Ava se sentía frustrada. La situación de la clase de Educación Cívica la había dejado de mal humor. Ella sentía que Sara la había hecho quedar mal. Lo más molesto de todo era que ella la había estado observando durante el día, y la otra parecía en su propio mundo… como si estuviera aburrida y cansada de las clases, como si no le importará no prestar atención. Pero cuando fue para desacreditar lo que ella había expuesto a la clase, para ahí sí estuvo atenta y participó. Y que además lo haya hecho de manera correcta fue desconcertante.
Sara había expuesto sobre los crímenes de odio como si fuera algo que todos deberían saber, por más que esos no estaban en el programa de la materia. Si había querido ganarse la aprobación de su profesora, lo había logrado. ¿Cómo hacía esa chica para hacer todo bien? Aunque no todo bien, para Ava las personas así eran engreídas. No siempre mostrar lo que sabes, haciendo quedar mal a otros, era bueno. Seguramente se iba a ganar un poco de desaprobación por parte de sus compañeros.
— Yo creo que estuvo increíble. —Dijo Jax con sinceridad, mientras almorzaban.
— ¿Increíble? ¿Por saber algo que no está en el programa y ser lo suficiente engreída para decirlo y hacerme quedar mal? — Cuestionó Ava seriamente.
— Increíble porque que una mujer cis blanca pueda identificar las injusticias contra mujeres trans negras y exija justicia por ello es sorprendente, tendría que haber más personas así. — Apreció Jax. — ¿O ustedes no piensan lo mismo? — Preguntó volviéndose hacia Amaya, Astra y Charlie.
— Si, nosotras vivimos más injusticias y discriminación que las mujeres blancas. — Asistió Astra.
— Está bueno que ella como mujer blanca identifique sus privilegios y pueda identificar que los crímenes contra nosotras muchas veces son simplemente por odio a nuestro color de piel. — Dijo Amaya pensativamente.
— Si, yo no creo que ella te haya querido hacer quedar mal, simplemente parecía pasional con el tema. — Agregó Charlie.
— Además está bueno aprender cosas nuevas, ¿No? — Dijo Ray, queriendo animarla.
— Y no te preocupes que nadie puede hacerte quedar mal, siempre vas a ser la inteligente del curso. — Aseguró Nora.
— Puede ser. — Intentó asimilar lo que sus amigos le decían. — Pero sea como sea, ¿Por qué la defienden tanto? — Les reprochó.
— ¿Y a vos porque te cae tan mal cuando casi ni la conoces? — Retrucó Zari.
— No lo sé, es que siento que hay algo que oculta, como si se mostrará de una manera que no es. — Admitió.
— Bueno, hace un mes aproximadamente que la conocemos, eso es poco tiempo como para saber todo de una persona. — Intentó razonar Nate.
— Y si oculta algo está bien, primero hay que tener confianza para no hacerlo. — Dijo Mick, expresando su opinión.
Después de eso la conversación cambió de tema, y todo lo de Sara quedó olvidado. Pero en la cabeza de Ava quedo presente. Intentó pensar la posibilidad de que la otra chica no la había querido hacer quedar mal, sino que simplemente era pasional con el tema. Y al pensar en las acciones y todo lo que había dicho, pensó que era posible que así fuera. Ella no había dicho nada en contra de Ava, ni había criticado su postura; simplemente había sumado algo más a lo que ella había dicho. También se dio cuenta como Sara siempre evitaba unirse a las Leyendas cuando estaban con ella. ¿Sara se habría dado cuenta que le caía mal? ¿O ella le caería mal a Sara? Tal vez lo mejor era dejar de pensar en esa chica, y dejar de darle tanta importancia a las cosas que hacía.
Ava disfrutó de que esa tarde fuera una de entrenamiento de baile. Se reunieron en el gimnasio del colegio, como lo hacían todos los lunes y miércoles, y bailaron un largo rato. Bailar la ayudaba a relajarse y olvidarse de los problemas por un rato. Esa tarde la pasaron armando una nueva coreografía.
— Tengo algo que contarles. —Informó Rip -el entrenador- cuando se tomaron un descanso.
— ¿Qué? — Preguntó Charlie con curiosidad.
— Este año podemos presentarnos a las competencias estatales y regionales de baile, y si pasamos esas fases también el año que viene a las nacionales. — Respondió entusiasmado.
Todos comenzaron a festejar. Desde hace dos años que habían formado ese grupo de baile y querían presentarse a competencias, pero tuvieron que esperar. Primero a conformarse como grupo y tener rutinas y coreografías, y segundo a tener la edad suficiente para que les permitieran inscribirse y participar de las competencias. Esa noticia era una felicidad, porque por fín iban a poder mostrar a otros todo lo que les gustaba hacer y lo que se habían estado esforzando todo ese tiempo en el que se habían entrenado.
— El único problema es que para poder inscribirnos necesitamos sumar una persona más al grupo. — Dijo Rip antes de que se continuarán entusiasmado.
— ¿Por qué necesitamos una persona más? — Protestó Ava.
— Los que estamos ya somos suficientes. — Concordó Mick.
— Para mi también son suficientes. — Aseguró Rip. — Pero una de las condiciones para que podamos anotarnos es que el equipo esté conformado por once personas, y ustedes son diez. — Explicó.
— ¿Cómo vamos a hacer para que otra persona quiera unirse al grupo? — Preguntó Ray,
— ¿Y para que sea talentosa? ¿Pueda coordinar con nosotros y aprenderse nuestras rutinas? — Agregó Nate.
— Bueno, supongo que habrá que hacer audiciones. — Propuso Rip.
— No sé si eso va a funcionar. — Dijo Amaya algo desilusionada.
— Si, nuestros compañeros piensan que es tonto que tengamos este grupo de baile. — Coincidió Zari con su amiga.
— Pero es la única forma para poder participar, así que por lo menos intentenlo. — Pidió Rip. — Y quiero que ustedes se encarguen de las pruebas de audición, por lo menos que siempre haya un mínimo de tres personas evaluando y voten entre ustedes para ver si están de acuerdo o no. — Les puso condiciones.
Ava se quedó un rato más en el gimnasio bailando. El tema de las audiciones y dejar entrar a alguien nuevo a su grupo le generaba cierto temor porque se despertaban sus inseguridades. Pero a la vez sabía que lo tenían que afrontar, esa era una buena oportunidad para todos. No solo como grupo, sino también por si alguno elegía estudiar algo en la universidad relacionado al baile.
— Buenos movimientos. — La halagó Nate, y le ofreció una botella de agua.
— Gracias. — Agradeció y aceptó el agua.
Nate era su mejor amigo del grupo de las Leyendas. Ambos eran vecinos y se entendían de una manera especial. Quizás era porque ambos venían de familias estrictas, donde los padres eran figuras públicas y debían aprender a comportarse en público. El padre de Nate también era político, pero en vez de ser senador como el padre de ella, él era ministro de cultura e historia. Y su madre era dueña del Museo de Historia de Starling.
— ¿Crees que alguna vez van a admitir que están enamoradas? — Preguntó él, señalando a donde Charlie y Zari estaban juntas bailando y riendo.
— Tal vez se animen cuando Amaya y vos también admitan sus sentimientos. — Respondió ella.
— Bueno, no sé sobre admitir sentimientos, pero por lo menos la invité a salir. — Le dejó saber él con una sonrisa.
— ¡Eso es fantástico! — Exclamó ella alegremente. — ¿Viniste en auto? — Preguntó ella.
— Si, ¿Por? — Pidió saber él sin entender el cambio de tema de la conversación.
— Porque entonces mientras me llevas a casa me puedes contar todo sobre tus planes con Amaya. — Explicó ella satisfecha con lo que se le acababa de ocurrir.
Nate la llevó hasta su casa y en el camino le contó todo sobre cómo le había propuesto a Amaya de tener una cita, y sobre las ideas que había estado pensando como posibilidades. Ava le dio un par de consejos. Ella no sabría mucho sobre citas, pero si sobre los gustos de su amiga.
Ya en su casa, Ava hizo las tareas, y luego se puso a ver una serie de DC con sus hermanas. Nora llegó un rato antes del horario de la cena. Ella se iba a quedar a dormir, y juntas iban a estudiar para el examen que tenían al otro día. Antes de cenar decidieron relajarse un rato, y Ava le contó todo lo que sucedido en el entrenamiento de baile de ese día.
— ¿Sabías que Sara dijo que le gustaba bailar muchos estilos de baile? — Le recordó su amiga.
— No, ni se te ocurra pensarlo. — Negó ella, sintiéndose atacada ante la idea. — Además no sabemos si es buena bailando, que haya dicho que le gustaba bailar cuando se presentó frente a la clase no significa que baile bien. — Excusó.
— Solo digo que tenes que estar preparada a que ella se puede llegar a presentar a la audición. — Dijo defensivamente.
— Bien, si lo hace, que lo haga. Pero no va a ser por idea mía, ni espero que por idea de alguno de mis amigos. — Dijo asimilando lo que la otra le planteó.
— Si es buena bailando y le gusta hacerlo, ¿No es mejor tener alguien así en el equipo antes que alguien que no sepa o no le guste? — Insistió.
— Sea como sea, no creo que se presente, no sé si parece del tipo de persona que se compromete a hacer actividades en equipos. — Argumentó, intentando calmar sus ideas.
— ¿Qué es lo que tanto te molesta de Sara? ¿Por qué no te cae bien? — Pidió saber, sorprendida de las reacciones que estaba teniendo la otra.
— No lo sé. — Admitió y se tomó un tiempo para pensar. — Es que siempre parece tan desinteresada por todo, como si nada le importará. Se la pasa de fiesta, por eso más de una vez huele a alcohol o cigarrillos, y siempre parece estar cansada. — Intentó explicar lo que la otra chica generaba en ella.
— Yo creo que más que desinteresada o cansada, parece depresiva. Es como si siempre estuviera en su mundo, intentando escapar de algo. — Expresó su opinión.
— Puede ser. — Aceptó la opinión de la otra. — Pero, ¿podemos no hablar más de ella por favor? — Pidió de manera suplicante.
— Bien. — Acordó. — Mejor que nos concentremos en lo que tenemos que estudiar, ¿no? — Propuso, cambiando el tema.
La semana de exámenes por suerte pasó rápido. Ava siempre se estresaba durante los exámenes, porque quería que le vaya bien en todos, por lo cual se presionaba mucho para rendir lo mejor posible. Por eso, cuando llegó el fin de semana se sintió liberada.
El sábado salió con sus amigos, fueron a un fiesta. Allí se encontraron con las leyendas también, y para su sorpresa Sara no estaba con ellos. Después de un par de horas, al encontrarse aburridos, decidieron ir al bar Danver's Dinner. Era una tradición ir a ese bar, ya que servían desayunos las veinticuatro horas del día. Se acomodaron en una mesa de afuera ya que el tiempo estaba lindo, y esperaron a ser atendidos. Ava cerró los ojos y aprovechó para descansar por un instante, estaba agotada después de la semana que habían tenido.
— Bienvenidos a Danver's Dinners, ¿Ya saben que van a pedir o quieren que les deje la carta? — Pidió saber la camarera.
Ava reconoció esa voz enseguida, era Sara. Ella abrió los ojos y encontró a la rubia con el uniforme del bar. Un jean, una remera negra con el nombre del bar en blanco, un delantal violeta, y unos patines violetas. ¿Qué hacía ella trabajando allí?
— Yo quiero una cerveza. — Pidió Mick.
— Perdón, pero ya sabes que aquí no servimos alcohol a menores de edad. — Le recordó Sara y todos rieron al ver que Mick solo había estado bromeando. — ¿Tan aburrida estaba la fiesta que vinieron a bajonear temprano? — Preguntó con curiosidad.
— Un total embole sin vos amor. — Comentó Charlie guiñandole un ojo. Sara le revoleó una servilleta, la cual pegó en la cabeza de la otra, haciendo que todos vuelvan a reír.
Todos hicieron sus pedidos. Sara los anotó en una pequeña libreta que sacó del bolsillo de su delantal, y luego se fue. Zari le pidió que se una a ellos, pero Sara dijo que por ahora tenía mucho trabajo. Y era así, casi todas las mesas estaban llenas; pero prometió que si en algún momento se tranquilizaba el ambiente se sentaría con ellos un rato. Ava la miró trabajar, sin dejar de sorprenderse. ¿Sería ese el motivo por el cual la chica lucía cansada más de una vez? ¿Trabajaría tanto que no tendría energías para ir al colegio al otro día?
— ¿Desde cuándo Sara trabaja acá? — Pidió saber Ava.
— Desde que le conseguí una entrevista con mi tía. — Respondió Ray.
— ¿Qué tanto trabaja? ¿Es ese por el motivo que a veces está cansada en clase? — Cuestionó ella, necesitando saber más sobre la situación.
— Hasta donde sabemos necesitaba trabajo porque su familia está complicada. — Respondió Jax.
— Pero no te preocupes, mi tía siempre hace que el colegio sea la prioridad para quienes trabajan aquí. Seguro arreglaron turnos de horarios que a Sara le convengan. — Aseguró Ray.
— Cuando en el colegio se enteren que trabaja aquí, seguro van a empezar a molestarla. — Dijo Gary preocupado, pensando en voz alta.
— No te preocupes, Sara no es del tipo de persona que dejaría que las burlas de otros le importen. — Dijo Zari con seguridad, como si en verdad supiera de lo que hablaba.
— Y si lo hacen puede hacerles frente. — Agregó Gary, recordando como ella lo había defendido de Mallus y sus amigos.
¿Sería eso posible? ¿Habría personas que no se sentían afectadas ante los comentarios mal intencionados o burlas de otros? Ava no lo veía posible. Por suerte la conversación dejó de girar en torno a Sara, y volvieron a todo lo que había pasado en la fiesta. Al rato Sara les trajo sus pedidos y continúo trabajando mientras ellos comían.
De a poco el bar se fue vaciando, hasta que en un momento la única mesa de afuera ocupada era en la que estaban ellos. Ava vió que Sara estaba hablando animadamente con otras camareras, parecía como si estuvieran planeando algo.
— ¡Ey Jax! — Lo llamó Sara ganándose su atención. — Creo que vas a querer ver esto. — Informó.
Jax no fue el único que prestó atención, todos lo hicieron. Ava también. Al parecer Sara y otra camarera, la que se llamaba Kara, iban a jugar una carrera. Se pararon contra la pared y cuando Alex gritó "¡Listas, preparadas, ya!" ambas comenzaron a patinar a toda velocidad. Al parecer tenían que atravesar una mesa, para llegar a otra a buscar una bandeja que tenía toda clase de cubiertos -para simular que eran pedidos- y después llevarlos a la mesa que habían tenido que atravesar. Kara hizo algo razonable, lo que probablemente cualquier persona habría hecho. Frenó, se subió a la mesa y pasó para el otro lado. Pero Sara no, ella saltó como si fuera a hacer una medialuna, y la hizo. Quedó parada en la mesa y de allí saltó al piso, ganando velocidad extra para ir en búsqueda de la bandeja. Obviamente ganó Sara, y recibió la felicitación de todas sus compañeras.
Ava se quedó realmente shockeada y maravillada, nunca había visto a nadie patinar así. Por primera vez sintió que había algo real en ella. Esa chica realmente era habilidosa, aunque algo arriesgada.
Sara era un misterio, que para bien o para mal, siempre lograba sorprenderla.
