk que oigo, se refieren a un humano que no identifiqué. Aparentemente, se unió a la Fuerza con algunos testigos Avergonzados. Esto es clave.
—Eso me trae una duda, Vergere—exclamó Han, apoyando las manos en las rodillas—Unirme a la galaxia ¿No es como morirme? ¿Cierto?
—Son conceptos diferentes, joven Dameron. "Unirte a la Fuerza" significa que tu alma y cuerpo se une a la Fuerza, convirtiéndote en un todo. Mientras "unirte a las estrellas" significa que tu cuerpo se iluminará, pero tu alma aún seguirá atada al mundo de los vivos.
Han asintió compresivamente, luego Vergere se puso de pie.
—Sígueme, joven Dameron. Quiero mostrarte la casta de los Avergonzados.
Han se puso de pie y siguió a Vergere por un largo camino estrecho, descendiendo hacia los pisos inferiores de la torre de coral.
Y antes de salir, Vergere lo detuvo colocándole la mano en el pecho, luego abrió la caja que estaba a su derecha, mostrándole una armadura de coral.
—Ponte esto o los soldados te reconocerán.
Sin decir nada, agarró el peto y se lo puso encima, luego las rodilleras, las grebas, las coderas y brazaletes, luego las hombreras de pinchos y el yelmo.
Vergere asintió y abrió la puerta. El corazón de Han se encogió cuando vio una pequeña fila de esclavos, siguiendo a un grysk de armadura más ostentosa. No parecían estar conscientes de si mismos, y actuaban según las indicaciones del eslavista.
—¿No pensarán que soy un soldado?
—Un soldado de muy bajo rango—exclamó Vergere—No te detendrán porque estás conmigo.
—Por cierto ¿Estás con los grysk?
—Vamos, joven Dameron. Te contaré mientras vamos a la casta escondida de los Avergonzados. Este es especial porque a diferencias de los otros campamentos de Avergonzados, este está escondida.
—De acuerdo.
Empezó a seguir a Vergere por la vereda destrozada por las constantes explosiones que sufrió Taris en el día de la invasión. De lo único que quedaba de la gran ciudad, solo había restos de los edificios.
—Te conté que fui una Jedi viajera.
—¿Ya no te consideras una Jedi?
—No lo soy—colocó sus manos a la espalda mientras Han caminaba a su costado—Te contaré desde el principio y realmente necesitarás saber el contexto de la razón porque los grysk están conquistando los planetas.
—¿Cuál es?
—Según la mitología grysk, su dios principal, Yungrysk les prometió un planeta donde sería su verdadero hogar cuando el suyo sea destruido. Este planeta es móvil y lleno de vida, llamándolo "Grysk'tar", el planeta viviente.
—¿Planeta móvil?—preguntó Han esquivando un poste derruido—¿Planeta viviente? Pero los planetas con fauna y flora, además de especies inteligentes ¿No es eso un planeta vivo?
—Con "viviente" me refiero a un planeta con consciencia. Un planeta que te habla por medio de la Fuerza y puedes sentir su furia si osas dañar el ecosistema. Por ello, es que los grysk buscan este planeta, porque sienten que es su hogar.
—Suena fantasioso.
Vergere sonrió con gracia mientras se hacía a un lado para dejar pasar a dos soldados grysk de bajo rango, despreocupados.
—Ahora vayamos con mi viaje. Cuando dejé la Orden Jedi, me embarqué en un viaje de exploración hacia las Regiones Desconocidas y aterricé en un planeta selvático. Bastante hostil y sentí una voz que me hablaba, directamente al cerebro. Cuando me habló esta voz, vio como las nubes se movían con rapidez y los árboles se juntaban, y las raíces empezaban a buscarme para enterrarme viva, sentí la gran hostilidad de esta mente. Supe que venía del planeta, de este planeta que intentaba matarme.
—Suena peligroso.
—Lo es, pero logré convencer a la Consciencia Planetaria que no venía a hacerle daño. Que mi presencia era meramente científica. Y me soltó, pero me ordenó retirarme, haciéndome ver que no era bienvenida. Le pregunté su nombre—y miró Han—Y me respondió "Zonama Sekot" a secas.
—Zonama Sekot—repitió Han mientras doblaba la esquina, Vergere asintió.
—Y cuando subí a mi nave y me alejé del planeta, grande fue mi sorpresa al ver que Zonama se alejó rápidamente, saltando al hiper espacio. Luego mi vista fue a la consola, dejándome perpleja: estaba en el Espacio Salvaje. Eso quería decir que mientras estaba en Zonama, este se movía.
—¿Por qué los grysk estarían obsesionados con un planeta de la galaxia?
—Ya llegaré ahí, joven Dameron. Luego de estar en el Espacio Salvaje, nuevamente me adentré en las Regiones Desconocidas, buscando este planeta errante. Me adentré tanto que un momento a otro, me vi rodeada de naves extrañas. Me abordaron y conocí al padre del actual Maestro Bélico. Fui interrogada, pero usé la Fuerza para salirme con la mía, pero estaba intrigada por estos seres que nunca había visto: los grysk. Oculté el hecho que era una Jedi y que solo era una viajera con dotes médicas, así que fui aceptada entre su casta de modeladoras. Los grysk, los soldados más que todos, me contaron todo sobre ellos: sobre sus dioses y mitología. Y que estaban en guerra con los chiss desde hace mucho e inclusive, logré conocer al Supremo Soberano.
—¿Vol Arun?
—Creo que sí—ambos se detuvieron y ella movió la mano para que Han se inclinase—Hay algo extraño en su bufón. Cuando fui a la corte real, su bufón, tenía un aura extraña, como si ocultase algo. Y también sentí que él me analizaba.
—¿Su bufón?
—Sí, pero nunca pude investigar más a fondo. En fin—reanudó la caminata—Los grysk vivían en un planeta llamado Grysk'tar y entre los planetas que estaban en el mismo sistema, estaba Zonama. Cuando Grysk'tar empezó a sufrir cataclismos, los recursos empezaban a agotarse y los constantes cambios climáticos, el planeta estaba totalmente perdido por las contaminaciones y guerras. La casta religiosa acusaba de esta catástrofe a la diosa tramposa, Harla, pero las modeladoras vieron a Zonama como el planeta idóneo para trasladarse y vivir. Una vez que las mundonaves terminaron de construirse y comenzar con las mudanzas, Zonama se alejó.
—Con justa razón—exclamó Han—Sintió como dejaban al planeta original.
—Exacto, pero siento que hallar este planeta es la clave para poner fin a la guerra—exclamó Vergere.
Los dos se detuvieron.
—Pero me constaste ayer que nombraron Grysk'tar a Coruscant.
—Con un engaño de su Supremo Soberano, joven Dameron. Son demasiados religiosos, al menos la mayoría, pero otros se mantienen escépticos. Si esta mayoría religiosa ve que fueron engañados, entonces…sabotearán a su gobierno.
—¿Cómo podemos hallar a Zonama?
—Esa es la difícil. Siempre está en movimiento.
Llegaron a lo que parecía ser el metro subterráneo, pero estaba tapiado, había un grysk desaliñado en la entrada, quien miraba a Han de manera recelosa, pero Vergere alzó la mano.
—Viene conmigo— y miró Han—Descubre un poco tu yelmo.
Han levantó el yelmo y el grysk desaliñado abrió los ojos de la sorpresa, el joven Jedi se sintió incómodo cuando él casi lo reverenció besando el suelo. Seguidamente después, el grysk abrió la tabla.
Vergere y Han ingresaron en el agujero y bajaron por las destruidas escaleras de permacreto. Estaba tenuemente iluminada por las antorchas en las paredes, Han siguió a la fosh por un largo pasillo hacia el túnel y cuando doblaron la esquina, escuchó voces y cánticos.
Había un grupo numeroso de grysk, entre desvalidos, deformes, los que usaban prótesis e inclusive, algunos soldados.
—¿Qué es esto?
—Esto, joven Dameron es algo ilegal y peligroso— Es un culto a los Jedi.
Vergere señaló la pared, Han miró el dibujo: una figura humanoide con las manos por encima de la cabeza, que agarraba un bastón cuyas líneas cinéticas informaba que se trataba de una luz.
Luego Han prestó atención a las palabras, aquellos grysk entonaban canticos en favor de los Jedi y de cómo querían que estos fueran sus salvadores.
