Ava estaba nerviosa, ese día iban a practicar una nueva coreografía y eso siempre le producía ansiedad. Ella no se llevaba bien con las coreografías nuevas, porque era perfeccionista. Y una coreografía no salía bien hasta que todos los integrantes del grupo sabían los pasos y los movimientos. Se reunieron con el equipo en el gimnasio, pero faltaba Sara. Era la primera vez desde que se unía al equipo que la chica estaba llegando tarde, y por más que le pareció raro porque tampoco la había visto en clase, le parecía una falta de compromiso.

— ¿Y Sara? — Preguntó a sus compañeros.

— No sé, ella no vino a clase hoy. — Respondió Charlie.

— ¿Alguien puede llamarla o mandarle un mensaje? No podemos estar esperándola toda la tarde. — Pidió, empezando a perder la paciencia.

— Sara no tiene celular. — Informó Jax.

— ¿Cómo que no tiene celular? ¿Acaso es de otra época o galaxia? — Cuestionó, sorprendida por aquel dato.

Rip interrumpió la conversación antes de que pueda intensificarse. Según él si Sara no había ido a clase y tampoco venía al entrenamiento, debía ser porque estaba enferma. Ava no estaba del todo convencida de eso. Recién volvían del fin de semana, lo que significaba que solo eran posible dos opciones: Sara había trabajado mucho o se había ido de fiesta. Ava no estaba contenta con eso. Y por más que les fue bien practicando la nueva coreografía, no se sintió a gusto con que Sara no estuviera. Además iba a significar un doble esfuerzo, ya que otra práctica iban a tener que usarla para enseñarle a Sara la nueva coreografía.

Por eso, al otro día, cuando la vio decidió enfrentarla y preguntarle por qué había faltado. Sara le dijo que faltó porque tenía fiebre, pero Ava sintió que no estaba siendo del todo sincera. ¿Por qué habría faltado? ¿Qué le costaba decirle la verdad? Además estaba devuelta con esa actitud desinteresada y eso la fastidiaba. ¿Cómo alguien podía desconectarse tanto de las cosas que pasaban a su alrededor? Ava no la entendía, y no podía dejar de observarla durante las clases. Sara se la pasó dibujando y eso la hizo molestar. Debería estar prestando atención a la clase porque para estar en cualquier equipo de actividad extracurricular necesitabas un promedio mayor a siete. De modo que cuando la profesora llamó su atención, decidió mandar al frente a Sara.

Sabía que no había estado del todo bien, pero no pudo evitarlo. La mirada de acusación y dolor que le dedicó Sara la hizo sentir un poco culpable. Encima su idea no sirvió, por más que Sara dejó de dibujar no prestó atención a la clase. Por lo tanto, cuando la clase terminó quiso pedirle perdón, pero la otra no la aceptó y reaccionó bruscamente. Ava quedó sorprendida ante esa reacción, ya que no era lo que esperaba. Sara no la acusó, no la culpó, ni le dijo malas palabras; simplemente reclamó su derecho sobre su propio dibujo y se agredió a ella misma dando un puñetazo a la pared.

La miró irse, cada vez sintiéndose más confundida en cuanto a esa chica. ¿Quién era Sara en verdad? Volvió a entrar al aula y sacó el dibujo de Sara del tacho, donde la profesora lo había hecho un bollo y descartado como si fuera basura. Ava se sorprendió al ver el dibujo, era realmente hermoso. Era el retrato de una chica y un hombre. Los rasgos estaban logrados casi a la perfección, haciéndolo parecer la copia de una foto.

— No fue muy amable la manera en que la mandaste al frente. — Comentó Nate, observando cómo ella examinaba el dibujo.

— Lo sé. — Admitió avergonzada. — Quise pedirle perdón, pero no creo que me haya escuchado. — Dijo, tratando de estirar el dibujo para que vuelva a su estado original.

— ¿Puedo preguntar qué es lo que tanto te molesta de Sara? — Pidió saber, sentándose en un banco vacío.

— A mi no me molesta Sara. — Negó defensivamente.

— Ava, te conozco. — Le recordó a modo de advertencia.

— Es que… todo lo que hace me frustra, el talento que tiene para todo lo que hace sin siquiera esforzarse, y encima de eso su desinterés, su actitud de que no le importa nada. — Intentó explicar.

— Que vos pienses que ella no necesita esforzarse, no significa que no lo haga. — Retrucó, dándole algo más en qué pensar.

— Puede ser. — Aceptó ella pensativamente. — Pero no se nota, la mayoría tenemos que esforzarnos, ponemos dedicación, empeño y compromiso. Y ella no sé, siento que hace las cosas como le salen, sin intentar dar lo mejor. Uuff no sé cómo explicarlo. — Expresó sus sentimientos.

— ¿Y te molesta que ella no tenga que esforzarse para que le salgan bien las cosas y vos si? — Preguntó pensativamente.

— Si, no, no sé… — Respondió bufando.

— ¿Te da inseguridad porque piensas que puede sacarte tu lugar como capitana del equipo? — Comentó, y se dio cuenta que tenía razón al notar que la reacción de la otra fue cubrirse la cara con sus manos. — Ava, eso no va a pasar. Nosotros te elegimos como capitana porque sos talentosa, responsable y sabes mantenernos enfocados en nuestro objetivo. — Aseguró.

— ¿De verdad crees eso o lo estás diciendo solo para hacerme sentir mejor? — Pidió saber, todavía sintiéndose insegura.

— De verdad. — Afirmó él.

Ava aceptó lo que Nate le decía, él era su amigo y no iba a mentirle en algo que sabía que significaba mucho para ella. Volvió a prestar atención a la dinámica del equipo y se dio cuenta que Nate probablemente tenía razón, todos la respetaban y acudían generalmente a ella cuando necesitaban algo. Tenía que aprender a dejar de dudar de si misma, a no ser tan insegura en cuanto a sus habilidades y su lugar en el equipo. Ella había sido elegida como capitana por sus compañeros, no por descarte.

Las siguientes semanas continuaron tranquilas. Con Sara volvieron a ignorarse. Compartían el equipo de baile, pero eso era lo único. Y Sara demostró que no era costumbre de ella faltar a las prácticas, ya que no volvió a hacerlo. Ava tenía miedo de que la manera en que se llevaban pudiera afectar el rendimiento del equipo, pero hasta el momento -sorprendentemente- no lo había hecho.

— Sara te tengo una sorpresa. — Dijo Rip, cuando todos se sentaron a descansar luego de la práctica. — Para vos. — Le dio un paquete.

Ava notó que todos sus compañeros estaban tan sorprendidos como ella de que Rip le diera un regalo a Sara. ¿Qué sería? Ellos ya le habían dado una remera del equipo, y por ahora no habían mandado a hacer ningún vestuario para sus presentaciones de baile.

— Gracias, pero no puedo aceptarlo. — Dijo Sara, intentando devolverle el paquete.

— Vas a aceptarlo, porque como parte del equipo necesitamos que estés en nuestro grupo de whatsapp. — Justificó él, sin aceptar de regreso el paquete. — Además no te preocupes, es usado y es con tarjeta. — Intentó convencerla.

Un celular. Rip acababa de regalarle un celular a Sara. Ava de repente se sintió celosa, ella nunca había recibido un regalo por parte de su entrenador. Pero a la vez se sintió agradecida, ahora Sara iba a poder mantenerse comunicada con el equipo, sin excusas. Y si era verdad que el celular era usado, debía ser porque era alguno viejo que Rip tenía de antes. Además no era como si le hubiera dado uno con línea y ofrecido a pagarselo mensualmente, le dio uno con tarjeta. Así que no se sentía tanto como un regalo, ¿No?

Ava continuó ignorando a Sara, y Sara continuó ignorándola. Se ignoraron hasta que Martin las puso como compañeras de equipo para el trabajo práctico de física. Ava no se sentía a gusto con la elección de su profesor, así que fue a hablar con él antes de ir a sentarse con Sara.

— Profesor, creo que es un error que nos ponga a Sara y a mí juntas. — Expresó su opinión. — ¿No hay posibilidad de que hagamos el trabajo con alguien más? — Pidió saber.

— Ava eres una de las mejores alumnas que tengo. — Dijo observándola seriamente.

— Gracias. — Agradeció.

— Sara es una de las otras, ustedes fueron quienes mejores notas sacaron en los exámenes, por eso las puse juntas. — Le dejo saber.

— Pero no nos llevamos bien. — Contradijo, intentando hacer válido su pedido.

— Espero que les sirva para llevarse mejor, y yo soy el profesor por lo cual soy quien elige cómo se conforman los equipos de trabajo. — Dijo, sin darle lugar a continuar la conversación.

Ava se sentó junto a Sara. Su plan de que el profesor la deje cambiar de compañera no funcionó, así que tendría que trabajar con ella para aprobar el trabajo práctico, por lo cual iba a hacerlo. Sara la miró con una expresión que ella no podía descifrar y eso la hizo sentirse intranquila.

— Bueno, creo que deberíamos ponernos a pensar distintos posibles temas para el trabajo. — Dijo Ava, luego de aclararse la garganta.

No recibió respuesta por parte de Sara, más que una asistencia con su cabeza. Así que Ava comenzó a nombrar diferentes temas que se le fueron ocurriendo. Sara no opinaba, ni decía nada, y eso la ponía nerviosa. Cuando no pudo soportar más que la otra la ignore, decidió anotar las ideas que se le iban ocurriendo en una hoja en vez de compartirlas con ella. Era realmente irritable la actitud de la otra chica, era como si no estuviera en clase, como si no le importara dejar a Ava hablando y pensando sola.

De repente Martin ya estaba en el banco de ellas preguntando cuáles eran sus ideas. Genial, ahora Ava tendría que explicar sus ideas. Probablemente el trabajo iba a depender solamente de ella. Eso era lo que más le frustraba de hacer trabajos con otras personas, cuando no se comprometían todos de igual manera que ella.

— ¿Ya pensaron alguna idea? — Preguntó Martin.

— Si. — Afirmó Sara, antes de que Ava pudiera hablar.

Sorprendentemente Sara respondió y pudo dar perfectamente la información de lo que Ava había pensado. Incluso dijo bien lo que Ava había anotado en la hoja, es decir que había estado escuchando y leyendo. Entonces, ¿Por qué la ignoraba? Ava no entendía.

— También se nos ocurrió la idea de explorar los saltos en skate. — Informó Sara.

— ¿Saltos en skate? — Preguntó Ava soltando una pequeña risa. — Esto es un trabajo para el colegio, no recreación. — Le recordó.

— De los cálculos en skate podríamos ver el tema de ángulos, caída libre, fuerza y potencia. Podríamos calcular las combinaciones para los distintos saltos. — Expusó Sara su idea.

— Cualquiera de las ideas que elijan están bien. — Aceptó Martin aprobando las ideas que habían pensado. — Pero si quieren mi opinión, lo de los saltos de skate puede ser novedoso y captar la atención de sus compañeros cuando tengan que exponerlo en clase. — Expresó lo que pensaba.

Ava se quedó en una especie de estado de shock. Sara la acaba de dejar nuevamente mal frente a uno de sus profesores. Primero, porque la idea de los saltos de skate había sido inteligente por más que ella en principio había pensado lo contrario, juzgando que la otra solo quería bromear. Segundo, porque para el profesor la idea de Sara había resultado la más interesante. Ava se sentía enojada porque todo eso lo habrían podido evitar si Sara no la habría estado ignorando. Así que decidió hacer lo mismo, ignorarla.

— Bueno, entonces ¿qué tema elegimos y cómo lo hacemos? — Pidió saber Sara, cuando terminó la clase.

Ella seguía enojada, así que en vez de responderle, agarró sus útiles y se fue del aula. Pudo notar que Sara la seguía, pero continúo ignorándola. Sabía que probablemente su reacción estaba siendo infantil, pero la otra era quien había empezado. Y si había algo en lo que Ava era buena, era en ser persistente y testaruda.

— Eeyy, te estoy hablando. — Dijo Sara, cerrando el casillero de Ava para que le de su atención.

— Ahora tal vez sea yo quien no quiero hablar, como vos durante la clase. — Retrucó enojada.

— Tal vez no te habría ignorado si no habrías pedido que te cambien de equipo. — Le reprochó.

— ¿Cómo sabes? — Preguntó sorprendida, había pensado que nadie había escuchado su conversación con Martin.

— Porque soy intuitiva. — Respondió, cruzándose de brazos. — Sé que te caigo mal, pero tenemos que hacer el trabajo juntas. — Dijo, volviendo al tema que le importaba.

— Bien, decime qué querés que haga y lo haré, después lo entregamos y listo. — Informó su idea.

— Eso no va a pasar, el trabajo es de a dos, no lo vas a hacer vos sola por ambas. — Negó, rechazando su idea.

— Deberías estar contenta de que quiera hacer todo el trabajo yo sola por ambas. — Dijo, sorprendida del rechazo de la otra.

— Yo no hago trampa, ni me gusta que los demás hagan cosas por mí. — Dijo con convicción. — Si quieres hacerlo sola, le diré a Martin. — Advirtió.

— ¿Harías eso? — Preguntó, aún más sorprendida que antes.

— Si. — Afirmó, mirándola fijo para que note su honestidad.

— Bien. — Aceptó, después de unos largos segundos de silencio. — ¿Te parece que el sábado nos encontremos para empezarlo? — Propuso.

— Si, el sábado después del almuerzo está bien, pero para que sepas no puedo poner casa. — Contestó, luciendo algo tensa.

— En mi casa tampoco sé si podemos. — Dijo ella pensativamente.

— ¿Qué te parece en la biblioteca del colegio? — Sugirió, como si se le hubiera ocurrido una gran idea.

— Me parece bien. — Asintió.

Si, lo mejor iba a ser encontrarse en la biblioteca. Ava no sabía por qué Sara no quería poner su casa, pero cuando dijo eso notó su incomodidad. Tal vez era que no se conocían lo suficiente como para invitarse a sus casas. Ava todavía no sabía que tanto Sara sabía sobre su padre senador y la mansión en la que vivían, así que por ahora prefería no invitarla a su casa para evitar ser juzgada por ello.

Al finalizar el día escolar, Nate la llevó a ella y a Nora hasta su casa. En el viaje escucharon la radio, se divirtieron cantando y desafinando.

— Así que te tocó hacer con Sara el trabajo de física. — Comentó Nora, parecía divertida ante eso.

— Eso es genial, tal vez les sirva para comenzar a llevarse mejor. — Apreció Nate.

— Mmm yo no estaría tan segura de eso, no creo que hayamos empezado bien. — Dijo, sonrojándose un poco ante lo avergonzada que se sentía por las reacciones que había tenido ese día.

— ¿Qué hiciste? — Preguntó Nora.

— Eeyy que poca fe que me tenes. — Le reprochó a su amiga. — Le pedí a Martin si me podía cambiar de pareja, y después le sugerí a Sara de hacer el trabajo yo sola. Pero a ella no le agradó la idea para nada, así que quedamos en reunirnos el sábado para comenzar a hacerlo. — Explicó.

— Yo creo que te va a gustar trabajar con Sara, tiene ideas curiosas. En historia nos tocó hacer el trabajo juntos, y a ella se le ocurrió hacerlo sobre la historia del feminismo. Fue muy interesante. — Relató Nate, sonriendo al recordar lo bien que la habían pasado haciendo el trabajo.

— Nate tiene razón, dale una oportunidad, aprovecha que es alguien que quiere trabajar y no que espera que vos le regales la nota. — Dijo Nora pensativamente.

Sus amigos tenían razón. Tal vez hacer el trabajo juntas les podía servir para conocerse y empezar a llevarse mejor. Ava quería llevarse bien con Sara, porque pensaba que si lo hacían iba a ser bueno para el equipo de baile. Les iba a servir para conectar como equipo y competir lo mejor posible. Ava estaba dispuesta a dejar a un lado todos los preconceptos que tenía sobre la otra chica… Ella sabía que en más de una situación la había juzgado antes de tiempo. Por lo que ahora le tocaba hacer el esfuerzo e intentar trabajar con ella, y en ese proceso quizás poder conocerla de verdad.