Capítulo X

A medida que el año nuevo se aproximaba, muchas compañías celebrarían reuniones anuales en eso Iori la habia invitado para que fuera su acompañante para asistir a la reunión anual, ella lo rechazó hasta el final, luego de cenar dejo a Azula en casa de Malin y se fue a un bar, donde hubia Karaoke, todos se habían reunido para tomar y jugar ía risas constantes; era un momento tan vívido y alegre, pero Athena no pudo sentir en lo absoluto la atmosfera alegre. Todo lo que sentía era fue al baño e inesperadamente vio a Kyo cuando regresaba. Ella no esperaba verlo tampoco. Kyo se dio la vuelta luego de que su celular sonara y vagamente vio una figura familiar pasar ante sus ojos, él frunció sus cejas y la siguió.Athena corrió de vuelta a su lugar con un solo aliento, pero sus latidos aún no se habían calmado. Todos seguían jugando felizmente. Algunos de ellos ya estaban borrachos, tirados en el sofá sin preocupaciones. Ella soltó un suspiro de alivio y caminó lentamente hacia su asiento. Tan pronto como ella se sentó, escuchó la melodía de una canción de amor de unos cantantes famosos. Era una canción con la que estaba familiarizada, "Desilucion".

Al escuchar la melodía y al ver las letras iluminarse en la pantalla, los ojos de humedecieron. La letra estaba básicamente describiendo su travesía. Kyo la había seguido por todo el camino y cuando él llegó al lugar, él de repente escuchó una voz familiar proviniendo de a él nunca le había importado seriamente la voz de Athena, su hipocampo le dijo que esa era la voz de Athena. Kyo se acerco un poco y la vio sentada en la silla del bar. Su figura era extremadamente delgada y su cabello largo y simple no podía cubrir su rostro demacrado.A pesar de eso, la silueta de su perfil seguía siendo bella. Bajo la luz tenue, él vio las lágrimas caer de sus ojos, y la letra de la canción sonó de repente:

Dime por qué, después de tanto tiempo

Me revelas esta oscura realidad

Quiero saber lo que sentiste al hacerlo

No te importó apretar ese gatillo, no sentiste na'

Cuando por fin te vi

Esa desilusión que por ti sentí

Me destrozó en mil pedazos el alma

También me mataste a mí

Cómo cayeron mis sueños

Al ver que no eras quien creí

Tantos momentos bonitos quedaron en nada

Se fueron así

La voz de Athena llegó hasta los oídos de Kyo, en silencio y claramente, pero él se sintió como si su corazón hubiera sido apuñaleado de repente. Lo que Athena le había dicho entonces apareció en su cabeza. Ella le había dicho que ya no lo amaba, y que lo solo se mantuvo lejos, escuchando cantar, viendo sus lágrimas interminables. Su corazón parecía ser gradualmente inundado por un mar invisible, y su respiración se dificultó. Athena cantó la canción y su mente estaba llena de un dolor inexplicable que ella había sufrido al pasar de los años. Ella cantó hasta el final.

Desilusión sentí por ti, en un segundo te perdí

Ya nunca más podré mirarte sin temor

Ya sé que no eres para mí, estaba ciega y no te vi

Ya sé quién eres, no te puedes ocultar

Para cuando la canción terminó, Athena ya había roto en llanto. Ella tomó su bolso y se fue. Nadie notó su presencia ni su ida, llamó un taxi y regresó a su casa. Justo cuando sacaba sus llaves para abrir la puerta, la luz activada por voz del corredor de repente se prendió, y un sonido espeluznante resonó en sus oídos.

— Al fin nos vemos Athena..

Las heridas internas y externas de su cuerpo parecían haber despertado de repente en ese momento y solo quedó en su mente la imagen de los golpes de sus ninjas sobre ella aquel día.

— Athena, te estoy hablando. - dijo Kyo con voz fría y se encogió de brazos de forma intuitiva. Cuando Kyo la agarró por la muñeca, ella parecía un puercoespín que había sido extirpado de sus espinas. Luego de tambalearse aterrorizada, ella de repente se arrodilló ante sus pies.

— Kyo ¡En verdad lo siento! Si tan solo no me hubiera enamorado de ti solo seríamos amigos y tú estarías con la mujer que amas- hablo rápidamente. — Me equivoqué por favor ya no me hagas daño otra vez. No me alejes de Azula, prometo que ya no molestaré a Yuki, te daré el divorcio para que así puedas casarte con ella ¡Ya no quiero ser tu esposa!

Kyo se quedó mirando fijamente a la pequeña mujer que estaba arrodillada frente a él, clamando desesperadamente por piedad. Por un momento, él se sintió atónito, no podía creer que la mujer frente a él fuera Athena. La testaruda e insoportable de Athena quien nunca se arrodillaría ante él, la misma que había dicho que lo odiaba.

El corazón de Kyo se estremeció de repente y él levantó a Athena.

— ¿qué estás haciendo?

— Perdóname Kyo, por favor no te enojes ¡Desaparece! - Athena bajo la cabeza y abrió la puerta de prisa. Ella bajaba la cabeza todo el tiempo, sin darle ni una mirada a Kyo.

Ella sabía que era extremadamente fea ante los ojos de Kyo, y ahora que ella estaba desfigurada, ella podría ser aún más psíquica quería cerrar la puerta de la mansion apenas entrara, pero fue empujada por Kyo. Athena recordó que le había dado la noche libre a los empleados de la casa estaba sola, se dio la vuelta, fue arrastrada por Kyo

— Athena, ¿qué estás haciendo? ¿Estás loca? -, su voz era tan fría como de costumbre. Al ver a Athena bajar la cabeza sin mirarlo, Kyo sintió que su corazón se detuvo.Él extendió su mano para agarrar su mentón y luego levantó su rostro.

Las heridas brillaban con un rojo profundo, apareció en la visión del Kusanagi, en lo que una vez fue su hermoso pupilas se contrajeron de repente y su corazón era como si estuviese siendo picado por miles de insectos. Era un sentimiento indescriptible.

Al ver que Kyo miraba las heridas en su rostro, Athena levantó su mano para cubrir.

— Ya no soy la niña hermosa que conociste, desde que me case contigo he tenido mala suerte, déja que me vaya Kyo, solo quiero estar lejos de ti

Mientras ella decía eso, quería liberarse de su aprisionamiento, pero fue abrazada por Kyo.

—¿Qué te sucedió en el rostro? - preguntó él. Había un tono de ignorancia y falta de entendimiento. —Athena, dime, ¿Quién lo hizo?

— Fue mi culpa. No te preocupes ya no tendras que ver este rostro y ni tampoco los golpes en mi cuerpo. -dijo Athena emocionalmente mientras se alejaba de los brazos de Kyo y salía corriendo.

Ella corrió a la calle sin mirar atrás. Sentía como si en su corazón se estuviera desprendiendo algo, y la tristeza inundaba todo su ser. Ella no tenía la valentía de mirar a Kyo nuevamente. Los métodos crueles que él había usado una y otra vez lo hacían a él tan devastador que su cuerpo y mente, ya devastada, no podían soportarlo má ese momento, ella solo quería escapar. Incluso escapar para siempre. Un rayo se escucho ferozmente corrió aturdida hacia la línea peatonal, queriendo cruzar al otro lado. Un coche iba en su dirección. No redujo la velocidad.

Mirando a la calle ajetreada y observando las luces alineadas, ella rompió en llanto. Si ella pudiera, realmente quisiera reiniciar su vida…Athena cerró sus ojos y un claxon ruidoso sonó. Justo en ese momento crítico, ella de repente sintió un fuerte y poderoso brazo que la abrazaba el momento en que el coche casi la atropella, ella fue cargada por un hombre que pudo llegar a un lado de la calle.

— Athena, ¡escúchame! No sé que te sucede pero ya cálmate o terminaras matandote.

La voz furiosa de Kyo vino desde arriba de su cabeza, y ella abrió los ojos de repente como si ella hubiera acabado de recuperar sus latidos y haber tenido miedo de Kyo, ella se había prácticamente trastornado. Kyo llevó a la psíquica a la mansión Asamiya. La noche de invierno era fría y ventosa. Kyo se quitó su abrigo que había estado mojado por el frío y la lluvia, y dijo:

— Ve y alista el agua del baño de la habitació -miró a Kyo quien dijo eso con sorpresa.—¿No escuchaste lo que dije? si no te hubieras enloquecido buscando la muerte, ¿estarías así?

Él culpó a Athena.

Athena miró a Kyo con calma y caminó hacia las escaleras para ir a la habitación sin decir una mirar la espalda de ella, Kyo pensó que ella se estaba comportando como una lunática y que necesitaba atención urgente. Decidió irse a dormir a su antiguo departamento para no incomodarla.

Al otro día Athena despertó peresosamente y lo primero que vio fue la cara de la niña mas linda del mundo.

— Hola mamá.

La psíquica abrazó cariñosamente a Azula llevándola bajo las alas de su amor maternal.

— Hola mi vida. ¿Malin está en la mansión?

— No se fue a ver un trabajo, pero tengo hambre mamá, ¿Dónde están los empleados?

— Les di el día libre ayer llegarán después del mediodía amor, tranquila mamá te hará algo delicioso.

Athena se levantó y se preparó colocándose un leve maquillaje y escogió un bonito vestido rojo suelto, a pesar de su delgadez le quedaba bien. Bajo abajo y estaba cocinando distraída en la cocina cuando sonó el timbre. Athena se fue a la entrada para abrir la puerta. Cuando la puerta se abrió, vio al pelirrojo parado afuera de manera inesperada.

Llevaba un abrigo gris y tenía algunos copos de nieve en la parte superior de la cabeza. Su semblante era extraordinariamente elegante.

— Iori ¿Qué le trae por aquí? - Athena lo miró sorprendida. El la miro fijamente y sonrió de lado; su sonrisa era gentil. Nunca había imaginado que Iori fuera una persona amable después de todo, a pesar que Kyo en el pasado le decía que era un demonio.

— Estaba preocupado por ti, quería saber si necesitas algo

Athena hizo una pequeña pausa, su corazón se confortó.

— Estoy bien, gracias por su preocupación. Pero por favor entra que hace frío.

Ella abrió apresuradamente la puerta y en ese momento vino Azula quien miro al pelirrojo con atención.

—Ella es mi hija Azula. - le presento Athena, la niña se acerco gentilmente con una sonrisa.

— Hola. - saludo la mini Athena.

—Hola bella. - le contesto Iori, no estaba sorprendido por la niña ya que Athena le había hablado muchas veces de ella.

— Ven vamos a comer algo delicioso. - la niña lo tomo de la mano y lo llevo a la cocina, Athena los siguio con una sonrisa, su hija era muy amable con las personas que apenas conoce.

Luego Athena le sirvió una taza de café con leche a Iori.

— La niña es idéntica a ti.

Athena asintió.

— Malin dice lo mismo, es como verme de niña.

— Kyo ¿Vive contigo?

La mano de Athena que acababa de tomar el vaso de agua tembló ante la pregunta.

— pues el no es de venir mucho. Hace tiempo que no lo veo. - le contesto la niña algo triste. Athena solo la miro era lo mejor para ambas que jamás regrese.

Iori notó que Athena se veía un poco incómoda, por lo que no preguntó más. Aún así, con solo mirar su rostro aún con sus golpes visible.

— ¿Cómo fue que aparecieron esos golpes?

—Fue en la ducha mientras tomaba un baño. - le contesto Athena a lo cual la niña la miro incrédula.

— Malin me dijo que te caiste en la calle - susurró la niña.

— Eso ya no importa -sonrió de forma indiferente. — Por cierto Iori ya habías probado Hot cakes de frutas de Athena Asamiya. Resulta que mientras iba atender la puerta hice mi especialidad.

Iori olió ligeramente y pudo realmente oler el aroma a frutas y miel.

— No puedo decir que no a Hot cakes.

— ¿Verdad que no? ¡Son deliciosos! - exclamó la niña.

Athena también estaba muy feliz cuando escuchó esas respuestas. Ella una vez había tenido mucha esperanza de que ese día llegaría cuando su hombre amado llegaría a casa luego del trabajo. Entonces, él y su hija comerían en casa comida casera que ella habría preparado ella misma, mientras que hablaban juntos. Athena hace mucho tiempo que no había tenido tanto apetito como ahora. Ella no había sido capaz de comerse un plato lleno desde hace días. Al menos, ella seguía teniendo la habilidad de traerle felicidad a otros.

— Vaya, es el mejor Hot cake que haya comido - La elogió Iori.

—Gracias.

— Mi mamá es la mejor cocinera del mundo. Deberías venir seguido a la mansión. - le dijo la niña con dobles intenciones que Athena percibió pero no le dió importancia.

— Claro que volveré. - respondió y sus ojos se fijaron cálidamente en los de Athena y un lindo sonrojo apareció en sus mejillas.

— Siempre serás bienvenido Iori. - ella sonrió y tomó su plato para llevarlo al lavadero.

Tal vez no estaba preparada para un nuevo amor pero si quería tenerlo cerca y ser su amiga.

— Si lo desean podemos ir más tarde al acuario hay un bagre que me gustaría que conocieran. - a través del humor habia visto feliz a Athena en ese momento.

Al escuchar eso, ella sonrió de repente y accedió rápidamente.

— pues si hay que ir a conocer a ese pescado.

— Sii - festejaba la niña Justo cuando estaban conversando, la puerta se abrió. Ella no podía creer ver a Kyo, entró con una expresión tranquila, y un aura fría rodeaba su cuerpo.

— ¿Papá? - se asombro la niña. — Creí que no volveria a verte.

— Kyo. -Iori lo nombró

El Kusanagi no respondió. Sus ojos indiferentes recorrieron la mesa de la cocina antes de finalmente aterrizar en el rostro pálido de Athena y su hija.

— ¿Que pregunta hija? Esta es mi casa, dónde vivo con mi familia.

"..."

— ¿Que hace el idiota de Yagami? -Kyo dijo con una sonrisa, pero le lanzó una mirada penetrante a Iori quien solo lo miraba con indiferencia. Athena mando a la niña a jugar al parque con las muñecas para que no escuchará.

— Entonces, ¿te gusta esta mujer Yagami? Una mujer que invita a otro hombre cuando su esposo no está.

Los latidos de Athena fueron irregulares.

" Está mujer" el usó esas palabras para describirla El rostro de Athena se puso aún más pálido con eso, pero no se atrevió a confrontarlo otra éndolo cara a cara, ella parecía un pájaro asustado, alarmado e inquieto.

— ¿Y que si me gusta esta mujer? -explicó Iori con calma.

— Vaya. - Kyo se burló de nuevo. — Lastima que ella me pertenece.

El corazón de Athena pareció sangrar cuando escuchó como si ella fuera un mueble que posee. Iori frunció el ceño y le dijo

— Debes respetar más a tu esposa. Ella no está bien.

— Ella está perfectamente bien Yagami. - Kyo caminó hacia el lado de Athena e inclinó ligeramente la cabeza, su cálido aliento llegaba a sus oídos. Ella olió una leve fragancia a cerveza. Él había estado bebiendo. — Cuéntale como te metiste en mi cama.

¿Cómo pudo preguntar algo tan humillante como eso? sin importarle ni la existencia de Iori. Athena se mordió los dientes, con los ojos enrojecidos.

— Así es. -Ella finalmente abrió la boca y se rio de sí misma. —Soy el tipo de mujer despreciable, traicionera y malvada que Kyo asegura. He hecho cosas vergonzosas, una tras otra solo para conquistarte-, dijo ella, levantando la mirada para encontrarse con la de Kyo. — Y para no seguir con este infierno pronto nos divorciaremos.

Ella creyo, que no solo cooperaría con Kyo, sino que también lo haría sentir satisfecho. Sin embargo, encontró una luz fría y sombría que brotaba de sus ojos, forzándola a atrapar su mirada.

— Eso aún no lo he decidido.

— Kyo si no quieres a Athena déjala en paz

Miró a Iori con ojos extremadamente fríos.

— Tu no eres nadie para decirme lo que debo hacer.

— ¡Estas ebrio! - le dijo Iori. Athena miró los profundos ojos helados de Kyo hacia Iori y ella se interpuso en el medio antes que terminaran peleando, le sonrió levemente a Iori.

— No te preocupes, luego hablamos. Vete por favor.

Iori pareció considerarlo durante unos segundos antes de asentir.

— Si le haces algo te arrepentirás Kyo.

Cuando él terminó de hablar, él tomó su abrigo y se alejó. Athena miró la espalda de Iori cuando se iba, y la luz de sus ojos se fue apagando poco a poco. Al final, no quedó nada más que desesperación en sus ojos. No sabía cómo Kyo la trataría, solo sabía que sus métodos definitivamente serían muy crueles. Ella nunca olvidaría que él era como un demonio del infierno. Al ver los ojos enrojecidos de Athena mirando en la dirección de partida de Iori. Kyo se enojó.

— Está comenzando a gustarte ¿No es así? Yo soy tu esposo no lo olvides.

Athena bajo sus ojos y sonrió con amargura.

— Limpia este lugar. Lo que sea que hayas hecho por ese hombre hace poco, ¡hazlo ahora!

Inmediatamente le preparó a Kyo Hot coke de frutas con un jugo de naranja. Luego de que el terminará de comer fue a su habitación, se miro en el espejo aún dolía los golpes en su cara, fue hacia el balcón y veía como su niña jugaba en la casita de muñecas con ánimo. Sintió como Kyo se acercaba por detrás y le susurraba en su oído.

— Aún no respondiste. ¿Que sientes por Yagami?

— ¿Porque te preocupa? - Athena giro y observó al Kusanagi que también la miraba. Se veía cansado, su playera desordenada y desabrochada. Su ojo visible entrecerrado, sus labios entreabiertos, preocupado, se veía hermoso. Hasta el día de hoy, todavía sentía algo por él.

La forma en que Kyo la observaba la ponía un poco nerviosa. Parecía... deseo. Una salvaje pasión.

— Eres mia, solo mi mujer.

— ¿Kyo? - la débil voz de Athena, interrogante, sorprendida por lo que dijo, se inclinó y miró sus labios.

— No. Digas. Nada. - gruñó Kyo, posando su mano en la mejilla de Athena. Se acercó un poco más, y finalmente sus labios se encontraron.

Athena dejó escapar un ligero gemido de sorpresa, e intentó apartar a Kyo, posando sus manos en el pecho descubierto del Kusanagi y empujando. Era inútil. Mientras él empujaba, Kyo ahondaba el beso, su lengua introduciéndose súbitamente en su boca, cálida, curiosa. Athena cerró los ojos con fuerza, la situación le parecía angustiante, pero cuando sintió que Kyo posaba su mano tras su nuca, y acariciaba suavemente, dejó caer los brazos. El Kusanagi estaba casi sobre ella, haciéndolo arquear un poco la espalda hacia atrás, como si fueran a caer. Athena sintió el impulso de aferrarse a Kyo, de sujetarlo y no dejarlo ir. Después de la sorpresa, el beso se sentía muy bien. Era salvaje.. y no podía evitar disfrutarlo. Le gustaba. Esa pasión, su aliento ardiente...

Kyo se dio cuenta que Athena le devolvía el beso, que sus manos se aferraban a su camisa a medida que ambos lo profundizaban, sus alientos mezclándose. Cuando Athena acarició suavemente sus labios con los suyos fue extraño, Kyo sintió que su corazón se aceleraba salvajemente. Había besado antes, sí, pero nunca a alguien a quien odiara tanto como a Athena. Sentía el impulso de querer hacerle daño. Daño con ese beso después de todas las cosas que hizo, por su culpa había perdido a su hijo con Yuki, había lastimado a Yuki y robado junto con Yamazaki la espada Kusanagi tan preciada de la familia. Pero Athena parecía estar dispuesta al dolor, y se lo permitía. Oyó un gemido de parte de la psíquica. Un urgente tono de deseo.

Se apartó en ese instante, limpiándose los labios con el dorso de su mano mientras sonreía.

— No vales la pena ahora... - le dijo simplemente a una atónita Athena.

¿Por qué? ¿Qué había sido eso? Athena no lo comprendía. Ese no había sido un beso de amor... Fue demasiado salvaje, demasiado doloroso...

El estaba a punto de irse cuando Athena sujeto su mano y volvió a besar sus labios. Kyo, en un comienzo, echó su cabeza hacia atrás, otra vez desprevenido ante el contacto, pero pronto le correspondió, levantado su mano para posarla en el cuello de Athena, acariciándola suavemente.

Kyo se hizo a un lado, separando el beso, bajando por el cuello de Athena apartando la blusa, lamiendo y besando su piel. Athena gimió ligeramente, sintiendo que su cuerpo deseaba con desesperación que las manos de Kyo la tocaran, que el castaño la tomara. La arrojó a la cama y se sacó la camisa subiendose arriba de ella para continuar con sus besos, su cuerpo la necesitaba, en ese momento olvidó por completo las diferencias entre ellos.

— Porque me vuelves loco. - dijo en voz baja y vio que las mejillas de Athena tomaban un poco más de color.

La acarició, la beso y le hizo el amor como nunca experimentando el más lindo de los deseos, admitió que ni con Yuki había sentido tanto placer y ganas de amar, Athena fue su mejor amiga, conocía sus secretos, y era más atractiva que la Kushinada a pesar de sus golpes, aún era hermosa. Pensó que tal vez estaría dispuesto a olvidar todo lo sucedido y comenzar de nuevo con ella y su hija.

Después de unas horas ambos quedaron dormidos, cuando Athena se despertó, en el momento en que se movió, lo primero que noto fue a Kyo acostado a su lado. La conciencia de Athena se calmó en un instante. No podía imaginar que Kyo realmente la abrazara en la cama, después de hacer el amor, fue muy distinto a la anterior, está vez él había sido dulce y habían sentido algo más que pasió mirar de cerca su encantador rostro dormido y oler su aliento, el corazón de Athena latía extremadamente rápido. Ella volteó la cabeza rápidamente pero aún no podía ignorar la respiración intermitente de Kyo detrás de sus orejas, no podía ignorar el calor de su amplio pecho contra su espalda, que estaba realmente caliente.

Ella Incluso podía sentir los fuertes y poderosos latidos de su corazón. Pero, ¿qué estaba sucediendo? justo Kyo parecía haberse despertado. Abrumada por la conmoción, Kyo inmediatamente cerró los ojos; su corazón latía tan rápido que casi se le salía por la abrió los ojos y, poco a poco, levantó el brazo que tenía alrededor de la cintura de Athena, y luego procedió a levantarse de la cama.

Ella pensó que el se había ido al principio, pero de repente sintió que su aliento se acercaba a ella. Al momento siguiente, su frente se apoyó contra la de ella y le dió un pequeño beso en los labios. Athena no se atrevió a creer en las acciones que Kyo estaba haciendo. Más aún, no se atrevía a creer que él la arropara cuidadosamente con la manta antes de finalmente abrió los ojos después de escuchar el sonido de la puerta cerrándose. El hilo de pensamiento de Athena se interrumpió de inmediato cuando una inexplicable sensación de entusiasmo apareció en su corazón pero duró muy poco. Kyo Kusanagi, su crueldad, que no conocía límites, y su incapacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, había creado una brecha insuperable entre ambos.

Continuará..

El tema "Desilucion" pertenece a la novela la Reina del Flow . Gracias!