Ambos chicos estaban sentados en el piso, tomando aire copiosamente mientras veían sus creaciones, Sasori había dibujado a una niña que veía caer los pétalos de un árbol de Sakura y Deidara dibujó a Tobi corriendo en medio de una explosión.

—Buen dibujo Sasori- Danna—dijo Deidara viendo su dibujo. — Pero él mío es mejor—.

—No concibo como en tu mente, una explosión puede ser hermosa, es tan efímera—dijo el chico con una sonrisa.

Ambos se miraron y rieron.

—Sempai, ¿por qué yo en el dibujo corro por mi vida?— preguntó Tobi quejándose mientras agitaba su mano señalando el dibujo de Deidara. — Sempai es malo con Tobi—se quejó el enmascarado.

—Danna-no has cambiado nada— dijo Deidara como si no hubiera escuchado a Tobi.

—Debes ser el único que piensa así— dijo Sasori poniéndose de pie para ver de cerca su propio dibujo.

Deidara guardó silencio y miro mejor el dibujo de Sasori. Arqueó una ceja al reconocer a la pequeña entre los pétalos de cerezo.

— ¿Qué esa no es…Sakura?—pensó.

—Bueno, debo irme ya casi termina el receso—dijo Sasori dirigiéndose a la puerta.

—Danna-sama— dijo Deidara poniéndose de pie de un brinco. — Regresemos juntos a casa—sugirió.

Tanto Tobi como Sasori se le quedaron viendo extraño.

—¡No me malentiendan, par de estúpidos! —Dijo Deidara con molestia y las mejillas sonrojadas.—A lo que me refiero es, Danna-sama hay una tienda de arte cerca de aquí, me gustaría que fueras conmigo, será genial, tienen material de todo tipo.

—Será otro día, hoy ando ocupado—dijo el pelirrojo antes de marcharse pero se detuvo en el marco de la puerta. —Y no te preocupes Deidara, me han llegado tus sentimientos— le guiñó un ojo antes de salir.

— ¡Baka Danna-sama!—gritó Deidara mientras Tobi se carcajeaba en el piso y repetía constantemente "Notice me sempai"

Sasori aún se reía de su propio chiste, había resultado divertido e interesante el club de arte, seguramente regresaría. La compañía de Deidara e incluso la del bobo de Tobi habían resultado agradables.

—Con qué agradable— pensó caminando de regreso a su salón cuando pasó por un pasillo carente de luz; un chico de cabello blanco y ojos violeta lo interceptó.

—Sí que tardaste—dijo el extraño con actitud despreocupada.

— ¿Y tú eres…?—preguntó Sasori analizándolo con la mirada.

—Digamos que soy el tipo que está enojado de ver a su chica molesta—dijo acercándose hacia él para colocar su mano en su hombro.

—¿Qué curioso?—pronunció divertido Sasori.

—¿A qué te refieres?— preguntó Suigetsu confundido.

—Así que la cegatona es tu chica…—sonrió de lado Sasori. Él no la había visto pero Sakura le había contado al respecto —Tengo algunas preguntas para ella ahora que la mencionas—.

—Ten cuidado como te refieres a ella— lo amenazó Suigetsu apretando su agarre.

—Yo que tú no haría eso— dijo Sasori empujándolo con la palma de su mano izquierda haciendo que Suigetsu cayera despedido contra la pared.

—Escoge bien tus peleas, niño— agregó mirándolo de reojo dispuesto a retirarse.

—Esto no… va a quedar así…—dijo Suigetsu levantándose del piso. — ¡Le devolveré a tu novia el favor si no me enfrentas!— le gritó haciendo que Sasori se detuviera.

—Supongo que si no arregló esto contigo ahora, no quedarás satisfecho—le contestó él dándole la espalda.

—Así es— respondió el peliblanco.

—No podemos pelear aquí, solo armaremos un alboroto. A la salida en el jardín trasero, te espero—le dijo Sasori antes de retirarse.

—Ahí estaré— contestó Suigetsu— Y si no estás, ya sabes lo que ocurrirá.—

—No hace falta solo no llegues tarde, odio que me hagan esperar— a continuación Sasori desapareció.

No había sido difícil descifrar que la pelirroja cegatona era la que estaba tras ese tipo al igual que los idiotas que habían perseguido a Sakura el día anterior. La pregunta era: ¿Por qué? ¿Qué había hecho Sakura para enfadar a la loca cegatona y mandará a sus parias por ella? ¿Era por qué los había visto besarse o mejor dicho cuando él le había robado un beso durante la clase de educación física? No, eso no tenía nada que ver. Él era nuevo y nadie debía de conocerlo y mucho menos amarlo en secreto. Trató de meditar mejor las cosas: era una pelea de mujeres ¿Por qué usualmente peleaban las chicas? Envidia, popularidad y hombres. Analizando las cosas de una forma crítica, Sakura podía ser bastante popular pero se mantenía en un perfil bajo dentro de su grupo, si bien era guapa y sus compañeros la apreciaban; no parecía tener un grupo de hombres persiguiéndola, a excepción de él y Sasuke. Lo cual debía reconocer le hizo sentir estúpido pero no tenía tiempo para perderlo meditando cuales eran sus verdaderos sentimientos hacia ella, continuando con su reflexión, no era un secreto para nadie que Sasuke posiblemente estuviera interesado en Sakura por la manera en que la procuraba y la defendía. Entonces lo comprendió, Sasori abrió más los ojos mientras esbozó una sonrisa, él no había cavilado la posibilidad que el tipo que lo había interceptado no fuera realmente el novio de la cegatona quien seguramente era una más del club de fans del chico Uchiha. De ser así, podría ser que estuviera resentida con Sakura por esa razón.

—Por tu culpa Sakura está en problemas y ahora yo tendré que hacerme cargo—pensó Sasori mientras veía a Sasuke copiar atentamente lo que Kakashi sensei escribía en el pizarrón. Ahora solo tendría que solucionar todo el problema antes de que Sakura se presentará el día de mañana; pronto sería la hora de la salida y tendría que buscar una solución que dejará satisfecha a la cegatona para que los dejará en paz. No podía evitar que Sakura se viera con Sasuke en su casa y eso le hizo hervir la sangre, pero suponía una prioridad dejar zanjado de una vez aquella absurda pelea.

Las horas pasaron rápidamente y el timbre anunció el final de las clases. Sin decir nada, Sasori tomó sus cosas y fue el primero en retirarse del salón, tal vez si arreglaba rápidamente el problema con Suigetsu aún podría impedir que Sasuke fuera a visitar a Sakura pero como estaban las cosas lo dudo, apresuró su paso y se dirigió al lugar acordado.

—Sasori salió con mucha prisa ¿No lo crees?—comentó Naruto observando al pelirrojo cruzar la puerta del salón.

—En serio, no lo noté— Sasuke estaba absorto en guardar sus libros en su mochila.

—Tal vez planea adelantarte y visitar a Sakura-chan, después de todo es tu rival de amores—dijo Naruto con ojos pícaros y una torpe sonrisa.

—Je—fue todo lo que dijo el Uchiha, antes de salir como un rayo del salón.

—El baka no lo quiere admitirlo pero en realidad le gusta Sakura-chan— dijo Naruto con una risilla en sus labios.

— ¿Quién no quiere admitir que le gusta Sakura-chan?— dijo la dulce voz de Hinata que había entrado al salón para reunirse con Naruto.

—Hina-chan— dijo Naruto alegre pero su cara cambió al oír la voz de Kakashi al frente del salón.

—No lo olvides Naruto, quiero este salón limpio— dijo el sensei antes de retirarse.

—Si sensei…—suspiró el chico.

— ¿Qué sucedió?—preguntó la joven al ver el rostro desanimado de su novio.

—Estoy castigado, perdón pero podrías esperarme un poco—explicó.

—Mejor aún te ayudaré a limpiar—dijo la chica sonriéndole.

—Hinata, eres un amor, por eso te amo— dijo estrechándola entre sus brazos mientras la chica se sonrojaba y caía desmayada en sus brazos.

— ¡Hina-chan! ¡Hina-chan, despierta!—chilló el chico.

—Si ya sabes que cada que la abrazas sucede eso, deberías contenerte tonto— dijo Ino pasando de lado con su mochila en mano.

—Lo sé, pero es que se veía tan adorable… que no pude evitar abrazarla—dijo apenado Naruto con su novia en brazos.

Ino soltó un suspiró y asentó sus cosas.

—Supongo que no tengo opción. Ven, llevemosla a la enfermería, luego regresaremos a limpiar el salón—dijo Ino dirigiéndose a la puerta del salón

— ¿Ino, harías eso por mí?— preguntó Naruto con ojos brillantes.

—En realidad no, te va a costar, pero luego decidiré con que me pagarás— le guiñó ella un ojo mientras se dirigía a la enfermería.

—Ya me temía que no sería gratis— suspiró el chico siguiéndola con su novia desmayada en brazos.

Sasuke salió del despacho de Kakashi y se apresuró a ir a casa de Sakura, quería llegar cuanto antes, algo le decía que si no lo hacía se arrepentiría; no se dio cuenta que no muy lejos de ahí Sasori esperaba a Suigetsu, quien no tardó en aparecer.

—Pensé que no te presentarías— dijo Suigetsu aventando su mochila a un lado y desabotono el cuello de su camisa.

— Odio hacer esperar a los demás y que me hagan esperar— dijo Sasori quitándose la chaqueta de la escuela, revelando su brazo herido.

—Ni creas que tendré piedad contigo por tu brazo lastimado— amenazó Suigetsu adoptando una posición de ataque.

—Ah, esto—dijo Sasori quitándose las vendas de su brazo y las arrojó al suelo—No será un problema. Ahora, hagamos esto de una vez—

— ¡Estoy listo!— gritó Suigetsu arrojando el primer golpe a Sasori, quien lo esquivó con facilidad y aprovechó para propinarle un derechazo en el estómago que le hizo doblarse de dolor

—Honestamente, ¿No pensaste que sería tan fácil, verdad?—preguntó Sasori con una maligna sonrisa, antes de que Suigetsu pudiera recuperarse del primer golpe que le había dado, aprovechó darle uno más con el puño cerrado contra su mejilla y hacerlo caer.

—Eres rápido… maldito—dijo Suigetsu cayendo estrepitosamente.

Sasori se aproximó a él con actitud sombría y un destello rojo en sus ojos.

—Antes de continuar, tengo una pregunta para ti…—dijo sin quitarle la mirada de encima.

Suigetsu sintió un sudor frío recorrerle en la frente, los ojos de Sasori le inspiraron miedo pero no estaba dispuesto a demostrárselo.

— ¿Qué…qué quieres?—tartamudeó Suigetsu con voz nerviosa mientras se ponía de pie y limpiaba con su mano la sangre que le escurría de la comisura de sus labios.

— ¿Por qué haces esto?—preguntó fríamente el pelirrojo.

—¿Eh? ¡Tú y tu maldita novia intentaron lastimar a Karin!—Gritó Suigetsu lanzando otro golpe a Sasori, quien volvió a esquivarlo y aprovechó su propia fuerza para lanzarlo contra la pared.

—Con que esa zorra cegatona se llama Karin…—dijo Sasori dándole la espalda. Suigetsu sangraba desde la punta de su cabeza.

— ¡No la llames zorra!—gritó molesto el peliblanco que se levantó de golpe para lanzar una oleada de puños rápidos que Sasori volvió a esquivar.

— ¡Es una zorra manipuladora, eso es!—gritó Sasori a la vez que embestía con su codo contra el rostro de Suigetsu quien volvió a caer una vez más al piso.

— ¡No permitiré que hables así de ella!—Suigetsu se limpió la sangre que salía de su nariz, volvió a erguirse y se abalanzó sobre Sasori que se defendió empujándolo de una patada devolviendolo al suelo.

—No es de mi incumbencia los tratos que tengas con esa zorra pero… ¡Ella está enamorada de Sasuke Uchiha y solo te uso para vengarse de mí y Sakura!—gritó Sasori haciendo que Suigetsu lo mirara sorprendido mientras trataba de reincorporarse.

—¡Eso no es cierto!¡Karin no me haría algo así!— gritó el joven desde el suelo escupiendo la sangre que se le había metido a la boca.

— Lo hizo y dejó que yo te diera un palizaaaa….—Una fuerte mano alzó a Sasori por el cuello como si fuera una muñeca de trapo.

— ¡Hey!—se quejó el pelirrojo del agarre. Un tipo de cabello naranja y facciones toscas, con enormes bíceps lo sostenía con fuerza separando sus pies de la tierra. Sasori intentó girarse en el aire para soltarse pero aquel tipo parecía decidido a no soltarlo y con su otra mano apretó su brazo herido para impedirle moverse.

Sasori gritó adolorido.

—Mantenlo ahí Yugo, no lo sueltes—ordenó Karin detrás del tipo que lo sostenía con fuerza.

— ¡Suigetsu!—gritó ella corriendo a lado del chico herido.

El pelirrojo trató de patear a su captor pero en cuanto lo intentó, éste le apretó más el cuello, cortando parte de su respiración.

—Karin… ¿Qué haces aquí?— preguntó Suigetsu sentándose en el piso. Su rostro estaba demacrado y sucio, parte de su cabello estaba manchado por su propia sangre.

—Es suficiente, no debí pedirte esto—dijo ella tomando su mano para ayudarlo a levantarse. — Lo siento… lo siento. En verdad lo siento, Suigetsu—Karin lo envolvió en un abrazo y se sintió culpable de haberlo enviado a pelear sin prevenir que podía perder.

—Karin…—dijo Suigetsu sorprendido.

—Déjalo, no quiero que te lastime. Vamos, hay que curarte esto— dijo ella levantándose con él.

—Pero Karin, él te hizo daño, no pienso perdonarlo—dijo el chico separándose de ella.

— ¿Por qué… no le… dices la verdad, maldita zorra?—dijo Sasori tratando de no ahogarse bajo la presión de la mano de Yugo. Karin y Suigetsu lo miraron fijamente. —Dile que lo usaste como un títere por tus propias ambiciones y...— Yugo volvió apretar su cuello hasta que Sasori se desmayó en sus manos.

— ¿Qué hago con él?—preguntó éste poniéndose a Sasori en un hombro.

—Lo dejo en tus manos—dijo Karin con los lentes empañados y tomó de la mano de Suigetsu para sacarlo de ahí.

—Karin… espera, qué van a hacer con él—preguntó Suigetsu preocupado cuando sintió un dolor punzante en su cabeza que lo hizo arquearse.

—¡Idiota! ¡No es tiempo de preocuparte por él, tú eres el que está herido!—gritó ella ayudándolo a caminar y antes de que se retiraran, se volvió hacia Yugo.

—Regresale todo lo que le hizo a Suigetsu con intereses— le ordenó fríamente antes de retirarse.

—De acuerdo— contestó el gigante de cabello naranja y se llevó a Sasori por el jardín trasero.

Suigetsu vio como Yugo se llevaba a Sasori inconsciente sobre su hombro, realmente en todo momento no sintió que él quisiera atacar de verdad, se la había pasado esquivando sus golpes y solo le había devuelto los suficientes para defenderse y dejarlo en aquel estado. De pronto las palabras que había soltado antes de quedar inconsciente lo dejaron pensando sobre las verdaderas intenciones de Karin. ¿De verdad Karin le había mentido para usarlo de esa forma?

Por la ventana de la enfermería un par de ojos claros había sido testigo de toda la pelea.

—Por fin obtienes lo que te mereces—susurró Ino al ver a Yugo alejarse con Sasori.

— ¿Eh? ¿Qué dices Ino?—preguntó Naruto que estaba sentado al lado de la cama donde Hinata descansaba.

—Que los malos siempre obtienen lo que merecen— dijo la chica alegre, alejándose de la ventana.