Había más dibujos en los murales a parte del monigote con un bastón luminoso, Han paseó su vista por el mural: había un círculo con líneas horizontales, como si se moviera. "Zonama Sekot" pensó, luego otras dos figuras humanas, que tenían las manos agarradas, pero con bastones en las manos desocupadas y una figura más grande, pero este era un grysk.
—¿Quién es ese?—preguntó con voz queda.
—Ese es Harpan Shei, el Avergonzado de Shedu Maad.
Han quedó sorprendido al verlo, recordó la historia que le contó Kai en aquel planeta, él era el Avergonzado que lo ayudó a salir de allí.
—Y esas dos figuras, gemelas, representan a los dioses gemelos: Yammka y Harla.
—Porque tengo la sensación de que soy yo y mi hermana.
—Porque creen que ustedes dos son las reencarnaciones de los dioses gemelos.
—¿Por qué pensarían algo así?—exclamó estupefacto—Soy solo un mortal.
—Quedémonos un rato a para oír sus historias.
Han volvió su vista hacia el frente, donde estaban los grysk sentados, cantando alabanzas. Notó que había dos soldados, pero ellos también estaban con las manos extendidas al techo. En un momento a otro, hizo acto de aparición, un grysk de baja estatura, con un tercer brazo sobresaliendo por su costado derecho y un ojo más grande que el otro. Han entendió porque era un Avergonzado: presentaba varios defectos físicos.
—¡Hermanos!—exclamó el Avergonzado, subido en un bloque de permacreto, el resto de los grysk callaron abruptamente—Me alegra verlos aquí—luego su vista fue hacia el final del grupo—Veo a Vergere.
El resto se giraron y Han se sintió incómodo al notar varios ojos encima de él, un niño grysk levantó una mano sin dedos para saludar a la fosh.
—¿Quién es tu acompañante, Vergere?—exclamó con cierto recelo—¿Tenemos a otro soldado en nuestras filas?
Los dos soldados bajaron las cabezas, totalmente abochornados.
—¡Nos disculpamos de las ofensas que profieren nuestros "compañeros" de armas!
—No deben temer—exclamó Vergere—Mi acompañante es nada más que el mismo Han Dameron—le dio un codazo al chico, quien torpemente se quitó el yelmo. Varios rostros sorprendidos, pero Han agradeció que nadie se haya acercado a adorarlo como a un dios.
—Uno de los mellizos—exclamó un Avergonzado—¡Yammka en persona!
—No soy Yammka.
—¡Yammka nos honra con su presencia! Ojalá que, en algún momento, la Tramposa nos digne con su presencia también.
—Cálmense todos—exclamó el grysk que estaba subido en el permacreto. Parecía actuar como un sacerdote, pero no lo era.
—Todo esto es confuso—exclamó Han—Soy Han Dameron. Un aprendiz Jedi que intenta sobrevivir a esta guerra. Solo quiero irme a casa y buscar a mis padres, no soy un héroe.
—Los Jedi son héroes para nosotros—exclamó el grysk en el permacreto—Tenemos historias de nuestros testigos.
—Fue una Jedi que me salvó la vida—exclamó el soldado—Perdí el control de un voxyn y este corrió desbocado hacia un grupo de refugiados. La mujer Jedi, de cabello encrespado negro y piel oscura, terminó por despedazar al voxyn y caí de rodillas. Vi su grandez y entendí porque los grysk temen su poder.
—Yo estuve en Myrkr hace unos días—exclamó el otro soldado, Han lo miró expectante—Estaba en el hangar cuando aparecieron estos Jedi. Una mujer Jedi lanzó un grito que me congeló en el mismo sitio, sentí miedo, mucho miedo, pero la otra Jedi, de cabello de fuego, resucitó a nuestros compañeros caídos y nos atacaron. Ellos se escaparon y yo entendí la grandeza de ellos. El poder que tienen es grande y cuando veo a los Avergonzados—miró al resto del grupo—Me siento culpable de sus desgracias. El que seas deforme no es motivo para relegarlo a lo peor de la sociedad. No podemos tolerarlo.
—Los Jedi han ayudado a los refugiados y los ven como faros de esperanza—exclamó una hembra grysk, tuerta y con un muñón en el brazo.
—Pero este culto nació cuando Harpan Shei ejecutó su venganza con éxito. Harpan, ayudado por un Jedi, asesinó a la modeladora que le desgració la vida—exclamó el grysk en el permacreto—Y él ayudó al Jedi a escapar de las garras de nuestros abusadores.
—Están hablando de mi hermano—exclamó Han, con voz triste—Kai siempre ha tenido un corazón noble.
—También oí tu historia—exclamó el soldado de Myrkr—Oí que estuviste en Myrkr y usaste las bombas para destruir el Nido y estás intacto.
—Bueno eso…—vio la mirada de Vergere y calló.
—De una manera u otra, sienten que los Jedi están de su lado—exclamó la fosh.
—Ciertamente—exclamó el grysk en el permacreto—Los Jedi serán nuestros salvadores.
—Pero ¿están haciendo algo? —preguntó Han—Realmente, sentarse y cantar no ayudará a los Jedi. Si realmente quieren un cambio, deben organizarse y luchar contra ello. Los voxyn nos estuvo matando, los cánticos no salvaron a mi hermano. Pónganse de pie y luchen—miró a los que no eran desvalidos—Ustedes pueden salir.
El silencio cayó como un bloque de permacreto, los grysk se miraron entre sí, demasiados acobardados como para alzarse en contra del Supremo Soberano.
—Tomaremos tu consejo, Yammka—exclamó el grysk en el permacreto—Pero estamos muy desorganizados y nadie es un guerrero.
—Entonces—exclamó Han endureciendo la mirada—Corra la voz que Yammka ha reencarnado y ha visto el Planeta Viviente. Y no es Coruscant—mintió y ocasionó que el grupo hablasen entre ellos, bastante alarmados y curiosos.
—Entonces, admites que eres Yammka—exclamó el grysk en el permacreto.
—Mis visiones han visto al joven Dameron alzarse victorioso—exclamó Vergere—Los mellizos son claves en esto.
—Solo corra la voz, esto llegará a oídos de las tropas grysk, que según tengo entendido, tienen a Yammka como su dios de la guerra.
—Podemos hacerlo—exclamaron los dos soldados al mismo tiempo, entusiasmados, el resto de los grysk no dejaban de cuchichear entre ellos mismos. Han sentía la cara caliente cuando las miradas se iban a él. Sintió la mano de Vergere en su brazo.
—Es hora de irnos.
—Que Yungrysk ilumine su camino—exclamó el grysk en el permacreto—Tendremos en cuenta sus consejos, gran Jedi.
Vergere tiró del brazo del Jedi, retirándose del lugar. Han estaba confuso cuando empezó a caminar y antes de salir del subterráneo, se colocó el yelmo. Una vez fuera, se apoyó en el muro.
—En serio ¿ellos esperan mucho de mí?
—Asi parece—exclamó Vergere, mirando al grysk que estaba en la puerta y nuevamente, tiró del brazo del joven Jedi hasta alejarse de él.
—Vergere ¿es verdad que has tenido una visión de mí?
—Asi es como te encontré, joven Dameron—respondió la fosh deteniéndose para mirarlo a los ojos—Como te dije, con la Fuerza Unificadora, nos permite ver el futuro y entenderlo. Te vi sentado en un trono, rodeado de soldados de la AG, que te juraban lealtad. Sentí que traías orden y justicia a esta galaxia. No vi ningún grysk, entonces eso significa que hemos ganado.
—¿Me viste gobernando?
—O eso parecía. Puede tener muchas interpretaciones—respiró hondamente—Para que ello suceda tuve que analizar los diferentes pasos que debía tomar. Cuando vi tu foto en la búsqueda supe que se trataba de ti y planeé una forma de contactarte hasta que fuiste al planeta Myrkr. ¿Una señal de la Fuerza? Asi lo interpreté.
—Pero Vergere, solo soy yo y mi hermana. ¿Cómo podríamos derrotar a los grysk?
—Tal vez el planeta viviente sea una buena opción. La clave es hallarlo. El problema, no sabemos dónde está. Pero no estás solo, Dameron; puedes usar a los Avergonzados a tu favor y destruir por dentro la jerarquía grysk.
—Es un buen plan—susurró.
—Y tomará tiempo, y para ello, necesito que logres la Unidad. Que la Fuerza Unificadora sea todo y todo sea uno.
Han asintió.
—Hace un tiempo empecé a cuestionarme sobre mi papel sobre la Fuerza—miró al exterior de la tienda donde estaban y luego a Vergere—Puedo decir también que fue la voluntad de la Fuerza, haberme cruzado contigo, Vergere. Siento que he encontrado la filosofía que se adapta a mí.
Vergere movió la mano para que el chico se inclinase y ella le susurró al oído cuando lo hizo.
—En dos días nos iremos. Mi nave está lista.
Han sonrió cuando escuchó la noticia, entonces la misteriosa fosh le dio la espalda, reanudando el paseo, en dirección a la torre.
.
No muy lejos, una nave personal aterrizó en la torre de mayor tamaño, rodeada de artillería pesada y de soldados de élite. La rampa bajó y el Ejecutor descendió de ella; adelante lo esperaba un grysk de capa verde.
—Ejecutor Vanuuri Nar, le doy la bienvenida— hizo una exagerada reverencia.
—Deja los saludos para después—exclamó de malas maneras—Quiero a la melliza Dameron, así que quiero que destines todos tus recursos en capturarla. Iré a mi oficina y no quiero ser molestado.
—Asi se hará señor.
Vanuuri se alejó del estacionamiento pisando fuerte, el resto de los soldados se quedaron inmóviles, pero sus ojos seguían el curso de su trayectoria.
Cuando el Ejecutor llegó a su oficina, su humor no menguó. Aun resonaba las palabras del Supremo Soberano en su mente. Aunque le habían ordenado abastecer a las tropas, pero solo una parte de ellas seria para buscar a dicha Jedi escurridiza. Apretó los puños de la furia mientras miraba por la ventana.
Los dos días transcurrieron muy rápido, Han se encontraba nervioso y ansioso por salir de Taris y reencontrarse con su familia.
Han nuevamente se puso la armadura de soldado y ambos salieron a las calles de Taris. El joven Jedi notó mucho movimiento, vea deslizadores con soldados amontonados. Por alguna razón, sentía que algo no estaba bien.
—Esto es atípico—exclamó Vergere—Debemos tener cuidado, joven Dameron.
—Han aumentado las tropas—exclamó Han frunciendo el ceño—¿No estará vigilado el lugar donde está tu nave?
—Es bastante probable, pero debemos irnos ahora.
Se pusieron en movimiento, avanzando lo más rápido posible. Han no habló en todo el trayecto, pero sentía los nervios a flor de piel. Estaba ansioso de reencontrarse con su familia y con Tara, quien la extrañaba mucho.
Doblaron la esquina, cruzaron la calle y nuevamente, volvieron a doblar otra esquina hasta llegar a una calle de pistas anchas.
La mayoría de los edificios de esa calla estaban derruidas a excepción de una, pero también tenía un aspecto lamentable, ya que Han recordaba que tenía muchos pisos y se alzaba hasta el cielo, pero ahora parecía la mitad de eso. Era el edificio de la SIG y recordó la primera vez que fue ahí. Su madre y Kai. Vergere golpeó su hombro, despertando de su letargo, y entonces la siguió al interior, cuyas puertas estaban violentadas. Vergere vio por el rabillo del ojo a un grysk usando un villip, estaba ensangrentado y asustado, pero lo dejó pasar.
En el salón principal había muchos cuerpos de soldados grysk, totalmente despedazados.
—Los cortes han sido ocasionados por un sable de luz—exclamó Vergere, Han observó que las amputaciones estaban quemadas.
—Sí, hay alguien aquí.
—Mi nave se encuentra en los subterráneos. Este edificio cuenta con un hangar oculto, pequeño pero suficiente para sacarnos rápidamente del planeta.
—Pero ¿Qué haremos con el espadachín? —exclamó Han—No puedo usar la Fuerza, Vergere.
—No es un usuario del Lado Oscuro—exclamó con seguridad mientras avanzaba rápidamente por el gran salón, cuyos lados había escaleras, entonces cruzaron el pasillo ancho y cuando estaban por superarlo, cayó un cuerpo al suelo. Se detuvieron bruscamente, y alguien cayó al suelo.
Han abrió los ojos de la sorpresa al ver al hombre que aterrizó con gran agilidad y apuntando el sable de luz azul hacia Vergere.
—Tú debes ser la "hembra pájaro" que me habló Temiri—y miró a su acompañante— ¿No eres demasiado bajo para ser un soldado?
— ¿Tedney? —exclamó Han quitándose el yelmo— ¿Qué haces aquí?
Tedney abrió los ojos de la sorpresa y bajó el sable de luz, acercándose a Han, conmocionado.
—Te encontré, por fin te encontré.
—Él ha estado bien bajo mi tutela—exclamó Vergere con las manos a la espalda.
—¿Me estuviste buscando?
—Tu madre tenía la esperanza que estuvieras vivo y yo me ofrecí a buscarte. Ahora podemos irnos a casa.
—Has llamado la atención—exclamó Vergere—En cuestión de minutos este lugar se llenará de soldados grysk.
—Entonces a movernos.
—Tengo mi nave y el chico vendrá conmigo.
—Ven con nosotros.
De un momento a otro, se escucharon voces furibundas y el gran salón se vio cubierto con un grupo numeroso de tropas, varios de ellos con artillería pesada. Los soldados grysk avanzaban rápidamente, abriendo fuego contra ellos.
Tedney encendió el sable de luz para repeler los disparos, pero cada grysk caído era cubierto por otro soldado. El número aumentaba cada vez más. La entrada estaba totalmente cubierta por los soldados enemigos.
—¡Vamos! —apremió Vergere, tirando del brazo Han, quien se había cubierto tras una columna. Sintió como Vergere le colocaba su sable de luz en su mano.
—Ahora es momento que lo tengas otra vez.
Tedney usó la Fuerza para bloquear el pasillo con muebles picados y destrozados y empezó a seguir a los dos usuarios de la Fuerza por el pasillo.
Una vez que se alejaron, los grysk hicieron estallar el bloqueo, avanzando rápidamente sin dejar de disparar.
Al llegar al final, doblaron por otro pasillo y cruzaron el patio hasta llegar a una oficina de reuniones.
El lugar era amplio, con varios cuadros y una mesa alargada en el centro, gabinetes vacíos y los vidrios estaban en el suelo. Vergere se acercó a un gabinete, pero sentía que los grysk cada vez se acercaban.
Tedney vio a los grysk cruzar el jardín y luego miró a la sala donde Han y Vergere destrozaban el gabinete.
Los grysk nunca dejarían de perseguirlos si bajaban por la trampilla, el hecho de rechazar los disparos no iba a ser suficiente. Cada vez era más, pero Han estaba vivo y eso importaba. Tenía que confiar en la hembra pájaro, ya que mantuvo con vida al chico.
—Oye pájaro—exclamó Tedney tirando una estatua en el camino a los grysk—Llévate al chico, yo los contendré.
—Tedney—exclamó Han—Ven con nosotros.
—Nos perseguirán.
—Tiene razón—exclamó Vergere—Bajando, tendremos que cruzar un largo pasillo hasta llegar al hangar. Nos perseguirán si bajamos los tres.
Han no quería una muerte más. Aunque Tedney no lo consideraba un amigo, pero lo era de Temiri y sabía muy bien el sentimiento de pérdida.
—No importa, chico—exclamó Tedney mirando al pasillo—Ya cumplí con mi objetivo. Vive y dile a tu madre que lo hice. Vete y no mires atrás.
—Joven Dameron, es hora.
Han miró a Vergere que bajaba por un túnel en el suelo, escuchó una explosión y luego Tedney salió de la sala y cerró las puertas.
—Que la Fuerza te acompañe, Tedney.
Bajó por el túnel junto con Vergere mientras Tedney bloqueaba los disparos con gran velocidad, pero los grysk avanzaban por encima de los cuerpos de los caídos.
Usó la Fuerza para despejar, pero ellos se pusieron de pie y corrieron con los couffe en alto.
Les daría tiempo a Han para que se escape, y daría su vida por ello. Pensó en sus compañeros y amigos: Temiri, Eoni, Enny y Xayon.
"Ha sido una buena vida, chicos" pensó "Gracias por la amistad, nos vemos al otro lado". Movió su sable para decapitar a un enemigo que se acercaba, pero otro logró hundir su couffe en su pierna, y usó la Fuerza para alejarlo.
Los cuerpos se amontonaban, pero Tedney seguía moviendo con gran velocidad que parecía una estela azul. Sentía el cansancio, pero seguía adelante, ya tenía cortes en los brazos y en las piernas, pero su espíritu seguía siendo fuerte. Se abrió a la Fuerza y se sentía unido a ella.
—¡No pasarán!
Los disparos láseres de las artillerías salían desviados hacia ambos lados del pasillo, dio un paso adelante mientras movía su arma.
Cerró los ojos y la Fuerza fluía en él, sintió calma y paz después de mucho tiempo y el montículo de cadáveres seguía aumentando. Concentró toda la energía en su pecho, dejó que la Fuerza se acumulase en su interior y lo lanzó.
Una gran onda expansiva lanzó a los grysk por todos lados, las columnas y el edificio entero vibraron y el piso se agrietó.
Tedney cayó de rodillas, cansado y alzó la vista al techo, donde podía ver el cielo rojizo. Cuando bajó la vista, vio a Kai delante de él, sonriendo y con la mano extendida.
—Gracias por ayudar a mi hermano. Vámonos, Tedney.
El caballero Jedi sonrió, su piel se iluminó mientras se desvanecía, dejando atrás su sable de luz y sus ropas.
Han y Vergere habían logrado llegar al hangar, pero el joven aprendiz se detuvo al pisar la rampa. Conmocionado miró atrás.
—Tedney.
—El Ascendido ha logrado su cometido—exclamó Vergere en la cabina de piloto—Vamos, tenemos poco tiempo.
Subiendo rápidamente, se sentó con brusquedad mientras Vergere encendía la nave y el techo, que en otras ocasiones estaría sellado, pero estaba vez estaba abierto con un gran agujero debido al bombardeo orbital.
La nave personal de Vergere salió con gran velocidad, Han estaba pensativo sin dejar de pensar en Tedney.
—Sentí mucha paz y calma a pesar de la situación—exclamó Han mirando las nubes—Se unió a la Fuerza.
Una vez que salió al espacio exterior, notó varios destructores enemigos.
—Creo que ellos te han visto en el salón, Vergere ¿Crees que hayan notificado a ellos?
—No me quedaré a averiguarlo.
Vergere trazó una coordenada a un sistema cercano y saltó al hiper espacio antes que uno de ellos le cortase el camino y la interrogase.
Cuando salieron del hiper espacio, no había más que espacio negro en el lugar. Vergere extendió su mano hacia la frente de Han y sintió como una ola de calor se extendió por todo su cuerpo. Se sintió fortalecido. La Fuerza había vuelto a él.
—Una vez me contaste que tenías un enlace con tu hermana. ¿Puedes buscarla y contactarte con ella? Asi podré trazar una ruta hacia el lugar donde estén escondidos.
Han cerró los ojos, dejó que la Fuerza fluyera en él. Sentía las estrellas ardientes y el espacio galáctico en su mente, en un viaje cósmico. Vio Shara en un taller mecánico, arreglando una especie de motor cuando ella se detuvo bruscamente. Estaba a la espalda de ella, quien se giró rápidamente, con los ojos llorosos.
—Han—exclamó mientras avanzaba rápidamente hacia su hermano mellizo.
—Hola, Shara.
—No eres…no, no eres—lagrimas corrían por sus mejillas, pero Han negó con la cabeza.
—Este esa la diada que solíamos hacer ¿recuerdas? Es una historia muy larga, Shara. Necesito que me digas dónde estás o donde están todos para ir rápidamente o los grysk darán con nuestro paradero. No nos hemos alejado lo suficiente.
—Estamos en Tinnel, mamá y papá están aquí. Han…—exclamó Shara cayendo de rodillas y se cubrió la cara para sollozar.
—Calma, Shara. Estaré ahí.
Cortó la diada que tenía con su hermana, volviendo nuevamente a la cabina, Vergere asintió.
—¿Dónde están todos?
—Tinnel.
Vergere asintió, colocó las coordenadas y la nave saltó al hiper espacio. No era una nave grysk, así que no estaban preocupados si recibían un disparo de la AG.
Vanuuri Nar estaba mirando por la ventana, observando una larga hilera de humo negro a lo lejos. Había sido informado de un ataque en un antiguo edificio de la AG, informes de un supuesto Jeedaii en el planeta, pero necesitaba actualización, cuando entrecerró los ojos al ver una nave de fabricación corelliana surcar los cielos hasta perderse en las nubes. Se parecía mucho a la nave personal de Vergere, preguntándose porque ella se iría sin avisar.
—Señor Ejecutor—exclamó un capitán grysk avanzando con marcialidad, pero se le veía muy incómodo. Vanuuri se giró.
—¿Actualización?
—He recibido los reportes finales. Confirmamos que había un Jeedaii. Vergere estaba ahí con…—se humedeció los labios—Nuestros heridos confirman haber visto al mellizo Dameron, llamado Han.
Vanuuri abrió los ojos de la sorpresa y se acercó rápidamente, con la furia llegándole a la cabeza.
—¿Han Dameron estuvo aquí en mis narices?
—Vergere posiblemente lo mantuvo oculto. La vimos ahí, ayudando a los herejes. Pero un Jeedaii explotó, dejando muertos y heridos. Diezmó a las tropas.
Vanuuri vio al villip agitándose, y eso significaba que el Supremo Soberano quería más noticias. Frunció los labios y agitó la mano, invitándole a retirarse. El grysk se inclinó y desapreció de su vista. Vergere los había traicionado y escapó con el mellizo Dameron, quien no estaba muerto, no lo sabía y eso le contaría al Supremo Soberano, excepto el Jeedaii que murió porque sabía que sería castigado cruelmente.
Agarró el villip y pasó el dedo, respirando hondamente para recibir la mayor de las reprimendas que había tenido.
Estaba harto de ellas.
NA: Y este fue el penúltimo capitulo. Mañana, si no hay problemas, el capítulo final.
