Capítulo III

Al otro día ella bajo las escaleras cuando vio sobre el sofá unas bolsas con ropa de bebé, ella abrió sus ojos con sorpresa. ¿Acaso Kyo había aceptado su embarazo?

— Es para Yuki. - murmuró Kyo a sus espaldas. — Athena sabes que ella va a darme un hijo y debo darle el lugar que le corresponde.

— Que le corresponde. - repitió Athena sintiendo como si le dieran un balde de agua fría. Giro al verlo a los ojos y rio. — ¿Es broma? ¡Yo también estoy embarazada!

Kyo frunció el seño, su mirada era sombría y aterradora.

— Deja de decir estupideces Athena.

Athena apretó sus manos y se mordió los labios, unas chispas recorrieron su ser.

— ¡Nunca te daré el divorcio Kusanagi! Solo muerta dejaré que la sinvergüenza de Kushinada se quede en mi lugar. - acto seguido Athena salió de la casa.

No volvió a ver a su esposo, Athena al otro iba a ver a un representante muy conocido llamado Shen que deseaba representarla, le confió sus canciones junto con la composición para que lo estudiara. Su amiga Malin la había llamado para salir a un club así poder distraerla, le insistió tanto que terminó accediendo. Se había puesto un vestido negro con brillos, tacos altos y se había maquillado, su cabello fino y suelto, se veía hermosa.

Ambas llegaron al lugar, la música, las luces de colores, las personas bailaban, ambas comenzaron a bailar, un joven tomo a Malin de la cintura y se la llevó a la barra para pedir las bebidas, Athena se sentía tan feliz después de tanto tiempo, pero todo termino cuando vio a Kyo y a Yuki bailando juntos.

— Hola hermosa. - le dijo un joven con voz atractiva, americano de ojos verdes, llevaba dos vasos en sus manos, Athena lo miro sin comprender.

— ¿Disculpa?

— Lo siento, te invito algo de beber. - le entrego una vaso.

— No bebo, gracias.

— Tranquila, es un licuado de fresas. - le dijo con una sonrisa.

Athena lo tomo agradecida y bebió un poco de su bebida, en pocos minutos ella no se sentía bien, veía borroso y la música se escuchaba a los lejos como ecos, apretó sus ojos tomándose de la cabeza.

— ¿Que me diste?

Este sonrió y desprevenida comenzó a besarla a consecuencia Athena dejo caer su bebida y trataba de alejarlo.

— Hola Athena. - escucho la voz hipócrita de Yuki, abrió apenas sus ojos estaba con Kyo.

— ¿Nos disculpan? Yo y Athena estamos ocupados. - contesto el hombre que estaba a su lado acercandose a la peli morado con una sonrisa.

Athena se encogió de hombros instintivamente, ¿como ese sujeto sabía su nombre? y vio como la sonrisa de Yuki en complicidad con el sujeto, pero solo ella lo notó. Otro mareo comenzó a darle se sostuvo del sujeto para no caer. La cara de Yuki estaba llena de conmoción y dijo.

— Oh por dios Athena, estás nuevamente borracha con un hombre extraño.

— Así nos divertimos ¿Verdad corazón? - el hombre estaba cooperando con Yuki con su sonrisa demoníaca y egocéntrica.

— ¿Que? - musitó Athena. — ¡Ni siquiera te conozco!

— Oh vamos, si accediste ir conmigo a mi departamento. - le recordó el hombre tomándola de la cintura. Yuki exclamó con sopresa.

—Ah amiga, tu no cambias, sigues siendo la misma de siempre. - contesto Yuki con desepcion. — ¿Como puedes hacerle eso a Kyo?

Las venas del Kusanagi comenzaron a sobresalir, se notaba molesto.

— Kyo yo no...

—Vamonos amor, me siento mal aqui al ver que Athena no ha cambiado. - suspiro frustrada Yuki interrumpiendo a la pelo morado y ambos se alejaron.

Otra vez el efecto de esa bebida volvía a girar toda su cabeza, la mirada de repulsión de Kyo hacia ella, le había créido todo a ella. El sujeto la tomo con ambos brazos acariciaba las mejillas de la psíquica quien se veía aturdida, queriendo alejarse pero esa bebida le habia sacado sus fuerzas, solo rogaba que Malin la viera para que la ayudara, vaya a saber que intenciones tendrá ese hombre extraño quien comenzó tocar una tirita de su vestido, su mirada lujuriosa, en ese momento que pensó que estaba perdida, Kyo apareció apartando al sujeto de ella y le encestó una piña en la cara, este calló al suelo conmocionado, gimiendo de dolor.

Kyo tomo a Athena y se la llevó a su casa, en carretera iba a una velocidad acelerada, haciendo que Athena quisiera vomitar, estaba como poseído, luego la metió a la ducha y abrió la canilla, el agua fría recorría su rostro, Athena sintió como si estuviera a punto de asxisciarse y forcejeó. — ¡Eres una maldita descarada! Estabas regalandote a ese idiota - Kyo estaba furioso. La tomo de la barbilla con rudeza. — Y luego dices que me amas

— No es así déjame explicarte.

— ¡Calla! -Kyo le había créido totalmente a Yuki que no dejaba que ella se defendiera

— Me das asco. -le dijo a ella.

Ese insulto le dolió más que nada, Athena salió de la bañara cómo pudo.

— ¡Kyo, no conozco a ese hombre! ¡Lo juro!

— ¿Cómo creer en ti? Si lo único que haces es engañar y mentir.

En ese momento Kyo salió del baño a pesar de los llamados de ella quien lloro desconsoladamente toda la noche.

Continuará