Los personajes de Candy Candy no me pertenecen
Nada es lo que parece
-Creo que ya tengo todo listo George, gracias a ti me e permitido agilizar los papeles y pronto podré cumplir uno de mis más grandes sueños, solo depende de lo que ella me diga esta tarde, para elevar mi felicidad e ilusiones hasta el cielo o hundirme en el más miserable infierno.
- No seas tan dramático joven William, sé que todo saldrá bien, hay algo muy especial entre la Srta. Candy y usted.
-Sus cartas que me enviaba me dieron esperanza y he sentido un trato diferente de parte de ella, expresiones, miradas; desde que volví de Brasil; pero aún me agobian las dudas, George y ¿si aún piensa en él?
-Si, así hubiese sido ¿no crees que ya estarían juntos? hace más de un año que él es libre para venir a buscarla, ¿lo a echo? no!, y ella no ha salido a buscarlo; sabes muy bien que la señorita no como el común de las mujeres de estos tiempos.
-Es cierto mi buen amigo, es por eso que hoy iré en busca de mi felicidad, esa que creo que me ha sido esquiva todos estos años, siempre he estado solo George; si no fuera por ti y ella creo que me han vuelto un ermitaño, como un cascarón sin vida...
en fin, hoy no quiero pensar en cosas tristes mejor deséame suerte creo que la necesitaré.
-No la necesitas William, verás que todo saldrá mejor que soñado, por cierto, todo está listo en la cabaña del bosque, Doroty hizo un excelente trabajo en dejar todo como querías, más las remodelaciones que le hiciste, es un pequeño castillo.
-Excelente, ese lugar tiene muchos recuerdos para ambos y hoy sumará uno más.
el sonido de unos leves toques llamando a la puerta, me sacaron de mis pensamientos
-Hola Candy ¿puedo entrar?
-Anny !, claro, pasa a que debo el placer de tu visita, últimamente me tienes muy abandonada, además te siento algo misteriosa.
-Veo que las clases están yendo por buen camino, cada vez te expresas y comportas como una dama debe ser y ni qué decir de tu vestuario, el tío William y la tía abuela Elroy deben estar muy contentos.
-Pues eso quiero pensar - mirando un punto fijo ensimismada.-
-Bueno lo último que falta es quitarte ese peinado de niña, ya es hora Candy que dejes de aferrarte a ciertas cosas, tienes 20 años, a veces pienso que es como una rebeldía de tu parte volver a peinarte así casi a diario, solo cuando vas con el tío William a alguna fiesta dejas que Doroty lo peine diferente, ¿a que le tienes miedo Candy ? mírate lo bella que estas con el cabello suelto y esta peineta, promete que te esforzaras más en tu apariencia, ¿si?
Candy las veces que te he visitado o me has ayudado con lo de mi boda te he visto muy pensativa, triste, me gustaría que todos sean felices como yo lo soy, por eso me permití invitar a alguien que creo dará fin a tus pesares.
-Anny ¿que estás diciendo ? yo soy muy feliz viendo como cumples tus sueños y anhelos, más aún con la persona que tanto has amado por años y ahora estas segura de ser correspondida, estaré contenta de acompañarlos a ti y Archy, ¿pero dime que has hecho?
-Lo que estas imaginando... hace poco le escribí a Terry, le dije que venga a Lakewood, para aclarar de una vez por todas su situación; Candy mereces ser feliz, lo que tenga que ser será, pero no quiero verte languidecer sin hacer nada por ti.
-Pero Anny yo ...
-Dime ¿ya no lo quieres?
-Anny, tomé una decisión esa noche, la de dejarlo y de eso hace mucho, él tenía a Susana y ..
-Pero ella ya no está más, se fue, lo dejó.
-Y que con eso ... yo lamento que todo el sacrificio que hicimos fuera por gusto pero...de hecho lo que teníamos no debió ser importante ya que ni me busco, ni nada.
Tampoco quiero que lo haga a estas alturas, ¿Anny es que no lo entiendes ? si yo estoy así es porqué mis sentimientos…
Los rítmicos toques a mi puerta cortaron en seco mis palabras.
-Candy ... perdón señorita Candy, el señor William la espera en la biblioteca para hablar con usted.
-Oh! Doroty porque tan formal, solo Candy.
-Es cierto que quedamos en eso, pero cuando estuviéramos solas y aquí está presente la señorita Britter.
-No importa Doroty, tú eres mi amiga, en un momento bajo, gracias.
-Permiso señoritas.
-Bueno amiga no hay vuelta atrás, solo te informo que llegará al medio día, si me equivoco o no, eso lo veremos después. -Ya que vas a ver al tío William, avísale sobre tu visita inminente, así no se sorprenderá cuando lo vea llegar.
-¡Anny ! ¿en que problema me has metido?
-Me voy a mi alcoba a refrescarme y cambiarme de atuendo, te veo a la hora del almuerzo, por cierto, ponte algo lindo, a ver si así se anima de una buena vez a abrir sus ojos y que no estarás siempre esperando por él.
- Me confunde a Anny, ¿a quién te refieres?
-No importa, yo me entiendo- mientras sonreía de manera misteriosa- no demores en bajar, recuerda la puntualidad...
-Ya pareces la tía abuela- mientras se escuchaba la risa de la joven mientras interrumpía el diálogo de su acompañante- ahí estaré puntual.
Con una última mirada hacía la puerta que acababa de cerrarse, un leve suspiro escapó de sus labios.
- Y ahora, ¿como se lo diré a Albert? ¿Y si piensas que fui yo la que invito? Anny, Anny, tú y tus increíbles ideas, si tan solo él se diera por enterado...quizás sea lo mejor, esto que siento no puede ser.
Parada frente a la puerta de la biblioteca, me doy ánimos para poder hablar sobre Terry, con un último suspiro que sale desde el fondo de mi ser toco la tallada madera.
-Adelante, pasa pequeña.
Veo entrar a la causante de mis desvelos, trae el cabello suelto solo con una peineta pequeña en forma de flor que lo sujeta de un lado, dejando ver su delicado y grácil cuello, se la ve tan hermosa; cuantas ganas de hundir mis dedos en sus cabellos ensortijados y llenarme los pulmones con su exquisita fragancia, de aquella niña llorona que conocí en aquella colina, casi no queda nada, frente a mi hay una hermosa mujer, su rostro otrora redondeado a causa de la niñez y adolescencia, dio paso a un rosto perfilado y de formas armoniosas, su cuerpo adquirió una figura estilizada a pesar de ser pequeña en estatura; cuando me abraza siento que a pesar de la diferencia de estaturas es mi complemento perfecto que encaja justo en mis brazos para cuidar de ella y protegerla, pareciera tonto pensar así, pero creo que si existen hados de la creación ella es el epítome de la perfección. - George diría... es el amor joven William, con su tono tan flemático ingles adquirido, aún no entiendo que siendo francés sea tan inexpresivo-
-Hola Albert, me mandaste a llamar y pues aquí estoy ... que se le ofrece al tío abuelo William. -mientras su risa cantarina se desborda por la habitación.-
-Por favor, quedamos en que ya no me molestarías con eso. -si supiera cuanto me incomoda que me recuerde que fui su tutor, creo que no le quedaría ganas de bromear sobre el tema.-
- Esta bien, está bien, no volveré a mencionarlo, bueno hasta que me quiera cobrar algo que me hagas… - mientras hacia uno de sus tiernos pucheros que tanto me gustan, para luego quedarse pensativa.-
- ¿Pasa algo Candy? te veo preocupada, ¿quieres contarme?
-Se ve que me conoces bastante bien, lo que pasa es que hoy vendrá alguien a visitarnos después del mediodía de echo ya no tarda en llegar, no sé cómo ...
-¿De quien se trata Pequeña?
-De Terry…
-¿Terry?
-Si, lo que sucede es que An…
-No te preocupes, no tienes que darme explicaciones; eres libre de recibir a quien quieras, esta también es tu casa, siéntete libre de invitar a quien desees.
-Pero, Albert yo ...
-Mírame pequeña siempre he querido lo mejor para ti, sólo quiero tu felicidad y si él es la tuya yo seré feliz por ti.
Siempre estaré para ti a pesar del tiempo y el lugar o la distancia.
Me acerco a ella mientras la veo a los ojos, ¿puedo haberme equivocado tanto? Mientras beso su frente con todo el amor que tengo para darle, salgo de la biblioteca, necesito tomar aire ya que siento que me asfixio.
-Albert ...
Mientras mil pensamientos bombardean mi cabeza, lo único que puedo ver claramente es la mirada triste de Albert, por un leve momento mi corazón salta de alegría al pensar que el sienta lo mismo que yo, para luego salir volando por la ventana, por las palabras de Doroty.
-Candy; su visita la espera en la terraza.
-Gracias Doroty, ven conmigo
-Pero mira nada más… ahora eres la señorita pecas-mientras emite uno de sus característicos silbidos que hace cuando quiere ser sarcástico- quien lo diría.
-Un gusto verte de nuevo Terry, por favor deja de decirme así ya te lo he dicho muchas veces, veo que sigues tan malcriado como siempre. Pero dime ¿a que debo tú visita?
- ¿No lo imaginas?, porque yo tengo una razón muy poderosa para estar hoy aquí, quiero creer que el estar aquí frente a ti y el que aun estés sola, sea una oportunidad para lo que tuvimos.
-Terry no hubiese querido tener esta conversación, lo que tuvimos llego al final de su ciclo el día que deje New York, me costó mucho en su momento, pero lo logré, además Susana salió de tu vida hace más de un año y si en todo este tiempo no tuviste la intención de venir a buscarme no comprendo el porqué de hacerlo ahora.
-No me la recuerdes que fue una de las causantes de haberte dejado ir, Candy en mi nada ha cambiado, si me dieras la oportunidad -tomando sus manos y jalándola hacia él- yo sé que todo puede volver a ser como antes...
-Disculpen, espero no interrumpir…- La escena que veo frente a mi, apenas volver de mi caminata por los jardines hace que mi sangre hierva, verlos tan cerca...que lo único que hice es interrumpirlos.
-¡Albert! amigo, discúlpame por llegar así tan de repente, pero tenía mis motivos, quería conversar con Candy, claro y también contigo.
-No te preocupes Terry, siempre serás bien recibido en esta casa, ahora si me disculpan iré a prepararme para la hora del almuerzo, quedas en tu casa.
Mientras veo a Albert dejar la terraza, mi corazón se estruja por la tristeza.
-Se hace tarde y debes de estar agotado por el viaje, será mejor que te muestre tu alcoba para que te refresques, Doroty te ayudará,- mientras fijo mi mirada en ella que está ceca a puerta, ya que una joven soltera no puede recibir visitas sin una doncella o carabina, más aún si este no es su familia o prometido, son las reglas de la tía abuela Elroy.
-Vaya eso de convertirte en una dama era cierto, no te pareces en nada a la pecosa que conocí, me gustaría que continuemos esta conversación más tarde, ¿sí?
-No soy la misma, han pasado tantas cosas que simplemente crecí, con tu permiso te veo más tarde.
-Señorito por aquí por favor.
-George por favor cancela todo lo que planee para la tarde. - fue lo primero que salió de mis labios al entrar a la biblioteca donde por supuesto estaba mi fiel asistente.-
-Pero joven William podría saber ¿por qué?
-El la vino a buscar.
-De quien habla.
-De Terry, está aquí.
-No se apresure, primero vea que sucede.
- ¿Por qué George ?, porque siempre que siento que puedo ser feliz se me escurre como agua en la arena?
-Mira muchacho yo te aconsejo que esperes a ver que decide la señorita Candy.
-Después del almuerzo iré a la cabaña, no quiero estar aquí.
-Mira William, no deberías apresurarte en tus conclusiones, además, nada está dicho aún, si no quieres perder lucha por ella, ¿ya le has dicho lo que sientes ? no, ¿verdad ? la tratas como una amiga, así como se va a decidir, no hay peor lucha que la que no se hace.
Y por Dios sé que eres bueno y quieres la felicidad de los demás, pero por una vez, busca la tuya.
Ahora con tu permiso me retiró, piénsalo William.
-Gracias, George. -Aunque siento que no tengo nada de que agradecer-
-Candy, ¿quieres dejar sin hablar a cierto ingles? ¡estas deslumbrante! -mientras se llevaba las manos hacia el pecho-.
-Mejor démonos prisa Anny; que ya es casi la hora y no, no quiero sorprender a nadie, así me visto siempre. -Aún así, con este cambio, no logro que deje de verme como una niña-.
Mientras bajamos las escaleras con dirección al comedor, me pregunto, ¿que haré?, no es que Terry sea una opción, eso definitivamente terminó, no sentí mariposas ni ese cariño de antaño y Albert apenas escucho que vendría poco más me dio su bendición y ni me pregunto qué tenía que decir al respecto, creo que me hice ilusiones en el aire y nada es lo que parece.
-Buenas tardes tío William, hola Terry.
- Hola timi... Anny, ¿cómo estas y que hoy no vino el elegante?
-Archy, tiene cosas que hacer y no pudo acompañarme hoy, espero que recuerdes su nombre para la próxima.
- Anny no sabía que estabas de visita y puedes dejar de llamarme tío por favor...
-Claro que ¡no!, serás en poco tiempo mi tío por derecho y no quiero contrariar a la tía abuela Elroy.
-Chicas están muy bellas sobre todo mi tarzán con pecas.
-Gracias Terry, pero puedes dejar de decirme así por favor.
-Pasemos a sentarnos, Doroty por favor puedes servir- es lo único que atino a decir mientras siento que este será uno de los almuerzos más difíciles de mi vida, ni en mis más locos sueños pensé que tendría al amor de mi vida y a su ex enamorado juntos otra vez sentados a mi mesa.-
-Y bien Albert, ¿como así terminaste de ser un cuidador de un zoológico a ser uno de los más poderosos magnates de todo América?, ¿más aun siendo el padre adoptivo de la pecas?
- Nunca fui su padre, solo su tutor legal y dejaré de serlo cuando ella alcance la mayoría de edad, en cuanto a lo otro son cosas que a veces llegan con la responsabilidad de un apellido, sin que uno lo decida por si mismo.
- Ahora me queda claro el que estuvieses en el lugar adecuado, el amigo fiel, siempre a su lado en los peores momentos ¿verdad? siendo su "tutor", siempre sabias donde estaba nuestra querida Candy. -Mientras daba una mirada penetrante a la rubia sentada al lado contrario de la mesa. -
- ¿No entiendo el porqué de tus reclamos, porqué estas tan a la defensiva Terry?
- ¿Por qué nada es lo que parece verdad amigo?
-Podrías ser más ¡claro!
-Podríamos almorzar tranquilamente. - No entiendo que es lo que les pasa con Terry de un momento a otro esta tan agresivo, que me recuerda mucho cuando estábamos en el colegio San Pablo.-
-Pero yo vine por respuestas pecas …
- No creo que este sea el mejor momento Terry.
- Es el mejor momento, no es así "amigo".
-Con su permiso, me retiró; ya se me quito el apetito, este intercambio de palabras y reclamos han hecho que me sienta indispuesta, discúlpenme.
- ¡Aún tenemos una conversación pendiente Candy!
Es lo último que escucho tras salir por la puerta.
-Candy espérame voy contigo, con permiso tío, Terry.
-Bien no entiendo a qué se debe este interrogatorio y todas tus acusaciones, ahora que estamos solos puedes ser más directo.
- ¿Quieres que sea directo ? pues bien ... te diré estoy celoso de ti, de la forma en que ella te mira, me basto verlos para ver que la amas y no como amiga sino como mujer, que el que viniera hasta aquí para ella no significa nada, siento que me hiciste a un lado para quedarte con ella cuando me encontraste en Chicago, me convenciste que me fuera.
- ¡Estás loco Terry! siempre he querido la felicidad de ella y si tú lo eras yo nunca me hubiera interpuesto, por eso me fui al África, te la deje a tu cuidado y la dejaste sola, cuando fue a Nueva York, me la enviaste de regreso con el corazón roto y pedazos de la Candy que salió de aquí feliz, fui yo la que consoló, él tuvo que secar sus lágrimas, porque tú elegiste el deber.
Y también fui yo la que la envió a Rocstawn, pero a pesar que te vio en ese teatro de mala muerte, no se quedó, yo no la obligue a nada, ella es libre para decidir lo que quiere.
- ¿Que nunca te entrometiste entre nosotros? siempre fuiste tú, la sombra que siempre estaba entre nosotros, ni siquiera su difunto Antonhy me causo tantos celos como lo haces tú, si tú, su famoso príncipe de la colina, el perfecto amigo, en Inglaterra; sentía celos; si, celos de ti, eras "el ser perfecto", haciendo lo correcto y luego en New York a pesar de estar a mi lado, estabas en sus comentarios, en sus pensamientos todo el tiempo; por eso la deje por Susana porque a pesar de todo no soy tan mezquino, a mi lado no habría sido feliz, no solo porque no podría ser feliz por encima del sufrimiento de Susy, sino porque después se habría dado cuenta de que a quien realmente ama es a ti! ...
Por eso no la busque en todo este tiempo, pero al ver que nada se daba entre ustedes, renació algo de esperanza en mí; cuando Anny me llamó, pensé que tenía una oportunidad para resarcir todo el dolor que le cause, que tal vez tenía una última oportunidad de ser feliz; pero veo que la realidad es otra.
- Espera fue Anny quien te llamo, ¿no fue Candy ? yo pensé ...
- ¿Esa es la razón por lo que aún no sabe que estás muerto de amor por ella verdad? te la pasas pensando en lugar de actuar ¿o es miedo que te rechace?
-No, claro que no tengo miedo, bueno si, algo, no lo voy a negar; además que estaba esperando el que llegue a la mayoría de edad, para dejar de ser su tutor.
- ¡Por favor! el poderoso William Albert Andley, tiene dinero suficiente para resolver eso y más.
-Tienes razón, tuve miedo que no sienta lo mismo que yo, la he amado desde hace tanto tiempo.
Sabes "amigo", llegaste en el peor momento.
- ¿Por qué?- mientras me miraba de forma tan sarcástica, propia de mi "amigo".-
-Porque justo hoy iba a pedirle que sea mi novia.
-¿Te eche a perder tus planes? ¡ bien! te lo mereces, por quitármela y perder tanto tiempo. -mientras rompía en una sonora carcajada-.
- ¿Hablarás con ella?
-No, ya habrá tiempo... después, no me necesita aquí y prefiero ir a lamer mis heridas en soledad, no quiero ver sus ojos y ver que sólo hay amistad y que termine diciéndome que te quiere, no gracias, mejor me voy.
-Gracias Terry
-De nada, nos vemos y cuida de mi tarzán pecosa, es una en un millón.
- mientras bajaba la mirada pude distinguir un atisbo de tristeza y dolor en ellos-.
-Claro que lo sé y así lo hare, si ella me lo permite.
Mientras aprieta mi mano en señal de despedida no dejo de pensar que pude ser yo el que saliera de su vida con el corazón roto y las ilusiones perdidas, ahora queda descubrir si todo lo que dijo es cierto.
- Anny ¿lo escuchaste ?, ¿dime que no escuche mal?, él me ama y desde hace tanto; he estado tan ciega y Terry tiene razón, siempre lo he querido, primero como un hermano mayor, como amigo, con el cual contaba, pero en Inglaterra sentí cosas por él, pero pensé que era imposible,
Y cuando pensé que podríamos tener algo más que amistad, él se fue; poco después descubrí que era la cabeza de la familia, por lo que lo creí perdido.
-Pues ya escuchaste te ama y si no dijo lo que sentía fue por lo de tu mayoría de edad, vamos amiga está vez se egoísta por una vez en tu vida y se feliz, te dejó (a la par que le dio un beso en la mejilla).
-Te quiero Anny, gracias.
-También yo Candy.
Mientras mi amiga cruza las puertas, siento que puedo estallar de felicidad, necesito salir y caminar, refrescarme un poco, lo que he descubierto es un poco apabullante, justo cuando lo daba por perdido ahora todo es posible, aunque ese futuro igual me deje aprensiva por las obligaciones que vendrían si aceptase ser la matriarca del clan.
-Doroty, Doroty
- ¿Si? Señor William
- ¿Donde esta Candy?
-La vi salir hace poco, creo que con dirección al bosque.
-Gracias
Mientras avanzo a pasos agigantados hacia el bosque, no sé ni dónde buscarla, estoy rebosante de felicidad que siento flotar, mis pasos me llevan sin querer al camino que conduce a la cabaña del bosque, ¿dónde está mi hada ?, si mi hada esa pequeña hechicera de ojos esmeralda que me hechizo sin que yo me enterase desde la primera vez que la vi. Y como invocada la veo salir de un recodo del camino.
-Albert ...
-Te estaba buscando.
-Salí a caminar y mis pasos me trajeron a este lugar, sabes me traen tantos recuerdos de otros tiempos.
-Este es un lugar muy especial para mí también, ven conmigo quiero mostrarte algo.
Veo como sus hermosos ojos se agrandan al ver el interior de la cabaña, sus expresiones son tan claras para mi, que se que le gusta lo que ve.
-Esto es maravilloso, esta preciosa y acogedora, la remodelaste y tiene mucho de ti, la verdad preferiría vivir aquí, que en la mansión, tiene más calor de hogar.
Por un momento la veo pensativa, con la vista baja.
-Candy pequeña, mírame,- mientras levanto su barbilla para que me vea- hoy quería decirte algo que he callado por tanto tiempo, pero cuando él llego pues yo pensé ...
-Que me iría con Terry.
-Bueno sí ... yo creí…
-No lo digas Albert, hace tanto que en mi corazón no hay esa clase de sentimientos hace él; sólo que nunca te diste cuenta. - susurro las palabras mientras mi dedo presiona sus labios impidiendo que siga hablando. -
-He sido un tonto por no verlo antes, pero prometo que de hoy en adelante las cosas serán diferentes, Candy yo te amo con toda mi alma y con todo lo que soy, desde hace tanto tiempo, te amé como el cuidador de aquel zoológico, como Albert el amnésico y te amo como William Albert Andley, hoy y siempre y quiero pedirte aquí, en esta cabaña que significa tanto para los dos que seas mi novia y mi futura esposa, ¿qué dices princesa?
-Albert!, también te amo desde hace tanto, nunca creí que este día llegaría, pensé que me veías como a tu protegida o tu amiga, además…no estoy a tu altura no soy la más adecuada para ser la esposa del patriarca, ¿qué dirán la tía abuela Elroy y los del concejo ?, Albert tengo miedo, perderte a ti no lo voy a soportar.
-No me perderás, por qué no dejare que nadie se interponga entre nosotros, no lo permitiré, ahora qué se me amas haré lo imposible para estar juntos.
Por cierto, ya arreglé lo de ser tu tutor, George lo será hasta que cumplas 21; ya no hay ningún inconveniente para poder estar juntos; ¿pero dime me aceptas como tu novio?
-Sí, sí, si mil veces sí.
Por primera vez puedo sentir sus dulces labios, esos; con los que solo podía soñar en las noches largas de mis interminables viajes, mis anhelos que siempre los llevaba a cuesta hoy se hacen realidad, sus besos son tan dulces y cálidos, que siento que estoy en el cielo, el aroma de sus sedosos cabellos inunda mis sentidos, mis dedos como con la mente propia se entierran en su sedosa cabellera, mientras que la sujeto cerca de mi cuerpo, es el Nirvana. Pego mi frente a la suya mientras recupero el aire, la veo con los ojos cerrados y las mejillas sonrosadas; es la mujer más bella del mundo y pronto seré el hombre más orgulloso al decir que es mía, mi novia, mi futura esposa.
-Albert, si estoy soñando no me despiertes nunca.
-No es un sueño mi amor.
-Bueno de ahora en adelante no perderemos tiempo en cosas que no son lo que parece.
- Esta bien mi amor, pero mejor regálame otro beso que me estoy volviendo adicto a ellos.
-Señor Ardlay es usted un pillín... pero está bien uno más y ya. - mientras escucho esa risa tan cantarina que solo ella tiene. -
- ¿Solo uno? Creo que estamos muy atrasados, por todo el tiempo perdido.- la escucho reír y es lo más hermoso, estar así con la persona amada.-
-Te amo mi príncipe de la colina.
-Y yo a ti mi princesa.
Espero que les guste, si quieren escríbirme las leeré con gusto, un beso.
