Un frio recorrió mi espalda, cuando alguien me halo hacía uno de los ambientes y cuando quise abrir mi boca para pedir ayuda, una mano callo mi grito.
- No grites, soy yo…
- ¡Albert! ¡juró que he perdido años de mi vida, me asustaste! ¿no deberías estar con tus tíos?
- Iba a hacerlo, pero sabía que vendrías tras mío, así que quise esperarte un momento. - dice eso mientras se encoge de hombros. - ¿sabes pequeña? Este asunto se esta complicando, no me gusta nada, más aún el entusiasmo de la señorita Callahan, dejémonos de juegos y que se enteren de una vez.
- Esta bien Albert, también me siento inquieta, haremos lo que tú digas.
- Bien, hablaremos con ellos ahora.
- ¿Ahora?
- Claro, el también es parte del concejo y mejor que vaya sabiendo cual es la situación.
- Si así lo quieres, vamos. - mientras pongo mi mano en la suya. - estaremos juntos, siempre.
- Juntos. – mientras me sonríe y esta llega hasta sus ojos. –
Tomados de la mano, caminamos por el pasillo, hasta estar parados frente a la puerta del estudio, mientras nos miramos, él tocó la puerta de madera pidiendo el paso.
- Adelante, ya te habías tardado William. Pero Candy; ¿qué haces aquí? retírate niña, luego hablare contigo.
- Ella viene conmigo tía, necesitamos hablar y esta vez será como yo quiero que sea.
- Creí que ese asunto estaba zanjado, por el momento.
- No lo creo, no soy hombre de dar esperanza a nadie y claramente esa señorita vino con toda la intención de ser algo mas que una conocida o amiga y eso si no tía, soy un Ardlay, un hombre de palabra y mi amor tiene dueña; quiero evitar cualquier mal entendido.
- ¿Creo que ese era un tema que se tenía que tratar en el concejo? está señorita, supongo que es la razón de tu rebeldía, si mal no recuerdo, ¿no es ella tu hija adoptiva?
- No, no es su hija adoptiva, era de la familia en sí, ahora tampoco pertenece a la familia Ardlay.
- Veo que hay cosas que solucionaste, eres muy astuto muchacho, pero igual, dudo que te den su venía; no lo tomes a mal chiquilla, pero eres un don nadie, sin familia, dinero que aporte al clan, no serás admitida. La matriarca debe ser una persona de linaje, preparada y que nos represente, una mujer de la que nos sintamos orgullosos de ser representados por ella.
- Ella no necesita la aprobación de nadie, soy yo quien la elige, es perfecta en todo sentido y no acepto un no por respuesta.
Dice esto mientras aprieta mi mano, para infundirme tranquilad, esa que me hace mucha falta, al escucharlo hablar siento que no solo son los pensamientos de este anciano, algo dentro mío, me dice que es la voz que se alzara en la junta que se avecina.
- Te equivocas muchacho. - dice esto último como si minimizara lo que Albert dijo. - el consejo tiene el poder de decidir.
- ¡No! No lo acepto, decidieron por mi por años, en esto no daré marcha atrás, estoy dispuesto a renunciar a ser el jefe si es necesario.
- No creo que se tenga que llegar tan lejos.
- Sabes que soy capaz tía.
- No hay que ser tan impulsivos, primero que nada, hay temas que tienes saber, que son mas importantes por ahora.
- De que temas Gordon habla.
- Los negocios que aprobaste en Europa, están teniendo problemas, hay mucha inestabilidad, podemos perder millones y la gente que trabaja para nosotros quedar sin trabajo, es tu responsabilidad, nuestra responsabilidad, arreglar esta situación que no pinta bien, por eso los del concejo que vivimos allá, estimamos que podría ser favorable una "unión" con la familia Callahan, son los empresarios más reconocidos en el rubro y unirnos a ellos harían reflotar el negocio, nos respaldarían.
- Si la situación se torno tan mal por que no se nos notifico con antelación, para ir personalmente a ver ese asunto, porque esperar a que llegue hasta este punto.
- Estabas con las inversiones en el sur y nosotros hicimos lo mejor que pudimos.
- Por lo visto no fue suficiente Gordon.
- ¡Elroy!
- Tendré que viajar para supervisar este asunto personalmente, han tenido meses, para avisarme y no lo han hecho, ¡quiero respuestas y las quiero ahora!
- Se enviaron informes, al inicio eran perdidas leves, reveces simples, nada alarmante, pero en poco tiempo; se nos hizo difícil, las pérdidas eran muchas.
- He estado pendiente a los informes y nada de lo que dices se reflejan en los que yo estuve recibiendo.
- He enviado los informes correctamente por meses, pero supongo que por tu inexperiencia no habrás visto las complicaciones, por eso decidí venir a hablar contigo, personalmente antes de tiempo.
- ¡Decidiste! Lo que debiste hacer es enviar un telegrama de urgencia y no me trates como a un imberbe, que no lo soy, ahora lo mejor es partir de inmediato.
- Por ahora la situación esta algo controlada, estoy seguro que se puede mantener así hasta la recepción, luego después de deliberar con los del concejo; podremos hacer ese viaje.
- ¡No quiero, ni puedo esperar! hare los arreglos, saldré en la brevedad.
- No te adelantes William, primero que irías y te cruzarías con el resto de los de la junta, todos están camino de América, por lo de la fiesta, los asuntos pueden mantenerse como hasta ahora.
- ¡Tía!
- Por ahora sigamos con solo te pido que sigamos con los planes e intentes ser buen anfitrión con la señorita Iona, en deferencia de su padre.
Hay algo en la voz y la actitud de mi tía, que me insta a seguir lo que dice, no en vano la conozco.
- Es uno de mis deberes, pero no pienso estar todo el día a su lado, tengo trabajo que hacer.
- Bien, que así sea; sólo que como parte de la junta y creo que hablo por todos; no des a conocer tu relación con la señorita aquí presente, hazlo después de la celebración de la fiesta, una vez que se halla reunido todo el concejo y se halla llegado a un acuerdo.
- ¡No! no me parece Gordon.
- William, creo que es lo mejor por ahora, falta poco, danos esa concesión.
- Esta bien Albert, sólo hasta la fiesta, ¿sí?
- ¡Candy!
- Bueno, es todo por ahora, los dejaré para se pongan de acuerdo, luego me pondré a tus órdenes para ver los asuntos de la empresa, con su permiso.
Una vez que escuche cerrarse la puerta y los pasos resonar por el pasillo mientras se alejaba, exprese mis dudas.
- Tía, hay algo raro en esto, algo que no me convence, voy a averiguar este asunto a fondo y si encuentro algo que no sea correcto, sabrán quién es William Albert Ardlay, espero que usted no forme parte de esto.
- Como se te ocurre William, esta en juego no solo el prestigio de los Ardlay, sino también tu liderazgo y si algo puedes estar seguro es que soy fiel a los míos, tú eres el sucesor de tu padre y el mío, aquí hay algo que no me convence, hay que estar atentos, esta demás decirte que empieces a investigar, confió en ti.
- Eso hare, pero por ahora iré a entretener a la señorita, le encargo a Candy tía, espero que cumplas tu palabra y hagas lo mejor por el bien de la familia, porque no daré marcha atrás.
- Así será, les doy unos minutos y luego te espero en mi alcoba Candy.
- Gracias tía, ahí estará.
Después de sentir el clic de la puerta, corro a los brazos de Albert, necesito de su amor y la paz que trasmite.
-Tranquila, todo estará bien querida, pase lo que pase, confía en mí y mi amor.
- Eso haré, pero tengo algo de miedo.
- Averiguare a profundidad que esta pasando, por ahora necesito hacer unas llamadas a George, antes de salir y usted señorita, tiene un día pesado con mi tía.
- Ni lo menciones, con recordarlo me da calambres en el vientre, de los nervios.
- Pequeña, no estoy muy de acuerdo como se esta desarrollando esto, pero pongamos de nuestra parte y este mes pasará volando, te buscare en la noche para contarnos como nos fue en el día, espero se pueda, nos estarán vigilando.
- Te amo Berth, estaré esperándote, ahora me voy; sino tu tía me dará un sermón.
Luego de prodigarnos un tierno y largo beso, nos abrazamos, me cuesta separarme de él.
Después de ver a Candy salir, me precipito a por el teléfono, necesito llamar a mi más confiable aliado.
-George, necesito de tu ayuda, no tengo tiempo de reunirme contigo ahora, porque se me asigno acompañar a la señorita Callahan por la ciudad, el asunto es que xxxxx dice que los negocios en Europa están mal y que esperan que solucione el problema con una unión favorable con los Callahan, si, exacto, matrimonio, cosa que no es negociable para mi, nos reuniremos por la noche y veremos que acciones tomar, si puedes ve investigando un poco sobre esto , pero sé muy discreto por favor, gracias amigo por tu ayuda.
Luego de colgar, sin muchos ánimos voy a encontrarme con uno de los muchos problemas que creo que están por venir.
Luego de salir de la biblioteca, mis pasos se sienten algo pesados; tengo algo de aprensión de enfrentarme a Madame Elroy; pero le prometí a Albert ser fuerte. - después de un hondo suspiro toco la puerta de la habitación. –
- Adelante.
- Estoy aquí Madame Elroy.
- Me alegra que no te hayas tomado tanto tiempo en venir a verme, voy a ser muy sincera contigo, no me gustas como esposa de Albert, para mi solo eres una chiquilla arribista, desde que te vi en la casa de Sara, sentí que traería muchos problemas a esta casa, todo por ese afán de Williams de hacerte hija de los Ardlay, si no te hubiera conocido ese año cuando se hacia pasar por vagabundo, no tuviésemos estos problemas ahora, él hubiese aceptado una unión mas favorable.
- Se que no soy la mejor opción, pero amo a Albert y el a mi; nos conocemos desde que tengo 6 años, aunque no sabía su nombre, ni de donde era, lo espere por años a que volviese, con una promesa en el alma y un broche en el bolsillo, pero no lo volví a ver hasta mucho después, cuando me fui a vivir con los Leganz, aunque no lo reconocí, él me salvo cuando caí por la catarata después que hui, aquella vez que se me acuso de ladrona, él se presentó como Albert el vagabundo, un trotamundos en busca de aventuras y su inmenso amor por los animales y los desamparados, un hombre con la barba larga y lentes oscuros que escondían unos ojos hermosos llenos de calidez, siempre estuvo ahí en los peores momentos, compartiendo mis penas, cuando me impusieron ir a México, en el único que podía pensar que me ayudaría era él, después de la muerte de Anthony, fue quien que sus palabras me ayudo a llevar mi pena, volver a verlo en Londres y compartir con él mis días de salida, para una niña solitaria como yo era un poco de alegría en los días que aunque rodeada de un montón de personas me sentía sola, con él podía hablar de todo y nada, siempre me comprendía y yo a él, es un solitario como yo en muchos sentidos, después de su viaje a África y su accidente en el frente Italiano a causa de la guerra, lo trajeron a Chicago y fue a parar al hospital en el que estudiaba, verlo entrar herido, maltrecho y amnésico, fue un shock, aún no estaba titulada, así que me esforcé mucho para hacerlo y cuidarlo personalmente, cuando le dieron el alta y no pude dejar que se fuera en su condición, por eso nos mudamos juntos fingiendo ser hermanos, la convivencia de esa época nos llevó a este sentimiento que hoy nos profesamos, de quien me enamore fue de Albert, un hombre del cual no conocía nada, el cual solo tenia una vieja mochila al hombro, nunca le conocí hogar alguno, ni apellido , pero era un buen hombre, trabajador y hogareño, nunca me imaginé que el era la cabeza del clan, el famoso tío William, nunca he buscado riquezas, ni buen nombre, siempre fui sincera y honesta en cuanto a mi origen, nunca me hice del apellido Ardlay para mi beneficio, nunca he tocado nada de lo que no se me haya dado o regalado, en cuanto a las dudas sobre mi honestidad, creo que eso es un asunto más que resuelto, la señora Sara ya limpio mi nombre y si me preguntara que es lo que yo más quería de esa familia en aquel entonces era: amor , amor de madre de parte de la señora Leganz, llegue con ilusión de ser una hija más, una hermana para los niños de la casa, pero me di cuenta apenas baje del auto, que lo único que seria es ser una compañera de juegos de la señorita, pero Eliza nunca me quiso he hizo de mis días un continuó martirio. Cuando me adoptaron como hija adoptiva de los Ardlay, el abuelo Williams me dejo a su cuidado, esperaba que usted pudiese ver más allá de una pobre huérfana acusada de ladrona, pero ese estigma y mi procedencia no la dejaron verme como era realmente, no la dejaron quererme y apreciarme, yo solo quería su aprobación, que me vea con un poquito de amor, pero nunca fui suficiente ¿verdad? me vio como la culpable de todo lo malo y se dejó llevar por todo lo que los Leganz dijeron de mí, solo era una niña buscando amor y aceptación y usted me bloqueo completamente cada camino a su corazón.
¿Ahora cómo quiere verme madame Elroy? ¿me dejará formar parte de su familia o buscara separarme de Albert? pero ya ni él es un niño, ni yo quiero seguir buscando aceptación de las personas que no me quieren y valoran, buscaremos nuestra felicidad ¿quiere usted ser parte ella? es bienvenida, pero no con sus reglas, ni sus imposiciones.
-Veo que estas sacando la garras, en aras de tu amor, ya no eres una chiquilla, pero aún eres muy inocente y crédula, por lo que dices al parecer hay bastante de lo que desconozco con respecto a mi sobrino. Él es lo último que me queda de mi hermano, por lo que haré una excepción y trataré de ver más allá de lo que representas, voy a tratar de hacer de ti una mujer preparada para ser la esposa de un patriarca, dicho en otras palabras, voy a ponerte a prueba, no será fácil, es mucho lo que tienes que aprender, etiqueta, contabilidad, política, entre muchas cosas, debes ser el apoyo de Williams en todo momento, estar atenta en las reuniones y ser muy perceptiva a la hora de hablar y escuchar, porque las reuniones y cenas de gala, no son solo para lucir hermosa y escuchar el chisme del momento, también son lugares donde se ventila mucha información, las mujeres aunque no parezca pueden conseguir muchas cosas, la discreción será un gran arma y la forma sutil en la que sin querer das información en forma de indiscreción, pueden hacer imperios caer o elevarse hasta el cielo.
Yo seré la que te enseñe los manejos de la mansión, en cuanto los sirvientes y demás gastos que esta concierne, como mantenimiento, la despensa, cambios, renovaciones de mobiliario, viajes y mucho más, todo esto después que los maestros te enseñen las nociones básicas de contabilidad, administración, luego podemos hacer uso de esos conocimientos en algunas cosas que debes hacer en la empresa, claro que si estas te gustan, puedes tomar más clases y ser como una asistente para Williams, aunque dudo que quiera cargarte la mano, también estarás encargada de las obras de caridad que se dan en nombre de la familia y sus empresas, todo eso tiene un monto anual que debe ser supervisado por ti y repartido de acuerdo al tamaño y la cantidad de obras benéficas que se den, tienes que tener visión para que no termines a medio año sin solvencia, hay mucho que hacer y poco tiempo así que pon de tu parte y no me decepciones, en unos cuarenta minutos llega uno de tus tutores, esta demás decir que seas muy discreta en cuanto a la información que des a los demás, por ahora bajo la bandera que eres mi pupila no será raro que vean que estudies, pero no quiero ninguna clase de escenita o muestras de cariño que los delate con el resto, ah también espero que sepas que el acoso y el recordarte el por qué no eres la mejor elección sea una constante en tu día a día y no lo digo por mí, aunque es poca la gente que lo sabe, pero son personas que piensan que Iona sería una mejor elección, así que demuestra de que estas echa y deja las lágrimas y el poner a todos por delante, estas a prueba, no seas una decepción, demuéstrame que me he equivocado todos estos años ¿me entiendes verdad?¿O quieres que sea más directa?
- Esta todo claro madame Elroy, no la voy a defraudar ya lo vera. - digo esto mientras corro a abrazarla, para luego parar en seco ya que veo su mirada tan seria y asombrada por mi proceder. - lo siento madame.
- Candy una cosa más, deja de decirme madame Elroy y dime tía como siempre, es lo mejor por ahora.
- Así lo hare tía abuela Elroy, con su permiso, iré a conversar con Archy, para calmar su curiosidad.
- Candy… una cosa más, mencionaste un broche, puedes mostrármelo?
- Oh, Albert pensé que se iba a demorar mucho más, cuando a trabajo se refiere mi padre tiende a dilatar sus conversaciones, espero no me juzgue atrevida por llamarlo por su nombre, he escuchado que muchos le llaman así y me gustaría hacerlo es un lindo nombre.
- No soy caballero que deje a las damas esperar por mucho tiempo si no es necesario, por otro lado, preferiría que me diga William que es como me dicen mis conocidos, supongo que lo escucho de mis sobrinos Leganz, tengo entendido que compartió unos días con ellos, sólo los más allegados me dicen Albert, espero no lo tome a mal señorita Iona, una cosa más, permítame aconsejarle no se deje llevar por todo lo que escuche u oiga.
- Esta bien, no me molesto, por algo se empieza ¿no le parece? Si yo le llamo por su nombre no debería llamarme por el mío, sin señorita por delante ¿no cree?, con respecto a lo otro, gracias por el concejo, pero soy de las que se forma poco a poco una opinión de las personas, con el trato quiero decir.
- Por ahora seguiré llamándola así, no me es cómodo tener tanta confianza con alguien que recién conozco.
- Es usted muy formal señor Ardlay, pero estoy segura poder cambiar eso y ¿dónde un señor de su clase me llevara hoy?
- Sera una sorpresa…- mientras digo esto veo su cara de felicidad y su sonrisa que hace que me dé algo de escalofríos, pero yo también dibujo una sonrisa en mi rostro, ¿quiere jugar? bien jugaremos.
Gracias chicas aquí este capítulo, no quiero poner excusas, pero siempre las hay, solo diré disculpen por la demora.
Gracias por sus reviuw, solo decirles a todas gracias por leer.
Estaré atenta a sus comentarios, como me dijo una amiga alguna vez, las historias pueden tener parecido, pero nunca serán iguales, está la voy imaginando en mi cabeza y cuando me siento a escribir, le voy dando forma, gracias.
Las quiero a todas, sigamos cuidándonos.
+ el tío odioso se llama Ian Gordon Ardlay (pero le dicen Gordon), en el anterior me olvide colocar el nombre.
