El viernes por la tarde Ava y su familia fueron a la casa que tenían en la playa a una hora de Starling, ya que era fin de semana largo. Amy fue la única de la familia que no fue, ella se quedó en la casa de su mejor amiga porque era su cumpleaños. Ava no se llevaba bien con sus otras hermanas, a veces pensaba si era efecto por haber sido adoptada… pero cuando pensaba en eso se daba cuenta que ese no era el motivo, todas sus hermanas habían sido amables con ese tema y habían continuado tratándola de igual manera que antes. Evidentemente era simplemente que no se llevaban bien. Igual debía admitir que era lindo volver a ver a Anastasia y Alison, ahora que ellas estaban en la universidad y se veían menos se llevaban un poco mejor. Aunque tal vez no era que se llevaban mejor, sino que ya no tenían tantos temas por los cuales pelear.
En fin, Ava pasó más tiempo sola fuera de la casa, que adentro con toda su familia. El sábado fue a la playa a tomar sol y leer. Allí conoció una chica llamada Grace. Ambas pasaron largo rato charlando y leyendo juntas. Habían sentido que se llevaban tan bien que decidieron ir a bailar a un club de funk. Ava nunca había bailado funk, pero disfrutaba cualquier tipo de música y Grace la guío bastante bien en los pasos. El domingo volvieron a encontrarse en la playa, continuaron las charlas y las lecturas. A la noche, después de que cada una cenó en su casa, se volvieron a encontrar y fueron al cine a ver la película de Black Widow. Después de la película Grace la acompañó hasta su casa.
— ¿Cuándo volves a Starling? — Preguntó Grace con curiosidad.
— Mañana al mediodía. — Respondió ella. — ¿Vos? — Le devolvió la pregunta.
— Yo vivo acá. — Le dejó saber.
— Debe ser lindo, parece tranquilo. — Dijo pesantivamente. — Bueno, aquí estamos. Gracias por acompañarme y por el fin de semana, la pase bien con vos. — Expresó su agradecimiento con sinceridad y miró a la chica por un largo momento. Grace era la primera chica que conocía que le gustaba, y que no era un crush platónico o una famosa.
— A mi también me gustó el tiempo que pasamos juntas. — Coincidió, regalándole una sonrisa.
Grace dio paso hacia ella e invadió su espacio personal, le acarició las mejillas y atravesó la pequeña distancia que las separaba para darle un beso. Ava no estaba segura de qué hacer en el momento, ella nunca había besado a una chica. Después de un instante cerró los ojos y se dejó llevar. Había algo fantástico en Grace. Disfrutó del beso, de finalmente poder besar a alguien que sí le gustaba. O por lo menos lo hizo, hasta que recordó que estaban frente a su casa.
— Perdón, yo no puedo hacer esto. — Se disculpó, poniendo fin al beso y separándose de la otra.
— Lo siento, pensé que había algo entre nosotras. — Se disculpó sonrojándose.
— Lo hay. — Afirmó mordiéndose el labio. — Es decir, me gustas, pero mi familia no sabe que me gustan las chicas y no aceptarían que yo tenga este tipo de relación. — Explicó.
— Entiendo, creo que tengo una idea. — Dijo y le ofreció su mano.
Ava aceptó la mano de Grace y dejó que ella la guíe hasta la playa. Fueron hasta el muelle, se sentaron y se dedicaron a observar el mar.
— ¿Por qué decís que tu familia no lo aceptaría? — Preguntó intrigada.
— Mi papá es el senador de Starling, y hace tiempo que nos viene diciendo cómo cuidar su imagen y qué tipo de relaciones debemos tener… las relaciones no hegemónicas jamás aparecieron en sus discursos. — Contestó dando los mayores detalles que pudo.
— Entiendo, en mi caso mi papá si me acepta desde que confesé que me gustan las chicas, mi madre no. — Compartió su experiencia. — Entonces, ¿Cómo seguimos? — Pidió saber.
— No estoy segura, lo único que sé es que no quiero tener una relación secreta y no estoy lista para contar a mi familia que soy lesbiana. — Dijo honestamente.
— Yo tampoco, no estoy como para andar siendo secreto de nadie. — Admitió. Aunque comprendía a la otra perfectamente en no estar lista para revelar su sexualidad a su familia, ella no iba a ser el secreto de alguien. Aceptaría ser el secreto de alguien si estaría enamorada, pero la relación de ellas no estaba en ese punto.
— Además está el tema de la distancia. — Agregó, pensando en voz alta. — ¿Amigas? — Ofreció con timidez.
— Amigas. — Aceptó con una pequeña sonrisa. — Pero, si en algún momento decidís tener relaciones publicas con chicas, ¿me lo harás saber? — Propuso.
— Por supuesto. — Asistió con seguridad. — Y por cierto todavía tenemos esta noche. — Agregó.
Es así que compartieron un par de besos más antes de despedirse. Ava se acostó en la cama y pensó si había hecho bien en haberle dicho a Grace que no estaba lista para tener una relación. Esa era la primera vez que le había gustado la chica, tal vez conocerse más las llevaría a enamorarse… Tal vez habría valido la pena intentar tener una relación en secreto, pero Grace dijo que ella no quería ser el secreto de nadie y Ava respetaba eso.
— ¿Y? ¿Qué tal estuvo tu amorío de fin semana? — Cuestionó su hermana Ashley entrando a su habitación.
— ¿De qué estás hablando? — Preguntó haciéndose la desentendida, aunque por dentro sentía como el pánico empezaba a invadirla y su corazón a latir a toda velocidad.
— De vos y esa chica china. — Respondió como si fuera obvio.
— No le digas china, ella se llama Grace y es mi amiga. — Dijo defensivamente, no le gustaba que llamen a las personas por su nacionalidad de forma despectiva. Además que tuviera rasgos chinos, no significaba que fuera china.
— No sabía que las amigas se besaban en la boca. — Dijo con una sonrisa divertida.
— Ashley… — Comenzó a advertir pensando en cómo zafar de la situación.
— No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo por ahora. Pero ya me deberás una cuando necesite algo. — La interrumpió e informó su decisión.
Su hermana se fue de su habitación, pero Ava quedó destruida. Ava se odio a sí misma por ser como era, porque le gustaban las chicas, porque se dejó llevar con que era la primera vez que alguien le gustaba y pensó que podía besarla libremente. Ella debería haber sido más precavida. De todas las hermanas que podrían haber descubierto su secreto, que haya sido Ashley le generaba ansiedad. Ashley no era el tipo de personas que guardaba secretos -al menos que fueras su amiga o podría beneficiar con ellos- y siempre se estaba metiendo en problemas por ser de las más populares del colegio. Ashley era popular porque era porrista, pero a diferencia de las demás porristas de su año ella también era rebelde, le gustaba llamar la atención y romper las reglas, y tenía un look muy punk-pop que contrastaba con su belleza y le daba cierto aspecto de misterio.
El día lunes pasó todo muy rápido, entre volver a la ciudad más tener que hacer las tareas para el otro día, Ava se mantuvo ocupada. Pero la ansiedad siempre se mantuvo presente en ella, esperando de alguna forma que su hermana revele su secreto y destruya la calma que últimamente había tenido su vida.
El martes sus padres le pidieron Ashley que la dejará manejar a ella hasta el colegio. Ashley estaba en el último año del secundario y Amy en el primero. Esa era la primera vez que Ava iba a manejar y eso la puso nerviosa. A pesar de las protestas de Ashley, Ava fue quien salió manejando de la casa. Amy iba en el asiento de atrás y Ashley en el del acompañante de adelante.
— Deberías estacionar y dejarme manejar a mí. — Dijo Ashley.
— Eso no va a pasar, ya escuchaste a mamá y papá. Tengo que practicar. — Discutió.
— ¿Entonces no te molestaría que les cuente tu secreto? — Pidió saber divertida.
— No te atreverías. — Se quejó, sorprendida.
— Mmm no lo sé, seguro les va a gustar saber sobre Grace. — Comentó.
Y así empezaron a pelear y a gritarse. Ashley la molestaba agarrando el volante para distraerla y Ava se volvía hacia ella para exigirle que la deje en paz.
— ¡Ava, hay una chica, cuidado! — Exclamó Amy, interrumpiendo la pelea de sus hermanas.
Ava frenó bruscamente, el grito de su hermana asustándola. Todo fue en cámara rápida ante sus ojos, pero ella pudo ver a la chica que su hermana había identificado. Por suerte la chica reaccionó velozmente y se apartó de la calle. A pesar de eso, se escuchó un fuerte ruido y dieron un pequeño salto, la camioneta había pisado algo. Una vez que comprobó que no había pisado a nadie y logró calmarse, Ava se desabrochó el cinturón y bajó de la camioneta.
— ¿Estás bien? — Preguntó a la chica rubia que se estaba levantando del piso.
— Si, aunque no gracias a vos. — Respondió la extraña bruscamente. — ¡Eres una bruta! ¡Casi me pisas! ¡¿No miras las señales de tránsito cuando manejas?! — Exclamó luciendo cada vez más molesta.
Ella sabía que la extraña tenía razón, pero simplemente no podía ponerse a explicar todo lo que había pasado con su hermana. Antes que pueda disculparse la chica se agachó y agarró lo que su camioneta había pisado, un skate.
— Rompiste mi skate. — Dijo la chica en un tono derrotado, mientras agarraba los pedazos rotos.
— Yo… — Comenzó a disculparse.
— ¡Sube a la camioneta o nos vamos sin vos! ¡Dale que vamos a llegar tarde! — La interrumpió Ashley, llamándola desde el asiento de conductor.
— Lo siento, tengo que irme. — Se disculpó.
A Ava no le gustó dejar a la extraña de esa manera, pero hizo caso a su hermana. Se subió al asiento del acompañante y dejó que Ashley las lleve al colegio antes que se haga tarde. Al llegar al colegio, bajó lo más rápido que pudo de la camioneta y se fue. Ella no tenía paciencia para seguir lidiando con su hermana. Esperaba que por lo menos durante las horas de colegio la deje en paz.
— ¿Estás bien? — Preguntó Nora, viéndola como sacaba los libros de su casillero.
— ¿Eso es lo primero que vas a decirme después de no vernos durante todo el fin de semana? — Pidió saber, algo divertida en la forma de ser de su amiga.
— Es que pareces enojada. — Se excusó. — Hola. — La saludó y le dio un abrazo.
— Hola. — Dijo devolviéndole el abrazo. — Es que estoy enojada, Ashley me está haciendo la vida imposible. — Se descargó mientras cerraba su casillero.
— ¿Qué hizo la bruja ahora? — Preguntó con curiosidad.
— Hizo que casi pise a una persona. — Respondió.
— ¡¿Qué?! — Exclamó horrorizada.
— Pero no lo hice, estamos todas bien. — Aseguró y la agarró del brazo, para dirigir a ambas hacia el aula. — Aunque si pise una skate y la rompí, me siento mal por la chica. — Agregó recordando la expresión de shock que había tenido la extraña al ver su skate rota.
— Tal vez podrías regalarle una a modo de disculpas. — Sugirió.
— No tengo idea de quién era, y lo más probable es que no vuelva a verla así que… — Dijo.
Ava entró al aula y se sentó en su lugar. Acomodó todas sus cosas y no bien entró la profesora de historia se dedicó a prestar atención. A los pocos minutos que empezó la clase, una chica entró al aula interrumpiendo y sin haber golpeado la puerta antes. Ava se sorprendió al ver a la chica. Ella era a la que le había roto el skate. Evidentemente era una chica nueva. Todos miraron la situación divertidos porque la profesora empezó a dar un discurso de cómo no debían llegar tarde, hasta que finalmente se dio cuenta que la alumna era nueva.
— Eres nueva. — Dijo Gideon.
— Lo soy. — Asistió.
— Estás perdonada por la llegada tarde, pero presentate a la clase antes de ir a tu lugar por favor — Pidió .
— Soy Sara Lance. — Se presentó. — Y no me gusta presentarme. — Dijo haciendo que todos se rían.
Ava revoleó los ojos, al parecer la chica iba a ser una de esas personas que le gustaba llamar la atención. Ella aprovechó para estudiar bien a la extraña. A pesar de su actitud desafiante, lucía incomoda. Su cabello rubio estaba húmedo y ondulado, como si habría salido de bañarse antes de salir de su casa. Tenía los ojos azules y la cara llena de pecas. Estaba vistiendo una remera de wonder woman, unos jeans todos rotos y ojotas. ¿Ojotas? ¿Quién se vestía con ojotas para ir al colegio? Eso era ridículo.
— Muy divertida, pero hablo enserio. — Advirtió.
— Bien. — Aceptó soltando un soplido. — Soy Sara, soy nueva en este colegio y no me gusta presentarme. Soy bisexual y feminista. Viví en california y nueva york, ahora estoy acá. En verdad no tengo nada muy interesante para decir. — Dijo haciendo hombros.
— ¿Algún hobbie? — Preguntó Gideon intentando apaciguar los comentarios que todos habían empezado a tener ante la palabra bisexual.
— Me gusta andar en skate, hacer surf, jugar hockey sobre patines, leer, dibujar, practicar artes marciales, más que nada taekwondo, wushu y muay tay, también me gusta el kick boxing y el parkour, tocar el charango y el bongó, y bailar. De hecho me gusta bailar cualquier género de música: hip hop, break dance, tap, salsa, reggaeton, clasico, ballet, jazz, funk... — Enunció con tranquilidad.
— Puedes sentarte. — Indicó señalándole un lugar vacío.
Ava miró a Sara mientras se acomodaba en el lugar vacío y se preguntó si su presentación era sincera. ¿Era posible que a una persona pueda gustarle tantas cosas y tan diferentes? ¿En verdad le gustarían o lo estaba inventando para hacerse la interesante? ¿Y si le gustaban sería buena en ellas? No que importara ser bueno para hacer algo, lo importante era que uno quiera y le guste hacerlo… Al menos eso era lo que opinaba, aunque no era muy buena ella misma siguiendo su propia opinión. Ava era perfeccionista y le gustaba que las cosas que quería y le gustaba hacer le salgan bien.
A la hora del almuerzo Ava se acomodó en la mesa que siempre usaban con sus amigos. Ese era el momento que más le gustaba, porque era cuando estaban todos juntos. La conversación fluyó libremente entre ellos, como siempre solía hacerlo, y se pusieron al día sobre lo que habían hecho durante el fin de semana.
— ¿Dónde creen que se va a sentar? — Preguntó Gary señalando a Sara, quien estaba en el mostrador eligiendo su almuerzo. — Saben ella me defendió más temprano contra Mallus y sus amigos, fue increíble. — Relató recordando el momento.
— No sé dónde se va a sentar, no hay una mesa vacía y no creo que haya tenido tiempo de hacerse amigos todavía. — Dijo Lily mirando a la otra con empatía.
Lily se había unido a su grupo a principio de año del año pasado, cuando ella había sido la alumna nueva. Evidentemente entrar como nueva a dos semanas de que habían comenzado las clases seguramente era más difícil que comenzar al principio de las clases. De repente un par de las Leyendas de Beebo se unieron a su mesa. No siempre se sentaban juntos, pero cuando lo hacían era agradable.
— Wow, se sentó afuera, nunca vi a nadie hacer eso. — Dijo Zari con cierta admiración, llamando la atención de todos.
Ava miró y pudo ver que Zari tenía razón. Sara había salido al parque del colegio y se había sentado en el pasto a comer. Tenía unos auriculares puestos y una revista con ella, probablemente una comic. Eso sí que iba a ser polémico, desde que iba al colegio nunca nadie se había ido al parque a tener un almuerzo. Ya se podía imaginar cómo en unos días muchos seguramente iban a imitarla.
— ¿Será verdad que sabe bailar? — Preguntó Nate mirando a la chica con curiosidad.
— No creo que debamos creer todo lo que dijo tan literal, eran demasiados sus hobbies. — Ava dejó saber su opinión.
— Si de algo sirve, andar en skate si sabe, ella estuvo patinando con nosotros el fin de semana. — Informó Jax.
Avá suspiró, claro que ella sabía patinar. Ella lo sabía porque había sido quien rompió su skate con su camioneta. Y aunque algo en la chica le resultaba irritante por más que no la conocía, se sintió culpable por haberle roto el skate aunque lo haya hecho sin querer.
