—Con que así tenemos las cosas…—Dijo Karin mordiendo la goma de su lápiz.

Luego de enviar a sus esbirros tras Sakura y ver que habían salido como cobardes, decidió que ella misma se haría cargo de ella; cuál iba a ser su sorpresa al encontrar a la muy zorra besándose con otro tipo que no era Sasuke. Encima de que se hacía la víctima frente a él, ahora incluso tenía a otro tras de ella; eso era imperdonable. Haruno Sakura necesitaba ser castigada, quién se creía para robarle a Sasuke, pero antes se encargaría del tipo que la salvó, aunque solo fuera parte del harem de Sakura, tenía que pagar por lo que le había hecho a sus subordinados.

—Karin, karin, Karin—un chico peliblanco pasó su mano a la altura de sus ojos, mientras le llamaba insistentemente.

— ¿Qué quieres Suigetsu?ؙ—preguntó ella con indiferencia mientras fingía tomar notas de la clase.

—Te preguntaba si me pasas la respuesta 7. Andas rarita el día de hoy ¿Hay algo que te preocupe?— preguntó el chico con una sonrisa mostrando unos dientes aserrados.

—No me sucede na… —se detuvo y vio en aquella pregunta una oportunidad. —Bueno… ayer en la salida pasó algo… ayer una chica y su novio trataron de golpearme. Menos mal Sou y Kai se encontraban cerca y me protegieron pero el chico aquel les dio una golpiza.

—¡¿Eh?!— soltó Suigetsu levantándose de su banca.

Toda la clase volteó a verlo incluso el maestro que estaba dando la clase. Suigetsu bajó la cabeza para disculparse y volvió a sentarse por orden de Karin.

—Guarda silencio, idiota— le regañó ella.

— ¿Que idiota, trataría de hacerte daño? Es como firmar su sentencia de muerte—dijo Suigetsu con voz baja para evitar que el maestro los regañara.

—Lo sé, lo sé por eso sabes que no puedo dejar las cosas así. Crees que puedas ayudarme con este asunto…—le pidió ella con una voz un tanto sugerente.

Suigetsu guardó silencio y se le quedó viendo fijamente.

— ¿Y qué gano yo con todo esto?— soltó el peliblanco cruzándose de brazos.

—Malagradecido ¿Quieres que te pague? Luego de que te ayudo a estudiar, quieres algo más—se quejó enojada la chica.

—Sabes que no tengo problemas por pelear por ti, después de todo tu eres la chica que me gusta, pero esta vez quiero algo a cambio—dijo firme Suigetsu.

Karin tragó saliva, odiaba cuando Suigetsu mencionaba que ella era "la chica que le gustaba". Alguna vez él le había confesado sus sentimientos pero ella se había encargado de dejarle claro que no aceptaría a nadie más que no fuera Sasuke.

—Olvídalo lo arreglaré por mi cuenta, ya sé que no puedo contar contigo—dijo ella haciéndose la ofendida.

—Buff, si que eres orgullosa. Vale lo haré— dijo él sin mirarla.— Pero sería lindo que alguna vez tuvieras un detalle conmigo.

Karin analizó sus palabras y luego acomodó sus lentes.

—Te invitaré todo el helado que quieras…—ofreció ella.

—En una cita, me parece perfecto—terminó Suigetsu con una sonrisa feliz en su rostro.

Karin apretó el puño molesta pero no tenía opción, aceptó el trato y continuó tomando clase. Ya tenía cubierto lo del misterioso pelirrojo, ahora solo faltaba pensar lo que le haría a Sakura.

Mientras tanto en el salón A, Kakashi sensei llegaba tarde a impartir clase como de costumbre.

—Lo siento, se atravesó un gatito y no podía dejarlo ahí solo—explicó el maestro tomando su lugar frente a la clase detrás de su escritorio.

—Sensei, ya use nuevas excusas—gritó Naruto causando risas entre sus compañeros.

—Tal vez tú quieras escribirme nuevas Naruto-kun, luego de limpiar el salón después de clases— dijo indiferente el sensei mientras sacaba su libreta de asistencias.

—Aaaah, no sensei, hoy no me puedo quedar a limpiar, ¡Hinata y yo tenemos una cita, no puedo quedarme a limpiar!—se quejó el rubio y las carcajadas del grupo no se hicieron esperar.

—Supongo que Hyuuga-san tendrá que esperar a la salida. —Comentó restándole importancia. — Ah por cierto, hoy Haruno-san no se presentará, al parecer sufrió una caída y necesito algún voluntario para que le lleve estas hojas a su casa—agregó Kakashi agitando unas hojas en su mano.

— ¿Sensei, está bien Sakura?—preguntó Ino preocupada interrumpiendolo.

—Sí, al parecer fue solo una torcedura, mañana se presentará. Por ahora necesito que alguien le lleve estos papeles para que pueda inscribirse en la competencia de atletismo o no podrá participar—explicó Kakashi.

Sasori se quedó viendo todo aquello en silencio, tenía su brazo derecho vendado. Ayer, después de clases, luego de la pelea con Sasuke y los perseguidores de Sakura, él mismo había llevado cargada a Sakura en su espalda hasta la clínica de Tsunade-sama por indicación de ella. Ahí los habían curado y regañado a ambos, al parecer Tsunade se unía a la lista de personas que lo conocían y él no recordaba. Tsunade lo había regañado efusivamente por la condición de Sakura, antes de que ésta le explicara lo que realmente había sucedido.

—Tan problemática—dijo en voz baja y alzó la mano para ofrecerse a llevar las hojas pero alguien más se le adelantó.

—Yo le llevaré el material— dijo Sasuke alzando la mano. En ese momento el salón se quedó en un silencio sepulcral.

—Bien, siendo así, Sasuke pasa a mi oficina después de clase para que te entregue las hojas. Iniciemos con la lección de hoy— dijo Kakashi escribiendo en el pizarrón.

Sasori chasqueó los dientes y le dirigió una mirada molesta a Sasuke, que para su sorpresa también lo miraba con actitud seria.

—Entrometido—pensó Sasori pero aún tenía una ventaja sobre él. Metió la mano a su bolsillo para sacar un celular y sin que nadie se diera cuenta comenzó a teclear un mensaje que luego envió con solo apretar una tecla.

En otro lado, un celular sonó con una alegre melodía mientras en la pantalla bailaba un conejito con un mensaje en la mano. Siguió sonando hasta que finalmente volvió a apagarse, la dueña de aquel celular no escuchó el aviso, se encontraba remojada en la bañera de su casa, recordando lo que había pasado el día anterior.

— ¿Qué fue lo que hice?—pensó Sakura con actitud preocupada y un ligero sonrojo en su rostro. — ¿Por qué besé a Sasori? Si a mí me gusta Sasuke… desde que entré a secundaria y parte de la preparatoria he querido ser la novia de Sasuke, aun sabiendo que era algo casi imposible, pero él… —A su mente se coló el rostro de Sasori y sumergió su cara en la bañera para despejar su mente. — Desde que llegó Sasori todo se ha complicado… es cierto que cuando niños fuimos unidos y alguna vez yo…

"—Cuando crezca me casaré con Sasori—declaró ella con tan solo 6 años de edad.

Su madre comenzó a reír aunque su padre frunció el entrecejo.

— ¿Por qué te quieres casar con Sasori tan de repente Sakura?—preguntó su madre divertida por su comentario.

—Porque él hace cosas hermosas, mamá. Mira —le mostró la marioneta con la figura de un conejo— Él lo hizo para mí, si me caso con él siempre me dará cosas hermosas.

Su mamá no pudo evitar soltar una discreta risa.

—Sakura, cariño. Casarse con alguien no significa tener cosas hermosas, significa tener momentos hermosos con alguien a quien ames. — Dijo mientras la abrazaba y ella jugaba con el conejo. — ¿Sakura tú amas a Sasori?

Ella cerró sus ojos y luego de un rato contestó.

—Yo amo a Sasori— contestó con una tierna sonrisa"

—Tenía 6 años y no sabía lo que decía. — se quejó ella saliendo del agua y tomando una gran bocanada de aire. —¡Definitivamente no me enamoraré de Sasori, definitivamente no lo haré!—gritó a todo pulmón tratando de convencerse.

Se escuchó el teléfono de su casa sonar y se envolvió en una toalla para salir del baño y contestar.

—Ya voy, ya voy— dijo Sakura, mientras se acercaba cojeando y tomaba la bocina— Hola, habla Haruno—contestó.

—Sakura-san, soy yo, Kakashi sensei— dijo una voz proveniente del auricular. —Solo hablaba para avisarte que Sasuke te llevará las formas que debes llenar para concursar en la carrera escolar. No olvides entregarlas llenas el día de mañana por favor.—

Sakura había quedado en shock al oír el nombre de Sasuke.

— ¿Sasuke, ha dicho?—repitió ella sin prestar atención a lo de la forma que tenía que llenar.

— ¿Hay algún problema con eso?— preguntó preocupado Kakashi.

—No, ninguno. Gracias por avisarme. Hasta mañana sensei—dijo ella a punto de colgar.

—No olvides lo de las formas Sakura o no podrás participar—repitió él.

—No lo haré, adiós. — se despidió ella y colgó el teléfono.

Soltó un grito de emoción y corrió a cambiarse, quería verse linda para recibir a Sasuke, era una oportunidad que no dejaría perder.

En la escuela ya era hora del almuerzo, Sasori veía molesto hacia la ventana, hacía una hora que le había enviado un mensaje a Sakura y ella no se había dignado a responder.

—Odio hacer esperar a los demás y que me hagan esperar— se dijo así mismo en voz baja.

—Pareces molesto—dijo Sasuke que estaba parado detrás de él.

Sasori sonrió de lado.

— ¿Ahora husmeas en los asuntos de otros, Uchiha?—preguntó Sasori poniéndose de pie.

— ¿Qué? ¿Quieres continuar lo de ayer?—dijo Sasuke retandolo.

—Adelante, por mi no hay ningún problema— contestó decidido Sasori, pero antes de que pudiera encararlo entró Tobi corriendo hacia ellos.

—¿Tobi?—dijo Sasuke sorprendido.

—Tú—dijo señalando a Sasori y lo sujetó de su brazo sano— Prometiste que irías a la junta del club, muévete o Deidara-sempai me regañara— dijo el chico que parecía no quitarse esa máscara de remolino por nada del mundo.

—Oi, espera— se quejó el pelirrojo mientras era llevado a la fuerza.

¡Tobi, qué es esto!— gritó molesto Sasuke

—Lo siento, Sasuke, pero esto… no es tu asunto—se disculpó el enmascarado saliendo con Sasori, pero lo último, lo había dicho con una voz particularmente escalofriante.

Todos los alumnos del grupo A vieron aquello y cuando Tobi cruzó la puerta los rumores quedaron en el aire.

—No sabía que tu primo Tobi, conociera a Sasori. Vaya que el mundo es un lugar pequeño— dijo Naruto acercándose a Sasuke, con una sopa Maruchan en la mano.

—Ni yo tampoco, esto no es bueno. No sé qué planea Tobi, seguramente querrá que se una a su club de locos, conocido como "Akatsuki", con Itachi ahí ya era un problema no quiero ni imaginar lo que harán con Sasori —comentó Sasuke cruzándose de brazos.

—"Akatsuki" es la élite de la escuela ¿Cierto?—comentó Naruto pensativo. — Solo los alumnos con los mejores promedios o que destaquen en alguna actividad cultural están ahí ¿No es cierto?. Creo que no conocemos a Sasori tan bien como creemos, tal vez tiene alguna habilidad escondida.—

—No lo creo, tal vez solo es Tobi tratando de molestarme— dijo Sasuke regresando a su lugar.

—Ahora que lo recuerdo, a ti te ofrecieron unirte, ¿Por qué los rechazaste?— dijo Naruto siguiéndolo.

—Son solo una bola de presumidos, no quiero nada que ver con ellos—soltó Sasuke cansado.

—Siempre creí que no te habías unido por tu herma…—Naruto no pudo terminar la frase cuando recibió un golpe en la cabeza por parte de Sasuke.

—Cállate dobe, no digas cosas innecesarias—se quejó el chico.

Sasori había tratado de soltarse de Tobi, pero descubrió que aunque Tobi parecía un tonto tenía bastante fuerza y le fue imposible huir. Éste no paró hasta llevarlo a la entrada del club de arte.

Por fin, llegamos— celebró el chico de la máscara y agregó.— Antes debes ponerte esto en los ojos— sacó un paliacate que le mostró a Sasori.

—Qué demonios pretendes— dijo el pelirrojo arrebatándole el paliacate con el cual pretendía taparle los ojos.

—Vamos déjate vendar— jaló el paliacate Tobi para arrebatarsela a Sasori.

—Maldito loco, déjame en paz—maldijo Sasori luchando por el poder del paliacate.

—Vamos, no seas aguafiestas, es una sorpresa—se quejó Tobi tratando de ponérsela.

—Yo no quería venir—soltó Sasori cansado de forcejear

—Lo prometiste—lloró Tobi aferrándose con todas sus fuerzas al pedazo de tela.

—No lo hice—se quejó Sasori

Ambos chicos jalonearon con todas sus fuerzas la prenda de tela cuando se percataron que un chico de largos cabellos rubios peinado en media coleta se paraba detrás de ellos.

—¡¿Qué pasa aquí?!— gritó el recién llegado al ver que ambos peleaban.

Tanto Sasori como Tobi jalaron la venda hasta que esta se rasgó y cada uno cayó, excepto por Sasori que fue atrapado por el chico rubio que acababa de llegar.

—Deidara-sempai— dijo Tobi con una voz chillona—No quiso ponerse el paliacate, es un aguafiestas. —se quejó.

Deidara ayudó a Sasori ponerse de pie y al ver su rostro se quedó estupefacto.

—¿Danna-sama…?—murmuró Deidara sin poder creer lo que veía.

—Gracias, pero no era necesario— dijo Sasori mientras sacudía sus ropas con su mano sana.

—Danna-sama— repitió Deidara tomando a Sasori de los hombros. — ¿Cuándo volviste? ¿Por qué no me buscaste?—

Sasori bajó una ceja y lo miró extrañado.

— ¿Usted lo conoce sempai?— preguntó Tobi poniéndose de pie.

—Claro que sí, fuimos juntos a la primaria, aunque luego él…— se detuvo al ver que Sasori no reaccionaba.

—Vamos Danna-sama, jamás fuiste bromista. Soy yo, Deidara, ¿el arte es una explosión? ¿Recuerdas?—insistió el chico pero Sasori no pareció inmutarse.

¿Te conozco?— preguntó Sasori analizando su rostro, pero al igual que le había pasado con Sakura, le resultó imposible reconocerlo.

—No puede ser… tienes amnesia… — dijo el rubio abriendo grande los ojos.

Sasori no se inmutó y dio media vuelta para retirarse.

—Que pérdida de tiempo— soltó antes de irse.

— ¡Espera!— gritó Deidara.

— ¿Qué quieres?— preguntó Sasori deteniéndose de malagana para encarar al chico.

—En verdad quisiera que te unas al club, Tobi me dijo que hiciste un tallado en madera excelente. Conozco tu trabajo, y aunque me hayas olvidado estoy seguro que aún sabrás cómo hacer tus fabulosas marionetas. Me vendría bien tener más miembros en el club. Si no tenemos al menos 4 miembros lo cerrarán, si te unes, contigo seríamos los 4 miembros que son necesarios ¿Qué me dices?—dijo sonriéndole mientras le extendía la mano.

Sasori se le quedó viendo un minuto y sonrió de lado.

Muéstrame, si me parece interesante tu oferta me quedaré—dijo aproximándose a él.

—Bien, tengo varias cosas para mostrarte Danna-sama. Bastante material que podemos transformar en arte, solo piénsalo en la semana cultural podremos montar una exposición— dijo Deidara acompañándolo al salón.

—Vaya, a Deidara-sempai le resultó fácil convencerlo. Eso no es justo— dijo Tobi viéndolos entrar al salón cuando notó que alguien los observaba a lo lejos. Tomó esto como una oportunidad de reunir más integrantes y le preguntó si deseaba ser parte del club de arte pero el chico que fisgoneaba huyó rápidamente de ahí.

—Qué raro— dijo Tobi encogiéndose de hombros.

—Tobi, ven acá, muéstrale a Danna-sama el último material que nos llegó— lo llamó Deidara desde el interior del salón.

—Hai, hai. Ya voy—contestó el chico de la máscara entrando al salón.

Deidara se encargó de mostrarle a Sasori todos los beneficios que tenía el club de arte e incluso le enseñó cuál sería su mesa de trabajo a partir de ahora si se unía. Sasori quedó fascinado por todo lo que había, era como estar en un paraíso donde podría darle vida a sus creaciones. Deidara le mencionó que cuando niños, él hacía marionetas aunque era algo que Sasori por supuesto no recordaba aunque supuso que no sería algo difícil de realizar. En la casa de su abuela Chiyo, donde ahora vivía, había visto algunas de ellas, pero ignoraba que fueran creaciones suyas.

— ¿Y bien qué me dices Danna-sama, te unes?— preguntó Deidará sentándose arriba de una de las mesas que ocupaba para moldear arcilla.

—No está mal, me uniré. Parece interesante— .

Deidara soltó una carcajada y Sasori arqueó una ceja ante su reacción.

— ¿Qué sucede?—preguntó malhumorado.

—Lo siento Danna-sama, pero me ha emocionado mucho verte de nuevo— dijo Deidara sonriendo.

—Lamento no compartir el mismo sentimiento— dijo Sasori como si estuviera apenado.

—Está bien Danna-sama— dijo Deidara bajándose de la mesa y dándole una palmada en la espalda. —Solo espero que tu arte no se haya oxidado con el tiempo.—

—Aún sin memoria, te apuesto a que puedo dibujar mejor que tú— le contestó Sasori con actitud retadora y se aproximó a uno de los lienzos en blanco que descansaban en los tripies de madera. Sujetó un pedazo de carboncillo y miró a Deidara emocionarse quien rápidamente se ubicó frente a otro lienzo a su lado.

—Danna-sama, tienes tu brazo lastimado, estás seguro de esto—dudó Deidara.

—Esa será tu ventaja, novato— comentó el pelirrojo mientras comenzaba a mover su mano veloz sobre el lienzo y dibujaba líneas que aún no cobraban sentido. En su rostro pareció asomarse una sonrisa verdadera, lo que animó más a Deidara a querer seguirle el juego.

—Aún sin eso te ganaré— dijo el rubio comenzando a dibujar también.

Era la primera vez desde que había perdido la memoria, que Sasori se sentía a gusto con alguien más que no fuera Sakura, sentía tan natural estar con Deidara que se preguntó si ese sentimiento lo habría tenido antes de perder sus recuerdos. Qué rol ocupaba aquel rubio, no lo recordaba pero su presencia era igual de agradable que cuando se encontraba con Sakura. Odiaba admitirlo, pero todo el día se había sentido de mal humor por la ausencia de Sakura hasta que se había topado con Deidara… podría ser que él fuera ¿Un amigo?

Ambos chicos estaban dando su mejor esfuerzo mientras Tobi chupaba una paleta debajo de su máscara y los miraba concentrado.

— Akasuna no Sasori—pensó Tobi—He leído su expediente, hasta su accidente fue un chico con un promedio excelente y era un prodigio en el tallado de madera y creación de títeres, también se defendía en el dibujo aunque no tanto en el modelado. Un mes antes de su accidente sus calificaciones bajaron drásticamente… mmm, interesante. Aún sin pasado, tiene potencial para volverse un "Akatsuki" pero lo decidiré cuando haya visto más de él. —Sonrió debajo de la máscara.