"Levi."
"No."
"¡Ni siquiera sabes qué te iba a decir!"
"No soy tan idiota cómo para no saber lo que vienes a pedirme a la mitad de la noche."
Hange solo hizo un puchero y avanzó a la cama de Levi, sus pasos la única fuente de sonido de esa noche, la luna iluminando tenuemente la habitación con ayuda de una vela que moría con cada segundo que iba pasando. Levi solo se acomodó a un lado de su cama apoyada en la pared, levantando las sábanas indicando a Hange que entrara con él.
Ella no esperó un momento e inmediatamente se metió a la cama con él, asombrada por la rapidez de Levi al pasar sus brazos sobre su cintura y acercándola más a él.
"Pensé que habías dicho que no." Hange rio un poco mientras pasaba sus brazos por los hombros de Levi y apoyaba su cabeza sobre la de él.
"Cállate." Respondió con un pequeño murmullo contra su pecho, su aliento haciéndole cosquillas.
"¿Tengo que recordarte quién fue el primero que empezó con esto?" Le susurró. "Debías haberte visto, te veías lamentable en mi puerta, no dijiste nada y simplemente te metiste a mi cama."
"Si hubiera dicho algo no hubieras parado de preguntarme cosas."
"Es cierto, pero me hubiera gustado alguna explicación." Suspiró Hange. "Al menos hubiera sabido lo malo que eran tus pesadillas."
Levi se quedó callado en inconscientemente la apretó más contra él, no dejando ningún espacio entre ellos, Hange, acostumbrada a esto, simplemente empezó a acariciar su cabello.
"¿Tuviste otra vez?" Le preguntó.
Levi asintió.
"¿Quién fue esta vez?"
"Mi madre." Susurró después de varios segundos, enterrando más su rostro en su pecho.
Ah, Hange musitó, hoy era una de esas noches. Las pesadillas de Levi siempre van desde la muerte de su madre, su maltrato en la ciudad subterránea, hasta la muerte de todos sus compañeros y tener que matarlos cuando se convirtieron en titanes.
Ella solo depositó un pequeño beso en su cabeza y le acarició su espalda. Sabía que no había necesidad de palabras para consolar a Levi, él ya las había escuchado toda su vida, pero nunca se habían atrevido a probar el contacto humano, no hasta que llegó Hange.
Después de un rato en esa misma posición, ella bajó un poco la mirada para ver si Levi se había dormido, pero se encontró con la mirada de él, viéndola directamente. Hange no aguantó el deseo y le dio un pequeño beso en los labios, para después alejar un poco su cara.
"No me iré, ¿ok? Puedes dormir tranquilo."
Hange esperaba que Levi volviera a cerrar sus ojos para intentar dormir, pero la sorprendió cuando Levi se acercó a darle otro beso este un poco más largo. Ella abrió los ojos en sorpresa, era la primera vez que tomaba la iniciativa en un beso, aunque no se iba a quejar.
Cuando se separaron, extrañaron el calor de la boca del otro, así que volvieron a darse un corto beso, y otro, y luego otro, y después uno más largo, que al poco tiempo se tornó a más cuando Levi pasó su lengua por el labio inferior de Hange, ella, más que feliz, abrió más su boca y ladeó su cabeza para darle espacio. Levi no tardó en aprovechar la oportunidad y exploró su boca con su lengua, su mano derecha subiendo para posarse en su cabello.
Pasaron así varios minutos hasta que se separaron lentamente por su falta de aliento, con respiraciones cortas y caras rojas por parte de ambos. Se miraron a los ojos por varios segundos hasta que Hange decidió hablar.
"Si así me recibes todas las noches, vendré todos los días de mi vida." Rio un poco.
Levi solo la volvió a apretar hacia él.
"No me molestaría tenerte para toda mi vida."
