Capítulo VIII
Había pasado un mes y su canción estaba en todas las emisoras de radio y gracias al dueto con los más grandes artistas es la más escuchada del país.
Yuki la había llamado para hablar con ella en la mansión Kusanagi junto con los padres de Kyo, según ella para disculparse cosa que Athena dudó en ir pero al final accedió, no iba a poder hacer nada en la mansión con la familia adentro. Entrando por la puerta, se encontró con Yuki sentada en uno de los sillones como si estuviera esperándola, ahí con una sonrisa, su mano sobre la corta falda de terciopelo que vestía. Sus piernas a plena vista y sensual, terminaba en delicados zapatos de altos tacos. Vestía tal y como había salido de su oficina. Un traje elegante, blusa, falda, y un corto abrigo negro para protegerse del frío. Su cabello corto pero bien peinado.
Athena no le dió importancia y continuó entrando en la casa. Acercándose a las escaleras para buscar a los señores Kusanagi escuchó el sonido oscuro de la voz de Yuki desde atrás.
— Los viejos no estan aquí.
Athena se giró bruscamente ante las palabras de Yuki.
— No tienes respetó, Yuki. ¿Cómo podrías referirte a ellos así en su casa? ¿Y si los Kusanagi te escuchan?
— Hmph. - Yuki resopló y dirigió a Athena una mirada desdeñosa. — ¿Qué hay de malo en que llame a unos idiotas viejos si eso es lo que es? ¿Por qué te duele?
— Yuki..
— Yo sería Yuki Kusanagi sino fuera por las tradiciones de este maldito Clan. Ahora están visitando a un viejo amigo.
— No lo entiendo, tú me me llamaste para hablar juntos... ¿Porque no están?
— Estúpida. - Yuki se rió fríamente. — ¿Quien te crees que eres? Solo por ser la esposa de Kyo te crees con derecho de acercarte a ellos. - Yuki saco una daga de su carrera y marchó ferozmente hacia Athena. — Mírate no eres más que una perdedora. ¿En verdad piensas que Kyo se fijará en ti? ¡Solo se divierte contigo!
Arrogantemente, Yuki levantó la cabeza para mirar a Athena. Su ira debió haber sido impulsada por la humillación de las acciones de Kyo ese medio día en su casa. Athena se rio ligeramente.
— ¿Entonces por qué estás enfadada si estás tan segura de que sólo soy su diversión? ¿Tienes miedo que se enamore de mi?
— Tú...- Las palabras formaron grumos en la garganta de Yuki, incapaces de ser dichas. Se le ocurrió a Athena.
— ¿Para qué me llamaste?
— Obviamente, por un asunto importante. -La sonrisa de Yuki se volvió siniestra cuando de repente acerco la daga a una parte exacta cerca de su vientre, en su propio cuerpo. El corazón de Athena se aceleró.
— ¿Qué estás haciendo? -gritó, su corazón palpitando inexplicablemente fuerte en su pecho.— Hmph. ¡Me gustaría ver cómo vas a salir de esto, Athena!". - Yuki levantó la daga y se cortó el aún lado del vientre.
— ¡No!
— ¡Ah!
Tanto la protesta de Athena como el grito de agonía de Yuki sonaron casi al mismo tiempo. Ella no podía creer las acciones de Yuki. ¿Cómo puede dañarse así misma? ¿Cómo podía hacer tal cosa…?
Ella inmediatamente fue a querer ayudarla para deneter el sangrado pero ella aprovecho y le puso, a ella, la daga en sus manos. Luego usó ambas manos para agarrar la mano derecha de Athena y comenzó a gemir, todo mientras sostenía a la psíquica lo suficientemente fuerte como para que no pudiera librarse de las garras de ella.
—¡Athena! ¿Cómo pudiste? ¿Por qué me lastimaste?
¡Así que este era el plan de Yuki todo el tiempo!
La escena hizo que los sirvientes bajaran y se dirigieran hacia ellos. Viendo claramente lo sucedido, Athena con la daga en sus manos y Yuki sangrandose en el suelo.
— ¡La apuñaló! - grito uno. Kyo casualmente entro a la sala quedó sorprendido. Al verlo Yuki comenzó a llorar y temblar.
— ¡Kyo! ¡Athena intentó matarme!
Al escuchar las palabras de Yuki, sus ojos se movieron hacia la daga y Yuki ensangrentada. Instantáneamente, su expresión se oscureció.
El corazón de Athena se sobresaltó con temor y la sangre se le fue de la cara mientras miraba al hombre que caminaba hacia ella.
—¡No fui yo, Kyo! Yo no lo hice...
La siniestra mirada del hombre la congeló antes de que ella pudiera terminar de explicarse.
—¿Te volviste loca?
—Kyo, no fui yo...
Kyo la tomo de los brazos con dureza y la empujó con enojo.
— ¡Me duele el corazón, Kyo! ¿Por qué Athena tiene que venir a por mí todo el tiempo? - Yuki comenzó a gemir y a mirada amenazante y aterradora de Kyo volvió a caer sobre Athena antes de que se diera la vuelta para cargar a Yuki.
— No te preocupes, estaras bien. - Kyo consoló a Yuki mientras marchaba.
Athena no estaba conforme con lo sucedido y también se fue hacia el hospital, esa Yuki le había engañado y estaba mal de la cabeza al hacer sejante cosa, al llegar, vio a una enfermera salir corriendo de la sala. Ella se escondió para no ser vista por el tiró de la enfermera. Preocupado.
— ¿Cómo está ella? ¿Se recuperará?
— Lo bueno que la herida no toco ningún órgano, solo ha perdido una buena cantidad de sangre y necesitamos una infusión. Haremos lo posible para que se recupere.
Kyo asintió pasando una mano por su frente, se notaba angustiado.
No fue difícil para Athena encontrar a la sala de guardia ya que ella fue también como paciente ya que cuando Lo la había empujado se había golpeado fuerte su cadera, aún dolía, en cuando terminaron de examinarla ella busco en las habitaciones y vio a Yuki sentada lo más tranquila en la camilla, inmediatamente dio un paso, escondiéndose detrás de la tono frustrado de Yuki se desvaneció.
— Hmph. Así que solo la empujó, debió haberla abofetiado y golpeado pero no, Kyo aún se está volviendo débil.
— Idiota, ojalá este muriendo de la preocupación por lo que la mentira que le dijo la enfermera.
Athena se sorprendió por las palabras de la boca de Yuki. ¿Acaso estaba fingiendo?
Al escuchar un movimiento, Yuki se giró para ver a Athena y su expresión cambió inmediatamente.
— ¿Por qué estás aquí, Athena, tú, p*rra!
— ¡Eres inhumana, Yuki! -Furiosa, Athena fue hacia ella y levantó una mano para golpear a Yuki en su mejilla.— Kyo sufriendo por tu salud pensando que estás mal y todo es un ¿engaño?
¿Cómo podría una mujer tan malvada como tú existir en este mundo?Una mirada oscura y desdichada pasó por alto las características de Yuki.
— ¡Tú p*rra! ¿Cómo pudiste golpearme? -Levantando sus garras para atacar a Athena, Yuki fue repentinamente retenida por una notificación especial en su teléfono. Al leer su despliegue, Yuki rompió en una siniestra y aterradora sonrisa.— Eres una tonta, no sabes con quién te metiste. -Athena tenía la idea de que Yuki iba a intentar algo, y tenía razón. Ella vio como Yuki se deshizo de su peinado y desordenó su cabello, y luego cayó de la camilla al suelo — ¡Ayuda! ¡Kyo, sálvame! -De repente lloró, alejándose enfermeros comenzaron a reunirse, pero lo más importante, Kyo llegó a tiempo tambié ver a Yuki en el suelo, su ropa desordenada y su cabello hecho un desastre como una cierva asustada, Kyo rápidamente corrió a llevarla en sus brazos.— No quiero sufrir más Kyo, dile a Athena de una vez que termine con mi vida. - Yuki se lanzó a los brazos de Kyo aterrorizada, creando la vívida imagen de la ví había usado el mismo viejo truco, pero igual él le creyó sin sospecha alguna. En su mente, era un rostro que ella amaba profundamente. Aun así, no tenía la misma gentileza que una vez tuvo.
En ese momento, mientras Kyo y sostenía a Yuki y la colocaba nuevamente en la camilla, luego sus ojos fríos como cuchillas perforaron a Athena.
— ¡Ath. e. na.! - el apretó sus dientes mientras dijo esas tres sílabas, cada una con una fuerza envolvente. Athena sintió un escalofrío que viajó desde la planta de sus pies hasta todo su cuerpo.
— Kyo, ¿Cómo Athena puede ser tan cruel? Ella me dijo que no descansará hasta acabar conmigo así como lo hizo con nuestro bebé. -dijo ella mientras miraba a la psíquica, sus lágrimas corrían. — No merece ser madre, deberías alejar a tu hija de ella.
Athena tomo a Yuki por la solapa de su ropa y le abofeteó con locura.
—¿Cómo te atreves a seguir con esa mentira? ¡Si te acercas a mi hija juro que te mataré!
—¡Ah! Kyo ¡mi herida me duele!. - Yuki gritaba una y otra situación pasó tan de repente que el castaño no esperaba que Athena perdiera la cordura de un momento a otro y la alcanzara con tanta fuerza. Le costó algo de fuerza finalmente apartar a la psíquica y proteger a Yuki en sus abrazó a Yuki quien seguía llorando. Antes de irse, él miró a la psíquica.
— Ya basta Athena ¿Quieres que te saque a Azula? ¡Sabes que puedo hacerlo!
Athena salió huyendo del lugar, tan solo al escuchar estar sin Azula todos sus miedos estaban presentes. Algo la tomo de la muñeca y la detuvo, era Kyo.
— Kyo sé que no me creerás lo que te voy a decir, pero lo diré de igual forma, no lastime a Yuki, ella misma lo hizo…— ¡Cállate! -Él la interrumpió molesto, su terrorífica y maliciosa mirada era penetrante.
— Ya deja de molestar a Yuki, si sigues en ese plan me llevaré a Azula y te mando a prisión.
Athena sintió como si ya ella no pudiera respirar. Sus ojos estaban borrosos y su cuerpo temblaba violentamente.
— No, Kyo ¡por favor, no lo hagas! ¡Está bien, estaba equivocada! No debí haber herido a Yuki ¡Todo es mi culpa! Incluso puedes descargar tu ira conmigo, solo no me alejes de Azula ¡te lo suplico!
Kyo la miró con advertencia mientras se alejaba de ella, apenas salió del hospital un auto negro con vidrios polarizados se detuvo delante de ella, un hombre vestido de negro salió y nuevamente el pañuelo en la boca la dedo casi por completo para ver qué se trataban de los ninjas del Clan Kusanagi ya que veía claramente el logo en sus ropas, y claramente vio a Souji primo de Kyo.
El coche se detuvo. Él salió del coche con libertad mientras que Athena fue arrastrada fuera del ver el entorno a su alrededor, era un descampado los ojos de Athena se abrieron sin poder creerlo.
— ¿¡Por qué me trajiste aquí! -Ella le preguntó mirándole la espalda de Souji, pero el hombre se paró frente a ella, noble e indiferente, su aura era impenetrable y fría.— ¿Que piensas hacer? -preguntó Athena mientras apretaba los dientes y su visión se ponía borrosa por la neblina. — Fue Kyo quien te envío ¿Verdad?El se inclinó y apretó la barbilla de Athena con sus cálidos dedos, con una sonrisa aterradora en sus ojos delgados y seductores.
— Así es, para que experimentes por un momento el verdadero dolor.
Lo que sintió Athena a continuación mientras estaba casi inconsciente por el efecto del sedante eran golpes sobre ella, en la espalda, en la cara, su estómago, sus piernas.
Athena se quebró al instante, como una marioneta sin hilos, perdiendo la consciencia. Su mundo se volvió sombrío de repente, y el intenso dolor, como si le estuvieran despellejando su piel, se tragó toda su consciencia. Una vez que se fueron, ella lloró con tristeza, sus manos temblaban desesperadamente, ¿Cómo era posible que Kyo le haya mandado a golpear? A la madre de su hija, ni siquiera le importaba eso.
Ella lloró y se rio miserablemente, sus ojos rojos y ya no lo reconocía.
No, ella nunca lo conoció
Continuará
