Se encontraba preparando la cena, sabía muy bien que no era muy hábil en la cocina, pero estaba dando su mejor esfuerzo al preparar el guiso que se encontraba en la estufa; pronto llegaría él del trabajo y podrían cenar juntos. Solo al pensar eso, su rostro se ruborizó de felicidad y el sonido del timbre le avisó que esa persona finalmente había llegado. Rápido se despojó del mandil y se acomodó su largo cabello rosado, alisó sus ropas y se dirigió a la entrada para recibir a su esposo. Al abrir la puerta, lo reconoció y se lanzó a sus brazos para darle la bienvenida; él la recibió encantado y besó su frente.
—¿Me extrañaste?— preguntó él mientras acariciaba su cabello rosado.
—Mucho— contestó ella mientras se dejaba acariciar por esas manos que amaba.
—¿Cuánto es mucho? — preguntó él abrazándola por la cintura mientras iba llenando de besos su rostro y parte de su cuello.
Ella rió por el contacto de sus labios contra su piel.
—Anda ¿Dime cuánto es mucho?—insistió él sin dejar de besarla.
—Mucho es "siempre te extraño cuando te vas"— contestó ella fijando sus ojos en los de su marido. Esos ojos color ámbar, tan brillantes y profundos que la atrajeron como un imán hasta sus labios donde depositó un tierno beso a su amado pelirrojo, Sasori.
-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaah!—gritó Sakura pegando un brinco de su asiento y pegó otro grito más cuando vio el rostro de Kakashi tan cerca del suyo.
Toda la clase empezó a reír, incluso Sasori que estaba detrás de ella. Sakura puso una cara de desagrado al recordar su sueño y sintió como un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.
—Sakura, ve a la enfermería. No te ves bien— dijo el sensei mientras regresaba al frente de la clase.
—Estoy bien, lo siento, solo no he podido dormir bien — contestó la chica soltando un gran suspiró.
—De acuerdo, pero espero que no se repita. — dijo Kakashi y agregó—No deberías desvelarte viendo doramas, arruinarán tus horas de sueño—.
—Sí, sensei lo siento— se disculpó la chica volviendo a tomar su asiento y soltó otro suspiro.
Kakashi volvió a continuar con la clase pero Sakura aún le daba vueltas a su sueño. ¿Por qué había soñado con Sasori y por qué justamente "eso"? Estaba tan distraída analizando su sueño que le tomó por sorpresa cuando él le sopló en la nuca para atraer su atención. Ella estaba a punto de reclamarle pero cuando volteó a ver su rostro, no pudo evitar sonrojarse. De pronto recordó, que ayer él había intentado besarla y luego con el sueño que acababa de tener, no le ayudó mucho a concentrar su enojo hacia él.
—¿A quién extrañas Sakura?— preguntó divertido el chico que recargaba su mejilla en la palma de su mano.
—Eso es algo que a ti no te importa— Contestó ella en voz baja.
—Oh vamos, cuéntame. ¿No le contarás a tu viejo amigo Sasori? Me sentiré enormemente herido si no me lo cuentas—dijo él con una fingida tristeza.
—¿Ah? ¿Amigo? Ni de coña— contestó la chica con una pequeña vena saltándole en la sien.
—No piensas contarme Sakura, bien por ti. Pero atente a las consecuencias— amenazó el chico sin quitar la expresión cómoda que tenía.
Sakura apretó los dientes y desvió su vista de la de él. Finalmente suspiró y decidió contarle.
—Con Sasuke, soñé con Uchiha Sasuke ¿Contento?— mintió ella y regresó su vista al frente.
—Eres una pésima mentirosa, soñabas conmigo— le escuchó decir muy cerca de su oído.
Sakura lo miró de reojo con expresión sorprendida y un sudor frío corrió por su sien ¿Acaso la había escuchado hablar entre sueños? Meneó su cabeza para apartar a aquellos pensamientos y volvió a poner atención a la clase decidida a olvidar el incidente.
Durante la clase de deportes, Sakura estaba sentada en las gradas junto con Ino y Hinata de la clase "B", quien era la tímida y adorable novia de Naruto. Su tez era de color claro y tenía unos hermosos ojos de color blanco que contrastaban con su largo cabello color azul oscuro que en ese momento llevaba recogido en una coleta.
Únicamente durante las clases de educación física, las clases "A" y "B" se juntaban, lo que les daba la oportunidad a los alumnos de convivir con sus compañeros de otros grupos en las actividades al aire libre. Sakura aprovechó aquel momento para contarles a sus amigas lo que había pasado la noche anterior en su casa.
— ¡Maldita frentona suertuda! — se quejó Ino mientras golpeaba con los pies la tierra hasta formar una nube de polvo.
—Yo no sé si llamarlo suerte, Ino. Sasuke estaba muy molesto por ver a Sasori en mi casa— comentó desanimada Sakura.
—Debió ser bastante incómodo para ti, Sakura-san—dijo una comprensiva Hinata quien puso su mano en el hombro de su amiga para reconfortarla.
—En realidad, lo fue— Confirmó la chica. — No creí que Sasori me seguiría hasta mi casa y luego intentaría "eso"—.
—¿"Eso"?— repitió Ino levantando una ceja.
—Pues él…— Sakura ya no pudo decir nada más cuando unos brazos le pasaron alrededor de su cuello para abrazarla y alguien recargó su mentón en su hombro derecho. Cuando las chicas vieron de quien se trataba quedaron petrificadas.
—Haruno-san~—dijo la melodiosa voz de Sasori quien se abrazaba fuertemente a Sakura ante la mirada atónita de Ino y Hinata. — ¿Por qué no me presentas a tus amigas? Todas parecen muy agradables y me encantaría conocerlas—.
—Espera, Sasori...—dijo Sakura sin poder moverse.
— ¡No deberías molestar a Sakura-san así!— le regaño Hinata con una vocecita que le restó autoridad.
Tanto Sakura como Ino vieron sorprendidas a Hinata, no solía subir la voz más allá de un murmullo, pero en ese momento podía mostrarse molesta por la situación.
—Hinata— pensó Sakura viendo su rostro que siempre estaba sonriente, en comparación al que ahora mostraba, uno molesto y temeroso.
Sasori en ese momento se soltó de Sakura y se sentó a un lado de ella, carcajeándose.
—Parece un conejo asustado por encontrar un escorpión en la hierba. Solo mírala tiembla como un tierno y adorable, conejito—río el pelirrojo ampliamente con esa risa frívola y vacía. —Tus amigas son muy simpáticas, Sakura. —dijo finalmente.
Sakura estaba a punto de reclamarle cuando Ino le ganó la palabra.
—No te quieras pasar de listo Sasori, si tocas aunque sea un mechón de cabello de Hinata, Naruto te hará trizas y no será tan benévolo como Sasuke— advirtió la rubia sin quitarle la mirada de encima.
El pelirrojo la miró con aburrimiento y soltó un largo bostezo.
—Lo entendí perfectamente ayer— dijo poniéndose de pie. — Pero eso no significa que me alejaré de Sakura, al menos no hasta que ella misma me lo pida. —
La mirada de Sakura se encontró con la de Sasori, él le dirigió una confiada sonrisa como si realmente esperara que ella le dijera eso, pero ambos sabían la respuesta: ella no lo haría. Tanto él como ella, sabían que tenía un lazo que los unía, aunque Sasori lo hubiera olvidado; un lazo afectivo de cualquier tipo no podía ser roto a menos que ambas partes estuvieran de acuerdo en ello.
—Sasori…— dijo finalmente Sakura poniéndose de pie para encararlo y cerró su mano derecha en un puño que estampó en la mejilla del chico.—¡Respeta a mis amigas y mi espacio personal, Shanaroooo!—
El pelirrojo cayó al piso con cara sorprendida pasando su mano por la mejilla donde le había golpeado Sakura. En ese momento la vio tan imponente y decida que no pudo evitar pensar que se veía… ¿Hermosa? Se pasó la mano para tallarse los ojos pero seguía viéndola de la misma manera, tan cautivado había quedado que deseo guardar ese momento en su memoria para la eternidad.
—Un momento efímero de belleza eterna…—susurró en voz baja para sí mismo.
— ¡¿Qué dijiste?!— le gritó Sakura tomándolo de la camisa para hablarle de cerca.
—Esto— contestó él tomando las mejillas de ella para plantar un beso en sus labios.
Ino y Hinata vieron sorprendidas la escena y más allá a lo lejos a Sasuke le caía un balón en la cabeza por estar distraído observando.
Cuando Sasori se despegó de ella, volvió a mostrarle esa cínica sonrisa que siempre adornaba su rostro y disfrutó la expresión que había en el rostro de Sakura, entre la confusión y la desesperación sobre todo al notar que Sasuke la miraba. Sasori aprovechó ese momento para alejarse de ahí pero antes de que se fuera completamente, Sakura corrió para alcanzarlo y propinarle un fuerte derechazo que lo mandó volando por los aires al otro lado del campo.
—Ese… ese…ese… ¡Era mi primer beso, imbécil!— gritó ella y salió corriendo de ahí con lágrimas en los ojos.
Sasuke que había visto todo, trató de alcanzarla pero varios compañeros curiosos se interpusieron en su camino. La mayoría se acercó a ver lo que posiblemente era el cadáver de Sasori.
—¿Ah? ¿Qué sucede?—preguntó Naruto que ignoraba lo que había pasado.
—Usuratonkachi— se quejó Sasuke alejándose de él a la vez que torcía sus labios en un gesto de fastidio.
— ¡¿Y ahora a ti qué te sucede?!— le preguntó Naruto confundido hasta que advirtió que Hinata se le acercaba corriendo con rostro preocupado.
—Naruto-kun, Naruto-kun— grito la chica que venía seguida de Ino.
— Hinata, ¿Qué sucede?— preguntó Naruto confundido.
—Creo que Sakura lo mató…— explicó su gentil novia con lágrimas en los ojos.
—¿A quién?— preguntó asustado.
—A Sasori— contestó Ino colocando una mano en su rostro.— El idiota le robó un beso a Sakura—.
—¡¿Aaaaaaaaah?!— soltó Naruto sin poder creerlo.
—Como sea, lleva a ese idiota a la enfermería antes de que alguien acusé a Sakura— resolvió Ino. — Si alguien dice algo, lo negaremos todo—.
—¿Quieres que yo lo lleve a la enfermería?— preguntó Naruto crédulo señalando así mismo.
—¡¿Hay alguien más aquí idiota?!— gritó Ino con fastidio y con las manos apoyadas en sus caderas— Si no lo haces, alguien podría acusar a Sakura ¡Así que muévete!—.
—Por favor Naruto-kun— le secundo Hinata.
Naruto resopló y se dirigió corriendo hacia donde Sasori estaba inconsciente.
—Pobre Sakura, ser besada así a la fuerza, debe ser horrible— susurró Hinata juntando sus manos de forma preocupada.
—Ese tipo, más vale que esté arrepentido porque no pienso perdonarlo—Sentenció Ino y dio media vuelta para irse.
No muy lejos de ahí Sakura se encontraba frente a los lavabos que estaban en el patio, echándose agua de forma frenética en los labios, como si con eso pudiera borrar el beso que le hubiera dado Sasori. Tenía lágrimas en los ojos y más al recordar que Sasuke la había visto. Ahora cómo podría acercarse o decirle lo que sentía por él si desde la llegada de Sasori las cosas se habían complicado para ella; separándolos cada vez más.
Sasori no tenía ningún derecho de hacer lo que hizo, no es como si él sintiera algo por ella. Tan solo lo había hecho para hacerla enfadar.
—Ni siquiera me recuerda—dijo ella restregando el dorso de su mano derecha fuertemente contra sus labios hasta que escuchó pasos a su espalda. Al voltearse descubrió a Sasuke que le miraba con esa actitud imperturbable.
—Sasuke…kun—murmuró ella con timidez al ver que se acercaba, él extendió su mano hasta los labios de ella y Sakura instintivamente frunció sus párpados a su contacto, estaba tan apenada que cerró los ojos para evitar verlo.
—No puedo verte, cómo podría verte ahora— pensó ella mientras un ligero temblor se apoderaba de su cuerpo.
Sasuke pasó la yema de sus dedos por sus labios y ella abrió lentamente sus ojos para verlo.
—No los talles, te lastimaras— le indicó él con voz seria.
Sakura sintió que sus fuerzas le abandonaban y se recargó sobre el pecho de él llorando desconsoladamente. Él se quedó inmóvil por un instante y con cuidado, la rodeó con sus brazos, recargando suavemente su cabeza sobre la de ella. Ambos se quedaron así un buen tiempo ignorando que a lo lejos, detrás de un árbol, unos sagaces ojos de halcón los observaban, Se trataba de una chica pelirroja quien chasqueó los dientes en forma de desaprobación a lo que presenciaba, ya haría pagar aquella atrevida su osadía al acercarse a su "querido Sasuke".
