Sakura estaba sentada en la silla que le había indicado la estilista, mientras ésta se preparaba para cortar su cabello. Después de clases había decidido ir a la peluquería para que le arreglaran el nefasto corte que Sasori le había realizado. Se sentía decaída y con ganas de llorar pero no podía hacerlo, ya nada podía ser peor que ver a tu mejor amigo de la infancia y sentir que te odiaba con ganas. Durante mucho tiempo, ella lo había extrañado, incluso siempre que visitaba a Chiyo-obasama le preguntaba si tenía noticias sobre él, aunque ella le diera siempre la misma negativa.
Y ahora Sasori estaba ahí, en la misma ciudad que ella, viviendo a una calle de su casa pero él no la recordaba. La persona con la que estaba en la escuela y el niño de sus recuerdos, eran tan distintos como el día y la noche. Aunque compartían el mismo nombre, este nuevo Sasori, era frío y cruel; definitivamente no le gustaba esa faceta suya, pero qué más podía hacer, tal vez ese cambio de personalidad se debiera al accidente que había sufrido pero en el interior Sakura sabía que ese cambio había empezado mucho antes, cuando él había huido de su casa.
—Señorita, hey señorita— la llamó una hermosa joven de ojos anaranjados y cabello azul claro, en la parte alta de su cabeza lucía un hermoso prendedor de flor del mismo color de su cabello.
— ¿Eh?—pronunció Sakura que estaba distraída.
—Le digo que ya puede pasar a que le lave el cabello, pase por aquí por favor— le señaló la estilista, un asiento que estaba incrustado en el piso enfrente de un lavabo.
—Ah sí, lo siento— se disculpó Sakura y se dirigió hacia el asiento, donde se recargó para que le lavaran su cabello.
Cuando la estilista abrió la llave del lavabo, Sakura encontró relajante el calor que le brindaba el agua tibia y el masaje que recibía mientras le aseaban su cabello.
— ¿Se siente bien, cierto?— preguntó la estilista sin dejar de hacer su trabajo. —Después de un mal día no hay nada mejor para alegrar a una chica que arreglar su cabello—
—Sí, tiene razón, esto se siente muy bien— dijo Sakura con una sonrisa.
—Aunque es una lástima el desastre que te hicieron aquí, pero con el nuevo corte que te haré, te verás muy hermosa. Ven vamos por aquí— terminó de secar su cabello con una toalla y la acompañó de nuevo al asiento donde Sakura había estado aguardando y en el que pudo observar su reflejo en el espejo que estaba colgado en la pared.
—Mi nombre es Konan, por cierto—dijo la estilista mientras empezó a cepillar su cabello para comenzar a cortar. — ¿Tú cómo te llamas?—preguntó.
—Sakura— contestó la chica con actitud tímida.
—Es un lindo nombre, bueno, Sakura hagamos que florezcas como un cerezo— y dicho esto comenzó a cortar su cabello— Te aseguró que cuando termine hasta un novio nuevo te echarás.
Sakura no pudo evitar sonrojarse por las palabras de Konan, le hacía sentir que la pérdida de su cabello era una gran oportunidad para cambiar de imagen y eso le hizo olvidar un poco el mal día que había tenido en la escuela.
Cuando Konan terminó, Sakura sonrió al ver el buen trabajo que había realizado en su cabello.
—¿Te gusta?— preguntó la chica al ver que la joven giraba su cabeza para admirar su corte.
—Es muy lindo, gracias— contestó Sakura agradecida y feliz.
—Ah, pero falta el toque final—Konan metió la mano a su mandil donde extrajo un prendedor igual al suyo pero de color rosado, con cuidado lo prendió al cabello de Sakura y le sonrío. —Las chicas lindas no deben ir por ahí con una cara larga, así que anímate—.
Sakura asintió y al salir de la peluquería se sintió una persona nueva. Caminó de regreso a su casa, cuando recordó que no había nada en el refrigerador que pudiera preparar en poco tiempo, así que decidió pasar a la pequeña tienda de autoservicio para comprar una bebida y una comida precocinada. Rápidamente realizó su compra y al salir de la tienda casi tira su bolsa al ver que Sasori estaba en la entrada y la veía con sorpresa. Sakura sintió nervios pero se infundió valor y pasó a su lado sin prestarle atención.
—Oye— Sasori le llamó pero Sakura continuó caminando como si no lo hubiera escuchado.
—Oye, qué no me escuchas. Detente— volvió a llamarle pero la pelirrosa lo ignoró nuevamente.
—Qué te esperes te digo— Esta vez él la detuvo tomándola del hombro y para su sorpresa Sakura con una fuerza y habilidad no mostrada, lo agarró con fuerza y le aplicó un backdrop suplex que lo lanzó hacia atrás.
—Escucha— dijo ella con actitud seria— No quiero nada que ver contigo, me ha quedado claro que no eres el Sasori que recuerdo. De ahora en adelante si intentas pasarte de listo conmigo te enfrentaré ¡Te quedó claro!— le gritó y sin mediar palabra se alejó de él. Sasori nuevamente estaba en el piso, solo con sus pensamientos.
Cuando Sakura llegó a su casa, ya casi había anochecido, prendió las luces de la sala y notó que la contestadora tenía dos mensajes, uno era de sus padres que le avisaron que ya estaba hecho su depósito de ese mes y que esperaban que sus notas se mantuvieran tan altas como siempre. El segundo mensaje era de Ino, que estaba preocupada por lo que Sasori le había hecho a su cabello. Después de comer se comunicaría con ella más tarde, aunque ahora que lo pensaba, por qué Ino había dejado un mensaje en la contestadora y no en su celular. Metió la mano en su bolso para buscarlo pero no lo encontró, recordó que había checado la hora en la peluquería y luego no lo había vuelto a ver. Acaso lo había olvidado en la peluquería, estaba a punto de volver a salir de su casa cuando alguien tocó el timbre.
— ¿Quién es?— preguntó ella desconfiada antes de abrir.
—Abre ya, odio que me hagan esperar— dijo una voz que deseo no escuchar ni reconocer.
— ¿Qué haces aquí Sasori?— preguntó ella molesta. — ¿Vienes a vengarte porque te empuje?
—Debería pero no lo haré, solo quiero devolverte lo que se te cayó. —
Sakura entornó la puerta y se asomó para ver a Sasori, en una de sus manos estaba su celular. Ella le hizo un gesto de disgusto y extendió la mano pero Sasori no se lo entregó.
—Ah, ah—dijo el pelirrojo con una sonrisa maliciosa moviendo de un lado a otro su dedo índice. — Si lo quieres ábreme la puerta—.
Sakura se molestó por ello, la tenía en su poder y él lo sabía, podía dejarle el celular, aunque tenía fotos y datos importantes en él. Finalmente decidió abrir sin dejar de mostrar su desagrado.
—Bien, ya está, me lo das—dijo Sakura impaciente.
—Aquí tienes— dijo él extendiéndoselo.
Cuando Sakura intentó tomarlo, Sasori la empujó dentro de la casa y cerró la puerta tras de él.
— ¿Qué demonios haces?— preguntó Sakura molesta mientras veía como Sasori observaba el interior de su casa.
— ¿Estás sola?— preguntó él quitándose los zapatos para caminar por el pasillo que conducía a la sala.
— ¡Qué intentas!— gritó Sakura. — Si intentas algo raro, llamaré a la policía.
—No te haré nada— contestó él fastidiado dirigiéndose a la sala— Al menos que tú lo quieras— agregó. — Solo quería preguntarte si es cierto lo que ella dice.—dijo y le lanzó a Sakura su celular.
—¿Quién?—preguntó Sakura confundida atrapando su celular en el aire.
—La chica rubia, creo que se llama Yamanaka…— explicó Sasori y sin que Sakura se lo indicará, tomó asiento en el sofá.
— ¿Qué te dijo?— preguntó Sakura siguiéndolo y se sentó en el sillón cerca de él.
—Que tú y yo fuimos amigos. ¿Es cierto?— preguntó él viéndola con sus profundos ojos color ámbar.
—No lo recuerdas ¿Cierto? — soltó Sakura cabizbaja.
—No— contestó el chico secamente. — A decir verdad, no recuerdo nada. Mi presente, mi pasado lo he olvidado, incluso olvidé que tenía una abuela con la que no me había comunicado en 5 años. Alguien del hospital le dio aviso de mi condición y ella se sintió alegre de verme aunque yo no sabía quién era—.
—Chiyo- obasama debió estar feliz de verte de nuevo— comentó Sakura con tristeza.
— ¿La conoces?— preguntó él levemente sorprendido.
—Claro que sí y a ti también…aunque ahora eres un poco diferente— Sakura bajó su voz al mencionar lo último.
— ¿Éramos cercanos?— preguntó Sasori curioso y se levantó para acercarse a Sakura.
—Sí, supongo que lo éramos— contestó ella con un aire de nostalgia.
—Así de cercanos— dijo él acercando su rostro al de ella, tanto que sus frentes se juntaban.
—Basta, Sasori— dijo ella tratando de levantarse pero con una mano, él la regresó al sillón y con la otra tomó su mentón.
—He estado pensándolo por un tiempo y aunque no lo recuerdo no sé por qué me siento inquieto contigo. Tu rostro, tu voz cada vez que estás enfrente de mí, es como si algo resonara en mi memoria, algo importante que no puedo recordar, tal vez sí…—dijo acercando sus labios a los de ella tanto que podían rozarse.
—Sasori…—dijo Sakura cerrando los ojos sin poder moverse.
Antes de que él intentara algo más, alguien tocó a la puerta. Sasori bufó molesto y se alejó de ella. Sakura se recobró y se levantó a ver de quien se trataba, parecía que todo mundo había decidido visitarla hoy. Abrió la puerta pero el rostro que vio al abrirla la dejó helada, se trataba de Sasuke Uchiha. De ser otra situación hubiera brincado de felicidad pero en ese momento realmente le caía mal su visita, no quería que viera a Sasori que se encontraba en la sala.
—Sasuke— dijo ella con nerviosismo— ¿Qué haces aquí?
—Sé que es repentino, pero quería saber si estabas bien. Ya sabes, por lo que pasó ayer en la noche y hoy en la escuela. — dijo el joven quien estaba vestido con un pantalón de mezclilla y un hoodie de color negro.
—Estoy bien, gracias— dijo Sakura con una mezcla de nerviosismo y felicidad.
—¿Te cortaste el cabello?—señaló Sasuke.
—¿Te gusta?— preguntó ella con un leve rubor en su rostro por un momento olvido al odioso pelirrojo en su sala.
—Te ves…— Sasuke no pudo terminar la frase cuando vio detrás de ella al odioso de Sasori.
—¡¿Qué hace él aquí?!—gritó Sasuke molesto señalando al tipo que había golpeado en la escuela.
Sakura miro molesta a Sasori quien sonreía ampliamente complacido de molestar al chico Uchiha.
—Veras…— intentó explicar Sakura cuando Sasori posó su mano en el hombro de ella.
—Vine a visitar a mi monitor— explicó Sasori disfrutando el momento— Kakashi-sensei cree que Haruno-san puede ayudarme a ponerme al corriente con mis estudios—.
— ¡Tú… maldito!—masculló Sasuke matándolo con la mirada.
—En fin, yo ya me iba, nos vemos mañana en la escuela Haruno-san— dijo Sasori pasando a lado de Sasuke y ambos chicos lo vieron marcharse por la reja del jardín.
Sasuke no le quitó la vista de encima hasta que estuvo totalmente fuera de la propiedad, luego se volteó hacia Sakura molesto.
—No debiste invitarlo a tu casa, fue algo muy estúpido— comentó molesto. — Uso unas tijeras en tu contra, qué tal si intenta algo el demente—.
—No, él no haría eso…— dijo ella con remordimiento.
— ¡¿Cómo lo sabes?! ¡Tú no sabes de lo que él puede ser capaz. Debes ser muy estúpida para no darte cuenta!— le gritó y dio media vuelta para irse.
—Espera Sasuke— corrió Sakura a detenerlo. — No es lo que crees…— trató de explicar.
—Hablame cuando tengas algo más de sensatez— dijo el chico antes de desaparecer. Sasuke lucía realmente molesto y Sakura se sintió desanimada, regresó con pesar al interior de su casa confundida por cómo se habían desarrollado los eventos.
Por una parte creía que Sasuke tenía razón pero por otra, en verdad deseaba que Sasori recuperara su memoria. ¿Por qué su vida se había complicado tanto? ¿Por qué se sentía que estaba atorada entre su pasado con Sasori y sus sentimientos por Sasuke?
Decidió ya no darle más vuelta al asunto y decidió irse a dormir sin comer; había sido un día muy pesado y anhelaba el descanso del sueño.
