Tinnel es el cuarto planeta del sistema del mismo nombre, siendo el único que tenía aire respirable para todo ser viviente. La AG se había asentado como su base de avanzada mientras planeaban una contraofensiva en Balosar, ocupado por los grysk.
El hangar estaba repleto de cazas estelares, pilotos y mecánicos mientras el Rogue One y el Sueño Rebelde orbitaban sobre el planeta. Rey había llegado con su escuadrón desde Zeffo cuando Shara la abordó cuando bajaba de su InvisibleX. Había sentido a su hijo en la Fuerza y no necesitó que su hija le contase, que Han vivía y estaba en camino.
Shara esperaba a su mellizo en el hangar mientras su madre estaba en una reunión con los maestros Jedi, pasaban las horas y seguía esperándolo. Jats le alcanzó una manta, luego de varias horas, estuvo sola en el lugar, observando el solitario hangar.

Al día siguiente, los ruidos de motores la despertaron. Adormecida vio una nave que aterrizaba suavemente, pero ella sabía de quien se trataba. Podía sentir a su hermano en aquella nave, Rey apareció corriendo en el hangar, acompañada de Poe y vieron a su hija correr a la nave.
Cuando Han bajó de la rampa, sintió el abrazo de su hermana y las lágrimas que caían en su sucio chaleco.
—¡Han!
—Shara …me alegra verte.
—Yo también, Han—exclamó Shara—He llorado por ti…pensé que mi otra mitad también se había ido.
—Lo sé. Y me alegra verte.

Cuando se separaron, Poe y Rey avanzaron lentamente, el veterano piloto se arrojó sobre su hijo, aferrándose a él luego fue el turno de Rey de abrazarlo y besarle la cabeza.
—Mi chico—exclamó Poe—¿Estas bien?
—Un poco mejor desde que estuve en Taris.
—¿Estuviste en Taris?—preguntó el piloto y él asintió. Rey acarició la cabeza de Han, cuyo cabello largo le llegaba ondulado al cuello
—Estás aquí y eso importa. Siempre tuve la esperanza que estuvieras vivo. Incluso llegue a preocuparme cuando Temiri me contó que sintió a Tedney unirse a la Fuerza.
—Lo sé mamá. Me encontré con él y cubrió nuestro escape. No lo logró.

Rey abrazó nuevamente a su hijo y luego se separó de él.
—Aséate primero y luego me cuentas lo que te pasó.
—De acuerdo, mamá—y miró a Vergere, lo cual Rey también la veía—Te presento a Vergere, mamá. Ella me cuidó y ayudó a salir del planeta.
—Vergere.
—Vergere ella es mi madre, la maestra Rey Skywalker— exclamó Han mirando a la fosh, quien al oír el apellido "Skywalker" no pudo ocultar su sorpresa, algo que captó Rey.
—Parece que el apellido te es muy familiar.
—¿Alguna relación con Anakin Skywalker?—preguntó curiosa.
—Ninguna. Conocí a sus hijos, Luke y Leia. Y fueron personas que dejaron una huella en mí, que tomé su apellido.
—De acuerdo—exclamó Vergere sin apartar la mirada.

Detrás de Rey, apareció Jannah y Finn, quienes avanzaron rápidamente hacia ellos.
—Agradezco por rescatar a mi hijo, pero hay cosas que estoy intrigada de ti—exclamó Rey—"Aspecto de un pájaro" palabras textuales de un caballero Jedi tras su misión en Serenno. Estoy segura de que se trata de usted. Sígueme.
Han fue saludado por la pareja Carlissian mientras el grupo rompía filas, dirigiéndose al interior de la base.


Cuando Han terminó de asearse y vestirse con un traje Jedi café, salió de la habitación, encontrándose con Shara, quien estaba apoyada en la pared.
—Te esperan en la oficina.
—¿Qué me perdí?
Ambos empezaron a caminar por el pasillo, Shara enroscó su brazo con la de Han, queriendo sentir su tacto y fortalecer su conexión de mellizos.
—Tara es la nueva condesa de Miktraland—exclamó la joven Jedi, prestando atención a algún gesto de su hermano, quien sonrió levemente, pero estaba sorprendido.
—¿Condesa? Pensé que ella no quería hacerlo.
—Tuvo que aceptarlo. Ahora el Consorcio está de nuestro lado.
—Me alegro por ella.
—Vendrá, por cierto. Está en camino.
—Genial—exclamó.
—Han, mamá ha estado hablando de ascender a los sobrevivientes de Myrkr—exclamó Shara, Han volteó a mirarla—Eso te incluye a ti también.
Han se mantuvo en silencio al igual que su melliza, quien en ningún momento soltó de su agarre con su hermano. Sentía que, si lo soltaba, lo perdería de nuevo.
—Sentí a Kai—susurró—Aunque no lo ví, pero sentí su presencia poco antes que Tedney se uniera a la Fuerza.

Shara bajó la vista, y cuando llegaron a la puerta, Han colocó sus manos sobre los hombros de su hermana.
—Era nuestro hermano menor, Shara. Aún duele, pero sé que ahora es Uno en la Fuerza…unido al cosmos, a la galaxia misma.
—Lo echaré de menos.
—Yo también, si tan solo hubiese sido un poco más amable con él.
Shara se mantuvo en silencio, entonces Han le dio la espalda e ingresó a la sala. Era un lugar mediano, Vergere estaba en un extremo alejado mientras en el centro estaba Rey, Jannah, Finn y Temiri. Los Jedi estaban de pie, formando un circulo alrededor de la fosh.
—Adelante, Han—exclamó Rey mirando con amor a su hijo, quien avanzó con paso decidido hasta sentarse al lado de Vergere. Shara decidió no quedarse en la reunión entonces Finn cerró la puerta.
—Vergere nos contó un poco sobre ella misma—exclamó Jannah—Que era parte de los grysk. ¿Puedes hablarnos de lo que pasó después de Myrkr?
Han respiró hondamente y contó todo lo que pasó en la Cuna. Iba a inmolarse cuando vio a Vergere, quien le había ofrecido una salida. Escapó por el ático y fue ella que bloqueó su sensibilidad. Omitió la parte que fue torturado por el Abrazo de Dolor, ya que no quería antagonizar a su maestra. Tal como Vergere informó previamente, Han mencionó que ella era una Jedi de la Antigua República y que tenia conocimientos de la Fuerza. Los días pasaron rápido cuando decidieron escapar de ahí, encontrándose con Tedney en el camino. El caballero Jedi se había ofrecido a ser la distracción y terminó por sacrificarse.

Temiri asintió cuando escuchó el nombre de su amigo, pero su vista no se apartaba de la fosh, a quien no confiaba. Sentía que ella ocultaba, además, tenia el presentimiento que fue ella que mandó a esa asesina grysk a matarlo. Estaba muy convencido de ello, aunque no había prueba para demostrarlo.
—Por cierto, Vergere me contó sobre un planeta vivo. Y creemos que pueda ser la clave para derrotar a los grysk—exclamó Han.
—¿Un planeta vivo?
—Lo ví una vez. Y si han escuchado algo de la mitología grysk, ellos buscan un planeta donde asentarse debido a que su planeta original fue destruido por el cambio climático y las guerras. "Grysk'tar" era el nombre de su hogar antes de cruzar la galaxia.
—Entonces ¿este planeta está en otra galaxia?
—Es probable como también es probable que esté aquí, en esta galaxia. Debemos buscarlo y los grysk se irán a ella. Su nombre es Zonama Sekot.

Rey estaba curiosa de ello, pero Jannah, Finn y Temiri estaban escépticos, mirándose entre ellos.
—Habrá que investigar.
—Pero podría estar en cualquier parte—exclamó Temiri—Ni siquiera sabemos si existe.
—Pero no lo descartemos—exclamó Rey, Temiri se cruzó de brazos, en total desacuerdo.
—Mamá, mientras estaba en Taris, Vergere me habló de otra filosofía de la Fuerza. La Fuerza Unificadora y es la que me está entrenando en ello—se miró las manos—Me ayudará a buscar la Unidad.
—¿Fuerza Unificadora?
—"Todo es la Fuerza y la Fuerza es todo"—recitó Han—La Fuerza Unificadora mantiene unida las estrellas y la galaxia misma. No hay Lados, ya que la Fuerza engloba a todos que están en las estrellas.
Finn y Jannah se miraron entre sí, pero Rey miró a su hijo.
—¿No hay "Lados"?
—Uno es libre de usar la Fuerza como crea conveniente—exclamó Vergere—El joven Dameron ha hecho muchos progresos, pero aún le falta lograr la Unidad. Esto es clave para derrotar a los grysk.
—No me gusta cómo suena—exclamó Rey mirando con dureza a la fosh—Eso suena peligroso. ¿Eso significa que puedas usar técnicas propias del Lado Oscuro?
—Para la Fuerza Unificadora no hay tal cosa—exclamó Vergere y negó con la cabeza, luego su vista fue al anillo de bodas de Rey—En algunas cosas eres abierta, pero en cuestiones de la Fuerza, tal como fue la anterior, eres cerrada de mente.
—No soy cerrada de mente—exclamó Rey—Le estás diciendo a mi hijo que use el Lado Oscuro.
—No, mamá. ¿Por qué todo tiene que ser blanco o negro? —exclamó Han—Los Sith o los Jedi Oscuros son pasionales, buscan poder y someter, corrompiendo a la Fuerza. Sentimientos negativos como la ira y el odio, te llevan a ese camino. Pero si usas la Fuerza para el conocimiento y ayudar al que lo necesite, difícilmente lo corromperás.

Rey se quedó en silencio, al igual que el resto de los maestros y el caballero Jedi.
—¿Conoces las consecuencias, verdad? —exclamó Rey—Sabes que es tentador y busca seducirte con un poder que solo puedes soñar pero solo te destruye.
—Lo sé.
—Confío en tu criterio, Han—miró a Vergere, un poco dolida por las palabras de Han, pero ocultó bien—Agradezco por traer a mi hijo, pero serás vigilada por un Jedi.
—Entiendo perfectamente, maestra Skywalker.
Rey volvió su vista hacia su hijo.
—Mañana ascenderé a los aprendices que fueron a Myrkr…
—Sí, Shara me lo dijo.
—Bien, ahora lo que quiero es que descanses. Has pasado por mucho y ha sido un viaje muy largo desde Taris.
Han asintió de conformidad, pero no se movió de su sitio, observando como los Jedi abandonaban el lugar.
—¿Te quedarás aquí?
—Sí, meditaré—exclamó Vergere.
—Bueno. A partir de mañana seré Caballero Jedi, pero aún soy tu aprendiz.
—Nunca dejamos de aprender, joven Dameron. Y tal como dijo tu madre, descansa.
Han asintió y dejó solo a Vergere. La fosh se sentó en el suelo, la puerta se cerró, minutos después, sintió la presencia de un Jedi detrás de la puerta y otro muy cerca de la ventana. Estaban haciendo guardia, pero la fosh no estaba preocupada por ello.
Cerró los ojos y cuando los abrió, sus iris amarillos brillaron mientras sonreía. Otros solían ser impacientes, pero ella era diferente a ellos, era paciente y todo marchaba como quería.

Cuando Han llegó al hangar, vio la nave dragón del Consorcio y no muy lejos, a Tara hablando con Shara. Con una sonrisa en el rostro, corrió hacia ella, quien notó su presencia por medio de la Fuerza.
Se abrazaron, Tara empezó a sollozar bajo su hombro mientras Han se aferraba al agarre, Shara sonrió y los dejó.
—Han—susurró Tara—Sentí…
—Lo sé—exclamó Han—Pensé en ti. En todo momento.
—Han, yo te…
—No lo digas—susurró mientras colocaba un dedo en los labios de la joven Condesa, estaba triste y ella sintió el dolor en él, pero también estaba un poco triste—Eres mi mejor amiga, quiero que así se mantenga. Eres condesa y sabes lo que significa eso.
—Pero mi mamá…
—Tara, cuando acabe esto, iré de viaje por la galaxia. No tendré tiempo para ti ni para nadie. Te quiero y lo sabes, pero no lo llevemos al siguiente paso.
—Entonces ¿Sientes lo mismo que yo? ¿Sientes ese "cosquilleo" y ese deseo de estar a tu lado siempre? —preguntó, Han asintió lentamente lo cual ella bajó la vista, triste. Pero Han le levantó la vista con su pulgar colocándole en la barbilla. Luego besó su frente.
—Vamos, Tara. ¿No quieres que te cuente lo que pasé en Taris?
—Sí—exclamó en voz queda, luego su mano fue al de Han, sujetándolo. Se miraron, pero él le sonrió con tristeza y los dos empezaron a caminar hacia la salida del hangar.


Al día siguiente, los miembros del equipo de ataque en Myrkr ya se encontraban en el planeta, listos para la pequeña ceremonia. Se habían reunido a las afueras del hangar, no muy lejos, rodeado de árboles y matorrales. El sol ya estaba en lo alto cuando los Jedi empezaron a llegar.
Temiri, los maestros Jedi que formaban parte del escuadrón Picoacero, incluyendo a Rey, también había llegado Rori y los pilotos del escuadrón Soles Gemelos, como invitados y finalmente Poe. No era una ceremonia glamorosa ya que no había tiempo para ello, siendo uno más sencilla, con sillas siendo ocupadas por los visitantes y una tarima plegable de duracero, donde los aprendices empezaron a subirse.
Rey, Finn y Jannah avanzaron hacia la tarima y se giraron hacia el público.
—Hoy es un día importante. La galaxia nos está pidiendo ayuda en estas horas tan oscuras—y miró a los jóvenes Jedi—Ellos mostraron un gran valor y temple en una misión dura y complicada. Tuvimos sensibles bajas que nunca olvidaremos, su valor y valentía, vivirán por siempre en la Fuerza y en nuestras memorias. Pero los aprendices que lograron ejecutar esta misión con éxito han demostrado su valor, y con justa razón serán ascendidos a Caballeros y Damas Jedi. Pero antes de empezar quiero mencionar a estos aprendices: Kai Dameron, Halden Alessie, Jovan Drank, Biros Meed y Krasov Hara son ahora Caballeros Jedi—mantuvo una pausa en un segundo, luego reanudó—Bela Hara y Ulaha Kore, son Damas Jedi.
Los asistentes se pusieron de pie y guardaron un minuto de silencio por los caídos en Myrkr. Shara alzó la vista hacia el cielo para evitar las lágrimas.

Una vez que pasó el minuto, Rey al igual que Finn y Jannah, dieron la espalda al público, girándose hacia a los aprendices. La maestra Skywalker dio un paso adelante, encendiendo su sable de luz dorado.
—"Todos somos Jedi. La Fuerza habla a través de nosotros. A través de nuestras acciones, la Fuerza se proclama así misma. Hoy estamos aquí para reconocer lo que la Fuerza ha proclamado"—recitaron los maestros Jedi que estaban de pie.
—Lowbacca, acércate—exclamó Rey y el wookie dio un paso adelante, hincándose de rodillas. Rey levantó el sable de luz y colocó la hoja por encima de su hombro derecho—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Caballero Jedi. Lowbacca, defiende con valor y lealtad a la galaxia.

El wookie rugió en agradecimiento, volviendo a su sitio. Rey luego llamó a Tekli y entonces, la chandra fan se acercó con nerviosismo.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Dama Jedi. Tekli, que tus conocimientos de curación sanen a los heridos, ya sea física o mental, no solo a tus compañeros si no a todos los que viven en la galaxia.

Tekli agradeció con voz queda, luego volvió a su sitio. Rey luego llamó a Ava Brek, quien se acercó con paso decidido y sin mostrar ninguna emoción en el rostro.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Dama Jedi, Ava Brek, toma tu sable de luz y sigue protegiendo a los inocentes y salva a los que estén en peligro.
Ava Brek solo se inclinó respetuosamente sin decir una palabra, evitando a toda costa mirar a los ojos de la maestra Jedi. Esta vez, Zath, un chico de gran altura y cabellera negra se acercó tras ser llamado, hincándose de rodillas cuando llegó a donde estaba Rey.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Caballero Jedi. Zath, defiende tus ideales con gran ímpetu. La galaxia necesita ese fuego que tienes.

Zath se inclinó respetuosamente, volviendo a su lugar. Luego Rey llamó a Tara, quien se acercó con cierto nerviosismo y se inclinó.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Dama Jedi. Tara Chal Kestis, como tu ancestro, imparte la justica, no solo a tu pueblo si no también a la galaxia. Sé justa.
Tara asintió y agradeció con voz baja, luego se acercó a la fila, donde su vista se cruzó con la de Han, cuyas sonrisas se reflejaron en sus rostros. Rey llamó a Alema, una twi'lek de piel azul, quien se acercó, casi con desánimo e hincó una rodilla al suelo.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Dama Jedi. Alema Rar, que tu sable de luz ilumine el camino de los desamparados.

Alema no agradeció, poniéndose de pie y fue a la fila donde estaban los demás. Luego fue el turno de Han, quien se acercó a su madre, e hincó una rodilla. Solo lamentaba la ausencia de Vergere.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Caballero Jedi. Han Dameron, con la Fuerza Viviente en ti, lleva la esperanza y serenidad, no solo a los que te rodean, sino al resto de la galaxia.
Han asintió y agradeció con una inclinación, luego volvió a su sitio. Rey llamó a Shara, la ultima de los aprendices, quien se acercó con serenidad. Rey cerró los ojos por primera vez, entrando en una especie de trance.
—En nombre de los Maestros Jedi, por la voluntad de la Fuerza, te proclamo Dama Jedi. Shara Dameron, Espada de los Jedi: un fuego ardiente para tus enemigos y brillante para tus amigos. Una vida sin descanso, no verás la paz, pero serás bendecida con la paz que darás a otros.

Cuando Rey abrió los ojos, vio que su hija estaba confundida y aterrada. Sabia lo que había dicho, pero no entendía el por qué. Shara agradeció en voz baja y se apartó bruscamente, volviendo a su fila. La maestra Jedi estaba un poco confundida pero luego recuperó el aplomo, volviendo su vista al público. Donde en un momento a otro, los maestros y los flamantes caballeros Jedi empezaron a recitar el código Jedi.
"No existe ignorancia, solo conocimiento. No existe pasión, solo serenidad. No existe caos, solo armonía. No existe muerte, solo la Fuerza".


Shara se había refugiado en una sala vacía, ocupada solo con colchonetas y algunos bastones, usada por los Jedi para entrenarse. La joven Jedi no podía dejar de pensar en las palabras de su madre. Espada de los Jedi, se pregunta que quería decir con eso. ¿Nunca iba a conocer la paz? ¿Qué era lo que quería decir?
Se agarró ambas manos a la cabeza, totalmente angustiada cuando sintió a alguien ingresar a la sala. No necesitó girarse para saber que se trataba de Temiri. Se sentó a su costado, pero no dijo nada.
—Percibo ansiedad y confusión—exclamó Temiri, Shara lo miró.
—¿Tu has escuchado lo que dijo mi mamá?
—Sí, todos lo oímos y también vimos la confusión en ti. Fue extraño, pero hablé con ella hace una hora.
— ¿Qué quiso decir? —se preguntó, mirando el suelo—¿Nunca obtendré paz?
—No lo pienses demasiado. Tal vez lo entiendas con el tiempo—exclamó, Shara miró al caballero Jedi—Quédate con la primera parte "Un fuego ardiente para los enemigos, pero brillante para los amigos" ¿Hablará de los grysk? Quien sabe. O tal vez si habla de ellos. Pero lo siguiente, es…bueno, no estoy seguro.
—Yo tampoco y parece que mamá tampoco lo sabe.
—Pero yo te digo, Shara ¿Realmente tiene que ser así? Puedes cambiarlo. Puedes hallar la paz y bendecir a otros con la paz. "Una vida sin descanso" Creo yo que puedes tomarte una siesta cuando gustes—sonrió, ocasionando que la joven Jedi sonriera por la pequeña broma. Por alguna razón, su humor mejoró un poco.
—Siento mucho por Tedney. Sé que era un amigo tuyo.
—Gracias, Shara—se puso de pie—Lo sentí cuando se fue…paz y calma.
—Bueno ¿estás aquí para el entrenamiento de lo que queda de la tarde?
—Sí, última sesión antes que me manden a Falleen
Shara se puso de pie, agarró un bastón al igual que el caballero Jedi. Y el entrenamiento dio comienzo.


Cuando Han salió de la sala después de una sesión de meditación con Vergere, notó que había anochecido, además vio a la tholothiana Enny, recostada en la pared, examinando su datapad. Además de ella, estaba su aprendiz, una twi'lek de piel naranja, quien se hallaba en meditación profunda. Han la conocía, ya que fueron compañeros del mismo clan en la Academia, su nombre era Aayn Arensara. La tholothiana llamada Enny, alzó la vista.
—¿Terminaste el entrenamiento?—preguntó amablemente.
—Sí—exclamó Han cerrando la puerta—Ella es confiable.
—Eso lo dirá la maestra Skywalker cuando levante la vigilancia—exclamó un poco más dura, pero sin perder la sonrisa de amabilidad. Han asintió—Por cierto, tu madre me dijo que te acerques al comedor.
Han asintió, empezando a caminar por el pasillo, la tholothiana volvió su atención al datapad. El nuevo caballero Jedi recordó que ella y Temiri, junto a otros eran compañeros de Tedney. Algunos se referían a ellos como la "Segunda Clase" debido a que eran los estudiantes de Finn y Jannah. La segunda promoción de Jedi.

Se cruzó con Shara cuando estaba llegando al comedor, donde había un grupo reducido de pilotos. Vio a sus padres sentados en una mesa, entonces se acercaron a ellos. Poe sonrió al ver a sus hijos llegar.
—¿Una cena? —preguntó Shara cuando vio a su madre colocar platos de comida mientras Poe servía los vasos con una bebida gasificada.
—Su padre será replegado mañana temprano—exclamó Rey—Y quería celebrar esta cena, ahora que casi estamos todos.
"Casi" pensó Han con tristeza, pero sintió la mano de Shara en la suya. Había sentido su tristeza mediante el enlace de mellizos y sintió como ella le enviaba ondas de ánimo.
—Por favor, siéntense. Tuve que guardar los guisos de nerfs antes que se agoten.

Se sentaron, Han y Shara estaba al frente de sus padres, entonces cada miembro de la familia Dameron agarraron los vasos y lo alzaron.
—Por Kai—exclamó Shara.
—Por Kai— exclamaron el resto, brindando por el hermano e hijo ausente. A pesar del clima bélico que se respiraba en el ambiente, la familia olvidó esos pensamientos y se enfocaron en el pequeño compartir.
Las heridas tardarán en sanarse, pero confiaban en que las sanarán juntos.

CONTINUARÁ...


NA: Y llegamos al final del episodio XI. Gracias por leer.
Nos vemos en el episodio XII La Fuerza unificadora