Ava estaba por llegar al colegio cuando sintió que su celular indicaba que le había llegado un whatsapp. Miró su celular, el mensaje era de Sara. Se preparó mentalmente para que a chica le cancele la reunión para hacer el trabajo de física y abrió la aplicación para leerla. Sara le avisaba que iba a llegar tarde porque estaba esperando a su compañera de trabajo que tenía que reemplazarla.

Sara trabajaba y ella se había olvidado.

Se sintió tonta por un momento por haber pensado que la otra iba a dejarla sola haciendo el trabajo y por haberse olvidado que trabajaba. Le respondió el mensaje y entró a la biblioteca a esperarla.

Al rato Sara llegó con cafés y comida para las dos. Ava se sorprendió de que haya tenido la consideración de tenerla en cuenta. Ava admiró que aunque la otra había trabajado el turno de la noche y el de la mañana, puso todas sus energías en hacer el trabajo. Esas dos horas que pasaron trabajando juntas Ava pudo comprobar que Sara era una chica curiosa, inteligente, y muy creativa.

— Mi hermana está esperando con la camioneta, ¿Queres que te llevemos a tu casa? — Ofreció a la otra cuando salieron del colegio.

— No voy a casa, voy al trabajo. — Dijo mientras jugaba con su skate.

Ava se sorprendió ante esa revelación. ¿Alguna vez descansaba esa chica? La miró detenidamente y por un momento se preguntó qué se sentiría tener todas esas responsabilidades. Evidentemente no debía ser sencillo, y no tenía idea cómo hacía para a pesar de eso tener tiempo para los entrenamientos de baile y estudiar para el colegio.

— Podemos llevarte al trabajo. — Dijo, luego de darse cuenta que se habían quedado calladas.

— Si no es molestia y no las desvío de su camino. — Comentó, le era difícil aceptar gestos amables de otras personas.

— No es molestia, vamos. — Aseguró y la guió hacia la camioneta.

Ambas se subieron a la camioneta y Ashley emprendió camino hacia Danver's Dinner. Como había esperado, a su hermana no le molestó tener un destino más, a ella le encantaba manejar. En la camioneta también estaba Amy, así que Ava les presentó a Sara. Todas se sumergieron en un silencio cómodo mientras Ashley manejaba con la radio de fondo.

— Está muy buena tu skate, nunca había visto un diseño así. — Admiró Amy el skate de Sara.

— Eso es porque yo la dibujé. — Explicó Sara.

— Genial, dibujas muy lindo. — Dijo Amy con sinceridad.

— Gracias. — Agradeció Sara sonrojándose.

Ava sintió algo de culpa al recordar que ella era quien había roto el skate de Sara. Pero algo de lo que dijo su hermana le generó curiosidad, lo de los dibujos. Ella ya había comprobado que la otra dibujaba bien, pero quería ver qué clase de dibujo era este otro. Se dio vuelta en su asiento y miró hacia atrás, hacia donde estaban sentadas Amy y Sara. El skate estaba pintado de color negro y tenía una gran variedad de diferentes dibujos en color blanco. Su hermana tenía razón, el diseño que Sara había hecho era muy lindo.

— ¿Es nueva? — Preguntó Ava con curiosidad.

— Algo así, Zari me la regaló. — Respondió Sara.

— Amy tiene razón, dibujas muy bien. — Coincidió Ava con su hermana.

Dejaron a Sara en el trabajo y luego se fueron para su casa. Ashley se fue a encontrarse con unas amigas. Amy y ella decidieron ir juntas a cenar y al cine, ya que hace mucho no hacían ningún plan juntas.

El domingo fue a lo de Mona a almorzar con sus amigos. Se relajaron y se divirtieron.

— ¿Puedo preguntarte algo? — Pidió saber Nora, una vez que se fueron de lo de Mona y ella dos juntas caminaban hacia sus casas.

— ¿Eso ya no es una pregunta? — Comentó Ava a modo de broma. — Claro, podes preguntarme lo que quieras. — Aseguró al notar que a la otra no le había causado gracias y estaba nerviosa.

— ¿Qué opinas de Ray? — Le preguntó tímidamente.

— ¿Cómo persona? — Pidió saber y la otra asintió. — Es una de las personas mas buenas que conozco; es amable, honesto, leal y siempre tiene la palabra justa para animarte. — Expresó con sinceridad.

— Me invitó al casamiento de su primo. — Informó luego de un largo silencio. — A que vaya con él, como su cita. — Agregó.

— ¿Y vos queres ir? — Preguntó ella. Ava estaba segura de que sus amigos estaban enamorados, pero eso era algo que ambos debían descubrir por su cuenta.

— Bueno, él me gusta mucho. — Admitió. — Pero me parece raro e incomodo acompañarlo a un casamiento, donde va a estar toda su familia, cuando nunca hemos tenido siquiera una cita. — Explicó lo que la preocupaba.

— Entonces, deberías decirle eso e invitarlo a una cita. Y depende cómo se sientan luego de eso. decidir si lo acompañas al casamiento o no. — Sugirió pensativamente.

— Si, eso puede ser una buena idea. — Asistió, apreciando la idea de su amiga.

Y así, casi tan rápido como un abrir y cerrar de ojos, se pasó el fin de semana.

La semana escolar estuvo llena de tareas y trabajos, pero Ava se mantuvo al día con todas. A ella le gustaba entregar todo a tiempo y hecho de la mejor manera que podía.

El viernes fue el día elegido para reunirse con Sara para continuar el trabajo de física. Se reunieron después del colegio, en el parque de patinaje, para poder ver el tema de los distintos saltos. Ava se sorprendió al ver que la otra vino acompañada de Charlie.

— Pensé que íbamos a hacer el trabajo, no a hacer una reunión de amigas. — Bromeó, aunque en realidad lo decía de manera seria porque para ella las responsabilidades eran lo más importante.

— Le dije a Charlie que venga porque vamos a necesitar ayuda, primero porque está bueno tener dos personas para comprobar el tema de que las medidas de los saltos nos den bien y segundo porque algunas veces voy a tener que estar con vos anotando y haciendo cálculos, y no saltando. — Explicó Sara su razonamiento.

— Eso es… Está bueno que hayas pensado en eso. — Dijo sorprendida.

— Claro, no te iba a dejar con la parte aburrida y pesada sola, eso no era justo. — Afirmó con determinación. — ¿Manos a la obra? — Preguntó.

Charlie y Sara hicieron los distintos saltos que ellas habían planificado para el trabajo. Por momentos Sara dejaba de patinar y se dedicaba a hacer los cálculos con ella, para que cómo le había dicho "no hiciera la parte aburrida y pesada ella sola".

Ava admiró el talento de ambas chicas, patinaban de una manera increíblemente talentosa, haciendo que cada complicado salto o pirueta pareciera algo fácil de lograr. También apreció que Sara fuera responsable y participara de hacer los cálculos. Hace tiempo que no hacía trabajos prácticos con alguien que tenga iniciativas en hacer cosas, en general -al menos que fuera alguno de sus amigos- siempre la dejaban con las partes difíciles a ella sola, con la excusa de que era la mejor alumna del grado. Así que trabajar con alguien que quería trabajar fue refrescante.

Ava se acostó temprano ese día, ya que el sábado iban a ir con sus amigos a la feria de atracciones de Freeland. Esa ciudad quedaba a dos horas de distancia de Starling y era el triple de grande. Todos los años se armaba una feria para dar festejo al comienzo del otoño. En esta había puestos de juegos, artesanías, ropa y comida. La banda de Charlie iba a tocar en algún momento del mediodía, ya que era el momento del día donde había música en vivo. Y algunos de sus amigos iban a participar de la competencia de skate que siempre había.

El sábado a las ocho de la mañana se reunieron todos en la casa de Behrad y Zari, y se repartieron entre los vehículos que tenían. En el auto de Konane iban a ir él, Lily, Mona y Gary. En el auto de Amaya iban a ir ella, Astra, John, y Nate. En la camioneta de Mick iban a ir él, Behrad, Charlie, Kuasa y Zari. Y en la de Ava iban a ir ella, Jax, Nora y Ray. Ava y Nora se ubicaron en los asientos de adelante, y Jax y Ray en los de atrás.

— ¿Podemos hacer una parada en Daver's Dinner? — Pidió Jax.

— ¿Recién salimos y ya necesitas comida? — Bromeó ella, al notar que el estómago del otro había hecho ruido.

— De hecho es para buscar a Sara, ella viene para participar también de la competencia de skates. — Aclaró Jax.

Ava se sorprendió de que no le hayan informado antes de la inclusión de Sara a sus planes, pero decidió aceptarlo. Después de todo tampoco le sorprendía tanto, esa chica cada día se llevaba mejor con las Leyendas desde que era parte del equipo de baile; y además era buena andando en skate. Manejó hacia Danver's Dinner, y no bien estacionó Sara salió del bar.

Sara entró a la camioneta y se ubicó detrás de Nora, ya que era el lugar que habían dejado para ella. Saludó a todos, y luego pasó una bolsa a Jax en la que había donas de distintos sabores para compartir.

— Sos la mejor. — Dijo Jax, eligiendo una dona de chocolate con una sonrisa.

— Gracias por pasarme a buscar Ava. — Agradeció Sara, ignorando el halago de Jax. — Quien quiera una dona puede agarrar. — Ofreció a los demás.

— Pensé que eran todas para mí. — Se quejó Jax.

— Lo lamento, pero no. — Dijo Sara agarrando una de fresa para ella.

La conversación continúo de manera tranquila y natural. Ava pudo ver por el espejo como Sara se sacó los patines una vez que terminó de comer la dona, y ahí se dio cuenta que la chica seguía con el uniforme del trabajo puesto y lucía cansada. A los minutos se quedó dormida, y por respeto decidió apagar la música para que no haya posibilidades de molestar su momento de descanso.

— ¿Trabaja mucho? — Preguntó ella con curiosidad, refiriéndose a Sara.

— Hasta donde sé ella va acomodando los horarios según la semana, pero en general los viernes, sábados y domingos. — Respondió Jax.

Cuando estaban aproximadamente a mitad de viaje sucedió algo que interrumpió la paz en la que estaban, Sara se despertó gritando. Al parecer había tenido una pesadilla. Ava la miró por el espejo y notó que parecía en estado de shock. A Jax le llevó varios minutos poder tranquilizarla.

— ¿Podes estacionar un momento? — Pidió de repente Sara, cuando recuperó su voz.

— No hay nada por aquí como para parar. — Dijo Ava, mirando que a sus alrededores solo podía ver ruta y campo.

— ¡Por favor, necesito que pares! — Exclamó, sonando desesperada.

Ava dirigió la camioneta hacia la banquina y antes de que pueda frenar del todo, Sara abrió la puerta de la camioneta y saltó hacia afuera. Todos quedaron congelados en su lugar sin saber que hacer, muy asombrados ante la reacción de la chica que acababa de bajar de la camioneta. Ava miró por el espejo, al hacerlo vio que Sara se había arrodillado en el pasto y estaba vomitando. Por un momento se sintió preocupada, ¿qué clase de pesadilla había tenido para hacerla entrar en semejante estado?

— Voy a ver cómo está. — Le dijo a sus amigos y agarró una botella de agua antes de salir de la camioneta para darle a Sara.

Se acercó hacia la chica sintiéndose nerviosa, ya que no sabía si su ayuda iba a ser bienvenida. Le ofreció el agua, pero no hubo respuesta. Sara estaba llorando lágrimas silenciosas y estaba respirando de una manera muy extraña. Ava intentó captar su atención, y por el corto instante que lo logró notó que la mirada de la otra estaba repleta de pánico. Ella estaba teniendo un ataque de pánico.

Por suerte Ava sabía qué hacer, su madre se lo había enseñado. Pam siempre hablaba de lo importante que era frenar un ataque de pánico, porque sino una persona podía llegar a perder el conocimiento, y de lo real que era el estrés post traumático. Eran cosas que ella sabía al ser veterana y al trabajar como doctora en un hospital militar.

Ava quitó los pensamientos sobre su madre de su cabeza y focalizó su atención en Sara, para poder ayudarla. Se sentó frente a ella para poder verla a los ojos y le agarró una de sus manos para hacerla volver a la realidad con medio del contacto humano. Masajeó su mano suavemente y, con la otra mano que tenía libre, tiró suavemente un poco de agua a la cara de la chica. Así, de a poco, la respiración de la otra volvió a la normalidad.

— ¿Cómo te sentís? — Preguntó Ava, volviendo a ofrecerle la botella de agua.

— Mejor. — Respondió, su voz sonando algo ronca. — Gracias. — Agradeció y aceptó la botella para poder tomar un poco de agua.

— No es necesario que me agradezcas. — Aseguró.

— Claro que sí, nunca nadie lo había logrado. — Dijo ella a modo de explicación. — ¿Cómo sabías que hacer? — Pidió saber, enfocando la temática en algo que le haga olvidarse de su pesadilla.

— Mi mamá es doctora militar. — Respondió, y guardó en algún lugar de su mente la indicación de que debería agradecerle a su madre por haberle enseñado sobre los ataques de pánico. — ¿Lista para seguir? — Pidió saber, señalando hacia su camioneta.

— Si. — Afirmó y se agarró a la otra para ayudarse a ponerse de pie.

Ava se sorprendió de que la otra la use de apoyo, pero la dejó hacerlo, y no dijo nada por miedo a incomodarla. Ava y Sara se subieron de vuelta a la camioneta. Sara se disculpó con los otros por haber interrumpido el viaje, a lo cual le respondieron que no se preocupara y que no tenía que disculparse. Jax cambió el tema de conversación rápidamente y Ava pudo notar el alivio que sintió Sara al respecto.

El viaje continuó tranquilo y antes del mediodía llegaron a la feria. Se encontraron con el resto de sus amigos y se dividieron según las actividades que querían hacer. Ava fue con Gary, Lily, Nate, Nora y Ray a recorrer los puestos de artesanías. Pero ella no podía dejar de pensar en Sara y sentirse preocupada.

Sara se había ido con Behrad, Charlie, Jax, y Mick a anotarse a la competencia de skates. Ava no podía dejar de pensar en lo poco que había dormido y lo cansada que debía estar, en la pesadilla que tuvo en el auto y su ataque de pánico, en como lo que había desayunado lo había terminado expulsando de su cuerpo. Finalmente, para dejar de preocuparse decidió comprarle un sándwich de queso tostado y una gaseosa.

— Para vos, así recuperas energías para la competencia. — Le ofreció el sándwich.

— Gracias. — Agradeció con una pequeña sonrisa y aceptó el sándwich. — Por todo. — Aclaró.

Sara le dio un beso en la mejilla para demostrar su agradecimiento, dejándola a ella sorprendida. Ava no podía dejar de mirarla, porque nunca se había esperado un gesto tan suave de esa chica hacia ella. Sin darse cuenta, ni siquiera tener la intención, se encontró sonriendo ante ese hecho. Al parecer las cosas estaban cambiando, y esta vez para bien. La miró volver hacia donde estaban sus otros amigos que iban a competir, pero cuando decidió moverse para ir a buscar a sus compañeros de compras, Sara la llamó diciendo su nombre.

— ¿Qué? — Preguntó, volviéndose hacia la otra.

— ¿Vas a venir a ver competir? — Pidió saber.

— Si. — Afirmó.

— Genial, entonces haré algunos de los saltos de nuestro trabajo para dedicarte. — Le informó su decisión.

Sara le dedicó una sonrisa y un guiño de ojo, y luego se fue. Ava rió ante sus acciones porque no sabía cómo interpretarlas. Esa fue la primera vez que una de sus ridiculeces le pareció graciosa. No sabía cómo hacía la otra para que su energía pasará de estados tan opuestos de un momento a otro, pero le alegró verla nuevamente con buen ánimo y deseó que le fuera bien en la competencia.