Mientras nos alejamos por el sendero, puedo ver las diferentes flores silvestres que tanto me gustan con las que solía jugar con Anny a hacer guirnaldas y adornos, alguna vez hice una para Albert.
El sol se filtra por las ramas de los árboles y da una sensación de paz y tranquilidad.
- Albert una carrera hasta el cruce de caminos, el perdedor hará todo lo que quiera el ganador. - Grito esto último, mientras salgo a todo galope, dejando una leve estela de polvo tras de mí. -
-Candy, eso es trampa!, pequeña traviesa. - Salgo en pos de ella, mientras escucho la estela de su risa tan contagiosa. -
- ¡Gane, gane! ¡Te gane Albert! Ahora harás lo que yo quiera. - digo de forma juguetona. -
- Eso fue trampa Candy.
- Ah no señor Andley, no se va a echar para atrás, ¿o sí?, es una apuesta y tiene que cumplir, es un hombre de palabra ¿verdad?
- Bien señorita White Villers, dígame ¿que desea?
- Por lo pronto un beso. - mientras apego mi montura a la suya, a la par estiro mi rostro hacia el suyo y susurró en sus labios. - Debe ser un gran beso ya que yo soy la ganadora. - es la primera vez que soy tan osada por lo general siempre es Albert el que comienza las caricias y juegos. –
- Ganaste porque hiciste trampa pequeña, pero por esta vez con gusto soy el perdedor, ya que me premias con un beso. – Lo que empezó con un beso tierno, termino siendo un beso muy pasional y cargado de deseo, que por un momento hizo que me olvide donde estaba, poso mi mano en su terso rostro y pego mi frente a la suya, mientras recupero el aliento. - eres lo mejor que tengo en mi vida Candy… decir te amo es poco en comparación a todo lo que siento en mi por ti, mientras poso su mano pequeña a la altura de mi corazón, debe de sentir que late de forma alterada y no por la carrera.
-Tú también lo eres todo para mi Bert. - es lo único que puedo decir, tras recuperar mi mano y tratar de calmar no solo el aliento sino la paz en mi cuerpo y alma, nunca he sentido este sentimiento tan abrazador y cálido que siento es un fuego que empieza en mis entrañas, da miedo no saber exactamente como nombrarlo.
- Ya te habrás dado cuenta hacia dónde vamos ¿verdad?
Veo un poco el camino he estado un tanto "despistada", que después de observar mejor es obvio el lugar.
- A la casa de mis madres, al hogar de Pony. - me siento un tanto desilusionada, esperaba otra sorpresa quizás. -
- Sabes? antes de irse George, me dijo que debo estar en Chicago en 3 días, eso nos deja hoy y mañana temprano para finiquitar todo lo pendiente que tenga aquí en Lakewood, porque el viaje en tren prácticamente nos hace perder mucho tiempo y también quisiera que lleguemos con tiempo para descansar; por lo que tengo que hablar con ellas e informarles sobre todo lo que hemos decidido ya bastante negligentes hemos sido en no ir antes con ellas, pero primero quería tener los papeles de la sesión de tutoría legal , quiero que hagamos las cosas bien, no quiero cometer ningún error en lo que a ti respecta Candy, me hubiese gustado que George estuviese presente, pero han surgido cosas que no podía posponer.
- No seas aprensivo, mis madres entenderán, además confían mucho en ti sr. Andlay. - mientras trato de quitarle un poco de formalidad al asunto, ni que fuese a pedir mi mano, supongo que para eso pasara algo de tiempo. –
Avanzamos algo sumidos en nuestros pensamientos, hasta que se escucha el barullo de los niños del hogar, gritando a todo pulmón ¡Candy regreso!, ¡Candy regreso! Ni cuenta me di que tan cerca estábamos de mi querido hogar.
-Hola Candy, que bueno que viniste, ¿te vas a quedar?
- Podemos jugar con los caballos?
- Sr. Andley buenas tardes.
Escucho un sinfín de preguntas mientras nos rodean, los veo y me miro a mi en el tiempo, cuando se es niño se busca un poco de atención y cariño de parte de cualquier visitante no puedo evitar sentir algo de nostalgia.
-Buenas tardes Sr. Andlay, Candy; que bueno verlos por aquí, niños vallan a jugar y dejen en paz a nuestros visitantes por favor.
- No se preocupe hermana María no me molestan, al contrario; lástima que esta vez no tenga tanto tiempo para poder jugar con ellos.
Me gustaría poder prestarles a Baltazar, pero él es algo temperamental, pero si quieren pueden pasear en Amapola, ella es una yegua dócil.
-No se preocupe sr. Albert, yo los cuido.
Volteo a ver al artífice de esa aseveración, cuando escucho un grito que casi me deja sordo.
-Jimmy!
-Hola jefe, que bueno que vienes, ya pensé que te olvidaste de nosotros.
- De eso nada y bien lo sabes, este es mi hogar, ustedes mis hermanos y mis madres viven aquí.
-Candy! ¿Qué formas son esas? Deberías apenarte, gritar así en frente del sr. Andlay.
- Perdone hermana María.
-No se preocupe hermana, ya estoy acostumbrado.
Se escuchan nuestras risas que hacen que se aligere el reclamo de la dulce monjita, mientras Jimmy se lleva a los niños.
-Pero pase sr. Ardlay, ¿le puedo ofrecer algo de tomar?
-No tenga pendiente hermana, lo que quisiera es hablar en privado con usted y la señorita Pony.
-No habrás echo algo alocado ¿verdad Candy?
- ¡hermana María!, porque cree que hice algo malo, yo siempre me porto bien.
-No me hagas recordar niña…
-No hermana María, si bien quiero hablar con ustedes con referente a Candy no es nada malo, al menos eso creo. - mis últimas palabras casi las dije en un susurro, no puedo creer que yo me sienta algo intimidado de hablar con las madres de mi pequeña, quien diría que estoy algo nervioso, pero quiero su aprobación en esto que es muy importante para mí, después de darme una mirada muy penetrante nos da el pase a la que es la oficina del orfanato.
-Pasen por aquí por favor.
- ¡Sr. Andlay, Candy!, qué bueno verlos, pero pasen, siéntense.
-Buenas tardes señorita Pony. - es lo único que puedo decir, ya que veo a mi pequeña correr a los brazos de sus madres y llenarlas de su amor desbordante que tiene para ellas. –
- Pero Candy, ¿pasa algo?, porque estas tan emocionada.
- Solo es que estoy feliz señorita Pony, además que volveré a Chicago y pasara un tiempo en volver.- si bien es cierto que quiero que sepan la nueva relación que me une a Albert, tengo miedo que se opongan ya que ellas lo conocen como mi tutor y benefactor del orfanato, gracias a él; el hogar de pony ha sido mejorado y ahora cuenta con un área para que los niños reciban clases por lo que una maestra viene a diario y con un dispensario en el cual hay un médico y una enfermera, al principio yo ayudaba ahí pero después me fui a chicago por pedido de tía abuela Elroy para estudiar etiqueta y otras materias y no avergonzar el apellido, aunque creo que lo hace porque piensa que me debe algo por cuidar de Albert cuando este perdió la memoria.
- Nosotras también te queremos y extrañamos querida, pero toma asiento para que el sr. Andlay nos diga que es eso que lo trae por aquí.
- Señorita Ponny, hermana María, como saben; soy el tutor legal de Candy, hasta que ella cumpla la mayoría de edad.
-Si eso lo sabemos señor, pero díganos el verdadero motivo de recordarnos la situación legal de Candy.
No sé por qué, pero esta pequeña ancianita parece que con esa dulce mirada pudiese leer lo que uno tiene en la mente, mientras aclaro mi garganta para proseguir le doy una mirada a mi acompañante y solo puedo verla más callada que de costumbre, ja, me dejo solo al enfrentar a sus madres.
-Como le decía señoritas, la razón de recordarles ese hecho es porque es el preámbulo para decirles que he decidido dejar de ser su tutor por lo que ella dejaría de ser una Andlay, pero no estará desprotegida hasta su mayoría de edad, pasará a ser la pupila del sr. George Villers que ustedes también conocen y por quien Candy siente un profundo aprecio y es la figura paterna adecuada para ella.
- ¿Me podría decir a que obedece este cambio tan repentino sr. Andlay?, me es un poco confuso que lo decida ahora, cuando falta tan poco para su mayoría de edad, no me mal interprete, pero es menos de un año para que deje de serlo.
- Señorita Pony, hermana María; la razón para dejar de ser su tutor legal es porque, estoy profundamente enamorado de Candy, al ser su tutor no sería correcto si iniciamos una relación amorosa y como ustedes son sus madres es que vengo a informarles la situación legal y para pedirles su aprobación y bendición a nuestra relación.
- Tengo una pequeña duda no me quedo clara su explicación, ¿ya se hizo la sesión de tutoría o nos está informando acerca de esta? Y ¿ya hay algo más que amistad y gratitud entre ustedes?
Quien diría que esta dulce viejecita sea más perceptiva que uno de los viejos tiburones con los cuales hago negocios y que su tierna sonrisa me cause más intimidación que la severa mirada de mi tía Elroy, de repente siento algo de calor y creo que debí haber aceptado la cortesía de la hermana María, creo que de repente mi garganta se siente algo seca.
-Sinceramente, el señor George Villers es el tutor legal de Candy, justo hoy se firmaron los papeles, legalmente ya no soy su tutor, Candy ya no es una Andlay y ahora su apellido es Villers.
-Ya veo y ¿desde cuándo tienen una relación más "profunda" ustedes?
- Hace una semana exactamente – mientras aclaro mi garganta. -
- Y hace una semana usted aún era su tutor ¿no es así?
- Si hermana. - hasta la angelical monjita me mira de una forma muy seria, que por un momento pienso que hubiese sido mejor también traer a George, mientras rio en mis adentros por mi falta de serenidad. – hace una semana le pedí a Candy ser mi novia y empezar a cortejarla y ella acepto, es por eso que vengo a ustedes a informarles que ya no hay ningún vínculo legal que pueda separarnos y por el cual nuestra relación sea mal vista; además que al quererla profundamente quiero hacer las cosas bien para que un futuro no muy lejano pueda contar con su bendición para casarme con ella; sé que debí esperar a dejar de ser su tutor, pero las cosas se dieron así.
- Y tu Candy ¿Qué tienes que decirnos?
- Hermana María yo…- miro de reojo a Albert y veo su dulce sonrisa y su mirada me trasmite toda la tranquilidad que necesito ahora, sé que mis madres son buenas y querrán lo mejor para mí, pero es un poco difícil o vergonzoso decirles que mis sentimientos han cambiado hacia mi tutor y amigo incondicional. - estoy enamorada de Albert, supongo que empezó cuando vivíamos en la casa Magnolia, pero recién ahora podemos aceptar este sentimiento y saber que es mutuo. Sé que no es fácil lo que nos espera, pero confió en él y sé que todo irá bien; solo quiero contar su aprobación para ser totalmente feliz.
- No nos mal interpretes Candy, solo queremos que seas feliz, eres una hija para nosotras y solo queremos verte feliz y si esa felicidad incluye al sr. Andlay nosotras estaremos a su lado siempre, ¿verdad hermana María?
-Si señorita Ponny.
- Gracias señorita Ponny, hermana María. - mientras corro a darles un abrazo, lleno de gratitud. –
- Candy querida, puedes ir a ver a los niños, mientras la hermana María y yo nos quedamos a hablar con tu novio.
- Este... si claro. - le doy una mirada a Albert, mientras este asiente su cabeza de forma muy leve, salgo de la oficina, por un momento pensé en quedarme a escuchar tras la puerta, pero la dura mirada de la hermana María me hace desistir de esa idea, Albert ya me lo contara, mientras voy tras los niños y de Jimmy.
- Jefe!, venga por aquí. - escucho los gritos de Jimmy, ya es todo un jovencito, pero con el ímpetu propio de la niñez.
- Como has estados Jimmy ¿tu papá como esta?, hace tiempo que no lo visito.
- Yo estoy bien, pero porque no vamos a mi casa y ves a papá.
- Esta vez no puedo, pero prometo visitarlo la próxima vez, ¿de acuerdo?
- Está bien, cuéntame a que se debe tu visita y la del sr. Albert.
- Vinimos a hablar con la hermana María y la señorita Ponny; es que he dejado de ser una Andlay.
- ¡¿Qué? dejaste de ser una Andlay! Pero ¿porque?
- Si ¿porque Candy?
- Tom! Estas aquí, que bueno ver a mi hermano mayor y a los menores, soy tan feliz. Estas muy guapo, cuando me presentaras a mi cuñada ¿ah? - mientras trato de desviar la atención sobre dejar de ser una Andlay. -
- Soy muy joven para casarme, a menos que tú quieras ser mi futura esposa.
- ¡TOM!
- Es broma Candy, además con ayuda de Albert, la granja de Jimmy y la mía entraran a una re-fracturación para mejorar el negocio de leche y carne y eso nos tomara un poco de tiempo, así que por ahora no hay tiempo para distracciones.
- Así es jefe, aunque soy joven mi papá confía en mí y tengo que aprender muchas cosas, si todo va bien podremos ayudar más al hogar de Ponny.
- No sabía que Albert los estaba ayudando, no me dijo nada.
- Pero volviendo al tema ¿porque dejaste de ser una Andlay?
- Yo creo que los niños me están llamando, mejor vamos…- mientras termino de decir esa gran mentira, corro hacia los niños que están entretenidos dándoles azúcar y otros vegetales a nuestros caballos y los de mis "hermanos "entrometidos, pero me quieren y se preocupan por mí, por eso preguntan, cuando sepan el porqué, espero no me hagan abochornarme, mientras aún escucho su… Candy ven aquí…
-Sr. Andlay, sabemos que es una excelente persona, con muchas cualidades que cualquier madre se sentiría muy feliz que usted escoja a su hija para ser su novia, además que estaremos eternamente agradecida por todo lo que ha echo usted por nuestro hogar y los niños, pero Candy es nuestra hija y tenemos un poco de temor que sea repudiada por la clase social a la que usted pertenece y al escarnio de su familia, entienda que aunque ella no nos haya contado nada, hay formas de enterarse todo lo que ella sufrió por parte de algunos de su ilustre familia.
- Entiendo bien su posición como madres que son de ella, no les mentiré no será tan fácil, pero estamos seguros de nuestros sentimientos, que de mi parte no son desde hace poco, he amado a Candy desde hace algunos años, pero me aleje por la diferencia de edades y porque en ese entonces sus sentimientos de ella hacia mi eran solo de amistad, si les cuento sobre es para que sepan que por ese sentimiento que le profeso hare todo lo que este en mis manos para hacerla feliz y que nadie la haga de menos; incluso si es alguien de mi familia, ella es lo más importante en mi vida.-mientras veo que cruzan sus miradas para luego regalarme una sonrisa que calma mis dudas, por un momento pensé que se opondrían.-
- Sólo queremos su felicidad y si usted lo es no nos opondremos a ella, ella se lo merece y usted también, rezaremos mucho para que así sea.
- Gracias hermana María.
- Sr. Andlay, sé que le tiene preparado una sorpresa a Candy con ayuda de Tom y de Jimmy; espero que la decisión que tomen de ahora en adelante sea la correcta y les traiga toda la felicidad y amor que se merecen de parte de nosotras, reciba nuestra bendición, solo cuídela mucho.
- ¿Usted ya lo sabía señorita Ponny?
- Si, la hermana María y yo somos las únicas madres que conocen y por eso siempre que tienen una duda o quieren preguntarnos algo recurren a nosotras; ellos al igual que nosotras, solo queremos su felicidad, ella ya ha sufrido mucho y merece ser feliz, cuídela por favor, ella es muy impulsiva, atolondrada, hace las cosas con el corazón y a veces se olvida de la razón, pero es una gran persona capaz de sacrificarse a sí misma por los demás, cuídela por nosotros ¿lo promete?
- Se lo prometo señorita Ponny, pierda cuidado, no les fallare. - veo como la dulce mujer trata de limpiar las lágrimas de sus ojos por lo que le ofrezco mi pañuelo, mientras me prometo a mí mismo no fallarle a ellas y a mi pequeña.
Mientras nos despedimos de mis madres y los niños, Tom y Jimmy me llevan a un lado para despedirse de mí y decirme lo mucho que me quieren y esperan que sea muy feliz cosa que me dejo aturdida, que ni les pude decir nada, ¿acaso seremos tan evidentes que ya se dieron cuenta?, al regresar al lado de Albert que ya está junto a los caballos me ofrece su mano para ayudarme a montar, pero Tom se le adelanta cargándome para dejarme en la grupa de mi yegua, una vez que ya nos hemos despedido, estamos por avanzar por el sendero escucho gritar a mis "hermanos".
- ¡Albert, cuida bien de nuestra hermana, que si no te las veras con nosotros!
Falto poquito para caerme del caballo, volteo a ver a quién van dirigida esa advertencia toda roja cual tomate y lo veo sonreír mientas se despide con la mano de los causantes de mi vergüenza.
-Así lo hare. – le digo mientras le doy una sonrisa a mi dulce Candy, para que se le quite el rubor causado por la advertencia hacia mí de sus queridos "hermanos", quien diría hace poco no tenía personas tan cercanas a mí, más que mi tía, Archí y mi buen amigo George y ahora tendré suegro, suegras y hermanos políticos dispuestos a castigarme si lastimo a su pequeña hermanita, seguramente habré estado con una sonrisa en mis labios, ya que escucho a mi compañera de viaje decirme…-
-Que te causa tanta gracia?
- Nada, vamos sígueme aún falta ir a un lugar más.
- Uno más ¿a dónde iremos?
- Ya no falta nada, sígueme.
Lo veo salir a un trote moderado sin decir más, no queda más que seguirlo, mientras más avanzamos me voy dando cuenta que ese camino nos dirige hacia la cascada ¿para qué querrá que vallamos hacia allá? estoy a punto de preguntar, cuando veo como si hubiese un camino de luces que destaca en las primeras sombras del anochecer, mi curiosidad se eleva a mil y dejo de pensar en lo tarde que se nos está haciendo, mientras más cerca estamos veo que es un camino de antorchas y linternas que van a ese lugar …
-Desmonta Candy. - le digo mientras la ayudo a auparse del animal, veo su cara de sorpresa, se la ve tan linda, toda sorprendida. –
-Albert …este lugar…es…- mientras le doy una mirada al lugar mi corazón esta tan alterado que late muy rápido y mi cuerpo sin querer se estremece. -
- Hubiese querido que sea en la colina de Ponny, donde todo empezó pero había mucha gente y no hubiese sido muy privado que digamos y quería que sea especial, solo tú y yo, este lugar es importante para mí, aquí fue la segunda vez que te vi y no solo te salve a ti aquella noche sino tú también lo hiciste, yo era un joven solitario, siempre buscando un sentido a mi vida más allá de solo ser el patriarca y al volverte a encontrar y saber sobre ti me dio un motivo, qué fue el de velar por ti, no voy a decir que ya te amaba en esa época porque sería mentir, pero sentí la necesidad de protegerte cuidarte, ser un amigo y darte todo lo que faltaba, pero falle, al no poder darte una familia o por lo menos un padre, ese el cual nunca sentí que podía ser para ti, más cuando te volví a ver en Inglaterra moviste mi mundo, lo giraste en 360 grados, te fui conociendo cada vez más, me di cuenta de lo madura e increíble persona que eras a tu edad que no sé cómo paso, solo me enamore, pero no pude decírtelo, te vi ilusionada y no quise ser un impedimento en lo que creí que era tu felicidad, además era tu tutor; por eso me fui, no podía seguir a tu lado y solo ser el señor Albert, quise olvidarte poniendo tierra de por medio, pero cuando George me dijo que desapareciste del colegio, quise volver a ver si estabas bien pero tome malas decisiones que hicieron que casi pierda la vida, cuando te volví a ver en chicago luego de mi llegada del frente italiano, me diste paz, tranquilidad a mi mente débil y enferma y otra vez en medio de la oscuridad le diste sentido a mi vida y ganas de seguir y buscar las respuestas a la niebla en la que se sumió mi memoria, el trato diario, la convivencia y tu forma de ser me cautivaron una vez más simplemente te amé con toda mis fuerzas a pesar de todo, solo quería tu felicidad aunque este estuviese lejos de mí , por eso y por las habladurías me aleje otra vez de ti, asumí que aún lo amabas y dolía pensar que solo sería siempre tu amigo, mi memoria había regresado hacia un tiempo y preferí regresar y tomar el mando del clan , ahora me arrepiento enormemente ya que te deje sola y por eso te lastimaron en mi nombre, después no sabía que pensar, no sabía si ya lo habías olvidado o aún lo querías por eso me fui Brasil para darte tiempo a poner tus sentimientos en orden aunque eso significase perderte definitivamente, no sabes cuánto te extrañe pero tus cartas me dieron una pequeña esperanza, que quizás tú, sintieses algo más que amistad por mí, quise hablar contigo el día que él regreso y por un momento te creí perdida para mí, pero ahora sé que me amas como a yo a ti y quiero preguntarte.– mientras voy hincándome a sus pies, para volver a hacer la pregunta mas importante de mi vida.- ¡Candy White Villers, ¿me harías el honor de ser mi novia y futura esposa?!
Continuara.
Gracias por leer y esperar tanto.
Gracias Alexa, Ana Martinez,,lili, Isabella Andrew 2019, carol Aragon, Callme Moon, Beatriz171973, a todas si no las menciono disculpa, sus comentarios me ayudan a seguir escribiendo; Dios las bendiga y cuide.
