Capítulo II

Al otro día ella despertó sintiendo un ardor en el estómago, y con un leve dolor de cabeza, miro a su alrededor y se dió cuenta que había dormido en la sala, recordó las escenas de anoche con Kyo, sintió una gran vergüenza comenzando a sonrojarse.

Su teléfono sonó, era un mensaje de texto de Kyo. " Necesito que firmes los papeles del divorcio lo antes posible." Un dolor en el pecho de Athena comenzó a aumentar en su corazón respondiendo al mensaje. " Por favor Kyo, estoy embarazada, comencemos de cero por el niño y seamos la familia que se merece por ser un Kusanagi. " No había vuelta atrás, se lo había dicho sin anestesia y anciosa esperaba la respuesta cuando un mensaje llegó " No me interesa tu hijo, solo me importa formar una familia con Yuki, aborta a ese niño "

Las lágrimas gruesas de Athena cayeron sobre la pantalla del celular, Kyo no podía estar hablando en serio, quería que abortará a su hijo, que prefiere tener la familia con Yuki, en lo absoluto el no la quería, no valía la pena seguir intentando con el.

En el otro lado de la línea, Yuki borraba todos los mensajes del teléfono de Kyo, no quería que supiera la verdad y dejo el teléfono sobre el escritorio de su oficina.

Se hizo de noche cuando Kyo llegó a la casa miro a Athena sin expresión alguna.

— Athena mis padres celebrarán su aniversario mañana, es mejor que estés ahí y no llegues tarde.

— ¿Que? - Athena se quedo sin habla, llegó sin avisar y sin tocar el tema del aborto y ahora le pedía ir a la mansión Kusanagi.

— No te ilusiones, es solo por apariencias hasta que firmes los papeles del divorcio.

Athena bajo su cabeza sintiendo como sus esperanzas de tener la familia con Kyo morían.

— Kyo, yo no fui quien planeo acostarme contigo ¡Fue Yuki! Ella era la que quería acostarse contigo y llamar a toda la prensa para que tú familia forzará el matrimonio.

El rostro de Kyo se torno oscuro, tendió su mano y atrajo con dureza el cuello de Athena hacia el, cada nudillo de su mano comenzó a ejercer fuerza. Ella luchó por respirar mientras él la estrangulaba.— ¿Porque debería confiar en ti? Eres despreciable. - luego la soltó dejándola respirar, para luego irse de la casa.

Al otro día Athena salió, debía ir a comprar un vestido para la fiesta a la noche.

— ¡ Athena-chan! - escucho que la llamaban, era una mujer sentada en el parque.

— Malin. - sonrió al ver a su amiga y ambas se abrazaron. — ah amiga ¿Cómo estás? Volví a Japón hace unos días ¿Porque no me dijiste que te cásaste con Kyo?

— pues.. -Athena comenzó a llorar abrazándola aún más. — El no me quiere, me odia porque piensa que fui la causante de que lo obligarán a casarse conmigo, solo ama a Yuki, no soy feliz.

— Amiga.. entonces déjalo. Hombres como el no valen la pena. - le aconsejo la rubia tratando de tranquilizarla.

Las horas pasaron y la fiesta en la mansión Kusanagi había comenzado, ella llegó sola usaba un vestido rojo con escote en v, un leve maquillaje, su cabello suelto y liso. Los invitados reunidos en el jardín conversaban muy alegres, personas de la alta sociedad, gente fina y elegante. La señora Shizuka la vio y se acerco a ella, se veía muy elegante con su kimono azul, con un semblante feliz.

— Bienvenida Athena.

— Felicidades señora Kusanagi. - la saludo Athena cortésmente.

— Muchas gracias querida, estás hermosa como siempre

— Le agradezco. - dijo tímida.

— Bueno seguiré saludando a mis invitados, quedas en tu casa. - termino diciendo con una sonrisa y acercarse a una pareja.

En ese momento Kyo apareció con una hermosa sonrisa fue a su lado para luego tomarla de la cintura íntimamente, como si fueran una pareja feliz, el sonreía y conversaba con algunos invitados. La psíquica se sentía feliz, era algo tan ansiado estar junto a Kyo como si fueran en verdad dichosos.

— No te confundas, solo lo hago por mis padres. - le murmuró Kyo a lo que Athena entristeció de inmediato. — Nunca amare a una mujer como tu.

Con esa confección a Athena se le enfrió el corazón, solo fingia por los demás, la tomaba de la mano incluso la sacaba a bailar con tal de hacer feliz a sus padres. Ella no era importante tampoco le importaba lo que pensará pero sabía que todo terminaría después de la fiesta.

Luego de unas horas no encuentro a Kyo por ningún lado fue hacia donde estaba el señor Saisyu quien estaba hablando con algunos invitados.

—Señor, disculpe ¿ha visto a Kyo?

— Debe estar adentro Athena. - le dijo pensando. — ve a buscarlo por favor ya van a partir el pastel .

— Si, no se preocupe. - sonrió ella.

Athena entro a la mansión y escucho un ruido que venía del despacho. Cuando entro pensó que era mejor no hubiera entrado, estaba con Yuki muy juntos, abrazados dándose besos apasionados. Ni siquiera se habían dado cuenta de su presencia o eso pensó cuando Kyo la vio parada en la puerta. En su mirada hubo sopresa.

— Hola Athena. - la saludó Yuki al verla, con una fingida sonrisa.

— Yuki ¿Que haces con mi esposo? - le recriminó Athena.

— Kyo fue mi novio, no lo olvides.

Athena se rió entre dientes.

— Tu misma lo dijiste Yuki, fue. El ahora es mi esposo y tú no eres más que una amante desvergonzada.

— Tu... - Yuki estaba furiosa. — Kyo se divorciara de ti Athena, solo serás un mal recuerdo para el.

— Así es - la respuesta de Kyo fue fría. — Ni siquiera te quiero como amiga, te aprovechaste de mi descaradamente, Yuki tendría que estar en tu lugar vez más el corazón de Athena fue apuñalado por el, la pelo corto reprimió su sonrisa, Athena apretó su mano. El atractivo rostro del Kusanagi se veia borroso a causa de sus lágrimas.

— Solo espero que no llegue el día en el que te arrepientas Kyo. - al decir eso Athena salió huyendo de la mansión, las lágrimas caían libremente, además comenzó a llover inesperadamente, aún así corría sin detenerse. De pronto se tropezó con alguien y calló al suelo, se asombro al verlo después de años.

— Sie.

— Athena-chan. - sonrió feliz al volver a verla. La ayudo a levantarse y ambos entraron a un café.

— Me alegra verte Sie. - dijo ella tratando de olvidar lo sucedido con Kyo.

— Te invito a tomar un té. - le dijo el llevándola a una mesa. Athena asintió, un te le haría bien después del trago amargo que pasó. — ¿A dónde ibas tan apurada?

Athena semi sonrió bajando un poco la vista.

— No quiero hablar de eso ¿Si?

— De acuerdo, ví en las noticias que te cásate con Kyo. - dijo con algo recelo, el estuvo mucho tiempo enamorado de ella pero su corazón siempre le perteneció al Kusanagi.

— Así es.

— Pero no entiendo ¿Acaso dejo a Yuki vestida y alborotada?

Eso hizo reír a la psíquica. A lo que Sie sonrió le gustaba verla feliz.

— Es una larga historia.

— Pues me gustaría escucharte. Si eso te hace sentir mejor. - el semblante de la chica cambio, para que fingir que estaba bien.

Athena le contó todo a Sie, hasta su embarazo, pero le pidió de favor que no se enojara pero fue algo que no podía controlar.

— ¡Es un imbécil! - se levantó de la mesa.— ¿Cómo te va a pedir que abortará? Voy a ir a esa fiesta y le voy a lanzar una de mis..

— ¡Sie! No lo hagas te lo ruego. - le pidió desesperadamente. — Me voy a divorciar de el y jamás volveré a verlo.

Eso tranquilizó al psíquico y la tomo de la mano.

— Athena, no mereces que ese idiota te trate de esa manera tu eres una mujer bella e inteligente. Una vida por delante, el sino quiere a su hijo, el se lo pierde. - le acarició su mejilla con una mirada dulce. — Serás una gran madre.

Luego del te, se ofreció llevarla hacia la casa, ambos caminaron ya que no quedaba lejos, luego se despidieron y ella entro a la casa. Vio como un brazo la agarro de los hombros, sus ojos estaban encendidos.

— ¿No tienes vergüenza? Venir acompañada del latoso de Sie Kensou. - la rígida voz de Kyo se escuchó por la sala. Lo miro fijamente a los ojos.

— ¡No lo tengo! ¿Sabes porque? Porque no tengo nada de que avergonzarme.

La respuesta de ella lo enfureció, la tomo del mentón, la miro con sus ojos miel llenos de ira.

— Eres una perdida. - el dolor que sintio en su corazón al escucharlo. — Ese idiota siempre estuvo enamorado de ti, y ahora piensa que tiene la oportunidad contigo ¿Es así?

— El hecho de que tú seas infiel, no quiere decir que yo también lo fuera. - lo empujó enojada. — Ya deja de humillarme.

Luego de decir eso, Athena rápidamente corrió de vuelta a su habitación. Sin embargo,Kyo se quedó parado en el mismo lugar; el vacío en sus brazos de alguna forma lo hizo entrar en un estado de trance. Solo sonrió o eso parecío.

Continuará